Vemos que las campañas contra Cuba se han intensificado cuando elbloqueo es más férreo y la pandemia de la Covid-19 está siendo combatida en la Isla, dirigida por un gobierno que privilegia la salud del pueblo.
Los dos tópicos que quedan fuera del ámbito conceptual de promotores y actores. Los primeros son los mismos de siempre, regenteando el negocio del dinero que Estados Unidos destina a la contrarrevolución, los segundos con la dignidad por el piso y sin un plan para una Cuba mejor.
Cada vez que se busca la trama de cada campaña en medios y redes sociales aparecen los terroristas devenidos partidarios del golpe suave, con los métodos que Gene Sharp propuso y fueron funcionales para la Guerra No Convencional del ejército de Estados Unidos. Ejemplos sobran en el espacio post soviético y en el Medio Oriente.
Detrás de la NED y la USAID aparecen también los think tank que eufemísticamente se nombran “no gubernamentales” y siguen los dictados del Departamento de Estado, la CIA y cuanto engendro les parezca adecuado, que con chantajes y presiones buscan sus operadores fuera y dentro de la Isla. Así se han visto artistas o supuestos artistas que para actuar en Miami deben abdicar de cualquier sentido patrio.
Llevan seis décadas intentándolo.No han podido. Y, al final las campañas llevan el hedor del terrorismo que es lo que les queda y que la gente cubana, una vez más, derrotará con astucia y paciencia. Mucho les preocupa que exista un Partido de la nación marcando el rumbo y que sea seguido por la inmensa mayoría del pueblo de Cuba. Vivir para ver.
El Instituto Cervantes de España.apuesta por esa lengua desde la ciencia, tecnología y cultura, más allá de su expansión geográfica pues, datos oficiales revelan que a partir de 2050 cederá en términos porcentuales.
Cerca de 600 millones de personas en el mundo hablan español, de ellos 493 millones son hablantes nativos del idioma, el segundo del orbe después del chino mandarín, informó hoy el Instituto Cervantes de España.
La institución ibérica cumple este año tres décadas de creada y apuesta por esa lengua desde la ciencia, tecnología y cultura, más allá de su expansión geográfica pues, datos oficiales revelan que a partir de 2050 cederá en términos porcentuales.
Directivos del centro español resaltan la significación de establecer convenios universitarios referidos a investigaciones en esas esferas y convertir al español en una lengua de prestigio, especialmente, con su presencia en Estados Unidos, el segundo país del mundo en hablantes de español como lengua materna.
El Instituto Cervantes centra sus esfuerzos en el avance respecto a la colaboración con centros de altos estudios latinoamericanos y la promoción de publicaciones científicas bilingües, en español e inglés.
Otro de los objetivos es el aumento de la presencia en el África subsahariana, debido al aumento de la población en los países de la zona y proyectan la apertura de un centro similar en Dakar, la capital de Senegal, y en Costa de Marfil.
Todavía quedan ingenuos que se creen la mentira de que la Guerra Fría terminó con la desintegración de la URSS y el cambio de sistema en los países de Europa del Este, pero la realidad afirma que aún existe esa guerra y está más fortalecida con el empleo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.
Las naciones que mantienen una posición soberana contra las ambiciones imperialistas yanquis y de sus aliados, son víctimas de esa guerra fría, a veces no tan gélida, porque sus acciones subversivas buscan la confrontación física en las calles, como parte de los planes para desestabilizar el orden interno y eliminar dirigentes que no se arrodillan, como son los casos de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, China y Rusia.
En mayo de 1963 el teniente coronel James Patchel, especialista de la CIA en esa rama, propuso un plan con varias artimañas en el cual su eje fundamental era el empleo de la guerra psicológicacontra la imagen de Fidel Castro, con el fin de desacreditarlo e incluso llegar a interferir sus discursos, modificarlos y hacerlos incoherentes. Además, pretendieron crear líderes ficticios dentro de Cuba y concentrar la propaganda sobre ellos, para buscar apoyo en el pueblo.
Hoy se observan los mismos planes en sus campañas de propaganda psicológica subversiva, estructurados por hábiles especialistas de la CIA, que persiguen prender una chispa entre la ciudadanía, lo que se observa en Rusia con el fabricado envenenamiento del bloguero Alexei Navalni, en Bielorrusia, el opositor Valeri Tsepkalo, Venezuela con Juan Guaidó y en Cuba con varios contrarrevolucionarios, entre ellos las llamadas Damas de Blanco, José Daniel Ferrer, y su más reciente y desafortunado invento de San Isidro, conformado por una pandilla de elementos del bajo mundo que, por su ausencia de ética y moral, unido al deseo de ganar mucho dinero, actúan con desprecio a la más elementales normas de educación cívica.
Para los especialistas de la CIA no hay fronteras éticas, cuando el objetivo es ganar las mentes y la situación en Bolivia así lo demuestra, al desplegar la campaña mediática de que no existió un golpe de Estado y la detención de la presidenta de facto y sus ministros es una cacería política.
Lo peor de esta realidad es la subordinación que se percibe en países y organizaciones internacionales que tienen una supuesta independencia política, como es la Unión Europea, su Parlamento, el Consejo de Derechos Humanos y otros por el estilo, que al llamado de Washington salen de inmediato como cotorras, a repetir las líneas de mensaje elaboradas por los especialistas de la CIA, perdiendo cada vez más prestigio ante los pueblos del mundo.
Sin embargo, cuando temas como las masacres en Colombia con miles de asesinados, la brutal represión a jóvenes en Chile, Francia y España, los asesinatos de negros estadounidenses a manos de policías blancos, el tratamiento criminal a los inmigrantes latinoamericanos, las masacres a los palestinos, la ocupación ilegal de parte del territorio de Siria por Estados Unidos, el asesinato a altos militares iraníes y las guerras económicas contra países soberanos para matar de hambre y enfermedades a sus ciudadanos, el silencio es total.
El golpe militar en Bolivia y la persecución política contra Luis Ignacio Lula en Brasil y de Rafael Correa en Ecuador, las operaciones para asesinar a Nicolás Maduro e invadir a Venezuela, el encarcelamiento a líderes catalanes por llevar a cabo un plebiscito para decidir la independencia en las urnas y el tratamiento como delincuentes, cuando realmente son causas políticas, no reciben similar cruzada mediática, ni reclamos por parte de esos que se prestan, raudos y veloces, a condenar a los gobiernos soberanos que no se arrodillan ante los yanquis.
¿Por qué motivos Zbigniew Czech, embajador de Polonia ante la ONU, no le traslada a la presidenta de Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, su preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos en Cataluña, a partir del encarcelamiento del rapero Pablo Hasel, la salvaje represión contra los chalecos amarillos en Francia o la persecución política de que es víctima el expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont y los eurodiputados independentistas, Toni Comín y Clara Ponsatí, a quienes la Eurocámara les retiró la inmunidad, para que el gobierno español pueda actuar sobre ellos?
Desvergüenza e hipocresía hay de sobra, en esos que acusan y condenan a gobiernos valientes que no se venden a Estados Unidos, sumándose a esa Guerra Fría, que cada vez se asemeja más a la cacería de brujas anticomunista desarrollada por Joseph Raymond McCarthy, a mediados del siglo XX, pero ahora con la asignación de cientos de millones de dólares para su instrumentación.
El misil AGM-183 es considerado la primera Arma de Respuesta Rápida de Lanzamiento Aéreo (ARRW, por sus siglas en inglés) en el arsenal estadounidense y el Ejército aseguró que está planificando el primer vuelo de prueba de propulsor del sofisticado proyectil.
Si todo se lleva a cabo sin contratiempos, ese misil alcanzará una aceleración de al menos cinco veces la velocidad del sonido antes de continuar con una segunda etapa de prueba en la que el vehículo de planeo simulado se “desintegrará” rápidamente en algún lugar de la atmósfera.
Aunque la última fase, en la que se desprende un planeador que lleva el arma hacia el objetivo, no formará parte de esta demostración, el dispositivo podría alcanzar 20 veces la velocidad del sonido, siendo imposible para los sistemas de defensa detenerlo, recoge el portal Space.
La institución considera que la velocidad es útil para destruir “objetivos de alto valor y para los que el tiempo es un factor determinante”. Asimismo, explica que “ARRW amplía las capacidades de los sistemas de armas de ataque de precisión al permitir ofensivas de respuesta rápida con capacidad de supervivencia contra objetivos fuertemente protegidos”.
Sin embargo, esta prueba ha sufrido varios retrasos, según The Drive. El misil llegó a la Base de la Fuerza Aérea Edwards en California el 1 de marzo, y en un inicio estaba previsto llevar el ensayo el 6 de marzo. Pero luego la institución señaló que el evento tendrá lugar en “los próximos 30 días”.
“El equipo ha afrontado con éxito los retos del covid-19 y ha resuelto los problemas técnicos que no son extraños en un sistema de armas de primera clase. Hemos minimizado los retrasos en el cronograma, a la vez que nos hemos centrado en el rigor de la ingeniería”, señaló el oficial a cargo del programa, Heath Collins, tras asegurar que otros vuelos de prueba están planificados para fin de año.
Bombarderos estratégicos B-52H Stratofortress de Estados Unidos
La mafia anticubana de Miami, integrada por los senadores republicanos Ted Cruz, Marco Rubio y Rick Scott, no ha dejado de presionar a la nueva administración para que mantenga contra Cuba las medidas del bloqueo genocida, incrementadas hasta la exageración por Trump durante sus cuatro años de mandato.
De acuerdo con un reporte del diario oficial de la mafia anticubana de Miami, El Nuevo Herald, el secretario de Estado, Antony Blinken, acaba de asegurar que la administración a la que él representa se compromete a consultar con los cubanoamericanos «cualquier cosa que se vaya a hacer en relación a Cuba».
La congresista anticubana, María Elvira Salazar y el Senador Marco Rubio
Las declaraciones de Blinken fueron hechas este miércoles, luego de ser cuestionado por la congresista republicana, María Elvira Salazar, durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes.
La nota del Herald, sin embargo, no explica a qué cubanoamericanos se refería el nuevo encargado de la política exterior norteamericana: ¿a la mayoría de cubanos que residen en ese país que desean tener una relación normal con su familia y patria de origen o al pequeño grupo —al que pertenece la propia María Elvira— que conforma la mafia anticubana de Miami?
La última acción en este sentido fue la carta enviada por los senadores Marco Rubio (R-FL), Rick Scott (R-FL) y Ted Cruz (R-TX) a los líderes, el demócrata Charles E. «Chuck» Schumer y el republicano Mitch McConnell, instándolos a «no debilitar la política de EE.UU. hacia Cuba» durante la nueva administración del presidente Joe Biden.
«La política de EE.UU. hacia Cuba debe mostrar solidaridad hacia el pueblo cubano y producir resultados tangibles», afirman en la misiva.
En vista de que el tema Cuba no figura entre sus prioridades, vale preguntarse también a quién considerará como «pueblo» la nueva administración: ¿a los grupúsculos que esa propia mafia de Miami financia para alentar la subversión en Cuba o la inmensa mayoría del pueblo cubano dispuesto a defender, al precio que sea necesario, su soberanía e independencia?
Se trata de una de las más entusiastas anticubanas que pide más bloqueo, el cierre total de los viajes e impedir las remesas
Un nuevo contendiente tiene el lobby anticubano en Estados Unidos en su frenética carrera por hacer méritos ante el poder imperial, y escalar así posiciones en la política de ese país. Se trata de la recién electa congresista María Elvira Salazar, quien ocupa el escaño del distrito 27 en Miami.
Se postuló «para evitar que se establezca el socialismo y arruine a Estados Unidos», declaró en su campaña, algo verdaderamente absurdo, pero que forma parte del discurso de la ultraderecha estadounidense.
La congresista integra, junto a Carlos Giménez, Nicole Malliotakis, Albio Sires, Mario Díaz-Balart, Alex Mooney, Anthony González y los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y Bob Menéndez, el grupo de diez cubanoamericanos en el Congreso de Estados Unidos.
Marco Rubio y el Senador Bob Menéndez
Recién llegada, inició su labor con un proyecto de ley, copatrocinado por otros políticos de ascendencia cubana, que pretende impedir una normalización de las relaciones entre EE. UU. y Cuba.
María Elvira Salazar, de larga trayectoria anticubana, por muchos años participó, desde los medios, en cuanta campaña se realizó contra la Isla.
Una simple mirada a sus perfiles en las redes sociales nos permite apreciar su «activismo». En los tuits abundan llamados a más bloqueo contra Cuba, al cierre total de los viajes, a impedir la llegada de remesas familiares, etc.
El 2 de febrero lanzó, a través de Twitter, la calumnia que culpa a las autoridades cubanas del envenenamiento de mascotas, dando inicio a una campaña de descrédito, una más de las tantas en las que ha participado de forma protagónica.
Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
La funcionaria estadounidense, quien, además, integra el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de EE. UU., está decidida a retar a Marco Rubio, Ted Cruz, Bob Menéndez y, por supuesto, a la «eminencia gris», Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por el puesto de «el peor de todos los políticos de origen cubano», lugar que se disputan, en estos tiempos, Rubio y Ted Cruz.
Es una competencia para ver quién logra superar la maldad propuesta por el otro, quién suma la peor idea, la que más daño pueda hacer. No porque dominen ni tengan influencia real en la política de EE. UU. hacia Cuba, pues está claro que ellos no la trazan, pero saben que el amo que les paga mira, aprecia y premia sus esfuerzos.
Mientras Cuba avanza en la fase III de su ensayo clínico del candidato vacunal Soberana 02 y se apresta a comenzar con igual proceso para el candidato Abdala, los promotores del odio contra la Revolución rabian de dolor en sus entrañas.
En su programa afirmó que “la vacuna cubana conocida como Soberana 02 está causando reacciones negativas en los niños a los que se les han aplicado la dosis en los hospitales y en las escuelas de la isla”, y puso a su audiencia un audio de una supuesta madre cubana que habla de reacciones adversas de la vacuna a niños en un hospital pediátrico.
Aseveró que tales reacciones en los infantes son las que han provocado que Cuba haya pospuesto su campaña de vacunación.
Es una total infamia.
Primero,porque en Cuba no se ha vacunado a ningún niño en ninguna de las tres fases de ensayos clínicos de la Soberana 02, ni en ninguna de las fases por las que ya han pasado los otros candidatos vacunales. Ello no se hará hasta que las vacunas demuestren su efectividad en los adultos
Segundo,porque Soberana 02 se ha ensayado únicamente en La Habana, donde desde el mes de enero están suspendidas las actividades docentes, por lo que las escuelas están cerradas y es imposible que se hayan vacunado niños allí.
El pasado 4 de marzo, Cubadebate publicó declaraciones a la prensa de Dagmar García Rivero, directora de Investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas (IFV), sobre la vacunación en edades pediátricas, en las que esclareció que “avanzar a un ensayo clínico en niños lleva un rigor regulatorio superior, y por tanto normalmente necesitamos avanzar en las poblaciones adultas antes de evaluar los candidatos vacunales en niños”.
“Mantenemos la determinación de movernos en un corto plazo a ensayos clínicos pediátricos. Actualmente este ensayo clínico está en revisión. Estaríamos hablando de evaluar la mejor formulación de los candidatos vacunales Soberana 01 y Soberana 02 en población pediátrica. Tenemos decidido movernos en el rango etario de 5 a 18 años de edad, iniciando primero en la población de 12 a 18. Una vez cubierta la seguridad en este grupo, bajaríamos al rango etario de 5 a 12 años. Eso es lo que podemos decir hasta el momento, porque todavía no es un ensayo clínico que tengamos entregado a la entidad regulatoria nacional”, precisó García Rivero.
“En abril pudiéramos estar comenzando con el ensayo clínico pediátrico”, concluyó.
En otra de sus atracadas de mentiras, el youtuber se hizo eco de una desmentida campaña en Italia para hacer turismo en Cuba con la promesa de recibir la Soberana 02, a lo que dijo que Cuba debe estar suministrando a los turistas italianos y europeos las vacunas “donadas” al país, pues la Soberana 02 les provocaría reacciones.
Más infamia de este repulsivo personaje.
Primero,Cuba no ha promovido oficialmente turismo de vacunas; el país avanza en primer lugar para inmunizar a toda su población antes de que culmine el 2021.
Segundo,Cuba no ha recibido ninguna “donación” de vacunas, mucho menos para aplicar a turistas.
Soberana 01, 02 y Plus, Abdala y Mambisason frutos genuinos de la ciencia cubana. Avanzan con resultados hacia su concreción como inmunizantes efectivos contra la COVID-19. Nos vacunarán contra la enfermedad y serán también ciertamente una inmunidad contra el odio de quienes nos quieren arrastrar por sobre rocas.
Los 5 candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19 son:
1.-Soberana 01.
2.-Soberana 02.
3-Soberana Plus.
4.-Mambisa.
5.-Abdala.
—Avanzamos en los Ensayos Clínicos Fase III de Soberana 02 y Abdala en el cual también participará la República Bolivariana de Venezuela.
—Además China y Cuba trabajan en la obtención de una vacuna, denominada Pan-Corona, que sea efectiva ante distintas cepas del coronavirus SARS-COV-2 y prevenga la COVID-19.
—Cuba trazó su ruta de vacunación masiva antiCovid-19 y antes de que acabe el 2021 el pueblo cubano habrá sido inmunizado.
-Se afirmó en Miami que ese candidato vacunal cubano, en fase III de ensayo clínico, estaría causando reacciones negativas en niños.
-Sin embargo en Cuba no se vacunó a menores de edad en ninguna de las tres fases de ensayos clínicos de la Soberana 02, ni en ninguna de las fases por las que ya pasaron los otros candidatos, pues no han sido aprobados para edades pediátricas
Medios de prensa cubanos denunciaron hoy una nueva campaña lanzada desde la ciudad estadounidense de Miami, esta vez para desacreditar a la vacuna Soberana 02 contra la Covid-19.
De acuerdo con la televisión nacional, el youtuber Alexander Otaola afirmó la pasada semana que ese candidato vacunal cubano, en fase III de ensayo clínico, estaría causando reacciones negativas en niños a quienes, supuestamente, se les aplicó.
El reporte televisivo recordó que en Cuba no se vacunó a menores de edad en ninguna de las tres fases de ensayos clínicos de la Soberana 02, ni en ninguna de las fases por las que ya pasaron los otros candidatos, pues no han sido aprobados para edades pediátricas.
Sobre el tema, Dagmar García, directora de investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas, afirmó a ese espacio que para la inmunización a personas de edades pediátricas es imprescindible demostrar primero la seguridad e inmunogenicidad del medicamento en adultos.
Explicó García que se diseña el ensayo clínico en población pediátrica, que será sometido a evaluación de la entidad regulatoria nacional en las próximas semanas.
Detalló, asimismo, que ese ensayo se realizará en niños de cinco a 18 años de edad divididos en dos grupos etarios, primero los de 12 a 18, aunque la fecha de implementación dependerá de la revisión y aprobación del protocolo de investigación clínica.
La científica aseguró que no será preciso esperar a concluir la Fase III de Soberana 02 para iniciar procedimientos similares con las dosis previstas para los menores de edad, una vez comprobada la seguridad e inmunogenicidad del medicamento.
En marzo de 1961, el presidente John F. Kennedy y su hermano Robert, fiscal general, comenzaron la leyenda negra como “oficiales de caso” de la CIA, así denominados por el investigador estadounidense Josepth J.Tetro en su texto La Historia Secreta de la CIA, cuando ambos aprobaron la invasión mercenaria contra Cuba y se embarcaron en los próximos dos años en la tarea de controlar directamente las operaciones encubiertas contra la Isla.
Ya instalado en la Casa Blanca el 20 de enero de 1961 Kennedy aprobó su propio plan de invasión que sería por Playa Girón y Playa Larga e incluyó asestar golpes aéreos previamente a los aeropuertos de Santiago de Cuba, Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños para aniquilar la pequeña Fuerza Aérea Revolucionaria.
Playa Girón: Primera gran derrota del imperialismo en América. La presencia del Comandante en Jefe en primera línea infundió en las tropas certidumbre de victoria. La agresión formaba parte de la Operación Pluto, de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que con el empleo de exmilitares batistianos y otros simpatizantes de la dictadura derrocada en enero de 1959, pretendía crear condiciones para una intervención.
También puso como condición a los militares y la CIA que no autorizaría participar en el conflicto a las fuerzas armadas estadounidenses bajo ningún concepto, lo que fue un cubo de agua fría a los entusiastas organizadores de la invasión que veían toda la acción previa como un pretexto para la invasión directa.
No obstante, bajo esas profundas contradicciones de estrategia se consolidó la Operación Pluto, la cual conllevó al conocido desastre de Playa Girón que afectó el prestigio de Estados Unidos y en especial el de su joven presidente, el cual apareció muy lejos de la imagen del fuerte e inteligente líder del mundo occidental anunciado por la propaganda oficial de Washington.
Después de Girón, los Kennedy pasaron a un enfermizo resentimiento con la Agencia y de venganza contra Cuba y organizaron la Operación Mangosta para derrocar la Revolución mediante una gigantesca campaña de guerra encubierta, que no se apartó demasiado de la matriz de la derrotada invasión.
Allan Dulles, director de la Agencia Central de Inteligencia y su equipo, responsabilizados por los Kennedy con el desastre, fueron defenestrados y partieron con una gran carga de odio hacia el mandatario que consideraban poco menos que traidor por no enviar los marines a apoyar a los invasores, e hicieron causa común con la extrema derecha cubana y esperaron su momento de venganza que no tardaría en llegar.
La obsesión de John y su hermano Robert de acabar con el gobierno cubano también estuvo muy condicionada con la estrategia política del nuevo mandatario expuesta en su discurso de toma de posesión el 20 de enero de 1961, en el que reconoció la pobreza y la explotación predominante en Latinoamérica como causa principal de los procesos insurreccionales y anunció su programa de la Alianza para el Progreso, que establecía la ayuda económica como especie de “poder suave”, según la terminología actual, para evitar la revolución social en la región.
Para entonces era indispensable eliminar el peligroso ejemplo de la Revolución Cubana a como diera lugar, sin detenerse ante planes de asesinatos de su máximo líder Fidel Castro, además de instrumentar el bloqueo económico, comercial y financiero, fomentar campañas terroristas, acciones de espionaje y la invasión de mercenarios y del propio ejército estadounidense si fuera necesario.
Según investigadores, el mandatario le propuso a su hermano Robert el cargo de director de la CIA, lo que fue rechazado por éste, aunque se puso al frente de la supervisión y dirección de la Operación Mangosta y se conoce que solía pasar largas jornadas en la sede central de la Agencia supervisando las acciones de los espías en el terreno y con los cuales despachaba directamente en ocasiones.
La Casa Blanca no pudo culpar a nadie de sus fracasos en la ejecución de la Operación Mangosta, cuando en la Isla la Seguridad cubana derrotaba uno tras otro las acciones y planes. Pero el golpe definitivo de esos intentos de los Kennedy ocurrió en octubre de 1962, plazo fijado para las acciones coordinadas de toda la contrarrevolución en todo el país.
En ese mes los estadounidenses comprobaron con sus aviones que en la región occidental se habían instalados cohetes nucleares soviéticos de mediano alcance para proteger el territorio nacional de una agresión directa, de acuerdo con un convenio firmado entre Cuba y la URSS.
Se inició la llamada Crisis del Caribe, en la que toda la estrategia estadounidense para liquidar la Revolución Cubana se vino abajo y el Jefe de la Casa Blanca tuvo que resistir grandes presiones de los militares que exigían un ataque en toda línea contra Cuba, lo cual conllevaría a una guerra nuclear a escala planetaria contra los soviéticos.
Considerada una de las grandes crisis entre Estados Unidos y la URSS, la llamada “Crisis de los Misiles de Cuba, en el mes de octubre de 1962, puso al mundo al borde de un holocausto nuclear, ante la intransigencia yanqui de no aceptar que la URSS colocara misiles, a solo 90 millas de sus costas, a pesar de que Estados Unidos tenía armas ofensivas en Europa, apuntando contra Moscú.
Posteriormente, una política más pragmática de La Unión vino a sustituir la práctica de los Kennedy de involucrarse directamente en planes agresivos contra La Habana.
El mismo día en que fue asesinado el presidente Kennedy en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963, el periodista francés Jean Daniel enviado por el mandatario se entrevistaba en Varadero con Fidel Castro, en lo que pudiera haber sido el comienzo de un proceso de cierta normalización de las relaciones entre ambas naciones.
Muchos hoy en EE.UU. discrepan de la versión oficial sobre un asesino solitario y relacionan el crimen con una conspiración de la ultraderecha cubana, la mafia y la CIA, quienes desde los días de Playa Girón no le perdonaron a Kennedy su decisión de no intervenir directamente en el conflicto y rechazaron cualquier entendimiento y negociaciones con La Habana.
Playa Girón: La desmoralizada fuerza de tarea, rendida en masa, la componían terratenientes, dueños de negocios, propietarios de inmuebles…
Playa Girón: Mercenarios prisioneros, tras sufrir una contundente derreto propinada por el pueblo cubano
Fidel en el Palacio de Convenciones junto a la periodista Arleen Rodriguez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Al verlo en sus escasas horas de añoranza a la vida, muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, Gabriel García Márquez, -en condición de amigo, no de eminente periodista- le preguntó qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, Fidel le contestó de inmediato: “pararme en una esquina”.
En otra ocasión, no sin cierto aire de melancolía, según el Nobel de Literatura, el Comandante le dijo: “En mi próxima reencarnación yo quiero ser escritor”.
Pero, ¿qué haría en una esquina? ¿Por qué periodista? Y me tomo la licencia de sustituir el vocablo porque amén de las acepciones que la palabra escritor pueda tener, el líder cubano se lo confesó a uno difícil de encasillar en nominaciones de Literatura o Periodismo, pues simplemente era un genio de la palabra, un maestro contando realidades. Y eso Fidel lo admiraba.
Sin demeritar a poetas, novelistas y otros expertos de las letras, estoy segura que Fidel hubiese querido estar en una esquina para estudiar a su gente, hablar con la población, analizar las circunstancias e ir luego al papel o a la computadora y desbordar en ellos todos los razonamientos que creyese acertados en ese difícil proceso que es lograr una mejor sociedad. Su sangre rebelde no lo dejaría en paz hasta tanto ejerciera “el mejor oficio del mundo”.
No sé dónde el gigante de verde olivo lo descubriría, pero desde muy joven tuvo una clara conciencia del papel de los medios en la difusión de ideas y estrategias, a fin de lograr la movilización consciente del pueblo. Le confirió, además, un peso preponderante como vía para la denuncia.
En su época de estudiante universitario aprovechaba cuanta oportunidad le ofrecieran las publicaciones escritas, la radio, la televisión. Otras veces forzaba esas coyunturas mediáticas y ante la negativa, optaba por crear sus propios canales de comunicación y hasta “tomar” emisoras. Mas fue con la creación de Radio Rebelde en la Sierra Maestra y su diálogo abierto con el corresponsal extranjero Herbert Matthews, que se presentaba al mundo como un aliado de la prensa honesta.
Se nacionalizan medios, surgen otros y en la misma medida, Fidel incluye en su equipo a reporteros. Los moviliza, los defiende, los ocupa, los elogia, los atiende y también increpa cuando es necesario. Pero nunca los obvia, jamás los desestima. Los periodistas son parte de la coraza de su nación. Está consciente de que “no ha habido cambio social profundo sin periodismo revolucionario”.
Por eso no fueron pocos los profesionales del gremio que estrecharon su mano, recibieron un abrazo suyo o temieron ser interpelados por quien se suponía era entrevistado, pero bien sabía pasar a la posición de entrevistador. Sin embargo, tenerlo cerca, tocarlo, sentir su respiración, escucharlo, experimentar ese cambio en la atmósfera de un lugar, -que dicen, generaba su presencia-, devino dicha para todos, en general.
Algunos ya no están, pero periodistas al fin, llevaron a la inmortalidad sus vivencias con Fidel dejando testimonio de ello. Los que aún viven, tampoco se resisten a hablar sobre él, porque creen digno, honrar a quien tanta virtud les irradió.
INTREPIDEZ
Fidel junto a Reinaldo Taladrid en Mesa Redonda.Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Fue Luis Báez, el reportero más cercano a Fidel a partir del triunfo del 59. Muchos lo nombraban el periodista de la Revolución. A él pertenece el récord de haber cubierto prácticamente todos los viajes del líder cubano al extranjero. Quizá sea suyo también, el de mayores vivencias junto al Comandante. Admiró muchas virtudes fidelistas, una de ellas: la intrepidez para hacer lo que se precisa a pesar de los riesgos, principio imprescindible en el oficio periodístico.
“Durante su visita a Washington en abril de 1959, Fidel trató de mantener un contacto con el pueblo. Las autoridades norteamericanas intentaban impedírselo. Vista su disposición a extender la mano a la gente de la calle, un tal míster Houghton, identificado como de los servicios de seguridad, le sugirió: —Es mejor que se asome a los balcones. Fidel replicó: —No soy hombre de balcones –e inmediatamente se dirigió a la puerta y la abrió.
Antes de que los agentes del FBI se percataran estaba cruzando la calle. Sorprendidos por su intrepidez, a los policías se le desorbitaron los ojos y a los ciudadanos se les secaron las gargantas.
—¿Ustedes querían saludarme? Lo rodean, lo estrujan. Los cubanos, con su peculiar efusividad, lo tutean y le dicen simplemente «Fidel». Los norteamericanos más circunspectos, le llaman «señor Castro». Es una práctica bilingüe. Se habla en dos idiomas, pero en un solo lenguaje”.
COMPROMISO
Ese 1ro. de mayo de 1964, Susana Lee estaba entre los trabajadores del periódico Hoy que reportarían el desfile por el Día de los Trabajadores. Tenía la encomienda, además, de entregar una carta a Fidel, de un grupo de investigadores de la Universidad Central de Las Villas, (a quienes había entrevistado una semana antes), para que les ayudara a continuar algunos experimentos en que estaban enfrascados y necesitaban recursos.
“Nunca había hablado con él, pero me entusiasmé tanto con aquellos jóvenes y sus proyectos que me comprometí.
Faltaba poco para dar inicio al desfile. Fidel y otros dirigentes estaban a la cabeza de la multitudinaria columna que en breve marcharía. Me encontraba muy cerca, pero aquellos minutos me parecieron una eternidad. No me decidía a tratar de acercarme. «¿Me dejarán llegar a él?, ¿qué le digo?, ¿qué me dirá?…». Tantas eran las preguntas, mis dudas y temores, que casi desisto; pero el papel en el bolsillo, el compromiso, el afán de contribuir en algo a aquel empeño… me hicieron avanzar…y avanzar hasta que, no sé cómo, llegué a su lado, le toqué, y apenas pude decir, tampoco sé cómo: «Comandante…».
Fidel se ladeó, me miró… y me imagino que ante mi seguro visible temblor, en medio del barullo lógico del momento, me dijo muy amable y comprensivamente: «Dígame, compañera».
(…) Transcurrieron unos días –10, 12, 15, no recuerdo–, y aquel grupo de jóvenes investigadores villaclareños se me apareció en mi casa para contarme: Fidel los había citado, se reunió con ellos, se interesó por sus proyectos y los apoyó mucho más allá de lo que habían soñado…”, rememoró quien años después de aquel suceso se convirtiera en destacada periodista del periódico Granma y mano derecha del Comandante para corroborar las realidades de las provincias.
Fidel estaba atento al llamado de las masas; la palabra no regresaba vacía y en ello contribuía la reportera como mediadora entre la gente y su líder. Muchas luces recibió de él, ante todo, aquel ilimitado compromiso con el pueblo, doctrina elemental para todos los servidores públicos.
PERSEVERANCIA
Fidel junto Abel Prieto. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
De buena tinta sabe el periodista villaclareño, José Antonio Fulgueiras, que Fidel no era hombre de perder siquiera en los actos mínimos de la vida cotidiana y que se las ingeniaba para invertir los términos y convertir los reveses en victoria. Después de aquella experiencia, seguramente, Fulgueiras entendió que ciertas preguntas pueden “poner en aprietos” al reportero, pero vale la pena perseverar en la conquista de lo deseado.
“Él miraba al mar y a mí se me ocurrió decirle: «Oiga, Comandante, ¿usted se acuerda de las millas que nadó aquel día en que por poco se ahoga?».
(…) Mi interrogante, este 29 de septiembre de 1996, no venía al caso. O sí venía para mí, pues al verlo tan cerca del mar, retrocedí en el tiempo y lo imaginé braceando en busca de la orilla que no aparecía dentro de un mar plagado de tiburones con las olas encrespadas y el cansancio en los brazos y en los pulmones.
Tan pronto la pregunta le llegó al oído se viró para mí y me localizó dentro de las redes de periodistas preguntones. Partió a mi encuentro sobre la arena de la playa Santa María y cuando me tuvo a menos de un metro me interrogó y ripostó resuelto: «¿Ahogándome yo? ¡Yo nunca me he estado ahogando!».
Entonces Felipe Pérez Roque, su ayudante, me tiró un cabo salvador: «Jefe, él se refiere a la expedición de Cayo Confites».
«Ah, dijo, eso ocurrió en 1947, cuando preparábamos una expedición en Cayo Confites para liberar a Santo Domingo. Yo no me dejé arrestar por cuestión de honor y me lancé al mar y nadé hacia la costa de Cayo Saetía». Y no dijo más.
Intenté variarle el tema de la conversación sobre los logros de Villa Clara en los últimos años y él me oyó risueño, como respuesta. El brazo de un escolta me instó a que me adelantara, pero al Comandante le faltaba algo por definir. Me puso la mano en el hombro, y entre la ironía y la firmeza, me dijo: «Es verdad que un barco me recogió, pero yo llegaba a la orilla».
SENSIBILIDAD
Fidel Castro y Evo Morales en el aeropuerto Jose Marti. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
La devoción por Fidel la heredó cuando aún estaba en el vientre de su madre. El gigante de verde olivo visitó el terruño guantanamero y la barrigona quedó impactada con el barbudo. Su padre también. Igualmente sucedería a su hija años después.
Arleen Rodríguez Derivet, reconocida moderadora de la Mesa Redonda, recuerda la cercanía con el líder de la Revolución, en los momentos en que dirigía el diario Juventud Rebelde, donde pudo conocer de cerca a ese ser humano encantador que respondía al nombre de Fidel Castro Ruz.
“El 23 de agosto de 1990 yo voy a un acto en El Laguito, invitada por la Federación de Mujeres Cubanas, que me había otorgado la Orden 23 de agosto, y Fidel me ve que estoy muy quemada por el sol y me dice: «Varadero, ese color es Varadero».
Yo le digo que no es Varadero, que yo estaba en la agricultura. A lo que responde que no me lo puede creer, entonces le enseño la mano que la tenía toda quemada por el limón que me había hecho daño con el sol.
Luego pasó el tiempo, yo me olvidé de eso, porque me curaron y pasó.
“(…) un mes y medio después, es cuando él llama al periódico y cuando se da cuenta que soy yo la que sale al teléfono, – que tampoco habíamos hablado mucho antes, él no me conocía, o al menos así creía yo-, entonces me dice: «¿y cómo está tu mano?» ¿Mi mano?, le pregunto, porque ya yo misma no me acordaba bien de eso. Entonces vuelve a preguntar y me dice: «la tenías quemada». Digo, verdad Comandante, ya se me curó. Y continúo preguntándome cómo había sido el tratamiento, el proceso.
“En fin, ese ser humano que no se olvida de un problema tuyo. Tú te imaginas, en medio de una crisis, como la del Período Especial que estaba comenzando, las medidas que se iban a decir, él iba a hablar a los periódicos y se acordó que yo tenía la mano quemada. Ya eso me mató para siempre.
“Volviendo a ese día en que va al periódico, ahí se vio otra dimensión del Fidel Castro ser humano. Él nos dice a nosotros, hay que reubicar a la mitad del personal porque ustedes van a necesitar menos del cincuenta por ciento del personal para hacer un semanario, y los puede desmoralizar tener tanta gente para hacer tan poca cosa. Vamos a reubicarlos en la radio, en la televisión; pero les quiero decir una cosa: No olviden nunca estas personas, porque este período va a pasar y ellos van a volver y ustedes tendrán que reconstruir esos colectivos. Nunca se olviden de sus compañeros”.
VIRTUOSISMO
Fidel junto a Yoerkis Sanchez, director del diario Juventud Rebelde.Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Ante la pregunta de cómo era Fidel con los periodistas, Ismael Francisco, fotorreportero de Cubadebate, quien acompañó en múltiples ocasiones al Comandante, dentro y fuera del país, evoca varias anécdotas: las tertulias a deshoras con los directivos del periódico Granma, la medalla que entregó a los reporteros acreditados en los Juegos Panamericanos de 1991, la carta en la que elogiaba y agradecía por las fotos tomadas durante las jornadas de rescate de personas (cuando la crisis de los balseros), la confianza en la prensa para misiones, muchas veces anónimas…
Pero si tiene que decidirse por una, definitivamente, se queda con el VII Congreso de la UPEC, en marzo de 1999.
“Fidel estuvo, no dos o tres horas con nosotros, sino cinco días intercambiando sobre todo lo que nos preocupaba. Un verdadero ejercicio de democracia. Dijo que allí tenía que hablar todo el mundo. Que nosotros éramos los comisarios del pueblo y nos invitaba a ser puros y virtuosos .
Ante las quejas que recibió referidas al acceso a la información y a las fuentes, llevó a todos los ministros y responsables, quienes tuvieron que rendirle cuentas frente a los periodistas. Les recordó sus obligaciones con la prensa y el papel determinante de los medios de difusión en aquellos momentos difíciles del Periodo Especial.
En esos días, Fidel se ocupó del más mínimo detalle y salimos de ahí con respuesta a muchos de nuestros problemas. Se interesó por la situación de vivienda que tenían los periodistas, el acceso telefónico en los hogares para la conectividad a Internet, el tema del transporte, hasta de si necesitábamos ropa para trabajar, espejuelos, prótesis dentales u otro recurso imprescindible para mejorar la calidad de vida y las condiciones laborales en los medios”.
PREVISIÓN
Fidel al final de una Mesa Redonda. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Para la avezada periodista e investigadora Rosa Miriam Elizalde, -recientemente galardonada con el Premio de Periodismo “José Martí”-, el VII Congreso de la UPEC es “uno de los grandes, grandes legados de Fidel, que hay que revisitar”, prueba irrefutable de esa rara capacidad de Fidel de viajar al futuro, regresar y explicarlo.
“En ese congreso, yo creo que están las claves de una serie de definiciones que Fidel anticipa y que pueden ayudarnos ahora mismo a entender algunos de los problemas que estamos viendo, como el de las tecnologías de la información.
El Comandante insistía en que este nuevo mundo que estaba surgiendo con las redes, -las cuales no solo generan capacidad de comunicación sino de organización-, estaba produciendo a un individuo nuevo y que el futuro de la humanidad dependería de los valores que portara ese ser humano.
Tiempo después, en una de sus reflexiones, afirma que entre los grandes dilemas de la humanidad, uno de los grandes desafíos era definir en manos de quien estaban estas nuevas tecnologías. Y ese es el núcleo duro detrás de la batalla de las ideas que él impulsó a finales de los años 90 y principios del 2000. Porque sabía que la Internet había llegado para quedarse, y que sus sombras no se iban a disipar con voluntarismo o metiéndonos en una cueva, por lo tanto, había que dar la batalla cultural con realismo porque evidentemente había oportunidades para que los revolucionarios pudieran expresarse y organizarse, pero también, si no lo entendíamos en su complejidad podíamos ser rehenes de los grandes poderes fácticos.
Todo está ahí, en esas discusiones de esos años, donde él disfrutaba tanto de reunirse con los periodistas e intelectuales”.
En la marcha de sus agigantados pasos, Fidel esparció muchos valores. Transcurre el tiempo, y una y otra vez, el gremio periodístico precisa volver a la ética fidelista, para cumplir con el deber sagrado de ser mejores seres humanos y alcanzar una sociedad más justa.
Debemos perdonarle el desliz de decir que no se atrevería jamás a la presunción de considerarse un periodista, y de desear, -en sus horas de añoranza a la vida-, pararse en una esquina y reencarnar en la piel de un cronista.
Si, según el Nobel de Literatura, encumbrado periodista y amigo, Fidel “va a buscar los problemas donde estén”; si “escribe bien y le gusta hacerlo”; si “la tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto”; si “aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia”; si “tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores”, si “desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero”, si “tiene la costumbre de preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el porqué del porqué del porqué final” y si “cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales”…¿Acaso no es periodista?
Viva en paz, Comandante, en esa otra dimensión, porque como nos pediste en aquel encuentro, le tenemos como a uno de nosotros, y andas y conspiras con cada periodista cubano, a la vuelta de la esquina.
Con información del libro Así es Fidel y de la entrevista Arleen Rodríguez: Fidel es un desafío.
Uno de los ultimos intercambios publicos con la prensa cubana en el colegio Electoral del municipio Plaza el domingo 3 de febrero de 2013. Foto: Jorge Luis González/ Granma.
Los estudios cinematográficos Metro-Goldwyn-Mayer reemplazarán tras casi 100 años al León que tienen de mascota desde sus comienzos por una versión digitalizada de ese animal, creada por Baked Studios.
El león Leo y sus rugidos forman parte del comienzo de todas las películas de esa productora, que empezó su actividad en 1924 y mostraba al mismo felino desde 1957.
El nuevo logotipo tenía que haber debutado en ‘Sin tiempo para morir’, la última película de la saga de James Bond, pero el estreno se retrasó por la pandemia mundial de Covid-19.
Finalmente, la nueva versión de Leo aparecerá por primera vez al inicio de la cinta ‘Dog’, que se podrá ver a partir del próximo julio.
La Academia de Cine de Hollywood en Estados Unidos anunció este lunes la lista de nominados para la edición 93 de los Premios Oscar en sus más de 20 categorías en competencia.
La gala de este año, prevista para el venidero 25 de abril en el teatro Kodak, de la ciudad de Los Ángeles, reconocerá la mejor película, director, actriz, actor, filme extranjero y otros apartados, tras un periodo caracterizado por el impacto negativo de la pandemia de la COVID-19 en el denominado séptimo arte.
En esta ocasión, el servicio de streaming Netflix Inc obtuvo 35 nominaciones, incluidas Mank, The Trial of the Chicago 7 y Ma Rainey’s Black Bottom.
En 2020, justo antes de la pandemia, la triunfadora fue la surcoreana Parásitos, de Bong Joon-ho, que se convirtió en la primera película en lengua no inglesa en ganar el Oscar principal.
Candidaturas
Mejor película
El padre
Judas y el mesías negro
Mank
Minari
Nomadland
Una joven prometedora
Sound of Metal
El juicio de los 7 de Chicago
Mejor dirección
Thomas Vinterberg, por Otra ronda
David Fincher, por El juicio de los 7 de Chicago
Lee Isaac Chung, por Minari
Chloé Zhao, por Nomadland
Emerald Fennell, por Una joven prometedora
Mejor actor principal
Riz Ahmed, por Sound of Metal
Chadwick Boseman, por La madre del blues
Anthony Hopkins, por El padre
Gary Oldman, por Mank
Steven Yeun, por Minari
Mejor actriz principal
Viola Davis, por La madre del blues
Andra Day, por The United States vs Billie Holiday
Vanessa Kirby, por Fragmentos de una mujer
Frances McDormand, por Nomadland
Carey Mulligan, por Una joven prometedora
Mejor actor de reparto
Sacha Baron Cohen, por El juicio de los 7 de chicago
“No nos entendemos“ es la frase con que los patriotas cubanos de hoy han sintetizado el significado de la actitud viril de Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá, al rechazar de plano la propuesta del representante del colonialismo español de aceptar una paz sin el logro de los dos objetivos básicos de la Revolución cubana: la independencia y la abolición de la esclavitud, por las cuales habían luchado durante una década.
-Protesta de Baraguá, gloria pasada y presente
-La Protesta de Baraguá, “de lo más glorioso de nuestra Historia”
-La Protesta de Baraguá y el espíritu revolucionario del pueblo cubano
De lo más glorioso de nuestra historia calificó José Martí el digno gesto del Titán de Bronce el 15 de marzo de 1878, y mucho tiempo después Fidel señaló que “con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo, y las banderas de la Patria y de la verdadera Revolución, con independencia y justicia social, fueron colocadas en su sitial más alto”.
Correspondió a Martí analizar aquella contienda denominada por él la Sagrada Madre Nuestra, de la que nacieron las primeras rebeldías, y lo hizo, según sus propias palabras para “enaltecer a los muertos y enseñar algo a los vivos”.
Y la lección más importante para los que entonces y después aspiraron a conquistar una Cuba soberana, fue que esa lid no pudo alcanzar sus fines por la falta de unidad y las disensiones internas en las filas revolucionarias: “Nuestra espada no nos la quitó nadie de la mano, sino que la dejamos caer nosotros mismos”, señaló el Apóstol.
Fue Maceo quien con su formidable protesta política mantuvo en alto la decisión de lucha, en medio de las desafortunadas circunstancias que pusieron fin a la gesta libertaria, y le demostró al adversario que en esta tierra regada con la sangre de tantos de sus mejores hijos, había hombres para los cuales los principios no eran negociables y estaban dispuestos a continuar batallando hasta obtener la victoria.
Lo demostraron él, sus contemporáneos y muchos otros luchadores a lo largo de las generaciones, hasta alcanzar el triunfo de enero de 1959. Fue precisamente la unidad por la que clamó el Maestro la que nos llevó al logro de las aspiraciones de los fundadores de la nación cubana y la que ha continuado siendo el cimiento de la resistencia del pueblo ante la agresividad del imperio.
¡Nadie se rendirá! Y cansarse en esta lucha sería para un patriota y revolucionario cubano más bochornoso que rendirse, declararon los patriotas el 19 de febrero del año 2000, en el llamado Juramento de Baraguá.
Este significaba la continuidad de la acción y el pensamiento de Maceo en un nuevo escenario agresivo, no ya en el campo de las armas, sino fundamentalmente en el de las ideas, sin descartar que el enemigo podría intentar destruirnos por la fuerza, lo que le costaría un precio impagable.
Aquel Juramento, realizado en medio de la histórica batalla por el regreso del niño Elián González a la patria, tenía lugar en un entorno similar al que hoy enfrenta Cuba: guerra económica, planes de subversión, diversionismo ideológico, intentos de desestabilización interna, la persistencia de leyes como la Helms-Burton y la Torricelli, las incesantes vueltas de tuerca al cerco que nos impone Estados Unidos para asfixiarnos…
Y mantiene vigencia la aspiración expresada en ese momento, del derecho de los cubanos a la paz, el respeto a la soberanía y a nuestros intereses más sagrados.
Ante la guerra no convencional que actualmente se nos impone contamos con las armas más poderosas: nuestras ideas revolucionarias, que nos han permitido sortear todos los obstáculos y seguir adelante con nuestro proyecto social sin ceder un ápice ante el enemigo.
Nos lo enseñó Maceo con su gesto inolvidable en Baraguá y también con su postura frente a otra amenaza que en su tiempo se cernía sobre Cuba. Eran las intenciones expansionistas de Estados Unidos enmascaradas con ayuda humanitaria, pero que le hicieron exclamar al Titán: “Y si hasta hoy las armas cubanas han ido de triunfo en triunfo (…) ¿A qué intervenciones ni injerencias extrañas que no necesitamos ni convendrían? Cuba está conquistando su independencia con el brazo y el corazón de sus hijos; libre será en breve plazo sin que haya menester otra ayuda”.
De ese modo obtuvimos la victoria y la seguiremos defendiendo sin que más de medio siglo de infamias hayan podido doblegar nuestra voluntad de lucha. Lo reiteramos: no nos hemos cansado ni nos cansaremos.
El mandatario recordó unas palabras del Héroe Nacional José Martí, sobre el hecho ocurrido el 15 de marzo de 1878: ‘de lo más glorioso de nuestra historia’. Y de Fidel: ‘Cuba será un eterno Baraguá’; ‘dicho y hecho. Eso somos’, enfatizó Díaz-Canel
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, evocó hoy la trascendencia de la Protesta de Baraguá, en ocasión de los 143 años del acontecimiento protagonizado por el mayor general insurrecto Antonio Maceo.
En su cuenta oficial en Twitter, el mandatario recordó unas palabras del Héroe Nacional José Martí, sobre el hecho ocurrido el 15 de marzo de 1878, quien lo definió como ‘de lo más glorioso de nuestra historia’.
De igual forma, Díaz-Canel hizo referencia a una frase del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, respecto al histórico suceso: ‘Cuba será un eterno Baraguá’; ‘dicho y hecho. Eso somos’, enfatizó el jefe de Estado.
La Protesta de Baraguá puso fin al Pacto del Zanjón, en el cual España, tras 10 años de guerra, ofrecía el cese de las hostilidades sin una solución a la situación colonial que levantó en armas a los cubanos.
En la entrevista efectuada entre el jefe mambí y el general español Arsenio Martínez Campos, Maceo dejó claro que no podría haber en Cuba paz sin independencia ni abolición de la esclavitud, objetivos supremos de la gesta.
De acuerdo con Fidel Castro, con la orden de desobediencia de ese marzo, el líder del Ejército Libertador llevó a su punto más elevado el espíritu patriótico y revolucionario del pueblo cubano.
-Los científicos creen que el virus que causa el COVID-19 podría persistir durante décadas o incluso más tiempo, pero eso no significa que siga suponiendo la misma amenaza.
-El virus apareció a finales de 2019 y es dificil predecir cómo se comportará en el largo plazo.
-Pero muchos expertos creen que es probable que, con el tiempo, la enfermedad pase de ser una crisis a una molestia como un resfriado común.
-Esto sucedería a medida que la población acumula inmunidad, bien a través de una infección o con la vacunación.
-Otros virus han seguido un camino similar.
-La pandemia de la gripe de 1918 podría ofrecer pistas sobre el rumbo que podría tomar el COVID-19.
-Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que un tercio de la población mundial se infectó con ese virus, que se originó en aves.
-Finalmente, luego de que los contagiados falleciesen o desarrollasen inmunidad, el virus dejó de propagarse tan rápido.
-Más tarde mutó en una forma menos virulenta, que los expertos dicen que sigue circulando estacionalmente.
-Sin embargo, la aparición de nuevas variantes del coronavirus podrían complicar el panorama si sus futuras mutaciones causan una enfermedad más grave o no responden a las vacunas.
-Es poco probable que el virus quede erradicado por completo dada la posibilidad de que la gente pueda reinfectarse luego de haber pasado la enfermedad o de inmunizarse.
-El único virus erradicado por los humanos es el de la viruela,lo que se consiguió cuando la población desarrolló una inmunidad duradera tras enfermar o vacunarse.
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La maquinaria de manipulación perfectamente engrasada del capitalismo, cuenta hoy día con recursos que serían un sueño en manos de los Joseph Goebbels del pasado; el desarrollo de las tecnologías y de internet ampliaron hasta el infinito las posibilidades para actuar sobre la conciencia de los seres humanos.
Antes, los grandes expertos en el tema se servían de oradores con gran capacidad de influencia, con sus dotes, sobre las multitudes, se valían de la radio, de la prensa escrita, del cine… Este último desempeñó un papel cardinal durante todo el siglo XX, sobre todo, por su eficacia en la construcción de estereotipos.
Hoy los seres humanos sufren una avalancha de información que les separa con facilidad de sus creencias, el bombardeo es inmisericorde. La televisión y las redes sociales le vapulean, y le conducen por senderos prestablecidos por los «dueños del mundo». El hombre de estos tiempos es acosado, engañado y privado, mediante el shock de imágenes y sonidos, de su capacidad de análisis crítico de la realidad.
Tal ataque destruye automatismos y crea otros. No siempre se reflexiona ante una situación determinada, la persona actúa a partir de estereotipos, que le permiten responder sin pensar.
Durante la guerra ideológica de EE. UU. y sus aliados contra la URSS, la CIA y los servicios especiales occidentales llevaron a cabo un acucioso estudio de los estereotipos culturales de diferentes sectores de la población soviética, sobre todo de la intelectualidad. Artistas, académicos y escritores fueron objeto de investigación y análisis con el fin de encontrar sus puntos débiles para hacer un mapeo que le facilitara a la CIA la acción eficaz de sus medios de guerra cultural y de subversión político-ideológica.
Dominar los estereotipos le permite al manipulador adueñarse del auditorio a partir de resortes subjetivos. Dice al respecto de la «toma del auditorio» el investigador ruso, Serguéi Kara-Murza: «Durante su ejecución, el manipulador atrae y después mantiene la atención del auditorio, lo incorpora, lo hace partidario de sus objetivos y crea la sensación de pertenencia» .
Los influencers anticubanos, los cibersicarios y otros especímenes, que actúan en el ámbito digital, activistas a sueldo de la guerra ideológica, no son genios de la comunicación con un carisma especial, son individuos que trabajan a partir de la información que les brindan los centros de estudio de los servicios especiales, que igualmente emplean las tecnologías para apropiarse de esos datos. Como hicieron contra la URSS, trabajan sobre debilidades y deficiencias, sobre automatismos, miedos y estereotipos identificados.
Detrás de ellos está la gran maquinaria de manipulación, son marionetas al servicio de una guerra, que les trasciende y excluye cuando ya no son útiles. Es el triste destino de los peones del veneno.
La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos dedica sus mejores recursos humanos a las operaciones contra Cuba. Sus especialistas, altamente calificados, son cuidadosamente seleccionados, y muchos de ellos son veteranos de la Guerra Fría
La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos dedica sus mejores recursos humanos a las operaciones contra Cuba. Sus especialistas, altamente calificados, son cuidadosamente seleccionados, y muchos de ellos son veteranos de la Guerra Fría.
Presenta sus proyectos con una falsa imagen progresista, rebelde, glamurosa y externamente atractiva. Dirige su propaganda al sobredimensionamiento de los «fracasos» del socialismo y a popularizar las «ventajas» de las sociedades de consumo.
Los objetivos son restar partidarios a la Revolución, llevar la desesperanza, la falta de fe en el futuro y presentar al capitalismo como única solución a los problemas nacionales.
Uno de los blancos principales de la CIA, sobre todo a partir del año 2000, fueron los artistas e intelectuales cubanos. Ese año, la entonces primera secretaria de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, Vicky Huddleston, organizó y orquestó un ambicioso plan junto con la élite de las organizaciones dedicadas a la subversión contra la Mayor de las Antillas, fundamentalmente la Usaid y la NED, bajo orientación de la CIA, contra la Séptima Bienal de La Habana.
Estaba previsto que más de 3 000 personas viajarían a Cuba, no solo artistas, también galeristas, marchantes, importantes comerciantes de arte para participar en la Bienal, del 17 de noviembre de 2000 al 6 de enero de 2001.
Visto así parece excelente. Cientos de estadounidenses dándose cita en La Habana, donde se ocuparían de promocionar, exponer y vender las obras de los artistas cubanos en el exterior. Pero el objetivo no era ese; tampoco promover el arte suyo en la Isla. No existía una gota de solidaridad en el plan del Gobierno de EE. UU.
La ayuda estaba condicionada, pues los trabajos debían presentar una imagen distorsionada de la realidad cubana. Expondrían en sus galerías, y pagarían solo lo que mostrara el peor lado del país en revolución, promocionarían todo lo que miente, lo que enloda y lo que engaña.
Los objetivos eran crear un estado de opinión desfavorable en torno a la Revolución, fabricar un fenómeno cultural ficticio que hiciera creer al mundo que los artistas cubanos se oponían al sistema político, y generar un movimiento interno que vinculara a los más destacados creadores jóvenes con la contrarrevolución tradicional, propiciando un estado de opinión favorable a sus planes de guerra contra Cuba.
Creían haber dado con el plan perfecto, con muchos de los grandes cerebros de la subversión trabajando en su elaboración para manipular a su favor la Séptima Bienal. Pero salió mal. Otro «brillante» proyecto yanqui se estrelló contra la moral, la firmeza y el patriotismo de los artistas cubanos.
La mayor parte de las operaciones clandestinas de la CIA en América Latina durante los años 60 estuvieron dirigidas contra la Revolución Cubana y contra Fidel Castro. «No más Cubas», era la consigna de la agencia en aquellos tiempos.
Creó una división en la ciudad de Nueva York, llamada Foreign Publications Inc. (Publicaciones extranjeras incorporadas), para subsidiar varias publicaciones anticubanas, muchas de las cuales procedían de Miami. También se utilizó a la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) con este fin.
En 1996, la CIA lanzó, en Madrid, la revista Encuentro, dirigida por el escritor cubano Jesús Díaz, con financiamiento de la Fundación Ford y del Fondo Nacional para la Democracia (NED). En 2002, se creó, en Puerto Rico, la Editorial Plaza Mayor, bajo la dirección de Patricia Gutiérrez-Menoyo, patrocinada por la NED.
Plaza Mayor se proponía publicar libros de autores cubanos, en un proyecto aparentemente «apolítico»y cultural que llevaba el nombre de Colección Cultura Cubana.
En 2004, como prolegómeno de lo que sería el proyecto Génesis, la CIA creó, en La Habana, la Agencia Literaria Online (Aló) para representar a escritores de la Isla, promover su obra en el exterior y otras gestiones afines. Aló sería patrocinada por la Fundación Panamericana para el Desarrollo (Fupad).
Así, la CIA contaba con una estructura completa para trabajar con los escritores: una agencia literaria, una revista y una editorial, todas independientes de las instituciones cubanas.
Se crearía, en primer lugar, una página web para promover a los autores, y se insistió mucho en que debía evitarse cualquier politización; incluso, se sugirió usar una frase de Fidel en el anuncio de la página. Según la CIA, en poco tiempo tendrían el control de una buena parte de los creadores literarios del país. La autonomía económica e institucional les permitiría diferir, sin problemas, de las políticas del Gobierno, y estarían comprometidos con sus nuevos patrocinadores.
Se deberían organizar tertulias, eventos, concursos y actividades con otros artistas, pintores, actores, músicos, para, poco a poco, interesarlos en la agencia, que podría terminar siendo artística y no solo literaria.
El nombre de Aló, Agencia Literaria Online, fue escogido aprovechando la popularidad que en el archipiélago tenían los programas Aló Presidente, de Hugo Chávez, lo que, calculaban, permitiría posicionar rápidamente el sitio web.
Para 2006, Aló se convirtió en una agencia que no solo representaría a escritores. Ampliaría su gestión a actores, músicos, artistas plásticos, etc.
Según los cálculos de la CIA, trabajando en ese sentido, es decir, creando agencias o utilizando las ya existentes en Miami, intentarían, infructuosamente, separar a los artistas y escritores de las instituciones culturales cubanas, lo que, permitiría ejercer control sobre ellos y utilizarlos contra la Revolución.
Desde clases magistrales hasta recetas específicas para cambiar el sistema socialista cubano son numerosas, con recomendaciones de célebres economistas que en su casi totalidad ignoran la guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos desde hace 62 años, que persigue el objetivo de hacer inviable el modelo económico, culparlo de ser un fracaso para que no sea repetido en otras naciones.
En 1959 Estados Unidos inició sus acciones subversivas contra el proceso revolucionario, al permitir y estimular actividades ejecutadas por miembros de la tiranía de Fulgencio Batista. El 5 de junio de ese año el senador demócrata George Smathers, propuso una enmienda para reducir la cuota azucarera que compraban a Cuba.
Al siguiente año, el 3 de julio, el Congreso aprobó la cancelación de dicha cuota que se hizo firme el 6 de julio por el presidente Eisenhower, quien declaró:
“Esta acción inicia las sanciones económicas contra Cuba. Ahora debemos emprender otras medidas económicas, diplomáticas y estratégicas”.
En 1962 legalizaron la guerra económica, llamándolo eufemísticamente“Embargo”.
¿Qué países pobres y dependientes del comercio con Estados Unidos hubieran soportado tales medidas?
Desde un aula universitaria o en un buró, es muy fácil criticar y hasta diseñar políticas económicas, como hace el eminente profesor Carmelo Mesa Lago y otros economistas formados en Cuba después de 1959, pero dirigir una economía sometida a constantes sanciones es otra cosa, y más aún cuando se defienden programas sociales como la educación gratuita a todos los niveles, incluidos centros para discapacitados; la salud desde la atención primaria hasta la especializada; el deporte; la cultura y sus escuelas; investigaciones científicas en todos los campos; obras sociales y ventajas que solo un sistema socialista puede llevar a cabo.
Por supuesto, los errores no faltan en una obra colosal con funcionarios inexpertos, eso sin contar los colaboradores enemigos orientados por los yanquis a entorpecer el proceso revolucionario, unido a planes terroristas, hoy desclasificados, que hablan por sí solos.
Cuba desde hace muchos años perfecciona su sistema para erradicar errores, pero sin abandonar su esencia socialista y por esa razón pudo resistir el desmontaje del socialismo en Europa del Este y en la URSS, a pesar de la pérdida de más del 85 % de su comercio exterior, cuando muchos apostaban a que la Revolución no duraría más de seis meses, quedándose Washington y sus aliados con las ganas.
No solo resistió, sino que avanzó económicamente, sin abandonar ninguno de sus programas sociales, ni aplicar políticas de choque, como hace el capitalismo que defienden los sabios economistas que exigen tantos cambios.
Cuba desarrolló el sector científico y el turismo sin contar con préstamos del FMI y el Banco Mundial, como no lo hizo otra nación, algo impensable en el llamado Tercer Mundo.
La reacción de Estados Unidos no se hizo esperar y en 1992 aprobaron la conocida Ley Torricelli y en 1996 la Ley Helms-Burton, para apretar más el cerco económico y financiero contra la Revolución, a la vez que incrementaba su guerra biológica para dañar la producción de alimentos, mediante la introducción de plagas y enfermedades.
Una prueba de la validez del socialismo es el resultado del enfrentamiento a la Pandemia de la Covid-19, pues mientras en Estados Unidos y Europa, el desempleo y la pobreza aumentan, Cuba, pobre y bloqueada económicamente, demuestra su capacidad de resistencia y avances, al trabajar en cuatro candidatos vacunalesal mismo nivel del primer mundo, unido a la cooperación médica en más de 40 países para salvar vida y no muertes, como hacen los yanquis con sus guerras injustificadas.
Ejemplo de las diferencias se manifiesta en Italia, donde en el último año viven más personas en la pobreza absoluta, cinco millones y medio, cerca del 9,4 % de la población del país, cifra considerada la más alta de los últimos 15 años. Por eso a diario se observan largas filas para recibir alimentos ofrecidos por ONG, a quienes no tienen dinero para adquirirlos.
La pandemia expuso las debilidades del sistema capitalista, lanzando a la pobreza y el desamparo a millones de europeos, al no contar con respaldo del gobierno como sucede en la Cuba socialista a la que exigen cambiar su sistema. A pesar de las 242 sanciones impuestas en los 4 años de la administración Trump, ningún cubano quedó sin empleo y la población recibe una asistencia médica incomparable con la de otros países capitalistas.
Hoy países desarrollados y sin la guerra económica y financiera que padece Cuba, sufren pobreza financiera y social, pero para ese capitalismo en crisis los renombrados economistas no recetan cambios, a pesar del fracaso de la economía capitalista.
Estudios de la ONU afirman que, en el mundo, una de cada 5 personas está en riesgo de pobreza, porque los gobiernos ven el gasto social como un aumento de su deuda y no como una inversión para el desarrollo futuro, como sucede en el criticado sistema socialista.
Estudios de la OXFAM exponen que debido a la crisis económica provocada por la Covid-19, unos 2,700 millones de personas en el mundo no han contado con protección social y calculan que 500 millones ahora están subempleados o sin trabajo.
España atraviesa una crisis colosal, con frustración para sus ciudadanos, quienes observan que el gobierno solo ha aprobado el uno por ciento de las solicitudes de ayuda.
Austria,el sexto país más rico de la Unión Europea, anda por el mismo camino y muchos se han visto de pronto en las calles, ante la pérdida de sus empleos y pequeños negocios, sin un sistema gubernamental de apoyo.
La economía británica se contrajo un 9,9% en 2020, el mayor desplome en 300 años, y la alemana sufre su peor año desde la crisis financiera del 2008. Pero quienes llevan la peor parte son los trabajadores y los jóvenes, quedándose sin empleos y dinero para pagar la renta, electricidad, alimentación y otros servicios básicos, sin tener una pequeña canasta básica alimenticia que los respalde.
América Latina es otra muestra del fracaso neoliberal capitalista, donde la pobreza, y los más de 700,000 muertos por la Covid-19, es lo único que crece.
¿Será esa la receta perfecta que le proponen a los cubanos?
China con su sistema socialista particular, exhibe un crecimiento del 2,3 % del PIB en el 2020, pese a la pandemia, razón por la cual Estados Unidos y la Unión Europea no dejan de sancionarla, tal y como hacen con Rusia.
Cesen de malgastar millones de dólares para subvertir el orden interno de Cuba, acepten el socialismo y ocúpense de sus propios problemas; por eso José Martí afirmó:
“Lo que no se puede cambiar, ha de tomarse como es”.
Se ha escrito ya demasiado sobre una canción que se sostiene solo por la algarabía mediática de quienes la pagaron y la patrocinan. Propongo algo diferente, un ejercicio casi docente: tomar un artículo mediocre recientemente publicado en El Nuevo Herald –ni superior ni inferior a otros muchos que aparecen cada día en ese medio, como parte de la campaña mediática desatada contra nuestro país–, que resume las principales matrices de opinión y de comportamiento que el imperialismo desea clavar en la conciencia y la conducta de sus lectores. La autora parece haber recibido un pliego de instrucciones y sin mucha imaginación, las coloca una tras otra. El hilo conductor es la canción prefabricada.
La primera afirmación, que probablemente tiene confundidos a muchos miamenses, es «que los cubanos ya no se callan». La oración pudo haber prescindido del «ya»: los cubanos simplemente no se callan, nunca lo han hecho. Es decir, no se callan en la cola del pan o en el centro de trabajo para criticar lo mal hecho, y no se callan cuando discuten a viva voz documentos trascendentales para sus vidas, que en ejercicio de auténtica democracia son puestos a discusión popular antes de su aprobación (por ejemplo, los Lineamientos del Partido o la nueva Constitución de la República), ni para expresar su apoyo a la Revolución. No se callan frente al imperio. Son la voz de los sin voz, de los que no pueden y también de los que no se atreven a hablar.
Por eso, el enemigo no nos entiende: se entusiasma con las expresiones críticas y se desconcierta ante un primero de mayo desbordado de alegría popular, o ante una asistencia masiva a las urnas y una aprobación de más del 86 % de la Carta Magna que consagra el socialismo a lo cubano. Asocia el «descubrimiento» del sentido crítico del pueblo cubano, a una crisis universal: la parálisis económica provocada por la pandemia. El cubano, por cierto, ha sentido orgullo en estos meses de la gestión sanitaria de su Gobierno y de la capacidad acumulada de sus científicos, y ha mostrado, dentro y fuera del país, su vocación solidaria.
Pero Cuba, a diferencia de cualquier otra nación, rica o pobre, enfrenta esa crisis global con un brazo y una pierna amarrados por el bloqueo. El procedimiento es cínico. El Gobierno estadounidense impide que llegue petróleo a Cuba o intercepta cualquier transacción bancaria, y la periodista, imperturbable, escribe: «la crisis provocada por un sistema ineficiente que culpa al embargo norteamericano».
Entonces evoca la canción que necesita vender, la que «se opone» a la consigna revolucionaria (patriótica) de «patria o muerte». Patria y vida, dice, como si nuestra consigna no significara, precisamente, «Patria y vida o muerte». La nuestra, a diferencia de aquella, proclama la disposición de los cubanos a defender, a cualquier precio, la Patria independiente y la Vida de todos. Pero la consigna se acompaña con una expresión que, lo comprendo, no les agrada: «¡Venceremos!».
El artículo, sin embargo, establece una relación sorprendente: la consigna revolucionaria que es llamada «apocalíptica» (la defensa, por cierto victoriosa, de la Patria y la Vida), se contrapone a lo que quisieran establecer como única preocupación de los jóvenes cubanos: el bienestar animal. De lo sublime a lo doméstico. Los jóvenes y los viejos cubanos queremos el bienestar animal y también el equilibrio ecológico dañado por el consumismo depredador del capitalismo. Y el Gobierno cubano acaba de aprobar un Decreto-Ley que lo consagra.
Entonces, introduce una comparación insólita: «para insertar así a Cuba en una voluntad de cambio, que se manifestó con protestas en varios países y en Estados Unidos con el movimiento Black Lives Matter». El movimiento aludido enfrenta el racismo no de un gobierno, sino de un sistema. Es potencialmente anticapitalista, porque las causas profundas del mal que combate las produce ese sistema. La indicación recibida al parecer por la autora, malamente cumplida, es voltear su sentido: emparentar a los defensores del capitalismo con sus impugnadores, anular el sentido revolucionario de la palabra «cambio».
El racismo, tal como lo conocemos, tuvo su origen en la colonización que acompañó e impulsó el desarrollo del capitalismo europeo en el siglo XV. Estos falsos rebeldes no conquistan territorios, venden el suyo: se ofrecen para restaurar el neocolonialismo en Cuba. Poco importa que sean de piel oscura, entre los voluntarios del ejército colonial español los había también. Pero Ted Henken, el agente que un día vino a observarnos y a mapear la blogosfera cubana, para comprar con becas y subsidios a los comprables, sabe que no es bueno visibilizar las ideas (mientras más abstractas o confusas, mejor) que el problema es de imagen, y dice con tono doctoral algo que la autora del artículo cita con entusiasmo: «El video retrata a siete hombres negros de orígenes humildes». Y la periodista reitera el mensaje cuando alude a los de la farsa de San Isidro, «en su mayoría visible (…) jóvenes negros y mestizos». Como si así no fueran, en su mayoría, los cubanos.
Negros, de origen humilde, fueron los hermanos Maceo, Quintín Banderas, Juan Gualberto Gómez, Jesús Menéndez, Juan Almeida, y son Esteban Lazo y Salvador Valdés (el presidente de la Asamblea Nacional y el vicepresidente de la República) entre miles de héroes y combatientes anticoloniales, muchos de ellos anónimos. Los africanos saben que Fidel Castro, de piel más clara, era «negro» como ellos. Pero la cosa, repito, es de imagen, por eso más adelante la periodista añade: «Jóvenes y con buen look, los intérpretes de Patria y vida son ‘‘gente con swing’’». ¿Creerán que la juventud cubana es tonta?
Es difícil hacer pasar la conducta de esos intérpretes como un acto de valentía. La articulista, sin embargo, lo intenta: «Esos artistas que, apartándose del adoctrinamiento, piensan por sí mismos, y luchan por expresarse libremente son ‘‘un error en el sistema’’». Durante meses intentaron navegar entre La Habana y Miami, huir de la política –lo advierto, es imposible–, pero la maquinaria de terror de la derecha miamense, no el calor de su pueblo que nunca objetó el ir y venir de los artistas, los acorraló. Casi los expulsan de Estados Unidos, la meca del mercado, les quitan el permiso de residencia y cancelan sus conciertos, por elogiar a los médicos cubanos o saludar al Presidente cubano desde el escenario. Son momentos en los que se prueba el carácter. Tuvieron que escoger entre Patria y Dinero, y optaron por lo segundo. Una opción terrible, que no pueden vender como acto de libertad. No les pongo adjetivos, pero ¿pueden entonces ellos hablar en nombre de la Patria?
El artículo va más lejos. Es imposible ocultar las fuentes de financiamiento de los activistas que llaman «independientes». La indicación es restarle importancia: «Uno de los insultos que persiste en los medios de Cuba contra los intérpretes es que son ‘‘pagados por el imperio’’. Esta fijación con un hecho que resulta común en todo el mundo, recibir pago a cambio de una obra artística, es particularmente chocante para cualquiera que viva fuera de Cuba y para muchos que están tratando de hacerse independientes en la isla». No es del pago a una obra artística de lo que se trata, es el pago para una aceptación espuria en el mercado que genera más ganancias. Es la colaboración con los enemigos de la Patria. ¿De verdad alguien cree que el salario de alguna institución estatal de tu país puede equipararse al dinero recibido del Estado que pretende sojuzgar a tu país? Ellos dominan los medios transnacionales, son dueños de las redes, y pretenden transformar a una minoría en mayoría. Pero la inmensa mayoría de los cubanos (de cualquier edad), ha elegido: la Patria es ara, no pedestal.
“La Patria es ara y no pedestal”. José Martí
La Patria necesita sacrificios. Es ara y no pedesta. Se le sirve pero no se la toma para servirse de ella.
“A la patria no se le ha de servir por el beneficio que se pueda sacar de ella, sea de gloria o de cualquier otro interés, sino por el placer desinteresado de serle útil”.
La vida política de nuestra contemporaneidad, incluyendo la realidad cubana, ha traído consigo un efecto no del todo previsto por los clásicos del pensamiento revolucionario. Ocurre que junto a la inevitable y hasta temida “polarización” entre partidarios de antagónicos proyectos de vida (eso que Marx consideraba proceso de definición o concreción de alternativas históricas, que hoy denominamos núcleos duros de las distintas opciones políticas y, por tanto, nada temible para los revolucionarios) se crea una amplia gama de posturas intermedias, posiciones indeterminadas o dudosas.
En la propia región Latinoamericana esta legión de “indecisos” ha inclinado la balanza histórica hacia uno u otro proyecto. Pasar por alto la creciente heterogeneidad de nuestros “tejidos” sociales ha resultado costoso para muchos proyectos progresistas y revolucionarios. Las clases dominantes de siempre, dicho de manera vulgar, lo tienen más fácil en este sentido, ya que provocar el abstencionismo y el desencanto de esos indecisos es funcional para sus bien aceitadas maquinarias de reproducción del status quo.
También ha sido útil para los grupos tradicionales de poder el generar una poderosa industria del engaño, una maquinaria que produce mitos políticos y sin descanso va creando, capa tras capa, una imagen tan fetichizada del mundo que resulta válido hablar de una “segunda o tercera realidad” en la que viven muchos, tal vez demasiados seres humanos, como firmes creyentes en la eficiencia, infalibilidad o carácter inevitable del capitalismo. Los instrumentos culturales del sistema global han logrado el sueño que parecía imposible: un mundo en el que las victimas piensan como los verdugos y en el que los pobres quieren ser ricos sin eliminar la pobreza o la desigualdad.
¿Qué relación guardaría el escenario cubano con las tendencias políticas globales? A simple vista parecería que el sistema político de la isla, largamente legitimado por amplias mayorías no debiera preocuparse por dinámicas de la “democracia liberal burguesa”. Sin embargo, como alertaba en su momento un pensador clásico, al igual que los poetas, los discursos políticos deben cuidarse de caer en la tendencia a contentarse con el sonido de la verdad y no con la verdad concreta.
La Cuba que hoy disfrutamos y trabajosamente defendemos sigue siendo, a pesar de algunos discursos extraviados, escenario particularmente intenso de la lucha cultural y política del capitalismo por restañar las heridas de una hegemonía aún presente pero sujeta a frecuentes convulsiones. Respondiendo una primera parte de la pregunta, el escenario de confrontación se ha corrido un tanto al aspecto cultural (entendiendo aquí por cultural a los procesos de formación de conciencia, a la propia identidad ideológica de los implicados) porque no es tan peculiar ni tan novedosa esa tendencia dentro de la historia del capitalismo y, por otro lado, porque Cuba es un proyecto que no se desarrolla en una urna de pureza cristalina.
No es la primera vez — ni será la última — que un esfuerzo colectivo de los cubanos se vea obligado a enfrentarse a atrayentes mitologías dominantes. No resulta para nada casual que José Martí, en su momento, haya reconocido que “de pensamiento es la guerra que se nos hace, ganémosla a pensamiento”. Entonces y ahora el proyecto revolucionario ya consideraba la unidad no dentro de una falsa homogeneidad, sino dentro de una compleja y conflictiva diversidad. Y como bien se sabe, para unir la diversidad no basta ni la coacción ni el desconocimiento, hace falta convencer y crear conciencia.
A la claridad teórica, esa que permite adelantarse estratégicamente a los acontecimientos particulares, se une el impacto de las condiciones objetivas de la actual sociedad cubana. Los años noventa, si bien no generaron un derrumbe o desmantelamiento del socialismo en Cuba, como trágicamente ocurriera en la extinta URSS, sí provocó una reconfiguración del escenario político. Este último se encuentra muy distante de la otrora homogeneidad social de los 80, en los que eran muy similares para todos los participantes esos enfoques sobre qué tipo de políticas, de ciudadanos, de objetivos y de comportamientos sociales eran positivos, aceptables e, incluso, como se estila decir hoy: sostenibles para los cubanos.
La Cuba que hoy compartimos es genuinamente socialista en el sentido de ser, tal vez más intensamente que nunca, una sociedad atravesada por posturas antagónicas y de diferentes niveles de relación con lo que se entiende por realidad. A diferencias de décadas anteriores, en las que el elemento comunista del proyecto social cubano disfrutaba de bases tan masivas y monolíticas que casi era despreciable o se externalizaba al antagonista, la Cuba del siglo XXI permite en lo social y el lo ideológico la existencia de actores internos, autóctonos o externamente fabricados, que han venido a representar y tratar de imponer más o menos explícitamente la restauración del capitalismo.
Desde el enfoque liberal el escenario isleño no podría ser más propicio. Ya existe un mercado para las ideas liberales. Se parte del presupuesto de que sus consumidores estarían en aquellos grupos económicamente independientes o sustentados en la gestión privada, en los intelectuales que mantienen más vínculos con el mundo que con el país, en los seguidores de artistas poco o nada conectados con la institucionalidad gubernamental. Pero al consumidor objeto — como diría Marx — le es imprescindible un sujeto o productor-dirigente. En ese aspecto la maquinaria imperialista ha tenido las mayores dificultades para lograr los éxitos esperados en Cuba.
No es este el lugar para hacer el recuento de los apoteósicos fracasos de los liderazgos históricos de la disidencia en Cuba, pero para recordar los más sonados: presidentes que a caballo de agresiones mercenarias nunca llegaron a ejercer su alta magistratura, guerrillas sin apoyo decisivo de la población “liberada” y metamorfoseadas en simple bandas criminales, intelectuales reprimidos que encontraron su libertad en el negocio de la propia oposición política, inválidos que como milagro cristiano se levantaron para caminar atléticamente hacia la madre patria de la industria cultural hegemónica. En fin, la historia de Cuba — testigo trágico del martirologio real de los intelectuales revolucionarios de ayer — ve repetida sus escenas como comedia, en un simulacro de liderazgo y de sacrificio de los líderes opositores de hoy.
Los fracasos tradicionales han convencido a los funcionarios norteamericanos, a sus especialistas en el tema Cuba y, digámoslo así, a los sectores más inteligentes de los grupos de poder imperialistas, que el Talón de Aquiles de la lucha por la transición al capitalismo en la isla sigue siendo su ausencia de liderazgo. Sobre todo, existe el reto de re-crear el prototipo de líder intelectual, estética o emocionalmente atrayente y, a la vez, preparado para debates complejos que ha marcado a la historia de Cuba en los últimos lustros.
Haciendo un recuento del escenario objetivo (eso que un clásico llamaría las condiciones de posibilidad para el despliegue de las opciones de pensamiento) el hecho práctico de que las posiciones ideológicas sean hoy muy diversas y complejas en Cuba afecta tanto a los continuadores del proyecto socialista como a sus detractores. Y es que “diverso” también significa que, a pesar de los esfuerzos y los recursos gastados en más de seis décadas de proyectos educacionales, el fortalecimiento en el país de las relaciones capitalistas de producción trae consigo correlatos culturales, tipologías de individuos y comportamientos propios de ese modo de vida, por demás inevitables, pero con un impacto muchas veces nocivo. En otras palabras, a la pobreza discursiva, a la ausencia de contenido y de propuestas concretas por parte de los nuevos activistas del cambio, se corresponde la fabricación de un espectador crédulo, escéptico o simplemente ansioso por protagonizar algo, participar el algo, destacarse en algo, ganarse la vida con algo, sin importar cuál sea el contenido de ese algo.
Tómese en cuenta que los actuales guerrilleros comunicacionales del liberalismo en Cuba, aunque incluyen a algún que otro académico extraviado, se rigen en su amplia mayoría por la fabricación mitológica, por la amenaza o la descalificación radical o, en el mejor de los casos, se apoyan en la formalización extrema del diálogo que raya en la escolástica. Para este tipo de actor político, virtual o más cotidiano, sólo hay entendimiento cuando se aceptan los principios dogmáticos de que el único problema que afecta el desarrollo de Cuba es la existencia del gobierno dictatorial comunista, de una supuesta sumisión masiva del pueblo y de una intensa represión no presente en ninguna de las atrayentes democracias del primer mundo.
Ocurre que, aunque nos pese reconocerlo, ya existe en nuestro país ese prototipo de consumidor de la cultura chatarra y convenientemente enlatada del capitalismo mundial. Ello explica el porqué de tanto esfuerzo de la maquinaria política miamense por esquivar o colocar en segundo plano la búsqueda de su liderazgo o punta de lanza para el cambio en universidades, en los hombres de negocios o en la intelectualidad reconocida de la isla.
Como el sujeto político debe corresponderse con su objeto, la opción del momento son algunos representantes del arte, en especial prototipos cuya popularidad y capacidad para ser líderes de opinión no están basadas en su amplia cultura, preparación o conocimiento de las necesidades del país, sino en su éxito comercial, en la simplicidad de sus discursos si de contenido social se trata.
No intentaremos aquí profundizar en el problema de si estos “nuevos líderes” son buenos artistas, músicos o no, sino de analizar el misterio de su renovado protagonismo en la confrontación ideológica. La dialéctica en la relación dirigente-dirigido parece tener la respuesta para esta interrogante: mientras más peso tenga el consumidor pasivo y manipulable, más funcional será el encumbramiento de los líderes mito maníacos, torpes o simplemente arquetipos-espejo de la “masa” que se pretende conducir. El ejemplo vitrina de este fenómeno se encontrará, precisamente, en la ansiada metrópoli de la disidencia, en la cual se produjo la llegada de un Donald Trump al puesto de mayor poderío en la jerarquía del sistema político mundial. ¿Por qué Cuba tendría que ser una excepción? Esto podrían preguntarse los tanques pensantes de la transición cubana hacia el capitalismo y, por carácter transitivo, sus seguidores internos.
¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento
Con el atrevimiento inicial de comenzar con las palabras de un revolucionario eminentemente práctico, debemos dejar sentado el principio de que no existen recetas fijas para los retos que se acumulan hoy ante los revolucionarios cubanos. Si hay un principio que lo mejor del pensamiento universal nos ha facilitado es aquel que reza que el método para resolver los problemas prácticos no se produce desde fuera, desde la pura academia o desde el pensamiento teórico aislado, sino que el método surge como comprensión teórica de la lógica presente en el objeto.
En primer lugar, el proyecto socialista cubano se ve obligado (y esto ya es tendencia de la práctica y no simple opinión de quien escribe estas líneas) a realizar movimientos tácticos y estratégicos. En el primer caso, existe la necesidad de movilizar (no en el sentido esquemático de emitir órdenes, sino de realizar convocatorias racionales y justas) a los artistas, creadores, estetas y promotores espirituales en el país que, por sus capacidades y por su arraigo en el pueblo sean capaces de desnudar el carácter ilegítimo y las verdaderas intenciones de un liderazgo basado en las confusiones. Si de popularidad y calidad artística se trata, el proyecto cubano tiene muchas historias de éxito y de consagración que mostrar como alternativas a los demiurgos y a los agentes del mercado.
Estratégicamente hablando, la revolución tiene en sí misma un gran reto y es el de mantenerse como una revolución cultural, como un proceso que sin sacrificar su esencia es capaz de incluir lo mejor del arte y la creación en nuestro país. La historia del siglo XX ha mostrado que cuando en la lucha sociopolítica un proyecto, aunque justo y popular, ha perdido el apoyo de los intelectuales, artistas y científicos, su camino se volvió extraordinariamente difícil, más inclinado a ejercer la violencia revolucionaria, tendencia que puede resultar poco efectiva en el contexto actual.
Otro aspecto a destacar en este rejuego de propuestas ideológicas tiene que ver con la necesidad de no perder la iniciativa estratégica. El carácter asimétrico de los recursos ha provocado que no pocos proyectos socialistas y revolucionarios se hayan encerrado en una lógica en la que, continuamente, se espera que el antagonista emita su mensaje, su acción o dinámica, para luego dedicarse simplemente a refutar o combatir dicha propuesta. En este círculo vicioso se reproduce la lógica del contendiente. Es lo que algunos especialistas llaman pensamiento colonizado. El socialismo cubano tiene la tarea de gobernar, subvertir la realidad y desarrollarse en la medida de lo posible y a veces de lo que parece imposible desde bases propias y basándose en su lógica universal. Cierto es que la lógica del socialismo se ve alimentada por la confrontación definitoria y por el contraste con las propuestas liberales, pero también esta necesita ser capaz de proponer y adelantar procesos que superen y sinteticen soluciones superiores a la simple resistencia, al síndrome de las comparaciones y al comportamiento de plaza sitiada. Negar la sociedad y la cultura capitalista es un momento, pero la construcción de una sociedad nueva es la síntesis superior que no se agota en las oposiciones formales.
En este sentido la Revolución Cubana tiene ante sí el reto de retomar la formación cultural de amplios sectores de nuestra ciudadanía, hoy más susceptibles a las lógicas del mercado y víctimas del más rampante pragmatismo cotidiano. Una cultura basada en el conocimiento, en la conciencia de los reales problemas y de las verdaderas necesidades de ese ente colectivo que somos los cubanos no se logra sólo desde las aulas, los medios de comunicación o desde la emisión de productos artísticos.
Si bien el aspecto decisivo para inclinar la balanza del apoyo popular siempre será la capacidad del proyecto socialista para solucionar las grandes aspiraciones e ideales de la mayoría, hoy resulta peligroso y casi suicida reproducir la dinámica clientelista en la que la ciudadanía espera todo desde arriba, desde un gobierno externalizado. Tan nocivo resulta el fracaso económico material como la instauración de una dinámica en la que la libertad de los individuos se torna patente de corso para el libertinaje, en la que la ciudadanía caprichosa sólo tiene derechos y no conoce deberes, en la que por temor a esas añejas acusaciones de totalitarismo la sociedad organizada se retira para dejar el espacio público prisionero de las indisciplinas sociales y del relativismo de algunos intelectuales de gabinete.
Hoy más que nunca se cumple aquella máxima de que los revolucionarios no se forman recibiendo sólo derechos y artículos de consumo, sino que la creación de tareas revolucionarias es la principal fuente de sujetos a la altura de su momento histórico. A diferencia de la opción liberal en la que el abstencionismo, la apatía o la confusión ideológica son consustanciales y funcionales al éxito del sistema, para el socialismo cubano es cuestión de vida o muerte desarrollar el conocimiento y la participación ciudadana. La verdadera participación, que siempre es consciente, resulta necesidad inseparable del proyecto.
Si la tarea más revolucionaria de hoy es producir con eficiencia y calidad, la principal responsabilidad de los decisores y gestores es la de facilitar las condiciones para que el trabajo sea la principal fuente de riqueza, de bienestar y de diversidad progresista en nuestro país. Ya de por sí, el éxito de las empresas colectivas y de los esfuerzos comunes resulta un obstáculo para el desarrollo del individualismo, del egoísmo y para la enajenación que hoy se oculta en el supuesto éxito comercial de ciertos artistas empresarios.
¿Por qué somos un país de Patria o Muerte?
La reciente emisión de una supuesta alternativa a un principio emanado del proceso revolucionario cubano sirve de material para revelar la esencia de las opciones enfrentadas. Curiosamente, se supone que un eslogan cargado de formalidad y de apariencias se convertirá en una contundente novedad y en fuente para la verdadera transformación de todo lo existente. “Patria y Vida” — reza el discurso en cuestión y tal parece que lo revolucionario, contestatario o novedoso sería el cambio de la “o” por la “y”, así como la evidente y casi “caída de la mata” superioridad de la vida sobre la muerte.
«Voy a usar hoy una frase, no definitiva, porque nosotros no debemos renunciar a la idea de Patria o Muerte, ni a la idea de Socialismo o Muerte, y voy a decir como dijo una joven diputada en la Asamblea Nacional: ¡Patria y Vida! ¡Vida para ustedes es la que queremos!».
Propio de esas ideologías que — como dijera irónicamente alguien en su momento — se pueden refutar dándole patadas a una piedra, la propuesta contestataria se presenta como rica, dialéctica, funcional o como diría uno de sus doctos defensores, superadora de una lógica binaria simplista que se supone, está presente en el principio de Patria o Muerte.
Observemos las cosas con detenimiento. Ocurre que los maestros de la supuesta dialéctica librepensadora suelen caer en interesantes mitomanías creacionistas. Nos intentan convencer de que hay un movimiento real, un cambio, una superación o negación dialéctica en colocar un juicio analítico en lugar de una contradicción real como centro de los objetivos de toda la sociedad cubana.
Incluso la más simplista de las definiciones, esa de los pueblos que están camino a formar su identidad aún no consolidada, tiende a identificar o a colocar como sinónimos a la Patria y a la Vida. Por lo tanto, gritar desaforadamente o colocar carteles “subversivos” que repitan continuamente esa frase no hace más que reproducir una tosca tautología, es un señalar lo que la infancia de los pueblos y de los individuos ha descubierto hace mucho tiempo, es descubrir el agua tibia y presentarla, a su vez, como el hallazgo más grande de la historia. Decir Patria y Vida es como decir Vida y Vida o Patria y Patria. No hay enriquecimiento o aporte o síntesis en esa frase, porque no hay contrarios, ni contradicciones, ni conocimiento nuevo, sino un regodeo en el detalle de que una cosa incluye o se identifica con la otra.
Los disidentes formales que nos nacen hoy hasta en las ramas de los árboles, al amparo de la COVID-19 y de los impactos de la administración yanqui, asumen que el principio de Patria o Muerte es simplista, empobrecedor, propio de un pensamiento esquemático. Tal vez habría que recordarles a los teólogos del altar de la disidencia que esa disyuntiva no fue el fruto de una invención personal, sino resultado de las verdaderas alternativas históricas que se fue encontrando y que fue desarrollando el pueblo cubano a lo largo de su historia. Su acusación de esquemáticos no va en contra de los revolucionarios de hoy sino también contra los más universales como Félix Varela, Carlos Manuel de Céspedes o José Martí.
Y es que — aunque sea difícil de entender para algunos — la lógica de lo real no sólo admite identidades formales, como aquello de que la Vida y la Patria son una misma cosa, sino que la Patria no sólo se construye con prosperidad, buena vida, consumo, comodidades, sino que se consolida frente a retos y contrarios reales. Si los independentistas cubanos hubiesen seguido la lógica formal tendrían que haber llegado a la conclusión de que, aun en las peores condiciones de la tiranía colonial española, era mejor preservar la vida (recuérdese que en este tipo de razonamiento donde hay vida, por muy sumisa y miserable que esta sea, hay Patria) que insertar la posibilidad de la muerte como parte de la Patria. Las posiciones históricas de la entonces vanguardia criolla revelaron que, en efecto, el anexionismo presentaba a la Patria como sinónimo de prosperidad, sin importar la mediocre, limitada o elitista que fuese esta última.
Félix Varela, precursor del independentismo, ya se percataba precozmente de los problemas que podría traer para el proyecto de desarrollo colectivo el enfoque de un grupo social que se identificaba a sí mismo y a su propio bienestar con la Patria toda. El presbítero cubano contaba con la dificultad de que los grupos más privilegiados dentro de los cubanos siempre verían el bien en general como sinónimo de su propia y especifica prosperidad, mientras que el bien colectivo implicaba incluir, pero superar el estrecho marco de ese bienestar personalizado:
Nadie opera sin interés, todo patriota quiere merecer su patria, pero cuando el interés se contrae a la persona en términos que ésta no lo encuentra en el bien general de su patria, se convierte en depravación o infamia. Patriotas hay que venderían su patria si se les diera más de lo que reciben de ella.
Siguiendo los pasos de la crítica de los disidentes al “simplismo binario” del principio que se expresa en la declaración de Patria o Muerte, habría que recordarles que ese supuesto simplismo es que el asumieron los mambises cubanos ante las enormes dificultades que se levantaban frente a la revolución independentista. La firmeza de un principio justo, aún si no genera provecho a corto plazo, estaba muy claro para aquellos que, ante la superioridad numérica y económica de la metrópoli, peleaban convencidos de que vivir sin independencia era como estar socialmente muertos. Incluir el contrario dialéctico que es la posibilidad de la muerte no implica que los revolucionarios la prefieran o la busquen como fin máximo, sino que ella sirve para definir el valor de la independencia en esta contradicción real.
Dicho esto, queda claro que la disyuntiva revolucionaria que se expresa en la frase Patria o Muerte no implica escoger como objetivo la muerte, sino colocar el valor de la Patria tan alto que ni siquiera la posibilidad de perder la vida disminuye el valor de la primera. Tampoco esta frase consolidada por nuestra historia implica privilegiar la falta de prosperidad o el subdesarrollo, esa acusación ya es cosecha de los demiurgos del pesimismo miamense.
Hoy las redes sociales estallan con falacias que intentan resaltar que los revolucionarios son suicidas, incapaces de luchar por el bien colectivo, de pensar en la felicidad o de comprender la belleza. Son opiniones propias de aquellos que no comprenden ni lo que combaten, ni lo que quieren, ni las consecuencias de sus actos. No hay originalidad ni novedad en ellos, como no hay ningún cambio ni aporte en su eslogan identitario. Lo que sí se percibe en este último, lo hemos dicho más de una vez, es la lógica del anexionismo en la que la Patria es la riqueza y el negocio de cada cual.
Si alguien pudiese dudar de que las revoluciones verdaderas que se han desarrollado en Cuba han tenido como eje central la búsqueda del bien común, el desinterés de los revolucionarios plenos y la belleza intrínseca de la obra humana a realizar, habría que recordarles que dichos procesos fueron protagonizados por hombres como Martí que pensaron siempre que “la Patria no es de nadie: y si es de alguien, será en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia”.
Estamos esperando, probablemente en vano, el desinterés, la inteligencia y el desprendimiento de los que han intentado guiar al pueblo cubano con repeticiones absurdas.
Murió en el cénit de su gloria y cuando su pueblo y la América Latina toda más necesitaba de su ejemplo, de su elocuencia, de su acrisolada conducta, de su vocación unitaria.
Era Chávez, el Bolívar redivivo, con sus mismos sueños continentales de unidad y una vocación humanista inconmensurable.
Como el Libertador era venezolano de nacimiento y como el hombre que ayudó a derribar tiranías y fundar pueblos nuevos en la América continental española, el nacido en Sabaneta de Barinas, el 28 de julio de 1953, dejó una obra inconclusa y, vigilante y ceñudo, sentado en la roca de crear, como dijera el Apóstol Martí, contempla lo mucho que aún queda por hacer en nuestra región.
Fidel, en sentida Reflexión, afirmó de Chávez: “Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados… Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era. ¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo!”.
Chávez tuvo una vida breve, pero intensa, y cómo nadie supo captar las necesidades de su pueblo, hacerlas suyas y cumplir sus ideales de independencia y justicia social.
Nada impidió materializar sus ansias libertarias, y cuando derrotado, pero no vencido, llegó a Cuba por vez primera el 13 de diciembre de 1994, tuvo la enorme sorpresa de ser recibido en la escalerilla del avión por el propio Comandante en Jefe, quien, clarividente como siempre fue, vio en ese joven al nuevo Libertador de Venezuela y al continuador de su obra latinoamericanista de unidad continental.
El propio Hugo Chávez, diría años después, que en ese momento nació la génesis del ALBA: “El Alba comenzó con ese abrazo”, dijo en su discurso de clausura de la VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América.
Acá en nuestra Patria lo tuvimos varias veces, y si del pueblo cubano hubiera dependido, la muerte no se lo hubiera llevado tan rápido, pues fueron muchos los esfuerzos de nuestros médicos por preservarle la vida y millones los rezos hechos por su salvación.
Hugo Chavez, en su programa televisivo Alo Presidente desde la Plaza Che Guevara, en Santa Clara, Cuba. Foto:Ismael Francisco/Cubadebate
Su Aló Presidente dedicado al Che, realizado en Santa Clara, el 14 de octubre de 2007, fue realmente conmovedor. Al pararse frente al nicho que guarda los restos del comandante cubano-argentino le cantó los versos de Alí Primera: Comandante che te mataron/Pero en nosotros dejaron/Para siempre tu memoria/Plasmada en moldes de gloria/Comandante che te mataron/Pero en nosotros dejaron/Para siempre tu memoria/Plasmada en moldes de gloria.
Y durante cerca de cuatro horas se dedicó a honrar al Guerrillero de América y a enaltecer su legado: “Cuando uno dice que el Che vive no estamos haciendo alarde de retórica, no, el Che está allí en los barrios de Venezuela, en esos médicos cubanos, allá (…) Vive, vive en nosotros y vive por allá en Bolivia, no sólo en el recuerdo, es en la acción revolucionaria, como ejemplo que se dispersó, semilla que se regó. ¡Viva el Che!”.
La noticia de su muerte, nos llenó de dolor. A las 4:45 de la tarde de aquel 5 de marzo de 2013, Nicolás Maduro anunció su fallecimiento. Una sombra de dolor y llanto cubrió a Cuba y al cielo de América. El Bolívar del siglo XXI había perdido su combate contra el cáncer tras dos años de duro batallar contra la dolorosa enfermedad. Tenía Chávez 58 años de edad.
A ocho años de su paso a la inmortalidad su legado sigue vivo entre su pueblo. Su espíritu de rebeldía ha germinado en tierra fértil y acá en Cuba se le recuerda con devoción y cariño.
Junto a Bolívar, está Chávez, y al lado de ambos, Fidel; los tres vigilantes y ceñudos, y como escribiera Martí, refiriéndose al Libertador: “sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; (…) calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hoy (…)”.
“(…)aunque la revolución digital permitió una indiscutible democratización de la comunicación —objetivo que parecía absolutamente impensable— esa democratización provoca ahora una proliferación incontrolada y desordenada de los mensajes, así como ese ruido ensordecedor creado sobre todo por las redes sociales”. Ilustración: Brady Izquierdo
El Internet moderno, la Web, se inventó en 1989, hace treinta y dos años. O sea, estamos viviendo los primeros minutos de un fenómeno que llegó para quedarse durante siglos. Pensemos que la imprenta se inventó en 1440, y que tres décadas después casi no había modificado nada, pero acabó por trastornar el mundo: cambió la cultura, la política, la economía, la ciencia, la historia. Resulta evidente que muchos de los parámetros que conocemos están siendo modificados en profundidad, no tanto por la pandemia actual de Covid-19, sino, sobre todo, por la irrupción generalizada de los cambios tecnológicos y de las redes sociales. Además, no solamente en términos de comunicación —¿se está muriendo la verdad?—, sino también en las finanzas, el comercio, el transporte, el turismo, el conocimiento, la cultura… Todo ello sin olvidar los nuevos peligros en materia de vigilancia y de pérdida de privacidad.
Vivimos en un universo en el que nuestra privacidad está muy amenazada; estamos más vigilados que nunca mediante la biometría o las cámaras de videoprotección, mucho más de lo que imaginó el mismísimo George Orwell en su novela distópica 1984. Además, la robótica, los drones y la inteligencia artificial amenazan con crear un ecosistema del que el ser humano podría acabar siendo expulsado; sin hablar de la “crisis de la verdad” —en materia de información—, sustituida por las fake news, la posverdad, las nuevas manipulaciones o las verdades alternativas. En este punto el futuro podría estar acercándose más rápido de lo que pensamos a nuestro pasado más aterrador.
Sobre el aspecto emancipador de la actual revolución digital, lo más notable es la “democratización efectiva de la información”. Un ideal que constituía una reivindicación fundamental, y en cierta medida un sueño, desde la revuelta social de mayo de 1968 —es decir, el deseo de que los ciudadanos se apoderaran de los medios de comunicación y sobre todo de información— en cierta medida se ha realizado. Hoy en día con el equipamiento masivo de dispositivos ligeros de comunicación digital (teléfonos inteligentes, computadoras portátiles, tabletas y otros) los ciudadanos disponen, individualmente, de una potencia de fuego comunicacional superior a la que poseía, por ejemplo, en 1986, el primer canal de televisión de alcance planetario, Cable News Network (CNN). Es mucho más barato y fácil de operar. Cada ciudadano es ahora lo que antes se llamaba un mass media. Mucha gente lo ignora o no conoce el poder real del que dispone. Hoy, frente a las grandes corporaciones mediáticas, ya no estamos desarmados. Otra cosa es saber si estamos haciendo un uso óptimo del superpoder comunicacional del que disponemos.
¿Ha resuelto eso los problemas en materia de información y de comunicación? La respuesta es no, porque en la vida cada solución crea un nuevo problema. Es la trágica condición humana. Los griegos antiguos la ilustraban con el mito de Sísifo, condenado a empujar una enorme roca hasta lo alto de una montaña; una vez alcanzada la cumbre, la roca se le escapaba de las manos y se precipitaba de nuevo hasta el pie del monte. Entonces Sísifo tenía que volver a subirla a la cima, donde se le volvía a resbalar, y así hasta el fin de la eternidad.
En ese sentido, aunque la revolución digital permitió una indiscutible democratización de la comunicación —objetivo que parecía absolutamente impensable— esa democratización provoca ahora una proliferación incontrolada y desordenada de los mensajes, así como ese ruido ensordecedor creado sobre todo por las redes sociales. Esto es precisamente lo que constituye el nuevo problema. Como dijimos, ahora la verdad se ha diluido. Si todos tenemos nuestra verdad, ¿cuál es entonces la verdad verdadera? O será, como decía Donald Trump, que la “verdad es relativa”.
Al mismo tiempo, la objetividad de la información (si alguna vez existió) ha desaparecido, las manipulaciones se han multiplicado, las intoxicaciones proliferan como otra pandemia, la desinformación domina, la guerra de los relatos se extiende. Nunca se habían “construido” con tanta sofisticación falsas noticias, narrativas delirantes, “informaciones emocionales”, complotismos. Para colmo, muchas encuestas demuestran que los ciudadanos prefieren y creen más las noticias falsas que las verdaderas, porque las primeras se corresponden mejor con lo que pensamos. Los estudios neurobiológicos confirman que nos adherimos más a lo que creemos que a lo que va en contra de nuestras creencias. Nunca fue tan fácil engañarnos.
Más que una “nueva frontera”, Internet, o sea, el ciberespacio o digitalandia, es nuestro “nuevo territorio”. Vivimos en dos espacios, el nuestro habitual, tridimensional, y el espacio digital de las pantallas. Un espacio paralelo, como en la ciencia-ficción o en los universos cuánticos, donde las cosas o las personas pueden hallarse en dos lugares al mismo tiempo. Obviamente nuestra relación respecto al mundo, desde un punto de vista fenomenológico, no puede ser la misma. Internet —y mañana la Inteligencia Artificial— dota a nuestro cerebro de unas extensiones inauditas. Ciertamente la nueva sociabilidad digital, acelerada por redes socializantes como Facebook o Tinder, está modificando profundamente nuestros comportamientos relacionales. No creo que pueda haber “vuelta atrás”. Las redes son sencillamente parámetros estructurales definitorios de la sociedad contemporánea.
También hay que tener conciencia de que Internet ya no es ese espacio de libertad descentralizado que permitía escapar de la dependencia de los grandes medios de comunicación dominantes. Sin que la mayoría de los internautas se haya dado cuenta, Internet se ha centralizado en torno a algunas empresas gigantes que ya citamos —las GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon)—, que lo monopolizan y de las que ya casi nadie puede prescindir. Su poder es tal, lo acabamos de ver, que se permiten incluso censurar al presidente de los Estados Unidos cuando Twitter y Facebook le cortaron el acceso y enmudecieron al propio Donald Trump a principios de enero pasado.
No entendimos, a principios de los años 2000, que el modelo económico de “publicidad contra gratuidad” crearía un peligroso fenómeno de centralización, porque los anunciantes tienen interés en trabajar con los más grandes, con aquellos que poseen más audiencia. Ahora hay que conseguir ir en contra de esta lógica para descentralizar de nuevo Internet. La opinión pública debe comprender que la gratuidad conlleva una centralización tal de Internet que, poco a poco, el control se vuelve más fuerte y la vigilancia se generaliza.
En cuanto a esto, debemos precisar que hoy la vigilancia se basa esencialmente en la información tecnológica, automática, mucho más que en la información humana. Se trata de “diagnosticar la peligrosidad” de un individuo a partir de elementos de sospecha más o menos comprobados y de la vigilancia (con la complicidad de las GAFA) de sus contactos en redes y mensajes; con la paradójica idea de que, para garantizar las libertades, hay que empezar por limitarlas. Que se entienda bien: el problema no es la vigilancia en general, sino la vigilancia clandestina masiva.
En un Estado democrático las autoridades están completamente legitimadas para vigilar a cualquier individuo que consideren sospechoso, para ello se apoyan en la ley y hacen uso de la autorización previa de un juez. En la nueva esfera de vigilancia, toda persona es considerada sospechosa a priori, sobre todo si las “cajas negras algorítmicas” la clasifican mecánicamente como “amenazante” después de analizar sus contactos en redes y sus comunicaciones. Esta nueva teoría de la seguridad considera que el ser humano está desprovisto de verdadero libre arbitrio o de pensamiento autónomo. Es inútil, por lo tanto, que para prevenir eventuales derivas se busque intervenir retroactivamente en el entorno familiar o en las causas sociales. Lo único que ahora se desea, con la fe puesta en los informes de vigilancia, es reprimir lo antes posible, antes de que se cometa el delito. Esta concepción determinista de la sociedad, imaginada hace unos sesenta años por el escritor estadounidense de ciencia ficción Philip K. Dick en su novela Minority Report, se impone poco a poco. Es el “predelito” lo que a partir de ahora se persigue, bajo el pretexto de “anticiparse a la amenaza”.
Con semejante fin, empresas comerciales y agencias publicitarias cachean nuestras vidas. Estamos siendo cada vez más observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada día se perfeccionan nuevas tecnologías para el rastreo de nuestras huellas. En secreto, los gigantes de la red elaboran exhaustivos ficheros de nuestros datos personales y de nuestros contactos, extraídos de nuestras actividades en las redes sociales mediante diferentes soportes electrónicos.
Sin embargo, esta vigilancia generalizada no impide el despertar de algunas sociedades mucho tiempo mantenidas en silencio y ahora interconectadas. Sin duda, lo que se llamó en 2011 la “primavera árabe”, igual que el “Movimiento de los indignados” en España y “Occupy Wall Street” en Estados Unidos, no hubieran sido posibles —en la manera en que se desarrollaron— sin las innovaciones comunicacionales aportadas por la revolución de Internet. Ello no solo se debe al uso de las principales redes sociales, que entonces estaban apenas extendiéndose —Facebook se crea en 2006 y Twitter arranca en 2009—, sino al recurso del correo electrónico, de la mensajería y simplemente del teléfono inteligente. El impacto de las manifestaciones populares provocadas por esas innovaciones comunicacionales fue muy fuerte ese año 2011, independientemente de la naturaleza de los sistemas políticos (autoritario o democrático) contra los que chocaron.
Claro, en el mundo árabe, “congelado” por diversas razones desde hacía medio siglo, la “sacudida” tuvo consecuencias espectaculares: dos dictaduras (Túnez y Egipto) se derrumbaron, y en otros dos países (Libia y Siria) empezaron dolorosas guerras civiles que aún, diez años después, no han terminado. También en el seno de sistemas democráticos —España, Grecia, Portugal, Estados Unidos— se produjeron ese año impactos considerables que modificaron definitivamente la manera de hacer política. Piénsese, por ejemplo, en España, donde al calor de ese movimiento surge un partido nuevo de izquierda, Podemos, que los electores acabaron por propulsar en 2019 hasta el poder, en coalición con el Partido Socialista Obrero Español. No es poca cosa.
Deseo añadir dos ideas. Primero, que esas innovaciones comunicacionales dieron muy pronto lugar a un uso político de las redes sociales. No podemos ser ingenuos. Hay manuales para usar las redes con intenciones subversivas. Se han usado contra Cuba un sinnúmero de veces, así como contra la Revolución Bolivariana en Venezuela y contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Recordemos también que entre 2003 y 2006, de manera organizada y planificada, con financiamiento de poderosos intereses, se habían producido ya lo que se llamaron las “revoluciones de colores” en Georgia (2003), Ucrania (2004), Kirguistán (2005), etc.; con la intención no disimulada de romper las alianzas de estos países con Moscú y disminuir la potencia de Rusia.
En segundo lugar, comentaremos que en el otoño de 2019, antes de que la pandemia de COVID-19 se extendiera a todo el planeta, el mundo —de Hong Kong a Chile, pasando por Irak, Líbano, Argelia, Francia, Cataluña, Puerto Rico, Costa Rica, Colombia, entre otras naciones— estaba conociendo un reguero de grandes protestas populares impulsadas y acentuadas por el recurso de las redes sociales. Todos los gobiernos de esos países, teóricamente democráticos, no supieron, en la mayoría de los casos, cómo enfrentar este nuevo tipo de contestación social excepto con la represión brutal.
Así que podríamos, en efecto, decir que por una parte, las redes sociales y las mensajerías de nuevo tipo (Twitter, Facebook, Instagram, Telegram, Signal, Snapchat, WhatsApp, Zoom, TikTok y otras) han ampliado indiscutiblemente el espacio de nuestra libertad de expresión, pero a la vez han multiplicado al infinito las capacidades de manipulación de las mentes y de vigilancia de los ciudadanos. Es clásico. Podríamos afirmar, parafraseando a Marx, que la Historia es la historia de las innovaciones tecnológicas. Cada innovación tecnológica aporta una solución a un problema, y a su vez, como ya subrayamos, cada solución crea un nuevo problema. O sea, siempre que se produce un salto hacia adelante en las tecnologías de la comunicación, nos hallamos efectivamente ante un progreso en materia de capacidades de expresión, y también, ante un peligro de confusión, de confrontación y de nuevas intoxicaciones mentales. Es normal. En ese aspecto no hay nada nuevo. Todo poder que posee el monopolio de la expresión pública se desespera ante cualquier aparición de una tecnología comunicacional democratizante que amenaza su uso solitario de la palabra. Piénsese, de nuevo, en la invención de la imprenta en 1440, y el pánico de la Iglesia y del trono ante una máquina que les arrebataba de repente el monopolio de la verdad.
Ante el dilema peligros v.s. ventajas, la pregunta sigue siendo ¿qué hacer? Depende de quién se plantee esa interrogación. Si son los ciudadanos, es previsible que deseen hacer uso inmediato de la excesiva potencia que les confieren las redes, sin tener la precaución de desconfiar del segundo aspecto: la manipulación de la que pueden ser objeto. Las decepciones, por ello, pueden ser fuertes.
Si quien se hace la pregunta es el poder, yo diría que debe guardar la serenidad; no puede soñar con que, por milagro, desaparezcan las redes que ya están aquí para siempre. Él también debe adaptarse a esta nueva realidad, a esta nueva normalidad comunicacional. La censura, la negación o la ceguera no sirven de nada, solo agravarían el problema, visto desde el poder. Lo rígido rompe, mientras que lo flexible resiste. Por lo tanto, el poder debe entender que las redes son un nuevo espacio de debate y de confrontación, y constituyen quizás, en el campo político, el principal espacio contemporáneo de enfrentamiento dialéctico. Es el ágora actual, y es ahí, en gran parte —como lo fue en las páginas de los periódicos durante mucho tiempo—, donde se dirimen ahora los grandes diferendos y las principales polémicas. Quien no desee ser el gran perdedor de nuestro tiempo debe estar presente en este espacio central de los debates.
Sí, las redes sociales son el medio dominante hoy, como lo fueron en otras épocas la televisión, la radio, el cine o la prensa. Es una revolución considerable, como no la ha habido jamás en el campo de la comunicación. Repetimos, todo cambio importante en el ámbito de la comunicación acaba fatalmente por tener repercusiones decisivas en lo social y lo político. No hay excepciones. Desde la invención de la escritura hasta Internet, pasando por la imprenta.
En cualquier país, las redes obligan a todos los demás medios de masas (prensa escrita, radio, cine, televisión) a tener que repensarse. Hay un darwinismo mediático en marcha. El medio que no se adapte al nuevo ecosistema desaparecerá. Adaptarse no quiere decir que los otros medios deben hacer lo que hacen las redes. No. Las redes son también el territorio, ya lo dijimos, de la manipulación, de la intoxicación, de las fake news, de las “verdades emocionales”, de las “verdades alternativas”, de los relatos conspiracionistas. La prensa escrita, por ejemplo, debe concentrarse en sus cualidades: la calidad de la escritura, la brillantez del relato, la originalidad de la temática, la realidad del testimonio, la autenticidad de la información, la inteligencia del análisis y la garantía de la verdad verificada.
Autor: Ignacio Ramonet
Catedrático, periodista, historiador, escritor y analista político. Dirigió la edición francesa y española de Le Monde Diplomatique. Cofundador de la organización no gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación). Fundador de la Red en Defensa de la Humanidad.
Las potencias occidentales, -los llamados “países democráticos de Occidente”– tienen una larga y abominable historia de intervenciones abiertas o disfrazadas contra la soberanía de los pueblos de Oriente, África y América Latina. Un proceso de expansión colonial e imperial (saqueo y destrucción) que se prolonga hasta hoy de diversas maneras.
Un inmenso aparato propagandístico se ocupa de transformar la injerencia y la destrucción de pueblos enteros en una necesidad y en una tarea casi mesiánica de las “democracias” occidentales. Y los ciudadanos/ o súbditos de USA y la UE repiten o suponen que viven en un sistema democrático.
¿La democracia en la que creen vivir es una especie de alucinación colectiva? ¿Es el resultado de la pérdida del sentido humano que permite ver y de entender lo que sucede?
Camino por esta ciudad doblemente enmascarada, escucho, observo y pregunto.
¿Cómo se ha llegado a naturalizar el crimen hasta el punto de que los ciudadanos de los “países avanzados” creen que viven en un sistema democrático ?
¿Cómo es posible que los gobiernos elegidos “democráticamente” en USA y en la UE (y Emiratos e Israel) estén cometiendo un crimen de lesa humanidad, tal como son el bloqueo y las sanciones a países soberanos, en nombre de la “democracia” y su apéndice ya purulento la “libertad”?
¿O es parte de la guerra -no declarada- y es un crimen de lesa humanidad? ¿Y si así fuera, las “democracias” que las ejercen y los ciudadanos-electores que las consensuan están avalando un crimen de lesa humanidad? ¿Saben acaso que los crímenes de lesa humanidad no prescriben?
Fuera del ámbito de las castigadas y minoritarias izquierdas antiimperialistas que sobreviven en Europa, cada vez que pregunto lo que significa esta democracia y cómo funciona, el tabú se impone a la razón y a la evidencia. Trato de dar datos que arañen al menos la creencia o el acto de fe, pero es inútil.
En general, nadie quiere escuchar una pregunta de este tipo ni hablar de las sanciones y bloqueos como crímenes de lesa humanidad. Menos aún ahora en el contexto del Covid, cuando la coerción sumada a la crueldad (des) informativa se ejercita impunemente contra el pueblo de estos países “democráticos”, mientras las grandes corporaciones se juegan en bolsa la salud todos.
Sin embargo, los países malvados, demonizados, sancionados y bloqueados -hay treinta y nueve- han logrado resultados sanitarios superiores que no dependen de la bolsa ni de la mafia occidental.
Decir Fidel es hablar de vida. Vida en muchos sentidos pero en uno especialmente: elegir la vida y combatir todo aquello que la degrada y la hace inhumana.
Mientras tanto, en España las preguntas elementales parecen haber sido dolorosamente clausuradas, junto al olvido de su heroica historia, de su combate contra el fascismo y de la fuerza de un pueblo que luchó contra un golpe de estado que se prolonga y cuyo resultado todavía grita un millón y medio de muertos. Hasta resulta difícil decir ¿te acuerdas? ¿Sabes que hoy este país al servicio de las grandes corporaciones y obediente a los dictados de USA y de la OTAN, este país que repite en castellano los dictados de USA y de las grandes corporaciones financiero-militares es un refugio de terroristas y nazis, mientras cien veces por día te repiten las bonitas palabras “democracia” y “libertad”?
El olvido de la historia sumado al intenso bombardeo mediático han instalado una especie de no-conciencia apta para aceptar que este es el único mundo posible y que en este mundo la democracia existe. Son las dos grandes alucinaciones que impiden todo movimiento y traban cualquier transformación social.
El totalitarismo de la ideología capitalista -muy a pesar de doña Ana Arendt- es como el virus, entra en el cuerpo y se replica hasta eliminarte -en nombre de la “libertad” y la “democracia”– con el gancho proteico del “mal menor”, pero que contagia con gran rapidez. Sin la falsa conciencia, -esa especie de sentido común como decía Gramsci-, del “mal menor” el virus sería rápidamente aislado y la energía social que fragmentada una y otra vez se desliza hacia la alcantarilla o a los sillones del teatro democrático encontraría una salida, es decir una forma de organización superior, capaz de poner en cuestión la falacia de esta “democracia”.
¿Pero qué y cómo es esa democracia, cómo funciona realmente? Pregunto y escucho. Las respuestas siempre son parecidas: se llama libertad a opinar dentro del límite que los medios dictan, a elegir dónde comprar y qué comprar cuando se puede comprar, a transgredir ciertas normas (sexuales-de género, casi siempre), a votar cada cuatro años sin tener ningún instrumento institucional ni colectivo para ejercitar ese supuesto voto, a poder hablar de todo mientras no se ataque nada de fondo, mientras no se nombre al crimen organizado, mientras cumplas con el tarea del “demócrata” es decir con el silencio y la pasividad que te han impuesto.
El caso de Assange es paradigmático, pero también lo son en otra escala el de Hasel, y tantos pero tantos otros. Sirven para ejemplarizar, incluso forman parte del programa de succión de energías y gran show mediático, capaz de utilizar y promover la violencia y el caos que justifique y siga justificando la absoluta sumisión al concepto de “mal menor”.El gran show de la toma del Capitolio difundido miles de veces ha servido para ocultar que entre las primeras medidas del nuevo gobierno “demócrata” está reforzar la OTAN y avanzar sus políticas de injerencia en el este de Europa y en el mundo entero. Como bien dijo Howard Zinn, es la alternancia sirve para la continuidad del proyecto imperial. Esta semana un nuevo bombardeo a Siria, ha sido la carta de presentación del “nuevo” gobierno de USA.
No te atrevas a decir que el agua moja, o que esto no es libertad y menos aún democracia, porque entrarás al lugar de los que quieren crear problemas. Y el terror a ver o pensar es superior a la curiosidad lenta y constantemente aniquilada por esta cultura de individualismo enfermizo.
Tan profunda es la negación de lo evidente: la única libertad real es la libertad de ser ajeno a lo que sucede colectivamente y a las razones de que esto suceda. La vieja alienación, claro, pero el problema es cómo quebrarla para abrir un hueco en la oscuridad.
Porque esta oscuridad (me atrevo a decir esta oscuridad espiritual programada minuciosamente) no es cualquier tipo de oscuridad, tiene una textura gelatinosa y con una gran capacidad de mutación. Aparenta estar a favor de las grandes causas humanas, prolifera en el negocio de las reformas y reacondicionamientos domésticos y sociales usando una inmensa gama de productos humanitarios (ONGS y grupos de variado pelaje) capaces de conducir la energía social hacia puertos que garantizan que nada cambie de fondo sino que las denuncias refuercen el sistema que produce la absoluta miseria de las mayorías del planeta. Toda esta ingeniería de las reformas posibles que no alteren jamás el sistema de radical explotación y despojo, alimentadas con el miedo a los malvados comunistas y a sus métodos totalitarios, nacieron al mismo tiempo que la primera revolución bolchevique de nuestra historia. Había que combatirla y se la combatió hasta nuestros días de muchas maneras. Lo esencial sería defender la propiedad privada, el capitalismo y el imperialismo, incluso teniendo que ceder hasta aquello que se llamo el “estado de bienestar” en Occidente, unas migajas a cambio del silencio y la pasividad y cómo no, también a cambio de continuar con una criminal explotación neocolonial de Asia, África y América Latina, que permite seguir acumulando capital. En nombre de la “democracia occidental”.
Esa es la libertad -que sin fuerza ni verdad- resulta sólo una máscara de la obediencia absoluta e inconsciente, alimentada por lo que llamo “la ecuación de lo menos peor”. Estamos acostumbrados a eso: se vota y se vive por lo “menos peor” porque el horizonte que deberíamos imaginar o ver ha sido previamente y a conciencia destruido. Hasta la misma idea de progreso se mide por la cantidad de compras y de ventas, jamás por la calidad y el sentido del trabajo humano- que humaniza- por el derecho a la vida, a una cultura colectiva rica, a la salud de las mayorías…
–El Covid lo ha hecho más que evidente. Siguen pasando los metros llenos de trabajadores hacia trabajos miserables, siguen chillando los dueños de bares y hoteles, siguen incendiando asentamientos de pobres, siguen sin luz y sin techo en pleno invierno barrios enteros, siguen los ahogados en el mar y el desempleo en las ciudades, y mientras los nazis se organizan cada vez más seguimos creyendo que somos libres gracias a distracciones de gran calidad: el acceso al espectáculo si es libre y está garantizado. Los grandes monopolios mediáticos ganan más, también el ritual social que se renueva cada cuatro años, al depositar un voto y después olvidar qué significa ese voto y como defenderlo, porque la mayoría está ocupada en sobrevivir a duras penas.
Creo que era Chejov quien decía que en los detalles se esconden dios y también el diablo.
Y en el orden de los detalles, aparecen los temas más punzantes, como son el derecho inalienable a la vivienda, a la luz, al gas, a no depender de un banco para tener servicios básicos, a poder acceder a la salud pública que esta siendo desmontada día tras día, y claro, como no, a construir un instrumento popular de control y de seguimiento de las decisiones que se toman en nuestro nombre en grandes salas alfombradas que sirven tal como sirve el estadio de futbol al hincha que no define el partido a pesar de sus gritos. El partido se juega en la cancha y la participación también es alucinatoria.
La distancia entre creer y vivir se ensancha cada día más, y la distancia entre la ley escrita y el ejercicio de la ley también. Hace tiempo un teórico hablaba de la esquizofrenia que provoca el capitalismo, pues esta esquizofrenia es evidente y no solo es evidente sino que también ha desarrollado aceleradamente su aspecto paranoide que casi gobierna de manera invisible los actos. Todos sienten o creen que viven en una democracia y algunos hasta piensan que viven en el mejor de los mundos posibles (la minoría propietaria de los medios de producción) y otros en lo “menos peor” (la mayoría desposeída) .
El ciudadano de Occidente no participa ni tiene derechos en esa democracia en la que cree a ciegas. Como se compromete relativamente con un voto, termina por aceptar y hasta defender siempre lo que tiene más a mano, pero está inhabilitado absolutamente para hacer que lo que ha votado se cumpla. No esta representado directamente ni tiene acceso al gobierno, ni siquiera al de su barrio o de su comunidad más próxima.
La cultura hegemónica es una maquinaria casi perfecta que ha conseguido la absoluta irresponsabilidad personal y social. Una maquinaria que se engrasa cada día con nuevos productos por donde pueden explotar ciertas iras o disconformidades rápidamente sumidas en temas propuestos de antemano y que son absolutamente útiles para perpetuar la maquina de infelicidad humana. Son “distractors” altamente eficaces y para nada espontáneos, sino producidos por una fina ingeniería política que permite creer en la “libertad de expresión”, como argumentaba hace unos días el policía que defendía al grupo de nazis que pretendieron romper la última manifestación por la salud publica en Madrid. toneladas de perfume de centro comercial No alcanzaratico a contra los merza, nuestra capacidad de lucha y nueo a paso y traslaLa libertad de Occidente chorrea sangre y huele a podrido. No alcanzarían toneladas de ambientador de centro comercial para ocultarlo.
La democracia en el capitalismo es una cruel alucinación, mientras los nazis tienen la puerta abierta y se lanzan contra aquellos que no están alucinados y luchan por la justicia y la democracia participativa y socialista. Es clásico.
Esta alucinación democrática sostiene también el ataque constante, las sanciones y el bloqueo a los pueblos soberanos que han decidido no someterse al imperialismo y a su odiosa crueldad.
Esta alucinación democrática le abre la puerta al fascismo, que como decía Brecht no es más que la burguesía asustada –criminal- en tiempo de crisis, como la que estamos viviendo.
Lo cierto es que los gobiernos de gsoberanos y participan en los crímenes de guerra más atroces, en nombre de la “democracia occidental”.
Pero esta mutilada “democracia” occidental, no consigue ni conseguirá nunca vencer la conciencia y la dignidad de los pueblos que, a pesar del bloqueo, están venciendo cada día al imperialismo.
Queriendo pasar gato por liebre, Bill Burns, elegido por el presidente Joe Biden para dirigir la CIA, reconoció recientemente:
“La Agencia Central de Inteligencia conformó a fines del 2020, un grupo de trabajointegrado por nuestros expertos, médicos, profesionales de recursos humanos, privacidad y libertades civiles, y en contrainteligencia, para formalizar la investigación sobre los misteriosos ataques contra diplomáticos estadounidenses en La Habanay brindar a los afectados, la atención médica y los recursos que el personal de la CIA pueda necesitar”.
Cinismo sin límites y más material para la farsa fabricada por ellos, con el único interés de complacer a la mafia terrorista anticubana que negoció con el presidente Donald Trump, a cambio de apoyarlo en sus políticas descabelladas.
En junio del 2017 Trump en su discurso en Miami anunció el recrudecimiento de la política contra Cuba y el desmontaje de la directiva del presidente Barack Obama, que favorecía un mejoramiento de las relaciones entre Washington y La Habana.
A partir de ese momento las sanciones contra Cuba fueron en aumento y al nombrar a Mike Pompeo como director de la CIA todo fue peor.
Los ataques nunca existieron y por tanto tampoco sus efectos, evidenciado en que solo se “afectaron” los oficiales de los servicios de inteligencia, pero no sus familiares, a pesar de convivir en las mismas residencias, situación que no tiene la menor credibilidad científica.
Hasta el momento de la salida de Cuba, los supuestos afectados laboraban sin ningún síntoma visible, confirmando por sus visitas a restaurantes, bares y playas, hasta horas antes de la partida.
Más de treinta de los evacuados enviaron una carta al Departamento de Estados pidiendo continuar en La Habana, hecho que confirma el buen estado de salud y seguridad que gozaban en Cuba, porque de sentir temor por sus vidas no lo habrían hecho.
Hoy todos esos “afectados” trabajan y viven sin problemas, lo que contradice las versiones oficiales de que están “enfermos” y fuentes que pidieron no ser identificadas, alegan que a ninguno se le ha permitido hacer reclamaciones monetarias como indemnización, algo similar para los canadienses que fueron obligados a salir de Cuba, sin mostrar el menor síntoma de enfermedad.
La historia de la CIA en construir actos de ese corte es amplia y sus especialistas en crear pretextos acumulan una variada gama de operaciones, siempre acompañados de una poderosa y efectiva campaña de prensa para crear la matriz de opinión que desean lograr.
Una investigación ejecutada por la revista estadounidense New Yorker, afirma que la CIA comenzó a promover la tesis de que “el gobierno cubano, habían creado un nuevo tipo de dispositivo acústico de largo alcance, que le permitía dirigir ondas sónicas poderosas. Después la CIA se opuso a la recomendación del Departamento de Estado de aceptar la cooperación ofrecida por las autoridades cubanas, porque la información que se compartiera podría ser usada por los perpetradores para mejorar sus acciones”.
Evidencias de que el objetivo era deteriorar las relaciones son múltiples, por eso la posición actual de la CIA es cínica e hipócrita.
Oficiales del FBI que viajaron a La Habana, en tres ocasiones, para investigar e intercambiar con sus contrapartes cubanas, declararon:
“Los encuentros se desarrollaron en un clima constructivo y profesional. Una vez culminadas las investigaciones pertinentes, inspecciones en las residencias, entrevistas y análisis de muestras de audio, no encontramos evidencias que permitan confirmar la ocurrencia de los citados ataques”.
Algunos analistas aseguran que el curso de la investigación no era del agrado de la CIA, y podría demostrar que la teoría de la “potente arma sónica” era falsa y por eso atrajeron a la misma a médicos que pudieran afirmar que los diplomáticos implicados presentaban daños físicos, algo difícil de contradecir, aun cuando las evidencias indican lo contrario.
El nuevo equipo de trabajo de la CIA se conformó a partir de la publicación de una investigación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que asegura no haber identificado la causa de las lesiones.
No obstante, las presiones de la mafia anticubana se mantienen para entorpecer una posible flexibilización de las medidas impuesta por Trump, reflejadas en la reciente declaración de Marco Rubio, actual vicepresidente del Comité Selecto de Inteligencia del Senado, durante la presentación de un proyecto legislativo que garantice una cobertura médica adecuada para las “víctimas” de la embajada de Estados Unidos en La Habana y del consulado en Guangzhou, China.
El propósito es no dejar morir el tema para continuar la acusación contra Cuba, China y hasta Rusia.
No por casualidad Tania Brugueras, artista cubana al servicio de los yanquis para sus acciones subversivas, declaró en octubre de 2020, que también había sentido un ruido extraño, como algo electrónico en su apartamento, ubicado en la Habana cerca de la embajada de Estados Unidos. Afirmó no saber cuál fue la intención del sonido, similar al que funcionarios de las embajadas de Estados Unidos y de Canadá, que les “causaron daños neurológicos”.
Recordemos que Estados Unidos ha fabricado muchos planes para engañar al mundo, entre ellos:
Operación Northwoods, para justificar una invasión a Cuba con el ejército yanqui en 1962, en el marco de la Operación Mangosta.
Operación Repudio, para confundir y acosar a los pilotos cubanos utilizando conversaciones radiales de otros pilotos radicados en Miami.
Operación Smasher,con el fin inhabilitar o desorganizar instalaciones de comunicaciones comerciales y militares en Cuba.
Operación Free Ride, para crear disturbios y sembrar discordia en la población cubana.
Operación Turn About, pretendía trasladar indicios de que el aprecio del pueblo hacia Fidel Castro había disminuido y existían planes para sustituirlo.
Operación Break Up, para provocar accidentes en la aviación, vehículos y embarcaciones, mediante la introducción de materiales corrosivos clandestinamente.
Operación Dirty Trick, a fin de presentar unaprueba irrevocable de que, en caso de que fallara el vuelo orbital tripulado MERCURY, la misma estuviera relacionada con Cuba.
Operación Full Up, para contaminar el combustible suministrado por la Unión Soviética y dañar la confianza.
La guerra en Irak: por las supuestas armas biológicas.
Es larga la lista de invenciones de la CIA. Por tanto, a otros con el cuento de los “ataques sónicos”, que a los cubanos ni al mundo ya nadie los engaña.
Preciso fue José Martí cuando dijo:
“Todas las vacilaciones buscan pretextos para engañarse a sí mismas”.
-Ahora seducen y engatusan para abrir el camino a una dependencia quizás tan dañina como la del alcohol y el cigarro.
-Ya la ciencia comenzó a hablar alto y claro sobre la nefasta influencia de su demasía, en particular para niños y jóvenes nacidos en la era digital.
El neurocientífico Michel Desmurget, director de Investigación en el Instituto Nacional de Salud de Francia, publicó recientemente el libro La fábrica de cretinos digitales, donde ofrece amplia evidencia de cómo el actual uso excesivo de pantallas y dispositivos de esta naturaleza afectan gravemente, y para mal, el desarrollo neuronal de los más nuevos.
Demasiadas horas frente al televisor, los videojuegos, los móviles; demasiado tiempo abrazados a Internet y la banalidad ofrecida en bandeja de plata desde las redes sociales.
-¿Resultado?
-Según estudios realizados en diversas partes del mundo, por primera vez, los también llamados nativos digitales son la primera generación de la historia con un coeficiente intelectual más bajo que la anterior.
Semejante información se ha documentado en varias naciones, incluso con notable estabilidad socioeconómica como Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia, entre otras.
No pocos padres espirituanos ahora mismo podrían dar fe de ello, después de enfrentar cada día disputas con sus hijos a ese respecto para lograr —dicho en lenguaje coloquial—, que suelten los teléfonos y cojan los libros, al menos unos minutos cada jornada.
Y eso que muchos progenitores, bien ocupados con la sobrevivencia cotidiana, ni siquiera se han enterado de que algunos de sus chicos, ya sea por avispados o por ingenuos, han comenzado a vender o regalar su identidad en Facebook para que otros publiquen sabrá Dios cuáles contenidos, también presuntamente tarifados.
Poner el grito en el cielo en este momento no llega únicamente porque la adicción a los medios digitales provoca males al cuerpo como el sedentarismo, dolores en la cervical o la espalda por las malas posturas; porque las pantallas pueden provocar resequedad y daños oculares; porque los audífonos acarrean sordera y hasta accidentes del tránsito.
Esta andanada no solo se relaciona con los riesgos de que alguien manipule una imagen o distorsione datos personales para denigrar a otro con acoso físico o sicológico; con la enajenación y la evasión de los problemas que este exceso de tecnología genera; con el surgimiento de modelos alejados de la realidad y vinculados a controvertidos prototipos de éxito y reputación; ni con que estos medios demostradamente se utilicen en la guerra subversiva contra Cuba.
Sucede que ahora, además, los expertos aseguran que las pantallas recreativas subestimulan el intelecto e influyen en la maduración cerebral, sobre todo en las áreas relacionadas con el lenguaje y la atención.
-Dicho en otras palabras: el exceso en el uso de los medios digitales embrutece, afecta la escritura y la ortografía, quebranta la capacidad de pensar en profundidad y hasta convierte en medio tontos a los muchachos.
No se trata de satanizar ni renunciar al desarrollo y a las posibilidades evidentes que la tecnología ofrece al permitir acceder a una gama de contenidos no disponibles para generaciones anteriores.
-Resulta imprescindible la enseñanza escolar de las habilidades informáticas fundamentales, pues el empleo de estas opciones de forma intencionada y equilibrada mucho puede contribuir en la docencia y la investigación.
En verdad, resulta difícil encontrar un punto medio, sobre todo durante este último año, cuando el encierro social ha restringido las prácticas deportivas y culturales; cuando se sabe que los muchachos tienen a mano casi todo el tiempo, por lo menos, el móvil, el televisor, la computadora; y no precisamente en función del conocimiento, sino de trivialidades empobrecedoras o intereses recreativos, sazonados con la distracción de enésimas alertas y notificaciones.
Si bien resulta cierto que durante los meses de Pandemia Covid-19 estas poderosas herramientas digitales mucho han contribuido al trabajo, el estudio y la socialización a distancia, también se hace evidente que las circunstancias han convertido a los humanos en seres cada vez más dependientes de la tecnología.
Según cálculos internacionales, las horas frente a la pantalla varían con la edad, pero antes de llegar a los 18 años los muchachos han pasado el equivalente a tres décadas escolares frente a estos medios.
A partir del criterio de que mientras menos pantallas mejor, los expertos recomiendan a padres y docentes utilizar las tecnologías, pero con moderación; dialogar sobre los demostrados efectos adversos de estas con las nuevas generaciones y predicar con el ejemplo porque no pocas veces quienes deben corregir esa distorsión resultan los primeros en practicarla.
Francia y algunos países asiáticos,incluso, van más allá y han comenzado a legislar contra estos dispositivos en la infancia y la adolescencia porque consideran que abusar de ellos constituye una irresponsabilidad que los jóvenes pagarán bien caro.
Las peores teorías vaticinan que los nativos digitales ni siquiera entenderán bien de computadoras y apenas servirán para usar aplicaciones digitales básicas, comprar productos en línea, descargar música y películas, entre otros oficios menores porque crecerán entecados por el entretenimiento soso, incapaces de actitudes reflexivas e inteligentes, poco creativos y nada revolucionarios.
Entonces, nada parece más atinado que la mediación adulta para orientar, enseñar y guiar a los más jóvenes en el fascinante mundo de las tecnologías, con el ojo puesto en aprovechar sus excelentes adelantos en función del crecimiento personal, de la calidad educativa y del desarrollo intelectual.
Sin ánimos tremendistas, algo urgente debe hacerse porque ningún padre debiera ser feliz con esa fatal profecía, con la idea de criar a sus hijos para que se conviertan en autómatas manipulables, solo interesados en la diversión y el entretenimiento, para que actúen como tontos mediocres, sin sueños ni pensamientos propios.
Es común ver en los medios de comunicación enemigos de la Mayor de las Antillas, que la Revolución Cubana y Fidel Castro despiertan odios; pero no se dice, ¿en quiénes despierta odio? ¿Acaso producirá odio en esos más de diez millones de personas alfabetizadas de treinta países, gracias al método cubano, “Yo sí puedo”? ¿Generarán odio en los millones de personas que han sido salvadas gracias a la ayuda de los médicos cubanos en varias decenas de naciones? ¿Albergarán odio los más de seis millones de personas de Latinoamérica y el Caribe que recuperaron la vista gracias a la Misión Milagro? Aunque Cuba no anda alardeando de sus obras en el mundo, el bloqueo económico, comercial y financiero impide que la gente sepa de los milagros sociales que hacen “el demonio y su corte”.
No es posible hallar aversión hacia Cuba entre los pobres y explotados del Tercer Mundo; no es posible encontrar fobia contra Cuba entre los pueblos que ayer multitudinariamente recibían a Fidel, y hoy reciben a la brigada médica Henry Reeve.
El odio yace en la vida de los batistianos que huyeron de Cuba cuando triunfó la Revolución, y terminaron enquistados en Miami, convirtiendo el Sur de la Florida en una caverna de gente resentida y derrotada, cuyos hijos se hicieron portadores del rencor hacia Cuba y, en su desenfreno de venganza se aliaron a la extrema derecha republicana de los Estados Unidos y formaron una gran industria del odio contra la Patria de Martí;crearon desde grupos terroristas hasta curas activistas para atentar contra la Revolución. Ya llevan más de seis décadas fabricando disidentes, financiando emisoras radiales de ira, transmitiendo programas televisivos de odio, realizando caravanas de encono, y pidiendo a los gobiernos de los Estados Unidos una invasión militar a la Isla.
El periodista Luis Ortega, que radicaba en Miami desde los años cincuenta, se refiere así a estos batistianos: “Son individuos que se han desgajado, voluntariamente, del tronco nacional. Se disfrazan de exiliados que anhelan un retorno mítico. Pero no es cierto. Son personas que disfrutan como locos cuando un ciclón pasa por Cuba.”
Ronald Reagan presidente de los Estados Unidos (1981-1989) creó en 1981 la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), que jugó un “siniestro papel en el bloqueo y el terrorismo contra Cuba”. Este engendro de Reagan provocó en todo este tiempo muchas muertes en el pueblo cubano; había razones suficientes para odiarlo; sin embargo, en 1984 cuando los servicios de seguridad de la misión de la Isla en Naciones Unidas supieron que se preparaba un atentado contra Reagan, Fidel decidió alertar a la seguridad del presidente norteamericano; el plan abortó y se salvó la vida de Reagan.
¿Se puede acusar a la Revolución Cubana de ser sembradora de odio?
No creo que después de la II Guerra Mundial, hayamos vivido una situación tan compleja como la que ahora tenemos dándonos el frente. La Potencia capitalista, que, durante más de 70 años del siglo XX, lideró casi todos los equilibrios y desequilibrios mundiales, hoy no se lidera ni ella misma.
Con la administración de Donald Trump hicieron crisis todos los principios básicos en que se apoyó el liderazgo norteamericano, tanto interno como externo.
Internamente, la economía norteamericana hace crisis, sin que se avizoren mejorías sustanciales para los próximos años. Esta potencia, económicamente, se diseñó para avanzar sola, valerse de todos los demás e imponer política a nivel mundial, utilizando el mecanismo de la guerra, siempre que le fuese necesario, aunque no siempre conveniente. Para liderar las organizaciones, tanto económicas como políticas, controlar todas las fuentes de materias primas, energéticas, técnicas, monetarias, bancarias, militares, comerciales, de inversión, todas a nivel mundial.
Se trataba de un diseño que dio coherencia mundial al sistema capitalista, pero que, al mismo tiempo, lo fue haciendo más vulnerable, en la misma medida en que sirvió para profundizar las tendencias imperiales al profundizar el poder de la oligarquía financiera, que como diría V.I. Lenin, sus intereses son opuestos a los de toda la sociedad.
Sin embargo, hoy el mundo ha cambiado, pero los Estados Unidos parece pretenden continuar como si nada hubiese ocurrido. Ya Biden, para estrenarse, ha bombardeado a Siria.
Esta administración enfrenta una situación interna como no había tenido ninguna otra junto a un mundo que le está exigiendo cambios y al que miró siempre solo con la intención de la explotación, control absoluto de los recursos, imposiciones de políticas, servirse de todo cuanto estuviese a su alcance, con una diplomacia de puñaladas por la espalda, terrorismo de estado, asesinatos selectivos, invasiones de todo tipo, presiones, sanciones y alianzas controladas.
Ya hoy, nada de eso está al fácil alcance de las manos de Estados Unidos. Teniendo que contar, además, con que existen potencias mundiales, como China, Rusia, India y otras de mediano porte, que van lanzando a Estados Unidos del primer lugar que siempre ocupó, quizás hasta un tercero o cuarto, apareciendo una clara tendencia a la distribución de las áreas de influencia mundiales, sin que haya habido otra guerra.
El mundo va dejando de ser unicentrico para devenir en policentrico. Y los Estados Unidos ya no está en condiciones de controlar esa tendencia, como si tuvo lugar cuando, después de la II Guerra Mundial, aparecieron la URSS, los demás países socialistas y los movimientos de liberación nacional vivieron un auge.
Junto a todo ello, los Estados Unidos como nación, están más divididos que nunca, surgiendo la contradicción entre nación e imperio que ha quebrado de manera profunda a la sociedad estadounidense. De un lado, los que están dispuestos a salvar la nación, aunque desaparezca el imperio; mientras del otro, aquellos, dispuestos a salvar el imperio, aunque se ponga en peligro la nación. Se trata de una profunda división, que tiene incluso su expresión en la composición social de fuerzas dentro de los partidos Demócrata y Republicano.
Con esa división, los Estados Unidos, enfrentan varios retos que amenazan la estabilidad del país. Como son los siguientes:
-Resulta indispensable superar la pandemia del llamado coronavirus. Qué ha resultado el desastre de salud más grande dentro de la sociedad norteamericana.
-Resulta urgente superar la crisis económica, que amenaza como nunca antes, la recuperación económica.
–Hay que mejorar la situación del racismo.
-Hay que arreglar las relaciones con los aliados, que amenaza como nunca antes la capacidad internacional del país.
-Hay que volver a todas aquellas instituciones Internacionales de las que Trump sacó al país: la UNESCO, la Organización Mundial de La Salud, El Acuerdo Climático, la OMC, restaurar las relaciones con la OTAN y volver a ocupar espacio en otras organizaciones económicas internacionales, que Trump abandonó.
-Concluir la salida de Afganistán, que ha sido la guerra más larga librada por Estados Unidos, algo así como su segundo Vietnam.
Todo ese proceso tan necesario tiene lugar en los marcos de una América Latina en que las fuerzas políticas de izquierda vuelven a tomar fuerza y Rusia y China cuestionan el liderazgo económico de Estados Unidos en la región. Y, además, no están resueltos los conflictos con Nicaragua, Cuba, Venezuela, Haití, la paz en Colombia, la lucha contra el narcotráfico, los conflictos migratorios, así como otros temas de seguridad que preocupan al país.
Biden, por su parte, tropieza con varios asuntos que deberá solucionar de inmediato.
-La gran división existente, dentro de la que Trump continúa capitalizando parte de las fuerzas políticas internas.
-Los ataques de Trump, que ya anunció su candidatura para el 2024.
-Neutralizar los ataques del Partido Republicano que pretende recobrar el control del congreso en el 2022. Y buena parte, apoyar a Trump en sus pretensiones electorales hacia el 2024.
Sin dudas, Biden tendrá que desplegar una administración exitosa que le permita superar, al menos, parte de la división existente. Al mismo tiempo, que logre presentar claramente los descalabros sociales de la administración de Trump, sacando al país de la pandemia y de la crisis económica, que son, sin lugar a dudas, los problemas más serios y apremiantes a resolver.
Solo así lograría que Trump no recuperase el control del Congreso en el 2022 y el del gobierno en el 2024, logrando superar, paulatinamente, la popularidad con que aún esta cuenta.
Creo que, en la política norteamericana, cuatro años son suficientes para lograrlo, pero todo depende de cómo le salgan las cosas a Biden.
Particularmente, en el caso de las relaciones con Cuba se están moviendo suficientes fuerzas como para que, si Biden se propone mejorar las cosas, siguiendo su promesa de campaña, podría lograrlo; incluso, tal vez, con menos obstáculos que los que tuvo que enfrentar Obama.
Sin embargo, no debemos olvidar que si las cosas no le salen como Biden espera, Cuba podría siempre ser entregada como moneda de cambio. No sería la primera vez que ocurre.
El mundo de la tecnología futurista cada vez se está adentrando más en el presente.
-Como si viajaran a la velocidad de la luz, por día son más las noticias que inundan las redes sociales, medios de prensa, sobre las últimas innovaciones.
-Todo un reto para quienes aspiran seguirle los pasos, que cortos, aunque muy continuos, marcan una cadencia rápida.
Desde celulares con pantallas flexibles y lentes alucinantescomo si llevaran dentro las más sofisticadas cámaras fotográficas, hasta carros totalmente eléctricos.
-El mercado es infinito y no es posible imaginar cómo cada uno de los productos existentes sale actualizado para impactar en un agitado mercado pautado por las conductas variables de oferta y demanda.
–Los drones y su novedad de no ser tripulados parecieran de un pasado no tan lejano, pero pasado.
-Así, no es de mucho esperar, pasaría con los carros híbridos, de propulsión mixta combinando un motor eléctrico y otro de combustión, los cuales poseen mayor eficiencia energética y resultan una estrategia más noble hacia la protección del medio ambiente.
-Si la cosa sigue a ese ritmo, qué podríamos decir de los que caminan solo por motor de combustión, ¿se sumarían en otra categoría, a la lista de coches clásicos?
–El futuro de la industria automóvil apuesta por el eléctrico, aunque todavía no aparecen a precios más asequibles.
-Entre los más baratos figuran los de marcas como Seat, Peugeot, Skoda, etc.
-Y es que esta producción no parece tener frenos, incluso en plena pandemia, a lo largo de todo el 2020, que estremeció ventas de amplia índole, puestos de trabajos, y significó una cierta crisis en general, pues la supuesta normalidad pasó a reconfigurarse, la venta de carros eléctricos a nivel mundial se mantuvo a flote, sobre todo con Tesla, Renault y Nissan.
-Pero y si imagináramos, en vez de un desplazamiento terrestre, así como algo supersónico, ir dentro de una máquina sin gasolina que enchufamos a la electricidad como si fuera algo tan sencillo como conectar el cargador de un teléfono portable, o un secador de pelo, lo hiciéramos pensando en movernos de forma atípica sobre el agua. Sí, como si voláramos.
-La revolución eléctrica sigue expandiéndose y esta vez llegó al mar con una nueva versión de Flite, la tabla de surf con motor eléctrico que se desliza por encima del mar.
-Fliteboard Series 2 son consideradas las tablas de surf con hidroalas más avanzadas del mundo, poseen autonomía de hasta 40 km, sistema electrónico para la geolocalización y controlar la velocidad.
-Además de poseer varios LEDs para mostrar el estado de batería y la conexión Bluetooth, tienen un control remoto de mano que cuenta con un gatillo para acelerar y un pequeño panel con información sobre la tabla. Esto no es cosa de videojuegos, es la pura realidad.
-Como para un mayor, como para un joven, es novedoso y asombroso, la idea y con hechos de que el mundo tecnológico tome más lugar en nuestras vidas con el paso del tiempo.
-Pero si lo invertimos: ¿será que somos nosotros quienes anhelamos que estas invenciones nos controlen? ¿Estaremos evolucionando hacia una humanidad robótica?
Sin embargo, habría que precisar en qué consiste esa asimetría y si en todos los planos se da la misma desigualdad en la correlación de fuerzas. Por ejemplo, en el caso de Venezuela, indudablemente la potencia imperialista (USA) y sus socios tienen una fuerza superior en el ámbito económico, en el control de las instituciones internacionales y el sistema financiero, etc. pero el gobierno bolivariano maneja mejor los factores subjetivos: Identidad nacional, soberanía, memoria histórica, valores comunitarios, etc. Chávez supo ver la importancia de construir un sujeto político revolucionario y no hacer descansar sólo en lo objetivo (mejora de las condiciones de vida) la fuerza del proyecto bolivariano. Esta es también la experiencia de Cuba en donde la revolución va unida al sentimiento de independencia nacional. En los últimos años Fidel desarrolló el arma de “la batalla de las ideas” colocando en el centro de la contienda la defensa de los valores revolucionarios en los que se apoyan el resto de las armas que puede desplegar e incrementar la revolución.
Dentro de la multiplicidad de formas que adopta la guerra imperialista, la guerra tecnológica-comunicacional se ha convertido en central (Guerra de cuarta generación G4G). Esto es así porque en un mundo globalizado y supertecnologizado los medios de comunicación han adquirido un papel hegemónico en las relaciones de poder. Cuanto más fragmentada es una sociedad más poder tienen los medios de comunicación (incluimos aquí las redes sociales e Internet)
La guerra imperialista no sería posible sin los medios de comunicación de masas. Pero tampoco las democracias modernas podrían sobrevivir sin unos medios cuya principal función es construir una opinión pública cómplice, consentidora y consumidora. En el momento actual la guerra por las mentes es una de las formas centrales de la guerra.
La tendencia de las democracias actuales es a convertirse en Estados de excepción permanente, pero sin que esto sea evidente para la mayor parte de la población. Las corporaciones mediáticas han desarrollado mecanismos específicos y personal entrenado para naturalizar y ocultar la deriva autoritaria de las “democracias occidentales”. Esto se evidencia con la pandemia. La tecnología digital y los medios hegemónicos cobran una importancia fundamental en el control interno de la población. Tal y como describió Naomi Klein, mantener en estado de shock a la población permite poner en marcha las medidas que necesita el Capitalismo para reorganizarse y eliminar las resistencias.
3 Pedro Santander Molina en el libro “La batalla comunicacional” señala que cuando Fidel utilizó la metáfora de “la batalla de las ideas” y Chávez hablaba de “la artillería del pensamiento” señalaban la dirección en la que se deben desarrollar las estrategias defensivas hoy en día. Chávez decía que “El hecho comunicacional es un hecho político”, lo que quiere decir que es tanto un arma para la revolución como para la contrarrevolución. Pero es necesario profundizar en el significado de “hecho comunicacional” ya que no podemos confundir la comunicación con las herramientas que utilizamos para transmitir ideas, señalar objetivos, acumular fuerzas y enfrentar al imperialismo. Como hecho político lo comunicacional está relacionado con el poder.
PROPUESTAS PARA EL DEBATE 1:
El enemigo está “sobrediagnosticado”. No podemos centrarnos constantemente en denunciar lo que “el enemigo (nos) hace”: “En la guerra los enemigos, actúan como tal, y cumplen su rol de acuerdo a sus propias convicciones; no podemos pedirles que no actúen como lo que son” El enemigo: miente, silencia, impone la agenda, divide, genera un “régimen de verdad” y lo monopoliza.
Controlan los medios masivos, las redes sociales y la tecnología comunicacional, y la usan contra los pueblos que se resisten. Tienen más medios y más capacidad de influencia (asimetría) A pesar de eso han sufrido grandes derrotas en el pasado (Vietnam, Cuba, Venezuela, Nicaragua).
Tal vez el imperialismo, en tanto que forma necesaria de la expansión capitalista, esté “sobrediagnosticado” ¿pero el arma tecnológico-comunicacional también lo está? ¿Sabemos realmente cómo está funcionando esta forma de guerra? Cuando analizamos cómo se comportan, cómo nos comportamos los militantes antiimperialistas en relación a las redes sociales, los medios de comunicación y las tecnologías de la comunicación y la información en general, percibimos falta de comprensión de su naturaleza (límites y potencialidades)
Problemas del movimiento antiimperialista en relación a la guerra tecnológica-comunicacional:
Se actúa respondiendo a la agenda marcada por el imperialismo. Posición siempre reactiva. Esto no es nuevo ya que se actúa sin planificar, sin definir una estrategia y siguiendo siempre la coyuntura. Esto supone que no se priorizan los frentes ni las batallas y por tanto nuestras fuerzas siempre están divididas y cada vez más atomizadas. Lo nuevo es que con las tecnologías digitales la saturación informativa aumenta la dispersión, el ruido, la velocidad y número de los ataques imperialistas, y se multiplican los frentes (las causas).
El voluntarismo: La facilidad con la que se crean medios de comunicación digitales, los canales de mensajería rápida, y la facilidad para comunicarse e informarse permite la proliferación de medios unipersonales, y sin vínculos con organizaciones, que aparecen y desaparecen en poco tiempo. La incidencia y la influencia de estas formas y medios de comunicación es escasa y no sale del ámbito reducido de los ya convencidos.
Se aspira a igualar la capacidad de nuestros medios de comunicación con los del enemigo. Aspirar a la paridad de recursos. Destinar ingentes esfuerzos en crear muchos medios (crear muchos emisores) en vez de contenidos que son los que “crean vínculos con las audiencias”.
Ponemos el objetivo en la parte técnica, en el desarrollo de medios de comunicación más potentes, menos controlados, que lancen más cantidad de mensajes. Pero no sabemos ni a quienes llegan ni nos preocupamos de los efectos de nuestros mensajes, ni si realmente modifican la percepción. También esto conduce a una sobrevaloración de lo cuantitativo.
Nos centramos en desmentir los ataques y las fake news de los medios imperialistas, lo que genera un efecto reflejo: los desmentidos aumentan la circulación de las fake news.
Siempre nos estamos defendiendo en vez de anticiparnos.
El Campo de batalla: la tecnología digital supone un salto de escala en la guerra comunicacional. La nueva fase en la que hemos entrado con la pandemia aumenta la capacidad e influencia de la guerra comunicacional (limita nuestras acciones al reducirlas a acciones virtuales, nos expone a mayor vigilancia, usamos herramientas que no podemos controlar, potencia lo individual frente a lo político-colectivo…)
Características del contexto digital (Tecnologías de la Información y la Comunicación): Mayor capacidad de control de la información, vigilancia de las personas, acumulación de datos prácticamente ilimitada, micro y nanosegmentación de audiencias, mayor manipulación y predicción de comportamientos.
De la misma forma que se han diseminado bases militares por todo el planeta, el imperialismo ha hecho lo mismo con las bases mediáticas (Fernando Buen Abad Domínguez)
El distanciamiento social, el aislamiento y los confinamientos aumentan la dependencia de la tecnología.
Aumento de la concentración del Capital y por tanto de los medios tradicionales y de los tecnológicos (GAFAM –Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft)
Articulación “glocal”: concentración ideológica.
Aumento de la velocidad y la sincronicidad.
Contexto digital total: tendencia de llevar todo lo comunicacional al campo de lo digital. (Se da una batalla por captar el mayor tiempo posible nuestra atención digital)
La tecnología digital permite el acceso a nuestra vida diaria. Se convierte en una prótesis que ordena todas nuestras actividades, tanto las vitales como las militantes.
Infobesidad: generación de ruido (el 50% del tráfico online mundial son bots (The New York Times) Caso del golpe a Bolivia.
Caso asalto al Congreso de USA, Twitter quita las cuentas a Trump: el poder de Twitter mayor que el presidente de USA.
Prácticas de los medios hegemónicos y su potenciación con la pandemia:
Resignifican la realidad. Disputan el significado de los acontecimientos. Establecen la lectura hegemónica.
La batalla fundamental es por lo visible y lo imaginable de ahí que un objetivo fundamental sea la desmovilización mediante “la estrategia del desaliento”.
Tácticas para el desaliento desmovilizador (Pedro Santander): distopía, exageración, distorsión, despolitización, impotencia, apatía.
Media-lawfare: los medios hegemónicos reagrupan fuerzas y restauran en el poder a las fuerzas de derecha.
Fake News y su viralización. Aumentan con la corona-crisis.
Estrategia antiimperialista en la batalla comunicacional:
Luchar por objetivos, a largo plazo y con continuidad.
Diseñar estrategias a partir de profundizar en el conocimiento de cómo operan las armas comunicacionales del enemigo.
En la defensa comunicacional anticiparnos a las actuaciones del enemigo (por ejemplo, conocemos que los momentos electorales son utilizados para campañas de propaganda mediática contra los gobiernos progresistas, hay que adelantarse en la difusión de contenidos y desenmascarar cuál será la actuación).
Propiciar la inversión de agenda (imponer la agenda social a la agenda mediática).
Nuestro objetivo no son los medios hegemónicos sino la población, por tanto:
1) preparar a la población para una “resistencia cognitiva”. Esto no se puede hacer desde los medios digitales. Hay que pensar en estrategias más globales donde lo educacional y pedagógico estén en el centro.
2) crear “comunidades interpretativas”. La población interpreta las informaciones que le llegan a partir de la matriz de conocimiento que ya tiene instalada, por tanto, hay que apuntar hacia la destrucción de estas matrices.
3) generar “conexión comunicativa con la población”. Crear vínculos con las audiencias. Estos vínculos no pueden ser débiles, y las tecnologías digitales tienden (debido a su naturaleza) a ser débiles.
4) Conectar a los receptores de nuestros mensajes.
5) nuestros medios deben dirigirse a “organizar a los receptores”: “receptores política y comunicacionalmente conectados entre sí, capaces de reconocerse en comunidad interpretativa, más alertas y menos vulnerables” (Estas cinco propuestas nos las hace Pedro Santander Molina)
6) Trabajar en la desnormalización de los principios que hacen tan eficaces las armas tecnológico-comunicacionales (no es normal que la comunicación siempre sea mediada y no personal, no es normal la individualización, sustituir la relación personal por la conexión…) Tender hacia la construcción de un sentido común distinto.
Angeles Diez , Dra. en CC Políticas y Sociología, miembro de la Red de Intelectuales artistas y movimientos sociales en defensa de la Humanidad y del Frente Antiimperialista Internacionalista.
Desde que estalló la pandemia de la Covid-19 a finales del 2019, el mundo puso sus ojos en una posible vacuna para cortar el avance del nuevo coronavirus identificado como SARS-CoV-2 y que en pocas semanas se expandió por todo el planeta, con una cifra creciente de enfermos y fallecidos.
Desde el inicio, arrancó una fuerte carrera por obtener la vacuna, llegándose a registrar medio centenar de candidatos vacunales, en su mayoría procedentes de naciones ricas con un amplio potencial científico y tecnológico.
Más de un año después de los primeros casos reportados en la lejana ciudad china de Wuhan, el proceso de vacunación se acelera en el planeta, aunque con una distribución desigual y en beneficio de aquellos países que más pueden pagar por el medicamento.
Vacunas … un negocio rentable?
En un inicio, las grandes farmacéuticas del mundo no mostraron mucho entusiasmo en estudiar y desarrollar una vacuna contra el SARS-CoV-2 .
Firmas reconocidas en el mundo de los medicamentos como Oxford-AztraZeneca, Johnsons&Johnson, Novavax, Moderna, Pfizer/BioNTech y otras más no manifestaron un entusiasmo inicial, desgano también presente en los inversores privados que no encontraban incentivos financieros para sus bolsillos con una vacuna.
Varias son las razones que condujeron a la indiferencia inicial. La creación de vacunas, especialmente en caso de una emergencia sanitaria, no ha demostrado ser muy rentable en el pasado, pues una vez controlado el pico pandémico las demandas de los preparados descienden o buscan una meseta de mercado.
Si a esto se le añade que el proceso de descubrimiento lleva tiempo y su apresuramiento está lejos de ser seguro e inocuo a los seres humanos, esto funciona como retranca a iniciar esos estudios.
A estos argumentos se suman otros meramente mercantiles y donde el interés sanitario público no encaja, de ahí que las grandes farmacéuticas valoren que las naciones más pobres necesitan grandes suministros pero no pueden permitirse pagar precios altos, razón que las vacunas resultantes tienen que ser baratas, lo cual no está en su filosofía de mercado. Basado en eso, las farmacéuticas enfocan sus investigaciones y producción hacia los países más ricos, especialmente en medicamentos que requieren dosis diarias, razón que los hacen más rentables.
La expansión del virus, el creciente número de enfermos y la elevada cantidad de muertes actuaron como un resorte de presión frente a los gobiernos que tuvieron que reaccionar con medidas sanitarias para contener el problema y a las largas, apostar por una vacuna que detenga el contagio, por esa razón las arcas de muchos gobiernos se abrieron para financiar los estudios de las grandes farmacéuticas, renuentes a realizar inversiones desde sus propios recursos.
Europa y Estados Unidos son las regiones donde el financiamiento procedentes del Estado ha llegado con más fuerza a las farmacéuticas. Los datos de financiamiento son elocuentes: Novavax recibió 1 570 millones de dólares, Oxford-AztraZeneca contabilizó una ayuda por 2 220 millones, mientras Moderna y Pfizer/BioNTech contabilizan sumas de 562 y 545 millones cada una. En total esas grandes compañías recibieron fondos de gobiernos, cuentas privadas y organizaciones sin fines de lucro por un monto total superior a los 8 mil millones de dólares para financiar la búsqueda de vacunas contra la Covid-19.
Un factor de apreciación cambió la perspectiva de las farmacéuticas sobre las vacunas para la Covid-19, su rentabilidad por encima de cualquier otra consideración sanitaria.
En la medida que los estudios clínicos sugieren que la Covid-19, tal como la gripe o enfermedad estacional, llegó para quedarse y va a requerir inyecciones de refuerzo anuales para lograr la inmunidad de las personas, entonces sí podría ser rentable para las empresas, de ahí la decisión de impulsar el estudio y producción de las vacunas.
Llenando los bolsillos
La reacción de todas la grandes farmacéuticas no parece ser igual, mientras algunas mantienen una postura ética de vender sus productos a precios bajos, teniendo en consideración el enorme respaldo financiero recibido desde los gobiernos y otras fuentes, existe otro grupo que busca una ganancia extrema para sus cuentas.
En el primer grupo están la farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson y la británica AstraZeneca, esta última asociada a la Universidad de Oxford, quienes venden sus preparados a precios bajos. En el otro extremo está Moderna, una pequeña empresa de biotecnología que ha fijado su vacuna hasta 37 dólares la dosis.
La gama de precios es hoy muy variada, ajustada en gran medida a la demanda y a la capacidad de pago que tienen los gobiernos más ricos, dispuestos a gastar millones para tratar de controlar la epidemia. Sin que resulten tasas fijas, hoy los precios de las vacunas van de 4 a 37 dólares la dosis.
La china Sinovac mantiene precios entre los 13 y los 29 dólares, mientras Pfizer/BioNTech expende su preparado a 19 dólares,Novovax a 16,Curevac a 11 y la rusa Sputnik V se contabiliza a 10 dólares la unidad.
Además del problema de los precios de las dosis, las vacunas contra la Covid-19 están sacando a la luz un viejo problema que marca las relaciones Norte-Sur y es referente a la transferencia de tecnología.
Ya varias voces en el mundo alertan sobre la posición de la mayoría de las farmacéuticas que retienen para sí la tecnología y los resultados de sus investigaciones, lo que no facilita la producción de vacunas en otras naciones.
Las críticas vienen también hacia los gobiernos que aprobaron fuertes financiamientos para esas empresas en la búsqueda del preparado antiCovid-19 y no pusieron reglas que obligaran a las farmacéuticas a compartir y transferir sus resultados a fin de poder fabricar vacunas en otros laboratorios.
Esta situación pone en total desventaja y dependencia a naciones del sur que no tienen acceso a los datos, procedimientos y manejos tecnológicos para producirlas, aun teniendo capacidades de laboratorios e industrias para replicar algunas de esas formulaciones. Naciones como la India, Sudáfrica, Brasil y México pudieran fabricar esas vacunas a partir de la transferencia que hagan las grandes farmacéuticas, hasta ahora negadas a compartir sus conocimientos, mientras se adentran en una competencia mercantil entre ellas para ver quién vende más dosis.
En esta batalla por los mercados, las grandes farmacéuticas han firmado cartas de intención con los países, con volúmenes que superan sus capacidades reales de producción y distribución, lo que ha provocado desacuerdos y reclamaciones de naciones que no están recibiendo la cantidad de lotes pactados.
A todo esto se suma un problema tecnológico relacionado con la conservación y cadenas de distribución de los fármacos, en su mayoría necesitados de cadenas de frio de muy bajas temperaturas, lo que dificulta su transportación, almacenamiento y manejo, en particular en las unidades asistenciales de base donde se deben aplicar las dosis.
Mientras el mundo sigue enfrentando una pandemia que ya deja más de 112 millones de personas infectadas y ha causado la muerte a cerca de 2 millones y medio de seres humanos, la producción de vacunas contra la Covid-19 constituye un campo de batalla donde para algunos, el dinero sigue siendo su principal incentivo.
Como si no fuese suficiente con la desolación por el confinamiento, el desasosiego por los nuevos contagios y el duelo por quienes volaron a otro plano a causa de la pandemia, sentimos también una profunda indignación cuando se pone de relieve uno de los más inhumanos antivalores del capitalismo: hacer de la vida y de la salud un negocio.
EEUU, la Unión Europea y el Reino Unido se oponen a la propuesta de exención de los derechos de propiedad intelectual y patentes de la vacuna contra el COVID-19. Dicha propuesta fue presentada ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en octubre de 2020 por Sudáfrica y la India, a la cual ya se han sumado más de 100 países. Consiste en eliminar las barreras de la propiedad intelectual de manera que las empresas transfieran su tecnología y conocimiento a otras plantas productoras para fabricar masivamente todas las dosis que se requieren y así inmunizar lo más rápido posible a la población mundial. Capacidad de producción con la que se cuenta, según Tedros Adhanom, director de la OMS.
El Acuerdo de los Derechos de Propiedad Intelectual y del Comercio (ADPIC) suscrito por los países miembros de la OMC no es otra cosa sino la creación legal de monopolios en la medida en que conceden a los capitales la exclusividad, por años, de la producción y comercialización de un bien. El argumento que esgrimen es que las patentes son la única garantía para incentivar la inversión en investigación y desarrollo.
Con el chantaje del incentivo, lo que realmente otorgan a las empresas farmacéuticas es el poder de decidir quién vive y quién muere, además de decidir de qué viviremos y de qué moriremos. Son estas las que elaboran la agenda de las investigaciones siguiendo el criterio de lo que le es más rentable, no por casualidad cronifican las enfermedades.
Es el caso que, el financiamiento para la investigación ni siquiera proviene de la propia industria privada farmacéutica. Son los gobiernos los que históricamente han facilitado los recursos financieros y es en las universidades e instituciones principalmente públicas que se han desarrollado las investigaciones que luego han sido apropiadas por las farmacéuticas.
De los US$ 13.900 millones que se han destinado a la investigación de la vacuna contra el COVID-19, los gobiernos han proporcionado US$8.600 millones, las organizaciones sin fines de lucro US$ 1.900 millones, mientras que solo US$3.400 millones los han puesto las empresas farmacéuticas privadas, apenas el 25% (Airfinity). A esto debemos sumar el mercado seguro que tiene la vacuna, de hecho, para diciembre de 2020 los gobiernos de los países llamados desarrollados habían pre encargado 10.380 millones de dosis.
La empresa farmacéutica estadounidense Moderna desarrolló la vacuna contra el COVID-19 con financiamiento 100% público, recibió US$ 562 millones. Le fueron pre encargadas 780 millones de dosis a un precio que ronda en promedio los US$ 31/dosis, lo que le genera ingresos por el orden de US$ 24.000 millones. Saquen ustedes las cuentas de la ganancia de esta empresa.
Pfizer/BioNtech, también estadounidense recibió US$ 268 millones del gobierno, alrededor del 66% de lo que destinó a la investigación. Le fueron pre encargadas 1.280 millones de dosis que a un precio promedio de 18,5 US$/dosis equivalen a ingresos por el orden de US$ 23.680 millones. A AstraZeneca/Oxford de capital inglés, le pre encargaron 3.290 millones de dosis, las cuales vende a un precio de 6 US$/dosis, obtendrá US$ 19.740 millones por ingresos, pero el 67% de los US$ 2.200 millones que dedicó a la investigación fueron públicos. A Jhonson&Jhonson le encargaron 1.270 millones de vacunas que vende a US$ 10/dosis lo que le generará un ingreso de US$ 12.700 millones habiendo realizado una inversión de US$ 819 millones con financiamiento 100% público.
Los precios de las vacunas oscilan entre 4 y 37 US$/dosis: Sputnik-V 10 US$/dosis; Sanofi/GSK entre 10 y 21; Novavax 16; Moderna entre 25 y 37; Sinovac entre 13 y 29 US$/dosis, además de las ya mencionadas.
La vacuna contra el COVID-19 es un negocio redondo, al parecer es el mejor de estos tiempos: la inversión para la investigación la asumieron los gobiernos que dieron los recursos a las empresas farmacéuticas privadas; tienen el mercado garantizado porque los mismos gobiernos pre encargaron las vacunas a las empresas que financiaron; toda la ganancia va a parar a las empresas farmacéuticas en su mayoría privadas que además son las que, gracias al monopolio otorgado por los mismos gobiernos a través del ADPIC, tienen la exclusividad de producción y comercialización por años.
Esta restricción del acceso a la vacuna, consecuencia de las patentes, ocurre mientras 500 mil personas se contagian y 8.000 fallecen a diario a causa de esta enfermedad. ¿Es ésta, o no, la muestra más inhumana del capitalismo?
Hoy, mientras los países con mayores ingresos vacunan a una persona por segundo, la mayoría de los países aún no han puesto ni una sola dosis (Oxfam). De los 128 millones de dosis de vacunas administradas hasta la fecha, más de tres cuartas partes se han aplicado en tan solo 10 países que representan el 60% del PIB mundial. Casi 130 países, con 2500 millones de habitantes, todavía no han iniciado la vacunación (OMS). Se estima que, a mediados de año, tan solo se habrá vacunado a un 3 % de la población de los países con menores recursos, y en el mejor de los casos, a una quinta parte, para finales de 2021 (Oxfam), lo que a su vez retardaría la recuperación no solo económica de esos países, sino de las condiciones de vida de su población. EEUU ha recibido el 25% de todas las vacunas disponibles a nivel mundial y la Unión Europea el 12,6%.
Es tan grande la desfachatez de EEUU, la Unión Europea y el Reino Unido que para privilegiar a sus capitales farmacéuticos se niegan a la exención de las patentes a pesar de que, en el propio seno de la OMC, en 2001 acordaron flexibilizar los derechos de propiedad intelectual en caso de emergencias de salud pública: “Convenimos en que el Acuerdo sobre los ADPIC no impide ni deberá impedir que los miembros adopten medidas para proteger la salud pública. En consecuencia, al tiempo que reiteramos nuestro compromiso con el Acuerdo sobre los ADPIC, afirmamos que dicho Acuerdo puede y deberá ser interpretado y aplicado de una manera que apoye el derecho de los miembros de la OMC de proteger la salud pública y, en particular, de promover el acceso a los medicamentos para todos.”
¿Qué mayor emergencia de salud pública que una pandemia, que es mundial y disculpen la redundancia, ocasionada por un virus altamente contagioso y letal?
Como si no fuese suficiente con todo lo anterior, irrita saber que, a un precio promedio de 15 US$/dosis y suponiendo que se apliquen 2 dosis de la vacuna a los 7.700 millones de habitantes, se necesitarían US$ 231 mil millones para inmunizar a toda la población mundial, monto que no representa ni siquiera el 5% de todo lo que en pandemia ganaron los 2.000 multimillonarios del Planeta gracias al dinero que los gobiernos inyectaron en el mercado bursátil mientras 500 millones de personas se sumaban a la lista de pobres que ya va por los 4.000 millones.
Decía Alí Primera, “Ayúdenla, ayúdenla que sea humana, la humanidad”.
La actual pandemia saca a la luz las miserias y partes más oscuras del sistema capitalista
La actual pandemia global ha puesto en entredicho, con mayor crudeza que nunca, la capacidad del capitalismo para preservar la vida humana.
La rápida expansión del nuevo coronavirus, uno de los efectos negativos de la globalización mundial, ha colocado a la Humanidad ante un desafío inédito y más grave incluso que las Guerras Mundiales.
Nunca antes la especie humana había enfrentado una crisis sanitaria tan colosal que ha enseñado de la peor manera la incapacidad de resolver el problema de forma rápida y efectiva.
La propiedad privada y la libertad de mercado, columnas vertebrales del capitalismo, hasta ahora solo han servido para que los países más ricos, y por supuesto más avanzados tecnológicamente, se afilen los dientes con las ganancias que generarán las vacunas en investigación.
Para los ricos
La espiral mundial de muertes, que parece indetenible, se ha convertido en una posibilidad de negocio para las grandes transnacionales biotecnológicas, que por supuesto, pertenecen al Primer Mundo.
Aunque no lo digan descarnadamente, la vacuna contra la Covid-19 es ahora la veta en esta nueva Fiebre del oro, que encabezan poderosas compañías de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania.
Por supuesto, que las naciones pobres no podrán acceder con facilidad a esos fármacos, cuyos precios son astronómicos, y en última instancia tendrán que ponerse al final de la cola.
Es un neomaltusianismo sanitario que confirma la esencia inhumana del capitalismo, en su variante neoliberal contemporánea, que no caerá por el efecto de una pandemia, pero enseña sin pudor las costuras rotas.
Cuando el mundo enfrenta la pandemia de la Covid-19, la distribución de las vacunas contra la enfermedad benefician ahora solo a los países más ricos
Mientras el nuevo coronavirus corretea por todas las esquinas del planeta, a golpe de talonario los países del Norte desarrollado acaparan sin miramientos cuanta vacuna aparezca.
Como están las cosas, todo parece indicar que la inmunización total llegará primero a las naciones desarrolladas, las que tuvieron suficientes recursos para comprar de manera masiva los fármacos más adelantados.
La cola para adquirir los caros inyectables es larguísima y por eso, algunos analistas vaticinan que África Subsahariana, por ejemplo, tendrá que esperar hasta 2024 para vacunar a toda la población.
Ese acceso desigual creará depósitos regionales de la Covid-19 desde donde pudieran propagarse nuevas cepas, quizás más mortales que mantendrán muertes, contagios y una dura crisis económica mundial.
Acaparamiento desvergonzado
De acuerdo con una investigación de la Universidad de Boston, más de la mitad de las dosis de las vacunas contra el nuevo coronavirus han sido adquiridas por los países ricos, donde viven solo mil 200 millones de personas, la séptima parte de la población mundial.
Algunas naciones del Norte desarrollado han llegado a acumular fármacos suficientes para vacunar dos y tres veces a todos sus ciudadanos. Y a pesar de los reclamos de la Organización Mundial de la Salud nadie se anima a donar los medicamentos que necesitan los pobres, atrapados entre las patas de los desbocados caballos del neoliberalismo y la pandemia.
Desde la opulencia el Norte, olvida que nadie estará a salvo, hasta que lo estemos todos, y mientras, las vacunas siguen llegando a los ricos, pero entre los pobres, los contagios mortales crecen.
El director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Mike Ryan, ha calificado de “irrealista y prematuro” poder acabar con el coronavirus este año, aunque sí reducir mucho las muertes y las hospitalizaciones.
“Es irrealista y prematuro pensar que podemos terminar con este virus a finales de año. Pero creo que podemos reducir las hospitalizaciones y las muertes este año, para terminar con el miedo y la tragedia de esta pandemia”, ha explicado en rueda de prensa desde Ginebra (Suiza).
Detalló que hay razones científicas para compartir las vacunas, pues, aunque en un país se inmunice a toda su población, pero el virus sigue transmitiéndose y mutando en otros, las personas siguen en riesgo.
El mundo supera hoy los 114 millones 200 mil contagios de Covid-19 y los 2.5 millones de muertes.
El capitalismo monopolista de las grandes transnacionales está esbozando una carrera inhumana por el control del mercado de vacunas contra la COVID-19
Hace escasos meses transnacionales del sector de los medicamentos como los laboratorios estadounidenses de Pffizer-BioNtech y Moderna, y la británica-sueca AstraZeneca-Oxford —entre otros— informaron que estaban inmersos de lleno en la lucha por desarrollar candidatos vacunales efectivos contra la COVID-19, los cuales debían estar listos a inicios del 2021.
Aquel anuncio en medio de un crecimiento descontrolado de la pandemia en Europa, Estados Unidos y otras partes, donde ya había provocado cientos de miles de muertes, desató una puja entre un grupo de países ricos por obtener para sí la mayor parte de los nuevos medicamentos, entre los cuales sobresalió la superpotencia norteamericana, que bajo la presidencia de Donald Trump intentó sobornar a un importante laboratorio alemán con el fin de acaparar su producción como parte de su política de América primero.
Como se recordará, por aquellos días Rusia anunció que también contaba con un candidato vacunal de nombre Sputnik V, que ya estaba muy avanzado y cuyas pruebas de las fases I y II habían transcurrido con éxito.
Tan pronto esta información fue conocida en occidente, comenzó de inmediato una campaña para desacreditar el producto del país eslavo, cuyos principales argumentos estuvieron referidos a que era poco serio, que su proceso de desarrollo no había contado con el tiempo necesario y no era diáfano, por lo que podía resultar peligroso para la salud de los inoculados.
Lo mismo ocurrió con China, cuando Beijing anunció que ya tenía prácticamente listas dos vacunas muy promisorias contra la mortal pandemia: la Sinovac y la CanSinoBIO y empezaron las insinuaciones y frases descalificadoras por parte de algunos medios, sospechosos de estar vinculados económicamente con los fabricantes de productos biotecnológicos y farmacológicos de Europa y Estados Unidos.
Fue así que de forma progresiva se fueron incorporando nuevos laboratorios con otros prospectos inmunológicos como los norteamericanos Johnson & Johnson y Novavax, a los que se han sumado otros de diferentes naciones como la India y Alemania, cuando ya avanzaba la vacunación con las vacunas iniciales en la patria de Lincoln, Inglaterra, Israel, Argentina, México, Brasil y otras naciones.
Casi desde el primer momento esta campaña mundial de inmunización contra la COVID-19 ha estado signada por el desespero en la carrera por obtener vacunas por parte de gobiernos acosados por las demandas de sus respectivas poblaciones y por los incumplimientos de los productores, los que han llegado a violar contratos con países y organizaciones internacionales con tal de vender sus productos al mejor postor.
En las primeras semanas de la vacunación masiva, ya en febrero de 2021 se planteó que las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna, las dos con tecnología de ARN mensajero, tenían tasas de efectividad de 95 por ciento y de 94.1, respectivamente, en tanto la criticada Sputnik V mostraba una eficacia de 91.6 por ciento, según resultados verificados por expertos independientes y publicados en The Lancet.
En esa larga emulación recién iniciada, se conoció que la AstraZeneca-Oxford tiene una eficacia de 60 por ciento, de acuerdo con la Agencia Europea de Medicamentos, pero, además de la alegada eficacia, han empezado a influir otros factores que a la larga pueden resultar decisivos como la inocuidad, la facilidad de manejo y el precio por unidad de cada medicamento.
Se sabe que la producción masiva de determinado artículo incide en la baja en el costo de producción y, por ende, en los precios de venta al por mayor y en este caso la Sputnik V, por debajo de 10 dólares, lleva la ventaja sobre sus principales competidoras occidentales que frisan los 20 dólares por unidad. Mayor aun es la ventaja de las vacunas chinas incluso más baratas que la rusa.
Súmese a esto las noticias acerca de muertes ocurridas entre vacunados con la Pfizer-BioNTech y Moderna, y que ambas deben conservarse a temperaturas de entre 70 y 20 grados bajo cero, respectivamente, mientras a sus competidoras rusa y china les basta con entre 2 y 8 grados Celsius, y se tendrán los indicios acerca de cuales se impondrán finalmente en el mercado.
En esa lucha sin cuartel por la hegemonía de los inoculantes contra la COVID-19 aparecen de un lado los países desarrollados con Estados Unidos y Europa a la cabeza, y las vacunas norteamericanas y europeas, mientras que del otro se sitúan América Latina y el Caribe, África y Asia como escenarios donde empiezan a predominar los productos de Rusia, China y, como comienza a inferirse, pronto se incorporará Cuba.
Esta isla, durante meses ignorada por especialistas e instituciones científicas de occidente, de pronto apareció en el escenario científico mundial, descubierta por publicaciones especializadas inglesas y norteamericanas y medios de prensa como The New York Times, nada menos que con cinco prospectos vacunales, como son Soberana 01 y 02, Mambisa, Abdala y Soberna Plus, dos de ellas —Soberana 02 y Abdala— en plena fase tres de los protocolos de certificación final.
En este contexto acaba de aparecer el lunes 8 de marzo un reporte de Prensa Latina según el cual la académica británica Helen Yoffe valoró como una noticia esperanzadora para los países de menos recursos, el hecho de que Cuba tenga casi a punto varias vacunas contra la COVD-19.
“Es como si de pronto se dieran cuenta de que Cuba tiene una industria biotecnológica increíble y de nivel mundial”, comentó la experta en temas cubanos y latinoamericanos. De acuerdo con la profesora de Economía e Historia Social de la Universidad de Glasgow, el tema cobra importancia especial tras reportes de que la empresa estadounidense Pfizer le exigió a Argentina, Brasil y otros países la entrega de activos soberanos como pago colateral por su vacuna contra la Covid-19, expresa la agencia.
De momento Sputnik V y las vacunas chinas están compartiendo el mercado con sus homólogas estadounidense y británica en Argentina, Brasil, México, Perú y otras naciones de este continente donde tienen las de ganar por sus precios y pocas exigencias de conservación, además de la disposición rusa y del país asiático de producirlas fuera de su territorio.
Así las cosas, se conoció este lunes en un trabajo de José Llamos Camejo, publicado en el periódico Granma, que en el mundo se trabaja en 308 candidatos vacunales, 81 de ellos en ensayos clínicos y 16 en fase III, sin contar a Soberana 02 y Abdala. Del total, 15 vacunas cuentan ya con registros sanitarios o autorización de uso de emergencia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Hasta el 4 de marzo, expresa el reportaje, en el mundo se habían administrado 284 millones de dosis de vacunas, y 166 000 000 de individuos de 81 países habían recibido al menos una dosis, mientras que solo 60 millones de ciudadanos de distintas nacionalidades completaron el ciclo de inmunización, lo que representa menos del 1 por ciento de los habitantes del mundo.
La cultura es un interminable entramado de símbolos. Es lo que mantiene a la sociedad, la solidifica y hace funcionar. Para decirlo en términos marxistas, junto a la estructura económica de base hay una superestructura, un andamiaje ideológico-simbólico que justifica las cosas, les da sentido. Lo que se quiere remarcar ahora es cómo la cultura actual está cada vez más mediada por las tecnologías imperantes, en este caso las tecnologías de la información y la comunicación (TICs).
De hecho, en un mundo industrial (o posindustrial, para algunos) asistimos a un proceso de producción cultural en forma de industria. ¿Qué es la industria, a qué llamamos industria en el mundoque nos viene desde la revolución industrial del siglo XVIII? Una producción pensada, no solo para satisfacer necesidades básicas sino en función de un mercado lucrativo para el dueño de los medios de producción, agobiante para el auténtico productor.
Hoy día la cultura es, como siempre lo fue en la historia, un mecanismo de cohesión y control social, un elemento que garantiza la reproducción del sistema. Pero junto a eso es también un gran negocio. Si podemos hablar de una “industria cultural” es porque su producción masiva -que toma como modelo el proceso fordista- ha llevado a una mercantilización extrema su quehacer.
Se fabrican bienes culturales con el mismo criterio que se produce cualquier bien destinado al mercado: un automóvil, un detergente o un seguro de vida. La diferencia es que los bienes llamados culturales -cuestión amplia y muy compleja- tienen la misión de funcionar como la argamasa social; son transmisores de ideología, hacen marchar el colectivo como un todo.
Si la pregunta respecto a la comercialización de los bienes culturales es pertinente, o no, queda fuera de lugar. En un mundo marcado absolutamente por el mercado, donde las relaciones humanas quedan subsumidas bajo la categoría universal de la mercancía y su fetiche supremo -el dinero- no hay escapatoria tampoco para la cultura. El sistema mercantil se impone y la cultura, en su más amplio sentido, además de justificarlo y reproducirlo, da dinero (a algunos, por supuesto).
El poder controla. Pero el poder -o los distintos poderes, para ser más exactos- pueden ejercer esa dominación en la medida que sojuzgan a quien domina. El poder nunca puede ser entre iguales; su ejercicio presupone esa asimetría de base. Si hay igualdad, no hay relación de poder.
El ejercicio del poder se puede llevar a cabo a partir de dos modos: disciplinando los cuerpos concretos de carne y hueso (biopoder, podrá decir Foucault), o disciplinando las mentes. A esto último llamamos cultura (en un sentido amplio). También podríamos nombrarla “ideología”, o “matriz simbólica”; es decir: aquello que nos construye más allá del instinto.
En un mundo donde las relaciones humanas quedan subsumidas bajo la categoría universal de mercancía y su fetiche supremo -el dinero- no hay escapatoria tampoco para la cultura.
Si hay una industria cultural ya podemos ver por dónde va la sociedad que la crea: un entramado social conservador que hace del control, de la disciplina de la mente, del pensamiento y los sentimientos, una esencia central de su dinámica. Si la cultura es creación; es decir: invención, libertad, “vuelo del espíritu”, para formularlo de un modo casi poético, lo que nos lega la actual industria cultural es lo contrario a todo ello.
La manipulación a la que da lugar esa producción en serie, esa gran fábrica de imágenes preconcebidas -de las cuales las TICs son un soporte perfecto- se corresponde más con lo que dijera el ministro de Comunicación del régimen nazi con un auténtico ejercicio de libertad: “una mentira repetida infinidad de veces termina convirtiéndose en una verdad”.
En síntesis
Desde hace unas tres décadas se vive un proceso de globalización económica, tecnológica, política y cultural que abrevió distancias convirtiendo todo el globo terráqueo en un mercado único. Esa sociedad global está basada, cada vez más, en la acumulación y procesamiento de información y en las nuevas tecnologías de comunicación, cada vez más rápidas y eficientes.
Los poderes dominantes (económicos, políticos, militares, culturales)ejercen hoy un domino profundo a escala global. Los mecanismos de control cultural son cada vez más refinados, constituyéndose en bastiones tan importantes como el control físico que constituye la posesión de armas. La guerra ideológico-cultural es de primerísima importancia para el mantenimiento del sistema a nivel planetario (así como para su contestación).
En ese proceso en curso, las modernas tecnologías digitales de la información y la comunicación (TICs) juegan un papel especialmente importante, en tanto son el soporte de la nueva economía, una nueva política, una nueva cultura de las relaciones sociales y científicas.
Estas nuevas tecnologías (consistentes, entre otras cosas, en la telefonía celular móvil, el uso de la computadora personal y la conexión a la red de internet) permiten a los usuarios una serie de procedimientos que cambian de un modo especialmente profundo su modo de vida, adquiriendo así un valor especial, pues permiten hablar sin duda de un antes y un después de su aparición en la historia.
El mundo que se está edificando desde su implementación implica un cambio trascendente, del que ya se perciben las consecuencias, que se acrecentarán de modo exponencial en un futuro del que no se pueden precisar sus lapsos cronológicos, pero que seguramente será muy pronto, dada la velocidad vertiginosa con que todo ello se está produciendo.
Las exclusiones sociales que definen la sociedad mundial se hacen presentes en el aprovechamiento de las TICs. La brecha urbano-rural se mantiene crudamente presente.
El desarrollo portentoso de estas tecnologías, de momento al menos, no ha servido para aminorar -mucho menos borrar- asimetrías en orden a la equidad entre los países más y menos desarrollados en el concierto internacional, así como entre los grupos socialmente privilegiados y las capas más postergadas, a lo interno de las distintas naciones.
Por el contrario, ha estado al servicio de proyectos políticos que subrayaron las históricas exclusiones socioeconómicas en que se fundamentan las sociedades, favoreciendo así a una mayor concentración de la riqueza y el poder.
Al mismo tiempo, aunque no contribuyeron, hasta ahora, a terminar con problemas históricos de la humanidad en el orden de las inequidades de base, abren una serie de posibilidades nuevas -desconocidas hasta hace muy poco tiempo- al poner al servicio de toda la población herramientas novedosas que, directa o indirectamente, pueden servir para democratizar los saberes -y consecuentemente- a la participación ciudadana y al acceso a la toma de decisiones.
De todos modos, hay que tener cuidado con ese espejismo porque, si bien se populariza su uso, también crece el control y manipulación ideológicaque implementan los poderes capitalistas, mediante estas.
El hecho de contar con herramientas que sirven para ampliar el campo de la comunicación interactiva y el acceso a información útil y valiosa constituye, en sí mismo, una buena noticia para las grandes mayorías. De todos modos, la aparición de nuevas tecnologías, si bien no cambian las relaciones estructurales, sí pueden contribuir a nuevos niveles de participación y de acceso a bienes culturales.
Si bien hoy día esas tecnologías están incorporadas en numerosos procesos relacionados con el mundo de la producción, la administración pública y el comercio en términos generales, en su aplicación masiva en toda la sociedad son los grupos jóvenes los que más rápidamente y mejor se han adaptado a estas deviniendo sus principales usuarios.
En estos momentos, reconociendo que hay grandes diferencias entre jóvenes del Sur y el Norte del mundo -y las marcadas diferencias entre jóvenes ricos y pobres dentro de esas categorías Norte-Sur-, las tecnologías de información y comunicación influyen a todos los jóvenes de la actual “aldea global”.
Si bien no cambian las relaciones estructurales, las TICs pueden devenir instrumento clave al servicio de un proyecto transformador.
La identidad “ser joven”, hoy por hoy, tiene mucho que ver con el uso de esas herramientas. Sin embargo, existen marcadas diferencias en su modo de uso, y por tanto en las consecuencias que de ese uso se deriven. Las ostensibles exclusiones sociales que definen la sociedad mundial siguen haciéndose presentes en el aprovechamiento de las TICs. La brecha urbano-rural se mantiene crudamente presente, y los sectores históricamente postergados, con el advenimiento de estas nuevas tecnologías, no han cambiado en lo sustancial.
Aunque las TICs no constituyen por sí mismas una panacea universal, ni una herramienta milagrosa para el progreso humano, en un mundo globalizado cada vez más -regido por las pautas de la información y la comunicación- pueden ser importantes instrumentos que contribuyan a cambiar ese mundo.
No apropiárselas y aprovecharlas debidamente colocan a cada individuo y al colectivo social en una situación de desventaja comparativa en relación con quienes sí lo hacen. De ahí que, considerando que son herramientas, pueden servir -y mucho- a un proyecto transformador.
Félix Varela y Moralesestá considerado como uno de los cubanos más sobresalientes, por sus notables aportes a la pedagogía, la ciencia, la cultura. Fue, además, precursor del independentismo y de la conciencia de la identidad cubana, y sentó las bases del pensamiento patriótico que cristalizó en la segunda mitad del siglo XIX.
EnEl Habanero, periódico que comenzó a publicar en 1824 durante su exilio en los Estados Unidos, escribió:
–“Hasta ahora el pecado político casi universal de aquella Isla ha sido el de la independencia: todos han creído que con pensar en sus intereses y familias han hecho cuanto deben sin acordarse de que la suerte de la patria, será lamentable si no toman parte en ella los hombres que puedan mejorarla, y aun hacerla feliz”.
En otro de sus escritos evidenció su oposición al anexionismo:
-“Yo soy el primero que estoy contra la unión de la Isla a ningún gobierno, y desearía ver la Isla en políticas como lo es en la naturaleza […] En una palabra todas las ventajas económicas y políticas están a favor de la revolución hecha exclusivamente por los de casa, y hacen que deba preferirse a la que pueda practicarse con el auxilio extranjero”.
Félix Varela nació en La Habana el 20 de noviembre de 1787. A los seis años se trasladó con su familia a La Florida que por entonces se hallaba bajo la dominación española. Allí cursó la enseñanza primaria. Regresó a La Habana en 1801; al siguiente año ingresó en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Se graduó de Bachiller en Teología y tomó los hábitos.
Monumentoa Félix Varela en parque frente al seminario de San Carlos y San Ambrosio
En 1809 recibió el subdiaconato en y el diaconato en 1810, año en que se graduó de Licenciado en Teología. A los 24 años, el Padre Varela es nombrado profesor en el Seminario de Filosofía y Ética e instala el primer laboratorio de Física y Química de la Isla.
Allí revolucionó los métodos de enseñanza, impartió las clases en idioma español en lugar del latín como era la tradición y cambió el aprendizaje memorístico por el deductivo, el razonamiento y el conocimiento profundo, pese al auge en la escolástica de entonces.
Especialmente en la Física y la Química realizó experimentos con prácticas en las sanitarias de la epidemiología, que se hallaba “en pañales”. Años más tarde, en Estados Unidos inventó y patentó un equipo para aliviar las crisis de asma.
El Padre Varela fue el fundador de la primera Sociedad Filarmónica de La Habana y fue nombrado socio emérito de la Sociedad Económica de Amigos del País.
Escribió obras de teatro presentadas en los escenarios habaneros y redactó libros con texto para estudiantes de Filosofía. En tanto, sus discursos aparecían en El Observador Habanero, entre otras publicaciones.
Según testimonios que obran en archivos, su influencia era tal que los jóvenes de La Habana se apiñaban en puertas y ventanas del recinto donde él impartía clases. Por vez primera en Cuba se conocía sobre la legalidad, responsabilidad civil y el freno del poder absoluto, sobre libertad y derechos del hombre, considerado clave en la futura formación del ideal independentista de los patriotas y de la conciencia nacional.
Uno de sus discípulos más destacados, José de la Luz y Caballero, dijo:
-“Mientras se piense en la Isla de Cuba, se pensará en quien nos enseñó primero en pensar.
Elegido diputado a las Cortes, 1822, presentó en estas, con otras personalidades, una propuesta en la que pedía un gobierno económico y político para las provincias de Ultramar. Además, presentó otro proyecto en el que solicitaba la independencia de Hispanoamérica y escribió la Memoria que demuestra la necesidad de extinguir la esclavitud de los negros en la Isla de Cuba, atendiendo a los intereses de sus propietarios, que no llegó a presentar en las Cortes.
Al respecto, expresó:
-“Yo soy contrario a la esclavitud […] Yo trabajaría por suprimirla. Aprendí a odiarla desde niño, y no concibo la falacia sacrílega con que los hombres blancos pretenden someter al negro, afirmando que constituyen una raza maldita y embrutecida”
Varela votó por la regencia en 1823, por lo que al ser reimplantado el absolutismo en España por Fernando VII, tuvo que refugiarse en Gibraltar. Poco después fue condenado a muerte. En su condición de exiliado se vio obligado a vivir en Estados Unidos. Primero en Filadelfia y después en Nueva York, donde publicó su periódico independentista El Habanero que entraba subrepticiamente en Cuba.
Redactó El Mensajero Semanal, y en 1830 publicó el periódico The Protestant Adbriger Annotator. Colaboró en el Revisor Político y Literario, Revista Bimestre Cubanas y La Moda. Discursos suyos aparecieron en la Revista de La Habana y El Kadeidoscopio.
En 1837 fue nombrado vicario general de Nueva York y en 1841 le confirieron el grado de doctor en la facultad de Teología del Seminario de Santa María, de Baltimore.
Debido a problemas de salud, a partir de 1846 viajó con frecuencia a La Florida, Estados Unidos, en busca de un mejor clima, donde lo sorprende la muerte, en la localidad de San Agustín, a los 64 años de edad, el 25 de febrero de 1853. Allí reposaron sus restos hasta que en el siglo XX fueron trasladados al Aula Magna de la Universidad de La Habana, sitio en el que siempre será reverenciado con amor.
La caravana contra el bloqueo que tuvo lugar en Montreal fue organizada por la Asociación de Cubanos Residentes en esa ciudad, «Comunidad Cubana en Canadá», y se sumaron miembros de la organización solidaria Mesa de Concertación de Solidaridad Quebec–Cuba. De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país, varios protagonistas del evento realizaron declaraciones a favor de la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Este domingo, 28 de febrero 2021, cubanos residentes en las ciudades de Miami, Seattle, Nueva York, Los Ángeles, Washington DC, Minneapolis, Ottawa y Montreal realizarán caravanaspara exigir el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra la mayor de las Antillas.
En EE.UU., esta será la octava edición de las caravanas “Puentes de Amor”, a favor de la eliminación de las sanciones económicas impuestas a Cuba y por las familias cubanas, iniciadas el 26 de julio pasado a partir de la convocatoria en redes sociales del youtuber cubano “Protestón Cubano”, y teniendo como antecedentes la “bicicletada” protagonizada por el profesor cubanoamericano Carlos Lazo, sus hijos y sobrinos, a principios de ese mes, para “tender puentes de amor entre los pueblos de Cuba y Estados Unidos”, así como las caravanas por varios años organizadas y realizadas en Miami por la Coalición Alianza Martiana.
“Exijo al gobierno de los Estados Unidos que cese el criminal bloqueo contra mi pueblo, que constituye un genocidiode más de 60 años, que no permite que mis hermanos cubanos se desarrollen en paz y tranquilidad. Por lo tanto, nunca faltaré a esas caravanas por el amor, por la familia cubana…”, indicó Alina Velázquez, miembro de la Asociación Cultural “José Martí”.
El pasado 31 de enero, alrededor de quinientos cubanos residentes en Estados Unidos y amigos de Cuba recorrieron las calles en bicicletas y autos de Miami, New York, Seattle y Los Ángeles, para oponerse al bloqueo y también homenajear a José Martí, en el aniversario 168 de su natalicio.
El bloqueo impuesto a #Cuba limita el desarrollo de nuestro país y afecta a nuestras familias.
“¿Por qué estoy contra el bloqueo?Porque el bloqueo es la manera más genocida que hay atacar de un pueblo, es la manera más destructiva para una familia, es la manera más hipócrita de intentar derrocar un sistema, es la manera más cobarde de tratar que alguien cambie su forma de ser, es la manera más infame. (…) Abajo el bloqueo y que viva la familia cubana!”, señaló Yuri Pedraza, presidente de la Comunidad Cubana en Canadá.
En Canadá, la convocatoria fue lanzada por la Comunidad Cubana en ese país y la Asociación Cubano-Canadiense Ottawa Gatineau para exigir el fin de la política extraterritorial de Estados Unidos que ha afectado por más de 60 años a la Isla, su economía y nuestro pueblo. Además, servirá para apoyar la labor de los galenos cubanos y respaldar las peticiones internacionales para que le sea entregado el Premio Nobel de la Paz a las Brigadas Médicas cubanas “Henry Reeve”.
Estas acciones en favor de la Patria y nuestras familias se realizarán a pocos días de que la plataforma de recaudación online británica JustGiving congeló el proyecto de recolección de fondos de la asociación Cubanos en UK para contribuir a la campaña de vacunación en Cuba contra la COVID-19 con una segunda donación de insumos médicos.
Los invitamos a que siga en tiempo real lo que acontece en las caravanas a través de las webs Nación y Emigración, Cuba vs Bloqueo, nuestras cuentas en redes sociales y los sitios de las misiones cubanas en Estados Unidos y Canadá.
Desde Estados Unidos: Lo que el bloqueo separa, el amor lo(s) une
La solidaridad con Cuba se hace notar en Miami. Foto: Perfil de Facebook de Cancillería de Cuba.
Alrededor de setecientos cubanos residentes en Estados Unidos y simpatizantes con la Isla, alzaron sus voces hoy, en contra del Bloqueo a la mayor de las Antillas, desde Miami, Nueva York, Seattle, Los Ángeles y Minnesota.
Bajo la premisa que se tiendan ¨Puentes de Amor entre Cuba y los Estados Unidos¨, a favor de la eliminación de las sanciones económicas impuestas a Cuba y por las familias cubanas, desfilaron este domingo, caravanas de autos y bicicletas, a través de las principales calles y avenidas de cinco grandes ciudades estadounidenses, a pesar de la lluvia, las bajas temperaturas y el tráfico característico en algunas de ellas durante la jornada dominical.
Con una hora de diferencia aproximadamente entre cada una para la partida, el movimiento, que comenzó en Miami en horas tempranas de la mañana con la entonación del himno nacional cubano y culminó en la ciudad de Los Ángeles, realizó un llamado a la unidad de todos los cubanoamericanos para pedir el fin del cerco económico, comercial y financiero impuesto a la nación caribeña desde hace mas de 60 años.
El pasado 31 de enero, cerca de quinientos cubanos residentes en los Estados Unidos y solidarios con Cuba, recorrieron 25 millas con carteles y consignas demandando el fin del Bloqueo, por las calles de cuatro grandes ciudades estadounidenses, al tiempo que homenajeaban a José Martí, en el aniversario 168 de su natalicio.
La jornada dominical en estas cinco ciudades de los Estados Unidos, contribuye al esfuerzo de muchos por lograr la eliminación del bloqueo, que tanto afecta a la familia cubana.
Cubanos residentes en Miami exigen este 28 de febrero el fin del bloqueo económico, comercial y financiero, que durante seis décadas ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
Movimientos de solidaridad con Cuba convocaron a realizar, este 27 de marzo del 2021, una caravana mundial contra el bloqueo económico, comercial y financiero que impone Estados Unidos a Cuba.
Desde el canal de YouTube Europa por Cuba se hizo un llamado a las personas solidarias del planeta para que formen parte de la iniciativa, informó Prensa Latina.
“Instamos a todos los solidarios de los cinco continentes a participar en la caravana por el levantamiento del bloqueo a Cuba, el sábado 27 de marzo 2021, en todos los rincones del mundo”,
El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, agradeció este lunes el apoyo solidario de emigrados y amigos de la mayor de las Antillas, que en siete ciudades de Estados Unidos y Canadá exigieron el fin del bloqueo económico, comercial y financiero de Washington contra La Habana.
Mediante un mensaje en su cuenta en Twitter, el mandatario expresó además que su país admira y abraza a los participantes, que tendieron Puentes de amor con Cuba.
“#PuentesDeAmor se tendieron por las caravanas de emigrados cubanos y amigos solidarios, que en 7 ciudades de EE. UU. y Canadá dijeron #NoMásBloqueo. #Cuba los admira, agradece y abraza #CubaViva”, tuiteó Díaz-Canel.
Con el fin de exigir el fin del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, el movimiento comenzó en Miami y culminó en la ciudad de Los Ángeles, y abarcó otras ciudades como Seattle, Nueva York, Washington DC, Minneapolis, Ottawa y Montreal. En él unos 700 participantes hicieron un llamado a la unidad de todos los cubanoamericanos para pedir el fin de la unilateral política.
En tanto, la asociación de cubanos residentes en la capital canadiense organizó un evento similar, al cual se sumaron miembros del grupo de solidaridad Ottawa Cuba Connections, así como integrantes de partidos comunistas y amigos que apoyan la lucha contra el cerco, informa el sitio Cuba vs Bloqueo.
Según cifras oficiales los daños a la nación caribeña acumulados durante casi seis décadas de bloqueo ascienden a 144 mil 413 millones 400 mil dólares.
Entre los años 2019 y 2020, un período marcado por el serio retroceso en las relaciones entre ambos países, las pérdidas causadas a Cuba por esta política superaron los cinco mil millones de dólares, las mayores cifras registradas en un año.
Las numerosas regulaciones y disposiciones emitidas por la administración de Donald Trump contra la mayor de las Antillas alcanzaron niveles de hostilidad sin precedentes, incluso en el contexto del enfrentamiento a la pandemia de COVID-19.
Desde 1992, la asamblea general de las Naciones Unidas ha aprobado cada año una resolución cubana que condena y pide el fin del bloqueo de Estados Unidos a Cuba.
Este es un reclamo de la comunidad internacional tan generalizado que durante la última votación en la ONU, a fines de 2019, la iniciativa para poner fin al bloqueo alcanzó 187 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones.
No obstante, la prensa cubana presentó evidencias sobre algunos sitios de internet que desconocen estas cifras e incitan al odio, a la desobediencia social y al incremento de sanciones como parte de un guion de golpe blando contra la nación caribeña.
Confieso que estuve un tanto motivada a escribir sobre el explorador amigo de Cuba al publicarse de nuevo en las redes sociales una foto en la que Thor aparece junto a Fidel y, supuestamente, también está con ellos Jill Biden, la esposa del actual presidente de los Estados Unidos.
La imagen, bajo el título ¨ Castro: el gran encantador”, fue publicada en el diario noruego ¨Verdens Gang¨, el 18 de noviembre del 2003.
Todo parece indicar que fue tomada de la cuenta Instagram del Museo Kon-Ti-ki, entidad que la reprodujo tras el fallecimiento del líder cubano, el 26 de noviembre del 2016.
-El despacho incluyó otra imagen y una postal firmada por el líder de la Revolución cubana en el 2014, en la que se dijo:
“En la celebración del centenario del nacimiento de Thor Heyerdahl, Fidel Castro envió una tarjeta. En el libro conmemorativo del @kontikimuseet encontramos imágenes de un agradable encuentro de Castro con Thor Heyerdahl y su conyugue Jaqueline Beer”.
Reorganizando fotos, en estos tiempos de confinamiento, encontré las del explorador y etnógrafo noruego Thor Heyerdahl, ferviente admirador de Fidel Castro, cuya amistad se desarrolló en notables encuentros que tuve oportunidad de disfrutar.
Foto inédita, del archivo de la autora.
Por esos hechos fortuitos de la existencia, ambos coincidieron, cada uno desde sus obras, a los 33 años con situaciones destacadas de su historia personal:
–Fidel al frente del ejército rebelde triunfa al derrotar la tiranía y encabeza una Revolución transformadora, en tanto Thor , doce años antes de 1959, se lanzaba a una expedición marítima, sin saber nadar, en una barca primitiva, para recorrer 8 mil Kms. desde Sudamérica hasta la Polinesia, demostrando que el flujo migratorio entre áreas geográficas se realizaba a través de las corrientes marinas desde épocas prehistóricas.
-Volviendo a las fake news, la mujer que aparece en la imagen en cuestión, no es la actual primera dama de Estados Unidos, sino la última esposa de Thor, la ex actriz y modelo francesa Jacqueline Beer, con quien se casara en 1991, cuando él tenía 77 años.
En este tuit se afirma que Jill Biden posa junto a Heyerdahl y Fidel Castro, pero la mujer de la foto es la última esposa de Thor, la ex actriz y modelo francesa Jacqueline Beer.
La Dra. Biden visitó Cuba, pero del 6 al 9 de octubre del 2016, catorce años después de que falleciera Thor Heyerdahl y con el propósito de reunirse con “funcionarios del Gobierno y participar con un amplio espectro de cubanos sobre temas relacionados con la cultura, la educación y la salud”, según el comunicado de la Casa Blanca fechado el 6 de octubre del 2016.
Thor llegó a Cuba por primera vez en noviembre de 1985, donde puso constatar la fuerza destructiva del poderoso huracán Kate con vientos entre 150 y 200 km/h. A punto de marcharse se lamentaba de irse sin conocer a Fidel, quien estaba de recorrido por las provincias afectadas por el meteoro, precisando los daños para emprender medidas de recuperación.
Fidel tenía en su agenda un encuentro con el legendario navegante de la Kon Ti-ki pero aquellas circunstancias le llevaron a que, para poder conversar con tan ilustre visitante, le invitara a participar del recorrido.
-Thor contaría después la impresión que le provoca la fuerte personalidad de Fidel, su carisma y el estrecho vínculo con su pueblo
-Entre ellos hubo una sincera amistad.
A sus 72 años cuando le conocí, tuve la sensación de estar ante uno de aquellos vikingos que aparecen en las películas. Alto, delgado, de ojos azules, reacio a las fatuidades y a las manifestaciones presuntuosas, le gustaba conversar, escribir y leer un buen libro.
-Le encantaba estar en nuestro país y visitar las provincias para conocer mejor la identidad cubana.
El avezado explorador admiraba los avances de Cuba en diferentes sectores, sobre todo los de la salud pública y, en especial, la biotecnología. Subrayaba que los cubanos habían logrado estándares científicos, sociales y culturales del primer mundo.
Thor se inclinó tempranamente por la antropología, siendo estudiante de geografía y etnología en la universidad de Oslo.
-Al cumplir 22 años, recién casado, se fue a vivir con su primera esposa, Liv Coucheron-Top, a unas de las islas de la Polinesia para estudiar las costumbres y vida de los diferentes grupos nativos.
-Allí permaneció durante un año en condiciones similares a los oriundos del lugar y, solía decir, obedeciendo a su preferencia por el contacto con la naturaleza.
Once años más tarde, el 28 de abril de 1947, convencido de que la Polinesia había sido habitada por pueblos precolombinos, junto con otros exploradores, cuatro noruegos y un sueco, especializados en la navegación y en las comunicaciones, se lanza a la aventura de la Kon Ti-ki .
La famosa balsa, construida por artesanos peruanos, tenía un mástil de nueve metros de altura y una vela cuadrada de 27, con la figura de la principal deidad polinesia, dibujada por uno de los exploradores, Erik Hesselberg. Parten de El Callao el 28 de abril de 1947 y navegan hasta llegar al atolón de Raroia de las islas Tuamotu, en el Océano Pacifico, el 7 de agosto del propio año.
Luego de la triunfante aventura, publica en 1951 su libro narrando la experiencia, éxito editorial absoluto divulgado en 66 lenguas.
-Lo recaudado por la venta -me comentó en Liguria Italiana, donde tuve oportunidad de visitarle-, le sirvió para comprar, a bajo coste, aquel terreno en un pueblecito de data medieval, aledaño a la Vía Julia, importante calzada romana construida en el año 13 d.n.e.
Naturalista innato y hombre de acción fabricó sus propios muebles con madera del pequeño bosque en su predio, tras restaurar su vivienda y las de sus hijos para luego habilitar el suministro de agua y otras necesidades familiares, así como lo requerido para la crianza de animales y el cultivo de alimentos.
Foto inédita, del archivo de la autora.
Su último viaje a Cuba fue en febrero del 2002, para asistir a la Feria Internacional del Libro dedicada a Francia y al intelectual cubano Miguel Barnet.
–Dos meses más tarde se le declara una enfermedad terminal que, pese a todo, le permite despedirse de los suyos con una frase proverbial:
–¨ha llegado la hora de que haga el viaje que me falta¨, como si estuviera preparando otra expedición para confirmar lo que expresó al entonces Secretario General de la ONU, Kurt Waldheim, en una carta que le enviara en 1978, tras dar fuego a la nave Tigris como protesta por las guerras en la zona del mar Rojo:
«Nuestro planeta es más grande que los barcos de juncos que nos han llevado a través del océano y, a la vez, lo suficientemente pequeño como para correr los mismos peligros, a menos que los que vivimos en él nos demos cuenta de que estamos ante una necesidad desesperante de cooperar de forma inteligente para salvarnos a nosotros mismos y a nuestra civilización de lo que estamos a punto de convertir en un naufragio».
(Imagen destacada: Foto inédita, del archivo de la autora).
En las clases de Biología, no recuerdo bien si en la secundaria básica o el preuniversitario, enseñaban los reflejos condicionados a partir del trabajo del científico ruso y Premio Nobel de Medicina, Iván Pávlov. Creo que es bastante conocido su experimento: Hacía sonar un metrónomo antes de alimentar a un perro, y observó que, al escuchar el mismo sonido, cuando el can llevaba rato sin alimentarse, este comenzaba a salivar. Después quedó en la leyenda que Pávlov utilizaba una campanilla y no un metrónomo, pero el principio es el mismo: la asociación inducida entre determinados estímulos y las respuestas emitidas. En base a eso se aplicó la Sicología conductista en la educación, la publicidad y muchas otras áreas en Estados Unidos.
En su célebre entrevista con Ignacio Ramonet, Fidelse refiere al uso de esta técnica en la propaganda anticomunista: «Y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar, porque en tu mente predominen los reflejos: el socialismo es malo, el socialismo es malo, te quita la patria potestad, te quita la casa, te quita la mujer». Y todos los ignorantes, todos los analfabetos, todos los pobres, todos los explotados repitiendo: «El socialismo es malo, el socialismo es malo. Así se enseña a hablar a los loros, a bailar a los osos e inclinarse respetuosos a los leones».
Noam Chomsky incluye el efecto de la propaganda anticomunista entre los cinco filtros que deciden los contenidos de los medios de comunicación. Tanto él como Fidel se referían a la situación existente antes de la llegada de las redes sociales de Internet que, aunque ciertamente ha democratizado el acceso a la comunicación, también ha fortalecido las hegemonías preeexistentes.
En un escenario en el que los procesos transcurren a gran velocidad, lo emotivo suele prevalecer sobre lo racional, y la llamada egomación -la promoción y el predominio del yo junto a información vinculada a lo pertinente o relevante a ese yo- se impone sobre el interés en dialogar, profundizar y conocer a los demás. Sin tomar en cuenta el uso interesado políticamente de las redes sociales de Internet, en lugares como Facebook se ha consolidado un modelo de negocios basado en lucrar con la egomación y vender la influencia sobre individuos y grupos. En el caso de Cuba, a ese escenario universal se suma la articulación con un presupuesto anual de medio centenar de millones de dólares aportados por el Gobierno estadounidense para influir en la sociedad de la Isla.
-Se aprovechan situaciones ocurridas hace más de cuatro décadas, no siempre analizadas a profundidad entre nosotros –UMAP, «quinquenio gris», actos de repudio a quienes emigraron por el Mariel…–, se extraen de contexto y se presentan como características permanentes, sistémicas y actuales del socialismo cubano, a la vez que se silencia todo lo que hace cotidianamente el capitalismo que nos rodea en términos de represión, censura, violencia, torturas y exclusiones contra mayorías y minorías.
Basta que alguien utilice, sin demostración alguna, las palabras censura y represión, o la expresión «acto de repudio», para que no resulte necesario aportar datos y argumentos, o analizar los sucesos a que se refiere: de inmediato se desata una serie de publicaciones en que tres oraciones indignadas escritas por alguien en su perfil de Facebook le dan la vuelta al mundo. Y cuando aparecen argumentos y datos que desmienten esa lectura precipitada pasan dos cosas: como quien asegura que la tierra es plana, el indignado sigue aferrado a su «verdad» y la maquinaria que se hizo eco de su indignación la emprende contra quienes aportaron una visión más analítica. Así funciona la libertad de expresión sobre Cuba en Internet.
En apenas unos meses hemos visto utilizar ese procedimiento para justificar el derramarramiento de sangre de cerdo sobre los bustos de José Martí, el ultraje de diversos modos a la bandera cubana, el intento de resignificar fechas históricas como el 27 de noviembre, borrar la consigna Patria o Muerteo cambiar el nombre de la Plaza de la Revolución en Google maps. Pero si usted dice que contra Cuba hay una guerra culturaldesde las redes sociales de Internet, entonces usted es –para esa maquinaria que moviliza los reflejos, condicionados por la propaganda, de miles de personas en Facebook– un extremista, un estalinista tropical que no tolera el «pensamiento diferente», porque, claro, se trata de «pensamiento» y no de propaganda. Y no se sorprenda si con tristeza encuentra entre los suscriptores de esas afirmaciones a personas que usted consideraba con capacidad crítica, inteligentes e informadas. La capacidad de pensar ha sido sustituida por la reacción emotiva y cualquier cosa puede suceder. Han sonado las palabras campanilla y esa tarea intelectual de establecer la verdad ya no es importante, en la era de la egomación lo relevante es lograr likes, aunque muchos de ellos sean de trolls y perfiles falsos, su ego estará hinchado y su cerebro feliz de no tener que esforzarse.
De nuestro lado, además de la más abarcadora y profunda educación para formar a un ciudadano crítico, no manipulable por los gestores de esta guerra híbrida, es importante comprender que el escenario ha cambiado radicalmente; que el curso interminable de provocaciones que buscan crear una situación de ingobernabilidad, aprovechando la superioridad tecnológica y mediática que el imperialismo pone a disposición de su puñado de servidores en Cuba –aspirando incluso a desatar violencia y muertes–, no puede contar con otra respuesta que no sea inteligencia, sentido político y capacidad de análisis para evitar caer en las emboscadas que se multiplican y, sin perder la firmeza en los principios, estar preparados en todos los lugares del país para prever el curso de cada posible acción, documentar y difundir la verdadera versión y causa de los hechos, y poder sustentar siempre que la ética y la razón, como el pueblo, están del lado de la Revolución. Actuemos así en este «ajedrez de mil piezas», como Fidel solía llamar a la lucha ideológica, que ahora se traslada, en parte, a Internet, y el pueblo cubano volverá a vencer.
Los enemigos de Cuba llevan años acusando y calumniando a sus funcionarios y entidades, por el odio que sienten contra la Revolución, pero al hacerlo cometen un delito por el que pueden ser sancionados, como hacen otros países.
Las leyes son para respetar y aquellos que no lo hacen se exponen a ser sancionados, como es el caso de ex comisario español José Manuel Villarejo Pérez, a quien la fiscalía provincial de Madrid le pide 2 años de prisión, por los delitos de calumnias y denuncia falsa, contra el director del Centro Nacional de Inteligencia.
En Cuba, muchos de los que reciben financiamiento del gobierno de Estados Unidos, acusan, difaman y calumnian a las autoridades, como parte de la guerra mediática que desatan los yanquis desde 1959, pero se exponen a que la justicia los sancione, tal como hacen los tribunales españoles.
Entre los asalariados cubanos están Yoani Sánchezy Rosa María Payá Acevedo, ambas apoyadas fuertemente por miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, las que acumulan una larga lista de acusaciones falsas y calumnias que podrían conducirlas a la cárcel.
¿Quién no conoce que Yoani, siendo una emigrada en España, fue reclutada por el terrorista agente CIA y prófugo de la justicia cubana, Carlos Alberto Montaner, para el proyecto del blog Generación Y, con la finalidad de captar a jóvenes y ejecutar acciones subversivas contra la Revolución?
La lista de mentiras y acusaciones falsas que ha dicho la “bloguera” es amplia, sin embargo, nunca ha sido procesada por sus delitos.
Similar situación es la de Rosa María Payá, quien, sin una sola prueba legal, acusa a las autoridades cubanas de ser causantes del accidente de tránsito donde murió su padre, cuando repartía dinero enviado desde Madrid por Esperanza Aguirre, para acciones provocativas contra el gobierno. Tal acusación no fue admitida en los tribunales españoles por falta de pruebas, pero los yanquis le pagan para que continúe con sus mentiras, a fin de crear una matriz de opinión negativa contra Cuba.
Ahora parece que Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, y José Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch para las Américas, no conocen la verdad y salieron a defender a Yoani Sánchez, ante una supuesta campaña de desprestigio hacia ella por parte del gobierno.
Antes de acusar a Cuba de “violencia de género” y de “intimidar” a la bloguera, la señora Erika debe hurgar en su historia para que se entere de sus acciones, orientadas inicialmente por la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana y posteriormente en Miami durante sus visitas, o las instrucciones recibidas en el Instituto Lesch Walesa en Polonia, para que conozca quien es realmente la persona que defiende.
¿No se han preguntado la directora de Amnistía Internacional para las Américas y José Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch, cómo fue posible que, en el año 2008, a solo un año de salir al mundo el blog Generación Y, Yoani Sánchez fuese seleccionada por la revista TIME entre las 100 personas más influyentes del mundo; el diario español El PAIS la reconoció entre las 100 Hispanoamericanos más importantes y le otorgó el premio Ortega y Gasset, uno de los más importantes premios de periodismo del mundo?
Ese mismo año 2008, también recibió el reconocimiento de la revista norteamericana Foreign Policy, al considerarla una de las 10 Intelectuales más Influyentes de Latinoamérica; la revista Gatopardo de México la nombró entre los 10 personajes de 2008 y la alemana Deutsche Welle, premio The BOBs, (Best of Online Activism) todos esos reconocimientos internacionales sin tener una sólida obra reconocida, lo que confirma la construcción intencionada para lanzarla al mundo como una “joven opositora” al gobierno cubano.
El 2009 también le llegó cargado de premios, entre ellos, según la revista TIME, fue uno de los 25 Mejores Blogs del año; el Foro Económico Mundial de Suiza le entregó el Premio Jóvenes Líderes Globales; la universidad norteamericana de Columbia le dio el Premio María Moors Cabot; la Fundación Panamericana para el Desarrollo, pantalla de la CIA para su trabajo subversivo, le entregó el premio Héroes del Hemisferio 2009; y la televisión Azteca de México le concedió el Tercer Premio en el Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad.
Ese mismo año fue nombrada Héroe de la Patria, nada menos que por el llamado Consejo por la Libertad de Cuba, integrado por contrarrevolucionarios cubanos en Miami; la revista estadounidense PODER de The American Business Council le concedió el premio a la Libertad de Prensa en las Américas; la argentina Fundación Internacional de Jóvenes Líderes le otorgó el premio Jóvenes Líderes 2009; The Good Web Guide del Reino Unido seleccionó su Blog como el mejor del mes en diciembre de 2009 y cerró el año con el premio Protagonista del año en América, entregado por El Diario Exterior de España. La lista continuó en 2010, 2011 y 2012.
No hay que ser muy inteligente para darse cuenta quien mueve esos hilos tan poderosos, pues nadie en el mundo ha logrado acumular tantos galardones en solo dos años, ni siquiera intelectuales de renombre internacional como Gabriel García Márquez, Premio Nobel, o Alejo Carpentier, Premio Cervantes.
No hay odio ni ataques contra ella. Gústele o no a los directivos de Amnistía Internacional y de Human Rights, Yoani trabaja bajo órdenes de los yanquis, difama y acusa sin pruebas a las autoridades, lo que según el código penal cubano en su artículo 204, se sanciona con privación de libertad de tres meses a un año, para aquellos que públicamente difamen, denigren, o menos precien a las instituciones de la República, a las organizaciones políticas, de masas o sociales del país o a los héroes y mártires de la Patria.
El artículo 318 por Difamación, sanciona con privación de libertad de tres meses a un año, al que ante terceras personas impute a otro una conducta o un hecho contrario al honor. El artículo 319 sanciona por Calumnia, con pena de privación de libertad de seis meses a dos años, al que, a sabiendas, divulgue hechos falsos que redunden en el descrédito de una persona.
Son múltiples las acusaciones de Yoani contra las autoridades e instituciones oficiales, noticias falsas y otras acciones que clasifican para ser llevada ante los tribunales, al igual que Rosa María, esa que cambió sentimientos por una visa de refugiada política y el compromiso de difamar al gobierno cubano, a cambio de mucho dinero.
Sabio José Martí al afirmar:
“La pompa es enemiga de la verdad, como el lujo lo es de la honradez”.
Quizás el título resulte algo desacostumbrado tratándose de nuestro Héroe Nacional, quien nunca empuñó arma alguna con propósito innoble. Sin embargo, al conmemorarse este 24 de febrero un aniversario más del inicio de lo que él dio en llamar la “guerra necesaria”, se impone recordar, aunque de manera breve, las particularidades de aquellas armas de su propiedad que le acompañaron durante la etapa última de su ejemplar existencia.
Las tres armas hasta el presente conocidas como propiedad de Martí, fueron de fabricación norteamericana. La primera en el tiempo fue un revólver Colt, calibre 45, que poseyó Martí en Nueva York, sin que se pueda precisar si fue resultado de una compra u obsequio de algún patriota, ya que tiene en el guardamonte de la masa o tambor su nombre cifrado. Sobre el cañón, entre otras inscripciones de fábrica, aparece la localidad de Hartford, donde estaba ubicada la industria de Colt. En la actualidad este revólver es parte de los objetos personales de Martí que atesora la Fragua Martiana de La Habana. En el mismo, y como dato de interés en relación con su diseño, se aprecia a ambos lados de la empuñadura la imagen de identidad de las armas de Samuel Colt: un potro encabritado por el dolor que le provoca una lanza india clavada en su costado, mientras retiene entre sus fauces una segunda lanza; bajo sus dos patas delanteras levantadas se ve una tuna, símbolo de la flora de las desérticas extensiones del oeste norteamericano. No sin ingenio publicitario, establece así el fabricante una relación entre su apellido y el sustantivo colt, que significa potro. De hecho, el potro también simboliza el ímpetu de la joven y pujante sociedad yanqui, en su etapa última de expansión territorial en lo que iba de siglo.
Al embarcar hacia Santo Domingo, en su último viaje de acción revolucionaria, cuyo destino final sería Cuba, junto con el revólver Colt, también formó parte del armamento de Martí un fusil Winchester. Esta arma había sido concebida por la entonces naciente industria armamentista norteamericana con el propósito de darle un mayor poder de fuego al ejército de la Unión durante la Guerra Civil o de Secesión. Sin embargo, su mayor uso y destaque se produjo con posterioridad a este crucial hecho histórico, cuando tuvo lugar el desigual enfrentamiento del ejército estadounidense con los pueblos indígenas durante su guerra de despojo y expansión territorial hacia el oeste del continente. El género fílmico conocido como oeste (western), que tan buenos dividendos y personalidad comunicativa le aportó al cine hollywoodense en el pasado siglo, tiene en el Winchester y el ferrocarril dos de sus más representativos protagonistas.
Ya en Santo Domingo, entre Martí y el hijo de Máximo Gómez, Panchito Gómez Toro,se produjo un cambio de armas: Panchito le regaló a Martí un revólver Smith and Wesson, calibre 44, con conchas de nácar en la empuñadura, y, en reciprocidad, éste le obsequió su Colt. Según testimonios de primera mano, cabe conjeturar que a la par de las razones de amistad que prevalecieron entre los dos patriotas para el citado intercambio, existían otras de orden técnico. El Smith and Wesson —posiblemente el llamado modelo Ruso, de 1878—, según los expertos, era por entonces el mejor revólver. A la alta calidad de su diseño y de la munición que usaba, sumaba un número de cualidades, a saber: menor tamaño, menos peso y una mejor adecuación formal de los componentes empuñadura y gatillo en relación con la mano del que lo portaba. En conocimiento, sin duda, de lo que recibía y por qué lo recibía, Martí aceptó el Smith and Wesson más por el protector cariño que en su velada intención amparaba el regalo de Panchito, que por las particularidades técnicas del arma. Y como de padre a hijo le correspondió, dándole su revólver de siempre. A fin de cuentas, para morir «de cara al sol» por la libertad de su patria, no hacía gran diferencia empuñar un revólver o una lanza caribe. Sus verdaderas armas —las de siempre—, que alcanzaban a todos sin importar distancia ni nacionalidad, fueron su palabra y ejemplo… Las mejores y más seguras en todos los tiempos.
Al desembarcar en Cuba, por Playitas de Cajobabo, su armamento era el revólver Smith and Wesson, el Winchester antes citado y un machete de hoja curva cuya empuñadura la remataba la cabeza en relieve de un gallo de pelea, símbolo de hidalguía y coraje. Estas dos últimas armas, el Winchester y el machete, se encuentran en el Museo Emilio Bacardí de Santiago de Cuba y en el Museo de la Ciudad de La Habana, respectivamente. Al caer en combate desigual en Dos Ríos, Martí solo empuñaba el Smith and Wesson, regalo de Panchito. El Winchester quedó en el campamento. El revólver, que nunca llegó a disparar, fue ocupado por el jefe de la columna española coronel José Ximenes de Sandoval, quien en actitud lacayuna, se lo obsequió al entonces Capitán General de la Isla de Cuba, Arsenio Martínez Campos.
Para las presentes y futuras generaciones quedan como testimonios de las armas de Martí, el revólver Colt, el Winchester y el machete de hoja curva. En España o en otra parte de este hemisferio, tal vez, contra el fondo blanco de una pared, como un adorno más, cuelgue el Smith and Wesson que con propósito más noble empuñara cubano alguno en la antes pasada centuria. Por el uso que se le da a las armas, también se conocen las personas y los pueblos. [1]
[1]Este artículo forma parte de los contenidos del libro De viaje con Martí, aún inédito.
Sobre la base del neoimperialismo “Se producen guerras en 3D, esto es, por conquistar territorios, mercados y mentes. El acento en la esfera cultural obedece a un axioma neoimperialista: quien controla las mentes penetra los mercados y accede a los territorios”. Ilustración: Michel Moro
Uno
I. Las redes sociales son comunidades de usuarios que se relacionan virtualmente a través de las plataformas de Internet. Pero esta definición simple no es suficiente para comprender en todo su alcance y profundidad un fenómeno tan complejo. Zafar este nudo gordiano requiere un abordaje dialéctico, es decir, a la vez histórico y lógico.
Dos
II. Históricamente, las redes sociales surgen en el marco del neoimperialismo. A partir de la revolución tecnológica en los medios de comunicación, producida desde inicios del siglo XX, tienen lugar cuatro mutaciones en la estructura del imperialismo clásico descrito por Lenin, que son particularmente visibles a partir de la segunda mitad de la centuria:
1. El capital financiero (industrial + bancario) se fusiona con el comercial y surge el capital global, cuya personificación es la oligarquía global.
2. Los monopolios ordinarios se transforman en monopolios de la información, los cuales no solo controlan la oferta sino que fabrican la demanda.
3. Estos monopolios de nuevo tipo, además de mercancías y capitales, exportan ideas, modelos ideológicos.
4. El reparto del mundo no es solo territorial y económico sino cultural.
III. El neoimperialismo es la época del capital global, en la cual la oligarquía homónima exporta su ideología a través de los monopolios de la información para repartirse el mundo culturalmente.
IV. Sobre esta base surge una superestructura nueva que viene a reforzarla:
1. Se producen guerras en 3D, esto es, por conquistar territorios, mercados y mentes. El acento en la esfera cultural obedece a un axioma neoimperialista: quien controla las mentes penetra los mercados y accede a los territorios.
2. Surge el empirismo comunicativo, paradigma gnoseológico que, a fuerza de potenciar los sentidos y la comunicación en detrimento de la práctica y la razón, propicia la exportación de ideas mediante la creación de receptores pasivos de información.
3. Los monopolios de la información permiten construir la hegemonía política del capital, la cual enmascara su dictadura.
4. El capital global tiende a la globalización capitalista. Dicho en pocas palabras, el neoimperialismo es el proceso histórico mediante el cual el capital global se transforma en la globalización capitalista.
V. Los medios de comunicación no solo están en el origen del neoimperialismo sino que forman parte de su naturaleza más íntima, ya que actúan como catalizadores de la metamorfosis del capital global en globalización capitalista. Los medios de comunicación son el alfa y la omega del neoimperialismo: empiezan globalizando al capital y terminan capitalizando al globo.
VI. El desarrollo de los medios de comunicación llevó a la computación, la computación condujo a la Internet y la Internet derivó en las redes sociales. Al principio, los sitios web solo permitían la comunicación en un solo sentido; luego, al surgir la web 0.2, fue posible la comunicación biunívoca, aumentó el nivel de interacción y aparecieron las redes sociales. Hoy existen 3 000 millones de usuarios activos en las redes sociales online, cuya evolución puede resumirse, hasta el 2016, como sigue:
1995. Classmates (EUA): primera red social de la Historia.
1997. Six Degrees (EUA): añade perfiles, publicaciones y chat.
1999. QQ (China): 807 millones de usuarios (#7).
2002. Friendster (EUA): su propósito es hallar pareja.
LinkedIn (EUA): conecta profesionales, 303 millones de usuarios (#13).
2003. My space (EUA): destrona a Friendster.
2004. Facebook (EUA): es la mayor de las redes, más de 2 320 millones de usuarios (#1).
2005. Youtube (EUA): 1 900 millones (#2).
Reddit (EUA): 330 millones de usuarios (#11).
QZone (China): 532 millones de usuarios (#8).
Douban (China): 320 millones de usuarios (12).
2006. Twitter (EUA): 330 millones de usuarios (#11).
2007. Tumblr (EUA).
2008. Messenger (EUA): pertenece a Facebook, 1 300 millones de usuarios (#4).
2009. Weibo (China): 462 millones de usuarios (#10).
Whatsapp (EUA): pertenece a Facebook, 1 600 millones de usuarios (#3).
2010. Instagram (EUA): 1 000 millones de usuarios (#6).
Pinterest (EUA)
2011. Snapchat (EUA)
Google + (EUA): pertenece a Google.
We Chat (EUA): 1 098 millones de usuarios (#5).
2013. Telegram (Rusia).
2016. Tik tok (China): 500 millones de usuarios (#9).
Fuente: Statista
VII. Tomando en consideración el componente histórico, es decir, el marco en el que surgen y su evolución, las redes sociales no son espacios neutros que conectan personas de manera desprejuiciada; sino que se montan sobre plataformas de internet que son, en su mayoría, monopolios de la información propiedad de la oligarquía global. De las 23 citadas, por ejemplo, 17 son norteamericanas, cinco son chinas y una es rusa.
Tres
VIII. Lógicamente, las redes sociales contienen una paradoja económica que se reproduce a escala política, social, ideológica y científica, cual si se tratase de un juego de matrioshkas.
IX. Las redes sociales son la tecnología más revolucionaria de las comunicaciones en manos de la clase más reaccionaria de la Historia. He aquí un ejemplo contemporáneo del conflicto económico entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción del que hablaba Marx. Este es el punto más importante a tomar en cuenta a la hora de valorarlas.
X. A nivel político, las redes sociales permiten construir y destruir hegemonías. A través de ellas, el poder construye el consenso a favor de la clase dominante, la hace dirigente (Gramsci). Pero aquí entran también las tácticas para fabricar “primaveras” o “revoluciones de colores”, transformándose así de instrumento hegemónico en dictatorial. En ambos casos las redes sociales se trenzan con los servicios especiales para obtener información y ejercer influencia.
XI. Mientras más crece la comunicación por aparatos más decrece la comunicación entre las personas. Las redes sociales acercan lo lejano y alejan lo cercano. Nunca el prójimo ha estado tan lejos, ni el extraño tan inmiscuido en nuestra intimidad. Este contrapunto, que se da a escala social y que termina polarizando a la técnica y al ser humano, trae a la memoria algunas de las advertencias de Adorno sobre los medios de comunicación masiva y el hecho de que la humanidad aplica medios racionales a fines irracionales. Sin embargo, en manos de los artistas y en condiciones de aislamiento como las impuestas por la pandemia del coronavirus, los medios (incluidas las redes) son una herramienta fundamental para mantener la comunicación humana.
XII. El conflicto anterior encuentra su expresión ideológica en la paradoja posmoderna, que enfrenta a los enfoques semiótico y existencialista. A más comunicación técnica, menos comunicación humana. Los centros de poder desarrollan sus teorías y sus técnicas para conectar a la gente, ya que se trata de un negocio sumamente rentable, a la vez que profundizan el abismo que engendra la alienación humana. Somos cimas conectadas pero separadas por simas insondables. La conexión en la realidad virtual es cada vez más paradisiaca —no hay dudas—, pero en la realidad concreta el otro sigue siendo el infierno. La semiótica, que es la ciencia para explicar la mentira (Eco), colisiona con el existencialismo, que es un humanismo (Sartre).
XIII. Las redes sociales —y los medios en general— enfatizan el rol de la comunicación en el proceso de conocimiento, cosa que constituye un aporte a la gnoseología, a la vez que imponen el empirismo comunicativo, con el fin de crear consumidores pasivos de información. Conocen la comunicación pero comunican el desconocimiento. En un mundo cada vez más interconectado es natural que la importancia de la comunicación vaya en aumento, pero fundar el conocimiento social en la comunicación y los sentidos, degradando la razón y la práctica, conduce a la escolástica. La posmodernidad, en este sentido, es un Medioevo robotizado.
XIV. Desde el punto de vista lógico, las redes sociales contienen una paradoja que se manifiesta a todo lo largo y ancho de la formación económico sociocultural.
Cuatro
XV. Las redes sociales son comunidades de usuarios que se relacionan virtualmente a través de las plataformas de Internet, que constituyen, en su mayoría, monopolios de la información empleados por la oligarquía global para exportar su ideología y gobernar el planeta, todo lo cual indica que dichas redes encarnan una paradoja que se reproduce a todos los niveles: desde lo económico, aceleran y frenan; desde lo político, edifican y demuelen; desde lo social, acercan y alejan; desde lo ideológico, comunican e incomunican; desde lo científico, liberan y esclavizan. Y en esta condición altamente paradójica radica la clave de su dinámica lógica y de su vitalidad histórica. Ante el nudo gordiano de las redes sociales, la espada de Alejandro Magno es la dialéctica.
Desde hace mucho tiempo, los grandes medios periodísticos de EE. UU. y de sus aliados, en sus ataques contra Cuba, acuñan «palabras» muy sutiles, surgidas de verdaderos laboratorios o tanques pensantes, que han sido divulgadas y aceptadas como ciertas en todo el mundo.
Por ejemplo, en los comentarios e informaciones sobre nuestro país, que casi siempre son negativos, cuando se refieren al Gobierno cubano utilizan el vocablo «régimen», el «régimen castrista», o «dictadura», para injuriar y restarle legitimidad a la Revolución.
Incluso, cuando se trata de connotados terroristas, los señala como «activistas» o «combatientes por la libertad»; y ante cualquier violación de la legislación cubana, llegan al cinismo de llamarlos «disidentes» reprimidos por la «policía política» del «régimen totalitario».
Lo más inaudito ocurrió con el connotado asesino Luis Posada Carriles,autor intelectual de la voladura de un avión de Cubana de Aviación, en pleno vuelo, y de otros atentados terroristas, como el intento de magnicidio contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en Panamá.
Durante los años en que este personaje se paseaba con toda impunidad por las calles de Miami, fue exaltado como «el militante anticastrista» y «combatiente por la libertad».
No escapa el Partido Comunista de Cuba, «el único», como si en EE. UU. el partido Demócrata o el Republicano no respondieran a una misma plataforma ideológica y política, defensores de una única línea de acción: el capitalismo.
En una visita del Comandante en Jefe al Distrito del Bronx, en Nueva York, se refirió otra vez al tema, y aclaró:
«Con relación a Cuba no hay solo embargo, el embargo es una palabra piadosa. Nosotros decimos bloqueo; pero lo que ha habido con relación a Cuba es realmente una guerra económica, una guerra política».
Cuando la Crisis de Octubre también los yanquis fabricaron otra palabrita, «cuarentena», para referirse al bloqueo naval que establecieron, alrededor de Cuba, las naves de guerra de EE.UU. en aquel peligroso conflicto.
Siempre pensé que aquella palabra era un error de traducción. Años después, cuando ellos desclasificaron algunos documentos sobre la compleja situación, salió a la luz que, en una reunión al más alto nivel militar, se descartó utilizar bloqueo naval, porque supuestamente EE.UU. no estaba en guerra contra Cuba. En cambio se ordenó emplear el término «cuarentena». El ejemplo nuevamente confirma cómo se preocupan con celo por las connotaciones de los términos y velan por el más mínimo detalle simbólico.
Otro concepto que se repite a diario es el cubano «de a pie», para referirse, según el criterio de estos tanques pensantes, al pueblo que hace colas y se encuentra en la miseria, con el avieso propósito de separarlo de sus dirigentes.
El ser humano, jinete y no corcel del destino, impulsa el desarrollo industrial y tecnológico hasta los límites de lo impensable. El dominio absoluto de los medios tradicionales es polvo en el camino del olvido. Internet y las nuevas tecnologías imponen una nueva realidad. ¿Te incluyes o pereces? Esa es la máxima en la contemporaneidad de internautas y amantes de lo digital. La huella de la tecnología asoma por todos lados, como símbolo ubicuo de universalidad con diversos rostros, receptores convertidos en disparadores de información, redes sociales, naciones en hemisferios diferentes a la distancia de un clic, abruman o motivan sonrisas, dividen al planeta en tecnófilos o tecnófobos. Otros, los menos, intentan mantenerse al margen, lo cual resulta casi imposible.
La red de redes es un país gigantesco, con miles de millones de usuarios, sitios web y perfiles. El idioma inglés campea, con la mayor cantidad de contenidos, seguido del chino y el español. Nadie se queda como estatua frente a los dispositivos. Cada quien recibe y emite información, incluso sin pretenderlo. El simple hobby de compartir fotos, videos, poemas, libros… forma una especie de biblioteca borgeana dentro de la pantalla, pero poco depurada. Posicionar los contenidos es cada vez más difícil, porque la competencia crece, lo mismo desde una oficina en las alturas que desde una PC en la sala de cualquier casa, a lo cual se suman otras particularidades.
Internet estremece los cimientos de los medios tradicionales. Rompe paradigmas de comunicación y hace años terminó con el “nosotros hablamos, ustedes escuchan”. Esos cambios requieren el desarrollo de habilidades. No basta con impulsos, páginas oficiales de medios ni instituciones.
Todo esto forma también una especie de selva digital en lo ideológico, campo de batalla o cancha deportiva moderna, en que los internautas más inteligentes, preparados, intencionales, rápidos y con los recursos materiales indispensables tienen ventaja. Muchas de las estrategias políticas tienen como escenarios principales esas plataformas, con gran influencia en la conciencia de la gente; por eso toda la ética y formación moral y profesional de los ciudadanos será siempre base importante de cualquier comportamiento en las plataformas hipermediales.
Más allá de lo novedoso tecnológicamente, esos espacios virtuales se sustentan en particularidades de las relaciones entre los seres humanos, por lo que varios investigadores, incluidos Samuel Martínez, José Luis Orihuela e Ignacio Ramonet, coinciden en definirlos como comunidades digitales.
Verdaderamente los cibernautas se agrupan según gustos, conversan mediante chats y foros e intercambian fotografías y videos. Con frecuencia, planifican encuentros en espacios físicos y hasta acciones en beneficio o no de la sociedad.
El carácter empírico o no de internautas y la atracción por el intercambio y la información caracterizan al nuevo entorno. Lo cultural y los recursos tecnológicos influyen en la fuerza que pudiera alcanzarse. Internet constituye un sistema complejo, que no alcanza total autorregulación porque es sensible a la información de medios tradicionales y de la sociedad en general.
¿Cuáles son las peculiaridades en nuestro país? ¿Cuánto se potencia la participación ciudadana en esos espacios? ¿Cuáles son las dinámicas de debate? ¿Cuánto más podemos aprovechar las particularidades de los blogs y las redes sociales para tomar decisiones y trazar estrategias gubernamentales, para construir entre todos y enriquecer las agendas mediáticas y políticas? ¿Cómo contrarrestar la campaña de descrédito e intimidación que se impulsa contra Cuba especialmente desde Estados Unidos?
La navegación en el ciberespacio ya forma parte de la cotidianidad de las mayorías aquí. Los niveles de acceso rebasan el 80 % de la población. Las personas se conectan mediante redes wifi, datos móviles, navegación en escuelas, hogares y centros laborales…
Verdaderamente, Internet pudiera contribuir a la construcción de sociedades más democráticas, como socializadora de experiencias, expresión de ideas cotidianas y de sentimientos de los pueblos, reveladora de la opinión pública, especie de imprenta y papel en época digital, en manos de muchos.
Varios internautas exponen sus criterios y refieren su desacuerdo con políticas gubernamentales mediante análisis profundos y pleno conocimiento de las problemáticas o desde el ímpetu, la inconformidad y el propósito de crear caos. Economistas, juristas, cineastas, historiadores del arte, ingenieros, campesinos, amas de casa, literatos… están en esa amalgama emitiendo y recibiendo ideas, informaciones, historias…
Pero cuidado, esa aparente democracia suele ser espejismo, pues esas plataformas y redes tienen sus propios algoritmos de funcionamiento, los cuales suelen privilegiar la hegemonía capitalista, con mayor alcance de sus contenidos. Quienes tengan más dinero poseen también una ventaja indudable con la posibilidad de pagar para que sus publicaciones sean vistas por millones de internautas con las edades preferidas, países y hasta ciudades determinadas. Sin embargo, otros contenidos pueden ser encerrados en burbujas digitales específicas.
Con buscadores como Google pasa similar, al poderse pagar por el posicionamiento web. Así, por ejemplo, un post cualquiera desde otra nación podría ser configurado para que sea visto por millones de personas en diferentes provincias de Cuba, mientras que otro con una visión diferente del suceso podría ser limitado hasta el punto de ser prácticamente invisible.
En la situación de nuestro archipiélago influyen muchos aspectos desfavorables, incluida la deficiente infraestructura. Otra de las desventajas es que el posicionamiento de nuestros sitios web, páginas y perfiles es solamente natural, o sea, fruto del trabajo, por eso resulta fundamental comprender mejor las dinámicas de las diferentes plataformas, conocer su funcionamiento y las maneras de llegar a sectores de internautas más diversos, a partir de lo atractivo de las publicaciones y alternativas sin pagos para rebasar nuestras burbujas, en lo cual las formas creativas y sugerentes son primordiales.
El país enfrenta obstáculos adicionales. Rema desde hace más de medio siglo contra problemas de diversas índoles y recibe altas dosis de castigo por su herejía revolucionaria. Como parte del bloqueo económico, desde 1962 se le prohibió el acceso a las telecomunicaciones y a equipos de computación de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense. Solo a partir de 1996 se permitió el uso de Internet con fines de penetración ideológica y subversiva, como resultado de la Ley Torricelli. A eso se unen dificultades económicas para invertir en grandes dimensiones en la tecnología y el acceso a la red, más allá de todos los avances.
Tenemos mucho por hacer. Aquí ninguna página o perfil institucional en redes llega, por ejemplo, al millón de seguidores. A eso sumamos que muchos de esos contenidos suelen lograr débil alcance en otras regiones, y son consumidos casi totalmente por el público cubano, aunque resulta justo reconocer las buenas experiencias impulsadas en el sector de la cultura, especialmente durante los meses más recientes, con conciertos online y una presencia más intencional en el mundo hipermedia.
Debemos continuar diseñando más y mejores campañas comunicacionales también para el exterior, realizar más alianzas con artistas y organizaciones de otras partes del mundo que nos permitan llegar más lejos. Es preciso compartir más contenidos en otros idiomas, además del español, analizar estadísticas y readaptar el trabajo en función de lo que queremos, tener en cuenta los horarios más pertinentes para publicar según la hora a la que acceden nuestros públicos… En correspondencia con nuestros objetivos, se pueden tener en cuenta otros elementos como sus edades, sexo, ciudad donde residen…, información que brindan con facilidad las administraciones de páginas en las redes.
En todo ese contexto la fuerza de los argumentos y las formas atractivas de presentar los contenidos son indispensables. Desafortunadamente, en el caso cubano suelen apreciarse dos bandos opuestos, en el que algunos responden, sobre todo, con ofensas y visiones catastróficas y otros con criterios triunfalistas. Algunos hasta reciben dinero de fondos federales de EE. UU. para lanzar su veneno.
Proyectos gestionados y sustentados económicamente desde el exterior, incluidos diferentes sitios web con sus correspondientes extensiones en redes sociales, mantienen una activa labor alejados de la ética que debe acompañar siempre el ejercicio periodístico y comunicacional en general. Empeñados en mostrar una Cuba negra, tergiversan la realidad y presentan partes hiperbolizadas en su afán de cumplir una agenda impuesta sobre todo desde aquella nación norteña.
Son muchos los ejemplos de mentiras, ofensas y hasta amenazas en las redes contra líderes, artistas u otros profesionales. Nadie tiene el derecho de asumir ese tipo de actitudes en plataformas digitales, como tampoco en espacios físicos. La crítica, el debate o el criterio diferente nunca debieran ser confundidos con la bajeza ni el propósito de dañar.
Poco a poco, deberán ser más crecientes las estrategias de participación, gobierno y control popular en línea aquí, lo cual tendrá que ser acompañado por mayor infraestructura y un pensamiento más distante de lo tradicional.
Las ideas y los modos de hacer deben seguir renovándose, según los nuevos retos. El continuar atados, de forma excesiva, a ciertos convencionalismos es negar las nuevas potencialidades. La web y todo lo que implica se unen a viejos desafíos, que exigen pasos seguros, pero valientes. Tampoco se trata de intentar correr, sin tener la base necesaria.
Resulta esencial formar una mayor conciencia crítica sobre las dinámicas y formas de funcionamiento de las redes sociales, lo cual debe comenzar desde edades tempranas. Nuestros planes de estudios y todo el sistema de enseñanza en la nación debieran tener en cuenta esos elementos.
Conscientes de las campañas realizadas desde esas plataformas en contra del país, se necesita un protagonismo siempre creciente de los intelectuales, artistas, maestros, profesores universitarios, másteres y doctores en ciencias, periodistas, historiadores…, que aporten con sus criterios. Los medios tradicionales, con gran impacto en la sociedad, deben mostrar análisis cada vez más coherentes y desenmascarar con inmediatez los shows que suelen montarse de manera intencionada en esos espacios contra Cuba y algunos de sus hijos.
Aquí, como en todo el mundo, resulta necesaria la implementación de leyes para sancionar conductas en el entorno digital, teniendo en cuenta que las restricciones de las propias redes suelen ser indefinibles en muchos casos o demasiado generales. El hecho de que los comportamientos ocurran en esos espacios no exime a nadie de cumplir la ley en su Nación–Estado. Si bien al principio muchos defendieron el criterio de que el ciberespacio sería capaz de conformar su propia estructura regulatoria con eficacia, no ha sido así, en cierta medida por las dinámicas de funcionamiento que lo caracterizan.
Desde 1998, el investigador Jack Goldsmith indicó que los problemas legales planteados en Internet son, en esencia, iguales a los presentes en el espacio físico, los que además han sido solucionados por el campo jurídico, por lo tanto, el tratamiento no debe ser diferente. En ese sentido, varias naciones tienen sus marcos regulatorios definidos. ¿Acaso se permitiría un crimen, solo porque sea mediante Internet? ¿Por qué permitir entonces ofensas, amenazas y ataques a las personas o lo que representan, lo cual podría provocar daños de diversas índoles? Cualquier paso en ese sentido debe ser con mucha inteligencia, flexibilidad y fruto de la construcción de las amplias mayorías.
En las redes pululan los jóvenes y adolescentes. A los códigos hipermediales se suman también los predominantes en esas etapas, elementos importantes a la hora de concebir y compartir contenidos. Algunos internautas reflejan lo personal casi sin límites, de manera consciente o no, al compartir o consumir imágenes, música, videos…, sus momentos o motivos de más alegría y tristeza, y a la vez suelen segmentarse a partir de esos gustos, amigos en común y actitudes como en comunidades, a veces con muchas de las mismas personas que comparten en espacios físicos. Las explicaciones de por qué ocurre eso están en las propias dinámicas sociales y en los aspectos generales y particulares de los individuos. Facebook, por ejemplo, para muchos suele convertirse en una especie de barrio digital, con todo lo que eso implica en cuanto a comportamientos, reacciones, opiniones…
Resaltamos que los criterios de los ciudadanos en el mundo hipermedial, incluidos no solo los comentarios, deben ser tenidos en cuenta para el desarrollo de políticas en el país o su perfeccionamiento. Es posible continuar incrementando los canales de comunicación entre los diferentes niveles de dirección y los ciudadanos.
Para Cuba, Internet es también la posibilidad de aplastar mentiras y mostrar a internautas de todo el mundo su realidad. Eso no se logra con solo estar. Es importante situarse en la parte superior del iceberg.
Necesitamos articular estrategias a nivel de país con ese objetivo, incluyendo el aporte de la mayor cantidad de personas posible. La izquierda internacional tiene también en las redes una oportunidad tremenda para fortalecer vínculos y trazar caminos de conjunto. Líderes de movimientos sociales y otras personas progresistas de todo el planeta pudieran mantenerse comunicados por esa vía e impulsar más acciones colectivas. Sin dudas, Internet es fuente o reflejo de realidades, pero también de espejismos construidos en correspondencia con objetivos específicos, de lo cual debemos estar conscientes siempre.
En el engaño de pasar por arte, lo mediocre se vale de dos trampas: el maquillaje y el oportunismo.
-Hay derroche de ambos en el libelo anticubano llevado a video clip allá en Miami.
-Las luces de colores, el artificio informático, el acorde fácil y dos o tres famosos de paso por la moda musical de turno en el mercado, embadurnan la pésima factura de una pieza que se pretende política.
-Tal es el maquillaje.
¿Oportunismo?
-Todo cuanto sea capaz de pagar el dinero a raudales.
-Por eso los dobleces del que ayer decía otra cosa, la cobardía del grandulón que reveló tener «miedo» del Presidente; la desfachatez de posar junto a un vulgar «hablador con background», que yerra hasta cuando pide a Estados Unidos, para Cuba, fuego, bloqueo e invasión.
-Pero el colmo de la mediocridad, clímax de su ridículo, es que en el «tupe» de darse de originales, blandiendo lanzas contra la resolución cubana que es la consigna ¡Patria o Muerte!, echaron mano, como si fuera suya, a una expresión ya dicha por Fidel.
-Sí, Patria y vida proclamó antes el Comandante en Jefe, quien, por demás, con ejemplar humildad, aclaró que lo oyó a una diputada.
-Conversando con pioneros, el 23 de diciembre de 1999, había dicho el guerrillero:
«Voy a usar hoy una frase, no definitiva, porque nosotros no debemos renunciar a la idea de Patria o Muerte, ni a la idea de Socialismo o Muerte, y voy a decir como dijo una joven diputada en la Asamblea Nacional: ¡Patria y Vida! ¡Vida para ustedes es la que queremos!».
Vaya plagio el de aquellos ilusos que, por decir y cobrar al mejor postor el pregón con que venden la patria, terminaron repitiendo las palabras de Fidel. Tremendo fiasco ¿Se habrán leído el discurso?
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Blog Actualidad cubana y del mundo. Profesor David Díaz Ríos. Universidad de Sancti Spíritus (UNISS).
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Nos urge una guerrilla semiótica de acción directa, por todos los medios, para producir los anticuerpos culturales indispensables que exterminen, en plazos cortos, las influencias tóxicas de los medios y los modos burgueses para manipular conciencia
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El viejo guión contra Cuba y las nuevas marionetas en escena. Detalles de cómo ha quedado la articulación de la contrarrevolución en Cuba
-Detalles de cómo ha quedado la articulación de la contrarrevolución en Cuba (I y II Partes)
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Descubriendo mentiras y la manipulación de los grandes medios de comunicación
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