La gran amistad entre el Che y Camilo

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La gran amistad entre el Che y Camilo

 

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La gran amistad que nació y se desarrolló entre los Comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos ha quedado en la historia de Cuba como un símbolo de la relación entre dos personas que habían nacido en lugares distintos de América Latina y que incluso tenían alguna pequeña diferencia de edad y un carácter distinto.

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Pero sí a ello le añadimos que esa interrelación sólo se produjo durante menos de cuatro años, resulta mucho más meritoria que entre ambos se produjera una gran identificación.

Ernesto Guevara de la Serna conoció a Camilo Cienfuegos en México en 1956. Entonces un grupo de revolucionarios cubanos dirigidos por Fidel Castro se hallaban entrenándose para participar en una expedición hacia Cuba con el objetivo de reanudar la lucha contra la dictadura batistiana.

Camilo logró incorporarse al grupo revolucionario poco tiempo antes de la salida de la expedición. Con antelación él se había trasladado desde los Estados Unidos hacia México y a través de un amigo suyo que participaba en los entrenamientos fue que pudo lograr que fuese admitido.

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El 25 de noviembre de 1956 tanto Ernesto Guevara como Camilo Cienfuegos formaron parte del grupo de 82 expedicionarios que salieron hacia Cuba a bordo del pequeño yate Granma desde el puerto de Tuxpan.

Tal vez durante la travesía que duró casi siete días puede que el Che Guevara y Camilo hayan intercambiado algunas palabras, pero en realidad entre ellos se inició la amistad a partir del cinco de diciembre de 1956 cuando Camilo tuvo un gesto solidario que impresionó notablemente al Che.



Años después al evocar ese instante el Che recordó lo ocurrido en esa oportunidad cuando varios días después de su llegada al territorio cubano los expedicionarios del “Granma” fueron atacados en forma sorpresiva en Alegría de Pío por soldados de la dictadura batistiana:

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El Che especificó: “Nos habían sorprendido; en la huída yo perdí mi mochila, alcancé a salvar la frazada nada más, y nos reunimos un grupo disperso. Fidel había salido con otro grupo. Quedamos unos diez o doce. Y había más o menos una ley no escrita de la guerrilla que aquel que perdía sus bienes personales, lo que todo guerrillero debía llevar sobre sus hombros, pues debía arreglárselas. Entre las cosas que había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero: las dos o tres latas de conserva que cada uno tenía en ese momento.

“Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo, viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento, compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad. Tomando sorbos de leche y velando disimuladamente cada uno que el reparto fuera parejo, íbamos hablando de toda una serie de cosas.”

En el transcurso de la lucha revolucionaria en Cuba se fue haciendo más sólida la amistad entre el Che Guevara y Camilo Cienfuegos.

En relación con esto, el Che igualmente señaló en el discurso que pronunció el 28 de octubre de 1964, en el acto efectuado en el Ministerio de la Construcción, en La Habana, con motivo del quinto aniversario de la desaparición física de Camilo:  “Desde el primer momento salimos juntos. Desde el Granma, desde la derrota de Alegría de Pío estábamos juntos, sin embargo, éramos dos caracteres muy diferentes. Y fue meses después que llegamos a intimar, extraordinariamente.”
Con el desarrollo de la guerra revolucionaria el Che Guevara y Camilo Cienfuegos se entrelazaron en la historia al realizar ambos, en forma respectiva, una gran hazaña, ya que condujeron dos columnas invasoras desde la Sierra Maestra hasta la entonces provincia de Las Villas, en la zona central del territorio cubano.

En Las Villas en estrecha coordinación continuaron realizando acciones combativas de gran significación y a su vez llevaron a cabo una gran actividad política encaminada a propiciar la unidad y coordinación de las fuerzas revolucionarias.

Después de la victoria de la Revolución Che y Camilo se esforzaron, junto a Fidel, por propiciar la defensa y desarrollo del proceso y sobre todo también ambos coincidieron en la importancia que tenía la educación política del pueblo. Tanto el Che como Camilo sostuvieron encuentros con trabajadores y campesinos y otros sectores del pueblo en diferentes partes de Cuba y hablaron sobre la importancia de la unidad así como acerca de los planes y realizaciones de la Revolución.

Incluso el 26 de octubre de 1959 ambos participaron y hablaron en un gran acto de masas efectuado en La Habana para condenar un vandálico ataque perpetrado varios días antes por elementos contrarrevolucionarios que habían salido en avionetas desde los Estados Unidos de América y ametrallaron La Habana lo cual causó muertos y heridos. Ese acto fue resumido por Fidel quién en su discurso instó al pueblo a prepararse militarmente para poder defender en forma resuelta a la Revolución.

Fue esa la última vez que Camilo habló ante el pueblo cubano puesto que dos días más tarde se produjo su desaparición física cuando viajaba de Camagüey a La Habana en una avioneta que se precipitó al mar.

Varios meses después de haber ocurrido ese lamentable hecho, el Che Guevara evocó a su gran amigo y compañero de lucha al dedicarle el prólogo de su libro Guerra de Guerrillas.

Resaltó que Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa.

Precisó, además, que Camilo era un hombre de mil anécdotas y aseguró que las creaba a su paso con naturalidad. Y añadió: “Es que unía a su desenvoltura y a su aprecio por el pueblo, su personalidad; eso que a veces se olvida y se desconoce, eso que imprimía el sello de Camilo a todo lo que le pertenecía: el distintivo precioso que  tan pocos hombres alcanzan de dejar marcado lo suyo en cada acción.”

El Che resaltó que Camilo practicaba la lealtad como una religión y enfatizó: “…era devoto de ella; tanto de la lealtad personal hacia Fidel, que encarna como nadie la voluntad del pueblo, como la de ese mismo pueblo; pueblo y Fidel marchan unidos y así marchaban las devociones del guerrillero invicto.”

En la parte final de ese prólogo el Che resumió en una breve pero muy significativa frase la trascendencia de la vida y obra de Camilo al exponer: “En su renuevo continuo e inmortal, Camilo es la imagen del pueblo.”

Y cuatro años más tarde al hacer referencia a Camilo el Che igualmente precisó:  “Lo que a nosotros, los que recordamos a Camilo como una cosa, como un ser vivo, siempre nos atrajo más, fue lo que también a todo el pueblo de Cuba atrajo: su manera de ser, su carácter, su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida, a pasar los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de su valor, de sabiduría, siempre siendo un compañero de todos, a pesar de que ya al terminar la guerra era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros”.

 

La gran amistad entre el Che y Camilo

 

 

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Publicado por: David Díaz Ríos  /  CubaEstrellaQueIlumina

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Fidel: “Un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre”

Fidel: “Un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre”

 

  • Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles:El 22 de octubre de 1962, al decretar de EE.UU. el bloqueo naval contra Cuba y crearse todas las condiciones para bombardear e invadir la Isla se desencadenaba la llamada Crisis de Octubre. Kennedy demandó la retirada de las armas estratégicas soviéticas basificadas en Cuba, y declaró el bloqueo naval, ante lo cual, las FAR respondieron con la Alarma de Combate para todas sus unidades. La Crisis de Octubre, que se extendió hasta el 28 de octubre, devino uno de los más dramáticos hechos de la Guerra Fría y en opinión de algunos especialistas, de todas las relaciones internacionales contemporáneas
  • Crisis de Octubre un riesgo necesario: Compendio informativo del CIP.
  • Discurso pronunciado por Fidel Castro en la clausura del VIII Foro Nacional de Ciencia y Técnica el 17 de diciembre de 1993
  • Los Cinco Puntos de la Dignidad planteados por Fidel para solucionar la crisis fueron obviados.

  • Fidel solicitaba:

    1- Garantía de no agresión a la Isla.

    2- Fin del bloqueo económico y militar

    3- Cese de todas las actividades subversivas y agresiones contra Cuba

    4- Dejar de financiar las bandas terroristas

    5- La devolución del territorio cubano que ocupa la Base Naval de Guantánamo.

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Fidel: “Un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre”

 

La instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba hace 57 años desencadenó la peor crisis de toda la Guerra Fría. El 22 de octubre de 1962, el presidente norteamericano, John F. Kennedy, anunció públicamente la imposición del bloqueo naval a Cuba y puso a las fuerzas estadounidenses en estado de alerta máxima, dando inicio a laCrisis de Octubre.

Cubadebate y el sitio Fidel Soldado de las Ideas proponen hoy fragmentos de la entrevista realizada a nuestro Comandante en Jefe por la periodista de la cadena estadounidense NBC, María Shriver, en el Palacio de la Revolución, el 24 de febrero de 1988.

–  Ayer estábamos viendo el Museo de la Revolución, y había parte de un avión U-2. Hay una teoría de que un segundo U-2 se derribó en la Crisis de Octubre y que fueron los cubanos los que lo tumbaron. 

Fue un solo avión derribado en los últimos días de la Crisis de Octubre. No fuimos nosotros los que derribamos el avión. Nosotros sosteníamos que no se debían permitir los vuelos rasantes, y un día les advertimos a los soviéticos y a todo el mundo que no admitiríamos los vuelos rasantes y que íbamos a disparar; movilizamos toda nuestra artillería antiaérea, y ese día por la mañana, cuando aparecieron los aviones en vuelo rasante, nuestras baterías antiaéreas abrieron fuego en todas partes contra los vuelos rasantes, eso fue por la mañana.

Pero nosotros no teníamos los cohetes, y, dentro de esa situación, una batería de cohetes soviéticos abrió fuego y disparó contra el avión. ¿Qué puede haber motivado aquello?  El hecho de que realmente se había entrado en combate ya, porque nosotros desde por la mañana abrimos fuego. Si nos quieren achacar la responsabilidad, nosotros aceptamos, porque dimos la orden a nuestras baterías antiaéreas de abrir fuego contra todos los vuelos rasantes; pero nosotros no teníamos los cohetes tierra-aire, esos estaban en manos de los soviéticos, y fue un oficial soviético el que ordenó el disparo.

– No hubo ningún segundo avión derribado. 

No hubo ningún segundo avión; pero si hubieran volado rasante hubieran podido haber muchos aviones derribados, porque nosotros sí dimos la orden a nuestras baterías antiaéreas de abrir fuego. Dispararon y los aviones se retiraron rápido, pero no fue Cuba la que dio la orden al cohete tierra-aire porque no estaba bajo nuestro control.

Si hubiera estado bajo nuestro control tal vez hubiéramos ordenado tirarle, así que no estamos rehuyendo la responsabilidad; lo que no tenemos es ese mérito histórico de haber derribado el avión, no podemos usurpar ese mérito histórico.

 

Comparece por CMBF-Televisión Revolución en respuesta al discurso del Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

– ¿Se sintió usted traicionado por Jruschov en la Crisis de Octubre?

No nos sentimos traicionados, pero estábamos muy irritados y muy disgustados, porque creemos que fue incorrecto por completo. Hubo dos errores. Un error fue hablar de los cohetes de Turquía, era absolutamente incorrecto cambiar los cohetes de Cuba por los de Turquía; eso era una cosa inmoral y, por lo tanto, inaceptable.

Segundo, era incorrecto decidir la retirada de los cohetes sin discutirlo con nosotros previamente. Comprendo que había una situación grande de tensión, de peligro, pero era inaceptable la idea de que se decidiera retirar los proyectiles sin consultar con Cuba. Nosotros no nos habríamos opuesto, pero hubiéramos exigido condiciones, y creo que pudo haber dicho que estaba en disposición de retirar los proyectiles si había garantías aceptables por Cuba, hubiéramos discutido allí. Pero esto no se hizo. Se quedó la Base de Guantánamo ahí, los ataques piratas, la guerra sucia, los planes subversivos, todo permaneció.

De modo que nosotros, con toda razón, nos irritamos, estuvimos en desacuerdo y no permitimos que se inspeccionaran las bases de cohetes, dijimos que aquí nadie podía inspeccionar.

Los soviéticos se pusieron de acuerdo con los norteamericanos, inspeccionaron los barcos, pero nosotros no aceptamos la inspección dentro de nuestro territorio corno una cuestión de principio.

– ¿Nikita Jruschov lo humilló?

No. Hay que decir la verdad, que Jruschov fue muy amigo de nosotros; Jruschov fue quien inició las relaciones políticas y las relaciones económicas con Cuba; fue extraordinariamente generoso y amistoso con nuestro país. Yo diría que todo lo que hizo fue bueno para nuestro país.

El único punto con el que estuvimos en desacuerdo total fue con la forma en que manejó la crisis al final, ignorando a Cuba de una forma extraña, hablando de cohetes en Turquía y hablando de retirar los proyectiles sin consultar con Cuba. Tenía que consultarnos, porque teníamos acuerdos concertados entre los dos países; y tenía obligación no solo política, sino legal de consultarnos, y no nos consultaron.

El 26 de octubre por la noche los soviéticos propusieron retirar los misiles a cambio de garantías de Washington de que no invadiría Cuba. A cambio exigieron que Estados Unidos retirara sus misiles de Turquía. La Revolución no claudicó ante la amenaza nuclear, encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro.

Para conocer más sobre el ideario del líder de la Revolución Cubana, visite nuestro sitio Fidel Soldado de las Ideas. Síganos en Facebook y Twitter.

 

VER MÁS IMÁGENES EN:

 

Durante la Crisis de Octubre, junto al pueblo se movilizó para defender la Revolución. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.
Con un grupo de combatientes en uno de los días durante la Crisis de Octubre. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel en una visita a las unidades de artillería durante la Crisis de Octubre. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Comparece por CMBF-Televisión Revolución en respuesta al discurso del Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Periódico Revolución informa sobre la Crisis de Octubre. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Periódico Revolución informa sobre indicaciones de Fidel en la Crisis de Octubre. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel: “Un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre” (Fotos y Video)

 

Crisis de Octubre: la nación en pie de guerra

 

Crisis de Octubre: Conocida internacionalmente como Crisis de los misiles en Cuba y en la Unión Soviética como Crisis del Caribe (Карибский кризис). Es dentro de la confrontación histórica entre Cuba y los Estados Unidos, y en opinión de especialistas de todas las relaciones internacionales contemporaneas, el incidente más peligroso por el que atravesaron ambos países y el mundo durante el período de la Guerra Fría. De la larga lista de agresiones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, reviste singular importancia lo ocurrido en la semana comprendida entre el 22 y el 28 de octubre de 1962. Limitada en sus posibilidades de manifestación militar a la toma de algunas medidas que dieran cierta capacidad de respuesta a los planes agresivos de Washington y mantenida al margen del proceso de negociación entre la URSS y los Estados Unidos, el papel protagónico de Cuba durante la crisis de octubre se centró en el terreno político y diplomático. Ecured

 

 

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Publicado por: David Díaz Ríos  /  CubaEstrellaQueIlumina

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“Progresismo” en Cuba y memorias del subdesarrollo

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“Progresismo” en Cuba y memorias del subdesarrollo / Por Karima Oliva y Vibani B. Jiménez

 

Una resultante perversa es la absurda posición del intelectual como “conciencia crítica de la sociedad”—otra vez el intelectual fuera de la realidad— en vez de la conciencia y la actuación crítica de los revolucionarios sobre su sociedad.

Fernando Martínez Heredia. El corrimiento hacia el rojo.

Intelectualismo “progresista” y sus referentes

 

La clase que en la sociedad moderna, burguesa, da su coloración política al poder es la misma que domina material, económicamente. Y su dominación política está destinada, en definitiva, a mantener y reproducir las condiciones generales en que se lleva a cabo su explotación económica; es decir, las relaciones capitalistas de producción.

Adolfo Sánchez Vázquez. Entre la realidad y la utopía. Ensayos sobre política moral y socialismo.

 

Algunos medios digitales “independientes” de corte periodístico o académico, ganan protagonismo en Cuba, en especial, entre determinados sectores de la intelectualidad cubana, presentándose como plataformas “plurales” y “alternativas” de deliberación pública sobre el presente y el futuro del país. Quienes publican en estos espacios van construyendo una narrativa “progresista” que asume como hilo conductor un discurso de descrédito y, en ocasiones, marcadamente resentido, respecto al sistema político cubano. A pesar de su pretendida “pluralidad”, es difícil que encontremos posturas identificadas con el curso del proceso revolucionario en las últimas décadas, ni siquiera desde una perspectiva crítica. Los mismos autores son quienes publican en unos y otros de estos medios, se citan entre sí, y van creando una red que busca posicionarse dentro del escenario mediático en torno a Cuba. Tratan de ejercer influencia en la opinión pública, acumulando un capital intelectual que en algunos casos ya es redituable, y uno político que quizás, en algún momento, pudiese llegar a serlo. Intentan socializar una forma particular de interpretar la realidad cubana, que se torna cada vez más popular dentro de sus redes, sin que exista claridad de su alcance efectivo.

Hay matices en el discurso de los autores que pueden considerarse dentro de esta corriente. Algunos de ellos están más interesados en el desarrollo económico y defienden el libre mercado, mientras otros abogan con más fuerza por el empoderamiento de la llamada “sociedad civil”. A grandes rasgos, se pudiera decir que el gradiente va desde quienes anhelan la liberalización definitiva de la economía cubana, pasando por los que sin declarar posición ideológica alguna se presentan como defensores de la prensa independiente, la libertad de expresión, otros derechos civiles y determinadas causas sociales; hasta quienes tienen la mirada puesta en la posibilidad de una inflexión en la institucionalidad jurídico política cubana hacia un “socialismo democrático”, que sea heredero de la tradición republicana más pura.

A pesar de esa variedad, distinguimos un centro en torno a cinco aspectos fundamentales que marcan los intereses dentro de esta corriente de pensamiento “progresista”, con un signo mucho más homogéneo que plural:

Primero, la defensa de determinados derechos acotados dentro de la sociedad cubana actual, relacionados con limitaciones a la propiedad privada y la acumulación de riqueza, la libre asociación, manifestación y expresión, la pluralidad política, el voto directo y la libertad de prensa.

Segundo, las narrativas se caracterizan por la denuncia de las condiciones de vulnerabilidad que viven determinados sectores de la población, es decir, situaciones de pobreza, insalubridad, violencia de género, entre otras problemáticas susceptibles de ser presentadas mediáticamente como “causas sociales” que despierten gran sensibilidad.

Tercero, su juicio sobre el sistema político cubano se basa en responsabilizarlo en términos absolutos, tanto de las limitaciones en materia de derechos, como en materia de desarrollo económico y condiciones de vida de los sectores vulnerables.

Cuarto, la discusión sobre ciertos derechos, o se realiza pasando por encima del carácter socialista del sistema, como, por ejemplo, la necesaria intervención estatal sobre los procesos de distribución de la riqueza y la propiedad; o se realiza de manera descontextualizada, en la medida en que se omite la influencia del bloqueo económico y el asedio político, militar y mediático estadounidense, que delimita las condiciones de posibilidad para la realización de estos derechos y para la superación de las dificultades económicas existentes. Esta discusión, además, pareciera desconocer o, al menos, trata como una obviedad, la amplia plataforma de derechos efectivos que disfruta la población cubana en condiciones de equidad, algunos de ellos, incluso, con carácter universal e inalienable, situación que habla a favor de una clara y sostenida voluntad política del sistema cubano de dignificar la vida en la isla.

Quinto, finalmente, aunque estos discursos no usen la misma jerga política de la derecha norteamericana contra Cuba, se sostienen sobre los mismos pivotes de apertura al libre mercado, de crítica irónica de la ineficacia de una economía socialista bloqueada y defensa de un puñado de derechos específicos tradicionalmente enarbolados por las democracias liberales, lo que hace a este tipo de alegatos muy susceptibles de ser absorbidos o cooptados por intereses externos y sus asalariados en la isla, así como por el resto de la disidencia cubana. Como parte de esta corriente de pensamiento “progresista”, se destacan algunos intelectuales cubanos que se autodefinen como representantes de la “izquierda”. Se pronuncian en defensa de un “socialismo democrático”, con nostalgia de la tradición republicana presente en otras etapas de la historia de nuestro país y, desacreditan, en general, el proceso revolucionario socialista en Cuba. A pesar de su postura, escéptica a veces, claramente hostil otras, respecto a la institucionalidad cubana vigente, y aunque en ocasiones terminan asumiendo posiciones alineadas o, al menos, convenientes, para la derecha internacional que agrede al país, y sus activistas políticos dentro de la isla, sería difícil identificarlos como integrantes de la abierta disidencia. Ellos son intelectuales formados en Cuba, con dominio de un importante acervo cultural, que parecen auténticos cuando se declaran altamente comprometidos y preocupados por un mejor destino para su país.

Nunca los veremos pronunciarse en los términos de la derecha miamense, propaganda gastada de la que ellos se desmarcan: el calibre de su discurso es otro; es un discurso, de hecho, difícil de calibrar, en un primer acercamiento. Su retórica resulta atractiva, pero sin afiliación clara a ningún proyecto, ni otra declaración de principios que no sea la de su fe en los ideales de la pureza republicana y algunas de sus categorías formales. Para la mayoría de sus seguidores en las redes, basta el hecho de sentirse identificados con ellos, cuando confiesan su dolor por una patria separada debido a la migración; se colocan como mártires de un Estado que los acosa; halagan la abundancia de Miami y lamentan las carencias de Cuba; o se sientan provisionalmente al lado de algunos grupos sociales a llorar lo que ellos presentan como su infortunio dentro del sistema. Símbolos muy oportunamente usados en artículos de opinión cargados de resortes emocionales, dirigidos a fibras del corazón de una nación, que aún después de seis décadas del más importante proceso revolucionario anticolonial de la historia contemporánea, sigue luchando por resolver, en sus modos de producirse subjetivamente, su principal contradicción histórica, la misma desde octubre de 1868, esa tensión entre el deseo de ser ella misma o el de ser a imagen de un amo. Porque debemos reconocer que hay sectores importantes de la población en Cuba identificados con los valores que representa el proyecto socialista y que desean realmente su continuidad, pero hay también algunos sectores identificados con los valores del capitalismo y su pregonada falacia de abundancia, democracia y libertad.

En principio, nadie podría estar en contra de lo que desea públicamente una parte del intelectualismo “progresista” en Cuba: una institucionalidad jurídico política que garantice mayores libertades, derechos y oportunidades de participación real para el pueblo. Sin embargo, el problema surge cuando proponen como camino hacia mayores cuotas de democracia y derechos, el surco trillado de las fórmulas de la institucionalidad burguesa, en un momento histórico en el que las categorías que defienden, han devenido ya probados eufemismos que no resuelven las crisis estructurales de derechos y democracia en las sociedades capitalistas.

Se puede alegar que los principios republicanos de mayores derechos y libertades no tienen por qué ser exclusivos de las sociedades burguesas, esto dependerá siempre de los referentes desde donde sean construidos. En ese sentido, aunque una parte del “progresismo” en Cuba se declara afín a la izquierda, sus discursos y referentes parecen mucho más cercanos a las socialdemocracias. A estas alturas de la historia es sabido que la llamada “tercera vía”, no está en guerra contra el capitalismo propiamente, sólo contra su expresión más salvaje. Es decir, esta concepción se encuentra mucho más ajustada a la tolerancia de un sistema basado en relaciones de explotación, acorde a la ingenua o interesada idea de que existe un capitalismo “bueno” y un capitalismo “malo”. Sin embargo, no hay una moral intrínseca al capitalismo que pueda controlar y autocorregir voluntariamente los procesos de explotación y acumulación, para crear un modelo amable con la humanidad y la naturaleza. Esta noción de un lado noble del capitalismo omite la lucha de clases como elemento fundamental en el interior de un sistema que utiliza todos los medios posibles para reproducirse, y en su reproducción ilimitada contiene la negación de la humanidad y, al mismo tiempo, la necesidad de la rebeldía.

La implementación de frenos, en determinados momentos y contextos, al capitalismo, sólo ha sido el resultado histórico de las luchas populares frente al sistema. Las concesiones, en términos de reivindicaciones sociales, que se han podido arrancar al mismo, deben defenderse perpetuamente, a riesgo de ser borradas de la historia, pues no forman parte de la lógica de sus procesos de acumulación. Esto, porque los derechos sociales, en realidad representan elementos disruptivos que restan oportunidades de lucro, por lo que pueden ser perfectamente prescindibles e irrelevantes dentro del funcionamiento “saludable” del sistema económico de acumulación capitalista, como ha quedado ampliamente demostrado en las latitudes devastadas socialmente por los intereses del capital.

Por lo tanto, el desmantelamiento total de los derechos sociales en algunos lugares y la existencia de concesiones arrancadas al sistema en determinados contextos a base de lucha y sacrificios colectivos, son dos caras de la misma moneda: el único carácter brutal del sistema. Es por esto que, en lo que respecta al socialismo en Cuba, los derechos relacionados con la libre asociación, libertad de prensa y manifestación, conceptos que tanto defiende el “progresismo*” cubano, tomados en abstracto, sin considerar las condiciones objetivas y las realidades concretas a las que se enfrenta la isla desde enero de 1959, son susceptibles de ser coaptados por grupos de poder económico externos e internos a la isla para imponer una agenda privada y privatizadora de acuerdo a sus intereses de clase, que incrementaría las periferias que ya existen y las tornaría inimaginablemente cruentas. Cuba no entrará, por la amplia alameda del modelo de democracia burguesa que defiende el “progresismo” cubano, sin que se resquebraje su libertad como nación y el proyecto de una sociedad para los humildes. El voto directo en esos países cuyas constituciones pone de ejemplo el “progresismo” en Cuba, no garantiza necesariamente que los intereses de quienes votan estén representados. La insistencia de los “progresistas” en la “pluralidad política”, que pudiera traducirse en pluripartidismo y abrir un espacio para la presencia real de corrientes políticas de “centro” y de “derecha”, en el marco de un proyecto social donde no puede haber más lugar que para la profundización del socialismo, a riesgo de ser destruido cualquier proyecto autónomo como nación, conduciría al reposicionamiento de una burguesía en el poder, que no dudará ni demorará en restablecer los mecanismos de dominación de clase afines con sus intereses económicos, lo que implicaría la liquidación del socialismo.

Pareciera que esta concepción del “progresismo” cubano, en defensa de derechos y libertades en abstracto, no logra mirar que, en el espacio político formal de las sociedades capitalistas, en realidad no existe una diferencia efectiva entre el “centro” o la “izquierda”, ya que la política en turno se subordina a los intereses del capital, sea cual sea, su signo. La izquierda verdadera regularmente lucha por fuera y abajo, al margen y contra toda la institucionalidad impuesta. El pluripartidismo se transforma en la práctica en grupos de poder económico y político en pugna por los recursos de sus países para lucrar, despojando a amplios sectores sociales de oportunidades para la satisfacción de sus necesidades básicas. En países con constituciones que reconocen la libertad de expresión se reprimen violentamente las manifestaciones sociales cuando afectan los intereses de las élites económicas y se asesinan periodistas y defensores de derechos humanos con impunidad. En este sentido, la institucionalidad jurídico política burguesa se caracteriza por enunciar derechos formales y libertades relativas subordinados en última instancia a los intereses del capital. ¿Qué derechos están garantizados para los más pobres en muchos países en los que las constituciones hablan de democracia, derechos humanos y libertades políticas en los mismos términos que exige el “progresismo” cubano que defina la constitución en Cuba?

Ningún derecho. Porque no se trata de conceptos formales, se trata de crear condiciones de posibilidad reales en el contexto de determinado proyecto de sociedad. Por lo tanto, no reconocemos el orden conceptual de derechos y libertades que pregona el intelectualismo “progresista” como contraposición al socialismo en Cuba (“pluralidad política”, “derechos humanos”, “libertad de expresión”, “libertad de prensa”, “libertad de asociación”, libertad de manifestación”, “democracia”), no porque sean en sí mismos conceptos burgueses, porque en realidad no tienen necesariamente que serlo sino, sobre todo, porque no son susceptibles de realizarse plenamente dentro de los modelos de sociedad capitalista que el “progresismo” ocupa como referente, es decir, existe una contradicción inherente a ese sistema entre, la enunciación formal-retórica de derechos y libertades, y su concreción real-práctica. Y, porque, para enarbolarlos, los “progresistas” pasan por encima de la historia de Cuba, aunque se declaren acreedores de ella; pasan por encima de las condiciones geopolíticas que enfrenta un proyecto en transición socialista y de sus circunstancias económicas; pasan por encima de los logros sostenidos de la revolución en materia de derechos y libertades, a pesar del hecho de encontrarse el país en medio de un asedio militar, económico, político y mediático que dura ya más de seis décadas. Pasan por encima del espacio donde libertades y derechos se encuentran en pugna, es decir, la confrontación de dos modelos antagónicos de sociedad, un modelo que tiene como fundamento el lucro y la ganancia, a partir de la explotación del trabajo al servicio de la acumulación del capital en una minoría, y otro que tiene como fundamento la distribución y la equidad al servicio de la sociedad entera.

Siendo así, criticamos, la forma como son utilizados estos conceptos de libertades y derechos por el “progresismo” cubano, a imagen y semejanza de cómo son utilizados permanentemente en el orden discursivo que la institucionalidad burguesa impone para legitimarse, sin que necesariamente se realicen en la práctica, pues están siempre l imitados por el marco estrecho de los intereses de clase de la elite dominante, o sea, siempre acaban siendo derechos y libertades para una minoría. Su única posibilidad de realización universal efectiva es dentro de una sociedad que trascienda el orden establecido por el modelo burgués y los desarrolle desde un marco nuevo, superando las limitaciones impuestas en la sociedad capitalista. Es decir, donde la libertad no se reduzca a las oportunidades de lucro para unos cuantos, la democracia no se limite al imperativo de los intereses de quienes tienen el dinero, la libertad de prensa no se reduzca a la opinión de los dueños de las corporaciones mediáticas en representación de los dueños del capital, la libertad de asociación no sea exclusiva de los privilegiados, y la libertad de expresión no esté circunscrita a lo tolerado por los intereses del mercado.

La enunciación en términos abstractos de cada uno de estos conceptos, utilizando como referente modelos de sociedades capitalistas basadas en derechos formales y libertades relativas en beneficio de los intereses de una minoría, difiere de lo que pueden llegar a ser realmente esos mismos conceptos en un modelo de sociedad socialista que aspira a la realización efectiva de los derechos y libertades plenos para todos. En este sentido, mientras que los discursos “progresistas” en Cuba importen como referentes los conceptos de libertades, derechos y democracia desde las dinámicas de la institucionalidad burguesa (caracterizada por regular relaciones de explotación para la reproducción de una sociedad dividida en clases), con el propósito de juzgar un proyecto en transición socialista (que, por el contrario, aspira a la supresión de las relaciones de explotación y eliminación de las clases sociales), podemos hablar con justicia de la utilización de conceptos burgueses o del uso burgués de los conceptos.

Cuando el discurso “progresista”, que se autodefine como de “izquierda,” apela como modelo y referente a elementos de la estructura, ideología e institucionalidad de la sociedad capitalista que deben ser superados en el socialismo, se le puede identificar con claridad como corriente conservadora del pensamiento intelectual, completamente antagónica a una auténtica posición de izquierda. Lo que hace es recrear híbridos subdesarrollados de la cultura institucional burguesa cubana anterior a la revolución. Por lo tanto, es labor del pensamiento crítico revolucionario, desenmascarar este tipo de juegos retóricos del pensamiento conservador disfrazado de “progresismo” o de “izquierda”.

Si hay algo que debe combatirse en una revolución socialista, es también la apropiación burguesa de conceptos fundamentales para el desarrollo de su carácter democrático, cada uno de los conceptos y valores que sirvan a la profundización de la democracia socialista deben socializarse y radicalizarse en el proceso. Posibilitando así la emergencia de nuevos modos de ser del trabajointelectual , desplazando la figura de los intelectuales como conciencia crítica de la sociedad, tan bien aprovechada por las tendencias conservadoras, y asumiendo el pueblo revolucionario la actuación crítica sobre su sociedad (Martínez, 2001).

Por lo demás, el capitalismo y su institucionalidad jurídico política han demostrado con creces su fracaso para la realización de los mencionados derechos y libertades en cada rincón del mundo. Ahí donde el capitalismo ha triunfado estrictamente, su triunfo ha representado para la mayoría de los pueblos, explotación, devastación, despojo y exterminio, es decir, la destrucción de culturas y sociedades enteras. Los “progresistas” cubanos siempre podrán decir que no necesariamente Cuba tendrá el mismo destino que los del sur, y que incluso, a todos los del sur no les ha ido igual de mal. Y justamente ahí, se estarán equivocando nuevamente, pensando que el capitalismo tiene un lado “bueno” y otro “malo”, mirando a occidente con la esperanza de que a Cuba pueda irle tan bien como a las élites de las potencias coloniales, mientras el mundo entero se desmorona.

Las históricas potencias coloniales siempre son puestas como referentes de lo bueno que puede l legar a ser el sistema capitalista y las socialdemocracias. El pensamiento liberal, de que a ellos les va bien porque han sabido desarrollar un capitalismo benevolente y al sur le va mal por las grandes cuotas de corrupción existentes, es un pensamiento altamente difundido entre sectores importantes de las sociedades en el sur. Muchos intelectuales progresistas en América Latina ponen como buenos ejemplos los avances sociales alcanzados en algunas de estas sociedades capitalistas desarrolladas económicamente. Pero los logros positivos en materia de derechos y libertades al interior de esas sociedades, son precisamente gracias a los frenos que por razones históricas (Estados de Bienestar) se han impuesto al modo de acumulación capitalista. Aunque no es posible olvidar que para mantener su hegemonía económica, las élites de esos gobiernos, al exterior aplican los mismos modos salvajes de explotación e implementan los mecanismos característicos de dominación capitalista sobre la política de otros países, usando incluso la violencia para suprimir derechos y libertades de otros pueblos. El capitalismo es un sistema global en un mundo unipolar, por lo tanto, es el sistema responsable del orden de cosas a las que estamos asistiendo en nuestro planeta. La riqueza que ostentan las sociedades más desarrolladas económicamente descansa hoy en un sistema que para reproducirse está arrasando con la mayor parte de la población mundial y con la naturaleza. Vivamos donde vivamos no podemos estar de espaldas a esa realidad.

El “progresismo” en Cuba se hace eco de un pensamiento claramente colonial, olvida de qué lado de la historia debemos estar y que, con los pobres, porque eso somos, debemos echar nuestra suerte. Con la misma ilusión los anexionistas cubanos deslumbrados miraban al Norte en la época en que Martí confesaba haber conocido cuán revuelto y brutal podía ser y cuánto nos despreciaba, horas antes de morir, y ya sabemos en qué acabó ese capítulo de la historia de Cuba.

Sabemos que el “progresismo” ahora quiere reescribirla, y contar que la república burguesa fue tan buena, a pesar de sus males, porque fue república, pero junto al reconocimiento de los avances relativos que representó, nunca podremos olvidar, que luchando contra las formas efectivas en que se consolidó esa república, perdieron la vida los jóvenes cubanos rebeldes más valiosos de la época.

Al final, no están haciendo, a su manera, algo que la narrativa de la derecha internacional no haya hecho antes respecto a Cuba y no siga haciendo: una lectura del socialismo cubano, bajo el prisma del orden de racionalidad emanada de las democracias liberales. A pesar de autodefinirse como exponentes de un pensamiento de “izquierda”, reiteramos que representan una línea conservadora dentro del pensamiento intelectual cubano contemporáneo, abiertamente en contradicción con las nuevas formas de organización de la vida social que se experimentan en Cuba desde el triunfo de la revolución y que tendrán que seguirse reinventando, porque el socialismo, a diferencia del capitalismo en todas sus variantes, es un sistema por construirse todavía.

Respecto a Cuba, no se trata de defender un gobierno como fin en sí mismo, ni los intereses de un grupo en el poder. Se trata de salvaguardar las condiciones de posibilidad para que se efectivice un proyecto de sociedad socialista que garantice los derechos del pueblo, o lo que es lo mismo, defender la soberanía e independencia de una nación, que, aunque quieran obviarlo, enfrenta un asedio permanente, precisamente por no rendirse ni claudicar en ese empeño. La guerra contra la Revolución Cubana ha sido el precio que se ha tenido que pagar simplemente por el hecho de ser libres y consecuentes. Si algún grupo llegara a poner en riesgo la soberanía de la nación, estando en el poder o no; si en algún momento los verdaderos derechos de los que disfruta el pueblo fueran pisoteados en interés de una minoría; si el despojo, la explotación, el desprecio por el valor de la vida humana, la humillación, el anexionismo, la subordinación al poderoso del norte, pretendiesen imponerse como norma en el poder y la revolución fuera así traicionada, habrá que salir a las calles, ahora sí, lo permita o no la constitución, a retomar el curso de la historia; no el curso de la historia de dominación y represión que comenzó en 1901, aunque hubiese república, sino la historia de soberanía nacional y dignificación de la vida humana, que comenzó en enero de 1959.

Sin duda, el socialismo cubano tiene que radicalizarse, tiene que hacerlo hacia la profundización de la equidad social y el mejoramiento de los mecanismos de participación política, pero tiene que crear sus propias formas de conseguirlo. Es cierto que en ese intento hay ejemplos hacia dónde mirar, pero no son los de las democracias liberales. Los movimientos de izquierda anticapitalista en América Latina, por ejemplo, están haciendo mucho en ese sentido, por qué no mirar hacia allá, cuando ellos miran a Cuba.

“Progresismo”, influencers cubanos y capital intelectual redituable

 

El imperialismo, que en este preciso campo de la cultura ha sido muy hábil, ha tratado de sembrar la confusión, de apropiarse de la terminología de la izquierda, de presionar sobre las vanidades más vulnerables y los temperamentos más cómodos, de comprar actitudes con otra moneda (becas, viajes, éxito, posibilidades de publicaciones, etc.) que no sea el del dólar constante y sonante.

Mario Benedetti, Cuaderno Cubano.

 

Dentro del “progresismo” en Cuba y gracias a su presencia en los medios digitales y las redes sociales, hay voces que se van configurando como influencers. La llegada a Cuba de las redes sociales no sólo ha permitido la emergencia de los llamados youtubers cubanos, que van ganando cada vez más subscriptores, en su mayoría, documentando novedades, singularidades y atractivos sobre la isla, para un público que suele ser bastante diverso, fuera y dentro de Cuba. En el mundo académico hay quienes también han visto en el fenómeno de las redes sociales, como Facebook, twitter, blogs y algunos medios digitales, una oportunidad de posicionarse, ganar visibilidad e ir acumulando capital intelectual redituable. No habría nada negativo si, en este caso, no capitalizasen problemáticas y causas sociales como sus cartas de presentación. Se comportan como una especie de influencers académicos.

De modo general, los influencers digitales, son un fenómeno que ha ganado presencia y fuerza en las últimas décadas a raíz de la irrupción de internet como red de redes en todos los escenarios de la vida cotidiana y el cambio de modelo de consumo de medios de comunicación a dispositivos móviles. Por lo general, se trata de jóvenes que van ganando gran presencia y protagonismo en las redes, tratando un tema específico, hasta convertirse en una referencia, marcar un estilo y poseer un poder de influencia considerable. Hay influencers que devienen una celebridad y llegan a contar con millones de seguidores. Es claro que, detrás de este nuevo escenario de influencia mediática se mueven importantes capitales de poder económico y político.

Desde la misma óptica, los influencers académicos, son aquellos investigadores, docentes o especialistas, que van ganando popularidad gracias a los entornos digitales en los que transmiten sus conocimientos y puntos de vista sobre determinados temas, convirtiéndose en líderes de opinión, con capacidad de influir en la forma de pensar de los sectores que los siguen y ser un apoyo en la promoción de determinadas narrativas. Qué distingue a los influencers académicos cubanos.

Primero, eligen y se especializan en un tema susceptible de enlazarse con la vida social en Cuba que cotice bien en los escenarios mediáticos, esté de moda o sea fácilmente vendible. Este es un aspecto que favorece que se apliquen los mismos criterios que se esgrimen en otras realidades, para juzgar a la sociedad cubana, de forma descontextualizada y en sintonía con las narrativas en boga. ¿Cuáles son estos temas? Temas en torno a los que las universidades, fundaciones, organizaciones civiles, gubernamentales u ONGs, incluso, grupos de poder político externos, invierten capital, destinan recursos, financian proyectos, eventos, congresos, salario de investigadores, conferencias, publicaciones, etc. Como aspecto importante, estos temas tienen que ser susceptibles de presentarse como “causas sociales”, despiertan gran sensibilidad en el público de modo general y, al mismo tiempo, son convenientemente polémicos. Los intelectuales que tratan estos temas fácilmente se convierten en apasionados defensores de “causas nobles” y conectan con sectores de la población cubana afectados por las problemáticas que abordan. Por lo general, son temas vinculados a los derechos humanos y contemplados en las agendas de importantes organismos internacionales y centros de poder político y mediático.

Segundo, están en la búsqueda de los últimos datos, acontecimientos o hechos sobre los que puedan escribir artículos de opinión, apelando, más que al análisis crítico riguroso (es decir, sistémico y estructural), a los resortes emocionales de los lectores. Presentándose como intelectuales críticos o de “izquierdas” aparecen ataviados de la narrativa “progresista” posmoderna. Enarbolan principios formales que gozan de prestigio en los circuitos narrativos de las democracias liberales, como, sociedad civil, ciudadanía, derechos humanos, democracia, etc. de forma abstracta, sin tomar en cuenta las condiciones históricas, sociopolíticas y socioeconómicas de las realidades y los grupos sociales sobre los que escriben.

Tercero, actúan en red, es decir, su presencia en las redes responde a una estrategia mediática, a través de la cual, amistades, colegas y/o los medios digitales con los que colaboran contribuyen a promocionar una imagen favorable de ellos y atacan a todo el que emita un juicio crítico. Lo incisivos que pueden ser contra las opiniones contrarias lo justifican por la gravedad de los temas que tratan, bajo la bandera de defender los derechos de los grupos que dicen estar salvando con su labor. Hacen, por lo general, un manejo profesional de las redes sociales, a los fines de ganar visibilidad, auto promocionarse e i r construyendo un CV virtual que pueda devenir en el establecimiento de cierto liderazgo de opinión. Incluso, son reconocidos en algunos contextos como voces autorizadas y líderes de opinión sobre determinados temas de la realidad cubana o “cubanólogos”.

Cuarto, el capital intelectual que van acumulando es redituable y por eso los veremos viajando alrededor del mundo como voceros de las “causas nobles”, en estancias académicas, intercambios, colaboración con fundaciones, prestigiosas universidades, sobre todo, en países como Estados Unidos, algunos países latinoamericanos o europeos; son beneficiarios de becas, son invitados a determinados círculos académicos acreedores de un gran capital intelectual, cultural, económico y político.

Quinto, el beneficio de estas alianzas con determinados centros de poder, es recíproco, a la vez que usan estas alianzas para afianzarse en el escenario académico y mediático internacional, todo lo cual, puede ser interpretado como acumulación de capital intelectual y político altamente redituable, estas organizaciones se benefician al usarlos como cara de presentación de sus narrativas y del orden de racionalidad hegemónico que quieren sostener, son sus “embajadores de buena voluntad”. En definitiva, sus narrativas son lo suficientemente críticas como para resultar atractivas y lo suficientemente conservadoras como para no representar un peligro para el status quo burgués.

Y así, el “progresismo” cubano va encendiendo cada vez más las redes, convirtiéndose en voces autorizadas para hablar de Cuba en el tercer entorno; y, mientras acumulan likes, van siendo, en definitiva, cada vez más influencers; van viajando cada vez más al norte; van acumulando un precioso capital intelectual y político que colateralmente se torna redituable, mientras las causas sociales y un proyecto de nación del que dependen millones de cubanos, son usados como plataforma para su gloria.

Pensamiento crítico y socialismo en Cuba

 

Y si la contradicción entre democracia formal y democracia real es insuperable dentro del sistema social vigente, aunque puede suavizarse, entonces se trata de superar el sistema mismo, y esta superación tiene un nombre: socialismo. De ahí que la lucha por la democracia, cuando es consecuente como proceso de ampliación y profundización de ella, es inseparable de la lucha por el socialismo.

Adolfo Sánchez Vázquez. Entre la realidad y la utopía. Ensayos sobre política moral y socialismo.

 

El socialismo en Cuba encuentra las bases de su democracia en la revolución popular que se nutre de una de las expresiones del pensamiento crítico más radicales de la historia, el marxismo, que en su corriente transformadora plantea objetivos mucho más profundos que los que se discuten en los espacios “alternativos” del “progresismo” en Cuba, es decir, va más allá de a crítica formal al ejercicio del poder político en el marco de las sociedades burguesas. Propone eliminar, como punto de partida para acabar con las formas antidemocráticas del ejercicio del poder político, las relaciones sociales de explotación que sostienen a la sociedad capitalista dividida en clases. Este es uno de los principios más radicales y quizás entraña también una de las críticas más fuertes del marxismo al pensamiento liberal. Es también desde donde la Revolución Cubana lanza uno de los mayores desafíos a las democracias liberales: la posibilidad de construir un verdadero poder popular basado en otro tipo de relaciones sociales como fundamento de una democracia real.

Mientras las relaciones de dominación sostenidas en la explotación del trabajo determinen las relaciones sociales en su conjunto, no hay posibilidad de consolidar una auténtica democracia desde el poder político, ya que estará siempre acotada por los intereses exclusivos de la clase económicamente dominante, y no por el bien común como principio fundamental del pueblo hecho poder. En este sentido, la sociedad cubana en transición socialista se coloca a la vanguardia en la construcción de una auténtica democracia, ya que en primer lugar ha conquistado la libertad necesaria para construir y, de ser necesario, rectificar, a partir de su experiencia histórica, l os referentes propios que le permitan mejorar las prácticas democráticas desde el ejercicio del poder popular, siempre susceptibles de perfeccionarse, en la medida en que el poder político profundice su socialización en el proceso revolucionario. Aunque l os retos en ese aspecto, y las limitaciones por superar, aún sigan siendo muchas.

El desmantelamiento de las relaciones de explotación del trabajo, así como la socialización de los medios fundamentales de producción son un punto de partida ineludible para construir la democracia, representan, en primer lugar, la posibilidad de superación de una democracia formal que sirve a una minoría para permitir la emergencia de una democracia real que sirve a la mayoría, en este sentido socialismo y democracia son conceptos interdependientes. El debate sobre la democracia en Cuba no puede reducirse a los términos abstractos como el “progresismo” lo plantea. Sino que debe tomar como plataforma dos cuestiones que resultan fundamentales: la continuidad del socialismo revolucionario cubano, que al mismo tiempo es su garantía, y las condiciones histórico sociales en que este debe defenderse. Sólo a la luz de éstas dos cuestiones claves es que pueden discutirse también con rigor determinados derechos y libertades, su viabilidad y las condiciones de posibilidad que estarán delimitando los márgenes de su realización.

En la Revolución cubana no hay opción para regresar a etapas previas, caracterizadas por la acumulación de riqueza en manos de una clase que se sirve del poder político, como ocurre en la mayoría de los países capitalistas del mundo.

En este sentido, es claro el planteamiento del gobierno revolucionario sobre el hecho de que en Cuba sólo puede haber lugar para la continuidad y profundización del socialismo en un proceso de carácter irreversible.

Es desde la congruencia con los sólidos principios de la revolución socialista cubana, y no desde el pensamiento liberal burgués, como se puede seguir creando una sociedad nueva. Es desde la continuidad como se puede profundizar la democracia socialista, desde el combate radical de las relaciones de explotación; la lucha sin tregua por la justicia social; el mejoramiento de los mecanismos de participación política del pueblo; el perfeccionamiento de las organizaciones de formación ideológica y política de base; el combate de las brechas sociales existentes en un contexto económico adverso; la implementación de los mecanismos necesarios para evitar la acumulación de riqueza y garantizar su distribución cada vez más equitativa; la salvaguarda de los derechos sociales efectivos; la profundización del protagonismo de los trabajadores en la organización de la economía local y nacional, junto con la promoción de nuevas formas socialistas de organización de la producción que amplíen los alcances de la participación democrática en la toma de decisiones dentro de cada uno de los rincones de la sociedad, es decir, la optimización de los diversos mecanismos existentes de socialización del poder político que la revolución exige. Todas estas actividades implican el protagonismo y participación directa del pueblo en la política a través de la toma de decisiones en lo local y lo nacional, representando al mismo tiempo la continuidad del proceso revolucionario, la profundización del socialismo y el mejoramiento de su democracia. Para estas tareas no existen fórmulas, la revolución socialista es una obra de creación propia y singular, que en el contexto mundial actual se enfrenta con múltiples adversidades, también es la esperanza de un mundo mejor para todos, que ya es, en parte, una realidad en Cuba.

Algunos intelectuales cubanos “progresistas” afirman que se les critica desde posiciones extremistas, radicales y ortodoxas, para desacreditar el disenso, la diversidad y pluralidad. Se olvidan que es solo dentro de la revolución socialista donde ha podido expresarse verdaderamente la diversidad en Cuba, ya que se han superado las formas de dominación que en otras partes del mundo suprimen históricamente con violencia el disenso y la diferencia. Y es precisamente también el ejercicio libre del pensamiento crítico desde de la revolución, el que permite reivindicar el socialismo cubano y exponer la manipulación mediática de las corrientes intelectuales “progresistas” en Cuba.

No es tan difícil desenmascarar el pensamiento conservador detrás de la retórica “progresista”, basta identificar la ideología detrás de la mirada. Para esto es importante reconocer no sólo desde dónde se mira, sino hacia dónde se mira.

Quienes miran hacia arriba y sobre todo a la derecha, como es el estrecho espectro de la mirada del pensamiento conservador, en su afanosa búsqueda del “progreso” dentro de los modelos de institucionalidad burguesa, con sus libertades relativas y derechos formales, sólo encontrarán en realidad los dictados de los poderosos del mundo que administran el sistema y no se cansan de tratar de imponer para Cuba un pasado indeseable dentro de la pesadilla actual a la que condena el sistema capitalista al mundo entero.

Quienes miran abajo y a la izquierda, verán en su amplio espectro el empeño necio de crear algo diferente, los sueños de los pueblos, es decir, las luchas por un mundo donde quepan muchos mundos. Estimarán el valor de sus logros y retos, los aprendizajes que enseña el camino de la resistencia, podrán reconocer el desafío triunfante que representa la Revolución Cubana ante el poder global hegemónico, su significado y trascendencia. Pero, sobre todo, podrán apreciar quela revolución no navega sola, que la acompaña en el empeño de crear mejores formas de convivencia en el mundo la inmensa marea de la izquierda anticapitalista global. Encontrarán también solidaridad y reciprocidad por lo mucho que ha dado la revolución a esas luchas con su sola existencia y congruencia, reconocerán l as rabias ante la injusticia incluso en los rincones más olvidados del mundo, donde también podrán mirar resistencia frente a la destrucción, rebeldía ante la dominación y, sobre todo, dignidad.

Cuba es algo más que el extendido y verde caimán del Caribe. Es un referente cuya experiencia será vital para los pueblos que luchan, sobre todo en los tiempos de oscurantismo que se viven ahora y se alargarán todavía algún tiempo. En contra de los calendarios y geografías de la destrucción, en Cuba hay un calendario y una geografía de esperanza.

Subcomandante Insurgente Marcos, Ni el centro ni la periferia.

*El progresismo en Cuba se entiende en este ensayo como una corriente de pensamiento que delibera sobre el presente y futuro de la isla. Sus exponentes se proyectan como conciencia crítica de la sociedad cubana, reivindican determinados derechos civiles utilizando como referente el modelo liberal de la institucionalidad jurídico política de las sociedades capitalistas y, al mismo tiempo, juzgando y desacreditando el socialismo cubano.

(Publicado originalmente en Cuba Socialista)

 

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Publicado por: David Díaz Ríos  /  CubaEstrellaQueIlumina

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Alicia Alonso, Prima Ballerina Assoluta del Ballet Nacional de Cuba, en su eterna y universal cubanía(+Fotos)

Alicia Alonso

Conocida por el nombre de Alicia Alonso. Prima Ballerina Assoluta y Directora del Ballet Nacional de Cuba, es una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza y constituye la figura cimera del ballet clásico en el ámbito iberoamericano. Ecured

Alicia Alonso, quien durante 88 años como bailarina, coreógrafa y pedagoga contribuyó con su arte genial a poner el prestigio de su Patria en el más alto sitial en las cuatro esquinas del mundo, falleció en el Hospital CIMEQ, de La Habana, a las 11 de la mañana de este jueves 17 de octubre del 2019, a dos meses y tres días de cumplir 99 años de edad.

Hace 71 años fundó en La Habana el Ballet Alicia Alonso, hoy Ballet Nacional de CubaComo su directora y figura principal, ha sido inspiración y guía para la formación de varias generaciones de bailarines cubanos, con un estilo propio que ha conquistado un lugar destacado en el ballet internacional.

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Díaz-Canel lamenta muerte de Alicia Alonso: “Nos deja un insuperable legado”

“Alicia Alonso se ha ido y nos deja un enorme vacío, pero también un insuperable legado”, escribió en Twitter el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

Alicia en su eterna y universal cubanía.

 

Nacida el 21 de diciembre de 1920, en el reparto Redención, popular barriada de Marianao, en un modesto hogar formado por Antonio Martínez Arredondo, teniente veterinario del ejército, y Ernestina del Hoyo y Lugo, refinada modista, la ilustre bailarina encontró en la danza desde muy temprana edad la vocación que guiaría toda su vida.

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Su ruta estelar, iniciada en la Escuela de Ballet de la sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, en 1931, se vio obligada a tomar nuevos derroteros al tener que marchar al extranjero por el escaso nivel, los prejuicios y el carácter elitista que enfrentaba el ballet en la Cuba de entonces.

Trazar su orbita artística profesional es tarea ciclópea, pues abarca desde las comedias musicales de Broadway, el Ballet Caravan, el Ballet Theatre de New York, el Ballet de Washington y el Ballet Ruso de Montecarlo, hasta sus colosales triunfos como estrella invitada de las más relevantes compañías, festivales y galas de ese género artístico en todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Su excepcional categoría  de prima ballerina assoluta no obedeció a una caprichosa reputación jerárquica, sino al dominio de un vasto repertorio de 134 títulos que abarcó las grandes obras de la tradición romántico-clásica y creaciones de coreógrafos contemporáneos.

Cuando el 28 de noviembre 1995, en el Teatro Massini de la ciudad italiana de Faenza, hizo un alto en su trayectoria como intérprete, ya había logrado establecer un record difícil de igualar, no solo por el tiempo de vigencia sobre las puntas, sino por el nivel de excelencia con que lo hizo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero la grandeza de la Alonso, no radica solamente en habernos representado triunfalmente en 65 países, recibir las más atronadoras ovaciones, imposible de contabilizar, de Helsinki a Buenos Aires, de New York a Tokio o Melbourne, sino haber puesto al servicio de su Patria todos los honores recibidos, entre ellos los 266 premios y distinciones internacionales, 225 de carácter nacional y las 69 creaciones coreográficas -románticas, clásicas y contemporáneas, que ha realizado, revertiéndolos como frutos del quehacer que ella ha visto siempre como modesta contribución no solo a su cultura, sino a la cultura danzaría mundial.

  • Grado de Doctora Honoris Causa por la Universidad de La Habana, el Instituto Superior de Arte de Cuba, la Universidad Politécnica de Valencia, de España, y la Universidad de Guadalajara, en México.
  • Orden “El Águila Azteca”, conferida por el estado mexicano en 1982
    Encomienda de la Orden Isabel la Católica, adjudicada por el Rey de España en 1993.
  • Creó la Fundación de la Danza que lleva su nombre, y el Instituto Superior de la Danza Alicia Alonso adscripto a la Universidad Rey Juan Carlos.
  • Miembro de Honor de la Asociación de Directores de Escena de España (ADE).
  • Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en 1998.
  • Título de Heroína Nacional del Trabajo de la República de Cuba.
  • Orden José Martí, máxima condecoración que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba.
  • En el 2002 fue nombrada Embajadora de la República de Cuba, por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
  • Fue investida en París como Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
  • El presidente de Francia le confirió en el año 2003, el grado de oficial de la Legión de Honor.
  • Recibió en Cannes, en el 2005, el Premio Irene Lidova por toda su carrera artística.
  • Recibió, de manos de los Reyes de España, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes otorgada por el gobierno de ese país.
  • En 2012 recibió el Premio Alba de las Artes, de la Alianza Bolivariana para las Américas.
  • En 2017 recibe el título de Embajadora Mundial de la Danza otorgado por la UNESCO.

Hace más de medio siglo al regresar a nuestro país cargada de honores extranjeros, no vacilaba en declarar:

“Toda mi esperanza y mis sueños consisten en no volver a salir al mundo en representación de otro país, sino llevando nuestro propia bandera y nuestro arte. Mi afán es que no quede nadie que no grite: ¡Bravo por Cuba!, cuando yo bailo. De no ser así, de no poder cumplir ese sueño, la tristeza sería la recompensa de mis esfuerzos”.

Esa patriótica postura la llevó a fundar, junto a Fernando y a Alberto Alonso el 28 de octubre de 1948, el hoy Ballet Nacional de Cuba (BNC), y en 1950 la Academia de Ballet que llevó su nombre y tuvo la tarea histórica de formar la primera generación de bailarines dentro de los principios técnicos, estéticos y éticos de la hoy mundialmente reconocida escuela cubana de ballet.

Durante 71 años, especialmente a partir del triunfo de la Revolución, pudo, con mano firme situar al BNC entre las compañías de mayor prestigio a nivel mundial, fundamentar un sistema de enseñanza que hoy abarca la totalidad de la Isla y es la garantía del ballet cubano, así como estimular un movimiento de colaboración internacionalista que en el campo del ballet Cuba ha extendido a casi medio centenar de países de América, Europa, Asia y África.

Es la Alicia guía y mentora, que con su don aglutinador pudo convocar en La Habana, en 26 Festivales Internacionales de Ballets, a las más célebres personalidades de la danza, en una fiesta de arte y amistad. Y es también la Alicia que hemos visto dar la mejor entrega de su magisterio, lo mismo en escenarios de la más alta prosapia que en rústicas tarimas, en plazas públicas, fábricas, escuelas y unidades militares, consciente de que al pueblo, cualquiera que éste sea, siempre se asciende y nunca se desciende.

Quienes tuvieron el privilegio de estar a su lado, conocieron también el extraordinario ser humano que había en ella, que por coraje y férrea disciplina no se dejó derrotar nunca por quebrantos físicos, vicisitudes o incomprensiones.

Fue la Alicia nuestra, que aunque bañada de cosmopolitismo añoró oír los cantos de nuestros gallos, gustar del olor al salitre de su Malecón habanero, valorar la mariposa y el coralillo como las flotes más exquisita, o fascinarse con los adelantos científicos y los misterios del cosmos. “Un ímpetu tenaz, frenético, heroico —disparado contra la enfermedad y contra el tiempo— hacia la perfección incansable.”, como acertadamente la definió Juan Marinello.

Tomado de Cubadebate

Alicia Alonso: presencia real y viva / Mario Cremata Ferran*

 

 «No hay color en ella, no hay gesto ni contornos, apenas una sonrisa tan imperceptible como la de Gioconda. Y el milagro está en que llegando ella a esta total ausencia de sí misma, produzca sin embargo una tan definida sensación de presencia real y viva».

Dulce María Loynaz

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Solo escuchándola, aferrado a la cuerda de su ya largo periplo vital –que es el camino a ratos demorado o tortuoso que hubo de recorrer la artista–, uno puede tener la certeza de aquella sintética advertencia carpenteriana: «el espíritu de la danza es inseparable de la condición humana».

Romántica, enamorada de la humanidad, implacable ante lo que considera mal hecho, se confiesa esta mujer-ícono de esa manifestación a nivel mundial, quien nos ha representado en los epicentros más importantes como embajadora de la cultura cubana, depositaria de todo el clasicismo auténtico que nos emparenta con la mejor tradición europea y americana.

Aunque rechaza los absolutos, no ignora que tras su sonoro nombre, en parte resultante de ese «azar concurrente» de que nos hablaba Lezama, se esconde la dama de los infinitos atractivos, que con toda justeza es reclamada como la artista cubana más universal.

Pero Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez y del Hoyo se libra de toda culpa aduciendo que su fama no es más que la consecuencia inevitable de su trabajo, al ofrecer «algo» que otros admiran y valoran.

¿Cuántos misterios encierra esta dama que ha brillado y sigue brillando, que pudo fundar una escuela y ha dirigido hasta el presente el Ballet Nacional de Cuba, sin perder el equilibrio, la autoridad y el rigor con que se lució mientras calzó las zapatillas de punta?

Hace un tiempo la poetisa Fina García Marruz nos hacía notar, más que la entrega y la incomparable destreza de nuestra danzarina de ojos egipcios y boca rajada, la plasticidad del perfil, en el instante en que la sublime expresión de su rostro también flotaba y se movía graciosamente por el escenario.

Dicho así, tal pereciera que el milagro viene a apartarse, forzosamente, de toda «noble medida humana». Y sin embargo, Alicia Alonso es cada día más presencia real y viva.

Decía Isadora Duncan que la bailarina debía «posarse en la tierra con la naturalidad de un rayo de luz». Nuestra Dulce María Loynaz iba más allá cuando alababa a aquella capaz de alcanzar lo que ningún otro artista, ni siquiera el poeta: convertirse en una luz que se desprende de su propio foco, de su materialidad, de su carne, para vivir unos instantes sin asirse a nada. ¿Cuál es el misterio de esa luz que a Alicia, todavía, le es dable irradiar?

“Primero, tengo que agradecer que se me vea de esa forma, lo cual me deja pensativa y hasta preocupada, por la responsabilidad de no defraudar a una forma tan bella de apreciar mi arte. Le aseguro que si esa irradiación existe, no es consciente ni voluntaria. Si fuera un secreto, dominado por mí, tendría en mi mano la maravilla de poder trasmitirlo a los demás”.

-Usted se ha confesado incapaz de precisar, con certeza, el momento en que la danza se convirtió en una fuerza determinante. Sin embargo, reconoce su predilección por el acto de bailar desde edad temprana, sacrificando, incluso, las actividades propias de la mayoría de los infantes. ¿No siente añoranza por esa etapa fugitiva, por aquellos años que ya no volverán?

-Creo que empecé a bailar desde que me encontraba en el vientre de mi madre. Así de inquieta he sido yo. Quizás por eso, ahora que he llegado a esta edad que tengo, estoy más convencida de que tuve una infancia feliz, siempre bajo un régimen de disciplina que dista mucho del actual.

“Desde el principio pude contar con la comprensión de mi madre, Ernestina del Hoyo, quien me respaldó en todo lo que me proponía en relación con el ballet. Papá se resistió primero, por aquello de que no alcanzaba a imaginarme «mostrando las piernas sobre un escenario», pero finalmente el entusiasmo y el orgullo por los triunfos de su hija se fueron imponiendo.

“Por eso, más que añorar, prefiero prolongar, eternizar aquella etapa. La danza, como acto creativo, requiere de una pureza, de una inocencia esencial. Esto, tanto para bailar como para transmitir el impulso del baile a otros, o crear una frase coreográfica”.

-En un medio donde por muchos años se subestimaron las potencialidades de los bailarines de nuestra región –su capacidad, por ejemplo, para brillar en los grandes clásicos–, ¿cómo logró sortear ese y otros escollos, imponerse a semejantes prejuicios?

Trabajando, y trabajando cada día más, tratando siempre de ir un poco más lejos, consciente de que lo perfecto es inalcanzable pero sí es posible mejorar. No fue fácil y todavía hay mentalidades recalcitrantes, atavismos y complejos en relación con los clásicos. Pero nunca me doy por vencida y, además, por suerte la mayoría de las personas aman la expresión clásica en el baile. Y el clasicismo no es un corcel ni un conjunto de normas rígidas y congeladas. Es una disciplina que capacita para todo lo demás, y es punto de partida para toda aventura estética válida.

“No fue hasta que empecé a bailar con Ígor que comencé a construir mi propia caracterización de Giselle, con la cooperación de mi compañero, que insufló inteligencia e integridad a sus interpretaciones dramáticas», escribió usted, treinta y cinco años después de haber asumido ese protagónico, el 2 de noviembre de 1943, en el antiguo Metropolitan Opera House, de Nueva York”.

-¿Lo considera a él su mejor partenaire? A lo largo de una carrera tan larga como la suya –donde, por fuerza, tuvo muchísimos pares masculinos–, ¿cómo se lograba la perfecta compenetración entre ambos?

No diría que Ígor Youskévitch fue mi mejor partenaire, pues prefiero no hablar en términos tan absolutos. Pero sí fue uno de los mejores, y con él logré una compenetración artística excepcional. He tenido la suerte de tener grandes compañeros de baile, y cada uno aportó lo suyo. Tuve, en efecto, una carrera larga e intensa, y en cada época la relación con los partenaires fue distinta, pero siempre enriquecedora.

“Definitivamente creo que lo esencial es no perder la sintonía, la armonía en escena; comprender que la pareja tiene que fundirse por completo, como si estuvieran danzando el uno para el otro, atentos siempre a la música, a cada giro o pose… Podría decirle que reconozco la legitimidad de la obra en esa voluntad debidamente compartida.

-En otra ocasión hemos conversado acerca del valor que le concede a la música, de su capacidad para sentirla y llevarla al ballet, de la influencia que ejerció George Balanchine en este sentido; pero quisiera saber: ¿de qué manera se comporta y alimenta eso que podríamos llamar su conciencia musical?

La música es para mí algo vivo, orgánico, que «habla» a mi interior. Por eso me cuesta trabajo, a no ser que esté montando una coreografía, escuchar música durante mucho tiempo, porque me agota emocionalmente. Además, sin darme cuenta la oigo en función del movimiento, me sugiere espontáneamente expresiones corporales, pasos, acentos expresivos danzarios.

“Toda gran música me impresiona. Una vez le insistí en que si la música existe es justamente para bailar con ella. De hecho, cuando monto una coreografía es como si bailara, y cuando voy a una función bailo muchísimo, porque el conocerme todos los papeles que están siendo representados, tanto masculinos como femeninos, hace que al escuchar la melodía se me contraigan automáticamente las articulaciones. Entonces mi cuerpo funciona. Es un estado de gracia que no puedo evitar; así que, como comprenderá, termino extenuada”.

-¿Cuál es el paralelismo, si existe, o los puntos comunes que pueden haber entre la célebre María Callas, su manera de concebir y proyectar la voz, y Alicia Alonso y su metodología de la danza?

-Conocí a María Callas en los Estados Unidos, porque en una etapa nuestras carreras se desarrollaron paralelamente en el tiempo. Debo decirle que algunas personas nos confundían por cierto parecido entre nuestros rostros en aquella época, y al encontrarnos bromeamos sobre esto, porque a ella le ocurría lo mismo. Luego conocí más su arte y su forma de pensar en cuanto a la escena operística. Surgió la idea del ballet La Diva, con coreografía de Alberto Méndez, y trabajando en él conocí aun más sus conceptos sobre la escena teatral, que coincidían mucho con los míos.

-Afirmaba Rudolf Nureyev que Alicia hablaba con el cuerpo, y que gesticulación y movimientos decían lo posible y lo imposible. ¿Es en sus ademanes, a veces leves, otras más acentuados, donde reside esa extraña fuerza que percibimos no ya en escena, sino en su cotidianidad?

-Vuelve usted a los terrenos de su primera pregunta. Rudolf Nureyev, con quien bailé una sola vez en mi vida en un inolvidable encuentro escénico en el Poema del amor y del mar, con música de Ernest Chausson, fue un gran admirador mío desde muy joven. Cuando visité la Unión Soviética por primera vez, en 1957, él era un joven estudiante en la Escuela Coreográfica de Leningrado. Me seguía a todas partes y atisbaba mis ensayos sin que yo lo supiera. Luego de ser una estrella internacional, declaró en varias ocasiones que el verme bailar en aquella oportunidad había cambiado su concepto de la danza; que había aprendido cuánto podía decirse por conducto del movimiento y el gesto.

“Nunca imaginé que bailaría conmigo en un escenario, lo cual ocurrió en Palma de Mallorca [1991], poco antes de su muerte. Por lo demás, me reconozco incapaz de contestar a su pregunta; póngalo también, si quiere, en el cofre de los misterios”.

-Hablando de misterios, dicen que usted tiene un método infalible para montar las coreografías, y que cuando supervisa los ensayos permanece atenta al compás de la música, al movimiento de los bailarines… ¿Pudiera compartir esos secretos?

Bueno, no sé si ese método es infalible. Cuando tengo listo el ballet, para hacerlo, me siento aquí [se refiere a un saloncito de su casa] y entonces, con la música puesta, le voy indicando al maître que me ayuda a montarlo. Unas veces con uno solo me basta; otras necesito dos: uno con una cámara, y el otro nada más para seguir la música y anotar los pasos.

“Con el equipo formado, primero les cuento el argumento, como quien narra una película, y les voy dando los detalles. Acto seguido les pongo los pasos: aquí entra fulano, aquí mengano, a los tantos compases viene zutano… Dividimos la música de acuerdo con la cantidad de personajes. Es como un rompecabezas cuyas piezas se van colocando.

También les doy los movimientos, el giro de los brazos [en este punto ella misma ofrece la demostración]. En el ballet, según las posiciones que se conocen, los brazos se enumeran: primera, segunda, tercera, cuarta, quinta posición. Igual sucede con las piernas.

“Cuando todo ya fue llevado al papel, me van explicando lo registrado en la grabación y lo chequeamos, vamos confrontando; o sea, que cuando se va a montar, a trabajar con los bailarines, no viene a una la inspiración. Casi todo está hecho. En ese momento, el bailarín solo tiene que aprendérselo.

“Por lo regular, casi todos los coreógrafos que he conocido se inspiran en medio del ensayo, y entonces piden al bailarín: muévete más a la derecha, haz un grand changement de pied (saltar y cambiar de pie), vírate y da una vuelta… Como la creación tiene lugar in situ, se pierde mucho tiempo; en esa espera el bailarín se impacienta.

“Finalmente, en el salón empiezo a sentir el estilo. Hay momentos en que quiero lograr una posición específica como, por ejemplo, una suave expresión de la cabeza, una ligera inclinación del cuerpo, y entonces todo va siendo filmado. En Shakespeare y sus máscaras, quería que Julieta hiciese un leve movimiento y se acostase en el balcón. Lo repetimos varias veces hasta que salió”.

-¿Cómo imagina los ballets?

-[Se lleva la mano derecha a la frente y sus dedos la presionan con firmeza]. Aquí en mi mente, bien adentro. Todo va dibujado en mi cabeza. Algunos se me ocurren cuando escucho una música determinada, que me inspira la historia. Otras veces Pedro, mi esposo, me dice: ¿no te gustaría esto? Y me pongo a pensar. En mi caso, la inspiración tiene diferentes formas.

“De cualquier manera, el baile entra por los ojos. ¿Cómo lo veo, con tanta falta de visión?, pues, en primer lugar, siento cuándo y cómo el bailarín está danzando. Es algo, tal vez un reflejo, que me permite inmediatamente darme cuenta de que no se está moviendo bien, si su cabeza está quieta cuando lo que va es un movimiento más grave, más exagerado, más amplio… En ese sentido, vivo marcándolos.

También me percato de que no están bailando con la música, porque además de atender a ella, escucho sus pisadas. Enseguida digo: están bailando fuera de música. De verdad que soy temible. Pero es que no resisto esa desincronización, y muy a menudo, en muchas compañías, los bailarines incurren en esta falta. Si para algo está la música es para bailar con ella. En este sentido hay que ser más riguroso.

“Cuando hace muchos años sufrí mi accidente de la vista y tuvieron que operarme, estuve un año acostada con los ojos vendados. Para que no se me olvidaran, repasaba en mi mente todos los ballets. No podía bailar físicamente, pero lo hacía en mi cabeza: se abría la cortina, organizaba el cuerpo de baile, veía la entrada y salida del príncipe, el duque, los campesinos… Escogía cualquiera de los grandes clásicos que yo misma bailaba. Ese ejercicio me dio un entrenamiento fantástico. Me acostumbré a ver y registrar al mismo tiempo en mi mente cualquier idea, para poderla proyectar más adelante. Cuando le hablo del ballet, es como si viese una película.

-¿Entonces con esta suerte de guión, bien logrado, el ballet tiene garantizado un elevado por ciento de éxito?

No sé si va a ser bueno o malo, pero sí que es sincero. Diría que artísticamente mis sentimientos son sinceros. También depende de la capacidad que se tenga, ¿no?, porque el querer no siempre significa que se pueda realizar una obra maestra; eso sería maravilloso. Lo que sí está garantizado es una obra honesta.

-Cuando prepara sus versiones coreográficas, apelando a ambientes, símbolos o referentes de la herencia romántica y clásica, ¿de qué métodos se vale para que, sin perder esa esencia, el ballet sea recibido en esta época como una verdadera creación moderna, renovada y al mismo tiempo fiel al estilo?

-Ah, esta pregunta es tema para un largo ensayo. Es la relación dialéctica entre lo permanente y lo nuevo. El talento del creador que revive los clásicos en la escena contemporánea se verifica cuando este consigue aprehender y expresar los valores universales y eternos, todo aquello que constituye un logro artístico perdurable. Al mismo tiempo, resulta imprescindible hacerlo válido para el receptor de hoy. Desde luego, hay que partir de una preparación, de una educación en el público al que nos dirigimos, para el cual trabajamos.

“De todas formas no hay que confundir lo novedoso, la renovación del lenguaje, con el valor estético, con el logro artístico. La renovación puede conllevar –o no– una plasmación artística. Y en lo clásico puede conseguirse –o no– una obra de arte. Tenga en cuenta, por ejemplo, que podemos recrear Giselle o El lago de los cisnes fieles al estilo y al lenguaje del romanticismo, y lograr mantenerlos como obras maestras. Y también podemos hacer una obra mediocre intentando formas y lenguajes vanguardistas.

-Alicia, ¿cree resueltamente en la diversidad?

-La diversidad es una realidad objetiva, y no depende de que creamos o no en ella. Además, qué aburrido y monótono sería lo contrario, ¿no?

-Se lo preguntaba porque llevar por muchos años las riendas de una compañía posicionada internacionalmente como el Ballet Nacional de Cuba no resulta empresa fácil. ¿Cómo alcanzar un equilibrio en las decisiones, para que no se confunda lo sabio con lo autoritario?

-Como dice, no es nada fácil. Todo ser humano se equivoca; además, a mí pueden gustarme más ciertas cosas y no por eso otras dejan de ser buenas. Siempre escucho la opinión de los maîtres, que son bailarines que se quedan para ensayar y se convierten en maestros; por último, añado mi decisión. Todo es consensuado según sus criterios y los míos. Creo que sé escuchar las demás posiciones, los criterios. Necesito eso para que, como usted dice, no surjan «confusiones».

-Sé que usted, además de grandes satisfacciones, ha tenido momentos amargos, como por ejemplo, la sensación de pérdida cuando alguien que formó decide abandonar la compañía. ¿Cómo pudieran Alicia y el Ballet Nacional evitar esas situaciones?

-No creo que podamos hacer algo. Hacemos todo lo posible, no para que no se vayan –esa es una decisión personal–, sino para que su carrera se desarrolle, para que adelanten. Nosotros les proporcionamos cuerpo, alma y conocimiento y, de la misma forma, a los profesores les exigimos que se entreguen.

“Considero que la nuestra es una de las pocas compañías del mundo donde se le enseña tanto a un bailarín. Porque este necesita no solo aprender la técnica, sino que se le ayude en su desarrollo, y mostrarle, además, la experiencia que una ha tenido en escena, el estilo con que se bailan los diferentes clásicos. Eso no lo hacen en ningún lugar del mundo. Algunas veces enseñan la coreografía, para aprenderla de forma mecánica; el resto lo pone el bailarín. Si lo hace bien, bravo; si no, allá él.

“Cuando los bailarines salen del Ballet Nacional de Cuba tienen una preparación tremenda; incluso, acerca de cómo montar coreografías y ser ensayadores. Eso ellos no lo saben, no están conscientes hasta que no se enfrentan con la realidad de otras academias y dicen: «¡Ay!, ¿pero esta gente no conoce las reglas de escena?» Claro, ellos sí las saben porque nosotros se las mostramos. Pero muchos creen que eso es natural, que es normal en todas partes. Ese cocotazo se lo dan cuando se enfrentan con la vida.

Nosotros ponemos un bailarín en escena y resaltamos sus cualidades y, como nadie es perfecto, cualquier defecto que tenga se lo «tapamos», tratamos de que el público no se dé cuenta. Desde el personaje más sencillo hasta el más complejo va de acuerdo con la primera figura, tanto en tamaño como en la forma de moverse, para que la obra tenga coherencia y alcance credibilidad. Es un trabajo grande, pero así lo hacemos. ¿Se imagina a la mamá de Giselle más pequeña que la hija?”.

-Aunque se ha avanzado mucho, todavía existen prejuicios que inciden en la decisión de los hombres en convertirse en bailarines. ¿Qué opina al respecto?

-Perdóneme, pero no creo que eso exista. La prueba es la cantidad inmensa de muchachos que en este momento estudian ballet. Es cierto que estos artistas tienen determinadas cualidades físicas, pero me parece que con las charlas que durante años venimos ofreciendo sobre lo que es el ballet, su significado como carrera, la distinción entre los movimientos que corresponden al hombre y a la mujer, al fin hemos superado ese mito.

“Si quedara alguien con esos pensamientos, será porque no ha oído o estudiado lo suficiente, y no alcanza a comprender qué es el arte”.

-¿Cuál es su ideal de belleza?

-Hay dos cosas, al menos para mí: una es la belleza física y la otra, la espiritual. Si las dos están bien uniditas, entonces es perfecto.

¿Está lo clásico irremediablemente divorciado de lo popular, de la experimentación?

El ballet tiene una gran riqueza de movimientos, una técnica muy grande; es el dominio completo del cuerpo. El bailarín de ballet puede hacer cualquier baile que se le pida, porque para eso se le forma. Es el máximo entrenamiento. Aunque eso no quiere decir que a este artista van a agradarle todos los estilos. Bailar un gran clásico es romper el récord, como los atletas. Es difícil, pero si esa pieza tras varios siglos ha llegado al nuestro es por su valor; ese es el mérito del arte.

“Hace algún tiempo monté un ballet inspirado en Fabio Di Celmo, el muchacho que murió como consecuencia de la explosión de una bomba en el hotel Copacabana. Lo titulé Elegía para un joven. En escena, los muchachos juegan fútbol con pasos de ballet. ¿No le parece que eso es popular?

“Todo depende de lo que se entienda por popular, porque para mí el ballet lo es, y mucho. Ahora, cuando llegue el Festival, se verán llenos los teatros”.

-¿Quisiera anticiparnos cómo concibió su Serenata goyesca?

-Oyendo la música. Pedro me puso el Concierto serenata para arpa y orquesta, de Joaquín Rodrigo, que es una preciosa melodía, y de pronto pensé: me complacería hacer este ballet. Como la música tiene derechos de autor, le escribimos a la hija de Rodrigo, y ella nos devolvió una carta muy cariñosa, autorizándonos a utilizar la composición de su padre.

“Empecé a imaginarme el escenario, y me vino el recuerdo de los cuadros de Goya, que me encantan. Cuando veía, siempre visitaba los museos, para contemplar las pinturas, porque ellas me daban el balance escénico perfecto. Las miraba y me decía: ¿cómo alcanzar esa maestría en el equilibrio de las formas, en la intensidad de la luz, para que adondequiera que uno mire, de todas formas resalte la figura deseada? ¡Es que cada pintor tiene tanto que ofrecer!

“Veía a las pinturas como pequeños ballets estáticos. Así me sucedió con todos los cuadros que he visto. Para un coreógrafo, la pintura es maravillosa, da muchas ideas sobre cómo lograr la armonía en escena y conseguir que el público preste mayor atención en un momento determinado de la obra.

“Entonces, como le decía, me basé en algunos cuadros de Goya que recordaba: La gallina ciega, Baile a orillas del Manzanares, Las mozas del cántaro, El cacharrero… Son pinceladas que pasan por la escena. Creé el ambiente y, por supuesto, le imprimí un aire español. Para estar completamente segura de que lo tenía, consulté a una joven especialista”.

-¿Qué importancia le concede a la crítica?

Creo que tiene mucho valor, porque queda para el después, se convierte en historia. Por ejemplo, cuando voy a hacer un personaje, un gran clásico, trato de buscar la crítica que se hizo en aquella época, reviso los periódicos y eso me refresca, me da nuevas ideas.

“Es una profesión de mucho tacto, porque un crítico tiene que saber lo que escribe, y si es de ballet, conocer lo que es y lo que ha sido a través del tiempo. Por encima de todo, el crítico ayuda al artista, porque lo está viendo como público. Pero no puede ser el mero hecho de criticar para destruir, al punto de acabar con el artista. El crítico debe construir, sin llegar a adular de una manera absurda. Es una carrera dura”.

-¿Por qué en Cuba no se practica este ejercicio, al menos con sistematicidad, aplicado al ballet?

-No tengo la menor idea. Es más, todos los bailarines extranjeros que invitamos anualmente, me dicen: No, no podemos bailar… Giselle, por ejemplo –tan conocido por la compañía y apreciado por mí–; cómo vamos a enfrentarnos a Giselle en Cuba con los críticos que ustedes tienen, que no perdonan ningún error… Yo los miro fijo, riéndome por dentro, antes de decirles: no se preocupen, aquí no tienen por qué temer.

“Me gustaría que hubiese críticas en los periódicos, pero es una lástima que no tengamos espacio.

-Recientemente, numerosos intelectuales dentro y fuera de Cuba, tras reflexionar sobre años difíciles en los cuales se tergiversó nuestra política cultural y se dañó a artistas valiosos, refieren que existió una especie de refugio, un núcleo formado por la Casa de las Américas, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y el Ballet Nacional, que acogió y brindó apoyo a muchos de ellos. Al mismo tiempo, con frecuencia se repite que eso se debió al coraje y a la gestión personal de Haydée Santamaría, Alfredo Guevara y Alicia Alonso. ¿Pudiera ofrecer su valoración sobre aquella dramática coyuntura?

-Perdóneme, pero honestamente prefiero no referirme a temas tan complejos, polémicos y dolorosos. En vez de eso le propongo que miremos el presente y el futuro, con luz larga y optimismo.

-¿Qué es para Alicia la cubanía? ¿Acaso el valor expresivo de su gesto, la síntesis teatral que consciente o inconscientemente consigue con cada movimiento?

En alguna ocasión en que me interrogaron al respecto, admitía que lo cubano en la expresión artística existe, ¿quién lo duda? Pero al mismo tiempo, ¿quién es capaz de definir algo tan esencial, volátil y cambiante?

“Seguramente conoce usted el bello libro de Cintio Vitier Lo cubano en la poesía, y los muchos intentos de definir ese sentimiento en nuestra pintura y en nuestra música. En la danza ocurre otro tanto. Por lo que a mí respecta, me lo reservo. Es una tarea que no me corresponde. Creo útil que se estudie qué es lo cubano en el ballet, y sobre todo en la danza en general. Aunque presumo que las razones últimas, las definitivas, siempre se nos escaparán”.

-¿Cuál es la misión social de un artista de la danza clásica?

La misma de todos los artistas de esta época y de este país. Existimos para crear belleza y, a través de ella, hacer que el mundo y los seres humanos sean un poquito mejores. Nos toca contribuir decididamente a la paz, a la creatividad y al mejoramiento humano.

-Desde el lado del público, tengo la impresión de que lo que eleva y hace particularmente atractivas a nuestras primeras figuras es el milagro que ocurre cuando cristalizan en escena cada gesto, acento, movimiento… ¿Cuál es su apreciación?

-En ese resultado a que usted se refiere inciden muchos factores: la personalidad, la técnica, el dominio de los estilos y de los aspectos dramáticos y las características físicas. Y dentro de eso, un hálito común, que es la escuela cubana de ballet, que incluye todo lo anterior, dentro de una estética y una forma de proyectarnos escénicamente, que nos caracteriza.

-Precisamente, quisiera saber hasta qué punto la gloria artística, además de las condiciones físicas y el rigor técnico, dependen del carácter, del temperamento.

En buena medida toda realización artística nueva suele ser el triunfo de un carácter. Sin disciplina y fortaleza espiritual, no hay cualidades que se desarrollen.

-¿Y a usted no la mortifica, o ni siquiera le preocupa que la imiten un poco?

-No trato de que me imiten, sino más bien de que me comprendan. Como maestra y ensayadora, siempre intento descubrir y desarrollar la personalidad y la idiosincrasia de cada bailarín, pero dentro de una disciplina, y una cultura teatral. La imitación es una acción externa, vacía. La expresión legítima viene del interior del artista, lo que hay es que encaminarla por el camino adecuado.

-Alicia, ¿la seduce la fama? ¿Cómo asume el ser una figura pública?

-Bueno, es algo muy agradable; si le digo lo contrario es mentira. Una disfruta que reconozcan su trabajo, porque mi fama viene por eso, por mi trabajo. Ofrezco algo que otros admiran y valoran.

En ciertos momentos, por ejemplo, me encantaría sentarme en el Malecón, que me seduce particularmente, a sentir el aire, el olor a salitre, a escuchar el mar… Pero si lo hiciera, al poco rato tendría alrededor mío a varias personas que vienen a conversar, lo cual no me disgusta, pero entonces ya no podría gozar tranquilamente, allí, sentadita en el muro sin que me perturben. Algunas veces digo: quisiera ponerme algo en la cabeza para que no me reconozcan, mas temo que no serviría de mucho.

“Pero le repito, es muy hermoso, para cualquier ser humano, que alguien se acerque a decir algo agradable, que lo distingan. Porque ¿no se da cuenta que me da el sentido de que soy parte de este mundo, de que no estoy sola?”

-¿Cuál es su valoración sobre el desconocimiento de los códigos del arte danzario, y concretamente el ballet, en una parte de las llamadas «élites cultas», no solo en Cuba sino también en el extranjero?

Esa es una vieja problemática, bastante superada en nuestro país, donde afortunadamente una gran parte de nuestros intelectuales de hoy conocen y valoran el ballet, lo cual no siempre fue así. La paradoja está en que muchos critican al ballet y no saben ni el abc de este arte. Lo atacan por pura ignorancia. No se perdonarían desconocer quién fue Goethe, Beethoven o Picasso, pero no tienen idea de quién es Noverre, Fokín o Galina Ulánova. Creen que atacar o bromear sobre el ballet clásico y elogiar la danza moderna, es algo que los muestra como espíritus muy avanzados, sensibilidades muy contemporáneas. Y es un engaño porque atacan el ballet por lo que el ballet no es. En Cuba, por suerte, también hemos tenido grandes intelectuales muy cercanos y conocedores del ballet, como Alejo Carpentier y José Lezama Lima, por ejemplo.

-¿Qué recomendaría a aquellos que no han alcanzado la «sensibilidad» para admirar y valorar al ballet como arte?

En primer lugar, les diría que se están perdiendo la mitad de sus vidas. En el ballet hay mucha imaginación, y verlo es un bálsamo, un descanso, un reposo mental de todas las preocupaciones, los dolores de cabeza. Y al mismo tiempo, una demostración muy grande de lo que se puede hacer con el cuerpo humano, que es bien complicado. Eso es un gran estimulante, así que no pierdan más tiempo: vayan a disfrutar de una función de ballet.

-¿En qué medida se ha logrado en el siglo xxi la conjunción de factores que garanticen un «luminoso porvenir para la danza»?

-Un luminoso porvenir de la danza en el siglo xxi puede estar garantizado o comprometido en dependencia de muchos factores. En primer lugar, sin paz en el mundo, no habrá arte, y ni siquiera humanidad. Tampoco podemos obviar que en muchos países el apoyo institucional o estatal a la danza es muy precario; es tratada la danza como una «cenicienta», entre las artes. Por otra parte, en América Latina hay países donde continúan arraigados grandes prejuicios respecto al ballet, en relación con temas que hemos abordado antes. Pero la danza es una expresión de enorme importancia cultural para los pueblos; alcanza un desarrollo y variedad ilimitados en muchas naciones. Creo que el ballet sigue teniendo una gran preferencia entre los públicos. Por lo tanto, soy optimista en cuanto al futuro de la danza.

-Al evocar su ciudad como el sitio donde está «asegurada la continuidad de nuestro ser, la prolongación de cada uno de nosotros hacia el pasado y hacia el futuro», ha asegurado que se trata de una obra que todos los días se levanta y jamás dejaremos de construir. ¿Es una suerte de capricho privativo de esta urbe o una cualidad que se proyecta en otras plazas?

-No podría decirle con seguridad, pero sí tengo el convencimiento de que La Habana tiene una dinámica y un halo mágico peculiarísimos. La Habana es acumulación y es más que eso, es un resultado conseguido, en parte, por la persistente e involuntaria aportación de cada uno de nosotros, sus habitantes.

“Creo que a La Habana le sucede un poco lo que a la escuela cubana de ballet, en cuanto a organismo activo que siempre se está renovando y enriqueciendo. Y si me pidieran que evocara una imagen de mi ciudad, yo recordaría a ese andariego caballero que recorre y ennoblece La Habana con su palabra viva y su ejecutoria, ayudando a este pueblo a entenderla, cuidarla, respetarla, amarla… Por supuesto que me estoy refiriendo a nuestro entrañable amigo Eusebio Leal.

-Alicia, ¿y qué peso tiene en su vida la condición de habanera?

-Bueno, para mí La Habana representa la prolongación de mi propia casa. A veces, en los fugaces momentos de reposo de que puedo disfrutar, se acumulan en el recuerdo aquellas noches de calor, cuando mi padre me llevaba con mi madre y mis hermanos Elizardo, Blanca y Antonio al Malecón. No hay duda de que aquellos momentos marcaron mi predilección por ese paseo. Admito que el paisaje visto desde allí, el olor del aire salado, todo crea para mí una atmósfera de paz y belleza.

“Podría añadir que La Habana Vieja constituye otro escenario especial. Aunque nací en Marianao, específicamente en el reparto Redención, y más tarde viví muchos años en El Vedado, fui bautizada en la Iglesia del Ángel, la misma que Cirilo Villaverde tomó como espacio ideal para desarrollar su Cecilia Valdés. Tampoco pude ocultar mi emoción cuando supe que en este sitio de cubanía fueron igualmente bendecidos el padre Varela y José Martí.

“Además, asociadas a mi carrera como artista están la Plaza de la Catedral, donde bailé tantas veces y estrené ballets como Paganini, y también la Plaza Vieja, donde más recientemente la compañía presentó mi coreografía Shakespeare y sus máscaras.

En esta rememoración a la que usted me ha llevado, no quisiera que faltara el agradecimiento al poeta Lezama, que en un texto maravilloso me imaginó bailando en el «centro de imantación de La Habana» –para él, el Castillo de la Fuerza–, «entre las hogueras y las primeras auroras» de la naciente San Cristóbal, justo el día de los comienzos, en la hora fundacional de la nacionalidad cubana.

“En fin, son tantos momentos que me unen a La Habana que me sentiría indefensa si me apartaran súbitamente de ella. La Habana, nuestra Habana, es mi entorno, mi hogar, no me imagino sin ella. Es un orgullo; en ella está la huella de nuestro pasado y la semilla del porvenir.

-La vida de una ballerina no solo implica entrega; es una vida de renuncia. ¿Cómo es su dieta, un día cualquiera, ahora que, aunque no retirada, ya no calza las zapatillas de punta?

-[Se aproxima como quien busca complicidad y se lleva la mano derecha al rostro] ¡Ay, mis zapatillas!, si usted supiera cómo las extraño [se detiene unos segundos, y prosigue]: mi vida entera la he pasado bailando. Hace un rato, antes de comenzar la entrevista, usted me vio hablando por teléfono acerca del montaje de La bella durmiente del bosque, porque me parece que el más indicado para un papel es uno y no otro. Sigo haciendo muchos ejercicios, calentamientos, y algunas veces le digo a Pedro: hoy tengo ganas de pararme en punta. Quizá un día lo haga, aquí en casa, para asombro de todos.

“Como toda la vida he debido ser estricta con mi dieta, la verdad es que ya estoy acostumbrada. No sufro con eso. Siempre he tenido excelente apetito pero, de cierta forma, aún sé lo que debo o no debo comer. Hay que saber llevar vida de bailarina, no trasnochar, cuidar la figura, las piernas…

-Al frente de la compañía, no hace mucho tiempo, participó en las giras por Egipto y España. ¿De dónde extrae tanta fuerza, vitalidad, entusiasmo…?

-Es que cuando una va y escucha los agradecimientos del público, y se encuentra lo mismo con asiduos a este tipo de espectáculo que con personas que asisten por primera vez a una función de ballet, y me dicen: esto es inolvidable, para mí es un estímulo enorme. Me da esa fuerza que usted refiere, me hace sentir necesaria, que lo que hago es importante.

“Además, soy de las que piensan que se necesita vivir intensamente. Creo que hay tanto, pero tanto por qué vivir, que de verdad lo voy a hacer por doscientos años. Solo espero que la ciencia me ayude y descubra cómo estimular toda la fibra del cerebro, los músculos, para resistir y seguir andando. Ese es mi gran anhelo. Espero que se dediquen a eso en vez de inventar tantas formas de cómo matar lo más bello que tenemos: la vida.

-Hábleme del recorrido por las tierras de las pirámides, y del agasajo que le dispensaron la Universidad Rey Juan Carlos y otras instituciones españolas, en El Escorial.

-Nos pasamos dos meses de gira. Estar en Egipto, hacer esa función en El Cairo, ver de nuevo las pirámides, la Efigie, las tarimas… y sentir la música, el alboroto de los espectadores, me pareció maravilloso. Déjeme decirle que estuvimos, incluso, con los faraones [ríe]. Fueron emociones verdaderamente gratas. Me encanta ese país, su historia, su gente, todo.

“Después, llegar a España, patria de mis ancestros, es como entrar en casa. Además fue allí, durante un viaje que hice chiquita junto a mis padres, donde aprendí los primeros bailes: la sevillana, la malagueña, el fandanguillo, la jota… y a tocar las castañuelas.

“En Barcelona ofrecimos trece funciones de El lago de los cisnes, con el teatro a punto de «reventar» y el público de pie, pidiendo todavía más. Está comprobado que ese clásico bien bailado causa sensación. Lo he visto montado por otras compañías y me han entrado ganas de llorar; el escenario me ha parecido un lago, de tanto llanto.

“Lo que sucedió en El Escorial fue muy bonito. Se presentó la función –se pidió que fuese Giselle– y nuestra compañía bailó estupendamente. Las primeras figuras lo están haciendo muy bien. Era un teatro nuevo, magnífico, pero que ofrece contadas funciones. Casi siempre permanece cerrado. Aquello estaba repleto de amigos, personalidades, admiradores… Se hizo con gusto y con absoluto respeto. Fue emocionante. Agradezco mucho ese homenaje.

-¿Ha pensado alguna vez abandonar el magisterio, despedirse de sus alumnos?

-Como pienso vivir doscientos años, supongo que cuando se agote ese tiempo, tendría que retirarme. Para entonces, ya no estaré aquí: estaré en otro planeta.

-A propósito, ¿de dónde le viene esa pasión por conocer la vida extraterrestre, que la lleva a «cazar» cuanta noticia acerca de estos temas se publica?

-No sé quién se lo comentó, pero es así. Aprecio mucho la vida terrestre, pero también me fascina el espacio, todo lo que se relacione con los planetas. Ahora mismo, aquí donde usted me ve, estoy loca por saber qué está pasando en Marte, si por fin descubrieron nieve, si al taladrar profundamente la superficie aparecieron vestigios que indiquen que hubo vida…

-De todo su legado, de lo que su figura representa no solo en el universo de la danza, ¿qué le gustaría que fuese conservado con mayor celo?

-Lo que quisiera es que me recuerden como soy.

Junio de 2008

La primera versión de esta entrevista apareció en el periódico Juventud Rebelde, el 6 de julio de 2008. En 2010, en ocasión de los 90 años de vida de la mítica bailarina, el autor partió de esta entrevista y realizó a la Alonso nuevas preguntas. El texto enriquecido apareció entonces en la revista Opus Habana (Vol. XIII/ No. 2. agosto 2010 / enero 2011). La versión definitiva ha sido incluida en su libro de entrevistas La voluntad de prevalecer (Ediciones Boloña, 2017). 

*Mario Cremata Ferrán (La Habana, 1986). Periodista, editor e investigador. Es profesor adjunto de la Universidad de La Habana y trabaja en la Oficina del Historiador. Es director de la Editorial Boloña

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El lente de Granma captó diversos momentos de la vida de la Prima Ballerina Assoluta y Directora general del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso

 

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Publicado por: David Díaz Ríos  /  CubaEstrellaQueIlumina

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Consejos para mantener fresca la PC

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10 consejos para mantener fresca nuestra PC Tecnología al Día

 

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Se acaba el verano y muchos PCs lo están agradeciendo, ya que hemos pasado unas temperaturas muy altas en algunos puntos del país. Pero esto nos ha servido para prepararnos de cara al año que viene, ya que podría ser incluso peor. Por ello, hoy vamos a ver 10 sencillos consejos para intentar mantener lo más frío posible nuestro PC en cualquier época del año.

Los pequeños detalles cuentan a la hora de conseguir la mejor temperatura posible en nuestro PC

En este artículo vamos a intentar explicar conceptos simples, acciones fáciles de realizar y sobre todo intentar evitar cualquier coste para nosotros, ya que aconsejar con según qué cosas es lo más simple y solo se debería hacer si antes hemos seguido los consejos anteriores.

Por ello, encontraremos consejos más simples, otros en parte muy lógicos y alguno o varios que seguro no sabíamos. ¿Listo? pues vamos allá.

1- Colocación de la torre.

Parece obvio, pero puede que muchos no lo sepan, pero la colocación en una habitación de la torre/chasis es primordial a la hora de ganar temperatura en nuestro PC.

En primer lugar, debemos evitar “encerrar” nuestra caja en lugares que al menos no tengan cuatro veces la capacidad interior en litros cúbicos de dicha torre. Como esto es algo complicado de calcular, simplemente tened en cuenta que la torre tenga al menos en tres de sus seis caras libres con un espacio suficiente para que pueda tener una corriente de aire exterior e interior suficiente.

La habitación o el habitáculo debe ser al menos cuatro veces más grande que la torre para garantizar que el reemplazo del aire interior y exterior siempre sea el adecuado.

Por supuesto no debemos tener la torre encajonada en un lugar que no tenga circulación del aire, ya que entonces solo retrasaremos lo inevitable.

2- Posicionamiento de la torre.

El aire caliente tiende a subir porque el aire frío es más denso, lo que hace que éste desplace al primero hacia la parte superior. Por lo tanto, situar la torre más cerca del suelo puede tener un efecto muy positivo en las temperaturas de nuestro PC.

Igualmente, no recomendamos dejar la torre en el suelo, ya que lo que ganaremos con el aire más frío con el tiempo lo perderemos por la absorción de más partículas de polvo, pelo o cualquier otra sustancia o materia que encuentre a su paso.

Lo ideal sería situarlo entre 25 y 30 cm del suelo, respetando por supuesto el paso nº1.

3- Mantener las entradas/salidas de aire de la torre libres.

Bueno, es algo obvio para muchos, pero ni es el primero ni será el último que vemos que mantiene la torre con elementos que obstruyen el paso del aire, ya sea de entrada o de salida.

Un escritorio liberado de cualquier elemento es lo ideal para un PC, un lugar donde el aire pueda circular libremente tanto dentro del chasis como fuera.

Es conveniente asegurarse que dichas entradas y salidas no tienen filtros antipolvo extremadamente restrictivos y sobre todo que estén limpias. Una comprobación de su limpieza una vez al mes sería suficiente.

4- Mantener la torre cerrada con sus correspondientes laterales.

Otro error tan obvio como común: dejar uno o dos laterales/ventanas abiertos en la época de mayor temperatura.

Error garrafal que se puede pagar muy caro. La caja debe estar correctamente cerrada y a ser posible con un correcto flujo de aire interno, el cual dependerá del modelo de torre que tengamos.

Mantener los laterales abiertos permite una mejor temperatura, pero expone a todos los componentes a su enemigo número uno: el polvo.

Si tenemos problemas de temperatura y abriendo los laterales mejoramos mucho, lo que tenemos es un claro problema de flujo interno del chasis.

Una caja correctamente ventilada no necesita los laterales abiertos, apenas hay mejora real, por lo tanto, los laterales cerrados y en general la caja, con todos sus accesorios etc.

5- Ser extremadamente limpios en el lugar donde se sitúe la caja.

Es otra obviedad, pero quizás algunos no lo tengan tan en cuenta. La limpieza y orden en un escritorio minimiza el polvo y ayuda en general a cualquier componente a tener su temperatura óptima.

Cuando hablamos de ser extremadamente limpio nos referimos en todos los sentidos, ya que todo genera polvo, tanto nosotros, como nuestras mascotas como el propio aire al abrir una ventana.

Cuidar los detalles en este paso nos ahorrará parte del trabajo del punto siguiente.

6- Limpiar regularmente nuestro PC interior y exteriormente.

Hoy en día tenemos de todo para limpiar nuestros PC, desde cepillos especiales para componentes electrónicos que son antiestáticos y que sacan el polvo de los lugares más inhóspitos, hasta pequeñas “peras” de succión o expulsión de aire, pasando por toallitas de alcohol isopropílico al 70% etc.

Una limpieza cada seis meses (siempre que conservemos una limpieza correcta en el lugar) puede ser suficiente para mantenerlo todo bajo control y tener siempre las mejores temperaturas.

7- Mantener los disipadores limpios y la pasta térmica al día.

Ya entrando más en faena con lo que sería nuestro PC, la obviedad vuelve a invadirnos y solamente recomendaremos mantener los disipadores de nuestro PC limpios y en buen estado.

Otra de las recomendaciones es mantener la pasta térmica al día. Esto dependerá de cada modelo de pasta térmica y de los ciclos térmicos que haya sufrido.

Y es que muchas pastas se acaban agrietando con el tiempo, producto de su endurecimiento, lo cual crea puentes de rotura térmicos que hacen que el componente en cuestión a refrigerar por ella pierda rendimiento.

Normalmente, una pasta térmica actual puede durar entre 1 y 2 años sin mucho problema, siempre que el uso y horas de encendido sean las típicas de un uso normal y corriente.

Más horas de uso acelera el proceso por generar más ciclos térmicos, así que podríamos necesitar cambiarla algunos meses antes.

8- Evita el overclock o las sobrecargas de trabajo constantes.

No hay mucho más que añadir. Realizar overclocking, en el componente que sea, aumentará su temperatura y esta irá a parar a la torre y por ende al resto de componentes.

Evitar cargar el PC cerca del 100% de uso en cualquiera de los componentes también conseguirá reducir la temperatura interna del resto, pero si no queda más remedio podríamos hacerlo a las horas donde la temperatura ambiente sea menor, así mejoraremos la vida útil de cada componente.

La única solución para poder realizar overclocking o cargas durante 24/7 sin empeorar las temperaturas llega en el siguiente consejo.

9- Como último remedio, mejorar la refrigeración o cambiar componentes.

 

Es el apartado más sencillo y más eficaz, pero también uno de los más caros lógicamente. Mejorar la refrigeración en base a una torre de mayor tamaño, mejor flujo, mejores disipadores o sistemas de refrigeración repercutirá de forma directa en mejores temperaturas.

Cambiar ciertos componentes por otros más eficientes y con mejores sistemas de refrigeración también ayudará, pero esto es el penúltimo paso antes de cumplir todos los anteriores.

10- Cambiar a sistemas de refrigeración de gama alta.

Como por ejemplo refrigeración líquida custom o simplemente un aire acondicionado en el lugar del PC.

Lógicamente esta la opción menos recomendada por su alto costo, pero llegados a este punto solo se podría aconsejar optar por sistemas que repercutan directamente de dos formas: o absorber una mayor cantidad de calor de los componentes o enfriar el aire ambiente para bajar el del interior del chasis.

No hay más misterio aquí si tenemos que llegar a este punto, sobre todo si buscamos un PC para 24/7 sin demasiadas complicaciones.

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Mejorando la ventilación de la PC

 

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Uno de los factores clave a la hora de un buen rendimiento en nuestro PC es la temperatura de los componentes que lo componen. La mayoría de ellos incorporan sistemas de refrigeración activos o pasivos, obteniendo temperaturas correctas, pero lo cierto es que a menor sea ésta, o bien mayor rendimiento o bien más vida útil. Hoy os enseñaremos cinco trucos sencillos para mejorar la ventilación del PC y con ello las temperaturas.

Mayor ventilación puede significar mayor cantidad de polvo.
Un apartado que debemos tener claro es que mejorar la refrigeración, por norma, conlleva más polvo y suciedad dentro de nuestro PC.

Lo que en un principio es beneficioso puede no serlo a largo plazo, por ello os recomendamos antes de comenzar a leer que tengáis esto en mente y mejoréis vuestros sistemas anti polvo si vuestro chasis no va equipado con ellos en todas las salidas/entradas de aire.

Dicho esto, comencemos con este pequeño tutorial:

Mantener u optimizar un correcto flujo de aire interior.

La mayoría de chasis de gama baja o media-baja no incluye los suficientes ventiladores para mantener un correcto flujo de aire en el equipo.

Por ello, si vuestra caja permite más ventiladores de expansión, es recomendable incluirlos. La posición y orientación de los mismos dependerá de si vuestro sistema incluye refrigeración por aire, un sistema AIO o un sistema de refrigeración líquida custom.

No todas las configuraciones valen para todo, ni todos los chasis logran evacuar el aire de la misma manera, por ello y aunque somos conscientes de la variedad de estos, tomaremos como ejemplo la típica mid-tower vertical.

Flujo correcto para una configuración completa por aire.

Salvando la restricción de las bahías de los HDD que podrían ser removidas, el flujo correcto para un sistema común por aire es el que figura en la imagen superior.

El aire frío más denso entrará en presión positiva hacia el centro del chasis desde todos los puntos posibles del frontal o suelo para robar temperatura a los componentes circundantes y terminar calentándose, perdiendo densidad en el proceso y saliendo por la parte trasera y superior.

Así lograremos las mejores temperaturas, pero aun así, debemos tener en cuenta otro detalle que trataremos más adelante en cuanto a la colocación del disipador.
Flujo correcto para una configuración mixta aire/agua.

La imagen superior viene como anillo al dedo para explicar qué es lo que no se debe hacer cuando disponemos de una refrigeración mixta.

¿Cuál es el error? Colocar el radiador en la parte superior del chasis teniendo opción de colocarlo en el frontal y en presión negativa, es decir, sacando aire o push negative.

Tal y como está la imagen, el radiador está absorbiendo el aire caliente que llega desde la parte baja, y es que por mucho aire frío que entre desde el frontal, por termodinámica la zona superior de la torre generará la llamada bolsa de calor, donde el calor generado por las gráficas, placa y demás componentes llegará a él en mayor o menor medida.

En definitiva, siempre que podamos lo ideal será colocar el radiador en el frontal de la caja en push negativo, sacando la mayor cantidad de aire del chasis en el resto de ventiladores.

Flujo correcto para una configuración de refrigeración líquida custom.

En este caso las opciones son muy simples, optaremos por una configuración de presión negativa en push total, sacando con ello la mayor cantidad de aire de nuestro chasis hacia el exterior, ya que con ello las temperaturas serán las mejores posibles.

Perderemos en estética (visto el chasis desde fuera), ya que los paneles de vidrio no reflejarán ninguna luz, sino los radiadores que son menos vistosos, pero es la mejor configuración desde el punto de vista del rendimiento.

Posicionamiento de nuestra tarjeta gráfica.

Lo cierto es que ahora está muy de moda el colocar las GPUs de forma vertical, pero la realidad es que desde el punto de vista del flujo térmico es un auténtico error.

Pasamos de crear un flujo correcto mientras se mantiene en horizontal a crear una bolsa de calor en la parte inferior del chasis, perjudicando de forma clara y continua al resto del equipo.

La tarjeta gráfica debe de ir en horizontal y a una altura lo más baja posible para obtener con ello las mejores temperaturas posibles.

Posicionamiento del disipador.

Algo similar ocurre con los disipadores, donde se ve influenciado todo por la correcta posición del mismo en la placa.

Lógicamente, la prioridad es evacuar lo más rápidamente posible el calor generado y que el mínimo quede dentro del chasis.

La configuración correcta en estos casos, siempre que el disipador sea de torre o doble torre, es la que vemos en la foto superior, más comúnmente conocida como orientación horizontal.

Esta configuración tiene una ventaja más, ya que si nuestra GPU está colocada justamente debajo del ventilador, su backplate se verá beneficiado por la aspiración del aire del ventilador del disipador, mejorando en algún grado la temperatura de la misma.

 

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Publicado por: David Díaz Ríos  /  CubaEstrellaQueIlumina

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UNISS: Una universidad con los ojos bien abiertos

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Universidad de Sancti Spíritus (Uniss) José Martí Pérez:  Una universidad con los ojos bien abiertos / Juan Antonio Borrego

 

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Tras insertarse desde hace años en el llamado proceso de integración, la joven Universidad de Sancti Spíritus alimenta la sinergia con las empresas locales en una relación que ambas partes reconocen como ventajosa

 

¿La universidad debe acercarse al potrero o el potrero a la universidad? La pregunta que durante algunos años se estuvieron haciendo los espirituanos más preocupados por la formación del capital humano que demandaba y demanda esta provincia para su desarrollo, parecería un sinsentido a la luz de lo que sucede hoy, cuando desde hace rato quedó claro que el recorrido debe ser en ambas direcciones.

Al menos a esa conclusión han llegado lo mismo en la Facultad de Ciencias Agropecuarias que en la Empresa Managuaco, donde los estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia entran y salen «como Pedro por su casa», madrugan como si fueran vaqueros, se involucran en proyectos investigativos y comprenden que la docencia, que erróneamente suele asociarse a los laboratorios y a las academias, también se hace –y a veces hasta mejor– en los territorios de la producción.

La facultad acoge las especialidades de Ingeniería en Proceso Industrial (en la modalidad de curso por encuentros), Ingeniería Agrónoma, Ingeniería Forestal y Medicina Veterinaria y Zootecnia, de las cuales las tres últimas aterrizan sistemáticamente en las unidades docentes que funcionan en las empresas pecuarias Venegas y Managuaco, en la Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro, y en la antigua Facultad Agropecuaria de Montaña (FAME), de Topes de Collantes, ubicada en el macizo del Escambray.

Para la Máster en Ciencias Odmara Castellano Yero, decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí (Uniss), el proceso afortunadamente fluye sin mayores contratiempos, se cumple la planificación por años, no existen dificultades con los convenios y el criterio institucional, incluso, «es que los mismos se vienen fortaleciendo y que las relaciones con las empresas se encuentran hoy consolidadas».

En la acera de enfrente, que bien mirada viene siendo casi la misma, directivos de las pecuarias Venegas, en Yaguajay, y Managuaco, en Sancti Spíritus, cada día dicen sentirse más responsables de la formación de quienes a la larga serán sus trabajadores, sus especialistas y hasta sus cuadros de dirección.

Managuaco, que acoge tradicionalmente a veterinarios y agrónomos, está haciendo gestiones con la Facultad de Ciencias Técnicas y Empresariales, de la propia Uniss, para trabajar también en la formación de estudiantes de las especialidades de Contabilidad y Finanzas e Informática. «Queremos vincularlos desde los años iniciales y que realicen sus tesis en la empresa», dice Lianne Fleites Rodríguez, especialista de cuadros de la entidad ganadera.

Con capacidad para 70 estudiantes, la unidad docente de la pecuaria Venegas viene siendo casi como el Palacio de las Convenciones para el Consejo Popular de igual nombre, según las ocurrencias de su presidente, Israel Pérez, Catanga, quien coincide en la utilidad práctica de «cocinar» allí los profesionales que tendrán luego en sus manos la suerte de la ganadería local.

Para María Julia Sánchez, directora de Capacitación en la entidad, por la tradición y la cultura alcanzadas, por los recursos humanos disponibles y por las condiciones en general creadas en el centro, «resultan ilimitadas las posibilidades para contribuir a la formación integral de los estudiantes en la empresa», que hoy mantiene vínculos con organizaciones vecinas como la Agroindustrial de Granos Valle del Caonao, la ueb Porcina y la fábrica de quesos Mérida, de Río Zaza.

CON LA INTEGRACIÓN COMO PALANCA

Cuando en enero pasado, el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez llegó hasta la sede de la Uniss con un Vicepresidente, 11 ministros y dos viceministros a intercambiar sobre el papel de la universidad en el contexto cubano, ya la casa de altos estudios había graduado cerca de 37 000 profesionales y contaba con un claustro integrado por más de cien doctores, 500 másteres, cerca de un centenar de profesores titulares y más de 200 profesores auxiliares.

«A la comunidad universitaria se le debe explicar sistemáticamente cómo avanzamos en los programas; qué pretendemos hacer para impulsar el desarrollo del país; y a la vez proponerle temas de trabajo conjunto», sugería el mandatario cubano en un intercambio en el que también salieron a relucir los resultados acumulados por el centro de altos estudios en sus más de 35 años de existencia.

«Nos relacionamos lo mismo con Haití que con Alemania», le refería a Escambray hace algún tiempo el Doctor Martín Santana, una de las personas que más han empujado la Educación Superior en esta región, en tácito reconocimiento a esa vocación cosmopolita de la Universidad, que en modo alguno está reñida con su intervención en importantes proyectos comunitarios y en la vida misma de Sancti Spíritus.

En la Uniss el proceso de integración fue interpretado como una suerte de palanca, según el criterio de la mayoría de los actores, que primero lo revolvió todo y luego lo reorganizó, con cinco facultades –Ciencias Agropecuarias, Ciencias Pedagógicas, Ciencias Técnicas y Empresariales, Cultura Física y Humanidades–, siete Centros Universitarios Municipales (CUM), dos residencias estudiantiles, una residencia de posgrado y más de una treintena de carreras o titulaciones, las que en buena medida hoy dan respuesta a las principales demandas del territorio.

TRINIDAD NO SOLO ENSEÑA TURISMO

Si Román Benítez, Hanny Peña y Jesús Humberto González se titularon como licenciados en Turismo y hoy se desempeñan sin mayores contratiempos en esta rama en la ciudad de Trinidad, no fue solo gracias al «milagro» de su talento, a su empeño personal y a esa perseverancia que se requiere para doblar el lomo durante una jornada de ocho horas y luego, cuando los ojos y el cuerpo piden ponerse en pausa, salir a comerse los libros.

La conquista de estos trinitarios ilustra en buena medida las bondades que representó para el territorio la apertura en 2002 del Centro Universitario Municipal –uno de los más importantes de los siete adscritos a la Uniss–, hoy una prestigiosa institución que lo mismo forma profesionales en ocho carreras, que imparte un curso de cultura tributaria o se involucra en la preparación del expediente con el que Trinidad ganó su condición de Ciudad Artesanal del Mundo.

Es cierto que la Licenciatura en Turismo despuntó desde un inicio como la carrera líder del Centro Universitario, algo muy lógico para una región que desde hace décadas viene especializándose en esta actividad; sin embargo, contrario a lo que pudiera pensarse, hoy también existe demanda en otros frentes.

La doctora Anayansi Albert Rodríguez, su directora, habla con orgullo del crecimiento de otras especialidades como Contabilidad y Finanzas, Agronomía, Derecho, Sicología, Ciencias de la Información, más los perfiles pedagógicos. «Que hoy tengamos 45 agrónomos en primer año –dice ella– constituye un verdadero suceso para Trinidad».

Pero que en estos años el centro haya nucleado a 20 docentes, todos másteres y doctores; que le abra día tras día las puertas al empresariado local y les enseñe francés, inglés y portugués a los trabajadores por cuenta propia ocupados en la atención al turismo; que investigue los problemas del territorio y contribuya a transformarlos, más que un suceso, es una manera tangible de probar que la universidad cubana está en todas partes y al menos la espirituana camina con los ojos bien abiertos.

 

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Publicado por: David Díaz Ríos  /  CubaEstrellaQueIlumina

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El rumbo de Cuba y “la opinión de Miami”

El rumbo de Cuba y “la opinión de Miami” / Por Iroel Sánchez

 

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina
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Ni la NED, ni Soros, ni la OEA: Declaración de la Unión de Periodistas de Cuba

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Ni la NED, ni Soros, ni la OEA: Declaración de la Unión de Periodistas de Cuba

Respalda Díaz-Canel denuncia de periodistas cubanos.

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La Unión de Periodistas de Cuba denuncia enérgicamente esta manipulación y reafirma que lo más importante para nuestra organización es persistir con nuestro proyecto de transformar el sistema de medios públicos, para más socialismo y para más Revolución. Y si de siglas se trata, que se tenga en cuenta que la UPEC seguirá defendiendo sus postulados fundacionales sin el dinero ni las falsedades de la OEA, la NED, la OSF, la IPYS y otras subsidiarias del gobierno de Estados Unidos.

 

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La Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba emitió una declaración en la que denuncia que los periodistas de medios públicos cubanos recibieron la semana pasada mensajes y llamadas telefónicas del Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS), una ONG vinculada a campañas políticas contra gobiernos y organizaciones progresistas en América Latina, particularmente obsesionada con las líneas de ataque a la Revolución bolivariana.

En el texto se detalla que sorprendentemente, un funcionario de IPYS informó a nuestros compañeros que habían sido seleccionados algunos de sus trabajos para un concurso de crónicas sobre asuntos cubanos en el que no habían participado y que auspicia este Instituto.

Poco después el IPYS anunciaba, con bombos y platillos, una lista “ecuménica” de finalistas que incluye textos publicados originalmente en medios públicos y privados, entre estos últimos algunos con una línea editorial abiertamente antisocialista y alineada a las políticas de Washington contra el gobierno cubano.

La Upec precisa que la IPYS es la organización más importante del grupo GALI (Grupo Andino de Libertades Informativas), que canaliza los fondos para la injerencia y la subversión de las agencias estadounidenses en el frente de las “violaciones a la libertad de expresión”. Basta una búsqueda somera en Internet y se encontrará a esta organización en primera línea contra la Ley de Medios que impulsó el gobierno de Rafael Correa en Ecuador; en las campañas de fake news contra Evo Morales (el caso TIPNIS, de un supuesto hijo del mandatario que nunca existió y que envenenó un referendo en Bolivia), y en la artillería mediática que sustenta al autoproclamado Juan Guaidó, en Venezuela, por citar algunos ejemplos.

En la denuncia argumenta que quien paga y quien manda en IPYS son donantes como la OEA, la National Endowment for Democracy (NED) y la Open Society Foundations (OSF), de George Soros, financistas que orgullosamente se proclaman en la página web de este instituto.

«¿Hará falta recordar qué son estas organizaciones “caritativas”? La OEA, ese organismo indefendible que actúa en nombre de la democracia sólo cuando así conviene a los intereses estadounidenses y de las oligarquías locales latinoamericanas, no hizo nada para parar las dictaduras latinoamericanas en la época dorada del Plan Cóndor y los atentados terroristas de la CIA contra civiles cubanos. En años recientes, el organismo panamericano no solo se ha prestado para satanizar a Venezuela, a Cuba y a Nicaragua a la orden de John Bolton, sino que fue incapaz de hacer algo para impedir un golpe de Estado en Honduras o para denunciar las conspiraciones parlamentarias que depusieron a los mandatarios Fernando Lugo, de Paraguay (2012) y Dilma Rousseff, de Brasil (2016).

«¿Y la NED, “pantalla de la CIA” –apelativo que no se le debe al diario Granma, sino a The New York Times? Quien revise ahora mismo la página oficial encontrará el listado de los jugosos presupuestos federales destinados en el 2018 al cambio de régimen en Cuba -tendremos que esperar a enero para saber los que están entregando en el 2019. Invariablemente, los destinatarios de los fondos de la NED, como el IPYS, militan en la nueva o vieja contrarrevolución que suele tener más recursos y medios para expresarse que los cubanos, porque es un apéndice de la política norteamericana y dispone de toda la prensa de derecha para su vocería. A esto se suman las acciones que violan flagrantemente la libertad de expresión de los revolucionarios cubanos en las plataformas estadounidenses, como el reciente bloqueo de Twitter a más 200 cuentas de periodistas y medios públicos nacionales en esta red, muchas de las cuales no han sido restituidas a sus titulares.

«George Soros, multimillonario detrás de la Open Society, es un conocido promotor del caos global desde Ucrania hasta los Balcanes, según los documentos filtrados por DC Leaks. Recientemente su mano peluda, junto con la NED, ha aparecido meciendo la cuna de las manifestaciones en Hong Kong. Wayne Madsen, ex investigador de la célebre Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en su libro Soros: el quantum del caos, ha documentado con pelos y señales la participación de la OSF en la desestabilización de los Balcanes, su doble juego en el Cáucaso, su colaboración en el golpe en Honduras, su infiltración en China, sus redes de apoyo a las “revoluciones de color” y las “revoluciones árabes”, y su injerencia en América Latina.

«La Unión de Periodistas de Cuba tiene bases políticas y éticas muy claras; caben en su seno múltiples opiniones, pero no comulgamos ni con la NED, ni con la OEA, ni con la Open  Society de Soros, funcionales a las estrategias del gobierno de Estados Unidos para asfixiar a nuestro país.  Sus operaciones son inmorales e ilegales bajo los principios cívicos y las normas jurídicas cubanas. Refuerzan aún más el bloqueo económico, promueven la desestabilización, cortejan a los medios privados y llevan adelante una gigantesca campaña que le niega la sal y el agua al gobierno de Miguel Díaz-Canel, mientras omiten lo que no les conviene, tergiversan la realidad y calumnian groseramente a quienes defienden el socialismo y la Revolución cubana.

«La IPYS ha manipulado a nuestros compañeros para auspiciar una nueva campaña contra el sistema público cubano.  Lleva impreso un sello político contrarrevolucionario, con vergonzosos ecos en las redes que llegan al extremo de sugerir que la UPEC acepte dinero de organizaciones que tienen las manos manchadas de sangre y usan la retórica de la libertad de expresión con fines ideológicos y como ariete político.

«La Unión de Periodistas de Cuba denuncia enérgicamente esta manipulación y reafirma que lo más importante para nuestra organización es persistir con nuestro proyecto de transformar el sistema de medios públicos, para más socialismo y para más Revolución.  Y si de siglas se trata, que se tenga en cuenta que la UPEC seguirá defendiendo sus postulados fundacionales sin el dinero ni las falsedades de la OEA, la NED, la OSF, la IPYS y otras subsidiarias del gobierno de Estados Unidos».

Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba

 

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina
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Fidel, abogado del mundo

Fidel, abogado del mundo / Jorge Oller Oller

 

En la historia de la Organizacion de Naciones Unidas,  12 de octubre de 1979 quedó como un día muy significativo. En su condición de Presidente  del Movimiento de Países No Alineados, Fidel Castro Ruz defendió en este foro internacional la existencia y el futuro de toda la humanidad.

Como presidente del Movimiento de Países No Alineados, Fidel hablando en la ONU el 12 de octubre de 1979

Fidel manifestó: «No he venido aquí como profeta de la revolución; no he venido a pedir o desear que el mundo se convulsione violentamente. Hemos venido a hablar de paz y colaboración entre los pueblos, y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacífica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales el futuro será apocalíptico.

“El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo.

“Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana”

Las fotografías y notas que acompañan esta Fotocrónica nos transportan inmediatamente a la ONU y recuerdan algunos de los momentos más trascendentales de aquel  viaje y de la comparecencia de Fidel en la tribuna más universal de la humanidad defendiendo con pasión y raciocinio a la amenazada Madre Tierra.

El compañero Julio García Luis, editorialista del diario Granma  y uno de los periodistas que acompañó a Fidel en aquel viaje, apuntó en su cuaderno de notas: 

Apenas despegamos de La Habana rumbo a Nueva York, a las 10:10 p.m., el 10 de octubre, Carlos Rafael Rodríguez  se apareció por el pasillo del IL-62M y me dijo: -Dice Fidel que después de lo del Moncada y del Granma , lo más arriesgado que va a hacer en su vida es meterse ahora en Nueva York.”

“Ningún viaje como este – escribió Julito – había levantado en la gente tanta zozobra. Y eso que el pueblo no estaba al tanto de las declaraciones y los movimientos de los contrarrevolucionarios que habían anunciado públicamente  que Nueva York sería “la tumba de Fidel”, y de que “de aquí no saldría vivo”.

Invitados por Fidel viajaban en el avión dos periodistas norteamericanos: Karen Ranucci y Jon Alpert.  Mientras volábamos sobre territorio norteamericano  éste último le preguntó al Comandante: Cuando usted  viaja a una ciudad como esta, en la que cientos de personas han anunciado que van a matarlo, ¿tiene miedo? ¿lleva algo especial?» Fidel se rió y le contestó: – “¿Que si llevo algo especial? ¿El qué? ¿Una bomba atómica? Les puedo asegurar que no”, “No tengo miedo a morir, no llevo chaleco antibalas”  y desabrochándose la camisa ante la cámara del reportero y documentalista, mostró su pecho desnudo   “Voy a desembarcar así en Nueva York. –le respondió- Lo que llevo es un chaleco moral”.

Aterrizamos en una de las pistas del grandioso aeropuerto John F. Kennedy en medio de un gran despliegue de helicópteros, patrulleros de la policía de Nueva York y del servicio secreto norteamericano. Al colocar la escalerilla bajamos un grupo de periodistas para tomar las fotografías y anotar las incidencias de la llegada,  pero unos inspectores de inmigración nos obligaron a subir de nuevo para llenar las declaraciones de aduanas. Fidel respondió con palabras mayúsculas ante la insolencia a un Jefe de Estado y del NOAL y bajó del avión. Fue recibido por el jefe de protocolo de la ONU,  quien lo llevó en un Lincoln negro hasta la Misión Cubana, los demás miembros de la delegación y los acompañantes le seguimos en otros automóviles, nadie le hizo caso a aquellos papeluchos provocadores que pretendían hacernos llenar.

Portada de uno de los diarios neoyorquinos anunciando la llegada del legendario Comandante en Jefe de la Revolución Cubana

La Misión Cubana, situada en la Avenida Lexington y calle 38, estaba totalmente bloqueada por la policía,  que había puesto barreras e impedía el paso a las personas y los automóviles que no estuvieran una credencial oficial que era verificada escrupulosamente cada vez que se entraba al edificio. Los uniformados custodiaban la calle a pie, a caballo o en patrulleros, las azoteas de los edificios colindantes estaban tomadas por francotiradores que constantemente oteaban con sus binoculares las ventanas de los inmuebles vecinos.  Cuando llegó Fidel a la Misión, uno de sus escoltas fue rodeado e insultado por provocadores los cuales recibieron la primera lección práctica de cortesía, distancia y respeto. Ante la actitud agresiva, el escolta “aterrizó” su walkie-talkie en la cabeza del  más osado que cayó al suelo y provocó la estampida del resto de los compinches bravucones. Ninguno de ellos se animó a recibir otra clase práctica de estos aguerridos muchachos que acompañaban a Fidel.

Un puñado de contrarrevolucionarios que armaron piquetes de provocación tuvieron que quedarse a cuadra y media de la sede de la Misión cubana en Nueva York

Cuando Fidel conoció el elevado precio  que su visita a Nueva York causaba a las autoridades norteamericanas para protegerlo, comento humorísticamente: “Se gastaron millones primero para matarme y ahora se los tienen que gastar para cuidarme”.   A una cuadra de allí, en el medio de la calle y detrás de una barreara policiaca que les impedía acercarse a la Misión,  un puñado de contrarrevolucionarios rodeaban un camión con altavoces que emitían mucha bulla y pocas nueces y que molestaba a los vecinos de aquellos alrededores pero no alcanzaba a oírse en el edificio donde se alojaba Fidel.

El día que Fidel habló ante la ONU la policía hizo un alarde de organización y fuerza. Policías a caballo, patrulleros e infantería fue apostada a lo largo del recorrido desde la sede de la Misión hasta el edificio de la ONU. En el aire dos helicópteros y por el río Hudson surcaban lanchas rápidas, en fin toda la policía neoyorquina cuidando a nuestro Comandante en Jefe  en esos días, lo cual él agradeció cortésmente  al despedirse de Nueva York.

El discurso Fidel en la ONU fue escuchado a salón repleto  y con sumo interés por los delegados de todas las naciones y varias veces aplaudido. Tuvo un final impresionante y aprobatorio todos los delegados puestos de pie lo ovacionaron repetidamente. Bueno, no todos, un puñadito liderado por la delegación norteamericana, quedó acurrucado en sus asientos demostrando su pequeñez y el desinterés por la salud del planeta. Fidel había obtenido una gran victoria en las narices de la nación más poderosa del mundo. Al regresar a la Misión  Fidel estaba feliz y conversó con los periodistas cubanos  que le acompañamos: Julito, Elio Constantin, Santiago Álvarez, Pedro Martínez Pírez, Danylo Sirio, Lino Betancourt, Iván Nápoles, Omar de la Cruz, Quino Viñas, y otros meritorios compañeros más que escapan a mi memoria al escribir estas líneas. A Fidel le llovieron las felicitaciones de representantes de distintos paises, intelectuales, políticos y personas humildes que le admiraban por su profunda oratoria.

Fidel habló cuatro veces en la ONU. En todos sus discursos denunció los graves problemas que afectan a la Humanidad y al Mundo. La primera vez, el 26 de septiembre de 1960, donde pronunció el discurso más largo que se había escuchado en ese plenario, por cuatro horas y diez minutos.  La segunda, el 12 de octubre de 1979, ya referida al principio de esta Fotocrónica. La tercera vez fue en el quincuagésimo aniversario de la ONU, el 21 de octubre de 1995, donde Fidel pronunció en ese foro su discurso más breve – unos cinco minutos de duración de acuerdo a lo establecido.  La cuarta y última vez  que el Comandante habló en la ONU fue durante la Cumbre del Milenio el 6 de septiembre de 2000 donde  razonó: “El objetivo fundamental de las Naciones Unidas, en el siglo apremiante que comienza, es el de salvar al mundo no sólo de la guerra sino también del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destrucción de los medios naturales indispensables para la existencia humana.

Tras fallecer en La Habana el 25 de noviembre de 2016,  la Asamblea General de Naciones Unidas rindió un respetuoso homenaje y un minuto de silencio a este hombre de estatura global que al defender las causas más justas de la humanidad, se convirtió también en abogado del mundo.

Fidel conversa con periodistas cubanos

Fuentes:

  • Diario Granma de los días 13 y 15 de octubre de 1979
  • Julio García Luis: ¿Qué periodismo queremos? pp 273-281
  • Vivencias del autor

 

Una de las credenciales de prensa expedidas por la ONU para la cobertura de la visita de Fidel a la organización.



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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina
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Desextinción: levántate y anda

Desextinción: levántate y anda / Por Toni Pradas / Ciencias

 

Vaya problema se ha echado encima la humanidad que, por curiosidad científica, corrección política o los insomnios que provoca la conciencia culpable, quiere revivir, de las viejas fotos y grabados, aquellas especies fregadas por rifles y deforestaciones.

Entonces pretende materializarlas, no como hologramas ni en sesiones espiritistas, sino como seres carnudos que serán invitados a compartir este largo viaje de tren transiberiano que es la vida, y que retomen su espacio en este planeta que, paradójicamente, parece condenado a apagarse en el oscuro firmamento con un puntico blanco, como los viejos televisores de mueble barnizado.

Algunos saltan de júbilo con la idea de recibirlos biológicamente como quien se reencuentra con su mascota extraviada, aunque no dejarán que sus hijos acaricien la aterciopelada cabeza de un tigre diente de sable. Otros son más escépticos y creen que será un buen motivo para que perezcan nuevamente en divertidos safaris con cananas llenas de adrenalina y perdigones. Unos terceros piden que ni lo piensen, que resucitarlos sería como jugar a ser Dios –como si exterminarlos no pareciera que le han quitado el mando del videojuego al Supremo.

Como sea, cada vez es más fuerte la convicción de que podría intentarse tenerlos de vuelta y, lo mejor de todo, la ciencia tiene agallas intelectuales para lograrlo. La indetenible clonación de animales desde que se replicó a la oveja Dolly en 1996 lo confirma, y hasta perfecciona cada día más sus mañas. Pero lamentablemente, con la tecnología actual, las muestras de ADN solo siguen siendo útiles por aproximadamente un millón de años.

Es decir, teóricamente se podría clonar un neandertal, pero no un triceratops, el dinosaurio que desapareció hace unos 65 millones de años a consecuencia ya ni se sabe de qué. (Científicos de las universidades de Princeton y de California en Berkeley, Estados Unidos, encontraron evidencias que ponen en duda que la extinción de los dinosaurios se produjese a causa del impacto del asteroide o cometa gigante que provocó el cráter Chicxulub en la actual península de Yucatán, como se creía hasta ahora. Ambas investigaciones, publicadas en la revista Science a principios de este año, coinciden en que una serie de grandes erupciones volcánicas en las Traps del Decán, en el centro-oeste de la India, tuvo lugar 50 000 años antes y los flujos de lava continuaron durante milenios después, acabando con dos tercios de las especies vivas que habitaban la Tierra).

El arte de replicar dinosaurios fue posible gracias a Michael Crichton en la literatura y cineastas como Steven Spielberg después, quienes con Parque Jurásico expusieron la clonación técnica, en cantidades agropecuarias, de varias especies extintas.

Pero seamos justos: antes Julio Verne y Arthur Conan Doyle habían conseguido revivir a esas gigantescas especies en sus respectivas obras Viaje al centro de la Tierra y El mundo perdido, pero no por fabricación, sino por revelación natural ante los personajes, cuando ellos y nosotros las creíamos finiquitadas.

Casos como esos, de ocurrir ciertamente, serían considerados como pseudoextinción, tal como aquellos grupos taxonómicos enteros que dijeron adiós y justo cuando dejamos de extrañarlos, reaparece algún ejemplar con mirada de “no es lo que tú piensas”, como quien sin previamente avisar no durmió esa noche en casa.

Animales Lázaro

El que más recientemente volvió del mundo de los muertos es el insecto palo de la isla de Lord Howe (Dryococelus australis). Fue descubierto en el siglo XIX y considerado extinto desde la década de 1930, cuando las ratas de los barcos balleneros que hicieron una estación en ese islote del mar de Tasmania, bajaron a tierra como tatuados marineros para darse el gran festín con la jugosa especie de 15 centímetros de longitud y 25 gramos de peso.

En 2001 fue reencontrada una colonia de 24 ejemplares del bicho y el Zoo de Melbourne, con dos parejas reproductoras, multiplicó la población que luego fue enviada a repoblar la isla.

Este insecto palo es lo que llaman animal Lázaro, por “resucitar” como el personaje bíblico. También lo es el celacanto (pez óseo prehistórico desparecido hace 65 millones de años y reencontrado en 1938); el petrel de las Bermudas o cahow (a pesar de darles temor su llamado de apareamiento, los marineros se comieron la última posta en torno a 1620, hasta redescubrirse una pequeña colonia del ave en 1951); y el calamón takahe (se cree que sus ancestros, volando, alcanzaron Nueva Zelanda desde Australia, hace millones de años. Ante la ausencia de depredadores naturales vivieron a cuerpo de rey, aumentaron de tamaño y perdieron su capacidad de volar. Desde la llegada de los europeos en el siglo XVIII, los animales importados se engulleron al sabroso y para entonces indefenso takahe, y en 1898 fue declarado extinto).

Incluso Cuba tiene su ejemplar Lázaro, aunque con más agonías que Babalú Ayé. El primitivo y pequeño mamífero endémico de la Isla, de hocico como trompa y conocido como almiquí (Solenodon cubanus), recuerda a esos niños bitongos que en el juego de las escondidas no aparece tras el aviso, hace llorar a sus preocupados amiguitos y al anochecer lo hallan dormido aún en su escondite.

Se dice que el almiquí abundó en todo el archipiélago hasta la llegada de los conquistadores españoles. A pesar de poseer una saliva venenosa –algo muy inusual entre los mamíferos– capaz de matar pequeños lagartos, ranas, aves o incluso roedores, su baba no fue suficiente para luchar contra las ratas y animales domésticos introducidos, así que su censo declinó drásticamente.

En 1861 el solenodon cubano fue descubierto para la ciencia por el naturalista alemán Wilhem Peters. Desde 1890 hasta los años de 1970 no se identificaron más ejemplares. Cuando ya los científicos se habían resignado a tachar su nombre de la lista, entre 1974 y 1975 fueron capturados tres nuevos especímenes. Entonces volvió a desaparecer. Hasta que, en 2003, cuando ya se le había dado por mártir, un nuevo ejemplar fue atrapado por un campesino.

Actualmente se cree que una mínima población de almiquís sobrevive en la región oriental de Cuba, en lo más recóndito de la Sierra de Cristal y el Parque Nacional Alejandro de Humboldt; tal vez letárgico de jugar a este inacabable juego de las escondidas.

A un cuarto para la hora final

Solo sometido a tortura física alguien admitiría que los animales Lázaro son ejemplos de desextinción. Tampoco lo son aquellos que desaparecieron, pero dejaron especies descendientes o hijas que han evolucionado desde su especie padre (es el caso de las aves, que se originaron de los dinosaurios) con la mayor parte de la información genética de esta última.

La desextinción no deja espacio al azar de la naturaleza y su reino se circunscribe al conjunto de técnicas que permiten volver a engendrar un ejemplar o, incluso, revivir una especie extinta completa, ya desaparecida. Es como ordenar con la voz gutural de la ciencia: “Levántate y anda”.

Pero la ambición, vimos ya, depende de un puñado de miles de años que limitan la calidad del ADN; afortunadamente, nadie quiere resucitar a nuestros románticos primos neandertales.

Reincorporar a la lista activa al mamut lanudo o mamut de la tundra, es más accesible (y hasta existen planes turísticos futuros con esta especie). Hoy se cuenta con muestras de ADN congeladas y teóricamente se podría implantar ese material hereditario en elefantes, que son genéticamente similares (si es que no se extinguen antes). Incluso se estima que un híbrido de mamut lanudo y elefante está a tan solo unos años de conseguirse.

De momento, los obstáculos parecen ser financieros y políticos, y no tanto científicos. Xiuchun (Cindy) Tian, profesora de Biotecnología de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, quien está trabajando en la reactivación de ADN, basado en el núcleo, a través de la clonación, cree que solo tomaría 10 años lograr que los zoológicos puedan estar poblados con animales raros e incluso en peligro de extinción.

Pero las tasas de mortalidad de los animales clonados son muy altas por razones que aún no son del todo conocidas, aunque “si sobreviven, generalmente son saludables”, dice la experta a BBC.

Siendo tan caro ese camino, el único uso productivo actual de la clonación de animales es para los toros premiados, cuyo stock genético es valioso para los agricultores aunque tengan que pagar los 15 000 dólares que cuesta el semental 2.0.

Desde luego, la clonación de animales salvajes o en peligro de irse sería incluso más costosa, ya que existe poca información sobre estos y menos especímenes para usar como pruebas.

Con tales truenos, casi nadie tendría contacto directo con esos hipotéticos ejemplares desextinguidos o multiplicados mediante la clonación justo 15 minutos antes de su hora final. Solo tendrían ese privilegio, además de los científicos involucrados, aquellos ricos que pueden pagarse un paquete de “turismo de desextinción”.

Ya se habla de experiencias de viaje especializadas –como comer el ya amenazado y costoso pez globo en Japón– que pueden ser más accesibles gracias a la clonación; cazar animales clonados en Sudáfrica; o avistar clones de especies en peligro de extinción mientras hacen un safari en Estados Unidos.

La preservación, antes o después

El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica), tras un siglo de ser vencido desde mirillas y gatillos, fue finalmente abatido como subespecie de cabra montés ibérica en el año 2000. ¿Un bucardo clonado, cuyo ADN nuclear se combina con el de las cabras domésticas, sería un verdadero bucardo? ¿Podría un animal clonado de una especie silvestre considerarse salvaje? Preguntas como esas flamean los debates éticos y prácticos sobre la desextinción.

¿Sobreviviría un mamut tecnológico en el paisaje siberiano actual, que es una tundra cubierta de musgo y no una estepa herbácea como hace 12 000 años? Sostiene Serguéi Zimov, ecólogo ruso y director de la Estación Científica del Nordeste en Cherski, en la República de Sajá, que ese cambio precisamente ocurrió cuando desaparecieron los mamuts lanudos y el suelo dejó de ser removido por estos y fertilizado con su estiércol.

De manera que la vida salvaje desextinguida probablemente se concentre en parques de conservación, si no en cotos de caza.

Carrie Friese, socióloga de London School of Economics y autora de Cloning wild life (Clonar la vida silvestre, si se trae del inglés), sustenta que “en los zoológicos tradicionales, los animales son las estrellas; ellos son la razón por la que la gente los visita”.

Pero el ánimo se le extingue: En los futuros parques de conservación que tendrán animales clonados, dice, la tecnología y no los animales serán el verdadero centro de la atención.

¿Acaso ya no sirve implementar medidas que apunten a la preservación de los entornos naturales y garantizar que los animales y las especies no se extingan?

 

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina
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