Los educadores y la escuela: una mirada fidelista

https://davidson.cubava.cu/files/2018/08/1.-Fidel-en-escuela-Enma-Rosa-Chuy-Pilon-TIC.jpg

Los educadores y la escuela: una mirada fidelista

 

https://davidson.cubava.cu/files/2022/12/dia-educador12.jpg

Fidel preside el acto de graduación de 1 100 maestros voluntarios que culminaron su curso de preparatoria en las montañas de la Sierra Maestra, 23 de enero de 1961. (Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas).

No hay dudas de que para Fidel Castro el proyecto educativo cubano sustentaría los cambios más trascendentales que se producirían a partir del triunfo revolucionario, y lo vaticinó desde su histórico alegato La Historia me absolverá, cuando expresó: “(…) un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza, poniéndola a tono con las iniciativas anteriores, para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz”.

Sus permanentes intercambios con los principales dirigentes del sector educacional, con los estudiantes de diferentes enseñanzas y con los que egresaban de carreras pedagógicas demuestran no solo su interés por el perfeccionamiento de la educación, del educador y de la escuela como escenario clave para ello, sino la certeza de que era posible.

Es constatable que a 61 años de la Campaña de Alfabetización, de que Fidel  declarara el 22 de diciembre que Cuba era territorio libre de analfabetismo, por lo cual se celebra el Día del Educador, que el escenario escolar cubano ha tenido cambios y transformaciones, desde los  modelos de perfeccionamiento, en pos de mejorar la preparación de los niños, adolescentes y jóvenes en función de su futuro desempeño en la sociedad socialista que se construye todos los días.

El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en cada institución docente es una puerta abierta a la búsqueda de nuevos saberes y al desarrollo de habilidades y capacidades que retan la inteligencia del estudiante ante el vertiginoso desarrollo de la ciencia y la tecnología modernas; sin embargo, no todo puede dejarse a lo que proporcionan equipos y sitios digitales.

Para el promotor y defensor de los Joven Club de Computación y de la Universidad de las Ciencias Informáticas nunca sería criticable trabajar por que la tecnología fuera una herramienta poderosa en cada escuela cubana y en las manos de cada docente; tampoco pondría en dudas el beneficio que trae aparejado para los escolares y para la sociedad.

A la luz de estos tiempos, y para alcanzar resultados superiores con el uso y manejo de las tecnologías, es imprescindible tener presente lo que, a su juicio, eran requisitos indispensables para los educadores en su desempeño, teniendo en cuenta el carácter político de su trabajo y en virtud de la influencia que ejercen en sus alumnos con su ejemplo personal.

A finales del pasado siglo, pero con suficiente vigencia actualmente, señalaba Fidel que la sociedad esperaba que los profesores formaran en sus alumnos los conceptos científicos sobre la naturaleza y la sociedad; que, de hecho, fueran profesores estudiosos, capaces de desarrollar eficientemente los planes y programas de estudio, para lo cual debían prepararse consecuentemente, e insistía en que debían formar en sus alumnos hábitos de estudio, de trabajo, de educación formal, correctas relaciones entre compañeros sobre la base de los principios de la moral de nuestra sociedad, que desarrollaran sentimientos humanos, solidarios, de respeto a la propiedad social y personal, que estuvieran aptos para vivir en la sociedad que construimos y luchar contra toda conducta indeseable. Y destacaba: “En fin, un profesor que en su tarea diaria esté consciente de la responsabilidad que la sociedad le ha situado al conferirle lo más preciado de ella, la joven generación” (13-7-1979).

Puntualizaba ese día: “El éxito de nuestra Revolución, la seguridad de nuestro futuro; el éxito de nuestro socialismo dependerá, en gran parte, de lo que sean capaces de hacer los educadores”, y esa es una afirmación tan certera que hoy sigue siendo bandera de la educación cubana.

Fidel definió, con la claridad que lo caracterizó siempre, cómo debía ser el educador cubano. Esas  ideas debieran retomarse de manera permanente, no solo para hacer imperecedero su legado, sino para hacer imperecederos también la imagen y el quehacer de todo profesional de la educación porque “Ser maestro significa, ante todo, serIo en todos los órdenes de la vida. En el ejercicio de la profesión está implícita su ejemplaridad (…)”  y “La ejemplaridad se demuestra en la puntualidad, disciplina, calidad de la clase, cumplimiento de las normas, en las relaciones con los alumnos y con los compañeros, en su higiene personal y en la exigencia para consigo mismo y para con losdemás” (7/7/1981).

No puede soslayarse, a pesar de la realidad de estos tiempos, que para el líder histórico de la Revolución Cubana la organización escolar era un aspecto muy importante para la educación y sostenía que, desde el principio del curso, todo tenía que marchar correctamente, todo debía estar dispuesto para llevar a cabo un trabajo ordenado en cada institución docente. Téngase en cuenta que la escuela, para Fidel, era el espacio geográfico en el que, “Además del estudio, la disciplina y la educación, es muy importante eso que llamamos la educación formal; el respeto a los maestros, el respeto a los padres, el respeto a los mayores, la buena educación que deben recibir en la familia y en la escuela, el hábito de seguir los buenos ejemplos” (17/7/1983).

Hoy, la escuela cubana debe seguir siendo ese sitio caracterizado por el buen funcionamiento y por el excelente ejercicio profesional de sus educadores como consecución de un proyecto que no solo se perfecciona, sino que se adecua a las nuevas normativas sociales y familiares.

https://davidson.cubava.cu/files/2018/12/alfabetizacion-2-FIDEL.jpg

Fidel Castro: “Sin educación, realmente no puede haber Revolución”

 

https://davidson.cubava.cu/files/2016/10/sistema-edu-cuba.jpg

El Día del Educador cobra un gran significado para todos los cubanos cuando Cuba hizo lo que parecía imposible y aquel 22 de diciembre de 1961 Fidel Castro anunciaba el fin de la Campaña de Alfabetización y la proclamaba Territorio Libre de Analfabetismo, iniciando la gran obra educacional con que cuenta la Revolución Cubana. Ese día Fidel dijo:

“Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así: batalla, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. Batalla que comenzaron los maestros, que prosiguieron los alfabetizadores populares, y que cobró extraordinario y decisivo impulso cuando nuestras masas juveniles”.

“Cuando se dijo que Cuba iba a liquidar el analfabetismo en el solo término de un año, aquello parecía una afirmación temeraria, aquello parecía un imposible. Nuestros enemigos posiblemente se burlaron de aquella promesa, posiblemente se rieron de aquella meta que nuestro pueblo se trazara. Parecía imposible, porque era realmente difícil cumplir en tan breve espacio de tiempo un cometido semejante. ¡Y es verdad! Aquella habría sido una tarea imposible, pero habría sido una tarea imposible para un pueblo que viviera bajo la opresión, habría sido una tarea imposible para cualquier pueblo del mundo, excepto que esa tarea se la hubiese planteado un pueblo en revolución. Solo un pueblo en revolución habría sido capaz de desplegar el esfuerzo y la energía necesarios para llevar adelante tan gigantesco propósito”. (1)

Una de las principales fortalezas con la que cuenta la Revolución está en el campo de la educación, sobre su importancia manifestó en una de sus intervenciones:

«(…) sin educación, realmente no puede haber Revolución. Y la Revolución alcanzará tanto más avance y tanto más éxito, cuanto más trabaje en el campo de la educación, cuantos más técnicos competentes, hombres, administradores competentes, maestros, técnicos, cuadros revolucionarios, tenga. Y en eso está lo fundamental». (2)

Sobre el papel que tiene el educador en esta noble profesión manifestó:

“El maestro está obligado, ante todo, a plantearse ante sí altos requerimientos morales, ya que no se puede exigir a los demás lo que él mismo no practica. Solo puede educar el que es ejemplo. Por ello, la importancia social que el Partido y el Estado le confieren al trabajo del educador”.

“El educador debe ser, además, un activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas. Debe ser, por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación, un luchador incansable contra todo lo mal hecho y un abanderado de la exigencia.

El educador no debe sentirse nunca satisfecho con sus conocimientos. Debe ser un autodidacta que perfeccione permanentemente su método de estudio, de indagación, de investigación. Tiene que ser un entusiasta y dedicado trabajador de la cultura. 

La autopreparación es la base de la cultura del profesor. Es esencial la disposición que cada compañero tenga para dedicar muchas horas al estudio individual, su inquietud por saber, por mantenerse actualizado, por mejorar su trabajo como educador.

Para llegar a ser un educador respetado por sus conocimientos, hay que dedicar mucho tiempo a la lectura, al estudio e incluso sacrificar horas de descanso, si fuere necesario. 

La autopreparación tendrá calidad si existe el espíritu de superación, si se es exigente consigo mismo, si se está inconforme con los conocimientos que poseen. La inquietud intelectual de un profesor es cualidad inherente de su profesión. Cuando se tiene clara conciencia del papel que se desempeña, el estudio se convierte en un placer, además de una gran necesidad. 

En la medida en que un educador esté mejor preparado, en la medida que demuestre su saber, su dominio de la materia, la solidez de sus conocimientos, así será respetado por sus alumnos y despertará en ellos el interés por el estudio, por la profundización en los conocimientos. Un maestro que imparta clases buenas, siempre promoverá el interés por el estudio en sus alumnos”. (3)

Notas:

1- Discurso en la concentración celebrada en la Plaza de la Revolución «José Martí», para proclamar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, el 22 de diciembre de 1961

2- Discurso en la clausura del Congreso Nacional de Alfabetización, en el teatro “Chaplin”, el 5 de septiembre de 1961

3- Discurso en el acto de graduación del destacamento pedagógico universitario Manuel Ascunce Domenech, el 7 de julio de 1981.

https://davidson.cubava.cu/files/2017/06/Fidel-vive-la-Rvoluci%C3%B3n-sigue.jpg

 

https://davidson.cubava.cu/files/2021/02/Blog-CEQI-new-3-jpg.-768x301.jpg

 

Publicado por: David Díaz Ríos / Blog  CubaEstrellaQueIlumina

 

 

https://davidson.cubava.cu/files/2015/01/CubaestrellaQueIlumina.jpg

This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post. Post a comment or leave a trackback.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Your email address will never be published.