Las bibliotecas en la era digital

La trasformación de las bibliotecas ante los nuevos retos del espacio digital deviene de un esfuerzo constante, repensado en pos mejorar y optimizar el estatus de esta institución sin afectarlo o comprometerlo, y adaptar a los profesionales que intervienen en su desarrollo y mantenimiento…

Las bibliotecas y la era digital: transformación y retroalimentación

 

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Sería muy especulativo u erróneo decir que: las bibliotecas como entorno donde el conocimiento se resguarda, se nutre, se forma, crece, sea ahora mismo parte de la hipótesis de un olvido cercano, como si la era digital estuviese consumiendo cada espacio analógico existente obligándolo a una mudanza inmediata ante una triste desaparición.

Sin embargo, dejando la atmósfera que se produce alrededor de una especulación al fin, es necesario observar, analizar y comprender que esta mudanza no es más que una evolución encaminada a extender los servicios y cúmulos de conocimiento que esta institución ha propiciado por siglos como referente del mismo y de la historia humana, alimentando con esta nueva forma la comunidad a la que se dirige.

Esta evolución deviene de un proceso de construcción conjunta por parte de la comunidad científica en favor al mejoramiento del entorno bibliotecario, que opera en aras del acceso al conocimiento en primera instancia. Se busca que no se prive este recurso para nadie que lo necesite y que de igual forma se sienta alcanzable, principio fundamental en la digitalización de estas instituciones, formalizando su procedencia, que se obtenga la información referida pero que siempre este bajo el nombre que contiene, forma y resguarda dicha información.

Este paso, que se lleva gestando desde hace más de una década, deviene de un esfuerzo constante, repensado en pos mejorar y optimizar el estatus de esta institución sin afectarlo o comprometerlo, así como, adaptar a los profesionales que intervienen en su desarrollo y mantenimiento. Profesionales que comparten este esfuerzo por ver un nuevo florecimiento de la institución en las fronteras digitales, complementado con el espacio analógico al que se cree (osada especulación) que va perdiendo dicha materialidad.

Para los nuevos sistemas que se confeccionan frente a la era digital, el profesional de la información es un pilar fundamental. La recreación de nuevas arquitecturas donde se implementen plataformas tecnológicas que extiendan los servicios de las bibliotecas devienen de estos actores que conocen el sistema en sí, que lo trabajan, que velan por la conservación y resguardo de su conocimiento y el respeto por la institución como tal. Los profesionales de la información poseen la sensibilidad necesaria para proyectar el futuro de estas instituciones sin comprometer su estructura, mucho menos su conocimiento, para redimensionar su alcance y acceso a la sociedad.

Quizás sea un escalón de gran importancia este paso en el contexto cubano que se lleva a cabo para la sociedad bibliotecaria, la carrera (Ciencias de la Información) y los técnicos bibliotecarios que llevan estos esfuerzos como bandera y sus vertientes, junto a los otros profesionales que intervienen directa e indirectamente en este objetivo; como lo fue en 1938 con la primera reunión bibliotecaria de Cuba, la Asamblea Nacional Pro – Bibliotecas.

Siguiendo la índole de esta reunión sus pautas trascienden hasta la actualidad y la nueva realidad que se está viviendo. Se buscaba en aquel entonces una articulación más fuerte, estable, segura para el sistema bibliotecario cubano donde sus profesionales se sintieran representados y en unidad con la institución, cosa que se repite aquí en el nuevo entorno.

¡Que la era digital no sea una limitante!

El diseño de una plataforma para socializar, compartir y perfeccionar el trabajo sin la pérdida de la integridad de la organización facilitaría que estos servicios se extendieran a un mayor público y con un acceso ilimitado, respetando siempre el conocimiento que se presta en consulta. Acceso que de una forma muy dinámica y con el cuidado necesario funciona como otra vía para preservar dicho conocimiento y que la sociedad en fin nunca se sienta privada de la resolución institucional de las bibliotecas de velar por el mismo.

Apoyado de otros sistemas de información y del conocimiento estas instituciones componen una adaptabilidad plena en el entorno digital donde sus usuarios se gestionan sus propios recursos con facilidad a partir de varios automatismos disponibles. Este trabajo es solo logrado por la labor de los mismos profesionales que abogan por su mantenimiento y fomento.

Con la imbricación de diferentes plataformas tecnológicas de información en busca de aumentar la densidad y complejidad de este nuevo hábitat digital donde se persigue el crecimiento, la mejora, la comprensión y el acceso (nuevamente) desde un ambiente sano y sostenible, se han desarrollado dos áreas específicas que refractan la atmósfera de una biblioteca en concreto, a los cuales me dirigiré a continuación.

En primer lugar, las Bibliotecas Digitales. Surgen por medio del uso intensivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como parte de su confección y cartera de servicios comparten similares funcionalidades que las bibliotecas tradicionales, e incluso, la reproducción de la información primaria de dicha institución. Estos sistemas brindan a los usuarios un espacio muy amplio para la colaboración, donde el diálogo es componente fundamental, sus servicios se complementan con el uso de multimedia y con otras herramientas como la videoconferencia.

Estas bibliotecas no poseen horarios, la información se encuentra de diferentes formatos accesibles a los usuarios con la posibilidad de ser compartidos. Dicha información es variada y actualizada, agregándole valor: la confiabilidad hacia sus fuentes.

Un segundo espacio es el de las Bibliotecas virtuales. Estas son otros sistemas diseñados donde su atractivo principal deviene del recorrido que realiza el usuario entre las aparentes locaciones e inmuebles de una biblioteca tradicional, esto desarrollado por medio de la realidad virtual reflejada en una interfaz que emula dicha institución en concreto. Este entorno amigable posibilita que el usuario sea capaz de encontrar en ella conocimiento de alto valor, según sus demandas y necesidades específicas. El acceso a las colecciones y la información primaria reproducidas aquí suelen ser muy sutiles donde el usuario llega a ellas sin dificultad, siendo parte de la misma funcionalidad del sistema.

Desde estas relativamente nuevas plataformas se realizan actividades que invitan a la comunidad a un acercamiento cada vez más interesante como propuesta, además, el atractivo de su diseño y ejecución permite que sea un sitio al cual dirigirse, donde su objetivo primario siempre está en pos de compartir ese conocimiento que entre sus puertas reside.

Como también, es necesario mencionar que este nuevo entorno atrae a la comunidad científica, no necesariamente dentro del entorno de la carrera de las Ciencias de la Información (elemento que no afecta la operabilidad de la carrera, por el contrario, alimenta su carácter interdisciplinar y transdisciplinar), a realizar estudios sobre el comportamiento e infraestructura de funcionamiento de estos sitios digitales, retroalimentando su existencia en este entorno, su perfeccionamiento.

Sin embargo, vale aclarar que estas especificaciones dadas sobre el ambiente bibliotecario en la era digital no son más que expresiones que revitalizan y revalorizan el entorno tradicional, enfocados en mostrar cuan homogéneos son, como uno forma parte del otro sin subyugar esfuerzos, profesionalidad ni campos de conocimientos que intervengan en su funcionamiento o ejecución, mucho menos en su desaparición. Son sistemas similares que están concatenados bajo la primicia de compartir el conocimiento, promover la cultura, la información y la lectura.

La imbricación de estos entornos ha posibilitado la creación de un nuevo carácter para la sociedad bibliotecaria, denominado como espacios híbridos, donde conviven lo tradicional con las plataformas digitales que fomentan el desarrollo y funcionamiento de una biblioteca que antes se podría denominar plenamente tradicional. En esa retroalimentación explícita es a lo que está encaminado este arduo proceso.

No rompe con aquellas directrices que alguna vez forjaron la sociedad bibliotecaria que existe hoy en día, tomadas en la asamblea mencionada anteriormente de la cual devino la primera sociedad bibliotecaria, la Asociación Bibliotecaria Cubana en 1939, en el artículo número 5 de su Boletín Bibliotécnico (también creado en el marco de la asamblea):

a) Organizar y estimular las iniciativas y la actividad privada a favor de las bibliotecas y el libro.

b) Proteger y defender los derechos de cuantos en Cuba dedican sus esfuerzos al servicio bibliotecario, al fomento de bibliotecas y de despertar amor al libro.

c) Velar celosamente por el mejor funcionamiento de las bibliotecas, así como el de aquellos organismos encargados de su servicio y sostenimiento.

d) Ayudar en cuanto esté a su alcance, al desenvolvimiento y progreso del Patronato Nacional de Bibliotecas, cuya creación fue pedida por la Asamblea Nacional Pro- Bibliotecas

e) Realizar propagandas por la lectura y contribuir al estudio y difusión de los conocimientos bibliotécnicos, bibliográficos y de las artes del libro.

f) Atender por todos los medios adecuados a la defensa del autor y del libro. (Cuba Bibliotecológica, 1956)

Este proceso que se viene explicando en este artículo está enfocado en propiciar, mejorar y mantener un buen servicio bibliotecario, así como mejorar las bibliotecas existentes y favorecer la creación de otras en ambos entornos, y fomentar, a su vez, el interés por la lectura y luchar por una mayor difusión del libro. Es un proceso de inclusión que posibilita la mantención de la relevancia informacional de las bibliotecas como referencia social donde intervienen diversos procesos no solo digitales, sino también motivacionales, activistas y promocionales que tributan al progreso de la institución.

Pero dicho perfeccionamiento necesita una transformación de contexto, ambiente, herramientas, infraestructuras, pensamiento; lo imprescindible para constituir una mejor sociedad, una mejor institución que no pierda su esencia servicial y custodial del conocimiento, donde cada carencia de ambos entornos se vea sustentadas por las ventajas que pueden ofrecerse entre estos, creando un nuevo estadio informacional, comunicacional, contextual que rodea a las bibliotecas como centros rectores del conocimiento social.

Lo dicho: – ¡Que la era digital no sea una limitante!

Referencia bibliográfica: Cuba Bibliotecológica. (1956) Declaración de principios del Colegio Nacional de Bibliotecarios Universitarios. 1(1):6-7,ene.- mar

Por Daryel Hernández Vázquez

 

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