La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (III)

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1.-Instigar una “primavera cubana” (+ Fotos)

 

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Por Manuel Hevia Frasquieri

Amplios reportajes fílmicos sobre las gigantescas revueltas populares en Túnez, Egipto y Libia a lo largo de 2011 describían el uso masivo por los manifestantes de plataformas de Internet en las redes sociales. Aquellos jóvenes intercambiaban mediante sus celulares todo tipo de consignas, denuncias o recibían indicaciones de las organizaciones que lideraban aquellas revueltas, mantenían una interacción con otros manifestantes con los que se reunían en parques y avenidas, trasladaban imágenes en vivo a los medios de prensa o mensajes en la red sobre lo que estaba ocurriendo.

Las nuevas herramientas permitían visibilizar en todo el mundo, de acuerdo a patrones dictados por Washington en las plataformas y reses sociales, la intensidad y la violencia de las protestas antigubernamentales y su represión policial. Un destacado asesor de la política yanqui comentaría años después sobre aquellos sucesos y lo que significó para el accionar político de su país integrar estas redes en sus herramientas diplomáticas, convertidas en “aceleradores de un supuesto cambio democrático en el Medio Oriente”.

Mientras tenían lugar aquellos eventos en 2011 algunas operaciones encubiertas patrocinadas por la USAID y la NED, visiblemente relacionadas a los servicios especiales norteamericanos, venían ejecutándose desde tres años antes para instigar lo que los propios norteamericanos denominaron como una “Primavera Cubana” al estilo del Medio Oriente.

Nuevos programas sediciosos en marcha

Un documento informativo elaborado por la USAID sobre el programa secreto “Apoyo a la sociedad civil cubana” fechado el 28 de enero de 2009 en San José, Costa Rica, constituye una prueba irrefutable de la naturaleza sediciosa e injerencista de estos proyectos. El programa fue promovido por la USAID a través de su “Oficina de Iniciativa para la Transición» (OTI), con participación de otras instituciones como Creative Associates International de Costa Rica y Communications, Control Systems and Signal Processing, y otras entidades que se incorporarían sucesivamente o actuarían en estrecha coordinación desde otros proyectos paralelos en curso.

Este programa se extendería por un periodo inicial entre 2008 y 2011 siguiendo la norma de la mayoría de sus proyectos, los que renuevan sus asignaciones monetarias en posteriores años fiscales.

El programa develaba el dominio de un alto nivel de datos e informaciones sobre la realidad interna cubana, resultado de estudios previos de situación operativa propios de la actividad de inteligencia.

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Foto: Razones de Cuba

Este documento reflejaba con cinismo sus preocupaciones sobre los obstáculos y el riesgo que enfrentaban al realizar estas acciones dentro de Cuba dada la hostilidad existente contra sus programas. Esto podría explicar la aplicación por la USAID de fuertes protocolos de seguridad para sus subcontratistas como se aprecia en sus documentos de trabajo.

Valoraban con cinismo la crisis económica existente en el país como una oportunidad estratégica para sus objetivos, que facilitaba en gran medida el desenvolvimiento de sus programas subversivos a lo interno.

Con total desfachatez expresaban en sus documentos originales que la crítica situación de la economía cubana “le resta legitimidad al gobierno cubano e incrementa la motivación de los ciudadanos al cambio”.

El mega proyecto “Apoyo a la sociedad civil cubana instituyó sin dudas un novedoso modelo subversivo que ha mantenido su vitalidad hasta nuestros días.

Esbozó como “Misión” promover “la transición en Cuba, sacar el país del estancamiento a través de iniciativas tácticas y poner en movimiento el proceso de transición hacia el cambio democrático”.

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Foto: Razones de Cuba

Al definir el éxito final al que aspiraban sus promotores expresaron: 1) “Una variedad de plataformas ciudadanas están establecidas sólidamente como organizadores comunitarios legítimos (las consideraban como vehículos para el involucramiento comunitario).”  2) “Las plataformas comunitarias están activamente involucradas en los procesos de cambio (las concebían como Iniciativas de terreno promoviendo la eficacia de la base hacia arriba)”.

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Foto: Razones de Cuba

La última afirmación del documento remataba un enfoque retrógrado y confuso al postular: “En última instancia, el éxito significa que cuando aparezca la oportunidad de posibles reformas sociopolíticas la sociedad cubana esté preparada para ser parte de la conversación”.

El enemigo pretendía desconocer la capacidad del pueblo cubano para decidir su futuro. Nuestra sociedad ha demostrado con creces estar preparada para asumir los cambios socioeconómicos que necesita la nación. La aprobación mayoritaria de su nueva Constitución de la República es evidencia de ello.

De acuerdo a este programa  la USAID estableció sólidos puntos de vista para un trabajo sedicioso y conspirativo de largo alcance al concebir en una primera fase la construcción de “plataformas ciudadanas”, estructuradas, preparadas y con variados propósitos; las “plataformas de comunicaciones masivas alternativas” con “un acceso masivo, contenido inteligente y no censuradas”, y los denominados “espacios para reuniones masivas, no amenazantes para el estado”.

Tras la apariencia externa de estas formulaciones que poseen una identidad social reconocida en el mundo, subyace el trasfondo engañoso del enemigo que aspira a utilizar estos mecanismos sociales como un artilugio de hostilidad y odio contra la Revolución en un renovado intento de restauración de un sistema abolido por nuestro pueblo desde 1959.

El enemigo intenta engañar al mundo negando la legitimidad de las plataformas ciudadanas surgidas al calor de la Revolución cubana durante más de sesenta años, mientras intenta fabricar y proclamar otras que brinden cabida a los intereses de mercenarios, traidores y anexionistas al servicio del imperio yanqui.

Estas formulaciones no eran letra muerta o un ejercicio teórico pues se ejecutaban a toda marcha contra Cuba como fue la operación encubierta Zunzuneo, una plataforma comunicacional alternativa que se desplazó entre 2009 y 2011 enmascarada tras una red social de mensajería que alcanzó más de 45 mil usuarios, principalmente jóvenes y la organización de unos 1 331 grupos,

El programa “Apoyo a la sociedad civil cubana” se atribuyó un “logro significativo sin precedentes” con la creación de Zunzuneo, el que estaba dirigido a promover comunicaciones independientes “que brindarían un acceso futuro a los móviles de más de 400 mil cubanos”.

Este programa se atribuyó también “un crecimiento significativo en el movimiento contracultural” de la juventud en la capital, atribuyéndose como logro una supuesta “marcha contra la violencia celebrada en noviembre 2009”. Un incidente como este había tenido lugar en esa fecha  como parte de una provocación organizada por elementos contrarrevolucionarios internos, en la que algunos jóvenes instigados por estos habían desfilado entre las calles G y J en la barriada del Vedado, lo que no tuvo mayor trascendencia en la población.

Una segunda fase del trabajo subversivo de este programa estaba referido “al apoyo de iniciativas para la rendición de cuentas de abajo hacia arriba”, las que perseguían trasladar preocupaciones que ellos catalogaban como “legítimas” a los líderes de las comunidades, para que se convirtieran en “presiones públicas, viables y exitosas”, como una forma más de presión contra las autoridades locales.

Esto último no era algo nuevo. Es un componente básico de la doctrina del golpe suave recogidas en los manuales de “lucha noviolenta” del politólogo norteamericano Gene Sharp, que sirvieron de marco doctrinal de las acciones subversivas durante el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y más tarde en las denominadas revoluciones de colores y la Primavera Árabe. Actualmente es enaltecida en el discurso político de la derecha cubano- americana y por organizaciones terroristas de Miami.

Esta metodología es el componente principal del “Modelo para el cambio social” que propone este programa  enemigo.

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Foto: Razones de Cuba

El mismo aboga por el fortalecimiento de un liderazgo y una estructura comunitaria a nivel de base, la sucesión de “pequeñas victorias” que incrementen la motivación y la participación de la comunidad y las presiones de abajo hacia arriba a favor de reformas socio económicas; según este programa esto haría posible nuevas presiones reformistas internacionales sobre el país y finalmente presuntas negociaciones con el gobierno a favor de reformas que incluirían la participación de la sociedad civil.

Pero el modelo de sociedad civil en Cuba que concibe el enemigo es contrario a la participación mayoritaria de organizaciones sociales, políticas y de masas inspiradas en un rumbo revolucionario que define el carácter de nuestro modelo socialista. Obviamente, el enemigo excluye también de este “modelo para el cambio social” a la guerra económica que ejecuta contra Cuba y a las millonarias asignaciones de la propia USAID y a la guerra mediática y de influencia subversiva que actúan permanentemente sobre el entorno social cubano.

Estas son precisamente sus palancas para tratar de forzar ese supuesto “cambio” y constituyen el principal arsenal subversivo para empujar al país a la desestabilización y el caos interno. 

Un elemento novedoso de este programa subversivo es el trabajo dirigido contra “personas claves” dentro  la población a los que segmenta o divide no por su edad, nivel económico, cultural o  posición social sino por su supuesta “lealtad al régimen”.

Lo anterior introducía un nuevo criterio de selección del “potencial” en el país a trabajar por el enemigo, sin duda voluble y arbitrario, copiada según sus propias fuentes de las experiencias del movimiento de oposición serbio OTPOR en las denominadas revoluciones de colores, el que segmenta la población en cinco grupos.

Obviando cualquier análisis sobre la inconsecuencia de esta fórmula introducida en este programa de la USAID me limitaré simplemente a explicarla a los lectores.

El grupo 1 es considerado por el enemigo como el “activamente leal”.  Pero el énfasis principal de su trabajo futuro de influencia recaería sobre los ciudadanos a los que catalogaba supuestamente como “pasivamente leales” (grupo 2) y  los  llamados “neutrales”  (grupo 3).  

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Foto: Razones de Cuba

Entre los “pasivamente leales” el enemigo ubicaba a los “ciudadanos escépticos pero simpatizantes del régimen”. Entre los “neutrales” situaba caprichosamente a los cuentapropistas, agricultores pequeños y a los operadores del mercado negro, considerándolos como parte de la “ecuación para un cambio sociopolítico”.

Consideraban que el desafío fundamental de trabajar sobre estos dos grupos era psicosocial, para contrarrestar su apatía y desesperanza y lograr finalmente su deseo “a favor del cambio”.

El objetivo mediato de este programa era incorporar respectivamente los grupos 2 y 3 a las categorías de “desleales pasivos” (grupo 4) y “desleales activos” (grupo 5), convirtiendo según sus palabras, “lo latente en acción”, lo que significaba dotar esta acción de una naturaleza ofensiva y abiertamente contrarrevolucionaria.

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Foto: Razones de Cuba

Dentro de los “desleales pasivos” el enemigo catalogaba por igual a personas religiosas católicas, jóvenes des-socializados y blogueros en las redes a los que consideraba cada vez más confrontacionales, así como a los ciudadanos de la “cultura subterránea que negocian espacios para la libre expresión”.

Entre los “desleales activos” incluía a los elementos contrarrevolucionarios, los que evaluaba como “carentes de estrategia, coordinación y mensajes tangibles, desconectados del ciudadano promedio, que habían perdido estatura y relevancia internacional, aunque mantenían cualidades como el coraje y poder de permanencia”.

Al margen de la superficialidad o incongruencia de semejante segmentación,  el enemigo aspiraba en esencia a empujar a supuestos ciudadanos pasivos a “un proceso de cambio de régimen”. Para ello promovió un diseño metodológico  dirigido a identificarlos, ganar su confianza, estimularlos a la acción con metas y agendas para el cambio, desarrollarle habilidades de liderazgo, estructurarlos, apoyar sus acciones y conformarlos en redes ciudadanas. Estos componentes mantienen su vigencia en la actuación del enemigo en estos momentos.

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Foto: Razones de Cuba

Entre los sectores sociales considerados como estratégicos, la USAID y su gobierno incluyeron en este programa a los estudiantes universitarios, la juventud y los que denominan “la contracultura”, los ciudadanos católicos de base, los pequeños agricultores, los afrocubanos, los cuentapropistas, la comunidad LGBT y las víctimas afectadas en esos momentos por un huracán en tres provincias, prioridades que aún mantienen.

Los logros del programa considerados por la USAID

El programa reconocía haber obtenido hasta esos momentos distintos “logros” en su administración e implementación dentro de Cuba lo que demostraba su carácter ilegal e injerencista. Al margen de una posible falsedad o exageración en los datos aportados en este informe, la USAID declaraba con desfachatez haber logrado asociar en estos planes a más de 30 ONGs de quince países latinoamericanos, establecer “relaciones de trabajo” con una red de más de cien jóvenes católicos, mantener relaciones de confianza con ciento veinte cuentapropistas y estudiantes de universidades de cuatro ciudades en el país.

Reconocía también una relación inicial con más de 120 jóvenes que constituían figuras de la “contracultura” y una posible relación futura con más de quinientos “beneficiarios” potenciales de otros sectores. Por último refirieron la “puesta en marcha de una iniciativa para establecer un centro de entrenamiento local para activistas sociales”, cuya existencia no fue posible determinar en esta investigación histórica.

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Razones de Cuba

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Foto: Razones de Cuba

Finalmente, el programa reconoció más de 47 donaciones aprobadas por su gobierno con una cifra superior a los $ 2,32 millones, con $ 1 millón de gastos ejecutados hasta ese momento. Admitió el acceso a una asistencia material que les permitió entregar directamente a sus “beneficiarios” captados unas 70 laptops, 40 celulares y 220 USBs y discos duros externos, así como la “presencia” del programa en seis provincias cubanas como Pinar del Río, La Habana, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, en una primera etapa.

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Foto: Razones de Cuba

La evaluación de los “logros” obtenidos hasta esos momentos reflejaba el optimismo de la USAID y su confianza de que en 2011 habrían alcanzado los objetivos planteados en aquel programa. Pero una vez más subestimaba a la Revolución cubana.

Los casos de Allan Gross y Zunzuneo tributaban a los objetivos del programa “Apoyo a la sociedad civil cubana”,

En momentos que se desplegaba con fuerza el programa analizado en este ensayo histórico el subcontratista norteamericano encubierto de la USAID Allan Gross había arribado al país en 2009 como empleado de la Development Alternative, Inc (DAI) introduciendo ilegalmente medios de infocomunicaciones con los que abasteció y entrenó a redes internas independientes para garantizar una futura interacción entre las pequeñas células creadas y el libre acceso satelital a Internet.

Se trataba de otro proyecto secreto de la USAID operado por un experto en tecnologías de comunicación que había laborado en más de cincuenta países. Según medios de prensa había elaborado sistemas satelitales de este carácter durante las intervenciones militares norteamericanas en Iraq y Afganistán. Alan Gross fue encarcelado y juzgado más tarde por los tribunales cubanos.

En la sentencia dictada por los tribunales quedaba probada su intención de crear condiciones para la difusión de informaciones distorsionadas de la realidad cubana y la promoción de acciones de desobediencia civil cuya fuente de información no pudiese ser detectada por las autoridades.

En esos momentos se desplegaba también otra peligrosa operación encubierta de la USAID conocida con el nombre de “Zunzuneo” que se desplazaba en el sector de las telecomunicaciones, la que promovió a modo de disfraz una gigantesca red social de mensajería para personas jóvenes con temáticas amenas y despolitizadas relacionadas con el arte, el deporte, la música u otras curiosidades. Zunzuneo” fue diseñada especialmente para Cuba por el enemigo a un costo millonario e instaló de forma encubierta una plataforma comunicacional horizontal entre teléfonos celulares de jóvenes usuarios cubanos ajenos a esta nueva patraña.

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Foto: Razones de Cuba

Por su trascendencia, esta investigación histórica brindará  al lector en el próximo ensayo la forma en que fue articulada internacionalmente esta operación a partir de documentos inéditos de la USAID y sus mercenarios a sueldo.

Muchos lectores coincidirán conmigo que los casos de Allan Gross y Zunzuneo fueron dos operaciones encubiertas dirigidas por la CIA y pagadas por la USAID a un costo millonario.

Fueron sin duda proyectos novedosos de alta tecnología organizados minuciosamente pero inspirados y puestos al servicio de la maldad y el odio hacia Cuba, en momentos que el acceso a Internet se iba desarrollando a pesar de los obstáculos del bloqueo económico estadounidense y que pretendían crear plataformas de mensajería grupal fortaleciendo una relación a todas luces inocente y despolitizada de jóvenes usuarios para crear la simiente de pequeños células dentro de la red social, fuera de todo control de nuestras autoridades.

Era parte también de un trabajo gradual, por etapas, diseñado desde un programa global y estratégico de la USAID buscando escalar en un futuro a la confrontación de mensajes con puntos de vista más confrontacionales, aprovechando cualquier coyuntura favorable para seguir abonando el terreno hacia el proyectado cambio de régimen.

Tras el fracaso de las operaciones de Allan Gross y Zunzuneo, la Radio y TV Martí anunciaron en 2013 la operación «Piramideo», con propósitos similares: crear una red social de “amigos” con fondos de la USAID y estructurar una nueva plataforma de mensajería contra Cuba.

Al año siguiente quedaría al descubierto también el programa «Commotion», pagado por el Gobierno de Estados Unidos, que proyectó fallidamente establecer ilegalmente una conexión inalámbrica WI-FI dentro de Cuba.

La falacia de una Primavera Cubana se derrumbó estrepitosamente.

Todos estos proyectos formaban parte de un vasto plan subversivo abarcador como el de “Apoyo a la sociedad civil cubana”, entre otros 479 programas,  que marcharon desde entonces hasta la actualidad contra Cuba con el beneplácito del Gobierno de Estados Unidos, mediante aportes monetarios calculados en ciento cuarenta y ocho millones, ciento veintiún mil, trescientos cincuenta dólares[1] ($148, 121,350).

No quiero terminar sin brindar nuevos elementos a nuestros lectores sobre la conducta sinuosa de la USAID en la aplicación de sus programas Democracia contra Cuba, las que realiza como agencia federal independiente bajo el control del Departamento de Estado estadounidense.

Los estrictos protocolos de seguridad que la USAID suministra a sus espías

Si alguien tuviera alguna duda sobre el carácter conspirativo de estos proyectos lo invito a leer fragmentos textuales de un protocolo de seguridad entregado por la institución CREA CR, precisamente una de las promotoras del programa USAID analizado, suministrado a sus emisarios que viajaban a Cuba en esos años.

El texto alude a algunos lineamientos de un “plan de emergencia” a seguir en caso de detención o interrogatorio del visitante — entiéndase subcontratista de la USAID — por las autoridades cubanas.

Podría resultar algo inusual en el mundo que una ONG extranjera instruya a un simple turista que visite un país para veranear cual debe ser el comportamiento que debe mantener en caso de ser detenido o interrogado por hechos de carácter político.

En la narrativa de estas indicaciones resalta el interés de la USAID de no divulgar dato alguno sobre la organización que lo envía, el contenido del programa o sus contrapartes, el objetivo de su viaje y mucho menos admitir contactos con “elementos contrarrevolucionarios o contrarias al gobierno” durante su estancia, todo lo cual evidencia el ambiente conspirativo de estas visitas a Cuba.  Les ofrezco algunos fragmentos originales de estas orientaciones.

“Relato acerca de la razón de estar en Cuba

 “[…] El interrogatorio puede ocurrir informalmente en la calle y ser llevado a la estación de policía o al centro de detención, en su cuarto de hotel o en el aeropuerto a su llegada o salida de Cuba.

Durante cualquier interrogatorio (o cualquier otra conversación sobre el tema), no mencione a CREA, el programa de CREA, ni a sus contrapartes en Cuba.

“Durante la detención o el interrogatorio, el procedimiento usual para operar de las autoridades cubanas es el de asustarle, confundirle y usar cualquier poder psicológico que pudieran utilizar en su contra.

“Su objetivo primordial durante el interrogatorio es mantener la calma, hacerlos entender que no van a conseguir nada con ese cuestionamiento y seguir manifestando que no comprende qué es lo que piensan que ha hecho mal. 

“A pesar de que nunca hay certeza total, confíe en que las autoridades no intentan hacerle daño físico, sino asustarlo/a. Cometer daño físico a los extranjeros por parte de las autoridades es extremadamente raro. Recuerde que el gobierno cubano prefiere evitar malos reportajes de prensa en el exterior por lo que un extranjero golpeado no les conviene.  

“Como regla general, un recurso que suele ser útil es continuar actuando como cualquier turista, hacerse el tonto y hacerse el/la que no comprende por qué se le está cuestionando.

“Aún si los que lo cuestionan insisten en que usted hizo algo malo o en que usted habló con alguien no grato para ellos, como regla general usted debe seguir haciéndose el/la que no entiende por qué hacen tanto lío.

“Nunca admita haber hecho algo malo, mucho menos si no tiene a un representante de su Embajada a su lado.

“Siempre tenga en mente que nada de lo que usted ha hecho durante su viaje es ilegal, de ninguna manera, en ninguna sociedad democrática y abierta. De esa manera, logrará mantener una apariencia calmada durante el interrogatorio.

“Si el interrogatorio se prolongara o se formalizara llevándole a una estación de policía, exija su derecho de contactar directamente a su Embajada. Continúe haciéndose el/la que no entiende cuál es el problema que tienen con usted.

“Habrá preguntas sobre las personas con las que se ha reunido, las razones por las cuales ha conversado o se ha reunido con personas específicas, el verdadero propósito de su viaje, sus objetivos al estar en Cuba, sus relaciones con organizaciones extranjeras que se oponen al gobierno cubano y temas similares.

“Durante el interrogatorio, recuerde siempre que a menudo esas personas no tienen detalles acerca de lo que usted ha hecho o haya dejado de hacer, aún cuando actúen como si estuvieran enterados de todo. 

“Si se le preguntara sobre personas específicas con las que se hubiera reunido o con las que hubiera conversado, puede negar la reunión o puede reconocerla en caso de que no tuviera sentido negarlo en ese momento.

“Si decide admitir siempre explique que usted se ha reunido y conversado con docenas de personas y que es algo que siempre le gusta hacer con las personas del lugar al cual usted viaja. No es su intención hacerle daño a nadie y que usted no sabía que en Cuba hubiera personas con las que puede hablar y otras con las que no.

“Las autoridades cubanas utilizan la etiqueta ‘contrarrevolucionario’ libremente contra cualquier persona que no les sea grata. No admita haber tenido contactos con alguna persona ‘contrarrevolucionaria’ o que esté en contra del gobierno.

“Recuerde que sus reuniones han sido con actores de la sociedad civil y no con activistas políticos de ninguna índole. Cualquier contacto con individuos a quienes el gobierno considere problemáticos deberá explicarse como una casualidad o por curiosidad a causa de lo que ha leído en los periódicos”.

Sobran los comentarios.

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2.-Los sucesos del 11 de julio y los nuevos intentos sediciosos

 

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Foto: Razones de Cuba / Por Manuel Hevia Frasquieri

No voy a comentar sobre lo que se ha publicado en los días que sobrevinieron al 11 de julio de 2021. Frente a la mentira, la patraña y el llamado al odio y la violencia del imperio y sus mercenarios ha brillado la decisión mayoritaria del pueblo y su presidente de superar escollos, marchar adelante y salvar la Revolución.

Una vez más la CIA y su gobierno se equivocan pero continúan explorando el potencial de disímiles eventos, como el que instigaron a través de sus mercenarios para el 15 de noviembre, en un nuevo intento por identificar desarrollos claves y tendencias para acelerar cualquier conflicto interno buscando el concebido estallido social, medir las incertidumbres y las posibles brechas para intentar penetrarnos y llevar el país a la desestabilización.

Los sucesos del 11 de julio mostraron que el diseño del programa subversivo que se aplica contra Cuba en los últimos años posee intrínsecamente, entre otros componentes, un basamento psicológico, moral, subjetivo, indirecto y retardado en el tiempo, difícil de medir durante su etapa de implementación como afirman sus principales ideólogos en Estados Unidos.

Si bien esta concepción intenta encubrir la debilidad del imperio por no haber sido capaz de destruir la Revolución cubana en más de sesenta años, la intensidad de un trabajo diferido y permanente de influencia y propaganda sobre un escenario social agobiado por la escasez y necesidades materiales acumuladas por años seguirá siendo utilizado para alentar nuevos intentos de desestabilización.

La CIA y sus mercenarios persistirán con mayor empeño mediante una guerra mediática y propagandística sin precedentes en crear tensiones dentro de la población, promocionar nuevas plataformas de grupos y acciones de calle, estimular las salidas ilegales y otras provocaciones aprovechando el complejo entorno económico. Continuará su labor de influencia cada vez mayor sobre un grupo en minoría de desafectos e inconformes y una mayoría revolucionaria en esencia, pero susceptible de ser impactada ideológicamente en comunidades locales más complejas y sectores de mayor sensibilidad y en especial personas jóvenes.

El golpe blando discurre en este entorno en una fase primaria que lo diferencia de los actos de extrema violencia promovidos en los últimos años contra Venezuela y Nicaragua, que el enemigo no ha podido lograr en el caso de Cuba. Sin embargo, continuará buscando un desgaste progresivo que agudice la situación interna escalando niveles más serios de provocación como los que han sido denunciados por el Gobierno Revolucionario en los últimos días.

Los autores de la provocación

El 11 de julio fue una típica operación subversiva dirigida secretamente por la CIA y la comunidad de inteligencia norteamericana, promovida a través de programas subversivos millonarios desde años recientes, subvencionados por la United States International Development Agency (USAID) y la National Endowment for Democracy (NED) que actúan con el beneplácito de su gobierno y la complicidad de la derecha cubano-americana. No demerito la repugnante participación de sus cómplices en la Florida y mercenarios en las últimas semanas en las redes sociales y medios de prensa dentro y fuera de Estados Unidos, agazapados detrás de las fake news, en torpes actuaciones engañosas de trolls o influencers.

Vea También La «resistencia no violenta» y los derechos humanos

Los programas subversivos de la USAID y la NED contra Cuba

Mientras se desmoronaba la burda maniobra de una intervención humanitaria, la operación enemiga comunicacional se repetía a sí misma, con fórmulas similares aplicadas en otras naciones sometidas también a procesos de desestabilización interna por el imperio, pero utilizando un modus operandi adaptado a las peculiaridades de Cuba. Los medios digitales en el exterior habían promovido el terrorismo mediático desde semanas antes e instigaron abiertamente el vandalismo y la agitación contrarrevolucionaria entre grupos marginales para provocar una respuesta policial y atraer el show mediático internacional que impuso una descomunal visualización de los desórdenes callejeros y una presunta y falsa violencia policial contra otros jóvenes que se manifestaban pacíficamente y no participaban en los actos de pillaje. Se multiplicó incansablemente aquellos días la difusión noticiosa para imponer la etiqueta “antidemocrática del gobierno cubano y sus fuerzas represivas”, noticias que aún pululan en las redes sociales y en algunos medios periodísticos en todo el planeta. Su claro propósitoerareforzar una matriz permanente de una supuesta disensión, desestabilización e ingobernabilidad en elpaís que abriera el camino a nuevas provocaciones como las denunciadas.

Vea también: Detrás de la guerra del “golpe blando”

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Foto: Razones de Cuba

Comentaba el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez que en San Antonio de los Baños —quisiera parafrasear algunas de sus palabras—

“la marcha la componían también personas de pueblo con necesidades, que están viviendo parte de estas carencias, de estas dificultades y otras personas revolucionarias que pueden estar confundidas o que pueden no tener todos los argumentos o que también estaban expresando estas insatisfacciones”.

Algunos se preguntan cómo es posibleque en Cuba se produjeran tales sucesos en un mismo día, en poblaciones tan distantes unas de otras, al margen de cualquier adversidad económica y social existente. Solo los servicios especiales yanquis en el extranjero, con amplios recursos operacionales y sobrada experiencia en estos actos facinerosos serían capaces de organizar semejante maniobra en las redes, como la que hoy intentan repetir en varias provincias, dirigida a encender el ánimo de cientos de personas para marchar a las calles coreando consignas, poniendo en tensión a un pueblo humilde y pacífico, que enfrentaba el 11 de julio el más grave rebrote pandémico con sus hospitales y policlínicos abarrotados con miles de enfermos y escuelas convertidas en centros de aislamiento.

Aquellos sucesos fueron deliberadamente instigados desde “sombrillas” y plataformas comunicacionales en las redes sociales que actúan impunemente subvencionadas por el dinero del contribuyente norteamericano, como parte de una operación encubierta en desarrollo articulada a un proyecto de golpe blando, que se desplaza amenazadoramente en los últimos años contra Cuba,  con un abarcador despliegue en paralelo de medidas de guerra económica para agudizar al máximo las privaciones de toda la población, seguido de un vasto plan de influencia política subversiva.

No existe la menor duda del desempeño de la CIA en este proyecto de desestabilización, como lo ha hecho históricamente desde 1959.

Estudios realizados sobre la conformación de su nueva estructura en 2015 revela importantes conceptos del entonces jefe de la agencia John Brennan, en cuanto a abrazar y aprovechar la revolución digital e innovar el trabajo operativo desde sus nuevos “Centros de Misión”, un novedoso instrumento de dirección que integra las funciones de análisis, operativas, técnicas y logísticas con un alto nivel de decisiones en el terreno.

Esto dio lugar a la creación de un Directorio de Innovación Digital al nivel central de la Agencia para acelerar la integración de las capacidades digitales y cibernéticas en todas las áreas del trabajo de enfrentamiento. Su involucramiento en los sucesos de la “primavera árabe” en 2011los empujaba a acercar aún más su actividad operativa en el terreno junto al despliegue de sus gigantescas capacidades tecnológicas en el espacio radioeléctrico.

Los documentos de constitución del nuevo Directorio de Innovación Digital de la CIA reflejaron entre sus objetivos “aprovechar al máximo las capacidades tecnológicas cibernéticas en función del espionaje y la subversión y ampliar la utilización de Internet y los espacios de intercambio social inherentes en la ejecución de operaciones encubiertas en el terreno ideológico y político.”

La CIA maquinó deliberadamente la provocación del 11 de julio de 2021 lo que le permitiría medir el nivel de racionalidad y equilibrio de la respuesta del actual Gobierno Revolucionario ante hechos como estos y ajustar su modelo de actuación operacional para eventos futuros de este carácter.

Calculó también la significación política de este suceso como precedente, pues nada de esta magnitud había sucedido hasta entonces. Esta forma de actuación del enemigo no es algo nuevo en nuestra historia reciente.

El juicio de un posible “error de las autoridades cubanas en el manejo de posibles disturbios públicos ”primó en la CIA en uno de los momentos más críticos del Período Especial al estar persuadida erróneamente de que posibles “errores de cálculo” de las autoridades cubanas provocarían el caos interno y pondría en peligro la sobrevivencia de la Revolución.

Así lo demuestran documentos secretos desclasificados de agosto de 1993 cuando pronosticó como resultado de un estudio de su comunidad de inteligencia, lo siguiente:

“[…] cuando las condiciones en la isla se deterioren, es más probable que los incidentes violentos se extiendan por la creciente frustración sobre los cortes en la electricidad, los transportes y los alimentos […] Un gran levantamiento impulsaría a Castro a dedicar cualquier fuerza necesaria para reprimirlo […] tendrá que apelar a los militares cuya fiabilidad bajo órdenes de enfrentar a ciudadanos desarmados sería cuestionable […] mientras las opciones se estrechan es más probable que el gobierno calcule mal, elevándose el pronóstico de que un grave error sería fatal para su régimen […] tanto al reaccionar con excesiva fuerza ante las manifestaciones contra el régimen o contra la intranquilidad civil o por no reaccionar y permitir que los disturbios se expandan, esto provocaría desafíos más serios a su autoridad […]”.

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Documento desclasificado Cuba: The Outlook for Castro And Beyond date Jun 2001

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Resulta evidente que la CIA se equivocó entonces con la capacidad de nuestro pueblo y su principal líder el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, como aún le ocurre hoy.

La contrarrevolución vocifera equívocamente que las marchas del 11 de julio fueron el mayor desafío para la Revolución en los últimos tiempos. Pero fue solo un golpe fallido, sin dudas bajo, artero, planificado e instigado. Los reclamos de libertad que coreaban algunos jóvenes en las marchas eran el reflejo de las insatisfacciones en la vida diaria derivadas de los altos precios y la escasez de viviendas, el transporte y el abasto de servicios vitales, que repercuten con fuerza en su estado de ánimo y la falta de expectativas ante un futuro inmediato que algunos consideran incierto. Son reflejos también del efecto estereotipado de la propaganda y la guerra mediática a que se nos somete, cargada de miedos, odios y calumnias contra todo lo hermoso construido por la Revolución desde 1959.

Todo esto forma parte de una estrategia política bien articulada por el Gobierno de Estados Unidos, que tiene un antecedente cercano en el “Programa de Apoyo a la sociedad civil cubana”, que se extendió contra Cuba desde el año 2008 por intermedio de decenas de ONGs  extranjeras, promocionadas por la Oficina para Iniciativas de Transición (OTI) “Office for Transition Initiatives”, una de las dependencias principales de la USAID.

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Foto: Razones de Cuba

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Foto: Razones de Cuba

El texto de un resumen de este programa secreto de la USAID, algunos de cuyos fragmentos presentamos en Razones de Cuba, involucra directamente al Gobierno norteamericano.

Este documento nos muestra una metodología operacional de inteligencia sujeta a estrictos protocolos de seguridad, que reveló desde entonces las amplias proporciones de una operación subversiva estratégica dirigida al cambio de régimen que mantiene una vigencia actual en sus enfoques, objetivos y tareas en el terreno, en correspondencia con más de 400 programas millonarios ejecutados contra Cuba desde el año2008 hasta el presente, dentro y fuera del país.

Entender más claramente el momento de confrontación que vivimos nos obliga a retroceder en el tiempo, el que nos mostrará con mayor acierto la verdad irrebatible contenida en los documentos originales de la USAID, los componentes básicos del golpe blando que nos acecha y su contenido doctrinal y metodológico a lo interno.

Nos descubrirá la fisionomía con la que actúa la CIA y su nueva contrarrevolución en estos tiempos y revelará la sordidez de sus operaciones dentro del país ejecutadas por ONGs mercenarias al servicio de la USAID y la NED sobre los principales sectores sociales, la clandestinidad de sus actos ilegales y las acciones de comprometimiento de marginales y antisociales o humildes ciudadanos confundidos y desprotegidos económicamente en pequeñas comunidades; nos descubrirá los enormes dividendos financieros pactados con instituciones foráneas para desacreditar a la nación cubana y sus ciudadanos.

 

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2.-Guerras sin cañones
3.-Guerra total
4.-Guerra de los símbolos
5.-Guerra de Quinta Generación (G5G)
6.-Guerra Psicológica
7.-Guerra cultural y manipulación
8.-Guerra ideológica
9.-Guerra biológica
10.-Guerra en Internet
11.-Guerra Cibernética (Ciber War)
12.-Guerra de las mentiras
13.-Guerra contra a cooperación médica cubana
14.-Guerra Fría

Publicado por: David Díaz Ríos /  CubaEstrellaQueIlumina

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