La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (I)

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1.-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (I)

 

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Guerras de Cuarta y Quinta Generación, EE.UU. contra Cuba, Golpe Suave, Revoluciones de Colores, Guerra de Redes, Guerra Cibernética, Guerra Asimétrica, Guerra de Baja Intensidad.

 

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G4G: Guerras de Cuarta Generación

Con el lanzamiento de la bomba atómica al final de la Segunda Guerra Mundial comenzaría un período en el que el enfrentamiento total entre potencias con el arma nuclear llevaría a una inevitable extinción masiva de la especie humana.

Así los bloques occidental y soviético comenzarían un período de la historia conocido como la Guerra Fría donde los grandes contendientes pocas veces utilizaban el ciento por ciento de su potencial.

Las presiones políticas y económicas, el espionaje y la carrera armamentista son los mejores elementos para describir este período.

En él nació la Guerra de Cuarta Generación de conflictos que incluía formas de terrorismo, sanciones económicas, guerra psicológica, guerrillas, operaciones convencionales y disuasión nuclear.

También fue la etapa en la que muchas colonias comenzaron la lucha por su liberación en Asía y África, mientras que en América Latina proliferaban las guerrillas de corte izquierdista.

En la cuarta generación de conflictos el elemento voluntad política asume una importancia crucial como en el proceso de liberación nacional llevado por Gandhi en la India o el desgaste de las guerrillas vietnamitas a las tropas norteamericanas.

Así en la Guerra de Cuarta Generación los conflictos no son monopolio de Estados o ejércitos profesionales. Grupos guerrilleros o movimientos políticos tienen la capacidad de vencer fuerzas mucho mayores, mejor equipadas y entrenadas.

Por primera vez, en esta etapa la guerra va más allá del campo de batalla físico. Ahora la guerra es un choque de voluntades políticas.
G5G: Guerras de Quinta Generación

Con el atentado a las Torres Gemelas comenzarían las Guerras de Quinta Generación, una forma de conflictos consideradas posmodernas.

Ahora todas las formas y estrategias de conflictos anteriores son válidas y se simultanean con nuevas posibilidades.

Este tipo de guerras son consideradas sin restricciones y las fuerzas son físicas y no cinéticas a la vez. Este tipo de guerra además de suceder sobre tierra, mar, aire y la escena de la política; también ocupa el espacio exterior, la cibernética y las ingeniería cognitiva y social.

G5G: La Guerra de Quinta Generación, un conflicto multidimensional

Ya los estados no son los únicos implicados en combatir. Ahora celulares y computadoras pueden protagonizar ofensivas.

Las Guerras de Quinta Generación resultan una realidad cotidiana en varios países. No son exclusivas de los ejércitos, ni se hacen solamente con armas de fuego. Entidades estatales y no estatales en forma de redes, individuos súper empoderados y grupos dirigen agresiones totalmente nuevas en el mundo de los conflictos.

Se mantiene como estrategias de generaciones anteriores el desgaste sistemático y la aniquilación fulminante con el uso de tropas militares.

Pero se suman los ciberchoques con el uso masivo de hackers, campañas de desinformación y propaganda para el desgaste de la voluntad política y la parálisis del sistema social.

Las Guerras de Quinta Generación al no ser necesariamente entre dos estados implican el uso de ataques terroristas, la estimulación de la delincuencia y guerra de desinformación.

Todos usados de forma combinada para alcanzar los objetivos políticos a costo muy bajo si se compara con las campañas militares que se llevaban a cabo hasta la Segunda Guerra Mundial.

Las Guerras de Quinta Generación tienen características muy distintas a las anteriores. Por ejemplo, son irrestrictas y ya que no pueden regularse a través de métodos tradicionalmente militares. Ahora, la diplomacia, la amenaza, el ataque a civiles y sus instalaciones, así como la coacción jurídica y guerra de redes aparecen por igual en el escenario.

Cuando estas guerras no se llevan a cabo por dos ejércitos o estados; sino por un estado y grupos irregulares, se conocerá como Guerra Asimétrica.

En el caso de sólo existir enfrentamientos con pequeñas acciones terroristas será una Guerra de baja intensidad.

Estas características no tienen que permanecer necesariamente a lo largo de todo el conflicto. Si las fuerzas que luchan contra el estado logran cambiar la relación de poder, entonces tomarán la ofensiva y podrán ocupar militarmente.

Ponga en los comentarios otros elementos que crea importantes de las generaciones de conflictos que no hayan sido puestas y comparta para que todos puedan conocerlos.

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La Ciber Guerra  no declarada de EE.UU. contra Cuba. Ciberterrorismo y Terrorismo mediático

Acciones de Guerra no Convencional:

-Campañas de descrédito contra la Revolución, odio, mentiras, desinformación, manipulación, noticias falsas, tergiversación.

Golpe suave o blando:

Uso de redes sociales, posverdad, inteligencia artificial, Big Data, cibertropas, robot, troll, acciones integradas de influencer o líderes digitales financiados u obligados por presión (acoso, chantajes), llamados al estallido social, violencia, agresiones, vandalismo, sabotaje, fabricación y uso de artefactos , armas o elementos incendiarios y otros.

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Discurso pronunciado en el acto de reafirmación revolucionaria, en la explanada de La Piragua

2.-Discurso pronunciado en el acto de reafirmación revolucionaria, en la explanada de La Piragua

 

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto de reafirmación revolucionaria, en la explanada de La Piragua, La Habana, el 17 de julio de 2021, “Año 63 de la Revolución”.

 

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Pueblo de Cuba, cubanas y cubanos;

Compatriotas:

¡Viva Cuba Libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

Libre de injerencias extranjeras y libre del odio que han azuzado quienes llevan 60 años apretando el cuello de la nación para hacerla estallar y ahora quieren presentarse como nuestros salvadores.

Cesen la mentira, la infamia y el odio. Cuba es profundamente alérgica al odio.  ¡Y jamás será tierra de odio!

No se construye nada bueno desde el odio. El odio nos roba tiempo para amar y hasta el amor mismo si lo dejamos entrar como reacción frente al odio que nos adversa.

Lo hemos experimentado en estos días de odio desbordado en las redes sociales, redes no tan “sociales”, que han sido la compañía permanente de padres e hijos en estos largos meses de pandemia, al punto de que muchos pasan más tiempo conectados a la red que conectados a la familia; esa familia, que con unidad, puede ser invulnerable ante todo lo que la amenaza.

Una madre me contaba ayer que su hija adolescente preguntó, con lágrimas en los ojos, si eso era Cuba, al ver las imágenes de los actos de violencia que algunos de sus amigos compartieron en Facebook.

Los dueños de esas redes, los dictadores de sus algoritmos, como bien denuncia un documental reciente, han abierto al odio, sin el más mínimo control ético, las compuertas de sus poderosas plataformas.

Es un odio que fractura a la familia, a los amigos, a la sociedad, y que amenaza con llevarse muchos de nuestros valores al rincón de lo inservible.

El bombardeo de imágenes cargadas de violencia, sangre, protestas, alaridos, vandalismo, amenazas, acoso y represión no ha conocido pausas en los últimos seis días.

En las semanas previas se desarrolló una intensa operación político-comunicacional por parte de una gran plataforma de intoxicación mediática, financiada por el Gobierno de los Estados Unidos y por la maquinaria política de la Florida.

Su objetivo era alentar disturbios e inestabilidad en el país, aprovechando las difíciles condiciones provocadas por la pandemia, el bloqueo recrudecido y las 243 medidas de la administración Trump.

Realizaron en esos días actos de Guerra No Convencional que incluyeron llamados al estallido social, a la violencia, a la agresión a agentes policiales, al vandalismo y al sabotaje.

Utilizaron para ello sistemas de inteligencia artificial y Big Data, cibertropas y actos de ciberterrorismo para promover la fabricación artesanal y uso de armas o elementos incendiarios, acciones integradas de acoso, chantaje o financiamiento a líderes digitales o influencers internacionales.

Contaron con la complicidad de una poderosa trasnacional que les permitió violar impunemente sus propias regulaciones, y desatendió las legítimas denuncias de los usuarios y de algunos medios de prensa y agencias cablegráficas.

La Televisión Cubana ha puesto en evidencia los objetivos de esta campaña al reconstruir en secuencia los acontecimientos del pasado domingo.

Primero se convocaron las protestas, después se construyó el relato falso de los hechos para generar reacciones emotivas de solidaridad con los manifestantes, y luego se desataron las acciones vandálicas que ocurrieron horas antes de nuestra improvisada comparecencia en televisión al regreso de San Antonio de los Baños.

Está clara la ruta de la infamia. A posteriori, todos los hechos se han presentado desordenadamente, como si fueran fruto de nuestro legítimo llamado a los revolucionarios a defender la Revolución.

La historia se pretende contar al revés. No importa lo que haya dicho, no cuentan los llamados a la unidad, la paz y la solidaridad entre todos. La interpretación malintencionada es que se convocó a una guerra civil.

Podremos desmontar las llamadas fake news, desmenuzar las mentiras, mostrar cómo se fabricó toda la falsa realidad de Cuba en escenarios virtuales, pero ya han causado un daño inconmensurable al alma nacional, que tiene entre sus valores más sagrados la tranquilidad ciudadana, la convivencia, la solidaridad y la unidad.

Estamos bajo el fuego sofisticado de una ciberguerra que incluye el ciberterrorismo y el terrorismo mediático en su instrumental agresivo.

Las denuncias del Canciller cubano el pasado martes no han sido contestadas. No ha habido ni un intento de respuesta por parte de las autoridades del Gobierno Republicano de la Florida sobre los fondos asignados a estos proyectos, con los cuales pretenden atacar al país y, al mismo tiempo, desarmarlo de sus posibles medios de defensa.

No solo el Minrex, también el sitio de la Presidencia, el popular portal de noticias y análisis sobre la realidad cubana Cubadebate, Granma, Juventud Rebelde y, prácticamente, todos los medios públicos cubanos están sufriendo ataques intermitentes con denegación de servicios en medio de una atroz campaña de demonización del Gobierno.

Tratan de silenciar cualquier alternativa a la narrativa anticubana que hoy se despliega en portadas alarmistas. Los amigos de Cuba, que conocen y sufren la manipulación y el silencio, no pueden acceder a los medios cubanos y nos han enviado los reportes de denegación de acceso.

En el apogeo de la mentira se emplean imágenes falsas, lo que ya ha sido bien documentado por nuestros periodistas, se estimulan y glorifican el desacato y la destrucción de inmuebles, la compulsión al asalto y el acoso amenazante a ciudadanos y a las familias.

Ahora mismo, lo que el mundo está viendo de Cuba es una mentira, a todo un pueblo levantado contra el Gobierno y a un Gobierno que reprime a su pueblo.

No es raro que, bajo ese bombardeo mediático, algunos duden y se pronuncien suponiendo una separación que no existe.

No juzgo, no condeno. Entiendo que son avasalladoras las armas del adversario, pero ¡al lado del pueblo, con el pueblo y por el pueblo sigue estando la Revolución! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva la Revolución! ¡Viva Díaz-Canel! ¡Viva el pueblo! ¡Abajo los yanquis! ¡Abajo el bloqueo!)

No con declaraciones, sino con hechos. Cuando la etiqueta de #SOSMatanzas estaba apagándose en el ciberespacio, al lado de Matanzas y de toda Cuba no se vio a los promotores de la intervención humanitaria. Estaba el mismo pueblo noble y solidario que sufre las consecuencias del bloqueo y estaba el Gobierno cubano.

¿Quién no se estremeció al saber que vándalos de la peor entraña apedrearon la sala infantil del hospital de Cárdenas, obligando a niños y madres a buscar refugio en los baños o bajo las camas de la institución?

Mañana deberán contarse muchas historias personales de la reacción popular al ataque y al acoso, de cuánto han tenido que contenerse las fuerzas del orden por el cuidado que se les exige para evitar excesos; pero que nadie se equivoque: la mayoría del pueblo, del mismo pueblo agobiado e irritado por las carencias que nos demanda mejor gestión de Gobierno, pide también que se ponga coto a la violencia (Aplausos y exclamaciones de: “¡Vivan nuestros médicos!”).

Compatriotas:

Ninguna mentira se ha levantado por casualidad o error.  Todo está fríamente calculado según el manual de Guerra No Convencional.  Ya habló el impresentable de la OEA, ministerio de colonias al que nos honra no pertenecer.

No estamos especulando. Hablan unos para que después se pronuncien otros.  Ahí está, al acecho, el ala dura del Congreso norteamericano afilándose los dientes y exigiendo a sus adversarios políticos de la actual administración que actúen ya contra Cuba, que convoquen al Consejo de Seguridad,  y que consideren un acto hostil y una amenaza a la sacrosanta Seguridad Nacional del imperio cualquier intento de emigración masiva hacia sus costas.

Nada de esto es nuevo.  Lo han intentado otras veces.  Es su manera de poner a la administración adversaria contra las cuerdas, y tratar de hacerles cumplir a ellos el propósito jamás logrado de borrar del mapa el mal ejemplo de esta pequeña Isla, empeñada en mantenerse soberana e independiente cuando tantos se pliegan a sus órdenes (Exclamaciones de: “¡Que lo sepan los nacidos y los que están por nacer, nacimos para vencer y no para ser vencidos!” (Aplausos).

Casi con la leche materna, nuestros padres nos inculcaron una advertencia martiana: “Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen”, nos dijo el Apóstol.

¡Cuba seguirá fundando!  Lo está haciendo ahora mismo, con las primeras dos vacunas latinoamericanas: Abdala y Soberana (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva la medicina cubana!  Exclamaciones de: “¡Viva!”).  Lo está haciendo también con otra noticia que la maldad ha querido esconder: el ciento por ciento de eficacia frente a la gravedad y el fallecimiento que probó la tercera fase de los ensayos clínicos de Abdala (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”).

Cuando un pueblo ha llegado tan lejos en la realización de sus sueños y en la conquista de derechos, que para medio planeta son una quimera, no lo detiene ni la violencia ni el miedo.

Nada de esto que denunciamos hoy nos aparta de la necesaria autocrítica, de la rectificación pendiente, de la revisión profunda de nuestros métodos y estilos de trabajo que chocan con la voluntad de servicio al pueblo, por la burocracia, las trabas y la insensibilidad de algunos que tanto dañan.

Hoy vengo a reiterar el compromiso de trabajar y exigir por el cumplimiento del programa que nos hemos dado como Gobierno y como pueblo, revisado a la luz de los posibles errores de estos años de presiones intensas, particularmente, los dos últimos.

Compatriotas:

No es por capricho que nos reunimos aquí esta mañana en medio de una compleja situación epidemiológica.  Respetando en lo posible las medidas sanitarias y de distanciamiento físico, los hemos convocado para denunciar una vez más el bloqueo, la agresión y el terror.  No podíamos dilatar este encuentro, el enemigo ha vuelto a lanzarse con todo para destruir la sagrada unidad y la tranquilidad ciudadana.

¡Ratificamos que Cuba es de todos! (Aplausos y Exclamaciones de: “¡Viva Cuba!”  “¡Vivan los cubanos!” “¡Viva la unidad!” “¡Viva Raúl!”  “¡Viva Díaz-Canel!”).  ¡Venceremos!

Les comparto sentimientos y reflexiones, estados de ánimo, disposición y convicciones (Aplausos y exclamaciones de: “¡Pa’ lo que sea, Díaz-Canel, pa’ lo que sea!  ¡Pa’ lo que sea, Díaz-Canel, pa’ lo que sea!”).

Solo podremos tener más si creamos más.  Lograremos lo que nos propongamos empujando todos juntos la obra.  Por delante tenemos el inmenso ejemplo de la Ciencia cubana, que se propuso y logró en tiempo récord y apenas sin recursos dos vacunas y otros candidatos vacunales que nos permiten enfrentar el futuro con esperanzas que otros pueblos no tienen.

Si hemos podido en algo tan colosal y difícil, ¿qué no podremos en otras áreas?

Y, sobre todo, cuánto más podremos si articulamos los diálogos pendientes, rescatando la obra social, promoviendo mayor atención a sectores vulnerables, a los barrios, apoyados en la experiencia de la obra que nos legó el Comandante en Jefe, en años tan desafiantes como estos; a eso llamaba Gerardo.

La Revolución Cubana borró para siempre las semillas de la maldad, del odio, del deshonor y el crimen.  Es importante por eso, que busquemos las causas profundas de la violencia que puja por emerger ante las necesidades, y que cumplamos la labor pendiente para hacer que predomine en la herencia cubana el gen de los bravos, de los honestos, de los justos, de los honorables, de los alegres hijos de esta tierra cubana (Aplausos y exclamaciones de: “¡Abajo el bloqueo!” “¡Abajo la agresión imperialista!”).

“Solo el amor convierte en milagro el barro/ Solo el amor alumbra lo que perdura”, hemos cantado mil veces con el martiano Silvio.

¡Vamos a ponerle corazón a la obra común. Un corazón del tamaño de nuestras dificultades!  ¡Juntos podemos! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Juntos podemos, juntos podemos, juntos podemos!”).

¡Que viva Cuba soberana, independiente y socialista! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Cuba de amor, Cuba de paz, Cuba de unidad, Cuba de solidaridad!” (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Cuba de todos los cubanos que, estén donde estén, trabajan por verla avanzar con sus propias piernas y sus propios brazos hacia un destino de prosperidad posible! (Exclamaciones de: “¡Viva!”).

¡A Cuba ponle corazón!  ¡Ponle corazón a la Patria, a la Revolución, al Socialismo!

¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos, venceremos, venceremos!” “¡Juntos podemos, juntos podemos!”)

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3.-La razón es nuestro escudo

 

Tras duros meses de pandemia, de impactante crisis económica mundial, de recrudecido y sostenido bloqueo -que han golpeado ostensiblemente a nuestro pueblo-, Cuba comienza a reanimar su vida social, los espacios y servicios públicos, las escuelas, el turismo y otros sectores de la economía.

Somos ya el país de las Américas con el más alto porcentaje de la población con al menos una dosis administrada de las vacunas contra la COVID-19, el de mayor velocidad de vacunación diaria en el mundo y el único que ha podido desarrollar una campaña masiva en los niños desde los dos años de edad; todo ello ha sido posible por la capacidad del país de producir sus propias vacunas, como fruto de la política científica trazada e impulsada por Fidel y el talento de hombres y mujeres forjados por la Revolución.

Nos vamos levantando con nuestras propias fuerzas, con el espíritu indoblegable, la dignidad y la capacidad de resistencia de nuestro pueblo, con la serena y firme conducción de la dirección del país, con el espíritu de victoria y la creatividad que se ha cultivado en medio de tantos años de duras batallas.

Quienes han apostado al fracaso del Socialismo en Cuba y vieron en el 11 de julio el golpe definitivo a la Revolución, andan frustrados y apurados en sus planes. Pretenden impedir toda posibilidad de bienestar, desarrollo individual y colectivo, tranquilidad ciudadana y paz en nuestra Patria.

Promueven por ello diversas acciones desestabilizadoras en el país, para provocar el incidente que desemboque en el estallido social que propicie la anhelada intervención militar, la cual piden vociferantes en Miami y hasta frente a la misma Casa Blanca.

Ni 62 años de bloqueo ni sus 243 medidas adicionales han podido ni podrán derribarnos, por eso el intento reiterado de “golpe suave”. Es parte de la guerra no convencional que nos aplican con intensidad. Golpear sobre el golpe.

En el Informe Central al 8vo. Congreso del Partido, el General de Ejército Raúl Castro Ruz alertaba:

“Se ha redoblado el programa de subversión e influencia ideológica y cultural dirigido a desprestigiar el modelo socialista de desarrollo y presentándonos como única alternativa la restauración capitalista.

“El componente subversivo de la política estadounidense hacia Cuba se enfoca en el resquebrajamiento de la unidad nacional. En ese sentido, se da prioridad a las acciones dirigidas a los jóvenes, mujeres y académicos, al sector artístico e intelectual, los periodistas, deportistas, personas de la diversidad sexual y las religiones. Se manipulan asuntos de interés para grupos específicos vinculados con la protección de animales, el medio ambiente, o manifestaciones artísticas y culturales, todo ello dirigido a desconocer a las instituciones existentes.

“No han dejado de financiarse las acciones de agresión con el uso de las estaciones de radio y televisión asentadas en los Estados Unidos, al tiempo que crece el respaldo monetario para el desarrollo de plataformas de generación de contenidos ideológicos que llaman abiertamente a derrotar la Revolución, lanzan convocatorias para la realización de manifestaciones en espacios públicos, se incita a la ejecución de sabotajes y actos terroristas, incluyendo el asesinato de agentes del orden público y representantes del poder revolucionario. Sin el más mínimo pudor declaran las tarifas que se pagan desde los Estados Unidos a los ejecutores de estas acciones criminales.

“No olvidemos que el gobierno de los Estados Unidos creó el “Grupo de Trabajo de Internet para Cuba” que aspira a que las redes sociales se conviertan en canales de subversión, creación de redes inalámbricas fuera del control estatal y la realización de ataques cibernéticos a infraestructuras críticas.

[…]

“La mentira, la manipulación y la propagación de noticias falsas ya no conocen límite alguno. Mediante ellas se conforma y se divulga a los cuatro vientos una imagen virtual de Cuba como una sociedad moribunda y sin futuro, a punto de colapsar y dar paso al tan anhelado estallido social.”

Sectores de la contrarrevolución tradicional y nuevos personajes, educados en los cursos de liderazgo que financian fundaciones norteamericanas o el presupuesto federal de Estados Unidos, se han concertado para intentar cumplir tales propósitos. Carecen de base social en el país, pero sí están debidamente instruidos, financiados y apoyados desde el exterior.

El imperio pone dinero y expectativas en los anexionistas formados por ellos, quienes bajo la falsa bandera del pacifismo buscan provocar nuevos disturbios, generar caos e inducir la desestabilización del país.

En las últimas semanas, hicieron públicas sus intenciones de realizar en noviembre una marcha, supuestamente pacífica, concebida para ocurrir simultáneamente en varias ciudades del país. Sus propósitos declarados y su esquema organizativo develan una provocación articulada como parte de la estrategia de “cambio de régimen” para Cuba, ensayada antes en otros países.

Escogen fechas con determinado simbolismo… Pero esta vez parece que también quisieron exhibir su talla de anexionistas. ¿Querían celebrarle el cumpleaños al presidente Biden con un ataque a la Revolución que tanto ha molestado a las administraciones imperiales desde hace 62 años? Se quedaron con las ganas.

Uno de sus promotores ha sido formado en cursos auspiciados por la fundación derechista argentina CADAL, universidades estadounidenses y tanques pensantes como el Fondo Carniege para la Paz Internacional (dirigido hasta hace poco por el actual director de la CIA, William J. Burns). Entre los temas de su adoctrinamiento han estado la formación de líderes, confrontación contra las estructuras de gobierno, las dinámicas de movilización, y el papel de las Fuerzas Armadas en la “transición democrática”.

El pasado 11 de julio fue el organizador de un intento de toma del ICRT, cumpliendo la instrucción 167 del Taller de Acción no Violenta que indica: “Ataques” no violentos: invasiones: se comienza con una marcha y se toma posesión pacífica de un lugar o un inmueble.

Más recientemente se ha sumado a un proyecto subversivo con ropaje académico, en el que comparte asiento en su Consejo Deliberativo con el terrorista Orlando Gutiérrez Boronat.

Le acompañan entre los convocantes a la manifestación de noviembre, cabecillas contrarrevolucionarios del llamado Consejo para la Transición Democrática de Cuba, una plataforma que se articula en función del golpe anticonstitucional en el país, y quienes han reconocido abiertamente recibir financiamiento de la National Endowment for Democracy (NED), una tapadera del gobierno estadounidense.

Apenas se anunció por sus organizadores, la marcha recibió apoyo público y notorio de legisladores estadounidenses, operadores políticos de la mafia anticubana y medios de comunicación que alientan acciones contra la Revolución.

Tuits, declaraciones, Asambleas de la Resistencia y otras frenéticas acciones llenan estos días de Miami, como si la manifestación fuera a desarrollarse en esa ciudad. Cambio de régimen, derrocamiento del gobierno e intervención militar vuelve a ser la narrativa imperante en el sur de la Florida.

Entre los más fervientes partidarios de la provocación están los congresistas Marco Rubio, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar; el terrorista reconvertido Gutiérrez Boronat (quien ha declarado su apoyo a esta acción “para derrocar al régimen”), la Fundación Nacional Cubano Americana y la recua mercenaria de la Brigada 2506, cuyo presidente de turno declaró en Miami que “Con estos pasos se fomentará una explosión dentro de Cuba para que de nuevo nuestros hermanos tomen las calles y esto nos lleve al derrumbe de un régimen…”

Como denunció el medio estadounidense MintPressNews, muchos de los operadores de la campaña en redes sociales digitales en apoyo a la manifestación son residentes en la Florida y otros estados norteamericanos. “La participación de ciudadanos extranjeros en los asuntos internos de Cuba está en un nivel que difícilmente se pueda concebir en los Estados Unidos”, dice la publicación.

El involucramiento directo del gobierno de los Estados Unidos en la farsa contrarrevolucionaria es también explícito y provocador. No se ha tomado el cuidado de ocultarlo y nadie puede hacerlo con honestidad. Altos funcionarios gubernamentales participan directamente en su promoción y, con el apoyo de los servicios especiales, en su organización. Instrumento importante, aunque no el único, es la embajada estadounidense en Cuba, cuyas declaraciones públicas suelen incluir intromisiones flagrantes en los asuntos internos de la nación.

Esa oficina, fruto de los acuerdos bilaterales suscritos en 2015 para formalizar relaciones diplomáticas entre los dos países, no cumple desde hace años oficio diplomático alguno. Ni siquiera sirve para la prestación de servicios migratorios y consulares que reclaman y de los que dependen los ciudadanos de ambos países.

Sus funcionarios, incluyendo el Encargado de Negocios, se ven obligados al indigno papel de niñeros de los exponentes contrarrevolucionarios y provocadores en nuestro país, con la tarea ingrata de caerles atrás, proveerles respaldo logístico y material, así como consejos y orientaciones. Todo es conocido y está documentado. La propia actividad en las redes digitales de la embajada facilita evidencias de lo que va ocurriendo y a qué se dedica la contrarrevolución.

Ese comportamiento está en total contravención del Derecho Internacional y en particular de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Con tales patrocinadores y declarados propósitos, es muy difícil presumir de civismo y pacifismo en la acción convocada para noviembre. Mucho menos de intenciones legítimas y soberanas.

Lo que está en juego aquí, y a nadie debe caberle dudas, es el derecho de Cuba a defenderse de la agresión extranjera, con independencia del disfraz que esta tome.

Los organizadores intentan arroparse en la Constitución para legitimar la provocación. Usan preceptos constitucionales para defender estrategias anticonstitucionales. Aducen el derecho a la manifestación expresado en la Carta Magna, pero olvidan aviesamente que esa propia Constitución, en su Artículo 45, señala que los derechos de las personas están limitados, entre otros, por el respeto a esta norma suprema: “El ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes”.

Esa Carta Magna, aprobada en referendo hace apenas tres años por el 86.85 % de los votantes, define claramente en su Artículo 4 que: “El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable”. Y en su artículo 229 también establece que “En ningún caso resultan reformables los pronunciamientos sobre la irrevocabilidad del sistema socialista establecido en el Artículo 4, y la prohibición de negociar bajo las circunstancias previstas en el inciso a) del Artículo 16”.

Está claro que ni ahora ni en el futuro el derecho a la manifestación puede utilizarse para subvertir el sistema político, para derrocar el proyecto socialista cubano o para establecer alianzas con grupos y organizaciones que reciben financiamiento exterior con el objetivo de promover los intereses del gobierno de los Estados Unidos y otras potencias extranjeras.

No existe en nuestro país el derecho a obrar a favor de los intereses de una potencia extranjera y a poner en riesgo la estabilidad ciudadana. Es anticonstitucional, ilegítimo, inmoral, adscribirse a un proyecto anexionista. Lo dicen nuestras leyes y lo dice nuestra historia.

Así lo advirtió nuestro Héroe Nacional José Martí: “Sobre nuestra tierra hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos, y es el inicuo de forzar a la Isla, de precipitarla a la guerra para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse con ella. (…) ¿Morir, para dar pie en qué levantarse a estas gentes que nos empujan a la muerte para su beneficio? Valen más nuestras vidas, y es necesario que la Isla sepa a tiempo esto. ¡Y hay cubanos, cubanos, que sirven, con alardes disimulados de patriotismo, estos intereses!”

Basta de mentiras y manipulaciones groseras de los hechos. Nadie va a ser aplastado por tanques en las calles como han difundido los voceros de la próxima provocación. El ejercicio Moncada es parte de los entrenamientos que hacemos constantemente en la preparación para la defensa. Ante provocaciones como esta, nos asiste el más legítimo acto en defensa del pueblo y de sus conquistas.

La dignidad, la resistencia y la unidad son nuestras fuerzas más poderosas frente a la deshonrosa y canalla acción anexionista que sirve al enemigo histórico de la nación cubana en su plan de fracturarnos y dividirnos para vencernos.

No han podido y no podrán. La razón es nuestro escudo.

 

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1.-Guerra No Convencional
2.-Guerras sin cañones
3.-Guerra total
4.-Guerra de los símbolos
5.-Guerra de Quinta Generación (G5G)
6.-Guerra Psicológica
7.-Guerra cultural y manipulación
8.-Guerra ideológica
9.-Guerra biológica
10.-Guerra en Internet
11.-Guerra Cibernética (Ciber War)
12.-Guerra de las mentiras
13.-Guerra contra a cooperación médica cubana
14.-Guerra Fría

 

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Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIlumina

 

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