Máximo Gómez, dominicano de nacimiento, y cubano de corazón (Infografía)

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Máximo Gómez, dominicano de nacimiento, y cubano de corazón (Infografía)

 

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Máximo Gómez se calificaba a sí mismo como “dominicano de nacimiento, y cubano de corazón”, palabras que fueron ratificadas durante más de la mitad de su vida dedicada a la causa independentista en la Isla, desde que arribó junto a su familia en 1865, cuando no llegaba a los 30 años y como oficial de la reserva militar española tuvo que exiliarse al ser derrotada su causa en la convulsa situación de su país.

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Tenía experiencia militar por haber combatido junto a las milicias dominicanas contra las incursiones haitianas y en las propias contiendas civiles, en las que participó activamente.

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El futuro Generalísimo del Ejército Libertador Cubano nació en el poblado rural de Baní, Santo Domingo, el 18 de noviembre de 1836, hace 185 años, y en su hogar le dieron una formación basada en la honorabilidad, la severidad y el virtuosismo, cualidades que serían el derrotero de su vida.

Tras llegar a Cuba se estableció con su familia en la finca El Dátil, cerca de Bayamo. En 1866 fue dado de baja del ejército español y al parecer su vida estaba predestinada a transcurrir en su proyecto de mejorar la situación económica de los suyos, incrementando la explotación de sus fértiles tierras, pero su gran sensibilidad ante la injusticia y la inhumana esclavitud lo llevaron a involucrarse en el movimiento independentista y fue de los primeros en seguir a Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868.

El joven dominicano se destacó dentro de las inexpertas tropas mambisas, al utilizar tácticas de combate diferentes a las tradicionales aplicadas por el ejército peninsular que también conocía, al concebir las acciones guerrilleras de emboscadas, de rehuir los enfrentamientos en grandes batallas en las cuales los colonialistas podrían desplegar su superioridad de fuerzas con la utilización de la caballería y artillería a sus anchas.

La gran lección sería el 26 de octubre de 1868, en que Gómez con unos 40 infantes armados en su mayoría solo con machetes se escondieron entre la tupida vegetación a ambos lados de la Tienda del Pino de Baire, aproximadamente a un kilómetro por el camino vecinal al oeste del poblado, y a su orden se lanzaron contra una columna hispana de más de 500 hombres y le hicieron más de 200 bajas en la que sería la primera carga al machete.

Ese fue solo el comienzo de la extraordinaria trayectoria militar de quien sería considerado por renombrados militares extranjeros como el primer guerrillero de América, y que le valieran fuera ascendido a General por Carlos Manuel de Céspedes.

Después vendría el Pacto del Zanjón y el destierro de 17 años afrontando vicisitudes en la pobreza y enfermedades de su familia, pero sin que dejara de pensar en la independencia de Cuba cuando intentó un nuevo estallido junto a Antonio Maceo.

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En esas condiciones le escribió Martí en 1892 para integrarlo a la preparación de la Guerra Necesaria: […] Yo ofrezco a usted sin temor a negativa, este nuevo trabajo, hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer de su sacrificio y la ingratitud probable de los hombres” y Gómez le responde: “Desde ahora puede Ud. disponer de mis servicios”.

En la nueva contienda reverdecerá su excepcional talento militar y junto con el Titán de Bronce llevará en la invasión la guerra a todo el país para en batallas memorables derrotar a las más selectas tropas colonialistas.

Pero después de la muerte de Martí y Maceo, fue la única máxima figura de la Revolución y tendría que sufrir la intervención yanqui en la guerra y el establecimiento de la neocolonia en 1902, facilitada por la división y la traición del anexionista y primer presidente cubano Tomas Estrada Palma y su grupo.

Al final de la guerra expresó: “La situación pues, que se le ha creado a este pueblo; de miseria material y de apenamiento, por estar cohibido en todos sus actos de soberanía, es cada día más aflictiva, y el día que termine tan extraña situación, es posible que no dejen los americanos aquí ni un adarme de simpatía.”

Años después cuando Estrada Palma, antes de culminar su período presidencial en 1906, decidió reelegirse de forma fraudulenta el invicto jefe del Ejército Libertador se opuso decididamente.

En junio de 1905 realizó un viaje acompañado de su familia a Santiago de Cuba, pero sobre todo para continuar con su campaña contra la reelección de Estrada Palma.

Fueron tantas las muestras de afecto y cariño del pueblo hacia él, que al recibir numerosos apretones de mano se le infectó una pequeña herida que se generalizó y le causaría la muerte el 17 de junio de 1905, como consecuencia de su campaña cívica de unidad contra el engendro reeleccionista del anexionista Estrada Palma.

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Esa fue su última batalla librada por el amor hacia Cuba que mantuvo inalterable desde aquellos lejanos días de octubre de 1868, aunque esta vez la libraría contra los males de la falsa república que solo culminaría con los cambios definitivos de la alborada revolucionaria del primero de enero de 1959.

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Publicado por: David Díaz Ríos /  CubaEstrellaQueIlumina

 

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La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (III)

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1.-Instigar una “primavera cubana” (+ Fotos)

 

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Por Manuel Hevia Frasquieri

Amplios reportajes fílmicos sobre las gigantescas revueltas populares en Túnez, Egipto y Libia a lo largo de 2011 describían el uso masivo por los manifestantes de plataformas de Internet en las redes sociales. Aquellos jóvenes intercambiaban mediante sus celulares todo tipo de consignas, denuncias o recibían indicaciones de las organizaciones que lideraban aquellas revueltas, mantenían una interacción con otros manifestantes con los que se reunían en parques y avenidas, trasladaban imágenes en vivo a los medios de prensa o mensajes en la red sobre lo que estaba ocurriendo.

Las nuevas herramientas permitían visibilizar en todo el mundo, de acuerdo a patrones dictados por Washington en las plataformas y reses sociales, la intensidad y la violencia de las protestas antigubernamentales y su represión policial. Un destacado asesor de la política yanqui comentaría años después sobre aquellos sucesos y lo que significó para el accionar político de su país integrar estas redes en sus herramientas diplomáticas, convertidas en “aceleradores de un supuesto cambio democrático en el Medio Oriente”.

Mientras tenían lugar aquellos eventos en 2011 algunas operaciones encubiertas patrocinadas por la USAID y la NED, visiblemente relacionadas a los servicios especiales norteamericanos, venían ejecutándose desde tres años antes para instigar lo que los propios norteamericanos denominaron como una “Primavera Cubana” al estilo del Medio Oriente.

Nuevos programas sediciosos en marcha

Un documento informativo elaborado por la USAID sobre el programa secreto “Apoyo a la sociedad civil cubana” fechado el 28 de enero de 2009 en San José, Costa Rica, constituye una prueba irrefutable de la naturaleza sediciosa e injerencista de estos proyectos. El programa fue promovido por la USAID a través de su “Oficina de Iniciativa para la Transición» (OTI), con participación de otras instituciones como Creative Associates International de Costa Rica y Communications, Control Systems and Signal Processing, y otras entidades que se incorporarían sucesivamente o actuarían en estrecha coordinación desde otros proyectos paralelos en curso.

Este programa se extendería por un periodo inicial entre 2008 y 2011 siguiendo la norma de la mayoría de sus proyectos, los que renuevan sus asignaciones monetarias en posteriores años fiscales.

El programa develaba el dominio de un alto nivel de datos e informaciones sobre la realidad interna cubana, resultado de estudios previos de situación operativa propios de la actividad de inteligencia.

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Foto: Razones de Cuba

Este documento reflejaba con cinismo sus preocupaciones sobre los obstáculos y el riesgo que enfrentaban al realizar estas acciones dentro de Cuba dada la hostilidad existente contra sus programas. Esto podría explicar la aplicación por la USAID de fuertes protocolos de seguridad para sus subcontratistas como se aprecia en sus documentos de trabajo.

Valoraban con cinismo la crisis económica existente en el país como una oportunidad estratégica para sus objetivos, que facilitaba en gran medida el desenvolvimiento de sus programas subversivos a lo interno.

Con total desfachatez expresaban en sus documentos originales que la crítica situación de la economía cubana “le resta legitimidad al gobierno cubano e incrementa la motivación de los ciudadanos al cambio”.

El mega proyecto “Apoyo a la sociedad civil cubana instituyó sin dudas un novedoso modelo subversivo que ha mantenido su vitalidad hasta nuestros días.

Esbozó como “Misión” promover “la transición en Cuba, sacar el país del estancamiento a través de iniciativas tácticas y poner en movimiento el proceso de transición hacia el cambio democrático”.

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Foto: Razones de Cuba

Al definir el éxito final al que aspiraban sus promotores expresaron: 1) “Una variedad de plataformas ciudadanas están establecidas sólidamente como organizadores comunitarios legítimos (las consideraban como vehículos para el involucramiento comunitario).”  2) “Las plataformas comunitarias están activamente involucradas en los procesos de cambio (las concebían como Iniciativas de terreno promoviendo la eficacia de la base hacia arriba)”.

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Foto: Razones de Cuba

La última afirmación del documento remataba un enfoque retrógrado y confuso al postular: “En última instancia, el éxito significa que cuando aparezca la oportunidad de posibles reformas sociopolíticas la sociedad cubana esté preparada para ser parte de la conversación”.

El enemigo pretendía desconocer la capacidad del pueblo cubano para decidir su futuro. Nuestra sociedad ha demostrado con creces estar preparada para asumir los cambios socioeconómicos que necesita la nación. La aprobación mayoritaria de su nueva Constitución de la República es evidencia de ello.

De acuerdo a este programa  la USAID estableció sólidos puntos de vista para un trabajo sedicioso y conspirativo de largo alcance al concebir en una primera fase la construcción de “plataformas ciudadanas”, estructuradas, preparadas y con variados propósitos; las “plataformas de comunicaciones masivas alternativas” con “un acceso masivo, contenido inteligente y no censuradas”, y los denominados “espacios para reuniones masivas, no amenazantes para el estado”.

Tras la apariencia externa de estas formulaciones que poseen una identidad social reconocida en el mundo, subyace el trasfondo engañoso del enemigo que aspira a utilizar estos mecanismos sociales como un artilugio de hostilidad y odio contra la Revolución en un renovado intento de restauración de un sistema abolido por nuestro pueblo desde 1959.

El enemigo intenta engañar al mundo negando la legitimidad de las plataformas ciudadanas surgidas al calor de la Revolución cubana durante más de sesenta años, mientras intenta fabricar y proclamar otras que brinden cabida a los intereses de mercenarios, traidores y anexionistas al servicio del imperio yanqui.

Estas formulaciones no eran letra muerta o un ejercicio teórico pues se ejecutaban a toda marcha contra Cuba como fue la operación encubierta Zunzuneo, una plataforma comunicacional alternativa que se desplazó entre 2009 y 2011 enmascarada tras una red social de mensajería que alcanzó más de 45 mil usuarios, principalmente jóvenes y la organización de unos 1 331 grupos,

El programa “Apoyo a la sociedad civil cubana” se atribuyó un “logro significativo sin precedentes” con la creación de Zunzuneo, el que estaba dirigido a promover comunicaciones independientes “que brindarían un acceso futuro a los móviles de más de 400 mil cubanos”.

Este programa se atribuyó también “un crecimiento significativo en el movimiento contracultural” de la juventud en la capital, atribuyéndose como logro una supuesta “marcha contra la violencia celebrada en noviembre 2009”. Un incidente como este había tenido lugar en esa fecha  como parte de una provocación organizada por elementos contrarrevolucionarios internos, en la que algunos jóvenes instigados por estos habían desfilado entre las calles G y J en la barriada del Vedado, lo que no tuvo mayor trascendencia en la población.

Una segunda fase del trabajo subversivo de este programa estaba referido “al apoyo de iniciativas para la rendición de cuentas de abajo hacia arriba”, las que perseguían trasladar preocupaciones que ellos catalogaban como “legítimas” a los líderes de las comunidades, para que se convirtieran en “presiones públicas, viables y exitosas”, como una forma más de presión contra las autoridades locales.

Esto último no era algo nuevo. Es un componente básico de la doctrina del golpe suave recogidas en los manuales de “lucha noviolenta” del politólogo norteamericano Gene Sharp, que sirvieron de marco doctrinal de las acciones subversivas durante el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y más tarde en las denominadas revoluciones de colores y la Primavera Árabe. Actualmente es enaltecida en el discurso político de la derecha cubano- americana y por organizaciones terroristas de Miami.

Esta metodología es el componente principal del “Modelo para el cambio social” que propone este programa  enemigo.

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Foto: Razones de Cuba

El mismo aboga por el fortalecimiento de un liderazgo y una estructura comunitaria a nivel de base, la sucesión de “pequeñas victorias” que incrementen la motivación y la participación de la comunidad y las presiones de abajo hacia arriba a favor de reformas socio económicas; según este programa esto haría posible nuevas presiones reformistas internacionales sobre el país y finalmente presuntas negociaciones con el gobierno a favor de reformas que incluirían la participación de la sociedad civil.

Pero el modelo de sociedad civil en Cuba que concibe el enemigo es contrario a la participación mayoritaria de organizaciones sociales, políticas y de masas inspiradas en un rumbo revolucionario que define el carácter de nuestro modelo socialista. Obviamente, el enemigo excluye también de este “modelo para el cambio social” a la guerra económica que ejecuta contra Cuba y a las millonarias asignaciones de la propia USAID y a la guerra mediática y de influencia subversiva que actúan permanentemente sobre el entorno social cubano.

Estas son precisamente sus palancas para tratar de forzar ese supuesto “cambio” y constituyen el principal arsenal subversivo para empujar al país a la desestabilización y el caos interno. 

Un elemento novedoso de este programa subversivo es el trabajo dirigido contra “personas claves” dentro  la población a los que segmenta o divide no por su edad, nivel económico, cultural o  posición social sino por su supuesta “lealtad al régimen”.

Lo anterior introducía un nuevo criterio de selección del “potencial” en el país a trabajar por el enemigo, sin duda voluble y arbitrario, copiada según sus propias fuentes de las experiencias del movimiento de oposición serbio OTPOR en las denominadas revoluciones de colores, el que segmenta la población en cinco grupos.

Obviando cualquier análisis sobre la inconsecuencia de esta fórmula introducida en este programa de la USAID me limitaré simplemente a explicarla a los lectores.

El grupo 1 es considerado por el enemigo como el “activamente leal”.  Pero el énfasis principal de su trabajo futuro de influencia recaería sobre los ciudadanos a los que catalogaba supuestamente como “pasivamente leales” (grupo 2) y  los  llamados “neutrales”  (grupo 3).  

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Foto: Razones de Cuba

Entre los “pasivamente leales” el enemigo ubicaba a los “ciudadanos escépticos pero simpatizantes del régimen”. Entre los “neutrales” situaba caprichosamente a los cuentapropistas, agricultores pequeños y a los operadores del mercado negro, considerándolos como parte de la “ecuación para un cambio sociopolítico”.

Consideraban que el desafío fundamental de trabajar sobre estos dos grupos era psicosocial, para contrarrestar su apatía y desesperanza y lograr finalmente su deseo “a favor del cambio”.

El objetivo mediato de este programa era incorporar respectivamente los grupos 2 y 3 a las categorías de “desleales pasivos” (grupo 4) y “desleales activos” (grupo 5), convirtiendo según sus palabras, “lo latente en acción”, lo que significaba dotar esta acción de una naturaleza ofensiva y abiertamente contrarrevolucionaria.

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Foto: Razones de Cuba

Dentro de los “desleales pasivos” el enemigo catalogaba por igual a personas religiosas católicas, jóvenes des-socializados y blogueros en las redes a los que consideraba cada vez más confrontacionales, así como a los ciudadanos de la “cultura subterránea que negocian espacios para la libre expresión”.

Entre los “desleales activos” incluía a los elementos contrarrevolucionarios, los que evaluaba como “carentes de estrategia, coordinación y mensajes tangibles, desconectados del ciudadano promedio, que habían perdido estatura y relevancia internacional, aunque mantenían cualidades como el coraje y poder de permanencia”.

Al margen de la superficialidad o incongruencia de semejante segmentación,  el enemigo aspiraba en esencia a empujar a supuestos ciudadanos pasivos a “un proceso de cambio de régimen”. Para ello promovió un diseño metodológico  dirigido a identificarlos, ganar su confianza, estimularlos a la acción con metas y agendas para el cambio, desarrollarle habilidades de liderazgo, estructurarlos, apoyar sus acciones y conformarlos en redes ciudadanas. Estos componentes mantienen su vigencia en la actuación del enemigo en estos momentos.

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Foto: Razones de Cuba

Entre los sectores sociales considerados como estratégicos, la USAID y su gobierno incluyeron en este programa a los estudiantes universitarios, la juventud y los que denominan “la contracultura”, los ciudadanos católicos de base, los pequeños agricultores, los afrocubanos, los cuentapropistas, la comunidad LGBT y las víctimas afectadas en esos momentos por un huracán en tres provincias, prioridades que aún mantienen.

Los logros del programa considerados por la USAID

El programa reconocía haber obtenido hasta esos momentos distintos “logros” en su administración e implementación dentro de Cuba lo que demostraba su carácter ilegal e injerencista. Al margen de una posible falsedad o exageración en los datos aportados en este informe, la USAID declaraba con desfachatez haber logrado asociar en estos planes a más de 30 ONGs de quince países latinoamericanos, establecer “relaciones de trabajo” con una red de más de cien jóvenes católicos, mantener relaciones de confianza con ciento veinte cuentapropistas y estudiantes de universidades de cuatro ciudades en el país.

Reconocía también una relación inicial con más de 120 jóvenes que constituían figuras de la “contracultura” y una posible relación futura con más de quinientos “beneficiarios” potenciales de otros sectores. Por último refirieron la “puesta en marcha de una iniciativa para establecer un centro de entrenamiento local para activistas sociales”, cuya existencia no fue posible determinar en esta investigación histórica.

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Razones de Cuba

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Foto: Razones de Cuba

Finalmente, el programa reconoció más de 47 donaciones aprobadas por su gobierno con una cifra superior a los $ 2,32 millones, con $ 1 millón de gastos ejecutados hasta ese momento. Admitió el acceso a una asistencia material que les permitió entregar directamente a sus “beneficiarios” captados unas 70 laptops, 40 celulares y 220 USBs y discos duros externos, así como la “presencia” del programa en seis provincias cubanas como Pinar del Río, La Habana, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, en una primera etapa.

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La evaluación de los “logros” obtenidos hasta esos momentos reflejaba el optimismo de la USAID y su confianza de que en 2011 habrían alcanzado los objetivos planteados en aquel programa. Pero una vez más subestimaba a la Revolución cubana.

Los casos de Allan Gross y Zunzuneo tributaban a los objetivos del programa “Apoyo a la sociedad civil cubana”,

En momentos que se desplegaba con fuerza el programa analizado en este ensayo histórico el subcontratista norteamericano encubierto de la USAID Allan Gross había arribado al país en 2009 como empleado de la Development Alternative, Inc (DAI) introduciendo ilegalmente medios de infocomunicaciones con los que abasteció y entrenó a redes internas independientes para garantizar una futura interacción entre las pequeñas células creadas y el libre acceso satelital a Internet.

Se trataba de otro proyecto secreto de la USAID operado por un experto en tecnologías de comunicación que había laborado en más de cincuenta países. Según medios de prensa había elaborado sistemas satelitales de este carácter durante las intervenciones militares norteamericanas en Iraq y Afganistán. Alan Gross fue encarcelado y juzgado más tarde por los tribunales cubanos.

En la sentencia dictada por los tribunales quedaba probada su intención de crear condiciones para la difusión de informaciones distorsionadas de la realidad cubana y la promoción de acciones de desobediencia civil cuya fuente de información no pudiese ser detectada por las autoridades.

En esos momentos se desplegaba también otra peligrosa operación encubierta de la USAID conocida con el nombre de “Zunzuneo” que se desplazaba en el sector de las telecomunicaciones, la que promovió a modo de disfraz una gigantesca red social de mensajería para personas jóvenes con temáticas amenas y despolitizadas relacionadas con el arte, el deporte, la música u otras curiosidades. Zunzuneo” fue diseñada especialmente para Cuba por el enemigo a un costo millonario e instaló de forma encubierta una plataforma comunicacional horizontal entre teléfonos celulares de jóvenes usuarios cubanos ajenos a esta nueva patraña.

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Foto: Razones de Cuba

Por su trascendencia, esta investigación histórica brindará  al lector en el próximo ensayo la forma en que fue articulada internacionalmente esta operación a partir de documentos inéditos de la USAID y sus mercenarios a sueldo.

Muchos lectores coincidirán conmigo que los casos de Allan Gross y Zunzuneo fueron dos operaciones encubiertas dirigidas por la CIA y pagadas por la USAID a un costo millonario.

Fueron sin duda proyectos novedosos de alta tecnología organizados minuciosamente pero inspirados y puestos al servicio de la maldad y el odio hacia Cuba, en momentos que el acceso a Internet se iba desarrollando a pesar de los obstáculos del bloqueo económico estadounidense y que pretendían crear plataformas de mensajería grupal fortaleciendo una relación a todas luces inocente y despolitizada de jóvenes usuarios para crear la simiente de pequeños células dentro de la red social, fuera de todo control de nuestras autoridades.

Era parte también de un trabajo gradual, por etapas, diseñado desde un programa global y estratégico de la USAID buscando escalar en un futuro a la confrontación de mensajes con puntos de vista más confrontacionales, aprovechando cualquier coyuntura favorable para seguir abonando el terreno hacia el proyectado cambio de régimen.

Tras el fracaso de las operaciones de Allan Gross y Zunzuneo, la Radio y TV Martí anunciaron en 2013 la operación «Piramideo», con propósitos similares: crear una red social de “amigos” con fondos de la USAID y estructurar una nueva plataforma de mensajería contra Cuba.

Al año siguiente quedaría al descubierto también el programa «Commotion», pagado por el Gobierno de Estados Unidos, que proyectó fallidamente establecer ilegalmente una conexión inalámbrica WI-FI dentro de Cuba.

La falacia de una Primavera Cubana se derrumbó estrepitosamente.

Todos estos proyectos formaban parte de un vasto plan subversivo abarcador como el de “Apoyo a la sociedad civil cubana”, entre otros 479 programas,  que marcharon desde entonces hasta la actualidad contra Cuba con el beneplácito del Gobierno de Estados Unidos, mediante aportes monetarios calculados en ciento cuarenta y ocho millones, ciento veintiún mil, trescientos cincuenta dólares[1] ($148, 121,350).

No quiero terminar sin brindar nuevos elementos a nuestros lectores sobre la conducta sinuosa de la USAID en la aplicación de sus programas Democracia contra Cuba, las que realiza como agencia federal independiente bajo el control del Departamento de Estado estadounidense.

Los estrictos protocolos de seguridad que la USAID suministra a sus espías

Si alguien tuviera alguna duda sobre el carácter conspirativo de estos proyectos lo invito a leer fragmentos textuales de un protocolo de seguridad entregado por la institución CREA CR, precisamente una de las promotoras del programa USAID analizado, suministrado a sus emisarios que viajaban a Cuba en esos años.

El texto alude a algunos lineamientos de un “plan de emergencia” a seguir en caso de detención o interrogatorio del visitante — entiéndase subcontratista de la USAID — por las autoridades cubanas.

Podría resultar algo inusual en el mundo que una ONG extranjera instruya a un simple turista que visite un país para veranear cual debe ser el comportamiento que debe mantener en caso de ser detenido o interrogado por hechos de carácter político.

En la narrativa de estas indicaciones resalta el interés de la USAID de no divulgar dato alguno sobre la organización que lo envía, el contenido del programa o sus contrapartes, el objetivo de su viaje y mucho menos admitir contactos con “elementos contrarrevolucionarios o contrarias al gobierno” durante su estancia, todo lo cual evidencia el ambiente conspirativo de estas visitas a Cuba.  Les ofrezco algunos fragmentos originales de estas orientaciones.

“Relato acerca de la razón de estar en Cuba

 “[…] El interrogatorio puede ocurrir informalmente en la calle y ser llevado a la estación de policía o al centro de detención, en su cuarto de hotel o en el aeropuerto a su llegada o salida de Cuba.

Durante cualquier interrogatorio (o cualquier otra conversación sobre el tema), no mencione a CREA, el programa de CREA, ni a sus contrapartes en Cuba.

“Durante la detención o el interrogatorio, el procedimiento usual para operar de las autoridades cubanas es el de asustarle, confundirle y usar cualquier poder psicológico que pudieran utilizar en su contra.

“Su objetivo primordial durante el interrogatorio es mantener la calma, hacerlos entender que no van a conseguir nada con ese cuestionamiento y seguir manifestando que no comprende qué es lo que piensan que ha hecho mal. 

“A pesar de que nunca hay certeza total, confíe en que las autoridades no intentan hacerle daño físico, sino asustarlo/a. Cometer daño físico a los extranjeros por parte de las autoridades es extremadamente raro. Recuerde que el gobierno cubano prefiere evitar malos reportajes de prensa en el exterior por lo que un extranjero golpeado no les conviene.  

“Como regla general, un recurso que suele ser útil es continuar actuando como cualquier turista, hacerse el tonto y hacerse el/la que no comprende por qué se le está cuestionando.

“Aún si los que lo cuestionan insisten en que usted hizo algo malo o en que usted habló con alguien no grato para ellos, como regla general usted debe seguir haciéndose el/la que no entiende por qué hacen tanto lío.

“Nunca admita haber hecho algo malo, mucho menos si no tiene a un representante de su Embajada a su lado.

“Siempre tenga en mente que nada de lo que usted ha hecho durante su viaje es ilegal, de ninguna manera, en ninguna sociedad democrática y abierta. De esa manera, logrará mantener una apariencia calmada durante el interrogatorio.

“Si el interrogatorio se prolongara o se formalizara llevándole a una estación de policía, exija su derecho de contactar directamente a su Embajada. Continúe haciéndose el/la que no entiende cuál es el problema que tienen con usted.

“Habrá preguntas sobre las personas con las que se ha reunido, las razones por las cuales ha conversado o se ha reunido con personas específicas, el verdadero propósito de su viaje, sus objetivos al estar en Cuba, sus relaciones con organizaciones extranjeras que se oponen al gobierno cubano y temas similares.

“Durante el interrogatorio, recuerde siempre que a menudo esas personas no tienen detalles acerca de lo que usted ha hecho o haya dejado de hacer, aún cuando actúen como si estuvieran enterados de todo. 

“Si se le preguntara sobre personas específicas con las que se hubiera reunido o con las que hubiera conversado, puede negar la reunión o puede reconocerla en caso de que no tuviera sentido negarlo en ese momento.

“Si decide admitir siempre explique que usted se ha reunido y conversado con docenas de personas y que es algo que siempre le gusta hacer con las personas del lugar al cual usted viaja. No es su intención hacerle daño a nadie y que usted no sabía que en Cuba hubiera personas con las que puede hablar y otras con las que no.

“Las autoridades cubanas utilizan la etiqueta ‘contrarrevolucionario’ libremente contra cualquier persona que no les sea grata. No admita haber tenido contactos con alguna persona ‘contrarrevolucionaria’ o que esté en contra del gobierno.

“Recuerde que sus reuniones han sido con actores de la sociedad civil y no con activistas políticos de ninguna índole. Cualquier contacto con individuos a quienes el gobierno considere problemáticos deberá explicarse como una casualidad o por curiosidad a causa de lo que ha leído en los periódicos”.

Sobran los comentarios.

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2.-Los sucesos del 11 de julio y los nuevos intentos sediciosos

 

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Foto: Razones de Cuba / Por Manuel Hevia Frasquieri

No voy a comentar sobre lo que se ha publicado en los días que sobrevinieron al 11 de julio de 2021. Frente a la mentira, la patraña y el llamado al odio y la violencia del imperio y sus mercenarios ha brillado la decisión mayoritaria del pueblo y su presidente de superar escollos, marchar adelante y salvar la Revolución.

Una vez más la CIA y su gobierno se equivocan pero continúan explorando el potencial de disímiles eventos, como el que instigaron a través de sus mercenarios para el 15 de noviembre, en un nuevo intento por identificar desarrollos claves y tendencias para acelerar cualquier conflicto interno buscando el concebido estallido social, medir las incertidumbres y las posibles brechas para intentar penetrarnos y llevar el país a la desestabilización.

Los sucesos del 11 de julio mostraron que el diseño del programa subversivo que se aplica contra Cuba en los últimos años posee intrínsecamente, entre otros componentes, un basamento psicológico, moral, subjetivo, indirecto y retardado en el tiempo, difícil de medir durante su etapa de implementación como afirman sus principales ideólogos en Estados Unidos.

Si bien esta concepción intenta encubrir la debilidad del imperio por no haber sido capaz de destruir la Revolución cubana en más de sesenta años, la intensidad de un trabajo diferido y permanente de influencia y propaganda sobre un escenario social agobiado por la escasez y necesidades materiales acumuladas por años seguirá siendo utilizado para alentar nuevos intentos de desestabilización.

La CIA y sus mercenarios persistirán con mayor empeño mediante una guerra mediática y propagandística sin precedentes en crear tensiones dentro de la población, promocionar nuevas plataformas de grupos y acciones de calle, estimular las salidas ilegales y otras provocaciones aprovechando el complejo entorno económico. Continuará su labor de influencia cada vez mayor sobre un grupo en minoría de desafectos e inconformes y una mayoría revolucionaria en esencia, pero susceptible de ser impactada ideológicamente en comunidades locales más complejas y sectores de mayor sensibilidad y en especial personas jóvenes.

El golpe blando discurre en este entorno en una fase primaria que lo diferencia de los actos de extrema violencia promovidos en los últimos años contra Venezuela y Nicaragua, que el enemigo no ha podido lograr en el caso de Cuba. Sin embargo, continuará buscando un desgaste progresivo que agudice la situación interna escalando niveles más serios de provocación como los que han sido denunciados por el Gobierno Revolucionario en los últimos días.

Los autores de la provocación

El 11 de julio fue una típica operación subversiva dirigida secretamente por la CIA y la comunidad de inteligencia norteamericana, promovida a través de programas subversivos millonarios desde años recientes, subvencionados por la United States International Development Agency (USAID) y la National Endowment for Democracy (NED) que actúan con el beneplácito de su gobierno y la complicidad de la derecha cubano-americana. No demerito la repugnante participación de sus cómplices en la Florida y mercenarios en las últimas semanas en las redes sociales y medios de prensa dentro y fuera de Estados Unidos, agazapados detrás de las fake news, en torpes actuaciones engañosas de trolls o influencers.

Vea También La «resistencia no violenta» y los derechos humanos

Los programas subversivos de la USAID y la NED contra Cuba

Mientras se desmoronaba la burda maniobra de una intervención humanitaria, la operación enemiga comunicacional se repetía a sí misma, con fórmulas similares aplicadas en otras naciones sometidas también a procesos de desestabilización interna por el imperio, pero utilizando un modus operandi adaptado a las peculiaridades de Cuba. Los medios digitales en el exterior habían promovido el terrorismo mediático desde semanas antes e instigaron abiertamente el vandalismo y la agitación contrarrevolucionaria entre grupos marginales para provocar una respuesta policial y atraer el show mediático internacional que impuso una descomunal visualización de los desórdenes callejeros y una presunta y falsa violencia policial contra otros jóvenes que se manifestaban pacíficamente y no participaban en los actos de pillaje. Se multiplicó incansablemente aquellos días la difusión noticiosa para imponer la etiqueta “antidemocrática del gobierno cubano y sus fuerzas represivas”, noticias que aún pululan en las redes sociales y en algunos medios periodísticos en todo el planeta. Su claro propósitoerareforzar una matriz permanente de una supuesta disensión, desestabilización e ingobernabilidad en elpaís que abriera el camino a nuevas provocaciones como las denunciadas.

Vea también: Detrás de la guerra del “golpe blando”

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Foto: Razones de Cuba

Comentaba el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez que en San Antonio de los Baños —quisiera parafrasear algunas de sus palabras—

“la marcha la componían también personas de pueblo con necesidades, que están viviendo parte de estas carencias, de estas dificultades y otras personas revolucionarias que pueden estar confundidas o que pueden no tener todos los argumentos o que también estaban expresando estas insatisfacciones”.

Algunos se preguntan cómo es posibleque en Cuba se produjeran tales sucesos en un mismo día, en poblaciones tan distantes unas de otras, al margen de cualquier adversidad económica y social existente. Solo los servicios especiales yanquis en el extranjero, con amplios recursos operacionales y sobrada experiencia en estos actos facinerosos serían capaces de organizar semejante maniobra en las redes, como la que hoy intentan repetir en varias provincias, dirigida a encender el ánimo de cientos de personas para marchar a las calles coreando consignas, poniendo en tensión a un pueblo humilde y pacífico, que enfrentaba el 11 de julio el más grave rebrote pandémico con sus hospitales y policlínicos abarrotados con miles de enfermos y escuelas convertidas en centros de aislamiento.

Aquellos sucesos fueron deliberadamente instigados desde “sombrillas” y plataformas comunicacionales en las redes sociales que actúan impunemente subvencionadas por el dinero del contribuyente norteamericano, como parte de una operación encubierta en desarrollo articulada a un proyecto de golpe blando, que se desplaza amenazadoramente en los últimos años contra Cuba,  con un abarcador despliegue en paralelo de medidas de guerra económica para agudizar al máximo las privaciones de toda la población, seguido de un vasto plan de influencia política subversiva.

No existe la menor duda del desempeño de la CIA en este proyecto de desestabilización, como lo ha hecho históricamente desde 1959.

Estudios realizados sobre la conformación de su nueva estructura en 2015 revela importantes conceptos del entonces jefe de la agencia John Brennan, en cuanto a abrazar y aprovechar la revolución digital e innovar el trabajo operativo desde sus nuevos “Centros de Misión”, un novedoso instrumento de dirección que integra las funciones de análisis, operativas, técnicas y logísticas con un alto nivel de decisiones en el terreno.

Esto dio lugar a la creación de un Directorio de Innovación Digital al nivel central de la Agencia para acelerar la integración de las capacidades digitales y cibernéticas en todas las áreas del trabajo de enfrentamiento. Su involucramiento en los sucesos de la “primavera árabe” en 2011los empujaba a acercar aún más su actividad operativa en el terreno junto al despliegue de sus gigantescas capacidades tecnológicas en el espacio radioeléctrico.

Los documentos de constitución del nuevo Directorio de Innovación Digital de la CIA reflejaron entre sus objetivos “aprovechar al máximo las capacidades tecnológicas cibernéticas en función del espionaje y la subversión y ampliar la utilización de Internet y los espacios de intercambio social inherentes en la ejecución de operaciones encubiertas en el terreno ideológico y político.”

La CIA maquinó deliberadamente la provocación del 11 de julio de 2021 lo que le permitiría medir el nivel de racionalidad y equilibrio de la respuesta del actual Gobierno Revolucionario ante hechos como estos y ajustar su modelo de actuación operacional para eventos futuros de este carácter.

Calculó también la significación política de este suceso como precedente, pues nada de esta magnitud había sucedido hasta entonces. Esta forma de actuación del enemigo no es algo nuevo en nuestra historia reciente.

El juicio de un posible “error de las autoridades cubanas en el manejo de posibles disturbios públicos ”primó en la CIA en uno de los momentos más críticos del Período Especial al estar persuadida erróneamente de que posibles “errores de cálculo” de las autoridades cubanas provocarían el caos interno y pondría en peligro la sobrevivencia de la Revolución.

Así lo demuestran documentos secretos desclasificados de agosto de 1993 cuando pronosticó como resultado de un estudio de su comunidad de inteligencia, lo siguiente:

“[…] cuando las condiciones en la isla se deterioren, es más probable que los incidentes violentos se extiendan por la creciente frustración sobre los cortes en la electricidad, los transportes y los alimentos […] Un gran levantamiento impulsaría a Castro a dedicar cualquier fuerza necesaria para reprimirlo […] tendrá que apelar a los militares cuya fiabilidad bajo órdenes de enfrentar a ciudadanos desarmados sería cuestionable […] mientras las opciones se estrechan es más probable que el gobierno calcule mal, elevándose el pronóstico de que un grave error sería fatal para su régimen […] tanto al reaccionar con excesiva fuerza ante las manifestaciones contra el régimen o contra la intranquilidad civil o por no reaccionar y permitir que los disturbios se expandan, esto provocaría desafíos más serios a su autoridad […]”.

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Documento desclasificado Cuba: The Outlook for Castro And Beyond date Jun 2001

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Resulta evidente que la CIA se equivocó entonces con la capacidad de nuestro pueblo y su principal líder el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, como aún le ocurre hoy.

La contrarrevolución vocifera equívocamente que las marchas del 11 de julio fueron el mayor desafío para la Revolución en los últimos tiempos. Pero fue solo un golpe fallido, sin dudas bajo, artero, planificado e instigado. Los reclamos de libertad que coreaban algunos jóvenes en las marchas eran el reflejo de las insatisfacciones en la vida diaria derivadas de los altos precios y la escasez de viviendas, el transporte y el abasto de servicios vitales, que repercuten con fuerza en su estado de ánimo y la falta de expectativas ante un futuro inmediato que algunos consideran incierto. Son reflejos también del efecto estereotipado de la propaganda y la guerra mediática a que se nos somete, cargada de miedos, odios y calumnias contra todo lo hermoso construido por la Revolución desde 1959.

Todo esto forma parte de una estrategia política bien articulada por el Gobierno de Estados Unidos, que tiene un antecedente cercano en el “Programa de Apoyo a la sociedad civil cubana”, que se extendió contra Cuba desde el año 2008 por intermedio de decenas de ONGs  extranjeras, promocionadas por la Oficina para Iniciativas de Transición (OTI) “Office for Transition Initiatives”, una de las dependencias principales de la USAID.

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Foto: Razones de Cuba

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Foto: Razones de Cuba

El texto de un resumen de este programa secreto de la USAID, algunos de cuyos fragmentos presentamos en Razones de Cuba, involucra directamente al Gobierno norteamericano.

Este documento nos muestra una metodología operacional de inteligencia sujeta a estrictos protocolos de seguridad, que reveló desde entonces las amplias proporciones de una operación subversiva estratégica dirigida al cambio de régimen que mantiene una vigencia actual en sus enfoques, objetivos y tareas en el terreno, en correspondencia con más de 400 programas millonarios ejecutados contra Cuba desde el año2008 hasta el presente, dentro y fuera del país.

Entender más claramente el momento de confrontación que vivimos nos obliga a retroceder en el tiempo, el que nos mostrará con mayor acierto la verdad irrebatible contenida en los documentos originales de la USAID, los componentes básicos del golpe blando que nos acecha y su contenido doctrinal y metodológico a lo interno.

Nos descubrirá la fisionomía con la que actúa la CIA y su nueva contrarrevolución en estos tiempos y revelará la sordidez de sus operaciones dentro del país ejecutadas por ONGs mercenarias al servicio de la USAID y la NED sobre los principales sectores sociales, la clandestinidad de sus actos ilegales y las acciones de comprometimiento de marginales y antisociales o humildes ciudadanos confundidos y desprotegidos económicamente en pequeñas comunidades; nos descubrirá los enormes dividendos financieros pactados con instituciones foráneas para desacreditar a la nación cubana y sus ciudadanos.

 

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-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (I)

-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (II)

-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (III)

1.-Guerra No Convencional
2.-Guerras sin cañones
3.-Guerra total
4.-Guerra de los símbolos
5.-Guerra de Quinta Generación (G5G)
6.-Guerra Psicológica
7.-Guerra cultural y manipulación
8.-Guerra ideológica
9.-Guerra biológica
10.-Guerra en Internet
11.-Guerra Cibernética (Ciber War)
12.-Guerra de las mentiras
13.-Guerra contra a cooperación médica cubana
14.-Guerra Fría

Publicado por: David Díaz Ríos /  CubaEstrellaQueIlumina

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Los que aman y los que odian

Bandera cubana en el Hotel Habana Libre. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Los que aman y los que odian

 

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Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen. José Martí

En 1892 José Martí escribió: “Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen”.

En tiempos más tranquilos, las complejidades de la sociedad humana pueden hacer que no sea fácil distinguirlos, pero sucede que en las coyunturas sociales decisivas, la frontera entre ambos bandos se dibuja con mucha nitidez; y se hace ineludible para cada cual escoger en qué bando quiere estar.

En nuestra Historia, de la que siempre hay que aprender, han existido muchos momentos en que el cubano se ha enfrentado a ese imperativo de decidir:

-Con el Ejército Mambí o con el cuerpo de voluntarios (“O Yara o Madrid”, también dijo Martí);

-con Mella, Villena y los anti-imperialistas, o con la pseudo-república sometida y sus gangsters y dictadores;

-con el Ejército Rebelde de Fidel, o con los “casquitos” de Batista;

-con los milicianos obreros y campesinos de Playa Girón, o con la brigada mercenaria 2506.

-Con los millonarios de la burguesía anexionista, o con los sindicatos obreros de Lázaro Peña,

-con el ejército de alfabetizadores de 1961, o con las bandas de alzados que asesinaron a Conrado Benítez y Manuel Ascunce;

-con los internacionalistas que contribuyeron a cambiar la historia de África, o con los racistas del apartheid y sus promotores del norte;

-con la Constitución que aprobó masivamente el pueblo, o con el plan de Bush para Cuba;

-con la resistencia creadora del pueblo cubano, o con el bloqueo yanqui.

Inmediatamente, también habrá siempre que atender y superar las imperfecciones que siempre hay en el bando de los que aman y fundan, y que tenemos bien identificadas, pero primero hay que ir a las esencias que nos definen, y decidir en qué bando queremos estar. Los cubanos en cada coyuntura de las últimas décadas, ya decidimos, y en inmensa mayoría, decidimos bien.

Ahora, con la guerra tecnológica y mediática que nos hacen, estamos llegando a otro de esos momentos de decisión.

Con la presión en las redes informáticas, la manipulación de la realidad mediante imágenes, la apreciación sesgada de nuestras dificultades y sus causas, las falsas noticias, o el burdo soborno, intentan fabricar unas “protestas” para utilizarlas después.

Se trata, además, de protestas sin propuestas. ¿Qué quieren? ¿Cómo proponen superar las dificultades económicas? ¿Cómo sugieren perfeccionar la participación democrática?

En nuestra historia política la insurrección revolucionaria ha venido siempre de la mano con un programa: Fidel asaltó el Moncada, pero inmediatamente expuso en su discurso “La Historia me absolverá” el programa de la Revolución; Martí organizó la guerra necesaria, pero también escribió su programa en el “Manifiesto de Montecristi”. El pueblo sabía por qué luchaba.

Conversando hace unos días con jóvenes que no vivieron las disyuntivas históricas que mencionamos arriba, les decía: desconfíen siempre de las protestas que no contengan propuestas. Solamente hay dos explicaciones para ese vacío o esa oscuridad de propuestas: o las propuestas que tienen son perversamente inconfesables, o es que no tienen ninguna propuesta y están esperando que se las escriban desde fuera.

Como pueblo que construye soberanamente su destino nos indigna que “los que odian y deshacen” intenten destruir nuestra soberanía y deshacer lo construido.

Pero, además, como personas pensantes, y como pueblo educado e inteligente que somos, nos ofende que nos quieran tomar por tontos.

  • ¿Alguien duda todavía que esas marchas y protestas están diseñadas con precisión de laboratorio desde el exterior?
  • ¿Alguien se cree que la renuncia a la economía socialista no nos llevaría a la sociedad de pobres sin esperanza y millonarios corruptos, que ya conocimos en el pasado capitalista, y que vemos hoy en otros países de nuestra América?
  • ¿Alguien es aún tan ingenuo para creer que el discurso de “libertad de prensa” no nos llevaría a medios de difusión con dueños privados y periódicos defensores de los intereses de esos dueños?
  • ¿Alguien piensa todavía que el discurso de “democracia representativa” no nos llevaría a la politiquería de partidos movidos por el dinero, mafia y asesinatos políticos?

Quien ataca hoy la obra revolucionaria cubana no es solamente un adversario político, es también alguien que nos está tomando a todos por estúpidos.

Y sucede que no somos estúpidos. Sabemos bien lo que se traen entre manos, y sencillamente no lo vamos a permitir.

El 17 abril de 1961, el comunicado que anunciaba al pueblo que se estaba produciendo una invasión mercenaria por Playa Girón, terminaba con esta exhortación que es la misma que podemos repetir hoy: “¡Adelante cubanos que la Revolución es invencible, y contra ella, y contra el pueblo heroico que la defiende, se estrellarán los invasores!”

Hoy también.

La Razón es nuestro escudo

 

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Publicado por: David Díaz Ríos /  CubaEstrellaQueIlumina

 

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La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (II)

Mientras el mundo se espanta con las revelaciones hechas por los llamados Papeles de Facebook, algunos se preocupan por defender la capacidad de esa red social para exportar el odio.

 

1).-Los Papeles de Facebook y la subversión en Cuba

 

La publicación de los denominados «papeles de Facebook», un compendio de documentos publicados por un consorcio de diecisiete medios, entre los que se encuentran la CNN, el New York Times y el Washington Post, pone otra vez el dedo en la llaga sobre el papel de máquina expendedora de odio en que se ha convertido la popular red social.

Las nuevas revelaciones aportaron detalles a las filtraciones de la exempleada de la compañía Frances Haugen publicadas hace semanas en The Wall Street Journal y repetidas en sendas sesiones ante el Congreso de EE.UU. y el parlamento británico.

Ahora se sabe que la política de la compañía de anteponer sus ganancias a la desinformación, la falta de control y la ausencia de medidas de precaución internas influyeron en la violencia de las hordas trumpistas que asaltaron el Capitolio de Washington el 6 de enero de 2020.

Según los documentos, tras las elecciones presidenciales en EE.UU. de noviembre pasado, la empresa cayó en la desidia y desactivó las medidas de precaución que se habían tomado para evitar el caos en la jornada electoral. Muchos de los trabajadores que durante los meses previos a los comicios habían formado parte del equipo de prevención contra noticias falsas y contenidos de odio, se tomaron excedencias o cambiaron de cargo, y se dio marcha atrás a decenas de normas adoptadas.

Las nuevas revelaciones dejaron al descubierto que la red social apenas dedica recursos a combatir la información falsa fuera de Estados Unidos, y su efectividad es casi nula en países en vías de desarrollo como India, en este momento el país con más usuarios de Facebook del mundo.

Un informe elaborado por la propia compañía da cuenta de que en 2020 el 84% de las actuaciones contra información falsa en Facebook e Instagram (de su propiedad) ocurrieron en EE.UU., pese a que la gran mayoría de sus usuarios se encuentran fuera de ese país.

Entre otras informaciones, los “papeles” ofrecen más detalles sobre la falta de recursos destinados por parte de la empresa a eliminar discursos de odio, e indican que hace dos años Facebook redujo el tiempo que los moderadores humanos dedican a revisar las quejas de los usuarios por este motivo.

Pero nada, por lo menos hasta ahora, se ha dicho en los nuevos documentos sobre la utilización de Facebook como arma mediática contra aquellas naciones que no resultan del agrado del gobierno de Estados Unidos.

La denuncia de tal conducta empresarial ya la hizo hace unos años otro exempleado de la compañía, Jaron Lanier, en su libro Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato. En el capítulo titulado «La Primavera Árabe» el autor apunta:

«La Primavera Árabe fue una ocasión propicia para que Silicon Valley se felicitase de forma entusiasta a sí mismo. Nos la arrogamos como mérito propio: la “revolución de Facebook” y la “revolución de Twitter” eran expresiones habituales en aquella época. Nos reuníamos frente a grandes pantallas para ver a los chavales de la plaza Tahrir de El Cairo enfrentarse a un gobierno despótico, y nos enamoramos. Celebrábamos que ciudadanos normales y corrientes usasen las redes sociales para informar a las fuerzas de la OTAN sobre cuáles debían ser los objetivos de sus ataques aéreos. Las redes sociales pusieron un ejército moderno al alcance de los usuarios normales de las redes sociales».

Aunque han pasado diez años de la Primavera Árabe, la política de Facebook en ese sentido no ha variado mucho, por lo menos, en lo que respecta a Cuba.

Así lo corrobora alguien que parece estar de acuerdo con el uso de Facebook como instrumento de incitación al odio y al terrorismo: la bloguera cubana Yoani Sánchez.

Según la experta en el tema, un personaje inventado durante la administración Bush para que sirviera como megáfono de la propaganda anticubana en las redes sociales: «Cuando en Cuba se iniciaron las protestas el pasado 11 de julio, fueron las cuentas de Facebook y su capacidad de transmitir en vivo las manifestaciones los elementos fundamentales para que una población amordazada por más de un siglo encontrara su voz. La confluencia que se había creado en el ciberespacio, en un país donde el derecho de asociación está gravemente limitado, rompió la barrera de la desconfianza y del miedo que había paralizado hasta ese momento a los ciudadanos».

Y en su comentario publicado por la cadena alemana Deutsche Welle, como para que nadie dude del papel subversivo que la máquina del odio de Facebook juega contra Cuba, agrega:

«Las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea han seguido siendo el escenario fundamental de la rebeldía. La plataforma Archipiélago, principal organizadora de la marcha cívica convocada para el próximo 15 de noviembre, se ha valido del potencial del grupo digital para unir a más de 30 000 miembros. Para ellos Facebook ha sido la única posibilidad de encontrarse y debatir».

La «marcha cívica» a la que hace alusión la también «periodista independiente» pretende ser una reedición de la «rebeldía», o sea, de las acciones violentas ocurridas el pasado 11 de julio en Cuba convocadas vía internet por la «voz» del amo imperial con el fin, de manera oportunista y cobarde en medio de una pandemia mundial, de aumentar y justificar el bloqueo que desde hace más de sesenta años mantiene ese país contra Cuba. Otro intento de implementar, alguna vez con éxito, una Primavera Árabe en la Isla.

Su fe en la capacidad de los algoritmos de Facebook para hackear las mentes con la mercancía del odio es compartida por la anexionista mafia anticubana de Miami, que tras los sucesos del 11 de julio no ha cesado de pedirle al presidente Biden, además de una intervención militar en la Isla, que implemente un plan para ofrecerle internet gratis a los cubanos para, supuestamente, combatir la «censura» del «régimen» de La Habana.

En realidad, desde los días de la Ola Verde iraní, la bloguera y sus amigos de Miami —con la ayuda de la «imparcial» voracidad de ganancias de Facebook y demás redes sociales— sueñan con instaurar en la Isla el «cambio de régimen» y la prosperidad de las «pacíficas democracias» que hoy imperan en países como Libia y Siria.

 

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2).-Al descubierto la farsa “pacífica” organizada por EEUU en Cuba

 

Los vínculos de connotadas organizaciones terroristas y sus representantes con los promotores de una marcha convocada en Cuba ponen hoy en tela de juicio la supuesta intención pacífica de la manifestación y su carácter espontáneo.

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Yunior García Aguilera: «Made in Usa”, con la etiqueta por fuera del pullover

En televisión nacional fueron reveladas, la víspera, nuevas evidencias de los lazos entre Yunior García, líder de la plataforma Archipiélago, y uno de los organizadores de la convocatoria con terroristas que poseen un historial de agresiones a la isla y tanques pensantes que promueven la subversión política desde Estados Unidos.

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El programa Razones de Cuba -transmitido en horario estelar- contó con las declaraciones del médico cubano Carlos Leonardo Vázquez, quien durante 25 años fue el agente «Fernando» de los Órganos de la Seguridad del Estado y participó junto a García en programas de formación de líderes políticos al servicio de intereses extranjeros. En 2019 un taller auspiciado por la universidad norteamericana de Saint Louis acogió a ambos cubanos junto a otros médicos, periodistas, historiadores, quienes conocieron sobre “el papel de las fuerzas de las fuerzas armadas en un proceso de transición”, contó Vázquez.

Uno de los conferencistas fue precisamente Richard Young, experto en protestas públicas como método de cambio, político y social, quien abordó las nuevas formas de activismo cívico que buscan la instauración de un capitalismo fundamentalista y privatizador, reveló el audiovisual.

Entre los participantes al taller estuvo Felipe González, expresidente de España (1982-1996) y quien en 1983 creara los grupos antiterroristas de liberación responsables de secuestros, torturas y asesinatos.

También intervino allí el contrarrevolucionario Manuel Cuesta, que desde el 2014 trabaja para la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y orquestó los planes provocadores contra las cumbres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana, y la de las Américas, en Panamá.

Vázquez llamó la atención en que durante este evento García le reveló a Cuesta su admiración “como disidente político” y fue allí además donde este reconoció que, a su regreso a la isla, “se iba a consagrar a la contrarrevolución”.

Los programas de formación en los cuales participó el líder de Archipiélago comenzaron en 2018, cuando viajó a Argentina para un evento coordinado por el proyecto “Tiempo de cambios y el nuevo rol de las fuerzas armadas en Cuba”, donde intercambió con activistas consagradas contra la Revolución cubana.

El programa televisivo publicó además una conversación entre García y Ramón Saúl Sánchez Rizo, terrorista vinculado a organizaciones como Alpha 66, Omega 7, el Frente Nacional de Liberación de Cuba y Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU).

Esta última es responsable de más de 90 ataques terroristas contra instalaciones cubanas en varios países.

Otras revelaciones fueron las palabras de Saily González, vocera de Archipiélago en la central provincia de Villa Clara, quien reconoce el apoyo y asesoría recibidos por Omar López, director de derechos humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Vale destacar que esta organización protegió a los terroristas Luis Posada Carriles y Orlando Bosh Ávila, cabecillas del sabotaje en pleno vuelo al avión de Barbados, donde perdieron la vida 73 personas (incluidos 57 cubanos).

El médico cubano y especialista en primer grado en Medicina General Integral y Oncología develó que la intención de la marcha, prevista primero para el 20 de noviembre próximo y cuya realización fue vetada por el Gobierno de esta capital por considerarla anticonstitucional, es “provocar el caos, la desobediencia de la sociedad”.

Además, dijo, buscan que organizaciones internacionales apliquen sanciones que puedan justificar una intervención militar y la instauración de un gobierno alternativo en la isla caribeña.

“Yunior está buscando la confrontación con las fuerzas armadas, con el Ministerio del Interior. Está convocando a una marcha que dice él que es pacífica, pero él sabe que no lo es”, manifestó el doctor que se definió “revolucionario, martiano y fidelista”.

 

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Detrás de las convocatorias a Marchas en Cuba, hay un guion ensayado en otras partes del mundo, en las llamadas revoluciones de colores. Humberto López, con las peculiaridades de cómo pretenden instrumentarlo y los fondos que mueven la estrategia hacia nuestro país.

3).-¿Quiénes escriben los guiones de las supuestas marchas “pacíficas” en Cuba?

 

La convocatoria a una supuesta marcha pacífica para el día 15 en Cuba responde a intereses extranjeros para un cambio de régimen en el país, según confirman hoy evidencias develadas por la prensa local.

Entre los principales elementos divulgados sobresalen la formación de agentes políticos en el extranjero en cursos organizados por especialistas de Open Society y la Fundación Nacional para la Democracia (NED), vinculadas a acciones desestabilizadoras contra la nación caribeña.

Un reportaje televisivo presentó la víspera nuevas evidencias sobre la falta de espontaneidad y autenticidad en la convocatoria lanzada semanas atrás y considerada ilícita por las entidades jurídicas cubanas.

El audiovisual mostró imágenes de la visita en 2017 de Ruth Diamint y Laura Tedesco, estudiosas de las fuerzas armadas de países latinoamericanos y profesoras de varios cursos para formar actores políticos, entre ellos, algunos de los gestores de la marcha. Ruth Diamint es especialista en seguridad nacional y cuestiones militares, directora de proyecto de investigación en la Open Society y estudiante de la Fundación Nacional para la Democracia (NED).

Entre 2016 y 2020 ambas académicas organizaron seis eventos dedicados a la transformación política, en particular en Cuba, y el papel de las fuerzas armadas en ese proceso con especial interés en civiles que puedan influenciar a militares.

Así lo confirmaron varios documentos incluidos en la

formación y mostrados por el material.

Los talleres fueron impartidos en Estados Unidos, República Dominicana y otros países.

Yunior García y Manuel Cuesta, artífices de la convocatoria para un nuevo intento de desestabilización social, estuvieron en algunas de estas iniciativas. Estas evidencias confirman las alertas de especialistas de diferentes ramas sobre la promoción de una guerra no convencional o golpe blando contra Cuba, aplicando manuales de supuesta lucha no violenta para el cambio de régimen.

 

 

4).-La desmemoria: Y ¿quién violenta a quién?

 

Una foto o un par de imágenes que alguien o “álguienes” pusieron (extrañamente) en un rinconcito de las redes, han sido rápida y furiosamente reproducidas y recontrarreproducidas en poquísimas horas. En la imagen se ven a unas poquitas personas, unas diez, mujeres la mayoría, con palos en las manos, supuestamente un colectivo laboral dispuesto a repeler (si se atreven nuevamente) a quienes con palos salieron el 11J a desmadrar en nuestras calles (¿o de verdad nos creímos que las imágenes de los muy violentos delincuentes, agresores de policías y de cuánta gente valiente intentó impedirles el paso, asaltantes de tiendas, los que lanzaron productos incendiarios a un hospital infantil, y muchas otras etcéteras, las manipuló el gobierno?).

Pues la susodicha fotico, publicada originalmente (si no es una fake news) a lo mejor con el mejor ánimo de disuasión, ha provocado una verdadera “revolución” de preocupados en las redes antisociales. Que si la violencia, que si el gobierno cubano vuelve a alentar las viejas prácticas de los mítines de repudio, que si la represión, que si el derramamiento de sangre, que el ejemplo que damos a nuestros jóvenes que solo quieren dialogar… En fin, lágrimas (algunas de cocodrilo), vestiduras rasgadas… el caos. ¡Que se cae el país!

Pero resulta que la dirección del Partido Comunista y del Gobierno cubano, y otras autoridades de la ley y el orden, llevan semanas alertando púbicamente por todos los medios posibles, con argumentos y tranquilidad de espíritu, que salir a las calles a protestar, a reclamar por el derecho a tener derecho a protestar, en una espiral sin sentido, como el Cuento de La B

uena Pipa, no ha sido autorizado, porque contraviene la Constitución aprobada por la mayoría de los habitantes de este país. Eso ya debió haber quedado claro, pero no. Parece que para algunas personas cualquier bichito verde y con antenitas, hablando sánscrito por Internet, es más creíble que la palabra del presidente y de los dirigentes de este país.

Es interesante que muchos de los más “preocupados” vivan fuera de Cuba. Y eso no lleva más comentarios: lucha tú, fájate tú, que yo me tomo mi cervecita fría aquí en Miami (y te la enseño por Facebook);  te doy cuerda, mucha cuerda, me hago el triste, el preocupado, el exiliado obligado porque la dictadura, bla, bla, bla… Pero yo miro el toro desde la barrera, y si la cosa se pone muy fea, me sumo enseguida al coro gritón que pide la intervención humanitaria a mi presidente yanqui, canto una cancioncita ridícula en el Parlamento Europeo, o voy a meterle un mitin de repudio al mismísimo Papa en el Vaticano, claro, si alguien me compra los pasajes…

¿Será que la memoria de algunas personas (incluso buenas personas) ha sido borrada por la propaganda anticubana, o es resultado de la pandemia, la encerradera, las inmensas dificultades de la vida diaria, el cansancio o un deseo tremendo de mandar todo a la mierda, Cuba incluida… ¿O será que de verdad hubo un ataque sónico, pero lanzado por la CIA?

Porque es inaudito que les preocupe tanto la supuesta agresividad, la violencia de estos poquísimos “retratados” con palos en las manos, que ni siquiera han usado aún, y ni una sola de estas personas pareciese querer o poder recordar de dónde han venido, por casi 63 años, la verdadera agresividad, la violencia, las amenazas, las acciones reales de terrorismo en todas sus variantes contra Cuba, que ha costado la vida a 3.478 personas y dejado 2.099 incapacitados, según viejos datos oficiales recogidos en la DEMANDA DEL PUEBLO DE CUBA AL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS POR DAÑOS HUMANOS, del 31 de mayo de 1999…

¿Ya se olvidó el crimen de Barbados y sus 73 muertos en horribles circunstancias? ¿Y las bombas por doquier, los hoteles y Fabio di Celmo, la Coubre y los cuerpos destrozados, la quema de tiendas y Fe del Valle, de fábricas y cañaverales, los bombardeos del 15 de abril, Girón y Nemesia, la guerra biológica contra la flora, la fauna y personas, los 158 muertos, incluyendo 101 niños por el dengue que apareció de forma traicionera? ¡Caramba, ¿de veras se olvidó todo esto?!

¿Acaso cesó ya el terrorismo contra Cuba? ¿Y todos los tipos que ahora mismo (como en las seis décadas posteriores al triunfo de 1959, se entrenan abiertamente en el sur de la Florida, a la vista y con el apoyo tácito del gobierno yanqui, con armas largas, tecnología de todo tipo, dando gritos de guerra en la televisión de Miami y en las mismas redes, a la espera de que los otros “preocupados” allá, congresistas incluidos, los del negocio jugoso de la contrarrevolución y el odio, convenzan (como hicieron con Kennedy) al timorato de Biden para que lance finalmente la agresión? ¡Caramba!

¿Estos muchachones y tembones tan preocupados aquí no vieron por televisión y por las redes al del teatro en una obra real dándose la lengua con un terrorista también real, de esos que siguen amamantados por la Fundación Nacional Cubano Americana y los compotas reciclados de la Brigada 2506? Ah, no, esas imágenes están manipuladas y editadas por el gobierno cubano y su “aparato de propaganda”. Las de los palos no, esa es real, es más: la publicó el Departamento Ideológico…

Sería de risa si no fuera tan peligroso. Sembrar la desmemoria, y con ella el desagradecimiento, la desmotivación, la desmovilización y el movimiento de la balanza popular hacia donde quieren los enemigos o los cansados de la Revolución, es ingrediente fundamental del juego sucio para liquidarla. No importa si nadie, si ningún nuevo líder de probeta inventó hasta hoy alguna alternativa que parezca medianamente seria y plausible. Es más, no hay más alternativas que corazoncitos en Facebook, y poemas de Martí fuera de contexto. Y mucha histeria, sí, y mucha mentira, y viejos manuales reciclados de las revoluciones incoloras, y los golpes blandos que duelen más que cuatro palos de mierda.

O… Tal vez… Mejor le dejamos la tarea a los vencedores, a los estrategas de la CIA y el Pentágono, ellos son los que saben cómo reconstruir sobre las cenizas de las guerras las nuevas democracias. Pregunten por allá por Kosovo, Irak, Libia, Afganistán…

El Alzhéimer político inducido puede resultar en una pesadilla tal, que quien logre despertar querrá volver el tiempo hacia atrás. Pero aún si fuese posible, sería también demasiado tarde.

 

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5).-EE.UU. busca fabricar una causa de guerra contra Cuba

 

El Gobierno de Estados Unidos amenazó este lunes a Cuba con la aplicación de nuevas sanciones

El Gobierno de Estados Unidos amenazó este lunes a Cuba con la aplicación de nuevas sanciones «si la represión y los abusos de los derechos humanos no cesan», días antes de la provocación orquestada desde Washington para el 15 de noviembre.

En días recientes, uno tras otro, altos funcionarios de ese Gobierno –esta vez tocó el turno al portavoz del Departamento de Estado, Ned Price– han blandido públicamente el garrote, rememorando la época de las cañoneras y de la Enmienda Platt, cuando bastaba un leve gesto de sus procónsules para que los presidentes de la neocolonia se apresuraran a cumplir las órdenes de la Casa Blanca.

Nada de esto es casual. Una verdadera maquinaria de infamias, mentiras y provocaciones actúa contra Cuba con el objetivo de fabricar un casus belli.

El director general de Prensa, comunicación e imagen del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Juan Antonio Fernández Palacios, denunció la utilización de las redes sociales, especialmente Twitter, en la campaña de manipulación promovida desde Estados Unidos con el objetivo de desestabilizar al país.

«Una poderosa maquinaria de toxicidad comunicacional en el espacio digital engrasa su ejército de bots y trollers para el ataque frontal al que han puesto fecha», señaló el funcionario cubano desde su cuenta en Twitter.

El señor Agustín Antonetti, operador político y «experto» en campañas negras financiadas por la derecha continental y de EE. UU., anunciaba el lunes en Twitter: «Todos los que luchan por la libertad y la democracia del pueblo cubano, prepárense para lo que vamos a sacar mañana, va a ser una noticia que cubrirá los principales medios internacionales».

La campaña de odio no tiene límites. Anuncian acciones contra el Gobierno cubano en más de 90 ciudades del mundo, necesitan construir una imagen negativa de la Revolución que les limpie el camino para cometer cualquier ignominia.

Precisan lograr mediante la sistemática campaña de influencia motivacional, pura y dura, una guerra sicológica; convertir a Cuba en una nación postrada, rota en sus cimientos, sin junturas, sin alma. Pero poco conocen a los cubanos, aquí encontrarán un pueblo erguido sobre el yugo que nos quieren imponer, orgulloso de exhibir al mundo, ceñida sobre la frente, la estrella que ilumina y mata.

 

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-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (I)

-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (II)

-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (III)

1.-Guerra No Convencional
2.-Guerras sin cañones
3.-Guerra total
4.-Guerra de los símbolos
5.-Guerra de Quinta Generación (G5G)
6.-Guerra Psicológica
7.-Guerra cultural y manipulación
8.-Guerra ideológica
9.-Guerra biológica
10.-Guerra en Internet
11.-Guerra Cibernética (Ciber War)
12.-Guerra de las mentiras
13.-Guerra contra a cooperación médica cubana
14.-Guerra Fría

 

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EE.UU. sostiene el trumpismo contra Cuba

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EE.UU. sostiene el trumpismo contra Cuba

 

 

Tenemos ideas y conquistas sagradas que defender, como verdades y razones, para enfrentar el mundo del dinero y de las mentiras, con la estirpe de Baraguá, comprometidos con las más de 3 400 víctimas del terrorismo de EE. UU. contra Cuba, los 2 099 impedidos físicos y los más de 20 000 asesinados por la dictadura de Batista antes del 1ro. de enero de 1959, los verdaderos muertos, torturados y desaparecidos de nuestra historia

 

El festín de Miami a finales de noviembre de 2016, tras el fallecimiento de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y la rabieta del entonces presidente Donald Trump, que llenó sus perfiles en redes sociales de los más irrespetuosos y vulgares adjetivos contra el líder histórico de la Revolución Cubana, sonaron como aisladas expresiones de odio e impotencia, ante la abrumadora consternación mundial y los mensajes solidarios por la partida hacia la eternidad de un estadista de calibre mundial.

Frenética, la chusma de la contrarrevolución concentró en Calle 8 y otras avenidas miamenses a terroristas, mercenarios y vividores del negocio de la guerra contra Cuba con cargos en el Congreso federal y estadual. El hombre que tantas veces trataron de matar y la Revolución que intentaron derrotar, seguían vivos.

Sin embargo, la reacción de la ultraderecha de la Florida y de Trump recordaba los peores tiempos de la guerra fría y presagiaba una tormenta gélida para las relaciones bilaterales, poco tiempo después del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre ambos países y cuando empezaban a multiplicarse los puentes y a estrecharse las distancias, pese a las 90 millas que nos separan.

Los mismos que auguraron el fin de la Revolución tras el derrumbe del campo socialista, que ofrecieron millones para poner bombas en los hoteles, derribar aviones comerciales procedentes de Miami, estimular éxodos masivos, violaciones del espacio aéreo y pretextos injerencistas de todo tipo, para espantar cualquier normalización o entendimiento civilizado; los promotores de las leyes Torricelli y Helms-Burton, volvían a la carga y enseñaban los dientes en discursos y fotografías amenazantes junto al nuevo mandatario en la sede de la Brigada 2506, el cuartel de la CIA y otros parajes.

Trump revivió el odio en EE. UU. y, especialmente, en la Florida, donde tiene hoy su centro de operaciones y como consultores para el crimen a excontrincantes electoreros, como el senador Marco Rubio, su aliado en el ataque al Capitolio, expresión de la tendencia fascistoide que estimuló y globalizó.

Los humos del extremismo, la violencia y el terrorismo contra Cuba sobrepasaron las fronteras de los discursos para reaparecer dentro y fuera de la Isla con 243 medidas hostiles con impacto en todas las esferas de la sociedad.

No se sabe con exactitud cuántos proyectos subversivos al unísono y acciones encubiertas, propias del manual de guerra no convencional, y multiplicadas por el sucesor Joseph Biden, salieron de las garras del mismo grupúsculo conservador de congresistas anticubanos.

Los mismos que desde Miami dieron órdenes de profanar en La Habana monumentos del Héroe Nacional, el 1ro. de enero de 2020, organizaron un ataque terrorista contra nuestra embajada en Washington, en la madrugada del 30 de abril. Todo incluido en el guion de la guerra mediática y en el espacio virtual de las redes antisociales, que incitan a hechos violentos, ilegales e inhumanos, para luego tratar de imponerlos como legítimos o consumados cuando aún no se han realizado, victimizar a los autores y desatar campañas difamatorias.

ADICTOS A LAS MENTIRAS

No se escatiman esfuerzos para fabricar una imagen de país en caos, con total complicidad del Gobierno de EE. UU., que nunca se pronunció contra tales acciones ni dio resultados de las investigaciones, pero se aprovecha para presentarlas como manifestaciones de descontento contra el gobierno y justificar más bloqueo, hostilidad, generar mentiras o denuncias infundadas.

Acostumbrados a la nueva era de la posverdad de Trump, a quien cuando le faltaban seis meses para abandonar la Casa Blanca ya le tenían registradas 22 000 mentiras, a los matarifes de Miami les resultaba fácil cumplir la vieja práctica de los ideólogos de Hitler, de inventar las más groseras falsedades sobre la situación en Cuba, arremeter contra los nuevos dirigentes del país, y desatar una guerra virulenta contra la colaboración médica internacional y el sector cultural.

Ante la derrota de Donald Trump, que había contado con jefes de campaña en Miami vinculados a lo peor de la farándula anexionista, históricamente conectada a capos con el monopolio del terror en la Florida, Colombia y lugares intermedios, enfilaron los dineros a frustrar cualquier intento de Biden por flexibilizar o cambiar en algo la política guerrerista restablecida por el magnate.

Condicionamientos y presiones para los nombramientos de los nuevos cargos, previo compromiso de posiciones hostiles hacia Cuba; intentos de revivir la farsa de los supuestos ataques acústicos; incitación de la actividad contrarrevolucionaria desde el exterior, la fabricación de huelgas de hambre y nuevos grupúsculos, show mediáticos con la participación de artistas emigrados y el estímulo a la deserción y emigración ilegal, son algunas de las acciones principales del andamiaje subversivo, para crear una situación interna desfavorable en la Isla, que desalentara cualquier acercamiento y propiciara desenlaces negativos.

En medio de una transición gubernamental, los intereses de la mafia de Miami no eran diferentes a los de quienes ostentan el control de la Comunidad de Inteligencia, del Departamento de Estado y otros estamentos fundamentales en los que se deciden las directivas de política exterior hacia Cuba, y donde no se movería ni un pelo en sentido contrario al camino empedrado de Trump.

El pretexto de estos casi ocho meses embarazosos de Biden es un lento y temeroso estudio, sin otros resultados que no sean sanciones y más castigos, de listas negras e inmovilismo total, de continuidad del trumpismo e incumplimiento de promesas electorales, para cumplir los designios de los promotores del caos en el Capitolio y la Florida.

Los enemigos actuales orquestan disturbios con métodos encubiertos, financian a delincuentes y mercenarios que van desde atentar contra bustos de Martí, hasta contra hospitales y niños. Todo lo que promueva el desorden, la violencia, la anarquía y hasta la muerte vale para los cavernícolas de la guerra no convencional.

La licencia de tres días para matar ya no es una exigencia de los terroristas de Miami, es una obsesión de quienes generan disturbios, redes sociales mediante, para luego magnificarlos por la misma vía; globalizarlos por los monopolios de la información en manos de EE. UU.; provocar detenidos para luego manipular a sus familiares y sumarlos a la guerra; hacer de todo una noticia horrible sobre Cuba y su Gobierno; conquistar con la mentira sanciones internacionales contra el país y antipatías internas y externas; crear adictos a la mentira que se crean todo lo que les digan desde Miami y otras partes, y no crean nada que se genere en los medios locales o por personalidades e instituciones oficiales.

Fabricar «apolíticos», «indefinidos», «confundidos», «centristas», «nuevos derechistas», anticomunistas, no es un propósito exclusivo de proyectos o programas subversivos de la Usaid con disímiles caretas, es una meta a corto plazo de las redes sociales y de las plataformas al servicio de los centros de subversión made in USA.

Tenemos ideas y conquistas sagradas que defender, como verdades y razones, para enfrentar el mundo del dinero y de las mentiras, con la estirpe de Baraguá, comprometidos con las más de 3 400 víctimas del terrorismo de EE. UU. contra Cuba, los 2 099 impedidos físicos y los más de 20 000 asesinados por la dictadura de Batista antes del 1ro. de enero de 1959, los verdaderos muertos, torturados y desaparecidos de nuestra historia.

 

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Presentación de Bruno Rodríguez Parrilla, al Cuerpo Diplomático acreditado en Cuba

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Presentación del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, al Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país.

 

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10 de noviembre de 2021
Buenos días,
Agradezco profundamente la presencia del Cuerpo Diplomático acreditado en La Habana.
Felizmente nos encontramos por primera vez, después de estos dos años de pandemia y de restricciones a los encuentros sociales y diplomáticos, eventos propios del servicio externo.Bueno, felizmente la semana pasada o la anterior quizás, tuvimos un primer encuentro.
Tengo el honor de haberlos convocado esta mañana tomando en cuenta que en este mes, en los próximos días se producirá, ya de una manera integral la apertura del país, la reactivación de áreas de su economía que han estado limitadas en este largo y difícil periodo.
Nos ha llenado de alegría el reinicio del curso escolar y la actividad docente en todos los niveles de enseñanza, los niños uniformados otra vez en las calles, regresando felices a sus escuelas acompañados de sus padres.
Es el momento también en que todo el país rinde homenaje a nuestro personal de salud, a nuestros médicos, paramédicos, a nuestros científicos y de manera especial a nuestros jóvenes, a los estudiantes que ocuparon posiciones de vanguardia en el enfrentamiento a la pandemia en el ejercicio de las políticas sociales para proteger a los enfermos, a sus familiares, prevenir contagios, proteger a las personas de mayor vulnerabilidad, ancianos que viven solos, familias que han requerido del apoyo generoso, afectuoso de sus vecinos.
En los próximos días tendrá lugar el reinicio, en una escala masiva, de los vuelos internacionales, tendremos la oportunidad de acoger a nuestros compatriotas que han permanecido por períodos prolongados fuera de Cuba sin haber podido regresar, o por las dificultades de conectividad aérea o por dificultades incluso financieras que la pandemia ha ocasionado a escala global.
Recibiremos también en mayor medida al turismo internacional, a visitantes de todas las latitudes, incluyendo visitantes estadounidenses que suelen venir a nuestro país a pesar de las dificultades y las restricciones.
De manera que es un momento para nuestro pueblo, de celebración, celebración prudente, apertura progresiva, de paso a lo que algunos llaman una nueva normalidad, pero es un momento que nuestro pueblo celebra.
Han asistido ustedes a escenas de regocijo de nuestra población, de nuestros jóvenes, de nuestros niños, concurriendo nuevamente al Malecón habanero, a otras plazas en todas las ciudades del país, a la playa, a lugares de recreación.
No vamos a permitir de ninguna manera, que la agresión persistente del gobierno de los Estados Unidos, sus intentos intensos y constantes, agudizados en los últimos 6 u 8 meses, de generar condiciones de desestabilización interna, de alterar la tranquilidad y la seguridad ciudadanas, de dañar la paz social que es característica del pueblo cubano, de nuestra nación, vayan a aguarnos esta fiesta, como se dice coloquialmente en Cuba.
No vamos de ninguna manera a permitir que la agresión organizada desde el exterior, con el empleo de agentes internos reclutados, entrenados, financiados, organizados, incluso a veces transportados directamente en vehículos diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos acreditada en La Habana, vaya a echar a perder este momento de alegría de nuestro pueblo.
Y, claro está, nuestro pueblo, con estricto apego a nuestra Constitución, a nuestras leyes, con el talante y el ánimo de amplio consenso que lo caracteriza, defenderá, por supuesto, el orden constitucional por el que votó recientemente de una manera masiva y entusiasta y permitió promulgar una nueva Constitución.
El eje central de esta operación organizada desde centros de poder en Estados Unidos, en ejercicio de la política oficial del gobierno de los Estados Unidos, con intervención de altos funcionarios de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y de otras agencias, con la intervención permanente de senadores y congresistas anticubanos, con la participación de entidades que responden a la política del gobierno de los Estados Unidos para financiar de diferentes maneras los llamados golpes blandos, intentos de desestabilización conducen, por supuesto, a consecuencias que en otros países han provocado conflictos, han provocado guerras, han estado seguidos de intervenciones, incluso militares y ocupaciones estadounidenses, y el eje central, el libreto que sigue el gobierno de los Estados Unidos, es el de tratar de mostrar a Cuba, lo cual resulta un intento desesperado, infructuoso, tonto, como un estado fallido, para precisamente utilizar ese enfoque como pretexto para el recrudecimiento del bloqueo, la aplicación de las 243 nuevas sanciones que implementó el gobierno del presidente Trump y que el gobierno del presidente Biden aplica de manera estricta e intensa desde su elección, incluye más de 60 sanciones aplicadas durante la pandemia, tomando al virus como aliado y haciendo más genocida y extraterritorial su bloqueo.
De manera que el sentido esencial de una campaña prolongada del gobierno de los Estados Unidos, que bueno, ha durado ya más de 60 años, releía hace pocos días ya organizaciones de revueltas en Cuba en los primeros años de la década del 60, y que trata precisamente de crear situaciones internas que favorezcan sus objetivos de dominación, de hegemonía, de intervención en los asuntos internos de nuestro pueblo, de conculcar nuestra independencia y nuestra soberanía o incluso de sumar a otros países del planeta a esa política.
El gobierno de los Estados Unidos sabe perfectamente que con las campañas que arreció en los últimos meses intenta provocar situaciones de sufrimiento en nuestro pueblo, en la esperanza de que generen condiciones que provoquen el llamado estallido social.
Sabe el gobierno de los EE.UU., que con sus acciones pretende y provoca acciones de inestabilidad y de violencia, pretende alterar la paz de nuestro país. Usa para eso una muy poderosa maquinaria comunicacional, particularmente digital. Intenta construir desde la mentira y la irrealidad un escenario virtual inexistente en la esperanza de convertirlo en la realidad que no existe en Cuba.
Utiliza recursos financieros cuantiosos, materiales facilitados directamente por el gobierno de los Estados Unidos y sus Agencias. Sus operadores y agentes internos residen lo mismo en Estados Unidos que en casos muy específicos, en nuestro país o incluso en otras capitales fundamentalmente europeas.
Es una operación que se organiza desde el punto de vista material y práctico en lo fundamental, desde territorio de los Estados Unidos, que conecta con grupos violentos, con un pasado e incluso un presente de acciones terroristas contra nuestro pueblo, y contra las Embajadas de Cuba en diversos países.
Utiliza prácticas modalidades comunicacionales que son típicas del escenario de polarización extrema, de máxima toxicidad, que lamentablemente caracteriza hoy las prácticas políticas en la sociedad estadounidense, en particular las prácticas electorales que ya miran a noviembre del próximo año.
Facebook, por ejemplo, es una gran plataforma privada, que se conoce a que objetivos sus dueños responden y que se caracteriza por una práctica, no solo de violación del derecho de los ciudadanos a la información veraz, a la privacidad, a que no se trafique con sus datos personales, que no sólo incursiona en el aliento a mensajes de odio, de división, de discriminación, de odio incluso racial, otras formas de discriminación y que es generador de violencia. Recientes documentos publicados, testimonios incluso internos demuestran que esto es así.
Hoy debo informar a ustedes que los grupos privados que se han establecidos en la plataforma de Facebook no sólo realizan actividades ilegales, desde el punto de vista del derecho internacional, del derecho nacional en los propios Estados Unidos de América y en otras naciones desde donde operan, en violación de las leyes cubanas, incluso en violación de las llamadas políticas de comunidad, en las propias normas de la propia plataforma Facebook, alterando algoritmos, alterando el mecanismos de geolocalización, para simular la presencia masiva en Cuba de personas y cuentas que se sabe que radican fuera de nuestro país y fundamentalmente en la Florida y territorio estadounidense. Como ha ocurrido ya, Facebook podría ser perfectamente con estricto apego a la ley, demandada por estas prácticas contra Cuba.
Para mí lo más importante es que se dirime en estos acontecimientos el derecho de un estado soberano, de un pueblo libre en ejercicio de la libre determinación, frente al intento de una superpotencia de intervenir en sus asuntos internos, forzar un cambio de régimen, destruir el orden constitucional por motivaciones estrictamente políticas, por motivaciones que sólo sirven al interés de grupos de poder que lucran con la política exterior y que pretenden manipular a los ciudadanos estadounidenses.
Por tanto se dirime el derecho del pueblo de Cuba a la paz, a la estabilidad, a la tranquilidad y seguridad ciudadanas, frente al ejercicio ilegal de una potencia que pretende alterarla.
El 26 de octubre periodistas preguntaron al Vocero del Departamento de Estado, cuál era la relación del gobierno de Estados Unidos con las llamadas protestas en Cuba. Dos veces el Vocero evitó responder esa pregunta, pero ha sido generosamente respondida por numerosos funcionarios, altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos y políticos de ese país, que han hecho abiertas amenazas de aplicación de nuevas sanciones a Cuba y de represalias contra nuestro país.
Probablemente me equivoque. Hace apenas una hora se alteró mi compilación. Ya no son 28, son 29 declaraciones del gobierno de los Estados Unidos y de figuras influyentes del Congreso de esa nación sólo desde el 22 de septiembre, casi una diaria, dirigidas todas a alentar, orientar, instigar a acciones de desestabilización en nuestro país. Instigan al desafío al orden constitucional, a las leyes cubanas, a las autoridades.
Plantean exigencias para que se permita acciones que Cuba jamás ha permitido ni permitirá, acciones de un gobierno extranjero en nuestro territorio tratando de desestabilizar el país. Solicitan y presionan a distintos gobiernos, algunos de los cuales ustedes representan, a que se sumen a estas acciones contra Cuba. Han emplazado incluso a una parte de ustedes, a veces de manera personal, a que participen los diplomáticos acreditados en la Habana, en acciones ilegales de esta naturaleza.
Presentan a supuestos pacifistas o manifestantes de una manera mendaz, cuando se sabe que son agentes extranjeros que alientan acciones violentas de vandalismo y que inevitablemente crearían situaciones que alterarían la paz interna. Hablan de luchadores por los derechos civiles con verdadera desvergüenza. Se amenaza con acciones incluso desde el Congreso de los Estados Unidos.
Sorprende, a pesar de que tenemos experiencia, y el mundo ha visto cosas inimaginables sobre todo en los últimos dos años, el doble rasero, el cinismo y la hipocresía con que figuras del gobierno de los Estados Unidos se refieren a estos temas.
Son los mismos que no dicen una palabra de las masacres de defensores de derechos humanos y activistas sociales, que no hablan de la represión brutal contra manifestantes con el empleo de equipo quasi militar, equipo de represión más asociado a la acción militar que a la acción de las autoridades de orden interno.
Que no dice una palabra de las lesiones oculares de cientos y cientos de adolescentes y jóvenes de nuestra región, incluso altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos que realizan visitas oficiales a países que se encuentran aplicando estados de excepción contra la protesta social o militarización o invocando legislación antiterrorista para reprimir la protesta social. Vean aquí por fechas, incompleta como es natural a partir de la última salida de esta mañana.
Durante el mes de octubre, sólo durante el mes de octubre, la Embajada de los Estados Unidos en la Habana ha publicado sólo en la red twitter 59 mensajes, 36 de ellos relacionados con este asunto y con un intento descarnado de alterar el orden constitucional y la estabilidad interna.
De una manera desvergonzada, tres de esos tweets se refieren a la supuesta ayuda del gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano, en estas circunstancias incluyendo las garantías a un mayor acceso a alimentos, medicinas y suministros médicos. Explican vías para facilitar el envío de ayuda a Cuba y las opciones para acelerar el suministro de bienes humanitarios.
Mienten desvergonzadamente. No ha habido ningún ofrecimiento de ayuda del gobierno de los Estados Unidos a Cuba, humanitaria ni de ninguna índole, a lo largo de toda la pandemia. Ni siquiera cuando se produjo la avería de la planta productora de oxígeno, se ofrecieron o se concedieron licencias específicas para enviar oxígeno a Cuba, y quedó claramente demostrado que para enviar oxígeno a Cuba desde los Estados Unidos, se requiere una licencia específica del gobierno de los Estados Unidos.
No se ha enviado una solo tonelada ni de alimentos ni de medicinas a Cuba por parte del gobierno de los EE.UU., más bien se ha obstaculizado con sus regulaciones y con la práctica agresiva que inercialmente arrastra el gobierno del Presidente Biden desde el anterior, las donaciones generosas a los esfuerzos de colectas y de extraordinarias ingentes gestiones de grupos de solidaridad, de grupos de cubanos asentados en los Estados Unidos, de organizaciones de la sociedad civil estadounidense que han enviado al costo de muchos esfuerzos volúmenes de ayuda humanitaria cuyo valor moral y de aliento a nuestro pueblo es sin embargo, inmenso.
El gobierno de EE.UU. continúa aplicando medidas que impiden la reunificación familiar, que impiden los viajes familiares, impiden el otorgamiento de visados, lo mismo para visas de inmigrantes, en incumplimiento flagrante de los acuerdos migratorios vinculantes firmados y vigentes entre ambos países, que restringen los periodos de visados a ciudadanos cubanos, que impiden a ciudadanos cubanos que residen en terceros países y que tienen doble ciudadanía a acceder con esos pasaportes a territorio estadounidense.
Y ahora de manera más reciente obstaculizan también, además de, el cierre de los servicios consulares en nuestro país, y la forma en que se ha encarecido además, la posibilidad de ir a obtener una visa de emigrante o una visa de viaje temporal a terceros lugares, ahora ponen una nueva barrera, que es la exigencia de vacunación a los ciudadanos cubanos que deseen viajar a los EE.UU. con vacunas reconocidas por la autoridad regulatoria estadounidense o por la Organización Mundial de la Salud.
Las vacunas cubanas han sido reconocidas por la autoridad regulatoria cubana y por otras de varios países. Espero que la Organización Mundial de la Salud (OMS) actúe en apego a sus propias normas, que actúe tomando en cuenta las circunstancias de emergencia que se vive hoy en el planeta, en naciones hermanas, en particular de África que no ha podido acceder a las vacunas y que haga expeditos los procedimientos de pre-certificación de las vacunas cubanas que están en proceso.
Nos alienta el hecho de que la OMS tiene larga experiencia y tradición de cooperación con Cuba y de reconocimiento de vacunas cubanas, a partir de que es este país, dicho modestamente, unos de los de mejor esquema de vacunación pediátrica del planeta con vacunas reconocidas internacionalmente.
Pero no deja de ser discriminatorio que no se permita a los cubanos entrar a territorio estadounidense portando certificados con pleno valor legal, de haber sido vacunados con vacunas cubanas, cuya eficacia ha quedado totalmente demostrada no solo por estudios clínicos y de intervención sanitaria en Cuba o en otros países, sino con los resultados de control de la pandemia que está exhibiendo hoy el país, a pesar de que hay medidas de bloqueo vigentes, algunas nuevas, aplicadas durante el periodo cercano de pandemia, que han obstaculizado las investigaciones médicas, la producción industrial y los estudios de intervención en nuestro país, bloqueando la importación de equipamiento, materiales y materias primas propias del escalado industrial de cualquier vacuna.
Sorprende, sin embargo, que el Gobierno de los Estados Unidos, al mismo tiempo que con estas prácticas alienta la inmigración irregular, que restringe el derecho de los cubanos a viajar y emigrar, que los coloca en condiciones de indefensión frente al tráfico de seres humanos, que lesiona el propio interés del gobierno de los Estados Unidos, desde el punto de vista de aplicación de la ley, de medidas contra el tráfico de personas, contra la trata de personas, que crea situaciones críticas para países hermanos por donde los cubanos que salen de Cuba, de manera totalmente regular con sus visados que otorgan sus consulados, en líneas aéreas y vuelos comerciales regulares, se convierten, después, en flujos irregulares, que provocan pérdidas de vidas y que crean situaciones dramáticas, a veces trágicas, no solo en el estrecho de la Florida sino en la selva del Darién y otras rutas de migración irregular.
Sorprende el cinismo con que el gobierno de los Estados Unidos ha garantizado, pese a sus llamados disuasivos, la entrada por la frontera sur de los Estados Unidos, de ciudadanos cubanos que no solo han llegado a allí en condición irregular sino que obviamente no han sido vacunados ni tienen certificado alguno.
El gobierno de los Estados Unidos, durante estos dos años de pandemia, ha sido incapaz de ofrecer ayuda humanitaria a nuestro pueblo. Ha roto la tradición, incluso, de gobiernos republicanos o demócratas, que ante huracanes o desastres naturales lo hicieron en el pasado. Y Cuba siempre fue receptiva, siempre claro que expresó que si alguna preocupación humanitaria hubiera sinceramente en el gobierno de los EE.UU., tendría que empezar por levantar las medidas de bloqueo, sobre todo las que ocasionan en mayor medida sufrimiento y agobio por los problemas económicos, el desabastecimiento, las dificultades de nuestra economía, que claramente se saben que son propias de los gastos exorbitantes que hemos tenido que hacer para enfrentar la pandemia, del impacto económico de la pandemia y la crisis económica internacional en nuestros ingresos externos y, también, de nuestras dificultades.
Pero aun si el gobierno de los Estados Unidos no hubiera tenido voluntad elemental de cumplir promesas electorales que hizo a sus votantes demócratas, a sus votantes sin afiliación partidaria, a los cubanos residentes en el territorio de los Estados Unidos, o lo que puso en su plataforma electoral, pero al menos hubiera tenido una mínima vocación humanitaria, habría que tenido que hacer algún ofrecimiento para enfrentar la pandemia.
Solo ahora, el viernes de la semana pasada, el Departamento de Estado se ha dirigido a nuestra Embajada en Washington, en medio ya de la apertura del país, en el momento en que nuestro pueblo celebra el control de la pandemia, cuando prácticamente ha concluido la campaña de inmunización de los cubanos, cuando las tres vacunas cubanas han mostrado extraordinaria efectividad, de las más altas del mundo, cuando el ritmo, la velocidad de vacunación colocó a Cuba en nivel mundial, cuando prácticamente ha concluido el primer programa del mundo de vacunación pediátrica, desde los dos años de edad de los niños, se ha ofrecido a Cuba una supuesta donación con muchas condiciones, con muchos requisitos, sin que estén claras las circunstancias, convenciones a mecanismos internacionales que hasta ahora han sido totalmente ineficaces, excluyentes, incumplidores de los propios contratos que firmó como Covax, a Cuba, 1 millón de dosis de una de sus vacunas. Hay que tomar en cuenta que un millón de dosis alcanza para vacunar a unos pocos cientos de miles de personas en un país de once millones de habitantes.
Están ofreciendo vacunas a una población ya vacunada, ya incluso avanzando el programa de la dosis posterior de refuerzo. Pero, además, plantean requisitos estrictos e injerencistas. La obligación de realizar estudios clínicos en Cuba, ¿qué quiere decir esto?: ¿Qué tiempo toma un estudio clínico? Nos están ofreciendo vacunas que podamos utilizar dentro de seis meses o un año. Responsabilidad legal de compensación por efectos secundarios. Estudios clínicos para cerciorarse de que sean compatibles con las vacunas cubanas y monitoreo por agencias estadounidenses del destino final de la aplicación de las vacunas.
¿Qué sentido tiene esa oferta oportunista a última hora, cuando ya no tendría efecto práctico alguno? ¿Por qué el oxígeno no y vacunas ahora sí? ¿Por qué vacunas no cuando más falta nos hubiera hecho? ¿Por qué no facilitar la importación de los insumos imprescindibles para en enfrentamiento a la pandemia y el desarrollo y escalado industrial de las vacunas?
Pero debo declarar al gobierno de los Estados Unidos, que si esa oferta es seria, sincera y responsable, nuestro país la reconoce y la apreciaría como un acto en la dirección correcta. Hemos respondido al gobierno de los Estados Unidos con una explicación respetuosa y estrictamente apegada a la verdad de las razones por las cuales esa donación no contribuiría a mejorar la salud de los cubanos ni tendría impacto epidemiológico alguno. Y hemos ofrecido al gobierno de los Estados Unidos que utilice esa donación de vacunas junto a una donación de vacunas cubanas para la inmunización de la población en algún país altamente necesitado de ellas que podría estar en el Caribe, incluso con la participación de personal de la salud estadounidense y cubano en la aplicación del programa de vacunación.
Estoy reiterando, hoy, el ofrecimiento que hicimos antes de manera privada al gobierno de los Estados Unidos, de una cooperación triangular, conjunta, y estamos en contacto con algunos gobiernos de países que reúnen estas condiciones, en absoluto respeto a su soberanía, por si sus gobiernos decidieran mostrarse interesados en este proyecto.
Lo más cínico del enfoque del gobierno de los Estados Unidos en relación a su política hacia Cuba ha sido el planteamiento del asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el señor Jake Sullivan, planteamientos acompañados también por el secretario de Estado, Anthony Blinken, y otras figuras de ese gobierno, que han sustituido el enfoque de revisión integral de la política hacia Cuba en cumplimiento con del programa y promesas electorales con la que se eligió al presidente Biden, por el concepto de que ahora las circunstancias han cambiado.
Emplazo al Gobierno de los Estados Unidos a que presente dato alguno de resultados de esa supuesta revisión o a que argumente cuáles son las circunstancias que cambiaron, más allá de la operación estadounidense y sus consecuencias durante el verano que acabo de denunciar.
Debo señalar que el financiamiento federal de los Estados Unidos para la guerra contra Cuba, guerra económica, guerra política, guerra comercial y financiera, guerra comunicacional, guerra no convencional típica con acciones de desestabilización típica, precursora de acciones de mayor beligerancia, se ha incrementado y fluye de manera permanente.
Solo en septiembre de 2021, se asignó un paquete de 6 millones de dólares de subsidio de la USAID a 12 organizaciones que operan en la Florida, en Washington y en Madrid, en el negocio lucrativo de la industria anticubana y que operan estos actos de intento de desestabilización.
Tienen aquí una muestra de esos fondos que siguen corriendo copiosamente, no me voy a detener en ellos, se ha presentado evidencia pública y refutable, contundente por parte de nuestro gobierno sobre las acciones de reclutamiento, entrenamiento, financiamiento, organización, apoyo logístico de agentes internos en Cuba que la ley de Estados Unidos calificaría como agentes extranjeros y amenazaría con penas extremas de privación de libertad.
No hay acciones autóctonas de desestabilización en Cuba, de oposición a nuestro gobierno. Ustedes caminan por nuestras calles desde hace unas semanas, podrían recorrer todo el país y los invito a hacerlo, y lo que verán es la alegría de la gente, la esperanza, la felicidad de la familia y de los niños ante este momento de oportunidad que se abre ante nuestro país en un final de un bienio tremendo, en cercanía del nuevo año.
Los cubanos sentimos la convicción de que el 2022 será un año de oportunidad promisorio para nuestro pueblo. Mientras el gobierno de Estados Unidos sigue atacando a Cuba y despilfarrando el dinero de sus contribuyentes, porque es evidente que ese dinero va a parar a determinados bolsillos, a determinados mecanismos de corrupción electoral que funcionan particularmente en la Florida.
En tercer lugar, hay una operación de toxicidad en la comunicación en las redes digitales que el mundo debe conocer y repudiar. Es una política de aliento al odio, de incitación a la violencia, de instigación al delito que pone en riesgo, no solo a nuestro pueblo, sino que escala en una política tradicional, pero exacerbada en los últimos años, particularmente en los años del gobierno anterior cuyas políticas lamentablemente siguen fluyendo, al parecer, por inercia en este y que tienden a alterar la paz social y generar condiciones de conflicto en diversos países.
Es la exportación de las prácticas tóxicas y sucias de política electoral que lamentablemente se han desatado en los últimos años en la política estadounidense a otros países, a otras regiones.
El gobierno de Cuba junto a nuestro pueblo, estrechamente unido a nuestro pueblo, en respuesta al consenso ampliamente mayoritario que existe en nuestro país, impedirá cualquier ensayo de acciones inconstitucionales, o no constitucionales o anticonstitucionales, como refieren distintas escuelas de Derecho dirigidas a un cambio de régimen en Cuba, no lo permitiremos.
Utilizaremos nuestras leyes, nuestra Constitución en el más estricto apego a los principios de nuestro Estado socialista de derecho y justicia social.
No permitiremos obviamente, que se invoque la Constitución para violentarla, ignorarla o destruirla. Por supuesto que nuestro pueblo continuará haciendo los mayores esfuerzos para sortear las dificultades que todas nuestras familias hoy padecen. Lo haremos con nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, pensando en nuestros propios recursos. Sabiendo que nuestra economía ha demostrado ser resistente y viable. Sabiendo que hemos sobrepasado momentos peores, muchos más críticos y por supuesto que impediremos cualquier tentativa de injerencia, intervención, intervención humanitaria o cualquier forma de intervención contra nuestra independencia y nuestra soberanía, que durante 60 años hemos defendido y defenderemos al precio de nuestras vidas.
La política de Estados Unidos, agudizada en estos meses contra Cuba, está condenada al fracaso, es inviable. No ha funcionado durante 60 años, no funciona ahora; ni siquiera cuando ha tenido un virus como aliado y no va a funcionar en lo adelante.
Despejen de ese sueño, despierten de ese espejismo, no va a ocurrir. Es una política disfuncional, obsoleta, anclada en el pasado, costosa para los contribuyentes estadounidenses, ineficaz, que provoca al gobierno de los Estados Unidos descrédito y aislamiento internacional.
De manera que, solicito la solidaridad de la comunidad internacional, de la comunidad de Naciones, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el órgano más universal, democrático y representativo de esta organización.
Agradezco la solidaridad de los amigos y amigas de Cuba en todo el mundo. De los grupos de solidaridad, de muchas fuerzas políticas, de las organizaciones de la sociedad civil en todos los temas y ámbitos en el planeta. De los cubanos que residen en distintos confines, en particular en territorio de los Estados Unidos.
Llamo a los gobiernos, a tomar en cuenta, que las operaciones de desestabilización lanzadas por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, incluyen llamados desaforados, totalmente expresos al acoso e incluso a la violencia contra las Embajadas cubanas en los países que ustedes representan.
No es hipotético, no hablo solo de la larga trayectoria de acciones terroristas contra Embajadas cubanas en el pasado. Hablo de amenazas reales, actuales y hablo de hechos recientes. Como el del 30 de abril de 2020, un ataque contra la Embajada de Cuba en Washington con un fusil de asalto y ráfagas de proyectiles, del cual el gobierno de los Estados Unidos no ha dicho una palabra públicamente de condena, ni ha dado garantías de que evitará que se repita, ni ha calificado de terrorista.
Hablo también del intento de incendiar la Embajada cubana en París, el 26 de julio de 2021, y espero que la Unión Europea se pronuncie en apego a sus posiciones contra el terrorismo internacional, en este sentido. Hablo, en los días más recientes, del acoso brutal al Consulado de Cuba en Barcelona, España, con actos que rayan en la agresión física contra el personal consular cubano.
Sé que algunos de los diplomáticos sufren, hoy, la presión pública y personal para que se sumen a estos actos de desestabilización. Sé que no lo harán porque son respetuosos de la Convención de Viena de Relaciones Diplomáticas y del Derecho Internacional, sé que la diplomacia supone discreción que no todo se puede decir delante de una cámara, pero saben perfectamente lo que pasa en Cuba y lo que no está pasando en Cuba.
En este momento hay una campaña de amenazas, incluso personales, contra corresponsales de la prensa extranjera acreditados en La Habana, con amenazas a ellos e incluso a su familia, supuestamente por no reflejar lo que no existe en nuestro país.
Reclamo al gobierno de los Estados Unidos que cese las acciones desde territorio estadounidense de acoso contra periodistas, y en particular de periodistas extranjeros, de agencias de diversos países del mundo acreditados en La Habana y que se están haciendo produciendo desde dominios y cuentas físicamente establecidas en el territorio de la Florida.
Reclamo al gobierno de los Estados Unidos que impida la amenaza y el hostigamiento contra los cubanos y amigos de Cuba en territorio de los EEUU que se expresan a favor de la independencia, la soberanía, la cultura nacional en defensa de nuestro pueblo frente a los actos de guerra no convencional y las amenazas de desestabilización.
Reclamo que no haya impunidad, como ha habido una historia de impunidad para los grupos terroristas que actúan contra Cuba. Reclamo, en particular, que algunos voceros de grupos históricamente terroristas contra Cuba, en particular dos de ellos, sumamente activos como agentes externos de la provocación que organiza el gobierno de los Estados Unidos y que radican en Miami se apliquen las leyes norteamericanas contra la instigación a actos terroristas contra nuestro pueblo y contra sedes diplomáticas. Es lo que queda al gobierno de los Estados Unidos frente al fracaso de su política.
Defendamos el Derecho Internacional que ampara a todos nuestros Estados, en particular a los Estados del Sur, a los Estados pequeños. Defendamos el derecho de los Estados a la independencia y el ejercicio de la soberanía. Defendamos hoy, en Cuba y con Cuba el derecho de los pueblos a la libre determinación y estaremos actuando a favor de un mundo mejor y en prevención de que estas políticas y estas prácticas se continúen aplicando, como hay algunos casos, en la última década, contra cualquiera de nuestras naciones.
Reitero que nuestro pueblo va a ejercer con toda alegría y celebración merecida su derecho a la paz. Su derecho de haber vencido una pandemia. Su derecho a celebrar haber derrotado las medidas del gobierno de los Estados Unidos exacerbando el bloqueo contra Cuba, particularmente en momentos de crisis humanitaria internacional y de pandemia en Cuba.
No van arruinar nuestra celebración, no van aguar nuestra fiesta. Los invito con toda alegría y esperanza a que se sumen al júbilo de nuestro pueblo. Recorran nuestras calles, asistan a los eventos numerosos culturales, deportivos, académicos que se van a estar produciendo en este cierre de año, incluida la celebración del nuevo aniversario de La Habana, capital de todos los cubanos y les deseo felices Navidades, un fin de año feliz para ustedes y para sus familias. Un feliz y próspero año nuevo y le reitero nuestro reconocimiento y alegría por contar con la presencia de ustedes junto a nuestro pueblo que tanto nos alienta.
Muchas gracias.
(Cubaminrex)

 

 

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Discurso Díaz-Canel clausura Séptimo Período Ordinario de Sesiones de IX Legislatura Asamblea Nacional del Poder Popular

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Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 28 de octubre de 2021, “Año 63 de la Revolución”.

 

Versiones Taquigráficas-Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Compañero Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular;

Diputadas y diputados;

Invitados:

Me corresponde clausurar el Séptimo Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura y, al mismo tiempo, vengo ante ustedes, máxima representación de nuestro pueblo, a cumplir con un mandato legal: rendir cuentas e informar de mi gestión como Presidente de la República.

Lo haré compartiendo valoraciones sobre la situación que hemos enfrentado en estos tiempos, los temas en los que hemos centrado nuestro trabajo y también para hablar sobre los temas hacia los cuales debemos dirigir los principales esfuerzos.

Lo hago en un día de especial significación para todos los cubanos, aquel en que desapareció el leal Camilo Cienfuegos, símbolo de cubanía, de coraje, héroe eterno de la juventud cubana y, como ella, alegre y profundo.

Al ser públicas estas palabras seguramente podré contar no solo con las opiniones de ustedes, sino también con las de nuestra población.  Nos apoyaremos en ellas para perfeccionar nuestra labor, con la responsabilidad que impone ser un servidor público.

Debo destacar, en primer lugar, el muy complejo contexto mundial, estremecido por múltiples crisis derivadas del injusto orden global, que se han agravado como consecuencia de dos largos y duros años de pandemia.

Hace menos de una semana las muertes por COVID-19 en todo el mundo rondaban los 5 millones de personas y los contagiados sobrepasaban la cifra de 243 700 000.  La Organización Mundial de la Salud estima que si se tiene en cuenta la sobremortalidad vinculada directa o indirectamente al nuevo coronavirus el balance de la pandemia podría ser dos a tres veces más elevado de lo que afirman los registros oficiales; pero el real impacto en todos los órdenes de la vida a nivel planetario está por conocerse.  Lo que nadie pone en duda es su elevado costo para la economía mundial, ya desajustada por la prolongada prevalencia de patrones de consumo insostenibles, que han estrechado, cada vez más, las zonas de lujo y confort, mientras se ensancha dramáticamente el mundo de los excluidos.

Cuba, a pesar de estar dotada por la obra de justicia social de la Revolución de un sistema sanitario universal y gratuito, capaz de disponer de potencialidades científicas que en muy poco tiempo nos pusieron a la vanguardia mundial en la investigación y producción de vacunas, no ha podido escapar del golpe pandémico.

Como se ha evaluado en las sesiones de esta Asamblea, desde 2019 la economía ha transitado por condiciones excepcionales.  Los efectos combinados del recrudecimiento del bloqueo y el escalamiento de la pandemia provocaron que en este periodo el país dejara de percibir más de 3 000  millones de dólares en ingresos.  Además, se han ejecutado significativos gastos en exceso al Presupuesto para enfrentar la COVID-19, la protección de los trabajadores y de la población en general.  Todo ello ha limitado la capacidad para hacer frente a erogaciones indispensables para sostener la oferta estatal, fundamentalmente de alimentos y medicamentos, así como las que demanda para su estabilidad el Sistema Eléctrico Nacional; esta difícil situación provoca insatisfacción y malestar en la población.

Para que se tenga una idea: tan solo en servicios de salud y material gastable en la atención a la COVID-19, se invirtieron unos 300 millones de dólares, mientras que los recursos para la operación y mantenimiento del Sistema Eléctrico Nacional demandan como mínimo 250 millones de dólares por año.

No haber ejecutado oportunamente los mantenimientos y no poder adquirir los recursos imprescindibles para la garantía del servicio eléctrico provocaron los molestos apagones que venimos sufriendo desde el 21 de junio.

Aunque no han desaparecido las limitaciones existe disponibilidad de combustible para la generación de electricidad, y se destinó, en muy difíciles condiciones para aprobarlo, un nivel de financiamiento que permitirá, antes de concluir el año, recuperar 608 megawatts de potencia de la generación eléctrica, con lo cual irá mejorando gradualmente la situación de este servicio en todo el país.

En este contexto se han producido condiciones que favorecen la inflación por la existencia de una demanda muy superior a la oferta, lo que constituye la principal prioridad en el trabajo del Gobierno.  Una de las soluciones a este problema es el crecimiento de la oferta a partir de una mayor participación de los productores nacionales en nuestro mercado interno.

Gracias al control que sostenidamente viene alcanzándose de la COVID-19 se ha iniciado un proceso gradual de recuperación de la actividad económica y social, a lo cual deberán contribuir las medidas aprobadas para dotar de mayor autonomía a la empresa estatal socialista y el perfeccionamiento y diversificación de los actores económicos.

El Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado para 2022 que evaluaremos el próximo diciembre, estarán orientados a proyectar la recuperación de los niveles de actividad fundamentales, alcanzando una mayor autonomía en la gestión administrativa de los territorios; priorizar las medidas compensatorias para la atención a los más vulnerables, y consolidar la implantación de la Tarea Ordenamiento, entre otras prioridades.

Compañeras y compañeros:

Es preciso apuntar de nuevo al vil oportunismo del adversario. Justo en los meses en que escaló la pandemia en el país, se hicieron frecuentes los cortes de electricidad y se contrajo significativamente la oferta de bienes y servicios por las razones señaladas, creando un clima favorable a la irritación y al descontento; el enemigo histórico de la nación cubana conocía la gravedad del momento y se lanzó con más saña aún contra nuestra economía.  En franca contradicción con las recientes declaraciones del presidente Biden ante la Asamblea General de Naciones Unidas de favorecer el multilateralismo y cooperar en la lucha contra la pandemia a nivel global, hacia Cuba se arreció el bloqueo, se dictaron nuevas sanciones y se puso en marcha un nuevo programa de desestabilización que cumple al pie de la letra el manual del “golpe blando”.

Nunca nos hemos sentado a esperar el cambio de una política que durante 62 años ha variado solo para afianzar el cerco.  La fórmula del enemigo ha sido apostar a que nuestras grandes dificultades materiales debiliten la resistencia del pueblo y nos pongan finalmente de rodillas ante ellos.

Contra un proyecto socialista como el nuestro no se descartan jamás las acciones violentas o bélicas, la invasión, la ocupación; pero se apuesta en primer lugar a la desmoralización, a la rendición, por eso el mensaje de odio hacia los comunistas, el énfasis antisocialista, la persecución de cada posible salida económica, en fin, el bloqueo.  No importa cuánto destruya, cuánto dañe, cuánto erosione la fe de un pueblo en sus propias fuerzas.

Por muy inverosímil e inmoral que parezca, ese es el diseño del imperialismo contra Cuba.  Ya no valen las hipócritas tapaderas y los engaños sobre una supuesta revisión de la política que el actual Gobierno repudió durante la campaña electoral que lo llevó al poder.  Ya no valen los pretextos fraudulentos sobre la supuesta intención de favorecer al pueblo cubano y negar beneficios al Gobierno.

Las evidencias están ante los ojos de todos para comprobar que el objetivo ha sido, desde el comienzo, provocar escasez económica, castigar al pueblo, perjudicar su nivel de vida, restringir sus fuentes de ingresos, limitar su consumo y dañar los servicios sociales de los que depende una parte de su bienestar y la respuesta a sus necesidades más elementales.  El propósito ha sido condenar a la población cubana al papel de rehén en una política genocida con designios hegemónicos.

Por eso causa tanta molestia en Washington el éxito de Cuba en el enfrentamiento a la pandemia, en particular el resultado sobresaliente del programa de vacunación desarrollado con ingenio, esfuerzo y recursos propios.  Se explica así el empeño en denigrar nuestro Sistema de Salud Pública y en ocultar este logro extraordinario de Cuba, que rompe la matriz engañosa que se quiere imponer sobre nuestra realidad.

Cada vacuna creada y aplicada, cada compatriota inmunizado, cada contagio evitado y cada vida salvada son triunfos de la causa nacional y derrotas de la agresión imperialista contra nuestro país. Parecería increíble que hay que describirlo de esa manera, pero no hay otra forma de referirnos a la desvergüenza de apostar a una pandemia con fríos cálculos políticos contra un pueblo entero.

Como recientemente denuncié en la clausura del último Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el actual escenario bilateral que estamos experimentando con Estados Unidos, la Embajada de ese país viene desempeñando un papel creciente en los esfuerzos de subversión política.

En contraste, puedo afirmar categóricamente que nuestra Embajada en Washington no ha realizado nunca actividad alguna dirigida a la subversión del orden en Estados Unidos, ni a socavar sus bases políticas, legales o constitucionales.  Nuestra misión diplomática en ese país se limita al despliegue de una intensa labor a favor de las relaciones bilaterales, en función del levantamiento del bloqueo económico y dirigida a contrarrestar las calumnias contra Cuba y la Revolución.

La trayectoria de nuestras representaciones diplomáticas en Estados Unidos ha sido siempre absolutamente limpia, aun cuando tenemos genuinas preocupaciones y criterios legítimos sobre la injusta naturaleza del sistema político estadounidense y sobre los atropellos políticos, económicos y legales que allí se cometen a diario.

El Gobierno de los Estados Unidos utiliza sin pudor los privilegios de los que disfruta su Embajada en nuestro país.  Funcionarios diplomáticos estadounidenses se reúnen frecuentemente con los cabecillas contrarrevolucionarios.  Les brindan orientación, estímulo, apoyo logístico y de manera directa o indirecta financian sus actividades.  En sus plataformas comunicativas, incluyendo las redes digitales, emiten a diario pronunciamientos ofensivos que constituyen entrometimientos abiertos en los asuntos internos de nuestro país.

Es justo preguntar cuál sería el comportamiento del Gobierno de los Estados Unidos ante cualquier embajada acreditada en Washington que se dedicara a instigar, orientar, motivar y financiar a cualquiera de los múltiples grupos extremistas cuyas actividades ilegales atentan contra la estabilidad, la vida y el orden público de ese país.  Sería bueno conocer cómo respondería el Gobierno norteamericano a una embajada acreditada en su territorio que públicamente se dedicara a promover la desobediencia civil, manifestaciones políticas y marchas masivas en contra de la legalidad establecida.

Con las recientes provocaciones queda claro que está en curso contra Cuba una operación concertada desde Washington que involucra fondos millonarios dirigidos a generar la imagen de que Cuba es un Estado fallido, que ocurre aquí un atropello a la ciudadanía.  Ese plan incluye además el propósito de tratar de lograr que otros países se sumen a las medidas de agresión económica, e incluso que desde los propios Estados Unidos se tomen acciones punitivas de mayor envergadura.

La verdad siempre se impone por muy poderosas que sean las herramientas hoy existentes para ocultarla o distorsionarla.  La mentira podrá propagarse como se disemina el virus de la COVID-19 y tendrá el poder de confundir y contagiar a muchos, pero no será capaz de doblegar la voluntad tantas veces probada de este heroico pueblo.

En contra de los planes del imperialismo estamos venciendo a la pandemia, como hemos vencido y venceremos los planes agresivos, no importa cuán poderosas sean las campañas y las calumnias.

El bloqueo es y seguirá siendo, en lo previsible, un obstáculo fundamental para nuestras estrategias y potencialidades de crecimiento económico y de desarrollo, pero no es un impedimento insuperable. Seguiremos luchando contra él incansablemente con el respaldo de la comunidad internacional.

Nuestro desarrollo y el bienestar del pueblo tendrán que depender del esfuerzo que hagamos y de la inteligencia que aunemos, conscientes de que la cruel guerra económica de los Estados Unidos persistirá mientras exista en ese país el anhelo criminal de adueñarse del destino de Cuba.

El bloqueo no solo es un castigo a la resistencia.  Es el modo cotidiano de impedir que el socialismo se asocie al crecimiento, al progreso y a la prosperidad.

¡No!  El socialismo no es el culpable de nuestros problemas.  El socialismo es la única explicación de que hayamos sobrevivido a ese cerco feroz y genocida sin renunciar a desarrollarnos (Aplausos).

Como expresé hace unos días en el Pleno de nuestro Comité Central, solo de nosotros depende la respuesta digna a ese inmerecido castigo.  Nuestra originalidad está obligada a ser tan grande como la maldad de quienes intentan rendirnos.   La Revolución estaba y estará permanentemente desafiada a ser excepcional por la capacidad de su pueblo de resistir y crear.

Gracias a nuestro sistema, a la integración de todas las fuerzas en pos de un objetivo, es decir, gracias a la unidad en torno al Partido, Cuba tuvo respuestas inmediatas para la imprevista pandemia y, al mismo tiempo, para enfrentar la grosera profundización del bloqueo que nos dejó la administración Trump y que mantiene contra sus propias promesas el actual Gobierno de Biden.

La Estrategia Económico-Social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19 fue la primera respuesta.

Una estrategia que ajustó las proyecciones del país a los nuevos escenarios sin renunciar al programa de desarrollo hasta 2030.  Una respuesta revolucionaria por su flexibilidad y su capacidad de adaptarse a la complejidad de situaciones absolutamente nuevas e imprevisibles como la propia pandemia.  Una respuesta apoyada en nuestras fortalezas y consciente de las limitaciones existentes.

Impulsando el desarrollo de un Sistema de Gestión del Gobierno, basado en Ciencia e Innovación hemos creado el Consejo Nacional de Innovación, cuya asesoría especializada impactará en la toma de decisiones y en la solución de los problemas más apremiantes.

Se han aprobado más de 60 medidas de estímulo a la producción y comercialización de alimentos y otras que buscan elevar la eficiencia de la empresa estatal; estimular la acción de los nuevos actores económicos a través de las llamadas Mipymes, destrabar procesos y encadenar producciones forman parte de un conjunto de acciones que complementan la Estrategia Económico-Social.

Paralelamente, este año de tantas restricciones, nuestro Estado ha desarrollado una intensa actividad internacional de diálogo, intercambio y cooperación con otras naciones y sus líderes, participando en cumbres, eventos virtuales y, en menor medida, presenciales, que nos permiten mantener una sólida relación con la comunidad internacional y, en particular, con naciones amigas.

Como expresión de la invariable vocación solidaria de Cuba, reconocida con agradecimiento en todo el mundo, unas 57 brigadas médicas del contingente Henry Reeve han enfrentado directamente la COVID-19 en 40 naciones.
Compatriotas:

Me he permitido insistir en los factores externos que apuntan a debilitarnos porque, bajo los fuegos artificiales de la Guerra No Convencional y el ruido ensordecedor que arman en las redes los odiadores profesionales, podríamos caer en el error de no aquilatar nuestras propias fuerzas, de no apreciar nuestros indiscutibles avances en un período, los dos últimos años, plagado de desafíos e incertidumbre a nivel mundial. Empecemos por el ejercicio legislativo, que tanto debe aportar a la institucionalidad del país.

En este Periodo de Sesiones, y en cumplimiento del cronograma acordado, hemos aprobado cuatro importantes leyes que marcan una trascendente reforma en el orden judicial y procesal en el país;  es meritorio reconocer el esfuerzo realizado aun en las condiciones impuestas por la pandemia.  Estas normas desarrollan contenidos de la Constitución de la República y refuerzan las garantías y derechos de los ciudadanos en armonía con la sociedad en su conjunto.  Han sido el fruto de un amplio y participativo proceso de creación normativa al que han contribuido directivos y especialistas de los tribunales, la Fiscalía, los bufetes colectivos y los profesores universitarios, además de consultarse con parte de nuestro pueblo.

Esta práctica para el ejercicio legislativo tenemos que continuar perfeccionándola, de modo que cada ley que aprobemos sea el resultado del aporte de todos los que estén vinculados con el objeto de regulación y no falte, cuando corresponda, la consulta al pueblo por diversas vías.

Las disposiciones normativas aprobadas sitúan al país en la vanguardia de las legislaciones en ese ámbito más avanzadas y modernas, con espíritu renovador reafirman el acceso a la justicia para todos, amplían el debido proceso y con ello contribuyen a materializar el concepto de Estado socialista de derecho y de justicia social, reconocido en el Artículo 1 de la Carta Magna.

La Ley de los Tribunales de Justicia enaltece la función judicial en el país, reforzando la independencia de la judicatura y el papel de los jueces en la sociedad, ajustando su estructura y funcionamiento a las exigencias actuales.

Reconoce principios esenciales para la función judicial, como la supremacía constitucional, la imparcialidad, igualdad, gratuidad en el acceso a la justicia y la participación popular en este ámbito.

El proceso penal, con la aprobación de la ley sobre esta materia, se dota de mayores garantías para todos los que en él intervienen.

Son notables el reforzamiento de los derechos y garantías reconocidos en la Constitución y los tratados internacionales; son novedosos el reconocimiento de las víctimas y perjudicados como sujetos procesales, las formas anticipadas de solución de los procesos, el tratamiento a las personas imputadas y acusadas con edades entre los 16 y 18 años.  Significativa resulta la asistencia letrada desde el inicio del proceso, junto al control por los tribunales de la medida cautelar de prisión provisional en cualquier fase del proceso, cuestiones planteadas durante la consulta popular del texto constitucional.

La Ley del Proceso Administrativo, además de independizar por vez primera esta materia en el orden procesal, va a garantizarle a la ciudadanía la posibilidad de reclamar en los tribunales derechos que considere han sido vulnerados por la Administración Pública, exigiendo para nuestros directivos y funcionarios un actuar más transparente y de apego a la ley.

Por último, el Código de Procesos uniforma los procedimientos de actuación en materia civil, mercantil, de familia y del trabajo y la seguridad social.  La norma refuerza la protección de las personas en situación de vulnerabilidad y establece medidas para hacer efectivo el cumplimiento de las decisiones judiciales, entre otras cuestiones relevantes.

Las cuatro leyes aprobadas presuponen un desafío para los operadores del sistema de justicia, en el sentido de la necesidad de su capacitación y en garantizar su adecuada aplicación, en salvaguarda de una justicia pronta y efectiva.

Ratificamos la voluntad de continuar el cumplimiento del Cronograma Legislativo aprobado por este Parlamento y, con ello, desarrollando los contenidos de nuestra Constitución socialista.

El Octavo Congreso del Partido, celebrado en este difícil año, nos dejó valiosos debates y orientaciones fundamentales que son el referente y el mayor impulso a cuanto hacemos.  En él se abordaron los problemas más desafiantes de nuestra realidad: los vacíos, las fallas en la comunicación, la necesidad de fomentar el diálogo, la participación y el control popular, la vida en nuestros barrios, la labor de las organizaciones de masas y sociales, la atención a los sectores vulnerables de la población, el conocimiento de las problemáticas e intereses juveniles.

De los errores, rutinas y de la burocratización del trabajo en la comunidad, pero, sobre todo, de las dificultades que genera el bloqueo en la cotidianidad de todos los cubanos y de la alta sensibilidad política que demandaba la aplicación de la Tarea Ordenamiento, se debatió fuerte en el Congreso de abril.

En difíciles circunstancias se aplicó la Tarea Ordenamiento, considerada un paso impostergable para el propósito de elevar la eficiencia empresarial, pero con efectos indeseados sobre la vida de los ciudadanos, que hoy se expresan, sobre todo, en la dañina inflación.

El viceprimer ministro Alejandro Gil explicó ampliamente en su intervención las causas y posibles soluciones de este problema, no voy a profundizar en ello salvo para decir que somos conscientes de su gravedad y por eso la prioridad que le concede el Gobierno a su solución y a la atención a las personas vulnerables.  Varios elementos de su diseño inicial han sido rectificados tomando en cuenta los criterios del pueblo.

No vamos a mentir diciendo que esto se resolverá de un plumazo, solo puedo afirmar que la Revolución nunca hará nada al margen de los intereses y demandas del pueblo.  Y les expreso mi confianza en que también venceremos este reto, como hemos vencido otros aparentemente insuperables (Aplausos).

Los Lineamientos actualizados en el Octavo Congreso del Partido y lo que corresponde en el Quinquenio al Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, constituyen la base de la Estrategia Económico-Social para el impulso a la economía, cuya conducción se ha decidido que sea responsabilidad del Ministerio de Economía y Planificación, a través de los macroprogramas, con los programas y proyectos que lo integran.

Considerando que durante 10 años la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos cumplió funciones en interés de la actualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y que se ha perfeccionado el Sistema de Dirección de nuestro Gobierno, se ha decidido proceder a la desactivación de la citada Comisión y traspasar sus principales funciones al Ministerio de Economía y Planificación.

Estamos hoy en mejores condiciones para perfeccionar la gestión de Gobierno en estrecha alianza con las estructuras del Poder Popular, cuyas potencialidades y reservas tienen mucho que aportar todavía.

No veo mejor escenario que este para reflexionar sobre lo que esperamos de nuestro Poder Popular.

El Poder Popular, con mayúsculas, genuino, innovador y, por esa misma razón, cuestionado y atacado por quienes lo desconocen o temen a su ejemplo, constituye el fundamento y la esencia del sistema político cubano; fortalecerlo es potenciar la iniciativa y la acción directa de nuestro pueblo en la consolidación del socialismo.

Esta misma sesión de la Asamblea nos ha dado buenas razones para proponernos una discusión crítica y reflexiva sobre la participación y el control popular, sus diversas formas, mecanismos y procedimientos; pero apunto también que es importante que estos análisis se realicen en todos los espacios sociales, en todas las instituciones y órganos del Estado a todos los niveles para fomentar la acción creativa y responsable en el proceso revolucionario socialista.

Si un aprendizaje nos ha aportado el intercambio con representantes de organizaciones y grupos sociales diversos, o sea, los encuentros con sectores, y el recorrido por las provincias y los barrios, es la necesidad de asumir nuevos estilos de trabajo que se correspondan con la heterogeneidad social del país, que se canalicen de  forma adecuada las inquietudes y los aportes de la ciudadanía y que cada demanda reciba respuestas oportunas, pertinentes y fundamentadas en el plazo y según el procedimiento establecido.

Es impostergable aprovechar los saberes, la fuerza e iniciativa popular, no de manera formal, sino orgánica, respetuosamente, conscientes de que así se acentúa el principio de corresponsabilidad en el camino hacia la mayor justicia social posible.

Cuando hablamos de la innovación como uno de los pilares de la gestión de Gobierno, también pensamos en nuestro Poder Popular.

La democracia socialista exige hacer, innovar, cambiar y transformar permanentemente las formas de participación democráticas.

Compañeras y compañeros:

La Constitución de la República de 2019 y las leyes aprobadas en la presente Legislatura por la Asamblea Nacional del Poder Popular son fundamentos jurídicos para sustentar nuestras acciones, las que continuaremos desarrollando a la par del perfeccionamiento del ordenamiento jurídico.

Las acciones que estimulen, promuevan y materialicen la participación popular tienen importancia defensiva  y constructiva para el socialismo.  El inmovilismo, el formalismo en las estructuras de gobierno a nivel local son tan nocivos como el asistencialismo, que se limita a entregar bienes y recursos sin considerar la trascendencia de la participación social.

Participación, he ahí la esencia y salvaguarda de nuestro socialismo.  Lo contrario solo sirve a los enemigos de la Revolución para sus propósitos de retornar al capitalismo en Cuba.  La libertad de discusión, el ejercicio de la crítica y la autocrítica de lo que hacemos mal, de nuestros problemas, es vital para seguir avanzando, para fundar y para amar.

Debemos escuchar, dialogar, atender los planteamientos de nuestro pueblo.  Tenemos que realizar consultas populares en asuntos de interés local y nacional, promover presupuestos participativos para decidir entre todos dónde y cómo utilizar mejor los fondos públicos, con énfasis en la localidad, en el barrio, en el municipio.

Reafirmamos aquí la voluntad del Partido, el Estado y la sociedad cubana de respetar, promover y garantizar los derechos constitucionales, voluntad que se expresó durante el proceso de reforma constitucional que tuvo como momento cumbre el referendo aprobatorio con fuerza vinculante de la Constitución de la República de 2019, y en todas las acciones que se ejecutan en la cotidianidad para generar la protección de los derechos.

Estos duros meses de pandemia son la mejor evidencia de cómo el Estado apoyado en los científicos, el personal de la Salud, los educadores, los obreros, los campesinos, los combatientes, los jóvenes, los estudiantes, en el entorno asociativo de comunidades y barrios, en nuestros actores económicos, en las organizaciones políticas, de masas y sociales han trabajado duro para disminuir las muertes, los contagios; por salvar la vida como derecho que permite disfrutar del resto de los derechos.

¡La participación ciudadana salva! (Aplausos.)

Los protagonistas del proceso son los que construyen la sagrada unidad, los que desarrollan la capacidad de resistencia de la nación; los guardianes de la dignidad: nuestro pueblo.

Cuando avanzamos en la vacunación masiva prestando especial atención a las niñas, niños y adolescentes, mostramos nuestro compromiso en la protección integral de los derechos de la infancia y la adolescencia en Cuba; esa acción no por cotidiana deja de ser extraordinaria.

Apostamos por reconocer y avanzar en la garantía de los derechos de las familias, desarrollando los principios de pluralidad familiar, diversidad, el de igualdad y no discriminación.  Ahí está, como resultado de esa voluntad, el Anteproyecto del Código de las Familias, sólido, robusto, que se fundamenta en la dignidad humana como valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los deberes y derechos.

Estamos convencidos de que mediante los procesos de consulta especializada, de consulta popular y debates en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en ejercicio del derecho a la participación, llegaremos al referendo legislativo con un Proyecto de Código de las Familias que pondrá a Cuba entre los países más avanzados del mundo en materia familiar, a favor de las niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad.

Estos son solo algunos ejemplos, podemos citar también el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial y el Decreto-Ley sobre la Maternidad de la Trabajadora, entre otros, que demuestran que la Revolución respeta, promueve y garantiza derechos (Aplausos).

Diputadas y diputados:

Esta Asamblea aprobó recientemente una importante Declaración que denuncia la injerencia del Gobierno norteamericano en nuestros asuntos internos y su inaceptable papel como instigador y facilitador de provocaciones en curso.

En esta misma sala, donde se discutió largamente hasta su aprobación la Constitución de la República de 2019, no puedo dejar de referirme a los intentos sutiles o desembozados con que los adversarios de la Revolución, muchos de los cuales atacaron el proceso que condujo a su aprobación, hoy pretenden servirse de los derechos que otorga para destruir la obra que esa propia Constitución defiende y protege.

Conforme al Artículo 56 de la Carta Magna: “Los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley”; el ejercicio de los derechos implica el cumplimiento de deberes, entre ellos, el respeto al orden establecido en la Constitución que es expresión del principio de soberanía popular.

La Ley de leyes no puede ser interpretada a conveniencia, mucho menos en interés de aquellos que son los primeros en no respetarla.  La Constitución como establece el Artículo 7 “…es la norma jurídica suprema del Estado.

Todos están obligados a cumplirla.  Las disposiciones y actos de los órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, así como de las organizaciones, las entidades y los individuos se ajustan a lo que esta dispone”.

Nuestra Constitución consagra los principios de independencia y soberanía de los pueblos, reconoce el derecho a la libre determinación, expresado en la libertad de elegir nuestro sistema político, económico, social y cultural; condena la intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de cualquier Estado y, por tanto, la agresión armada, cualquier forma de coerción económica o política, los bloqueos unilaterales violatorios del Derecho Internacional, u otro tipo de injerencia y amenaza a la integridad de los Estados.

Los derechos no son ilimitados, sus límites están previstos también en la Constitución: son los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes.

Una manifestación deja de ser pacífica en el momento en que los participantes acudan a ella con la intención de alterar la normalidad de la vida comunitaria, la paz social, con la pretensión de subvertir el orden constitucional y posicionarse como discrepancia al socialismo, y más aún, cuando todo ello se hace siguiendo un guion conectado con los intereses políticos de un gobierno extranjero que mantiene hace seis décadas una guerra económica contra nuestro país.

Compañeras y compañeros:

Quiero agradecer de modo particular a nuestra comunidad científica, convocada a facilitarnos las herramientas que solo la Ciencia puede y debe aportar a los procesos económicos y sociales en esta época.

Gracias a la visionaria política de impulso a las ciencias de Fidel y a la continuidad que dio Raúl a esa obra; gracias al talento, la consagración y el compromiso con que se han formado varias generaciones de investigadores cubanos, nuestro Gobierno ha podido enfrentar, como ningún otro de América Latina y el Tercer Mundo, la terrible amenaza de una pandemia.

Cuando en el futuro más inmediato repasemos estos años habrá que hablar en primer lugar del personal de la Salud, de los creadores científicos y de la Academia que se salió de las aulas para compartir saberes.

Y habrá que hablar también de nuestras instituciones armadas: las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, que apoyan decisivamente los esfuerzos encaminados para hacerle frente a la situación y asumieron la riesgosa misión de producir, trasladar y servir oxígeno a los hospitales en las horas más críticas para el país (Aplausos).

Debo reconocer igualmente al sistema empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias  por su indispensable aporte a la economía de la nación que nos ha permitido disponer de recursos fundamentales frente a las urgencias.

Solo un país organizado, con una dirección unida en torno a un propósito común: la salvaguarda de la nación, puede proponerse las metas más altas en las horas más difíciles.

A sabiendas de que nuestra nación, bloqueada y sin recursos financieros disponibles, no podría aspirar a proteger a su población de la amenaza de la pandemia, hace más de un año pedimos a nuestra comunidad científica una solución soberana para enfrentar la expansión de la enfermedad.

Hoy somos el primer país de Latinoamérica con tres vacunas y dos candidatos vacunales en desarrollo y el primero en el mundo en comenzar la vacunación de su población infantil de 2 a 18 años.

Por el camino atravesamos los duros golpes de picos de contagios, saturación de hospitales, crisis en la disponibilidad de camas y de oxígeno, las muy dolorosas muertes; las tensiones se incrementaban con las fallas en las plantas eléctricas, la escasa disponibilidad de medicamentos y alimentos.

La jauría anticubana calculando próximo nuestro fin, se nos tiró al cuello con demandas de intervención humanitaria y hasta de invasión militar.  Ni se molestaron en mirar en la historia cómo han terminado las naciones “salvadas” por las tropas yanquis o de la OTAN apenas en este siglo.

El pueblo cubano sí lo sabe, está informado, y los hombres y mujeres de bien en el mundo también lo conocen; con esa conciencia se organizó una cadena solidaria de donaciones que aún llegan a Cuba.

En las últimas semanas han bajado significativamente las cifras de contagiados y fallecidos.  Los estudiantes se preparan para regresar a las aulas y el país se dispone a abrir fronteras para oxigenar la economía.  Dan ganas de celebrar, por nuestros niños, nuestros médicos, nuestros científicos, nuestras vacunas, nuestro pueblo; por Fidel que vuelve una y otra vez en cada obra suya de legítima fe en los seres humanos, que salvan vidas e iluminan el horizonte (Aplausos).

Hay más de una razón para que la celebración sea responsable y contenida.  En muchas partes del mundo se producen nuevos rebrotes de la pandemia en medio de la crisis que la parálisis económica ha causado.  En ese mundo vivimos y nos toca enfrentar el riesgo.  Hagamos el éxito perdurable.

Diputadas, diputados:

El 15 de noviembre Cuba reabrirá sus fronteras, los estudiantes retornarán a la escuela, La Habana, capital de la dignidad, esperará su aniversario 502 como no ha podido hacerlo en los dos últimos años.  La vida nacional irá retomando su curso, con la mayor alegría, pero alertas.

La paz y la concordia que distinguen la vida en nuestras calles seguirá reinando.

¡Nadie va a aguarnos la fiesta! (Aplausos.)

¡Ya estamos vacunados contra la COVID-19, y contra el miedo lo hemos estado siempre! (Aplausos.)

¡Tenemos Patria y defendemos la Vida!

Y seguimos siendo de ¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!  (Ovación.)

 

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Discurso Díaz-Canel clausura del II Pleno del Comité Central del PCC

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Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del II Pleno del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el 24 de octubre de 2021, “Año 63 de la Revolución”.

 

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Compañeras y compañeros miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;

Invitados:

Durante casi dos días ha sesionado el II Pleno del Comité Central del PCC, que es el primero posterior al Congreso, porque recuerden que el I Pleno se desarrolla durante el Congreso, y que fue postergado por la incidencia del brote pandémico, eso ha requerido centrarnos en aspectos concernientes al funcionamiento del Partido como continuidad del Congreso, pero también para abordar temas actuales de la labor partidista.

Fueron tratados la implementación de los acuerdos del Octavo Congreso, la modificación de los estatutos, las normas para el funcionamiento de las comisiones permanentes, la estrategia de implementación de la política de cuadros, el programa para la transformación del trabajo político-ideológico, el proceso de balance de los comités del PCC y el programa de transformación digital de la organización.

Además, se trató el aseguramiento político a importantes procesos que se desarrollarán y el necesario debate sobre el perfeccionamiento del Poder Popular.

La complejidad del momento actual nos señala la necesidad de reunirnos con más frecuencia para debatir y decidir sobre los problemas más urgentes y estratégicos de la actual coyuntura que vive el país, sobre todo, si  somos capaces de discutir los temas con profundidad, objetividad, integralidad y de manera crítica para encontrar soluciones a los complejos problemas que nos atañen.  Ese espíritu se manifestó, como planteó el General de Ejército, en este II Pleno.

Un análisis de la situación del país y de la situación global nos plantea que el mundo en COVID-19 no es ni siquiera el mundo injusto que los revolucionarios soñamos cambiar.  Es ese mismo mundo, ahora bajo los efectos de muchas crisis simultáneas: económica, laboral, productiva, ambiental, sanitaria y también moral.

Cuba no escapa a la conjunción crítica del planeta; sin duda, no somos los más afectados, pero sí los más castigados.  Ninguna nación subdesarrollada carga como nosotros con las citadas crisis y con las condiciones que impone el bloqueo económico reforzado y recrudecido con 243 medidas aplicadas por Trump y mantenidas por Biden, además de enfrentar una intensa, descarnada y perversa guerra comunicacional.  Somos únicos en el mundo por la duración y crueldad de ese castigo.

Depende de nosotros dar respuesta digna a esa inmerecida e inmoral condena.  Nuestra originalidad está obligada a ser tan grande como la maldad del adversario.  Estamos desafiados a ser excepcionales en la capacidad de resistir y crear.  Así ha sido desde los orígenes de la nación cubana; así ha resistido 62 años invicta la Revolución Cubana.

El enemigo no cesa en su empeño de destruirnos.  No nos perdona la osadía de que nuevas generaciones continúen la voluntad y el compromiso de mantener la independencia, la soberanía y la construcción del socialismo.

El objetivo declarado del Gobierno norteamericano es derrocar a la Revolución Cubana.

La esperanza del enemigo es que nuestras grandes dificultades materiales reblandezcan al pueblo y lo hagan ponerse de rodillas, por eso alimenta la desidia con la idea de que el país no puede resistir.

La administración norteamericana está atrapada por el deseo de ganar el voto de la Florida y esos fines electorales condicionan su política hacia Cuba, que pasa a ser dominada por la mafia cubanoamericana de Miami.  Estos hechos no son casuales, hay una intención, una premeditación, y un interés político.

La estrategia imperialista es crear el máximo de descontento dentro de nuestro país.  Fomentar la inestabilidad a través del empeoramiento de las condiciones de vida de la población, ponernos cada vez más difícil la posibilidad de sobrevivir, para conducirnos al estallido de un conflicto violento.  Pretenden llenarnos de odio y arrebatarnos la felicidad.

Es vil la campaña: se desacreditan los logros, se utilizan imágenes groseramente distorsionadas de nuestra realidad, se trata de asfixiarnos económicamente, de debilitar la solidaridad con Cuba, haciendo uso de la mentira y la calumnia.  Varios representantes del Gobierno norteamericano insisten en sus pronunciamientos en redes sociales por mantener acusaciones contra Cuba en materia de derechos humanos en un alto perfil.

Como reflejo del actual escenario bilateral en las relaciones con los Estados Unidos, la Embajada de ese país en Cuba viene desempeñando un activo papel en los esfuerzos por subvertir el orden interno en nuestro país. Esta conducta no es nueva, siempre ha estado presente de un modo u otro desde que se establecieron las secciones de intereses en 1977.

En contraste, si bien nuestra misión en Washington despliega una intensa labor política y diplomática a favor de las relaciones bilaterales, en función del levantamiento del bloqueo económico, dirigida a mostrar la verdad de nuestra realidad y a contrarrestar las calumnias contra Cuba, puede afirmarse categóricamente que no ha habido nunca actividad ilegal alguna dirigida a socavar las bases políticas, legales o constitucionales de ese país.

La trayectoria de nuestra Embajada y de, antiguamente, nuestra Sección de Intereses, ha sido siempre absolutamente limpia.

Son frecuentes las reuniones de los funcionarios diplomáticos norteamericanos con cabecillas de la contrarrevolución, a los que brindan orientación, estímulo, apoyo logístico y financiero. En sus plataformas comunicativas, incluyendo las redes digitales, emiten a diario pronunciamientos ofensivos que constituyen entrometimientos abiertos en los asuntos internos de nuestro país. Se trata de un comportamiento provocador, ajeno a lo que debe ser la conducta de una misión diplomática y en total violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, la que tiene entre sus pilares el respeto de los diplomáticos a las leyes del país donde están acreditados y abstenerse de emitir juicios sobre sus asuntos internos.

La Embajada estadounidense busca información para difamar a Cuba en temas como derechos humanos, democracia y contradicciones sociales en nuestro país.  Pretenden identificar y promover líderes, sobre todo jóvenes, prepararlos en el extranjero con el fin de utilizarlos para impulsar sus ideas antisocialistas, procapitalistas y neoliberales.

Frente a estas conductas no nos quedaremos de brazos cruzados.  Tenemos la determinación de enfrentar la labor subversiva y agresiva de esa representación diplomática, lo que incluye la denuncia pública.  Contamos con la experiencia de muchos años de trabajo diplomático y operativo frente a Estados Unidos bajo la guía de la dirección histórica de la Revolución, y contamos también con el respaldo de las instituciones del Estado y las organizaciones políticas y de masas que, bajo la orientación del Partido, desempeñan un importante papel en esta batalla.

Tenemos como herramientas poderosas la unidad, la disciplina, la organización, las estrategias de trabajo aprobadas, los procedimientos necesarios y la claridad ideológica.

En un momento como este podemos hacer también algunas consideraciones sobre los llamados sucesos del 11 de julio, que no fueron más que provocaciones y hechos vandálicos como parte de toda esta estrategia de la Guerra No Convencional y del “golpe suave” contra nuestra Revolución.

Se trata de mantener una narrativa que pretende presentar el 11 de julio como un referente de ruptura y de rechazo popular a la Revolución, y los intentos de aprovechar las inconformidades existentes para provocar desestabilización; pero el 11 de julio no es un referente de ruptura, es, en todo caso, un referente de unidad, y el 11 de julio constituyó una victoria más de la Revolución Cubana. Los revolucionarios salieron a defender la Revolución con elevada moral, con disposición a luchar y vencer.

Ellos creían que la Revolución se derrumbaba en unas horas, como lo creyeron cuando la caída del campo socialista, pero una vez más se equivocaron.

De esos sucesos y de los acontecimientos que hemos vivido en este último año y medio de pandemia hemos tomado también algunos aprendizajes.  Uno de esos aprendizajes es que tenemos que defender y asumir como fortaleza la heterogeneidad de la sociedad cubana, y esto implica, como aquí se abordó, un trabajo político-ideológico diferenciado; que tenemos que robustecer y desarrollar los mecanismos de participación popular y de trabajo con la población, que no se pueden desmontar en ninguna de las situaciones adversas que podamos vivir, y que la guardia revolucionaria, la vigilancia revolucionaria no se pueden descuidar jamás.

El referente, en realidad, es el Octavo Congreso del Partido.  En ese magno evento de nuestra organización se analizaron las causas de todos los problemas que el país vive, fueron abordadas las estrategias y también las propuestas de trabajo para enfrentarlas, ¡ese es el verdadero referente!

El país ha vivido en Revolución otros momentos difíciles, este no es el más complejo de esos momentos.

Se trata de sembrar la matriz de que nada funciona, de que todo funciona mal, y se trata de negar la obra de justicia social lograda, es por eso que nosotros tenemos que fomentar el análisis crítico de la realidad, la autocrítica y alejarnos de la complacencia, potenciando la necesidad de comunicar más oportunamente y mejor y que todas nuestras estructuras de trabajo escuchen, dialoguen, den respuestas y también soluciones.

Es importante priorizar el trabajo en la atención y el diálogo con los jóvenes, lo cual debe ser una prioridad, y la necesidad de proponer e implementar medidas para resolver cada uno de los problemas también perfeccionando los métodos de atención a la población.

Tal como estamos haciendo, es importante renovar el trabajo social en las comunidades, donde radica la base social de apoyo a nuestra Revolución, tejiendo y desarrollando un proceso genuino, inclusivo, democrático y participativo que defienda ese concepto de poder popular que estuvimos discutiendo aquí, de manera que llegamos a consensos de cómo lo podemos ejercer.  Esos temas distinguen nuestra unidad, la capacidad de resistencia y nuestra dignidad.

Clausura Pleno CC-PCC 02
Creían que la Revolución se derrumbaba en unas horas, como lo creyeron cuando la caída del campo socialista, pero una vez más se equivocaron. Foto: Estudios Revolución.

En medio de estas dificultades el país marcha, tenemos ánimo para enfrentarlas y capacidad para encontrar soluciones.  No podemos desalentarnos, porque los pueblos que se desalientan, como dijo Fidel, no llegan lejos, son víctimas de la confusión y van al fracaso, ese no será el caso de la Revolución Cubana.  Esta batalla la ganamos defendiendo y desarrollando las ideas del socialismo, contamos con una fuerza tremenda de inteligencia, creatividad, innovación, emprendimiento, tenacidad, firmeza, conciencia, patriotismo y espíritu revolucionario en nuestro pueblo, tenemos la obligación de salir adelante, y ellos, los imperialistas, se llevarán una nueva lección al subestimarnos.

Debemos recordar lo que expresó el Comandante en Jefe cuando vivíamos los tiempos del Periodo Especial: “Llevamos nuestras dificultades y nuestras escaseces con dignidad, con la dignidad de aquellos que no se rinden, con la dignidad de aquellos que no se pondrán jamás de rodillas”.  Por eso vamos a salir vencedores de esta batalla en difíciles condiciones ante un imperio lleno de soberbia y de frustraciones.

Luchando es como se vencen los obstáculos y los problemas, no entregándose a los designios de quien cínica y descaradamente es el principal causante de ellos, sin ceder a nuestros principios, sin faltarle a nuestra independencia y a nuestra soberanía.  Son tiempos difíciles, pero también con perspectivas de nuevas oportunidades para crecernos y superarnos a nosotros mismos.  Tenemos una gran responsabilidad como generaciones, que es  el desafío de salvar la Revolución y de salvar la nación cubana.

Hay problemas objetivos serios, hay escaseces, circunstancias como esta, nos alertaba también Fidel, son propicias para los oportunismos, las cobardías, las inconsistencias, las deserciones, las traiciones, las flojedades, la cobardía, lo cual exige más de la labor partidista.  No podemos estar satisfechos con lo hecho, pero no se puede acusar de torpeza ni de incapacidad a la Revolución, porque son realmente grandes los problemas que estamos enfrentando entre todos.

En medio de esta situación se eleva nuestro orgullo nacional, cuando tenemos victorias como nos han dado nuestros científicos con las vacunas; cuando en medio de una compleja situación somos capaces de desarrollar un intenso ejercicio legislativo; cuando tenemos una propuesta del Código de las Familias realmente inclusivo y moderno; cuando damos paso a nuevos actores económicos; cuando estamos de lleno en los programas en los barrios y en los intercambios en los encuentros con sectores sociales de nuestro país.  Podemos definir irrefutablemente que la mayoría de nuestro pueblo acompaña y apoya a la Revolución (Aplausos).

En medio de estas circunstancias y ante el fracaso de sus planes se siguen tejiendo nuevas acciones.  Ahora se aparecen con una supuesta marcha pacífica.  No es más que una escalada en el modo de actuar contra la Revolución y un desafío a las autoridades y al Estado de derecho socialista refrendado en nuestra Constitución; es un plan orquestado desde el exterior, se involucran tanques pensantes y portavoces del Gobierno de los Estados Unidos en la concepción y preparación de estas acciones.

Recientemente han amenazado con aplicar más sanciones a nuestro país si se emplea la legislación vigente para procesar a los que desobedezcan el mandato de las autoridades.  Es acogida esta acción en los círculos de la extrema derecha anticubana radicada en Estados Unidos y forma parte de un modo de actuación de acuerdo con el manual de Guerra No Convencional.  Sus fines violentos se advierten en la remembranza que  hacen de las guarimbas en Venezuela, de los crímenes contra luchadores chavistas, de los sucesos de Nicaragua, la exaltación del vandalismo, las amenazas de muerte a revolucionarios y el apoyo de personajes y organizaciones con historial violento y terrorista radicados en los Estados Unidos.

El derecho a manifestarse está reconocido y regulado en el Artículo 56 de la Constitución, debe ejercerse con fines lícitos y pacíficos, respetando el orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley.  Otro artículo de nuestra Constitución, el 45, plantea que: “El ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes”.

Por otro lado, el Artículo 4 del mencionado cuerpo legal plantea, entre otras cuestiones, que el sistema socialista que refrenda la Constitución es irrevocable, y que los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por la Constitución.  No es lícito, por lo tanto, el llamado a la marcha, es un aviso de protesta en el que sus promotores, sus proyecciones públicas y los vínculos con organizaciones subversivas o agencias financiadas por el Gobierno de Estados Unidos tienen la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en nuestro país, es una provocación como parte de una estrategia de “golpe suave”.  Sus propósitos coinciden con las principales líneas de ataque, calumnias, mentiras y amenazas utilizadas por quienes financiados por el Gobierno de los Estados Unidos se oponen al sistema político cubano e intentan desestabilizarlo y restaurar el capitalismo.

No vamos a legitimar el accionar imperialista en la política interna ni dar cauce a los deseos de restauración neocolonial que han acumulado algunos y que se refuerzan en situación de crisis.  No es un acto de civismo, es un acto de subordinación a la hegemonía yanqui.  Tales acciones pretenden regresar al país a un tiempo histórico de subyugación, al cual nunca regresaremos.

En medio de estas circunstancias también muchos se plantean hacia dónde vamos, y creo que es importante responder esa interrogante: no hay nada nuevo que decir, sencillamente vamos hacia lo que recogen nuestros documentos programáticos, hacia el desarrollo de esas ideas en los tres últimos congresos del Partido y que están contenidas en la Conceptualización de nuestro Modelo Económico-Social y nuestro Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, en nuestros Lineamientos y, ante todo, en nuestra Constitución, y todos estos documentos, elementos que dan respuesta: “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Nuestra Visión de la Nación nos define como una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo y otras acciones para consolidarlo.

Garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida de nuestro pueblo se conjugan con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, y es parte de los temas que aquí hemos abordado.

Una sociedad socialista democrática, próspera y sostenible podrá alcanzarse a partir de una profunda conciencia revolucionaria y sentido del deber, el rescate del valor del trabajo con eficiencia y eficacia, la participación e iniciativa creadora de los trabajadores, la alta motivación, el uso racional y ahorro de los recursos, los progresos y la aplicación y generalización de los resultados de la ciencia, la tecnología y la innovación; tomando en cuenta también el incremento sostenible de la producción como premisa material imprescindible para elevar gradualmente el nivel y calidad de vida de la población, y tributando a la realización plena del ser humano y sus proyectos individuales, familiares y colectivos mediante una justa y equitativa distribución de la riqueza, avanzando en la erradicación de desigualdades ilegítimas.  Ese es el camino que hemos asumido, ese es el camino que estamos transitando y al que llegaremos más temprano que tarde.

Si alguien nos pidiera en una pequeña oración, en una pequeña frase definir nuestro socialismo, diríamos que es alcanzar la mayor justicia social posible (Aplausos).

En un encuentro como este no podemos soslayar la situación económica que vive el país; la inflación que enfrenta la economía se sitúa actualmente en niveles superiores a los previstos en la Tarea Ordenamiento, afectando la capacidad de compra de los ingresos que en pesos cubanos reciben los jubilados, los pensionados, los trabajadores y la población.

El recrudecimiento del bloqueo, unido a los efectos de la COVID-19 han reducido a niveles mínimos los ingresos en divisas del país, lo que no ha permitido financiar las producciones industriales, ni importar materias primas y bienes de consumo para mantener una estabilidad de la oferta minorista estatal en pesos cubanos, situación que aprovechan personas inescrupulosas para lucrar a costa de las necesidades del pueblo revendiendo productos, incluso alimentos y medicamentos a precios muy superiores a los oficiales.

Por otra parte, a partir de la demanda creciente de divisas por la población y el sector no estatal para compras en plaza o importaciones, unido a la imposibilidad que tenemos de vender divisas al tipo de cambio oficial, se ha generado un mercado informal de compraventa de divisas con cambios muy superiores también a los oficiales que se expresan en los precios que enfrenta la población.  Es por eso que tenemos que seguir trabajando con prioridad en la implementación de medidas de corte antiinflacionario que exigen una mayor participación de los productores nacionales, estatales y no estatales, en función de satisfacer la demanda de la población.  Se requieren acciones que permitan un mejor control de la liquidez en manos de la población y que su aumento venga acompañado del incremento de la oferta.

Además, se han adoptado medidas compensatorias para la atención a los más vulnerables que resultan aún insuficientes.

Clausura Pleno CC-PCC 03
No vamos a legitimar el accionar imperialista en la política interna ni dar cauce a los deseos de restauración neocolonial que han acumulado algunos y que se refuerzan en situación de crisis. Foto: Estudios Revolución.

La apertura del turismo y de la actividad económica, como parte del éxito con que vamos enfrentando la epidemia, nos pondrá en mejores condiciones para enfrentar este complejo escenario; por lo tanto, tenemos luces en el camino, hay soluciones para cada uno de los problemas.  Es necesario seguir incentivando un debate colectivo para potenciar las salidas a los problemas, argumentarlas, socializarlas, convencer, asegurar, movilizar, participar y mejorar.

Ante la ofensiva para desacreditar a la Revolución Cubana y las campañas en redes sociales, las provocaciones en escenarios internacionales, el llamado a constantes protestas y las acciones de desestabilización, tenemos la articulación revolucionaria en esas redes sociales, el enfrentamiento efectivo a la contrarrevolución desde la vigilancia revolucionaria y administrativa que se ha reorganizado en estos tiempos.

Ante el recrudecimiento del bloqueo contamos con apoyo internacional, con la denuncia constante que hacemos del mismo y también moviendo la participación y el apoyo de la comunidad cubana en el exterior que no ha roto con la Revolución ni ha roto con su país.

Ante los limitados ingresos en divisas tenemos que seguir avanzando en la reanimación de la economía en las condiciones actuales, potenciando el turismo, la exportación de vacunas, la exportación de divisas, potenciando la producción nacional de alimentos y también contribuyendo al ahorro y eficiencia energética.

Ante los desabastecimientos que hemos vivido por un tiempo prolongado, tenemos que poner en el mercado producciones nacionales, hacer todo lo posible por abastecer mejor las tiendas en moneda nacional, elevar la comercialización de productos agropecuarios y también buscar una mayor incidencia e impacto con las medidas que hemos tomado en momentos recientes de apertura de la economía, el desarrollo y aporte de los nuevos actores económicos junto al desarrollo de la empresa estatal.

Para eliminar las colas habrá que perfeccionar el comercio interior, buscar una mejor oferta de bienes y servicios, mejores horarios, mejor gestión, y que contribuya a esto también la apertura de las nuevas actividades económicas.

En la inestabilidad que hemos tenido en el Sistema Electroenergético Nacional vamos avanzando en reparaciones, mantenimientos, ahorro, y también en la atención a los trabajadores de este sistema, lo cual nos propiciará estar en una mejor situación a finales de este año.

A la pandemia la estamos venciendo con las medidas sanitarias adoptadas y con esa enorme campaña de vacunación a la cual ahora vamos a añadir las dosis de refuerzo, que han provocado indudablemente ya un resultado de  inmunización en nuestra población, de esa manera seguiremos avanzando en cortar la transmisión y volver, en el menor tiempo posible, a la nueva normalidad, lo cual nos permitirá también desarrollar con más intensidad nuestra actividad económica y nuestra actividad social.

Y ante las insatisfacciones en nuestra población, mucha sensibilidad y trabajo con las personas, atendiendo adecuadamente a la población, trabajando en los barrios y reactivando los mecanismos de participación popular.

Todo eso lo debemos tener presente en el debate que desarrollaremos en los importantes procesos que debemos asegurar políticamente en medio de esta situación y que aquí también fueron discutidos.  Esto requiere del Partido un amplio despliegue de la política revolucionaria.

Debemos dar argumentos convincentes, plantear debates y sostenerlos con coherencia, comunicar con precisión y claridad, colocarnos en el lugar del otro para intentar comprender su realidad, contraponer ideas y posiciones que conduzcan a conclusiones objetivas y que permitan construir una percepción sólida de las circuntancias alrededor de un fenómeno; se trata de convertirnos en pedagogos a la hora de interactuar con la sociedad, no solo en la manera en que trasladamos nuestros contenidos, sino también en el modo en que apredemos de esa interacción.

La mayor virtud está en ser útiles y hacer por los demás.

Armando Hart analizó toda esta práctica revolucionaria y la catalogó como “la cultura de hacer política”, y tenemos que hacer política, situando a Martí y a Fidel como sus más destacados y relevantes exponentes, y señalando a ambos como representantes de “ese fruto más puro y útil de la historia de las ideas cubanas”.

La definición martiana de política, como “el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma (…) del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada”, la debemos asumir todos como una constante de vida.

Como nos reiterara Hart en más de una ocasión, es necesario saber diferenciar y, a la vez, relacionar la ideología, entendida como producción de ideas, con la ciencia, la ética y la política.

Es, en los tiempos actuales, un humanismo que relacione cultura, desarrollo, justicia social y permita asumir con ciencia y con ética el confuso mundo globalizado en lo real y lo virtual para el presente y para el porvenir.

Ese legado, en conjunto, constituye la cultura de hacer política, concebida como una categoría de la práctica que, en lo fundamental, consiste en derrotar el “divide y vencerás” que emplea el enemigo, y establecer la idea revolucionaria de “unir para vencer”, sobre fundamentos éticos que incorporen a la gran mayoría de la población.

Hacer política es entonces determinar las contradicciones que tenemos en la sociedad, estudiarlas, evaluar sus causas, evaluar y proponer soluciones; compartir con la población, tener en cuenta sus criterios; enriquecer, convencer, convocar, movilizar, participar y solucionar,  y participar con efectividad también mediante un trabajo en red para cada uno de los temas que abordemos, evaluando resultados y después retroalimentando todos nuestros sistemas para perfeccionarlos.   Significa entre otras cosas un trabajo especial con la población y en particular con nuestra juventud.

Tomando una máxima conciencia del papel a desempeñar por cada institución revolucionaria, trabajar particularmente con cada ciudadano, uno a uno y convencer; convertirnos en predicadores o pastores de la Revolución y el socialismo; prepararnos bien y estudiar profundamente para decidir; profundizar en los conocimientos y las ideas de lo que pasa en nuestro país y en el mundo; ser honestos, valientes, efectivos y autocríticos, con una mentalidad dialéctica y flexible, no dogmática, sin admitir oportunismos y con apego a los principios revolucionarios, pertrechándonos de ideas y sólidos argumentos para que nuestros cuadros puedan desarrollar su labor; salir a visitar y a conversar con cada persona en cada lugar; discutir, explicar, enseñar, educar y aprender de cada proceso.

Ganar el tiempo perdido por la rutina, el esquematismo y la falta de vínculo con la base en un grupo de escenarios, y enaltecer constantemente la dignidad y la resistencia de nuestro pueblo, sus talentos y sus potencialidades.  Eso requiere de un predominio del enfoque antimperialista y anticapitalista contra la injusticia y la opresión que existe a nivel global; por eso tenemos que mantener con sistematicidad los encuentros con los sectores de nuestra sociedad que tanto nos han aportado y que ya, de hecho, se están aplicando muchas de sus propuestas en lo que estamos implementando.

Seguir trabajando adecuadamente en la implementación de los acuerdos del Octavo Congreso y seguir defendiendo, tal como lo vimos aquí, el concepto de  poder popular, buscando con el trabajo en los barrios democracia y participación, que significa que hay espacios para debatir y proponer, que después que se debata y se proponga haya espacios para implementar, y que después que se debata y se proponga, se implementen acciones, entonces también habrá transparencia para controlar, para ejercer control popular, para rendir cuentas y para avanzar.  Y todo eso lo podemos lograr con el vínculo con el pueblo, con la movilización popular y fortaleciendo y actualizando la labor de nuestras organizaciones de masas, como demandó el debate del Octavo Congreso del Partido.

Hay que seguir la observación y el enfrentamiento a las trabas y al burocratismo, profundizar en las esencias de la Revolución, propiciar debates, fortalecer el ejercicio del poder popular, y así estaremos fortaleciendo el Estado; adelantar las leyes que profundicen la democracia socialista; desarrollar la práctica de los parlamentos obreros; potenciar el rol de los sindicatos, tomando como convicción lo que nos adelantaba el Che: al imperialismo ni un tantico así.  No podemos ceder ante el imperialismo y sus lacayos, y no podemos dar ni un paso atrás en las conquistas de la Revolución (Aplausos).

La respuesta en Cuba fue diseñada por el máximo líder de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe, y es el poder popular, un poder popular que es intransferible, que tiene sustento en la soberanía popular y que se articula en la estructura estatal a través de órganos con diferentes funciones.

Defender ese concepto de poder popular es defender la sostenibilidad y la viabilidad del socialismo en Cuba porque genera un sistema verdaderamente democrático muy superior al capitalismo.

Todo lo que estimule, promueva y realice la participación popular tiene una importancia defensiva y constructiva para el socialismo y aporta a la emancipación social y a la emancipación nacional; es por eso que hay que garantizar la dimensión del principio de soberanía popular, el poder proviene de la soberanía que reside intransferiblemente ¿en quién?, en nuestro pueblo.

Hay que promover constantemente mecanismos de participación popular.  No es una concesión, es el elemento imprescindible de legitimación de nuestro Gobierno.

Es necesario articular y promover en los espacios municipales y comunitarios las formas participativas para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.  Y la gestión municipal hay que basarla en evitar y prevenir problemas en la comunidad, dejando atrás la tolerancia y las justificaciones,  y diseñando un verdadero y efectivo control popular; ejerciendo control sobre el cumplimiento de las políticas públicas aprobadas y de su implementación con efectividad.

Es el momento de estudiar y proponer el perfeccionamiento de las políticas públicas existentes o la aprobación de nuevas políticas para enfrentar manifestaciones de pobreza, marginalidad, vulnerabilidad en personas, familias, y comunidades y en atención a los jóvenes y la tercera edad.  Esos aspectos también fueron discutidos aquí como continuidad  de la reunión que tuvimos con los presidentes de las asambleas municipales del Poder Popular en días pasados.

Compañeras y compañeros:

El país está organizado, tenemos un Partido fuerte, un Gobierno en perfeccionamiento, unas Fuerzas Armadas Revolucionarias y un Ministerio del Interior que forman parte del pueblo, con gloriosas historias y muy leales, y organizaciones de masas que están en renovación de su labor.

El país y la Revolución han sufrido como consecuencia de la situación que hemos atravesado, pero se ha sembrado también patriotismo y heroísmo, se ha sembrado y se cosecha compromiso.

Tenemos que inspirarnos en el pueblo, es una oportunidad de que tomemos conciencia para vencer las dificultades, para luchar y pelear por la victoria sin ningún desaliento.

¡La decisión es de lucha y victoria!

¡A cerrar filas, a luchar por nuestros problemas, a luchar con creatividad, es parte del combate!

Aquí hay suficientes revolucionarios para enfrentar con inteligencia, con respeto y en defensa de nuestra Constitución, pero también con energía y valor, cualquier tipo de manifestación que pretenda destruir a la Revolución.

¡Que sepan los imperialistas que van a tener que luchar contra un pueblo que no se deja engañar, un pueblo suficientemente numeroso, valiente y heroico para luchar al que no le asustan las amenazas!

Cada problema es una oportunidad para tomar conciencia de nuestra responsabilidad, un desafío a nuestra capacidad para vencer las dificultades, una prueba para nuestra voluntad de luchar ¡Hasta la victoria siempre!

¡Preparados y dispuestos a todo por defender lo más sagrado, lo que nos une; a ser consecuentes con la decisión invariable de Patria o Muerte, Socialismo o Muerte y la convicción más profunda de que Venceremos!

Muchas gracias.

(Ovación.)

Clausura Pleno CC-PCC 04
Y ante las insatisfacciones en nuestra población, mucha sensibilidad y trabajo con las personas, atendiendo adecuadamente a la población, trabajando en los barrios y reactivando los mecanismos de participación popular. Foto: Estudios Revolución. 

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Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIlumina

 

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La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (I)

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1.-La Guerra Multidimensional de EE.UU. contra Cuba (I)

 

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Guerras de Cuarta y Quinta Generación, EE.UU. contra Cuba, Golpe Suave, Revoluciones de Colores, Guerra de Redes, Guerra Cibernética, Guerra Asimétrica, Guerra de Baja Intensidad.

 

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G4G: Guerras de Cuarta Generación

Con el lanzamiento de la bomba atómica al final de la Segunda Guerra Mundial comenzaría un período en el que el enfrentamiento total entre potencias con el arma nuclear llevaría a una inevitable extinción masiva de la especie humana.

Así los bloques occidental y soviético comenzarían un período de la historia conocido como la Guerra Fría donde los grandes contendientes pocas veces utilizaban el ciento por ciento de su potencial.

Las presiones políticas y económicas, el espionaje y la carrera armamentista son los mejores elementos para describir este período.

En él nació la Guerra de Cuarta Generación de conflictos que incluía formas de terrorismo, sanciones económicas, guerra psicológica, guerrillas, operaciones convencionales y disuasión nuclear.

También fue la etapa en la que muchas colonias comenzaron la lucha por su liberación en Asía y África, mientras que en América Latina proliferaban las guerrillas de corte izquierdista.

En la cuarta generación de conflictos el elemento voluntad política asume una importancia crucial como en el proceso de liberación nacional llevado por Gandhi en la India o el desgaste de las guerrillas vietnamitas a las tropas norteamericanas.

Así en la Guerra de Cuarta Generación los conflictos no son monopolio de Estados o ejércitos profesionales. Grupos guerrilleros o movimientos políticos tienen la capacidad de vencer fuerzas mucho mayores, mejor equipadas y entrenadas.

Por primera vez, en esta etapa la guerra va más allá del campo de batalla físico. Ahora la guerra es un choque de voluntades políticas.
G5G: Guerras de Quinta Generación

Con el atentado a las Torres Gemelas comenzarían las Guerras de Quinta Generación, una forma de conflictos consideradas posmodernas.

Ahora todas las formas y estrategias de conflictos anteriores son válidas y se simultanean con nuevas posibilidades.

Este tipo de guerras son consideradas sin restricciones y las fuerzas son físicas y no cinéticas a la vez. Este tipo de guerra además de suceder sobre tierra, mar, aire y la escena de la política; también ocupa el espacio exterior, la cibernética y las ingeniería cognitiva y social.

G5G: La Guerra de Quinta Generación, un conflicto multidimensional

Ya los estados no son los únicos implicados en combatir. Ahora celulares y computadoras pueden protagonizar ofensivas.

Las Guerras de Quinta Generación resultan una realidad cotidiana en varios países. No son exclusivas de los ejércitos, ni se hacen solamente con armas de fuego. Entidades estatales y no estatales en forma de redes, individuos súper empoderados y grupos dirigen agresiones totalmente nuevas en el mundo de los conflictos.

Se mantiene como estrategias de generaciones anteriores el desgaste sistemático y la aniquilación fulminante con el uso de tropas militares.

Pero se suman los ciberchoques con el uso masivo de hackers, campañas de desinformación y propaganda para el desgaste de la voluntad política y la parálisis del sistema social.

Las Guerras de Quinta Generación al no ser necesariamente entre dos estados implican el uso de ataques terroristas, la estimulación de la delincuencia y guerra de desinformación.

Todos usados de forma combinada para alcanzar los objetivos políticos a costo muy bajo si se compara con las campañas militares que se llevaban a cabo hasta la Segunda Guerra Mundial.

Las Guerras de Quinta Generación tienen características muy distintas a las anteriores. Por ejemplo, son irrestrictas y ya que no pueden regularse a través de métodos tradicionalmente militares. Ahora, la diplomacia, la amenaza, el ataque a civiles y sus instalaciones, así como la coacción jurídica y guerra de redes aparecen por igual en el escenario.

Cuando estas guerras no se llevan a cabo por dos ejércitos o estados; sino por un estado y grupos irregulares, se conocerá como Guerra Asimétrica.

En el caso de sólo existir enfrentamientos con pequeñas acciones terroristas será una Guerra de baja intensidad.

Estas características no tienen que permanecer necesariamente a lo largo de todo el conflicto. Si las fuerzas que luchan contra el estado logran cambiar la relación de poder, entonces tomarán la ofensiva y podrán ocupar militarmente.

Ponga en los comentarios otros elementos que crea importantes de las generaciones de conflictos que no hayan sido puestas y comparta para que todos puedan conocerlos.

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La Ciber Guerra  no declarada de EE.UU. contra Cuba. Ciberterrorismo y Terrorismo mediático

Acciones de Guerra no Convencional:

-Campañas de descrédito contra la Revolución, odio, mentiras, desinformación, manipulación, noticias falsas, tergiversación.

Golpe suave o blando:

Uso de redes sociales, posverdad, inteligencia artificial, Big Data, cibertropas, robot, troll, acciones integradas de influencer o líderes digitales financiados u obligados por presión (acoso, chantajes), llamados al estallido social, violencia, agresiones, vandalismo, sabotaje, fabricación y uso de artefactos , armas o elementos incendiarios y otros.

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Discurso pronunciado en el acto de reafirmación revolucionaria, en la explanada de La Piragua

2.-Discurso pronunciado en el acto de reafirmación revolucionaria, en la explanada de La Piragua

 

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto de reafirmación revolucionaria, en la explanada de La Piragua, La Habana, el 17 de julio de 2021, “Año 63 de la Revolución”.

 

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Pueblo de Cuba, cubanas y cubanos;

Compatriotas:

¡Viva Cuba Libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

Libre de injerencias extranjeras y libre del odio que han azuzado quienes llevan 60 años apretando el cuello de la nación para hacerla estallar y ahora quieren presentarse como nuestros salvadores.

Cesen la mentira, la infamia y el odio. Cuba es profundamente alérgica al odio.  ¡Y jamás será tierra de odio!

No se construye nada bueno desde el odio. El odio nos roba tiempo para amar y hasta el amor mismo si lo dejamos entrar como reacción frente al odio que nos adversa.

Lo hemos experimentado en estos días de odio desbordado en las redes sociales, redes no tan “sociales”, que han sido la compañía permanente de padres e hijos en estos largos meses de pandemia, al punto de que muchos pasan más tiempo conectados a la red que conectados a la familia; esa familia, que con unidad, puede ser invulnerable ante todo lo que la amenaza.

Una madre me contaba ayer que su hija adolescente preguntó, con lágrimas en los ojos, si eso era Cuba, al ver las imágenes de los actos de violencia que algunos de sus amigos compartieron en Facebook.

Los dueños de esas redes, los dictadores de sus algoritmos, como bien denuncia un documental reciente, han abierto al odio, sin el más mínimo control ético, las compuertas de sus poderosas plataformas.

Es un odio que fractura a la familia, a los amigos, a la sociedad, y que amenaza con llevarse muchos de nuestros valores al rincón de lo inservible.

El bombardeo de imágenes cargadas de violencia, sangre, protestas, alaridos, vandalismo, amenazas, acoso y represión no ha conocido pausas en los últimos seis días.

En las semanas previas se desarrolló una intensa operación político-comunicacional por parte de una gran plataforma de intoxicación mediática, financiada por el Gobierno de los Estados Unidos y por la maquinaria política de la Florida.

Su objetivo era alentar disturbios e inestabilidad en el país, aprovechando las difíciles condiciones provocadas por la pandemia, el bloqueo recrudecido y las 243 medidas de la administración Trump.

Realizaron en esos días actos de Guerra No Convencional que incluyeron llamados al estallido social, a la violencia, a la agresión a agentes policiales, al vandalismo y al sabotaje.

Utilizaron para ello sistemas de inteligencia artificial y Big Data, cibertropas y actos de ciberterrorismo para promover la fabricación artesanal y uso de armas o elementos incendiarios, acciones integradas de acoso, chantaje o financiamiento a líderes digitales o influencers internacionales.

Contaron con la complicidad de una poderosa trasnacional que les permitió violar impunemente sus propias regulaciones, y desatendió las legítimas denuncias de los usuarios y de algunos medios de prensa y agencias cablegráficas.

La Televisión Cubana ha puesto en evidencia los objetivos de esta campaña al reconstruir en secuencia los acontecimientos del pasado domingo.

Primero se convocaron las protestas, después se construyó el relato falso de los hechos para generar reacciones emotivas de solidaridad con los manifestantes, y luego se desataron las acciones vandálicas que ocurrieron horas antes de nuestra improvisada comparecencia en televisión al regreso de San Antonio de los Baños.

Está clara la ruta de la infamia. A posteriori, todos los hechos se han presentado desordenadamente, como si fueran fruto de nuestro legítimo llamado a los revolucionarios a defender la Revolución.

La historia se pretende contar al revés. No importa lo que haya dicho, no cuentan los llamados a la unidad, la paz y la solidaridad entre todos. La interpretación malintencionada es que se convocó a una guerra civil.

Podremos desmontar las llamadas fake news, desmenuzar las mentiras, mostrar cómo se fabricó toda la falsa realidad de Cuba en escenarios virtuales, pero ya han causado un daño inconmensurable al alma nacional, que tiene entre sus valores más sagrados la tranquilidad ciudadana, la convivencia, la solidaridad y la unidad.

Estamos bajo el fuego sofisticado de una ciberguerra que incluye el ciberterrorismo y el terrorismo mediático en su instrumental agresivo.

Las denuncias del Canciller cubano el pasado martes no han sido contestadas. No ha habido ni un intento de respuesta por parte de las autoridades del Gobierno Republicano de la Florida sobre los fondos asignados a estos proyectos, con los cuales pretenden atacar al país y, al mismo tiempo, desarmarlo de sus posibles medios de defensa.

No solo el Minrex, también el sitio de la Presidencia, el popular portal de noticias y análisis sobre la realidad cubana Cubadebate, Granma, Juventud Rebelde y, prácticamente, todos los medios públicos cubanos están sufriendo ataques intermitentes con denegación de servicios en medio de una atroz campaña de demonización del Gobierno.

Tratan de silenciar cualquier alternativa a la narrativa anticubana que hoy se despliega en portadas alarmistas. Los amigos de Cuba, que conocen y sufren la manipulación y el silencio, no pueden acceder a los medios cubanos y nos han enviado los reportes de denegación de acceso.

En el apogeo de la mentira se emplean imágenes falsas, lo que ya ha sido bien documentado por nuestros periodistas, se estimulan y glorifican el desacato y la destrucción de inmuebles, la compulsión al asalto y el acoso amenazante a ciudadanos y a las familias.

Ahora mismo, lo que el mundo está viendo de Cuba es una mentira, a todo un pueblo levantado contra el Gobierno y a un Gobierno que reprime a su pueblo.

No es raro que, bajo ese bombardeo mediático, algunos duden y se pronuncien suponiendo una separación que no existe.

No juzgo, no condeno. Entiendo que son avasalladoras las armas del adversario, pero ¡al lado del pueblo, con el pueblo y por el pueblo sigue estando la Revolución! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva la Revolución! ¡Viva Díaz-Canel! ¡Viva el pueblo! ¡Abajo los yanquis! ¡Abajo el bloqueo!)

No con declaraciones, sino con hechos. Cuando la etiqueta de #SOSMatanzas estaba apagándose en el ciberespacio, al lado de Matanzas y de toda Cuba no se vio a los promotores de la intervención humanitaria. Estaba el mismo pueblo noble y solidario que sufre las consecuencias del bloqueo y estaba el Gobierno cubano.

¿Quién no se estremeció al saber que vándalos de la peor entraña apedrearon la sala infantil del hospital de Cárdenas, obligando a niños y madres a buscar refugio en los baños o bajo las camas de la institución?

Mañana deberán contarse muchas historias personales de la reacción popular al ataque y al acoso, de cuánto han tenido que contenerse las fuerzas del orden por el cuidado que se les exige para evitar excesos; pero que nadie se equivoque: la mayoría del pueblo, del mismo pueblo agobiado e irritado por las carencias que nos demanda mejor gestión de Gobierno, pide también que se ponga coto a la violencia (Aplausos y exclamaciones de: “¡Vivan nuestros médicos!”).

Compatriotas:

Ninguna mentira se ha levantado por casualidad o error.  Todo está fríamente calculado según el manual de Guerra No Convencional.  Ya habló el impresentable de la OEA, ministerio de colonias al que nos honra no pertenecer.

No estamos especulando. Hablan unos para que después se pronuncien otros.  Ahí está, al acecho, el ala dura del Congreso norteamericano afilándose los dientes y exigiendo a sus adversarios políticos de la actual administración que actúen ya contra Cuba, que convoquen al Consejo de Seguridad,  y que consideren un acto hostil y una amenaza a la sacrosanta Seguridad Nacional del imperio cualquier intento de emigración masiva hacia sus costas.

Nada de esto es nuevo.  Lo han intentado otras veces.  Es su manera de poner a la administración adversaria contra las cuerdas, y tratar de hacerles cumplir a ellos el propósito jamás logrado de borrar del mapa el mal ejemplo de esta pequeña Isla, empeñada en mantenerse soberana e independiente cuando tantos se pliegan a sus órdenes (Exclamaciones de: “¡Que lo sepan los nacidos y los que están por nacer, nacimos para vencer y no para ser vencidos!” (Aplausos).

Casi con la leche materna, nuestros padres nos inculcaron una advertencia martiana: “Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen”, nos dijo el Apóstol.

¡Cuba seguirá fundando!  Lo está haciendo ahora mismo, con las primeras dos vacunas latinoamericanas: Abdala y Soberana (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva la medicina cubana!  Exclamaciones de: “¡Viva!”).  Lo está haciendo también con otra noticia que la maldad ha querido esconder: el ciento por ciento de eficacia frente a la gravedad y el fallecimiento que probó la tercera fase de los ensayos clínicos de Abdala (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”).

Cuando un pueblo ha llegado tan lejos en la realización de sus sueños y en la conquista de derechos, que para medio planeta son una quimera, no lo detiene ni la violencia ni el miedo.

Nada de esto que denunciamos hoy nos aparta de la necesaria autocrítica, de la rectificación pendiente, de la revisión profunda de nuestros métodos y estilos de trabajo que chocan con la voluntad de servicio al pueblo, por la burocracia, las trabas y la insensibilidad de algunos que tanto dañan.

Hoy vengo a reiterar el compromiso de trabajar y exigir por el cumplimiento del programa que nos hemos dado como Gobierno y como pueblo, revisado a la luz de los posibles errores de estos años de presiones intensas, particularmente, los dos últimos.

Compatriotas:

No es por capricho que nos reunimos aquí esta mañana en medio de una compleja situación epidemiológica.  Respetando en lo posible las medidas sanitarias y de distanciamiento físico, los hemos convocado para denunciar una vez más el bloqueo, la agresión y el terror.  No podíamos dilatar este encuentro, el enemigo ha vuelto a lanzarse con todo para destruir la sagrada unidad y la tranquilidad ciudadana.

¡Ratificamos que Cuba es de todos! (Aplausos y Exclamaciones de: “¡Viva Cuba!”  “¡Vivan los cubanos!” “¡Viva la unidad!” “¡Viva Raúl!”  “¡Viva Díaz-Canel!”).  ¡Venceremos!

Les comparto sentimientos y reflexiones, estados de ánimo, disposición y convicciones (Aplausos y exclamaciones de: “¡Pa’ lo que sea, Díaz-Canel, pa’ lo que sea!  ¡Pa’ lo que sea, Díaz-Canel, pa’ lo que sea!”).

Solo podremos tener más si creamos más.  Lograremos lo que nos propongamos empujando todos juntos la obra.  Por delante tenemos el inmenso ejemplo de la Ciencia cubana, que se propuso y logró en tiempo récord y apenas sin recursos dos vacunas y otros candidatos vacunales que nos permiten enfrentar el futuro con esperanzas que otros pueblos no tienen.

Si hemos podido en algo tan colosal y difícil, ¿qué no podremos en otras áreas?

Y, sobre todo, cuánto más podremos si articulamos los diálogos pendientes, rescatando la obra social, promoviendo mayor atención a sectores vulnerables, a los barrios, apoyados en la experiencia de la obra que nos legó el Comandante en Jefe, en años tan desafiantes como estos; a eso llamaba Gerardo.

La Revolución Cubana borró para siempre las semillas de la maldad, del odio, del deshonor y el crimen.  Es importante por eso, que busquemos las causas profundas de la violencia que puja por emerger ante las necesidades, y que cumplamos la labor pendiente para hacer que predomine en la herencia cubana el gen de los bravos, de los honestos, de los justos, de los honorables, de los alegres hijos de esta tierra cubana (Aplausos y exclamaciones de: “¡Abajo el bloqueo!” “¡Abajo la agresión imperialista!”).

“Solo el amor convierte en milagro el barro/ Solo el amor alumbra lo que perdura”, hemos cantado mil veces con el martiano Silvio.

¡Vamos a ponerle corazón a la obra común. Un corazón del tamaño de nuestras dificultades!  ¡Juntos podemos! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Juntos podemos, juntos podemos, juntos podemos!”).

¡Que viva Cuba soberana, independiente y socialista! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Cuba de amor, Cuba de paz, Cuba de unidad, Cuba de solidaridad!” (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Cuba de todos los cubanos que, estén donde estén, trabajan por verla avanzar con sus propias piernas y sus propios brazos hacia un destino de prosperidad posible! (Exclamaciones de: “¡Viva!”).

¡A Cuba ponle corazón!  ¡Ponle corazón a la Patria, a la Revolución, al Socialismo!

¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos, venceremos, venceremos!” “¡Juntos podemos, juntos podemos!”)

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3.-La razón es nuestro escudo

 

Tras duros meses de pandemia, de impactante crisis económica mundial, de recrudecido y sostenido bloqueo -que han golpeado ostensiblemente a nuestro pueblo-, Cuba comienza a reanimar su vida social, los espacios y servicios públicos, las escuelas, el turismo y otros sectores de la economía.

Somos ya el país de las Américas con el más alto porcentaje de la población con al menos una dosis administrada de las vacunas contra la COVID-19, el de mayor velocidad de vacunación diaria en el mundo y el único que ha podido desarrollar una campaña masiva en los niños desde los dos años de edad; todo ello ha sido posible por la capacidad del país de producir sus propias vacunas, como fruto de la política científica trazada e impulsada por Fidel y el talento de hombres y mujeres forjados por la Revolución.

Nos vamos levantando con nuestras propias fuerzas, con el espíritu indoblegable, la dignidad y la capacidad de resistencia de nuestro pueblo, con la serena y firme conducción de la dirección del país, con el espíritu de victoria y la creatividad que se ha cultivado en medio de tantos años de duras batallas.

Quienes han apostado al fracaso del Socialismo en Cuba y vieron en el 11 de julio el golpe definitivo a la Revolución, andan frustrados y apurados en sus planes. Pretenden impedir toda posibilidad de bienestar, desarrollo individual y colectivo, tranquilidad ciudadana y paz en nuestra Patria.

Promueven por ello diversas acciones desestabilizadoras en el país, para provocar el incidente que desemboque en el estallido social que propicie la anhelada intervención militar, la cual piden vociferantes en Miami y hasta frente a la misma Casa Blanca.

Ni 62 años de bloqueo ni sus 243 medidas adicionales han podido ni podrán derribarnos, por eso el intento reiterado de “golpe suave”. Es parte de la guerra no convencional que nos aplican con intensidad. Golpear sobre el golpe.

En el Informe Central al 8vo. Congreso del Partido, el General de Ejército Raúl Castro Ruz alertaba:

“Se ha redoblado el programa de subversión e influencia ideológica y cultural dirigido a desprestigiar el modelo socialista de desarrollo y presentándonos como única alternativa la restauración capitalista.

“El componente subversivo de la política estadounidense hacia Cuba se enfoca en el resquebrajamiento de la unidad nacional. En ese sentido, se da prioridad a las acciones dirigidas a los jóvenes, mujeres y académicos, al sector artístico e intelectual, los periodistas, deportistas, personas de la diversidad sexual y las religiones. Se manipulan asuntos de interés para grupos específicos vinculados con la protección de animales, el medio ambiente, o manifestaciones artísticas y culturales, todo ello dirigido a desconocer a las instituciones existentes.

“No han dejado de financiarse las acciones de agresión con el uso de las estaciones de radio y televisión asentadas en los Estados Unidos, al tiempo que crece el respaldo monetario para el desarrollo de plataformas de generación de contenidos ideológicos que llaman abiertamente a derrotar la Revolución, lanzan convocatorias para la realización de manifestaciones en espacios públicos, se incita a la ejecución de sabotajes y actos terroristas, incluyendo el asesinato de agentes del orden público y representantes del poder revolucionario. Sin el más mínimo pudor declaran las tarifas que se pagan desde los Estados Unidos a los ejecutores de estas acciones criminales.

“No olvidemos que el gobierno de los Estados Unidos creó el “Grupo de Trabajo de Internet para Cuba” que aspira a que las redes sociales se conviertan en canales de subversión, creación de redes inalámbricas fuera del control estatal y la realización de ataques cibernéticos a infraestructuras críticas.

[…]

“La mentira, la manipulación y la propagación de noticias falsas ya no conocen límite alguno. Mediante ellas se conforma y se divulga a los cuatro vientos una imagen virtual de Cuba como una sociedad moribunda y sin futuro, a punto de colapsar y dar paso al tan anhelado estallido social.”

Sectores de la contrarrevolución tradicional y nuevos personajes, educados en los cursos de liderazgo que financian fundaciones norteamericanas o el presupuesto federal de Estados Unidos, se han concertado para intentar cumplir tales propósitos. Carecen de base social en el país, pero sí están debidamente instruidos, financiados y apoyados desde el exterior.

El imperio pone dinero y expectativas en los anexionistas formados por ellos, quienes bajo la falsa bandera del pacifismo buscan provocar nuevos disturbios, generar caos e inducir la desestabilización del país.

En las últimas semanas, hicieron públicas sus intenciones de realizar en noviembre una marcha, supuestamente pacífica, concebida para ocurrir simultáneamente en varias ciudades del país. Sus propósitos declarados y su esquema organizativo develan una provocación articulada como parte de la estrategia de “cambio de régimen” para Cuba, ensayada antes en otros países.

Escogen fechas con determinado simbolismo… Pero esta vez parece que también quisieron exhibir su talla de anexionistas. ¿Querían celebrarle el cumpleaños al presidente Biden con un ataque a la Revolución que tanto ha molestado a las administraciones imperiales desde hace 62 años? Se quedaron con las ganas.

Uno de sus promotores ha sido formado en cursos auspiciados por la fundación derechista argentina CADAL, universidades estadounidenses y tanques pensantes como el Fondo Carniege para la Paz Internacional (dirigido hasta hace poco por el actual director de la CIA, William J. Burns). Entre los temas de su adoctrinamiento han estado la formación de líderes, confrontación contra las estructuras de gobierno, las dinámicas de movilización, y el papel de las Fuerzas Armadas en la “transición democrática”.

El pasado 11 de julio fue el organizador de un intento de toma del ICRT, cumpliendo la instrucción 167 del Taller de Acción no Violenta que indica: “Ataques” no violentos: invasiones: se comienza con una marcha y se toma posesión pacífica de un lugar o un inmueble.

Más recientemente se ha sumado a un proyecto subversivo con ropaje académico, en el que comparte asiento en su Consejo Deliberativo con el terrorista Orlando Gutiérrez Boronat.

Le acompañan entre los convocantes a la manifestación de noviembre, cabecillas contrarrevolucionarios del llamado Consejo para la Transición Democrática de Cuba, una plataforma que se articula en función del golpe anticonstitucional en el país, y quienes han reconocido abiertamente recibir financiamiento de la National Endowment for Democracy (NED), una tapadera del gobierno estadounidense.

Apenas se anunció por sus organizadores, la marcha recibió apoyo público y notorio de legisladores estadounidenses, operadores políticos de la mafia anticubana y medios de comunicación que alientan acciones contra la Revolución.

Tuits, declaraciones, Asambleas de la Resistencia y otras frenéticas acciones llenan estos días de Miami, como si la manifestación fuera a desarrollarse en esa ciudad. Cambio de régimen, derrocamiento del gobierno e intervención militar vuelve a ser la narrativa imperante en el sur de la Florida.

Entre los más fervientes partidarios de la provocación están los congresistas Marco Rubio, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar; el terrorista reconvertido Gutiérrez Boronat (quien ha declarado su apoyo a esta acción “para derrocar al régimen”), la Fundación Nacional Cubano Americana y la recua mercenaria de la Brigada 2506, cuyo presidente de turno declaró en Miami que “Con estos pasos se fomentará una explosión dentro de Cuba para que de nuevo nuestros hermanos tomen las calles y esto nos lleve al derrumbe de un régimen…”

Como denunció el medio estadounidense MintPressNews, muchos de los operadores de la campaña en redes sociales digitales en apoyo a la manifestación son residentes en la Florida y otros estados norteamericanos. “La participación de ciudadanos extranjeros en los asuntos internos de Cuba está en un nivel que difícilmente se pueda concebir en los Estados Unidos”, dice la publicación.

El involucramiento directo del gobierno de los Estados Unidos en la farsa contrarrevolucionaria es también explícito y provocador. No se ha tomado el cuidado de ocultarlo y nadie puede hacerlo con honestidad. Altos funcionarios gubernamentales participan directamente en su promoción y, con el apoyo de los servicios especiales, en su organización. Instrumento importante, aunque no el único, es la embajada estadounidense en Cuba, cuyas declaraciones públicas suelen incluir intromisiones flagrantes en los asuntos internos de la nación.

Esa oficina, fruto de los acuerdos bilaterales suscritos en 2015 para formalizar relaciones diplomáticas entre los dos países, no cumple desde hace años oficio diplomático alguno. Ni siquiera sirve para la prestación de servicios migratorios y consulares que reclaman y de los que dependen los ciudadanos de ambos países.

Sus funcionarios, incluyendo el Encargado de Negocios, se ven obligados al indigno papel de niñeros de los exponentes contrarrevolucionarios y provocadores en nuestro país, con la tarea ingrata de caerles atrás, proveerles respaldo logístico y material, así como consejos y orientaciones. Todo es conocido y está documentado. La propia actividad en las redes digitales de la embajada facilita evidencias de lo que va ocurriendo y a qué se dedica la contrarrevolución.

Ese comportamiento está en total contravención del Derecho Internacional y en particular de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Con tales patrocinadores y declarados propósitos, es muy difícil presumir de civismo y pacifismo en la acción convocada para noviembre. Mucho menos de intenciones legítimas y soberanas.

Lo que está en juego aquí, y a nadie debe caberle dudas, es el derecho de Cuba a defenderse de la agresión extranjera, con independencia del disfraz que esta tome.

Los organizadores intentan arroparse en la Constitución para legitimar la provocación. Usan preceptos constitucionales para defender estrategias anticonstitucionales. Aducen el derecho a la manifestación expresado en la Carta Magna, pero olvidan aviesamente que esa propia Constitución, en su Artículo 45, señala que los derechos de las personas están limitados, entre otros, por el respeto a esta norma suprema: “El ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes”.

Esa Carta Magna, aprobada en referendo hace apenas tres años por el 86.85 % de los votantes, define claramente en su Artículo 4 que: “El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable”. Y en su artículo 229 también establece que “En ningún caso resultan reformables los pronunciamientos sobre la irrevocabilidad del sistema socialista establecido en el Artículo 4, y la prohibición de negociar bajo las circunstancias previstas en el inciso a) del Artículo 16”.

Está claro que ni ahora ni en el futuro el derecho a la manifestación puede utilizarse para subvertir el sistema político, para derrocar el proyecto socialista cubano o para establecer alianzas con grupos y organizaciones que reciben financiamiento exterior con el objetivo de promover los intereses del gobierno de los Estados Unidos y otras potencias extranjeras.

No existe en nuestro país el derecho a obrar a favor de los intereses de una potencia extranjera y a poner en riesgo la estabilidad ciudadana. Es anticonstitucional, ilegítimo, inmoral, adscribirse a un proyecto anexionista. Lo dicen nuestras leyes y lo dice nuestra historia.

Así lo advirtió nuestro Héroe Nacional José Martí: “Sobre nuestra tierra hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos, y es el inicuo de forzar a la Isla, de precipitarla a la guerra para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse con ella. (…) ¿Morir, para dar pie en qué levantarse a estas gentes que nos empujan a la muerte para su beneficio? Valen más nuestras vidas, y es necesario que la Isla sepa a tiempo esto. ¡Y hay cubanos, cubanos, que sirven, con alardes disimulados de patriotismo, estos intereses!”

Basta de mentiras y manipulaciones groseras de los hechos. Nadie va a ser aplastado por tanques en las calles como han difundido los voceros de la próxima provocación. El ejercicio Moncada es parte de los entrenamientos que hacemos constantemente en la preparación para la defensa. Ante provocaciones como esta, nos asiste el más legítimo acto en defensa del pueblo y de sus conquistas.

La dignidad, la resistencia y la unidad son nuestras fuerzas más poderosas frente a la deshonrosa y canalla acción anexionista que sirve al enemigo histórico de la nación cubana en su plan de fracturarnos y dividirnos para vencernos.

No han podido y no podrán. La razón es nuestro escudo.

 

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Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIlumina

 

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