Los yanquis y su obsesión por destruir la Revolución cubana

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1.-Los yanquis y su obsesión por destruir la Revolución cubana

 

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Para los Estados Unidos no valen 62 años de fracasos en sus intentos por destruir a la Revolución cubana, pues no soportan que a solo 90 millas exista una pequeña nación que resiste unida los embates imperiales y desafíe cientos de acciones terroristas y subversivas, incluidos planes de asesinato a sus principales líderes; por eso insisten en sus propósitos y malgastan millones de dólares, sin darle una explicación al pueblo norteamericano.

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En los últimos tiempos han tenido que recurrir a personas de baja catadura moral para que realicen el trabajo sucio, porque ya no encuentran otros lacayos que lo hagan, debido a que los cubanos saben lo que se juegan en una Cuba nuevamente anexada a los yanquis. Ahí están los casos de José Daniel Ferrer y José Manuel Otero Alcántara, que con solo verlos en las redes sociales se sacan conclusiones de las razones por las cuales no tienen seguidores.

A esa verdad llegó rápidamente Jonathan Farrar, cuando tuvo la oportunidad de tocar directamente con sus manos, a la llamada “oposición cubana”, mientras dirigía la misión diplomática de su país en La Habana. Por eso alertó a la CIA y al Departamento de Estado, pero nadie lo escuchó porque ese negocio deja demasiado dinero para abandonarlo.

Ferrar, en sus informes secretos del 2009 decía:

Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie”. “Pese a sus afirmaciones de que representan a miles de cubanos, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo”. “Más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar sus necesidades”.

Nada ha cambiado, todo sigue igual transcurridos más de 10 años.

Ahora, los oficiales de la CIA y especialistas del Departamento de Estado, desempolvan viejos planes de hace 30 años para ver si logran algún resultado, al suponer que hoy los jóvenes cubanos tienen menos compromiso con el proceso revolucionario, como si no supieran la situación que vivieron sus abuelos antes de 1959, cuando el analfabetismo, el desempleo, enfermedades, desigualdad social y la represión de la tiranía, imperaban en la Isla.

Entre los viejos planes que pretenden revivir está el manipulado tema migratorio y de ahí que sueñen con provocar una crisis parecida al llamado “maleconazo” de 1994, protagonizada por elementos con actitudes delincuenciales, muy similares a la composición social actual del grupúsculo San Isidro y por eso el cierre del consulado yanqui en La Habana, bajo el pretexto diseñado por la CIA de los falsos ruidos.

En el acuerdo migratorio alcanzado en 1995, posterior a la crisis del “maleconazo” y las salidas ilegales masivas, Estados Unidos se comprometió a otorgar no menos de 20 mil visas anuales para los cubanos y de esa forma se reguló el flujo migratorio legal, pero desde que asumió la presidencia Donald Trump, influenciado por la mafia terrorista anticubana de Miami, ese acuerdo no se cumple.

Una simple lectura de los datos indica que los yanquis, al parecer, quieren provocar otra oleada ilegal, que les posibilite una respuesta militar contra Cuba como contemplan sus planes, pues según cifras oficiales durante la primera mitad del año fiscal 2021, iniciado el pasado 1ro de octubre 2020, Estados Unidos solo otorgó un total de mil 249 visas de inmigrantes y 438 visitas temporales. El anterior año también incumplió dicho acuerdo.

Las solicitudes de reunificación familiar pendientes de concluir, suman miles y las visas de visita temporal no se tramitan a causa del cierre del consulado en La Habana y el de Guyana, país al que tenían que viajar los cubanos para realizar todos sus trámites, lo cual aumenta la presión interna en la isla, pero los cubanos saben que el único responsable es el gobierno yanqui.

Desde hace años Cuba aprobó una nueva política migratoria, suspendió la exigencia del permiso de salida impuesto por la tiranía de Batista (el 10 de junio de 1954, según disposiciones de la Ley-Decreto No. 1563), la carta de invitación y aumentó a 24 meses la posibilidad de permanecer en el exterior.

Hoy son los Estados Unidos y otras naciones, quienes ponen trabajas a las visas para los cubanos, con requisitos que no exigen en otros países.

Las salidas ilegales de Cuba se incrementan, a pesar de que la política de pies secos-pies mojados, fue derogada por Barack Obama, pero aún está vigente la Ley de Ajuste Cubano que permite ser acogido en Estados Unido, privilegio solo para los cubanos.

La situación se hace compleja para quienes desean reunificarse con sus familiares residentes en Estados Unidos, como el reciente caso de una cubana que salió ilegalmente de la Isla en una moto acuática, interceptada por el servicio de Guardacostas y deportada a Cuba, según establece el acuerdo vigente. La campaña de prensa en Miami, trató de crear la opinión de que había “huido del comunismo”, según los principios de la Ley de Ajuste Cubano, pero fue devuelta sin reparos, junto a otros 20 balseros detenidos por las autoridades yanquis.

Solo la mafia anticubana se beneficia con el incumplimiento del acuerdo migratorio porque, al mantener su hostilidad, continúa recibiendo los millones de dólares aprobados anualmente por el Congreso, para las acciones contra Cuba. Por eso el senador Marco Rubio y otros 15 senadores con posiciones anticubanas, presentaron en días pasados, un proyecto de ley encaminado a indemnizar a funcionarios estadounidenses que han padecido el inventado “Síndrome de La Habana”, con el fin de impedir la reapertura del consulado y el funcionamiento habitual de la embajada.

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El tema de marras, que no han podido demostrar por ser un plan fabricado por la CIA, persigue el propósito de no dejar morir el tema para continuar el congelamiento de las relaciones diplomáticas y mantener las 243 sanciones impuestas por Trump para contentar a la mafia anticubana.

Sin dar tregua a su odio, los senadores Marco Rubio y el corrupto Bob Menéndez, acaban de presentar otro proyecto de ley bipartidista para impedir que las cortes estadounidenses reconozcan marcas comerciales cubanas, confiscadas legalmente por el gobierno revolucionario a la burguesía, en su afán por reforzar la guerra económica y comercial que pretende matar de hambre al pueblo de Cuba.

Pero nada podrá cambiar el curso de la Revolución, porque como aseguró José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”

 

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2.-Cuba una piedra en la bota yanqui

 

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Debido al fracaso que sufrió Estados Unidos por impedir el triunfo de la Revolución cubana, desde 1959 no han dejado un solo día de intentar derrocarla y Cuba se ha convertido en una molesta piedra dentro de la bota yanqui, que no les deja caminar con tranquilidad.

Los presidentes declaran que Cuba no es prioridad para los Estados Unidos, pero sus acciones demuestran lo contrario y así se constata en leyes, sanciones y presiones a todas las naciones que se atreven a establecer negociaciones comerciales con la Isla, porque su programa de acciones políticas es precisamente para estrangularla económicamente, y que el socialismo no demuestre sus éxitos sociales.

Si Cuba no es prioridad para Washington, ¿por qué la obsesión de perseguir todas sus transacciones financieras, contratos comerciales y acuerdos económicos?

Prueba de ello es la persecución sobre el suministro de petróleo, maquinarias y piezas de repuesto, insumos para la industria Biofarmacéutica, azucarera, alimentaria y cuanto negocio ejecute la pequeña Isla, a pesar de no ser una amenaza para el país más poderoso de la tierra.

Recientes declaraciones de los senadores Marco Rubio y el corrupto Bob Menéndez lo confirman, al solicitar el 14 de mayo al Departamento del Tesoro, “perseguir empresas creadas por entidades no estatales cubanas, para poder adquirir combustible productos para la construcción, maquinarias y otros necesarios para el desarrollo del país”, algo que encoleriza a quienes dicen defender los derechos humanos, a la vez que refuerzan la guerra económica, comercial y financiera para ahogar al pueblo.

¿Sabrán los ciudadanos estadounidenses el dinero que gasta su gobierno en perseguir cada negociación que hace Cuba? Esa persecución conlleva para Estados Unidos desembolsar millones de dólares en pago de funcionarios, a empresas dedicadas a tiempo completo en investigar cada transacción bancaria, contratos comerciales y el flete de buques que transportan las mercancías, dinero que puede ser empleado en mejorar el bienestar de los norteamericanos, pero la Casa Blanca busca el colapso de la economía socialista y complacer a la mafia terrorista anticubana.

Cuba desde hace 60 años se ve obligada a crear mecanismos para burlar la criminal y genocida guerra económica, comercial y financiera, reforzada por Donald Trump, con el sueño de ver caer a la Revolución, pero solo incrementan el rechazo del pueblo hacia los yanquis, esos que añoran volver a tomar las riendas de Cuba, como hicieron desde 1898 hasta 1958.

Por ese motivo, todas las acciones yanquis de los últimos meses, están volcadas en presionar a la Unión Europea para que suspenda el acuerdo económico con Cuba, de ahí las campañas mediáticas de que la Revolución “incrementa la persecución a la oposición”, fabricada, instruida y financiada por la CIA, más otras falacias como la “falta de libertad de expresión” y “la religiosa”, cruzadas de prensa que también cuestan cientos de miles de dólares, solo para crear matrices de opinión entre la población mundial.

Sin embargo, esos senadores e incluso algunos periodistas que reciben dinero para sus artículos e investigaciones contra la Revolución cubana, hacen silencio sobre los asesinatos en Colombia, Chile e Israel, por solo citar tres ejemplos.

En Cuba después del derrocamiento de la tiranía de Fulgencio Batista, jamás han sucedido represiones policiacas como se observan en los países mencionados, pero Estados Unidos nunca ha sancionado a Colombia, Chile o Israel por las masacres y las salvajes represiones que comenten.

¿Dónde están los sentimientos de esos senadores que no acusan a Israel por los asesinatos de centenares mujeres y niños palestinos?  ¿Por qué no se cuestionan el veto permanente de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, a todas las resoluciones que se presentan contra los crímenes de los sionistas?

Mucha hipocresía y desvergüenza tienen esos senadores que hacen carrera política a costa del sufrimiento del pueblo cubano, en vez de preocuparse por el dinero malgastado para fabricar y mantener a una supuesta oposición, que vive de los dólares yanquis.

Ni una sola palabra dicen contra el régimen de Iván Duque, que masacra a líderes campesinos que luchan contra la violación de los derechos humanos, ni por la represión dictatorial que ejecuta contra el pueblo que exige mejoras en su nivel de educación, de salud y mayores oportunidades de trabajo.

¿Marco Rubio y el corrupto Menéndez, no tendrán oídos para escuchar los reclamos de los valerosos pueblos palestino, colombiano y chileno?

El odio contra Cuba es tan desmedido que atacan hasta los emigrados, como se observa en la demanda presentada días atrás, por la compañía Francisco Sugar Company, ubicada en la Florida, contra ASR Group International, Inc, que forma parte de emporio empresarial de la familia Fanjul, ex propietarios del negocio azucarero cubano antes de 1959.

Evidencia de la persecución enfermiza de los yanquis, es la acusación antes mencionada, basada en la supuesta violación de los hermanos Fanjul, del Título III de la Ley Helms-Burton, puesto en vigor por Trump, por el presunto “tráfico” de azúcar producido en un central confiscado por el gobierno revolucionario, la que, según los demandantes, fue exportada desde un puerto cubano a una refinería de los Fanjul en Londres, acusación que se asegura es falsa.

El único propósito de esa demanda es asustar a los inversores extranjeros con la llamada Ley, la cual hasta la fecha no ha ganado una sola de las reclamaciones presentadas ante los tribunales.

La guerra desatada en los últimos meses contra Cuba es brutal y va desde la falsa represión a los “disidentes”, “arrestos arbitrarios”, las teatrales “huelgas de hambre” y las provocaciones a las autoridades para ser reprimidos, como si 62 años de enfrentar las mismas acciones pagadas por Estados Unidos, no dieran suficientes experiencias para sortearlas victoriosamente.

Ante tantos fracasos, ahora pretenden vincular a los masones cubanos, y para eso reclamaron el apoyo de la Gran Logia Unida de las Antillas, en Miami, compuesta por masones cubanos emigrados, a quienes orientaron confeccionar una carta, donde acusan al Gran Maestro de la Logia de Cuba, Ernesto Zamora, de: “tener una actitud servil y cobarde, al callar ante el dolor y sufrimiento del pueblo que carece de lo más mínimo, hasta del agua para poderse asear, o de un digno plato de alimentos para el consumo familiar, unido al incremento de la represión y la crisis económica que padece la isla”.

¿Por qué no confiesan los masones de Miami, quien fue el funcionario yanqui que les ordenó hacer esa carta, contra sus hermanos de la Isla?

Nunca han tenido el coraje de condenar la despiadada guerra económica, la introducción en Cuba de gérmenes patógenos para infestar a personas, animales y la flora, ni tampoco el reclutamiento que hiciera la CIA años atrás, a un prominente masón cubano para que le informara sobre aspectos de la situación de la Isla, que podían afectar su seguridad nacional.

Basta de propaganda y reconozcan que el problema real es que Estados Unidos no soporta que el valeroso pueblo de una pequeña nación, se enfrente y resista unido, 62 años de agresiones del poderoso imperio yanqui.

Visionario fue José Martí en 1891, cuando expresó:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas”

 

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3.-La contrarrevolución no representa al pueblo de Cuba

 

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La vida se encarga de demostrar que la contrarrevolución con disfraz de “disidencia”, es fabricada y financiada por Estados Unidos, y no representa al pueblo cubano, a pesar de las campañas de prensa que paga la CIA y el Departamento de Estado, para hacérselo creer a los que desconocen la verdad sobre Cuba.

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La raíz de esa posición de los yanquis, hay que buscarla antes del triunfo de la Revolución, manifestado por el propio presidente Eisenhower y el director de la CIA, quienes en 1958 afirmaron que tenían que evitar la victoria de Castro, por no ser el hombre que necesitaban para sus intereses en la Isla.

Es por ese motivo que unos días posteriores a la victoria en enero de 1959, se conforma en Miami la primera organización contrarrevolucionaria, como otras tantas que se quedaron en el camino.

Pero ante tantos fracasos y dinero malgastado, los yanquis insisten en la creación de nuevos grupúsculos, porque la contrarrevolución es un negocio muy jugoso que aporta capital financiero y político para muchos. De ahí la búsqueda de noveles actores para esa comedia, que nunca ha conseguido apoyo del pueblo cubano, porque sabe que en la Revolución está la soberanía e independencia de Cuba, principios sagrados que no se venden.

A pesar de las derrotas, en los últimos años Estados Unidos insiste en inventar organizaciones invisibles para los cubanos, aupadas por la blogosfera, pero sin reconocimiento social en pueblos y ciudades de Cuba, como es el caso de Cuba Decide, construido para darle visibilidad a Rosa María Paya Acevedo, “ahijada” del Senador Marco Rubio, tratando de captar a la juventud cubana, sin resultado alguno.

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Ella solo tiene un papel en el circo mediático y por eso la obligan a escribirle a la Unión Europea y la OEA, con la pretensión de presentar un supuesto plan para cambiar el sistema en la Isla, sin antes haber contado con el pueblo cubano, que aprobó hace año y medio una nueva Carta Magna, respaldada por cerca del 90 por ciento de la población.

Por esa razón la Unión Europea no hace caso a sus reclamos, pues una docena de personas, que residen por demás fuera de Cuba, no tienen derecho a tales exigencias, a pesar del apoyo político y monetario de la CIA y del Departamento de Estado.

La verdadera causa de esa posición es movilizar a la derecha del Parlamento Europeo, incluidos algunos diputados que colaboran con la CIA, a fin de que aprueben la suspensión del Acuerdo de Cooperación de la UE con el Gobierno de Cuba, como parte de la guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos, para matar de hambre y enfermedades al pueblo y que este culpe al socialismo de sus penurias, como reflejan documentos oficiales yanquis.

Otro de sus planes es evitar la participación de Cuba en la próxima Cumbre de las Américas y por eso buscan el apoyo de la desprestigiada OEA, coautora junto a la CIA del golpe militar en Bolivia.

Quien decide en Cuba es el pueblo y no una marioneta de Estados Unidos sin historia alguna, reclutada para esos fines cuando en La Habana, durante una entrevista privada con diplomáticos yanquis, aceptó jugar ese papel, a cambio de recibir un visado como refugiada política para ella, su madre y dos hermanos varones.

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Los cubanos conocen bien la historia de los “disidentes” fabricados por Estados Unidos, a lo largo de 62 años, pero da la impresión que Rosa María no la conoce y por eso acepta el guión entregado por sus jefes, para solicitarle a los Gobiernos de las Américas, “el empleo de las herramientas del sistema interamericano, entre ellos el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, para proteger la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del continente”.

Causa lástima su ignorancia, porque solo con leer algunos documentos históricos de los yanquis, le permitirían conocer que en 1962 la CIA quiso hacer lo mismo, con el apoyo del Departamento de Estado, durante la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, el 22 de enero de 1962, donde presionaron para que se aprobara una resolución de condena a Cuba y aislarla del resto del Hemisferio, bajo el pretexto de “ofrecer alivio directo al angustiado pueblo cubano”.

Según los documentos oficiales, “la reunión de la OEA fue apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y con campañas psicológicas asistidas por USIA”.

No aprenden de sus fracasos y repiten sus viejos errores, aunque a Rosa María le van bien sus finanzas y por eso adquirió una excelente residencia en Miami, al cumplir al pie de la letra las instrucciones recibidas.

Ella debe tener presente que sus antecesores han pasado al olvido y su “fama” se puede acabar en cualquier momento, como sucedió con Ricardo Bofill Pagés, Adolfo Rivero Caro, Elizardo Sánchez Santacruz, Tania Díaz Castro, Samuel Martínez, Yndamiro Restano Díaz, Hubert Jerez, René Gómez Manzano, Vladimiro Roca, Félix Bonne Carcasés Martha Beatriz Roque, María Elena Cruz Varela, Oscar Elías Biscet,Guillermo Fariñas Hernández y otros más recientes, como Antonio González Rodiles y Yoani Sánchez, que fueron convertidos en “estrellas fulgurantes”, con la ilusión de atraer a la juventud y hoy pasaron al olvido sin alcanzar esas metas.

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Cuba, decide su propio camino y los cambios necesarios para mejorar el sistema, que le da libertad e independencia para hacer lo que entienda útil a su pueblo, sin pedirle permiso a la Casa Blanca, como tristemente hacen otras naciones.

Rosa María es un pelele más de los yanquis y debe entender que ella y su grupúsculo virtual, para los cubanos no representan absolutamente nada.

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Detalles de cómo ha quedado la articulación de la contrarrevolución en Cuba (I y II Partes)

 

Por eso dijo José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enérgica virtud que mata a las serpientes”.

 

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4.-Matar de hambre al pueblo cubano, así es el plan

 

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El gobierno de Estados Unidos y representantes de la mafia terrorista anticubana, llevan 60 años diciendo: “deseamos liberar al pueblo cubano de la dictadura castrista”, sin embargo, todos sus planes demuestran que solo desean matar de hambre y enfermedades a los cubanos, y culpar al socialismo.

No hay una sola medida, sanción o ley aprobada por el Congreso yanqui, dirigida a mejorar la situación de los cubanos, todo lo contrario.

El reforzamiento de la guerra económica, comercial y financiera que estrangula la economía de Cuba, es para afectar a la ciudadanía y que se lance a las calles a protestar, viejo sueño de más de medio siglo sin lograrlo, porque los cubanos conocen bien su historia y la explotación que ejecutaron en la Isla empresas norteamericanas y los magnates que en 1959 se refugiaron en Miami.

La Ley Torricelli y la Ley Helms-Burton lo reflejan perfectamente.

Una prueba del estrangulamiento que llevan a cabo los yanquis, acaban de exponerlo durante la conferencia efectuada en Estados Unidos, titulada “La Economía Política del Turismo en Cuba”, transmitida en Internet por el Centro de Estudios para las Sociedades Abiertas.

La política yanqui contra Cuba ataca todos los renglones económicos que generen ingresos, destinados a satisfacer las necesidades de la población, evidenciado en el sostenimiento de una salud pública universal y gratuita, la educación, la cultura con acceso para todos, incluidas las escuelas y universidades de arte, el deporte, la seguridad social y todos los programas que benefician a once millones de cubanos, sin importar afiliaciones políticas, religión, orientación sexual y color de la piel.

Ante esta verdad incuestionable, la maquinaria mediática yanqui pretende sembrar una matriz de opinión: “Todo el dinero que entra a la economía de Cuba, va a parar a los gobernantes y no al pueblo”, afirmación que no pueden demostrar, ni sostener.

Ante eso repiten:

“Dado el control efectivo del régimen de la industria del turismo organizado, continuar permitiendo que los barcos de cruceros y vuelos a la Isla, continúen inyectando vitalidad económica al régimen, ignoran que es la dictadura -no el pueblo cubano- la que se beneficia de su inversión”.

Punta de lanza de esa vieja política de Estados Unidos, son los senadores Marco Rubio, Ted Cruz, Rick Scott, Robert Bob Menéndez y los congresistas Carlos Giménez, Albio Sires, Mario Díaz Balart y María Elvira Salazar, quienes defienden el criterio que “La política yanqui hacia Cuba, debe mostrar solidaridad hacia el pueblo cubano”.

¿Pensarán esos hijos de esbirros del dictador Fulgencio Batista, o de quienes se fueron al norte evitando ser asesinados por este, que los cubanos no tienen memoria o desconocen su historia?

El informe que elaboró el subsecretario de Estado Lester Mallory en abril de 1960, no deja lugar a dudas de cuál es el objetivo perseguido, bien alejado de “solidaridad hacia el pueblo cubano”, como pretenden hacerle creer a tontos y estúpidos.

Lo esencial de aquel documento de Mallory afirma:

“El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Ninguna línea dice ayudar al pueblo, todo es crear insatisfacción y aumentar las dificultades.

En 1962, el presidente J.F. Kennedy aprobó una abarcadora operación subversiva para desestabilizar a la Revolución, después de la aplastante derrota en Bahía de Cochinos.

Entre las ideas de esa operación, se plasmó:

“La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Está bien palpable, ni embargo ni bloqueo, una guerra económica para afectar al pueblo, al no poder satisfacer sus necesidades.

Los senadores y congresistas repiten el gastado argumento de que sus medidas son contra el gobierno, pero los documentos oficiales de Estados Unidos demuestran lo contrario.

Las sanciones arreciadas por Donald Trump, fueron dirigidas hacia el turismo, por ser la fuente principal de ingresos que tiene Cuba, con el subterfugio de que “el dinero va a las empresas dirigidas por los militares y no al pueblo”.

Pero, ¿a dónde irían a parar los ingresos generados por el turismo, si con la aplicación del Título III de la ley Helms-Burton, las propiedades en Cuba pasan a manos privadas? ¿Los burgueses en Miami los destinarían a mantener los beneficios sociales que aplica la Revolución?

Nadie lo dude, la salud dejará de ser gratuita y las compañías de seguro y las farmacéuticas se apropiarían rápidamente del mercado cubano.

La educación volvería a ser privada y muchas escuelas regidas por la iglesia, cobrarán altos precios por las matrículas, los libros y libretas tendrán que ser comprados por los padres, al igual que los instrumentos musicales en las escuelas de arte, hoy gratuitos gracias a la Revolución. Ningún hijo de obrero podría ser médico, ingeniero, o cibernético matemático.

¿El deporte sería un derecho del pueblo? No.

Volverían los clubes privados a monopolizar la práctica de muchos de ellos y la exclusividad para los socios que puedan pagar las cuotas de inscripción y cada cual a comprarse sus equipos.

¿Los teatros y los ballets abrirían sus puertas al pueblo, o regresarán las asociaciones de Damas filantrópicas a dirigir las compañías?

En fin, que nadie se llame a engaño que los Estados Unidos desean el bienestar de los cubanos, porque la sociedad yanqui es un vivo ejemplo de lo que reciben los obreros y empleados, muy diferente a lo alcanzado por la Revolución que tanto odian, considerada un “mal ejemplo”.

Que se crean los asalariados de San Isidro, las “Damas” de Blanco y de la UNPACU, que en otra Cuba serán calificados de “valientes y de nuevos mambises”, como irrespetuosamente con nuestros héroes de la patria, los catalogó hace pocos días el congresista Mario Díaz-Balart, hijo de uno de los esbirros del asesino Batista.

Serán despreciados por no pertenecer a su clase social y discriminados por el color de la piel y baja catadura moral, muy alejada de los preceptos de la burguesía.

Razón tiene José Martí al afirmar:

“El lucro cría gusanos”.

 

Por Arthur González / Razones de Cuba

 

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Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIlumina

 

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