Fidel, padre e inspirador del sistema científico cubano

Fidel, padre e inspirador del sistema científico cubano

 

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Cuba es país pequeño, pobre, sin grandes recursos, bloqueado, asfixiado, asediado, perseguido y agredido por el gobierno de EE.UU. desde hace más de 60 años, no obstante, somos una Potencia Médica y Biotecnológica a la altura de los grandes países ricos y desarrollados, alzamos la voz por los más pobres desde la sombra del poderío capitalista, gracias a la visión, voluntad, empeño y perseverancia del Comandante en Jefe Fidel Castro.  Nuestra mayor riqueza es el capital humano formado por la Revolución desde 1959.

Cuba, es el único país de América Latina y el Caribe que está desarrollando exitosamente sus propias vacunas contra el Covid19. Los que no conocen a la isla de Martí y de Fidel no pueden comprender cómo una pequeña nación, atacada, vilipendiada, agredida y bloqueada por el imperio más poderoso de la historia de la humanidad, haya sido capaz de semejante hazaña.

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-Deberían saber que las raíces de esta proeza está en los mismos orígenes de la revolución cuando en el juicio que se le siguió a Fidel y sus compañeros tras el asalto al Cuartel Moncada en julio de 1953, el joven abogado en su alegato de defensa ante el tribunal -que posteriormente se diera a conocer como “La historia me absolverá”- señalara con nitidez el derecho de los cubanos al desarrollo endógeno de la industria y la tecnología.Tras el triunfo de la revolución, Fidel se volcó a hacer realidad el “Programa del Moncada”. En fecha tan temprana como enero de 1960 señaló que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia y de pensamiento porque eso es lo que la revolución sembraría: “oportunidades a la inteligencia”. Así mismo, pensando en el porvenir, aseguraba que ahora los científicos y los investigadores tendrían todas las oportunidades para servir a su pueblo y a su patria, porque en los próximos años crecerían las instituciones científicas a las que esperaba se sumaran muchos cubanos que no solo deberían aumentar sus conocimientos sino que, lo más importante, era que estos debían ser puestos al servicio de la justicia y de la patria.

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De esta manera, con visión señera planteó una tarea estratégica para los jóvenes, instándolos a la investigación, el pensamiento y el conocimiento, toda vez que Cuba vivía momentos “en que el papel del pensamiento es excepcional, porque solo el pensamiento puede guiar a los pueblos en los instantes de grandes transformaciones y en los momentos en que se emprenden grandes empresas como esta”.

Así mismo, pensando en el porvenir, aseguraba que ahora los científicos y los investigadores tendrían todas las oportunidades para servir a su pueblo y a su patria, porque en los próximos años crecerían las instituciones científicas a las que esperaba se sumaran muchos cubanos que no solo deberían aumentar sus conocimientos sino que, lo más importante, era que estos debían ser puestos al servicio de la justicia y de la patria.
De esta manera, con visión señera planteó una tarea estratégica para los jóvenes, instándolos a la investigación, el pensamiento y el conocimiento, toda vez que Cuba vivía momentos “en que el papel del pensamiento es excepcional, porque solo el pensamiento puede guiar a los pueblos en los instantes de grandes transformaciones y en los momentos en que se emprenden grandes empresas como esta”.

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Como en todas las acciones cristalizadas por Fidel, el discurso siempre estuvo acompañado con los hechos. Así, en 1962 se creó la Academia de Ciencias de Cuba, se organizaron centros de investigación en diferentes instituciones vinculadas a la economía y los servicios y en julio de 1965, con su decisiva orientación se inauguró el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), dando formal inicio a la creación de instituciones que habrían de constituir la columna vertebral del sistema científico cubano.
Años después, el 13 de marzo de 1969, durante un discurso pronunciado en la Universidad de la Habana, establecía la necesidad de producir un encadenamiento entre las universidades y la investigación. Decía al respecto: “La universidad deberá vincularse a las investigaciones, y las universidades deberán ser centros de investigación de todo tipo (…) queremos decir que los profesores deberán participar en las investigaciones y los centros de investigación deberán participar en la formación de los futuros técnicos”, con lo cual proponía dar un salto en el proceso al formular la necesidad de masificar aún más los esfuerzos de investigación. Así mismo, instauraba una práctica que a partir de entonces debió ser asumida por los dirigentes cubanos, al dejar sentado que era “obligación de cualquier hombre de responsabilidad pública tratar de disponer del mínimo de conocimientos para poder evaluar lo que los científicos, los técnicos, los especialistas, puedan indicar en un sentido u otro”.
Junto a ello, proyectaba para los científicos, el sentimiento y el imperativo propios de la revolución cubana de servir a la sociedad y al internacionalismo: “Para tener acceso a la producción moderna y dominar las tecnologías avanzadas, es imprescindible instruir a los hombres y mujeres que las van a manejar, formarlos para el mayor conocimiento de sus especialidades y dotarlos de una conciencia social, patriótica e internacionalista que permita realizar tanto los proyectos económicos y sociales propios como contribuir al desarrollo de la parte de la humanidad más urgida y que sufre en peor grado las consecuencias del pasado colonial”.
Bajo su sabia orientación, Cuba, un pequeño país de escasos recursos, atacado incesantemente por Estados Unidos, desarrolló una comunidad científica propia del 1er. mundo. Así, en 1976 fueron creados la Academia de Ciencias de Cuba y el Comité Estatal de Ciencia y Tecnología. En 1981 se fundó el denominado “Frente Biológico” en el que se conjugó el trabajo de todos los científicos e instituciones afines al tema a partir de la cooperación, integración y generalización de los procesos.

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En 1982 comenzó su funcionamiento el Centro de Estudios Bológicos (CIB) y cuatro años después nace el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), institución de 1er. nivel y centro emblemático de la biotecnología en Cuba con el objetivo de transformarse en una institución que vinculara investigación y producción, caracterizada por la continuidad de todas las actividades y temas científicos especializados que se habían iniciado en el CIB. Así mismo surgieron nuevos centros de investigación y se dio un impulso especial a la biotecnología. Ejemplos de todo ello fueron el Centro Nacional de Biopreparados; el Instituto de Medicina Tropical (IPK); la Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica; el Instituto “Carlos J. Finlay” destinado al desarrollo de vacunas; el Centro de Inmunología Molecular (CIM) especializado en la obtención de anticuerpos monoclonales; el Centro de Química Molecular (CQM), dedicado a la elaboración de antígenos sintéticos; y el Centro de Inmuno Ensayos (CIE) entre otras instituciones de investigación de las cuales existen sedes en varias provincias. En cada uno de estos centros, estuvo presente la impronta personal que le impuso el Comandante en Jefe.
En 1984, el CNIC concibió el MEDICID-03, primer electroencefalógrafo automatizado con continuidad en el NEUROCID-M, para registrar la actividad eléctrica en los músculos esqueléticos. A ello, se sumó en 1990 el AUDIX, electro audiómetro, (primero en el mundo) y el SUMA, Sistema Ultramicro-analítico.

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Años después, en la tribuna de la 1ra. Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro en 1992 Fidel hizo un llamado premonitorio a fin de evitar el desastre que veía venir: “Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación” dijo en un mensaje que todavía resuena en los oídos de la humanidad.

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La desaparición del campo socialista en 1990 significó un duro golpe para Cuba y su economía. El desarrollo científico no estuvo ajeno a la difícil impronta que se imponía a partir del cambio radical de la estructura política del planeta. Para adaptarse a la nueva situación fue creado en 1992 el “Polo Científico del Oeste de La Habana” con la intención de producir un salto adelante desde el punto de vista estructural que permitiera dar una respuesta positiva a las difíciles condiciones de trabajo que habían surgido.
A partir de entonces, el desarrollo de la ciencia y la tecnología cubana se ha tenido que ir adaptando a los vertiginosos cambios que se han desatado en los últimos treinta años. Debe decirse sin embargo que nunca se detuvo el trabajo, ni siquiera durante los espinosos momentos del Período Especial que Cuba sufrió durante la última década del siglo pasado al desmoronarse la base fundamental de su sustento internacional, al mismo tiempo que se incrementaba la agresividad imperialista, suponiendo que la isla no resistiría los embates de este cataclismo. Así, finalmente, en fechas más recientes, Cuba ha adoptado el concepto inclusivo de Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica. (SCIT).
En particular, el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica para la Salud (SCITS) organizado en 37 entidades de ciencia e innovación: 16 centros de investigación, 3 de servicios científico-tecnológicos y 18 unidades de desarrollo e innovación se transformó en la nueva estructura que modernamente ha asumido el hoy ya poderoso sistema cubano de ciencia y tecnología.

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En 2012 se creó BioCubaFarma organización superior de dirección empresarial, que integró los centros de investigación, desarrollo y producción de biotecnología, la industria farmacéutica y los equipos médicos de alta tecnología. BioCubaFarma —con sus 32 empresas, 70 instalaciones productivas, 10 centros de investigación, 11 unidades de investigación y desarrollo y un centro de servicios científico tecnológico también forma parte del SCITS. Los productos y las tecnologías de BioCubaFarma forman parte del Cuadro Básico de Medicamentos y otras aplicaciones del Ministerio de Salud.
Hoy se puede decir que solo por el CNIC han pasado a lo largo de 50 años, más de 30 mil especialistas, que se han superado en sus departamentos y laboratorios, 389 de ellos obtuvieron su grado de Doctor en Ciencias, muchos se convirtieron en líderes científicos y es común encontrar en los restantes centros, directivos formados en esta emblemática institución, madre del desarrollo científico cubano.
Todo proceso tiene sus tiempos. Pasaron aquellos en que la revolución cubana era dirigida por combatientes, guerrilleros y luchadores sociales que se alzaron ante el oprobio. Los líderes fueron al Moncada, a la cárcel, al exilio, regresaron a la patria para subir a la sierra y lograr el fin de la dictadura. Fidel y Raúl durante 60 años enfrentaron y vencieron al coloso del norte, pero la lucha continúa con nuevos retos. Hoy, la resistencia también se manifiesta en otras áreas y Miguel Díaz-Canel la ha asumido con la misma responsabilidad que siempre han tenido los líderes cubanos. Por eso, hoy su Moncada, su Sierra Maestra y su Playa Girón se producen en otras trincheras.
Continuador de la obra y el pensamiento de Fidel y para dar seguimiento de la manera más efectiva a la gesta del Comandante en Jefe, el presidente de Cuba defendió exitosamente su tesis “Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación para el desarrollo sostenible en Cuba” a fin de optar al título de Doctor en Ciencias por la Universidad Central de las Villas. Díaz-Canel nació tres meses después de aquel enero de 1960 cuando Fidel refiriéndose a la revolución que se iniciaba, señalara con su extraordinaria visión de futuro que: “…solo el pensamiento puede guiar a los pueblos en los instantes de grandes transformaciones y en los momentos en que se emprenden grandes empresas como esta”.

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Las vacunas cubanas se denominan “Soberana” reivindicando una disposición y una decisión, “Abdala” para que el apóstol nunca muera ni se extinga jamás su memoria como dijera Fidel en el Juicio del Moncada, y “Mambísa” en homenaje al hombre de la tierra, trabajador y patriota que conquistó la primera independencia de la mano de Máximo Gómez y Antonio Maceo.
Porque él mismo quiso que fuera así, ninguna de las vacunas cubanas llevará el nombre de Fidel, pero todas tendrán impreso su espíritu humanitario y su vocación de hacer una revolución para los excluidos de la tierra, para aquellos que no tienen derecho a nada, ni siquiera a una vacuna contra la pandemia.
Cuando todos los cubanos y cubanas y millones de hombres y mujeres en disimiles lugares del planeta sean inmunizados con las vacunas cubanas, deben saber que ello ha sido posible porque aquel hacedor de revoluciones, ese que superó la muerte porque “morir por la patria es vivir”, el que hizo que una pequeña isla del Caribe se transformara en un gigante exportador de vida y de salud, así lo soñó, así lo pensó y así lo hizo.

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NOTA: Agradezco el aporte invaluable de mi entrañable amigo Luis Rojas Núñez sin cuya ayuda hubiera sido imposible realizar este trabajo.

 

Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

 

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Somos un pueblo de Patria o Muerte ¡Venceremos!

 

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Cuba es país pequeño, pobre, sin grandes recursos, bloqueado, asfixiado, asediado, perseguido y agredido por el gobierno de EE.UU. desde hace más de 60 años, pero con tremendo coraje, poder de resistencia y una historia de gigantes, herederos de más de 150 años de lucha y del ejemplo de los mejores hijos de la Patria.

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Fidel vive. La Revolución sigue

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Rodolfo Walsh: El periodista que descifró a la CIA

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Rodolfo Walsh, escritor y periodista argentino

Rodolfo Walsh: El periodista que descifró a la CIA

 

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Walsh se traslada a La Habana en el año 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana, invitado e incitado por Jorge Masetti, amigo y cronista de los sucesos en la Sierra Maestra. Por iniciativa del Che, Walsh, Masetti, Rogelio García Lupo, Gabriel García Márquez y otros periodistas latinoamericanos fundaron la agencia Prensa Latina para dar voz a Cuba, faro de una América que giró a la izquierda.

La preparación de la invasión de Bahía de Cochinos entró en su etapa final durante marzo de1961, cuando mantenía a los oficiales de la estación CIA en Guatemala implicados en un febril tránsito de cables cifrados hacia y desde Estados Unidos, sin imaginar que uno de esos informes sobre el entrenamiento de la brigada invasora en el país centroamericano alertaría a la dirección cubana sobre peculiaridades de la agresión.

No obstante, el rompimiento del secreto de los planes de la invasión no se logró precisamente por los servicios de seguridad cubanos y sí obedeció a la conjunción de la casualidad, la perseverancia y el extraordinario talento de Rodolfo Walsh, escritor y periodista argentino de 32 años, quien en 1960 laboraba como jefe de Servicios Especiales de la Agencia Prensa Latina en La Habana, donde compartía sus labores en la redacción con otro joven para entonces recién iniciado en el periodismo, Gabriel García Márquez.

Ricardo Massetti, también periodista argentino, fundó y dirigió la agencia latinoamericana Prensa Latina en 1959, por inspiración de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara para romper el bloqueo informativo de la prensa occidental sobre la Revolución cubana.

En su afán de perfeccionar el trabajo de la Agencia, el joven director estableció un sistemático seguimiento de la competencia mediante el examen diario de decenas de rollos de papel con despachos noticiosos de los teletipos, que los recibían por onda de radio e imprimían en textos de forma inmediata, pues era la tecnología fundamental para las comunicaciones periodísticas.

Esa rutina se rompió cuando llegó al despacho de Massetti un largo mensaje en clave de una empresa de comunicaciones, la Tropical Cable de Guatemala, que levantó la suspicacia de muchos y sobre todo de Walsh quien prefiguró una historia policíaca en aquel encriptado que decidió descifrar y lo hizo después de semanas de trabajo solo auxiliado de un texto elemental sobre la materia.

La historia quizás hubiera quedado en el olvido o en la inercia de los secretos del pasado hasta que en 1977 Gabriel García Márquez, participante en la historia, escribió un artículo en su memoria titulado: “Rodolfo Walsh, el escritor que se adelantó a la CIA”, en el cual narra aquella aventura de su amigo.

Reveló El Gabo en el artículo sobre Walsh que “ El cable estaba dirigido a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscrito al personal de la embajada en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar en donde empezaban a prepararse los reclutas; la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala”.

Precisó que compartió con Massetti la idea de enviar a Walsh a Guatemala con un pasaporte falso y con la fachada de pastor de iglesia protestante, vía Nicaragua y Panamá, “hasta encontrar el lugar exacto del campo de instrucción. Si lograba hacerse a la confianza de un recluta habría podido escribir un reportaje excepcional. Todo el plan fracasó porque Rodolfo Walsh fue detenido en Panamá por un error de información del gobierno istmeño. Su identidad quedó entonces tan bien establecida que no se atrevió a insistir en su farsa de vendedor de biblias.”

Aquel episodio de solidaridad con la Revolución cubana en la etapa previa de Playa Girón no quedó como un hecho aislado de juventud de Walsh, quien dedicaría el resto de su vida a la literatura y el periodismo revolucionario contra los regímenes pro imperialistas en la región. Coherente con esos principios se convirtió en luchador clandestino en su patria, Argentina, durante la última dictadura militar.

El 25 de marzo de 1977, en Buenos Aires, un grupo de tarea del mayor centro de tortura y muerte Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), le tiende un cerco a Rodolfo Walsh, quien resistió solo con su revólver y fue acribillado por los fusiles automáticos de los esbirros que desaparecieron su cuerpo.

Por: Jorge Wejebe Cobo

 

Playa Girón y el escritor que se adelantó a la CIA

 

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De izquierda a derecha, Jorge Ricardo Masetti, el Nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias y Rodolfo Walsh, en la agencia de Prensa Latina.

Uno de mis mejores recuerdos de periodista es la forma en que el Gobierno revolucionario de Cuba se enteró, con varios meses de anticipación, de cómo y dónde se estaban adiestrando las tropas que habían de desembarcar en la Bahía de Cochinos.

La primera noticia se conoció en la oficina central de Prensa Latina, en La Habana, donde yo trabajaba en diciembre de 1960, y se debió a una casualidad casi inverosímil. Jorge Ricardo Masetti, el director general, cuya obsesión dominante era hacer de Prensa Latina una agencia mejor que todas las demás, tanto capitalistas como comunistas, había instalado una sala especial de teletipos sólo para captar y luego analizar en junta de redacción el material diario de los servicios de Prensa del mundo entero. Dedicaba muchas horas a escudriñar los larguísimos rollos de noticias que se acumulaban sin cesar en su mesa de trabajo, evaluaba el torrente de información tantas veces repetido por tantos criterios e intereses contrapuestos en los despachos de las distintas agencias y, por último, los comparaba con nuestros propios servicios.

Una noche, nunca se supo cómo, se encontró con un rollo que no era de noticias sino del tráfico comercial de la Tropical Cable, filial de la All American Cable en Guatemala. En medio de los mensajes personales había uno muy largo y denso, y escrito en una clave intrincada. Rodolfo Walsh, quien además de ser muy buen periodista había publicado varios libros de cuentos policiacos excelentes, se empeñó en descifrar aquel cable con la ayuda de unos manuales de criptografía que compró en alguna librería de viejo de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes, y lo que encontró dentro no sólo fue emocionante como noticia, sino un informe providencial para el Gobierno revolucionario.

El cable estaba dirigido a Washington por un funcionario de la CIA adscrito al personal de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco armado en Cuba por cuenta del Gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar donde iban a prepararse los reclutas: la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal en el norte de Guatemala.

Idea magistral

Un hombre con el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más allá de aquel descubrimiento accidental. Como revolucionario y como periodista congénito se empeñó en infiltrar un enviado especial en la hacienda de Retalhuleu. Durante muchas noches en claro, mientras estábamos reunidos en su oficina, tuve la impresión de que no pensaba en otra cosa. Por fin, y tal vez cuando menos lo pensaba, concibió la idea magistral. La concibió de pronto, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo de las oficinas con su andadura un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos. Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos y su piel era dura y con viejas grietas solares, como la piel de un cazador en reposo. Aquella noche, como casi siempre en La Habana, llevaba un pantalón de paño muy oscuro y una camisa blanca, sin corbata, con las mangas enrolladas hasta los codos. Masetti me preguntó: “¿De qué tiene cara Rodolfo?”. No tuve que pensar la respuesta porque era demasiado evidente. “De pastor protestante”, contesté. Masetti replicó radiante: “Exacto, pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala”. Había llegado, por fin, al final de sus intensas elucubraciones de los últimos días.

Como descendiente directo de irlandeses, Rodolfo Walsh era además un bilingüe perfecto. De modo que el plan de Masetti tenía muy pocas posibilidades de fracasar. Se trataba de que Rodolfo Walsh viajara al día siguiente a Panamá, y desde allí pasara a Nicaragua y Guatemala con un vestido negro y un cuello blanco volteado, predicando los desastres del apocalipsis que conocía de memoria y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta encontrar el lugar exacto del campo de instrucción. Si lograba hacerse a la confianza de un recluta habría podido escribir un reportaje excepcional. Todo el plan fracasó porque Rodolfo Walsh fue detenido en Panamá por un error de información del Gobierno panameño. Su identidad quedó entonces tan bien establecida que no se atrevió a insistir en su farsa de vendedor de biblias.

Masetti no se resignó nunca a la idea de que las agencias yanquis tuvieran corresponsales propios en Retalhuleu mientras que Prensa Latina debía conformarse con seguir descifrando los cables secretos. Poco antes del desembarco, él y yo viajábamos a Lima desde México y tuvimos que hacer una escala imprevista para cambiar de avión en Guatemala. En el sofocante y sucio aeropuerto de la Aurora, tomando cerveza helada bajo los oxidados ventiladores de aspas de aquellos tiempos, atormentado por el zumbido de las moscas y los efluvios de frituras rancias de la cocina, Masetti no tuvo un instante de sosiego. Estaba empeñado en que alquiláramos un coche, nos escapáramos del aeropuerto y nos fuéramos sin más vueltas a escribir el reportaje grande de Retalhuleu. Ya entonces le conocía bastante para saber que era un hombre de inspiraciones brillantes e impulsos audaces, pero que, al mismo tiempo, era muy sensible a la crítica razonable. Aquella vez, como en algunas otras, logré disuadirle. “Está bien, che”, me dijo, convencido a la fuerza. “Ya me volviste a joder con tu sentido común”. Y luego, respirando por la herida, me dijo por milésima vez:

-Eres un liberalito tranquilo.

En todo caso, como el avión demoraba, le propuse una aventura de consolación que él aceptó encantado. Escribimos a cuatro manos un relato pormenorizado con base en las tantas verdades que conocíamos por los mensajes cifrados, pero haciendo creer que era una información obtenida por nosotros sobre el terreno al cabo de un viaje clandestino por el país. Masetti escribía muerto de risa, enriqueciendo la realidad con detalles fantásticos que iba inventando al calor de la escritura. Un soldado indio, descalzo y escuálido, pero con un casco alemán y un fusil de la guerra mundial, cabeceaba junto al buzón de correos, sin apartar de nosotros su mirada abismal. Más allá, en un parquecito de palmeras tristes, había un fotógrafo de cámara de cajón y manga negra, de aquellos que sacaban retratos instantáneos con un paisaje idílico de lagos y cisnes en el telón de fondo. Cuando terminamos de escribir el relato agregamos unas cuantas diatribas personales que nos salieron del alma, firmamos con nuestros nombres reales y nuestros títulos de Prensa, y luego nos hicimos tomar unas fotos testimoniales, pero no con el fondo de cisnes, sino frente al volcán acezante e inconfundible que dominaba el horizonte al atardecer. Una copia de esa foto existe: la tiene la viuda de Masetti en La Habana. Al final metimos los papeles y la foto en un sobre dirigido al señor general Miguel Ydígoras Fuentes, presidente de la República de Guatemala, y en una fracción de segundo en que el soldado de guardia se dejó vencer por la modorra de la siesta echamos la carta al buzón.

Alguien había dicho en público por esos días que el general Ydígoras Fuentes era un anciano inservible, y él había aparecido en la televisión vestido de atleta a los 69 años, y había hecho maromas en la barra y levantado pesas, y hasta revelado algunas hazañas íntimas de su virilidad para demostrarles a sus televidentes que todavía era un militar entero. En nuestra carta, por supuesto, no faltó una felicitación especial por su ridiculez exquisita.

Masetti estaba radiante. Yo lo estaba menos, y cada vez menos, porque el aire se estaba saturando de un vapor húmedo y helado y unos nubarrones nocturnos habían empezado a concentrarse sobre el volcán. Entonces me pregunté espantado qué sería de nosotros si se desataba una tormenta imprevista y se cancelaba el vuelo hasta el día siguiente, y el general Ydígoras Fuentes recibía la carta con nuestros retratos antes de que nosotros hubiéramos salido de Guatemala. Masetti se indignó con mi imaginación diabólica. Pero dos horas después, volando hacia Panamá, y a salvo ya de los riesgos de aquella travesura pueril, terminó por admitir que los liberalitos tranquilos teníamos a veces una vida más larga, porque tomábamos en cuenta hasta los fenómenos menos previsibles de la naturaleza. Al cabo de veintiún años, lo único que me inquieta de aquel día inolvidable es no haber sabido nunca si el general Ydígoras Fuentes recibió nuestra carta al día siguiente, como lo habíamos previsto durante el éxtasis metafísico.

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Fidel Castro en Playa Girón.

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Cuando Masetti lo vio acercarse, preguntó a García Márquez a qué se parecía Rodolfo Walsh, y el escritor le contestó que tenía cara de un pastor protestante.
“Exacto —replicó Masetti, radiante y preciso—, pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala.”

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Gabriel García Márquez en Prensa Latina.

 

(Publicado en El País, de España, el 16 de diciembre de 1981)

 

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Grupos por derechos humanos y admiradores de su legado reclaman aún que su casa argentina sea considerada sitio de interés cultural, pues la vivienda fue expropiada tras su asesinato. Foto: Tomada de Aire digital

 

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La Ley de Comercio con el enemigo: piedra angular del genocida bloqueo yanqui contra Cuba

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La Ley de Comercio con el enemigo: piedra angular del genocida bloqueo yanqui contra Cuba

 

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Aunque pueda parecer asombroso, para la Casa Blanca Cuba es el peor enemigo del universo. Dada las abismales desproporciones de tamaño territorial, población y capacidad material existentes entre la superpotencia del norte y nuestra pequeña isla, de seguro las personas sensatas tendrán esta afirmación por algo absurdo y descabellado, pero en la práctica es así, pues nuestro país es el único al que el gobierno estadounidense aplica la llamada “Ley de Comercio con el Enemigo”.

Todo el mundo sabe, empezando por los propios imperialistas yanquis, que nuestro país no representa una amenaza para EE. UU, ni se encuentra en acción bélica con este. Uno de los absurdos de la aplicación de esta ley irracional contra Cuba es precisamente que la Casa Blanca nunca ha declarado oficialmente un estado de guerra con respecto a nuestro país. Al contrario, ha sido desde esa nación donde se han orquestado ataques terroristas y acciones contra los derechos humanos de los cubanos.

¿Entonces, ¿qué objetivo persigue la aplicación de esta artera medida?

La increíble falacia de que somos enemigos de los EE. UU no es más que uno de los tantos burdos pretextos esgrimidos por Washington para justificar la vigencia del genocida bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. De hecho, al desenmascarar el bloqueo ello debe ser tenido en cuenta, pues la precitada ley es nada menos que la piedra angular en que se fundamenta desde sus inicios la cruel guerra económica con la que durante casi 60 años las sucesivas administraciones norteamericanas tratan de ponernos de rodilla.

Así, en virtud de esta ley, la más antigua de su tipo, se adoptaron las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos en 1963, luego de que fuera declarado el bloqueo contra Cuba en 1962 por el presidente John F. Kennedy, también sustentado en este estatuto.

Esta legislación forma parte del entramado legal del bloqueo que abarca otras leyes y regulaciones administrativas, como la Ley para la Asistencia Exterior (1961), la Ley para la Administración de las Exportaciones (1979), la Ley Torricelli (1992), la Ley Helms-Burton (1996) y las Regulaciones para la Administración de las Exportaciones (1979).Aplicadas por Departamentos de Tesoro y Comercio y, en particular, por la Oficina de Control de los Activos Extranjeros, son las que supuestamente justifican de manera legal la cruel política contra nuestro pueblo.

1-Alcance y contenido de la ley

La Ley de comercio con el enemigo (TWEA) de 1917 (US 40 Stat. 411, promulgada el 6 de octubre de 1917, codificada en 12 U.S.C. §§ 95a–95b y 50 USC App. §§ 1-44) es una Ley federal de los Estados Unidos para restringir el comercio con países hostiles a los Estados Unidos. La ley otorga al presidente el poder de supervisar o restringir cualquier comercio entre los Estados Unidos y sus enemigos en tiempos de guerra.

Una buena prueba que es un cuerpo legal belicista es que, durante la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson usó la Ley de Comercio con el Enemigo para establecer la Oficina del Custodio de Propiedad Extranjera con poder para confiscar propiedades de cualquiera cuyas acciones pudieran considerarse una posible amenaza al esfuerzo de guerra. Debajo de Mitchell Palmer, la oficina confiscó la propiedad de inmigrantes alemanes internados y de empresas como la compañía química Bayer. ​

La Ley de Comercio con el Enemigo (TWEA, por sus siglas en inglés) otorgó al presidente de Estados Unidos la autoridad para imponer sanciones económicas contra naciones extranjeras mediante la prohibición, la limitación o la regulación de las transacciones comerciales y financieras con países hostiles en tiempos de guerra.

En 1933, el Congreso estadounidense reformó la sección 5.b de la Ley para otorgar al presidente autoridad para imponer embargos generales contra países extranjeros durante “el tiempo de guerra o durante cualquier otro periodo de emergencia nacional declarado por el presidente”.

Basándose en esta disposición, el presidente Dwight D. Eisenhower suspendió el comercio con Cuba unos días después de que su país rompiera las relaciones diplomáticas con nuestro país el 3 de enero de 1961.

La TWEA prohíbe cualquier tipo de transacción comercial o financiera, incluidas las relativas a viajes, transportes o negocios, en tiempos de guerra o cuando se haya declarado una emergencia nacional en relación con un país específico. En la práctica, lo que se prohíbe es, entre otras cosas, viajar a Cuba o desde Cuba, realizar actividades comerciales con Cuba o enviar allí remesas de dinero.

En 1977, el Congreso volvió a reformar la TWEA limitando únicamente al tiempo de guerra el poder del presidente de imponer las sanciones establecidas por la Ley. Sin embargo, el Congreso permitió la continuación temporal de la autoridad presidencial para mantener las sanciones económicas a países a consecuencia de una “emergencia nacional” declarada por el presidente antes del 1 de julio de 1977. Además, el presidente puede “ampliar el ejercicio de tal autoridad por periodos de un año si, para cada ampliación, se determina que el ejercicio durante un año más de dicha autoridad respecto a dicho país conviene al interés nacional de los Estados Unidos”.

Desde 1978, todos los presidentes estadounidenses han emitido memorandos o determinaciones presidenciales que amplían en virtud de la TWEA, durante periodos de un año, la situación de “emergencia nacional” respecto a Cuba por considerar que es “en el interés nacional de los Estados Unidos”.

La administración Trump no fue la excepción. El 9 de septiembre del 2020 firmó su prolongación antes de que expirarse el 14 de septiembre de 2020.

2-Regulaciones al control de activos cubanos

Bajo la Ley de Comercio con el Enemigo, promulgadas el 8 de julio de 1963, también se encuentran las Regulaciones al Control de los Activos Cubanos. Estas contienen el núcleo central de las normas que rigen el bloqueo.

Su objetivo es aislar a nuestro archipiélago, limitar su acceso a divisas, bienes y servicios, incentivar la pobreza económica y la rendición de la Revolución cubana.

La violación de estas regulaciones implica la imposición de sanciones criminales que pueden llegar a ser de 10 años de prisión, multas de hasta 1000 000 dólares en el caso de las corporaciones y 250 000 dólares a individuos. Además de sanciones civiles, confiscación de propiedades, embarcaciones, fondos, valores y documentos involucrados.

Estas sanciones afectan no solo a las relaciones entre Cuba y EE.UU. Tienen un carácter extraterritorial, pues influyen en el comercio con terceros países. Prohíben, por ejemplo, exportaciones a Cuba de productos que incorporen alguna parte o material de fabricación estadounidense, transacciones en dólares estadounidenses a bancos de terceros países que mantengan cuentas en dólares para nuestro país o nacionales cubanos, corporaciones de terceros países con participación minoritaria cubana, entre otras restricciones.

3-La aplicación de la Ley de Comercio con el Enemigo es ilegal.

Como hemos subrayado esta ley significó la calificación oficial de Cuba como enemigo de Estados Unidos (EE. UU). Sin embargo, está pensada para tiempos de guerra y ante amenazas a la seguridad nacional. Es por ello que su aplicación contra la Mayor de las Antillas es considerada ilegal, incluso bajo la propia legislación del país que la impone.

Además, no existen argumentos que sustenten la prolongación de una situación de emergencia nacional que justifique la aplicación del bloqueo a Cuba y las leyes que lo sustentan.

Actualmente Washington solo la mantiene vigente contra Cuba. Otros países como China, Vietnam y la República Popular Democrática de Corea la sufrieron en algún momento de la historia.

4-El bloqueo contra Cuba una vergonzosa aberración

El bloqueo y las leyes que lo sustentan han causado severos perjuicios a Cuba, su economía y relaciones comerciales con el mundo.

A nivel planetario nadie duda hoy que el bloqueo económico y comercial de Washington contra Cuba –recrudecido por Donald Trump, es un crimen de lesa humanidad que puede ser calificado sin vacilar de genocidio. Las reiteradas votaciones de la comunidad internacional en las Naciones Unidas exigiendo a los Estados Unidos poner fin a esta vergonzosa aberración dan fe de lo que afirmo

Sobre la conciencia de los gobiernos yanquis que desde el triunfo de la revolución han utilizado este cobarde método para tratar de poner de rodillas a nuestro país, pesa la inmensa culpa por todos los perjuicios y privaciones causados por ellos al heroico pueblo cubano.

Destacadas voces de todo el mundo han demandado con fuerza en estos últimos días el levantamiento de esa medida unilateral de Estados Unidos en su intento de asfixiar a la isla, incluso con más restricciones en medio de la pandemia por el Covid-19.

No puede ser que, en estos momentos de pandemia mundial, Cuba siga sufriendo el bloqueo después de más de 60 años, que afecta a toda su población. Debe acabarse ya porque Cuba salva vidas y el bloqueo mata pueblos, han expresado en clara referencia a la ayuda humanitaria que hoy brinda la nación caribeña a varios países afectados, con brigadas médicas desplegadas en los lugares con picos de contagio.

Desde el punto de vista del Derecho Internacional y la legislación estadounidense no se justifica semejantes acciones en tiempos de paz y mucho menos la arbitraria aplicación de la criminal “Ley de Comercio con el Enemigo”. Aun así, es una política que a pesar de demostrar a través de los años su inefectividad, el gobierno de Estados Unidos insiste en mantener, por lo que caracterizará mientras esté vigente, las relaciones bilaterales entre ambos países.

En virtud de lo expuesto y de la naturaleza explotadora y criminal del imperialismo yanqui, ¡es indudable que el mismo es el verdadero enemigo de la humanidad!

 

Por Miguel Ángel García Alzugaray

 

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Las más de 240 medidas de Trump contra Cuba

 

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Caravanas en el Mundo contra el Bloqueo a Cuba

 

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La guerra cultural y el alma de los pueblos

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La guerra cultural y el alma de los pueblos

 

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Cubierta del libro Apuntes en torno a la guerra cultural de Abel Prieto Jiménez.

Con frecuencia solemos mencionar la expresión guerra cultural como si se tratase de un fenómeno reciente, pero la verdad es que existe desde hace mucho tiempo. A través de la historia de la humanidad han ocurrido disímiles pugnas, competencias; batallas por conquistar territorios, imponer modos de vida y lograr hegemonías. Durante siglos prevalecieron las luchas armadas, las explosiones, los disparos, las muertes… Esas guerras solían reconfigurar el orden político y económico global. Tal vez los dos mayores ejemplos son la primera guerra mundial (1914-1918) y la segunda (1939-1945), con millones de víctimas, y transformaciones de gran alcance en todo el planeta.

Mucho antes de estos dos grandes y lamentables acontecimientos, palpitaba ya una lucha en el plano de la cultura, entendida mucho más allá del arte. Cuando un grupo de personas sometía a otra, o cuando una nación conquistaba otra, existía también el propósito de imponer su religión, sus costumbres, etc. El surgimiento de la imprenta, los libros, los periódicos y agencias de noticias como EFE y Reuters permitieron llegar a una mayor cantidad de personas, con las ideas, visiones e informaciones de interés para sus dueños. Con la creación de la radio, la televisión y el cine aumentaron las posibilidades de influencias en grandes mayorías.

Poco a poco se fueron creando grandes consorcios y monopolios de la comunicación, especialmente en los países con mayor poder económico, que además pretendían lograr una hegemonía en el terreno de la cultura. Pensemos, por ejemplo, en los héroes de las películas estadounidenses. ¿Qué características tienen? ¿Quiénes suelen ser los vencedores? ¿Cuál país suele salvar a la humanidad en estas obras de ficción? Pues, por supuesto, Estados Unidos.

Con el desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías, todo eso se ha incrementado hasta límites impensables. Los conquistadores del siglo XXI saben que quienes hieren o matan la identidad, las bases culturales de un pueblo —elementos poderosos de orgullo y resistencia— también asesinan su alma, parte esencial de su fuerza e independencia.

Un considerable porciento de los servidores informáticos radican en Estados Unidos: nuestros datos pasan por ahí. Dejamos huellas de nuestra personalidad, nuestras relaciones, gustos, sueños… Y quienes dominan ese aparato tecnológico o cuentan con el dinero para pagar pueden direccionar contenidos hacia públicos específicos, ciudades y países. Sin duda, poseen una ventaja indiscutible.

Más del 75% de los miles de millones de usuarios de Internet se conectan a diario. Me gusta imaginar este fenómeno como una especie de cancha deportiva, en la que existe una competencia constante por ser visto y posicionar contenidos; una batalla cultural e ideológica que para algunos podría ser inconsciente. Esto también se extiende a lo económico.

Según el libro La dictadura del videoclip, del profesor español Jon Illescas, siete de los diez audiovisuales (específicamente videoclips) más reproducidos en Youtube entre 2005 y 2015 son de Estados Unidos. El 61,5% de las banderas que aparecen en estos materiales corresponde también a la de ese país, multiplicando por seis la frecuencia de la segunda: la de Gran Bretaña. El 90% de ellos son cantados en inglés.  A eso sumamos que en casi cuatro de cada diez videos (39,8%) hay apología a drogas legales (usualmente alcohol), y en más de uno de cada diez, ilegales (marihuana, casi siempre). El modo de vida que más se refleja es el estadounidense, como también sucede en otros materiales audiovisuales.

Hace algunos meses, en un encuentro con el periodista y catedrático Ignacio Ramonet, radicado en Francia, y con la cubana Rosa Miriam Elizalde, se utilizaba el término “colonialismo 2.0”, un vocablo (colonialismo) que a nosotros no nos parece exagerado ni desfasado, sino muy actual. Cuando uno analiza las particularidades del mundo digital y su funcionamiento, comprende la dimensión de todo eso y las batallas de diversa índole, en las cuales se pueden definir cuestiones transcendentales.

Recientemente, durante un evento realizado en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Ramonet aseguró que “la verdad es cada vez más emocional”, un elemento que suele ser aprovechado para socavar los cimientos ideológicos de los internautas y los pueblos en general. Las redes sociales han sido utilizadas en diferentes países como vehículos para crear descontento popular, incluso para incitar a levantamientos que se trasladen a los espacios físicos, y viceversa, pues se pretende que cualquier hecho también tenga su amplificación en las plataformas hipermediales, muchas veces de forma exagerada. Cuba es blanco permanente de todo eso.

En la actualidad, predominan las estrategias que privilegian la conjugación de sucesos en plataformas digitales y en el mundo físico, con una fuerte disputa en lo simbólico que incluye tergiversaciones de la historia e intentos de apropiación del pensamiento de sus héroes; todo ello con grandes cantidades de dinero destinadas a la subversión y el apoyo a supuestos movimientos por el “cambio”.

Tenemos la suerte enorme de que con el triunfo de la Revolución el 1ero. de enero de 1959, el arte y la cultura en general han sido consideradas prioridades, sin obviar la crítica y las situaciones complejas en el panorama nacional. En momentos muy complicados, el Líder Histórico de la Revolución Fidel Castro enarboló frases como “la cultura es lo primero que hay que salvar”, pues siempre tuvo mucha claridad sobre su importancia como alma de un pueblo; esencia que permite resistir, hacer y soñar sin perder la belleza. Miguel Díaz-Canel, presidente de la República, también es un hombre de la cultura, un amante de la música y las artes todas, un intelectual de este tiempo.

El escritor Abel Prieto, actual presidente de Casa de las Américas, en su libro Apuntes en torno a la guerra cultural nos brinda muchas luces sobre este fenómeno, y explica cómo en el caso particular de Cuba la vanguardia artística y política, la cultura y su pueblo han formado un nicho de resistencia y belleza que será siempre fundamental para el avance del proyecto revolucionario.

Si importante es estar conscientes de estas realidades, más lo es pensar y articular estrategias supranacionales en favor de la solidaridad entre nuestros pueblos y la soberanía. Debemos tener maneras más pertinentes, atractivas e inteligentes para mostrar nuestras verdades en el ciberespacio, pero también es preciso lograr una mejor formación cultural que permita identificar estos fenómenos y adoptar posiciones críticas ante las constantes tergiversaciones o bombardeos de contenidos por vías diversas, en un entramado de móviles, pantallas, tabletas electrónicas, redes, televisores, libros, medios de prensa y las complicaciones de nuestras vidas cotidianas.

En medio de todo eso resultan esenciales la inteligencia y el trabajo en equipo. Desde las organizaciones y movimientos internacionales de izquierda necesitamos una mayor articulación. En el espacio de debate Dialogar, dialogar Ramonet comentaba a varios jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz que, en ocasiones, los movimientos de izquierda no aprovechan al máximo la producción audiovisual, aunque logren estar en el poder un tiempo considerable. A veces no queda una película, una novela o un libro de ficción que aborde los sucesos, con frecuencia muy heroicos e interesantes. Sucede que hasta vienen otros autores y lo hacen desde una posición completamente contraria y con manipulaciones.

Ojalá logremos que prevalezca un pensamiento descolonizador a nivel global que potencie la dignidad de los seres humanos, el bienestar individual y colectivo, el progreso y la soberanía de nuestros pueblos. Una pretensión noble a la cual nunca deberemos renunciar, porque las disputas en lo simbólico, en las ideologías, jamás cesarán. El futuro podría ser más complejo.

 

(Tomado de La Jiribilla) /  Autor: Yasel Toledo Garnache

 

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Guerra cultural y manipulación: Ser o no ser, el yugo o la estrella

 

 

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