USA vs Cuba: Millones$, golpe suave, medios “independientes” y mercenarios plattistas

1).-La guerra de la infamia y la estrella que ilumina y mata

 

El asesinato del carácter o de la reputación, como también es nombrado en los manuales de guerra sicológica de varias agencias y organismos de inteligencia, forma parte de los métodos utilizados por los servicios especiales de EE. UU. para destruir a los adversarios del sistema capitalista, a los enemigos del imperio.

Mediante la aplicación de acciones directas, la realización de campañas mediáticas, la construcción de rumores basados en mentiras o medias verdades, condenan al «objetivo» de sus ataques a una muerte cívica.

Fue una de las herramientas fundamentales en la guerra a muerte librada por EE. UU. y sus aliados contra el socialismo y los movimientos anticoloniales, progresistas, o simplemente contra aquellos líderes que mostraban algún grado de independencia frente a las pretensiones hegemónicas del imperio durante el siglo XX.

El avance de las tecnologías y el surgimiento de internet permitieron aumentar exponencialmente el impacto de esta herramienta.

La creación de la Fuerza de Tarea en Internet, también conocida como Grupo Operativo de Internet para la Subversión en Cuba, siguiendo las directrices planteadas por el presidente Donald Trump en su memorando presidencial del 16 de junio de 2017, permitió llevar a una nueva dimensión los ataques a la reputación de los cuadros, periodistas, artistas, y todo aquel que «ose» defender a la Revolución o no se pliegue a la campaña difamatoria.

La Fuerza de Tarea contrata netcenters, cibermercenarios, youtubers, verdaderos francotiradores encargados de hacer el trabajo sucio, articulados con la red de medios contrarrevolucionarios, creados, organizados y pagados por Washington.

Un netcenter es un grupo de personas contratadas para crear, manipular y deshacer la reputación de una figura pública, institución u organización política. Cuentan con individuos que manejan varios usuarios en redes sociales y crean una «mayoría digital», compran seguidores, utilizan bots, sicarios digitales, etc.

Su tarea es convocar al odio y fabricar percepciones negativas a partir de mensajes en redes sociales.

Las cuentas madres que generan los mensajes que son replicados en la red de medios «independientes» y las redes sociales, usualmente utilizan a sujetos que tienen cierto reconocimiento o popularidad, personas que pretenden ser periodistas o líderes de opinión, por lo que sus palabras se dan como verdaderas, aunque no lo sean.

Otro elemento utilizado es el conocido como hater, en el ciberespacio. Es el usuario que se expresa con hostilidad, reproduce discursos de odio sobre personas, grupos específicos de la población o sobre un tema.

Las máximas autoridades de nuestro país, funcionarios, figuras públicas, artistas, periodistas, todo aquel que defiende a la Revolución o que muestre simpatía por ella, ha sido víctima de los haters, organizados por los netcenters al servicio de la CIA.

Desacreditar, mediante ataques coordinados, utilizando todos los recursos de las tecnologías, realizar campañas negras duraderas en el tiempo, sin descanso, que afecten sicológicamente al agredido, que bajen su autoestima, que disminuyan su credibilidad y legitimidad, son los objetivos.

Nuestra prensa revolucionaria, no por gusto, ha sido víctima permanente de esta táctica de guerra sicológica, en el afán de desarmarla. Desunidos nos quieren, y huérfanos de ideas, para vencernos.

Los que, por oportunismo o por cobardía, se prestan para ese juego, los que sin respeto por sí mismos participan en la ordalía convocada por los enemigos de Cuba, se han colocado en las antípodas de su tierra y de su gente.

El ego sublimado que les acompaña, les impide darse cuenta de que no son el ombligo del mundo, que son apenas una minoría insignificante, en comparación con el pueblo del que formamos parte, y al que nos debemos.

2).-El Maidán de bolsillo o la feria de las vanidades

 

Según plantea Gene Sharp, a quien se atribuye la estrategia de las revoluciones de colores, una de las primeras acciones recomendadas para comenzar una revuelta «no violenta» es ocupar las plazas públicas.

También se inscriben entre las orientaciones de los gurús de esta estrategia, la focalización de la protesta en un espacio reducido, para concentrar los medios de prensa convocados para la acción y aprovechar al máximo los recursos humanos, utilizar grupos musicales y danzarios, acciones plásticas, y construir tribunas públicas para la intervención de oradores «improvisados», con el fin de que no decaiga la asistencia.

Detrás de este tipo de acciones hay siempre una bien planeada maniobra de relaciones públicas, donde intervienen verdaderos emporios del arte de mentir y falsificar la realidad. Detrás de estas armas de combate, como bien las define el coronel retirado del Ejército de EE. UU., veterano de la agresión a Vietnam y estratega del golpe blando, Bob Halvey, están los expertos en guerra sicológica, los magos de la percepción, los fabricantes de la «verdad».

El «arte» de Tania Bruguera y compañía empalidece, hasta desaparecer en la nada, ante los performances que pueden crear estos señores.

En el encuentro que Fidel sostuvo con artistas e intelectuales los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, escenario de sus conocidas Palabras a los intelectuales, en la Biblioteca Nacional, convocó a los creadores revolucionarios a desarrollar su obra dentro de la Revolución. El Comandante en Jefe previó el combate en el cual nos veríamos implicados en los años por venir, frente a la maquinaria de propaganda imperial. Viajó al futuro y nos alertó.

Lo que ocurrió el 27 de enero frente al Ministerio de Cultura, no pasa de ser una feria de vanidades, un show de egos sublimados, donde la ignorancia sentó cátedra. Que alguien se autoproclame artista no lo convierte en uno. Se necesita talento, trabajo, estudio y sacrificio de años.

Ha sucedido que quienes se creen dueños de este mundo, con el fin de utilizarlos para oscuros intereses, han fabricado artistas generosamente calzados con premios, becas y emolumentos capaces de comprar almas y aprovechar las virtudes del arte para influir y manipular conciencias.

El arte debe servir para enriquecer el alma de los seres humanos, también para cuestionar, para increpar; debe combatir, transgredir, debe atreverse a cruzar fronteras, romper esquemas, debe emocionar, alegrar, estremecer, elevar… pero cuando el arte se adocena al servicio de la infamia, cuando se pone a disposición de los peores planes de los poderosos de este mundo, cuando obedece al dinero y se inclina ante el egoísmo, cuando se entrega como arma en manos de quienes pretenden mancillar a un pueblo, deja de ser, se convierte en triste espectáculo de feria barata.

Debe ser triste bufonear en los salones del imperio, a cambio de un rinconcito en su Parnaso; allí donde la vergüenza y el vacío desalma a más de una sombra que pudo, en cambio, ser y pervivir en la memoria de su pueblo, pero que eligió la apostasía.

3).-Vocación mercenaria

 

De que los hay, los hay. Quienes apuestan siempre por llamar la atención, con ínfulas de líderes, que trazan pautas y –muy importante– cobran por lo que hacen. Eso es ser mercenario.

Acudo al diccionario y leo: «persona que, a cambio de dinero, combate a favor de un poder extranjero. Puede, incluso, ingresar a esa guerra por su afán de lucro, y no por motivos ideológicos».

Por lo que hoy se deja ver, no siempre el mercenario tiene un fusil en las manos para subvertir violentamente. En los actuales escenarios comunicacionales, como las redes sociales, proliferan también los difamadores incendiarios que, por tarifas bajas, se venden empaquetados en el irrespeto a su propia nación, amparados no solo en la repetición de la mentira, sino, en muchos casos, en la vulgaridad y en la ofensa.

Un denominador común los identifica: desprecian a su país, a su pueblo, a la obra que se levanta, y lo hacen a través del odio, la insistencia perversa en alterar el orden, desestabilizar la sociedad en que viven, porque es el interés del extranjero que paga.

Dan náuseas tales afiliaciones vendepatrias, partidarias de siniestras sanciones extraterritoriales que hagan padecer a los ciudadanos del país donde ellos mismos nacieron y hasta viven. Cuestionan todo, pero no proponen nada que convenga al bien colectivo, con lo que todos concuerden y se dispongan a construir unidos. Nada habrá que no sea destruir, para después servir a los mercaderes, los escombros de su país en bandeja de plata.

En el show reciente de quienes, desde Cuba, orquestaron las escenas mediáticas frente al Ministerio de Cultura, hubo varios que no tienen más argumentos que vejar la bandera nacional, insultar a las autoridades del orden, asediar a funcionarios públicos, rogar abiertamente la invasión militar del más grande enemigo de su tierra, como si misiles y metralla pidieran credenciales para matar.

Con los mercenarios, con los que parlotean según los dólares que reciben, el mejor diálogo siempre será la actuación serena pero firme. Toda conversación será posible mientras medie el respeto, la inclusión, la ética y la idea del bien colectivo.

Cuando indagué cuán bien le cae el calificativo de mercenario a estos personajes, encontré similitud entre el que actúa como tal en una guerra convencional, y el que agita grupúsculos en las trincheras mediáticas: sus financistas.

A los mercenarios de las guerras que promueve Estados Unidos por el mundo, por lo general, los emplean compañías privadas, como Blackwater, tristemente recordada por los horrores que asolaron poblaciones de Iraq, Libia, Siria y Afganistán, entre otras.

Los que llevan celulares por fusiles, los que filman a retazos para construir, después, una «verdad» artificial, responden a una catadura moral con etiqueta de precio.

A esos también los contratan «compañías» con dueños altamente oficiales, como el propio Gobierno estadounidense: la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (Usaid), la Fundación Nacional para la Democracia (NED), y la Fundación cubano-americana, entre otras.

Bajo esas mascaradas se mueven montos millonarios, aunque apenas migajas lleguen a los títeres en el terreno, quienes, complacidos, ignoran las tajadas con las que se quedan sus titiriteros e incontables intermediarios, de los cuales, estos acá, son carne de cañón, ensartada –para que se lo crean– en una punta de lanza.

Cifras revelan que el pasado año, en medio de la pandemia por la COVID-19, solo el Departamento de Estado ofreció un millón de dólares para articular el apoyo a quienes, arropados en el fracasado intento subversivo del grupúsculo de San Isidro, se sumaran a la promoción de la desobediencia civil en la nación.

Los que, por morder el anzuelo financiero lanzado desde Estados Unidos, llegan a reconocerse y hasta proclamarse líderes de inventados proyectos, no pueden ocultar su vocación mercenaria, expresada en el odio que sienten por su propio pueblo.

Tales actuaciones siempre son aborrecibles, muchas veces hasta por sus contratistas.

4).-La fórmula de Praga y las revoluciones de colores para Cuba

 

Durante la ofensiva cultural librada por la CIA contra el socialismo, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la agencia de inteligencia estadounidense creada en 1947 se infiltró en todos los espacios de la cultura.

La CIA publicó a autores conocidos que seguían la línea de Washington, realizó múltiples acciones para contrarrestar el arte con algún contenido social, subvencionó a periódicos y periodistas, y compró a artistas e intelectuales.

El proceso que llevó a la derrota del socialismo en el este europeo, tuvo mucho que ver con los efectos en las mentalidades de la intensa guerra cultural que tuvieron que enfrentar durante años, amén de los propios errores de esos proyectos.

Las «revoluciones» procapitalistas ocurridas en el llamado Campo Socialista, a finales de los 80, responden a un guion similar, ajustados a las características de cada nación, en dependencia de la historia y la cultura. En Bulgaria, el guion restaurador se montó sobre los problemas ecológicos que atravesaba ese país; en Polonia, aprovecharon los sentimientos religiosos y el malestar en algunos sectores obreros; en Checoslovaquia, se apoyaron principalmente en el movimiento cultural y político heredero de la Primavera de Praga, etc.

En Praga, el movimiento antisocialista nucleado en torno a un grupo de intelectuales, entre ellos, Vaclav Havel, dramaturgo checo, apoyado desde occidente por los servicios especiales europeos y la CIA, llevó adelante, en 1989, una revolución bajo las banderas de la «no violencia».

Los principales medios de occidente habían promovido durante años la imagen de Havel como el gran líder antiburocrático capaz de restaurar el capitalismo y llevar la libertad a su país.

Havel fue presidente del Círculo de Escritores Independientes, fundador del movimiento Carta 77 y líder del grupo de oposición Foro Cívico. Fue multigalardonado por organizaciones e instituciones en Estados Unidos y Europa, además de mimado por la crítica en occidente.

La Revolución de Terciopelo, como se bautizó al golpe blando que puso fin al socialismo en Checoslovaquia, logró el éxito con relativa facilidad. Vaclav Havel fue electo presidente, el país se dividió en Chequia y Eslovaquia y se aplicaron políticas de choque neoliberales en nombre de los derechos humanos y la libertad de expresión.

El modelo de Praga se ha intentado traspolar una y otra vez a la Habana, pero la imposibilidad de encontrar líderes de una oposición procapitalista, ha obligado a la CIA a fabricar sus propios Vaclav Havel a través de becas de formación de líderes en el exterior, premios y promoción mediática.

Fabricar movimientos artísticos respaldados por prestigiosas organizaciones internacionales, intentar lograr la extraña metamorfosis de convertir el seudoarte en arte de vanguardia, para utilizar a estos elementos en contra de la Revolución, es el propósito que persiguen los servicios especiales estadounidenses.

La fórmula de Praga, utilizada contra Cuba, tiene serios defectos en su concepción y puesta en práctica.

La Revolución cubana es auténtica, hija de nuestra cultura y de las ideas, el nacionalismo aquí es fruto del proceso de liberación anticolonial y antimperialista. Desconocer la naturaleza política del poder en la Mayor de las Antillas, les ha llevado y les llevará al fracaso una y otra vez.

5).-Tania Bruguera: Del «artivismo» a la subversión, el susurro imperial

 

El afán de protagonismo de Tania Bruguera se desbocó el pasado 27 de noviembre, cuando a las puertas del Ministerio de Cultura maniobró para capitalizar los reclamos, muchos de ellos atendibles, de los artistas congregados, sabotear las posibilidades de entendimiento y situar personas bajo su égida entre los interlocutores negados al diálogo

Ella quiere que la miren, la mimen, la tengan en cuenta si Cuba cae, es un decir, y llega la hora de repartir el botín. Por ello se ha hecho notar, se ha dejado fichar con entusiasmo y conocimiento de causa, y cada vez oculta menos su papel: alentar la subversión del orden institucional y el estallido social.

La artista que es, osada, transgresora, emparentada con prácticas que en el campo de las artes visuales han pugnado por avanzar en la búsqueda de nuevos lenguajes y significados desde el performance y la ruptura de compartimentos estancos, la que se proclama «artivista», aparece por estos días como lo que quiere en verdad ser: una opción atractiva, altamente cotizada, entre los círculos que en Estados Unidos pretenden apoderarse nuevamente de Cuba.

Ese es el lugar que ocupa Tania Bruguera en el entramado puesto en marcha, desde noviembre pasado, para mostrar ante el mundo un clima de ingobernabilidad en la Isla, lanzar señales, a la nueva administración estadounidense y a los aliados de esa nación, acerca de la irreformable obsolescencia de la Revolución Cubana, y, en el plano interno, instigar la desconfianza y el descrédito hacia nuestra institucionalidad. Nada nuevo bajo el sol; se repite el esquema aplicado en los países exsocialistas de Europa oriental: un Vaclav Havel en Praga, un Jacek Kuron en Varsovia.

Su afán de protagonismo se desbocó el pasado 27 de noviembre, cuando a las puertas del Ministerio de Cultura maniobró para capitalizar los reclamos, muchos de ellos atendibles, de los artistas congregados, sabotear las posibilidades de entendimiento y situar personas bajo su égida entre los interlocutores negados al diálogo. De paso, diré que no la tiene fácil, pues hay otros interesados en figurar, por encima de ella, en lo que intentan presentar como un supuestamente articulado grupo 27N. El lema «todos somos uno» se desinfla.

En consecuencia, la artista, desde entonces, y como ha sido habitual en su trayectoria, no ha dejado de manifestarse políticamente en las redes sociales y en los medios financiados desde EE. UU. La emprende contra el Ministro de Cultura, contra los artistas que no le siguen la corriente. El denominado artivismo es un subterfugio, juega a la política sin embarazo alguno. Se asocia a Cubalex, tinglado diseñado para proteger a elementos contrarrevolucionarios con el dinero de la National Endowment of Democracy (NED). Su par en Cuba no es Marina Abramovic, sino el sujeto que, en San Isidro, llama a tomar el Capitolio habanero, a imagen y semejanza de los bárbaros que irrumpieron en Washington.

Por cierto, ella anticipó, de algún modo, la arremetida de los correligionarios de Trump, cuando el 30 de diciembre de 2014 intentó protagonizar un escándalo en la Plaza de la Revolución, con una versión del montaje performático El susurro de Tatlin. Un crítico de arte que secunda y sigue las acciones de Bruguera, calificó el gesto para la galería mediática como «acción política radical». Gesto nada inocente; días antes se había producido el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE. UU. Había que recordarle a Obama el compromiso de la Casa Blanca con el derrocamiento del Gobierno cubano, lo mismo que ahora quieren recordarle a Biden.

Ni antes ni ahora se trata de una voluntad espontánea, sino de una operatoria calculada, tal como denunció el colega Raúl Antonio Capote en la más reciente entrega de la serie Razones de Cuba, transmitida el jueves por el Noticiero Nacional de Televisión, cuando aseguró que Estados Unidos precisa formar a esos individuos, y para ello implementa estrategias como el otorgamiento de becas, como la que disfrutó Bruguera en los 90: «Ellos necesitan –explicó–, sobre todo, cambiar la manera de pensar de los cubanos, crear una masa acrítica de personas que no crea en la Revolución, y nada más valioso que la cultura para poder cambiar valores».

Claro está, la cultura como mero pretexto. Ella misma lo ha dicho más de una vez: el arte «para intentar nuevas estructuras políticas» (2005), «un medio para otras cosas» (2008). En su cabeza resuena el susurro imperial.

6).-Tras la máscara, las verdaderas intenciones

 

Financiados, directa o indirectamente, por personas que viven fuera de Cuba y por organizaciones contrarrevolucionarias que buscan subvertir el orden institucional y provocar un estallido social en la Isla; enmascarados con la supuesta intención de conseguir cambios en la política cultural cubana –para lo cual se camuflan tras otros artistas que sí abogan por un país mejor–, estructuran sus acciones en cuatro grupos con definidas funciones en la organización, como se ha denunciado recientemente en la emisión estelar del Noticiero de la Televisión Cubana.

Quienes asumieron un papel protagónico en la manipulación de lo acontecido el pasado 27 de noviembre en las afueras del Ministerio de Cultura, incitando al descrédito hacia las instituciones culturales e intentando mostrar la supuesta vetustez de nuestra Revolución, conciertan sus actividades a través de la plataforma WhatsApp.

En la estructura que han creado, incluyen, en primer lugar, al grupo de organización, cuyo trabajo va encaminado a registrar el resultado de las reuniones y a publicar el resumen de lo discutido en ellas. A su vez, el de prensa y redes sociales se encarga de coordinar entrevistas y de mantener la presencia de la plataforma 27n en internet.

El de redacción elabora borradores de declaraciones para su votación entre los miembros del grupo más grande. Finalmente, el 27n acción es el segmento al cual le corresponde recopilar las propuestas de operaciones, algunas de las cuales están dirigidas a los espacios públicos.

Forman parte de esas cuatro estructuras, algunas figuras abiertamente contrarrevolucionarias, que pertenecen a entidades probadamente financiadas por la Usaid, la Ned y el Departamento de Estado de Estados Unidos, como es el caso de la artista Tania Bruguera y de los periodistas Luz Escobar, Aminta de Cárdenas y Mauricio Mendoza.

Con respecto a las acciones del último grupo mencionado, se citaron dos ejemplos, resultantes de lo concertado a través de la actividad subversiva que promueven más allá de las redes sociales, y que dirigen a las calles.

—Se trata de la propuesta de crear diseños que serán estampados en las monedas de papel correspondientes a 200, 500 y mil pesos cubanos, lo cual inutilizaría billetes en circulación.

—También se mencionó la solicitud presentada a la Asamblea Nacional para que el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, cese en sus responsabilidades.

—Entre los nombres recogidos para tal petición, aparecen algunos indefinidos, otros de personas ya fallecidas, e incluso el del expresidente de Estados Unidos Donald Trump, fechado el 29 de enero desde Washington, hecho que resulta improbable, pues ya en ese momento se encontraba el exmandatario fuera de la capital estadounidense.

Según develan los mensajes expuestos en el NTV, pretenden adueñarse del espacio simbólico. No obstante, empleando mentiras y provocando daños a la economía y al pueblo, solo consiguen dejar bien claras sus verdaderas intenciones.

7).-Las direcciones de trabajo de la CIA contra Cuba

 

Desde el año 1959 la CIA fortaleció su trabajo contra Cuba, algo que siempre hizo desde su fundación en 1947.

En la habana la CIA tenía una poderosa estación local asentada en la embajada yanqui y otra con fachada de comerciantes, fuera de ese edificio.

No por gusto, tanto la CIA como el FBI, asesoraban al dictador Batista en la represión contra el movimiento revolucionario, los obreros y miembros de partidos políticos opositores.

Las líneas de trabajo aprobadas contra la Revolución triunfante, bajo el liderazgo de Fidel Castro.

Direcciones que no han variado en 62 años:

  • La guerra subversiva contra la economía, el comercio y las finanzas.
  • La subversión política e ideológica.
  • El terrorismo.
  • La guerra biológica.

La primera persigue impedir el desarrollo económico del país, provocar escasez de todo lo que pueda ayudar al pueblo, con el fin de que este culpe al sistema socialista de las penurias, impedir las inversiones extranjeras, los préstamos y transacciones financieras

Otras acciones irian a desactivar las producciones necesarias para satisfacer las necesidades internas y la exportación de bienes y servicios.

La segunda intenta erosionar ideológicamente a la sociedad, desmontar los valores, la ética y la historia patria, dividir para romper la unidad popular, mediante la guerra psicológica

El objetivo de la subversión es influir en las opiniones, emociones y actitudes de las personas, con la utilización de la propaganda y campañas de prensa

Por último tienen como fin crear grupos contrarrevolucionarios que reciben elevadas sumas de dinero para su accionar interno.

La tercera pretende sembrar el terror en la ciudadanía con actos criminales que provocan muertos y heridos, para dar la imagen que existe una oposición interna a la Revolución

El objetivo principal es destruir las principales industrias del país, los centros de servicio, escuelas, cines, teatros, transporte terrestre, aéreo y marítimo, la refinación de petróleo y la generación de electricidad, paralizar el suministro de alimentos, medicinas, piezas de repuesto, equipamiento militar para la defensa y devastar las instalaciones que prestan servicio al turismo internacional e incluso atacar empresas comerciales en el exterior, consulados y embajadas cubanas.

La cuarta introducir plagas y enfermedades que destruyen plantaciones, cosechas y animales para alimentar al pueblo, enfermar a miles de personas, incluidos niños y ancianos con virus patógenos mortíferos, con la malsana intención de matar por hambre y sufrimiento a toda una nación.

Esta cruel y despiadada línea de trabajo está aprobada por el gobierno de los Estados Unidos, por los últimos 12 presidentes, sin que ninguno haya podido liquidar a la Revolución, a pesar de los miles de millones de dólares empleados en su empeño.

Variados han sido los programas de acciones encubiertas, incluidos los planes de asesinatos, la fabricación de Organizaciones No Gubernamentales como pantalla para que la CIA no aparezca.

aunque su huella indeleble siempre la delata, donde el espionaje y el reclutamiento de funcionarios está presente con una alta jerarquía, a fin de obtener valiosas informaciones que le permitan ejecutar sus planes subversivos.

Hoy en día la CIA retoma viejos planes, como si la acumulación de tantos fracasos no le fueran suficientes.

 

Por eso se constatan acciones similares a las contempladas hace 50 años en la llamada Operación 40, la cual durante más de 10 años puso en práctica actividades subversivas, presiones en el Congreso de Estados Unidos, actos terroristas, agresiones físicas contra revolucionarios cubanos, espionaje y trabajos de subversión ideológica para confundir, engañar, manipular la mente de los ciudadanos con mentiras y tergiversaciones de la realidad cubana.

El desarrollo tecnológico actual les permite emplear las comunicaciones como nunca antes y llegar por medio de los teléfonos celulares a cada persona, trasladando informaciones que confunden bajo una aparente neutralidad política y así ganar la conciencia de ellas, especialmente de los jóvenes carentes de información y de la historia, muy asiduos a las redes sociales.

En los años 50 del siglo XX, el entonces director de la CIA, Allen Dulles aseguraba:

 

—“Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en cualquier zona, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural a defenderse”.

—“Antes que los portaaviones y los misiles, llegan los símbolos, los que venderemos como universales, glamurosos, modernos, heraldos de la eterna juventud y la felicidad ilimitada”.

—“El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas, las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Los yanquis no cambian ni un ápice sus proyectos de destruir a la Revolución cubana y a las puertas de la entrada en la Casa Blanca del presidente número 13 desde 1959, no esperemos cambios en ese sueño trasnochado, será el mismo objetivo ambicionado, quizás con algún que otro matiz, pero volverán a fracasar, porque en Cuba no hay ingenuos ni tontos que olvidan el peligro de tener a ese vecino cruel y ambicioso.

Nunca olvidemos a José Martí cuando afirmó:

“Mientras sea la guerra un peligro, será siempre un deber prepararse”

8).-Senadores de la Mafia Anticubana en EEUU reafirman su apoyo a mercenarios en Cuba

 

Un reporte publicado por el sitio contrarrevolucionario en internet, Diario de Cuba, da cuentas de una resolución bipartidista presentada este martes en el Senado de Estados Unidos por los legisladores Bob Menéndez, Marco Rubio, Richard Durbin y Ben Cardin, que expresa su solidaridad con los integrantes del llamado Movimiento San Isidro y solicita a las autoridades cubanas iniciar un proceso de diálogo con los artistas independientes.

El texto, citado por la misma publicación, también exige la liberación del rapero Denis Solís, el cese de la represión contra los artistas cubanos y la derogación inmediata de los decretos 349 y 370 así como de las demás leyes y regulaciones que violan la libertad de expresión en la Isla.

De acuerdo con la misma, el documento condena “la agresión del ministro de Cultura cubano, Alpidio Alonso, al reportero de DIARIO DE CUBA Mauricio Mendoza, también pidieron a los funcionarios del MINCULT “que se abstengan de ejercer violencia física y cualquier otro acto de represión contra los artistas y periodistas cubanos”.

Además de confirmar las reiteradas denuncias hechas por la prensa cubana del papel que juega la mafia anticubana en la creación y apoyo financiero de los llamados movimientos que dice defender, el documento presentado por los senadores anticubanos es otra muestra más del cinismo de unos representantes más interesados en los asuntos de otros países que los que realmente afectan a quienes los eligieron.

De cuál libertad de expresión puede hablar Marco Rubio, cuando él, con el fin de ahogar a Cuba por todos los medios posibles, ha sido el arquitecto de la creación de listas que prohíbe a los artistas cubanos actuar en Estados Unidos por el simple hecho de no renunciar a los lazos que los unen con su patria.

De qué violencia, cuando el representante por la Florida, inspirador de una campaña de mentiras contra la elección de Joe Biden, figura, aunque ahora se empeñe en negarlo, entre los principales incitadores de los hechos violentos que tuvieron lugar en el pasado 6 de enero en el Capitolio.

Más que ocuparse de las fracasadas escaramuzas mercenarias que intenta fomentar en Cuba, con el fin de obstaculizar las relaciones de Estados Unidos y la Isla, Marco Rubio, debería sumar su nombre a las más de 25 mil firmas promovida por decenas de organizaciones cívicas que, ahora mismo, exigen la renuncia de su colega Ted Cruz acusado de ser cómplice de terrorismo doméstico.

9).-Los peones del veneno: María Elvira Salazar y Frank Calzón

 

Muchas han sido las personas, entre ellas líderes de opinión de la sociedad cubana, que se han solidarizado con quienes en días recientes han sufrido el doloroso y repudiable envenenamiento de sus mascotas.

También se ha reclamado el necesario esclarecimiento de esos hechos y una legislación –sobre la que se han publicado noticias halagüeñas en medios de comunicación oficiales acerca de su próxima puesta en vigor– que sancione el daño a las especies con las que convivimos, incluyendo aquellas que nos acompañan en nuestro entorno más cercano.

Leyendo varias de las publicaciones a raíz de estos hechos, incluida una en este diario, llama la atención el rechazo a la idea que «responzabiliza a la Seguridad del Estado de la muerte de los canes, como represalia ante el activismo de sus dueños».

Esa tesis, que ha reproducido el sistema de medios privados financiado desde Estados Unidos, cuya trayectoria de noticias falsas y manipulaciones sobre Cuba no es corta, por más descabellada que sea, no debemos dejar de preguntarnos de dónde salió.

La Internet permite ver la primera vez que alguien dijo algo sobre un asunto: si usted busca en la red Twitter, encontrará que fue la congresista estadounidense, integrante de la mafia anticubana, María Elvira Salazar, quien el 2 de febrero, cuando nadie había lanzado la teoría que culpa a las autoridades cubanas del envenenamiento de mascotas, al citar un tuit de uno de los dueños de medios privados que, desde EE. UU., es parte de las campañas mediáticas contra Cuba, dio la primicia de la oportunista calumnia.

Nada raro. Una mirada rápida al perfil de la señora Salazar permite comprobar que está repleto de llamados a más bloqueo contra Cuba, y de posiciones contrarias a que el nuevo Gobierno estadounidense retire a la nación caribeña de la espuria y absurda lista de patrocinadores del terrorismo, algo que perjudica a todos los que vivimos en esta Isla, independientemente de cómo piensen políticamente: «¡Rechazo enérgicamente cualquier intento de esta administración de remover al régimen asesino de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo!», tuiteó, hace pocos días.

El 6 de febrero, a raíz de un segundo caso de envenenamiento, el mismo autor del tuit que replicara María Elvira Salazar, hace suya la tesis de aquella, y es retuiteado nada menos que por Frank Calzón, con largo historial en organizaciones terroristas patrocinadas por la CIA contra Cuba, como Alpha 66 y Abdala, y que se recicló en «las luchas por los derechos humanos» financiadas por el Gobierno estadounidense a través de la Usaid, dirigiendo un proyecto  de propaganda anticubano desde Freeedom House, entidad que Washington utiliza, desde el siglo pasado, en su estrategia contra  países y organizaciones que les resultan incómodos.

No pocas personas se han preguntado, a raíz de esos envenenamientos, a quién conviene enrarecer el diálogo entre instituciones estatales y los grupos que en Cuba abogan por mayor protección hacia los animales, cuando está a punto de darse un paso como la deseada normativa del bienestar animal. La respuesta es bastante obvia: a gente como Calzón y Salazar, a los mismos que no tienen escrúpulos para lanzar cualquier mentira, con tal de que eche agua al molino del malestar y la división entre cubanos.

Ojalá cese para siempre ese tipo de prácticas brutales contra seres que motivan cariño y solidaridad, que se establezcan las normativas y se promueva la cultura que contribuya a impedirlo, pero no vendrán de la mano de personas como María Elvira Salazar y Frank Calzón, verdaderos peones del veneno. La solidaridad es lo contrario del odio. La justicia y la verdad nunca nos las traerán quienes piden más bloqueo, y no cesan de fabricar mentiras que justifiquen su sueño de una Cuba ensangrentada por la violencia.

 

10).-¿Diálogo, o el negocio del cantinfleo?

 

Resulta que el «diálogo» es la última bandera levantada por la contrarrevolución en Cuba que, con nombre de Articulación plebeya, sin respaldo en la calle, se muda a Internet para, en forma de «mesa redonda», mantener viva la tarea de deslegitimar la institucionalidad cubana. El tiempo transcurre vertiginoso, más en el mundo efímero de las redes sociales digitales, y antes de que este sea otro más en la lista de los fracasos empujados desde el Norte para cambiar Cuba, tal vez sea útil dejar algunas precisiones en papel impreso:

  1. El contexto en el que surge esta Articulación es el del intento de un golpe blando que se dio en nuestro país a partir de un simulacro de huelga de hambre, por el encarcelamiento por desacato a la policía de un representante autodefinido como pro- Trump 2020. Entre sus firmantes figuran personas con una trayectoria conocida como asalariados de Estados Unidos para la subversión en Cuba, entre ellos, periodistas de los medios pagados por organizaciones de derecha que, históricamente, han servido de pantalla al injerencismo en los enclaves geopolíticos de interés para ese país.
  2. No buscan diálogo, buscan legitimarse como la alternativa «democrática» para el cambio de sistema en Cuba, y ya eso es, políticamente hablando, otra agenda. En ese sentido, muchos de sus firmantes hablan de pluralidad política, no solamente en términos del reconocimiento de que esta realmente existe, lo cual es innegable, sino que presionan por el pluripartidismo, para que puedan tener entrada en el Parlamento cubano y en los órganos de la administración del Estado los intereses económicos y políticos del centro y de la derecha que, en efecto, no serían más que intereses de clase asociados a Estados Unidos, como pasa en la mayor parte de la región, y como pasó en Cuba antes de 1959, que presionarán para la reinstauración capitalista. Esto, ante todo, es una demanda anticonstitucional que se opone al consenso expresado por la mayoría del pueblo de Cuba al refrendar su Carta Magna.
  3. El concepto de democracia en la narrativa de este grupo está vaciado de sentido, no existe una preocupación genuina por una profundización de la democracia de la sociedad cubana, en la medida en que esta Articulación abre espacio a la derecha reaccionaria, principal amenaza para la democracia en la región y en el mundo.
  4. No podrán garantizar un proyecto de nación soberana, en tanto están presentes, con protagonismo, quienes trabajan para medios y organizaciones de un gobierno extranjero y le demandan mediación para la resolución de nuestros asuntos internos. No es casual que una de las participantes en la mesa de marras gestase una carta dirigida al Gobierno estadounidense solicitando condiciones para el levantamiento del bloqueo a nuestro país, lo cual es, además de un acto entreguista, un sabotaje a la labor de la diplomacia, en representación genuina de nuestro pueblo, por el cese del bloqueo y el avance hacia un escenario en que se retomen las relaciones con este país.
  1. No representan la voz de la sociedad civil cubana, como pretenden hacer ver, porque están dejando fuera, en esa pretensión, a más del 86 % de los cubanos, dentro de los que se incluyen todos y todas quienes, sin dejar de ser críticos con nuestra realidad y queriendo un país más próspero, no queremos abandonar el socialismo ni la soberanía nacional.
  2. Se declaran socialistas democráticos para, en la concreta, no superar los lugares comunes de la narrativa liberal que ha sido empleada por la derecha internacional para darle entrada al neoliberalismo en todo el orbe. Se dejaron escuchar abstracciones y sin sentidos como «democracia sin apellidos» o «lo contrario al capitalismo no es socialismo sino democracia», que dejan ver con claridad el horizonte ideológico del «diálogo» al que convoca la Articulación.
  3. Considero que el diálogo y el debate deben continuar siendo componentes esenciales de nuestro sistema político. Y digo continuar, porque el diálogo en Cuba obviamente no comienza ahora que esta Articulación lo ha convocado. Creo que en eso estamos de acuerdo, aunque los mecanismos de nuestras instituciones y organizaciones para promoverlo y convertirlo en un instrumento más efectivo para mejorar su función de servicio social, deban ser perfeccionados y atemperados a las dinámicas propias de una sociedad que ha cambiado.

Desenmascarar las farsas que se nos proponen, disfrazadas de diálogo por los millones de dólares destinados a la subversión en Cuba, a través de mecanismos, eventos y publicaciones en internet, que por primera vez han conseguido fabricar líderes de opinión con simpatías  en sectores minoritarios de la intelectualidad cubana, no solo requiere denuncias, demanda que renovemos las formas de comunicar, movilizar y hacer política, construir los consensos, promover el diálogo auténtico y hondamente conectado con lo popular, la participación en torno a los problemas fundamentales del país. Es lo único que puede cerrar la más mínima grieta a la operación de cambio de sistema político en curso que, lejos de disminuir en los próximos meses y años, se incrementará.

Quienes hemos vivido en otras sociedades notamos que Cuba tal vez sea el país de la región donde la gente más delibera y discute sobre cuestiones políticas en el curso y los espacios habituales de su vida cotidiana.

Recientemente, se discutió la Constitución como antes fueron discutidos los Lineamientos, en ejercicios de participación popular inéditos en la actualidad, incluso para cualquier democracia liberal contemporánea, aunque eso no se cuente como diálogo por los voceros de la política importada. Pareciera que diálogo solo es el que se haga por canales ajenos a la institucionalidad cubana y en franca hostilidad con la Revolución, por más que se intente hacer pasar por otra cosa.

Diálogo sí, pero como diría el Héroe de la República de Cuba, Fernando González, ningún diálogo debe enmascarar el intento de destruir la Revolución y el socialismo.

 

11).-«Tú haz los dibujos, que yo pondré la guerra»

 

Eduardo Galeano los llamaría «representantes de la cultura del envase». O sea, personas a quienes les importa el funeral, pero no el muerto; la boda, pero no la novia. Afirman no tener libertad de expresión: queja que a diario nos llega por Twitter, por las noticias de Google, y hasta por los anuncios pagados de Facebook, sin que jamás se tomen el trabajo de explicarnos qué ideas o pensamientos les reprimen.

Como les importa mucho la envoltura, pero no el contenido, usan todas las vías para pedir un diálogo, sin que todavía sepamos de qué quieren dialogar. El más visible de esos shows ocurrió el pasado 27 de enero frente al Ministerio de Cultura, cuando una veintena de personas fue allí a manifestarse. En esa ocasión, la palabra «diálogo» volvió a ser la principal protagonista; pero esta parecía dicha en otro idioma, en uno donde sonara igual que en español, pero con un significado muy diferente.

Todo empezó en noviembre, con una huelga de hambre y sed, donde mucho se comía y bebía. Por las noticias y las redes sociales nos asustaban con la posible muerte de los huelguistas; relataban el grave deterioro de su salud, mientras que, en directas transmitidas por los propios «desfallecidos», con perplejidad veíamos cómo los «casi muertos» bailaban y saltaban sin descanso. 

Hoy, por correo electrónico, me llegó otra de esas formas desprovistas de contenido con que suelen fabricar noticias de la nada: un llamado a realizar una huelga de arte. ¡Como lo está leyendo: huelga de arte! Fue en reenvío de reenvío, cuyo correo original venía firmado por cierta académica residente en Valencia, España. Al principio pensé que se trataba de un chiste, de modo que entré en la página de Facebook de ese llamado Movimiento y, vaya sorpresa, no lo era.

Con la mayor seriedad del mundo, en la convocatoria exigían que, como forma de protestar contra el Ministerio de Cultura y el Noticiero de la Televisión Cubana, nadie asistiera a las instituciones culturales para hacer arte. Todos debían abstenerse de ir a un teatro, a un cine, a una galería de arte, a una casa de cultura: figúrense, en este minuto, cuando todos esos espacios están cerrados por causa de la pandemia.

Es como si, de pronto, a mí se me ocurriera convocar a una huelga de sol en La Habana, en protesta por lo que me parezca oportuno. Le ordeno al Sol que no alumbre entre las 6:20 p.m. y las 7:06 de la mañana, y ya verán que esto se cumple.

¿Cuál es el objetivo de esa farsa?

-Pues, sencillamente, luego mostrar fotos de instituciones vacías, lo cual sería prueba del supuesto liderazgo y poder de convocatoria que disfrutan entre los artistas cubanos.

Naturalmente, aquí nadie les creerá tal delirio, no son líderes de nada, pero a ellos no les importa. Tan solo necesitan aparentar que lo son, pues simulación y envoltura son las materias primas que consume su maquinaria mediática. Por esa misma razón, antes llamaron a aplaudir en favor de su Movimiento: a las nueve de la noche, justo cuando el pueblo aplaudía la labor se sus médicos. ¡Qué locura!

La mitad de la veintena de personas, que en enero se manifestó frente al Mincult, son corresponsales de medios enclavados en España y Estados Unidos, los cuales reciben financiamiento de la Ned y la Usaid para la propaganda contra Cuba. O sea, esta vez tuvieron que hacer multioficio, desdoblándose como en la novela del Doctor Jekyll y el señor Hyde, para hacer bulto en la manifestación, al tiempo de parecer inocentes periodistas.

No hay dudas, están en severa huelga de arte, y eso alucina. Hace tiempo que no prueban una metáfora, una polisemia, un concepto de las muy necesarias calorías y vitaminas estéticas, y se mueren por inanición artística y falta de creatividad.

Ya dije que todo se promueve desde España y Estados Unidos, pues bien, de pronto descubro unas interesantes noticias.

-Resulta que en Estados Unidos viven 16 millones de personas que no saben leer ni escribir. Son incapaces de leer un periódico, configurar un teléfono o escribir un sms.

Otros 27 millones pueden leer, pero con tal nivel de balbuceo e incomprensión de textos, que en la práctica también son analfabetos.

-Esto representa cuatro veces la población de Cuba, pero bueno, el común de las noticias no se refiere a ello, sino a que allí disfrutan de libertad de expresión.

-Leo otra noticia, ahora procedente de España, donde se relata que alrededor de 150 artistas, raperos, tuiteros, periodistas y políticos han sido condenados allí por delitos de opinión.

El último de ellos es el rapero Pablo Hazel, quien deberá cumplir nueve meses de cárcel y pagar 30 000 euros de multa por cantar una canción contra el rey Juan Carlos.

Esas escandalosas realidades, que les son tan cercanas resultan, sin embargo, invisibles para la Cuba de ficción que quisieran fabricar.

-Para definir tales engañosos métodos, recientemente se ha creado el término de posverdad, neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales.

La posverdad, sin embargo, ni es algo nuevo ni tampoco es la primera vez que, como método de manipulación política, se emplea contra Cuba.

-En fecha tan lejana como 1898, durante la intervención yanqui en la guerra contra España, William Randolph Hearst, magnate de la prensa estadounidense, escribió a su corresponsal en la Isla: «Tú haz los dibujos, que yo pondré la guerra».

En fin, ya lo advierte el adagio: lo que para arriba es excéntrico, para abajo es ridiculez. Ante tales manipulaciones, Groucho Marx diría: «¿A quién le va usted a creer: a mí o a sus propios ojos?».

 

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Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIlumina

 

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