Sugerencia para un homenaje de actualidad al Che

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Sugerencia para un homenaje de actualidad al Che / Luis Toledo Sande*

 

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Desde 1997 los restos del Che, junto a los de sus compañeros caídos en Bolivia, reposan en el Conjunto Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara, ubicado en la avenida de Los Delfines, entre Circunvalación y Avenida 9 de abril, cerca de la entrada a Santa Clara. El Complejo está integrado por la plaza, la tribuna (con 2000 metros cuadrados de extensión y capacidad para unas 900 personas), el memorial, el museo, el salón de protocolo y el memorial. Ostenta la condición de Monumento Nacional, otorgado en  2002. 

 

Ernesto Che Guevara  14/6/1928 – 9/10/1967

 

 

Escritas sin afán alguno de exhaustividad, estas líneas solo intentan sugerir una manera de recordar a Ernesto Guevara en otro aniversario de su muerte, y de un modo que rendiría también homenaje al relevante poeta y ensayista peruano Sebastián Salazar Bondy.

Ningún país, ni en él su capital, es un todo homogéneo. Perú no solamente es —¡si lo fuera!— lo mejor de lo más aprovechable, para el bien, de la herencia incaica y sus prácticas colectivistas. Ni el fruto del ejemplo y el legado de José Carlos Mariátegui, César Vallejo y Javier Heraud, entre otros nombres que jalonan sus tradiciones de digna creatividad y emancipación.

Tampoco es todo Perú la lección de vida del intelectual y diplomático Raúl Porras Barrenechea, a quien Cuba le debe homenaje de gratitud y de justicia. Representante de su país en la reunión de la OEA celebrada del 22 al 29 de agosto de 1960 en San José de Costa Rica, desoyó las instrucciones de su gobierno y apoyó a Cuba contra los planes agresivos que los Estados Unidos orquestaban para asfixiar a la Revolución triunfante. El gobierno peruano desautorizó el voto de su representante, quien regresó a su país, donde el 27 de septiembre del propio 1960 murió como resultado de un infarto.

Pero el ejemplo de Porras Barrenechea sigue vivo en el camino de la diplomacia, anticolonialista y de temprano y sembrador antimperialismo, personificada al servicio de los pueblos de nuestra América por José Martí. Es la que abrazó la Revolución Cubana, en la voz de su líder, Fidel Castro Ruz, y en otras, como las de Ernesto Che Guevara y quien mereció el título de Canciller de la Dignidad, Raúl Roa.

Hay también otro Perú, el representado por la herencia colonialista, con la sombra del conquistador Francisco Pizarro. Ese es el Perú que se ha expresado en la matanza de revolucionarios rebelados contra las injusticias, y en el servicio a los planes imperialistas de los Estados Unidos.

Si se quiere actuar con la necesaria ponderación, la diversidad no permite identificar a Perú con una sola de las dos vertientes que estas líneas han caracterizado de forma somera. Cuando el imperialismo estadounidense y sus lacayos han constituido el llamado Grupo de Lima, viene a la memoria Sebastián Salazar Bondy, autor de Lima la horrible, volumen en el que se reconoce que dio cauce tanto al amor que sentía por la capital de su país como al espanto que ella le provocaba.

En otro aniversario del asesinato del Che en Bolivia, valdría promover a nivel popular una iniciativa que oficialmente no caminaría: rebautizar el piquete mafioso constituido con el nombre de la capital peruana, y llamarlo Grupo de Lima la Horrible.

Ese Grupo y las criminales maniobras para las cuales se creó, realzan el valor de la carta con que Alicia Castro ha renunciado a ser embajadora de su país, Argentina, en rechazo a la aceptación por su gobierno de las estratagemas con que los Estados Unidos intentan aplastar a la Venezuela bolivariana. La carta, que hace esperar una actitud consecuente por parte de la autora, merece la mayor y más efectiva atención de su gobierno, del lado de la justicia defendida en el texto.

La emoción con que se lee la respetuosa carta, escrita por alguien que muestra saber qué merece profunda gratitud —como los gestos de unión latinoamericana abonados por Néstor Kirchner y sus verdaderos continuadores— y qué se debe rechazar con firmeza, remite, aunque el texto no lo nombre, a los modos y la médula de la diplomacia revolucionaria ejercida por José Martí.

En ese camino, que demanda combatir resueltamente las artimañas del Grupo de Lima la Horrible, se rinde también homenaje a Ernesto Guevara, Che, el Guerrillero Heroico. Un argentino que en la ONU, frente a quienes intentaron hallar en su nacionalidad un asidero para devaluar su defensa de Cuba, sostuvo una declaración de principios que sigue viva como brújula para el pensamiento y la acción de nuestros pueblos y sus representantes.

El Che afirmó: “si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”.

Tal es el héroe que refrendó con su vida sus palabras, y a quien su pueblo de origen y toda nuestra América, lo mejor de la humanidad en pleno, deben rendir tributo de lealtad.

 

Fuente: Sugerencia para un homenaje de actualidad al Che

 

Luis Toledo Sande*

Escritor, investigador y periodista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Autor de varios libros de distintos géneros. Ha ejercido la docencia universitaria y ha sido director del Centro de Estudios Martianos y subdirector de la revista Casa de las Américas. En la diplomacia se ha desempeñado como consejero cultural de la Embajada de Cuba en España. Entre otros reconocimientos ha recibido la Distinción Por la Cultura Nacional y el Premio de la Crítica de Ciencias Sociales, este último por su libro Cesto de llamas. Biografía de José Martí. (Velasco, Holguín, 1950).
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Soldadito boliviano con un rifle norteamericano / Por Rosa Miriam Elizalde

 

La impresentable “presidenta” de Bolivia ha celebrado la muerte de Ernesto Che Guevara, al rendir homenaje el 8 de octubre a quienes el 9 de ese mes de 1967 lo asesinaron por decisión de la Central de Inteligencia de Estados Unidos.

La intervención de la CIA en Bolivia es un hecho y el seguimiento interesado que hizo Lyndon Johnson a los guerrilleros, también.  El presidente estadounidense recibía de forma regular informaciones sobre el rastro del Che, desde que en 1965 dejó de ser visto públicamente en Cuba. Uno de los 29 documentos desclasificados con fecha del 22 de abril de 1967, que publicó la semana pasada el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, registra que el dictador boliviano René Barrientos informó al general estadounidense William Tope de la situación de la guerrilla en el país.

Barrientos solicitó a Washington armas modernas y Tope expresó sus reservas con respecto al envío de cualquier arsenal, porque “sería inútil si los soldados bolivianos no reciben instrucciones para la contrainsurgencia”. Los últimos cuatro meses de la vida de la guerrilla, los pasaron Ernesto Guevara y su tropa intentando evadir al ejército entrenado por los Boinas Verdes estadounidenses y asesorado por tres feroces anticomunistas de nacionalidad cubana que trabajaban para la CIA.  Uno de ellos, Félix Rodríguez, “fue clave para enfocar los esfuerzos del 2do Batallón de Rangers en la región de Vallegrande, donde los rebeldes de Guevara estaban operando”, según otro documento de la CIA.

La cineasta cubana Rebeca Chávez obtuvo imágenes de los entrenamientos de los Boinas Verdes y fue la primera en entrevistar a Leonardo Tamayo (Urbano), Harry Villegas (Pombo) y Dariel Alarcón (Benigno), sobrevivientes de la guerrilla, cuando nadie los conocía. “Ellos creían que la muerte del jefe guerrillero era algo que estaba en los planes, pero admitieron que en Bolivia todo se precipitó, básicamente por la intervención de Estados Unidos”, afirma Rebeca.

La historia es cíclica y tal parece que los fantasmas del pasado vienen a decirnos que los hombres no hacen la historia a pura voluntad.  El golpe de Estado a Evo Morales fue un viaje de ida hacia el peor de los pasados, a aquellos tiempos de la doctrina de “seguridad nacional hemisférica” y al regreso de otros procesos similares en la historia de la región: el golpe contra Salvador Allende en Chile y contra Chávez en Venezuela; la copia de la etapa inicial con una gran campaña nacional e internacional de desprestigio a través de los medios; una segunda etapa de agitación de las capas medias que favorecerían la intervención de los militares y policías. Y, finalmente, un remake vergonzoso del asesinato del guerrillero argentino-cubano con el homenaje a sus verdugos.

El mito del Che Guevara, los significados insondables de la sonrisa de su cadáver sobre una mesa de la lavandería de Vallegrande, empezó a caminar por el mundo aquel primer día en que el Ejército boliviano celebraba la muerte del guerrillero con la venia silenciosa de Washington.

El colonizador no necesita ser fanático para defender sus intereses. El colonizado sí, para demostrar su servilismo. Pero ni unos ni otros pudieron prever en 1967 que en ese mismo instante había comenzado otra guerrilla, ya no en los cerros ni en las selvas, sino en el imaginario de los pueblos. Ellos le dieron al guerrillero nuevas vidas, lo reconstruyeron, y aunque el Ernesto Guevara que hoy es imaginado no sea el de los ’60, al mismo tiempo lo sigue siendo. La historia también es cíclica cuando renueva el desprecio a los dictadores con detonantes como el infame homenaje que le rinde la aprendiz de gorila no a su ejército, sino a los reales asesinos del Che que la catapultaron del Olimpo de la mediocridad al Palacio Quemado, para que siga siendo tan mediocre o más de lo que ya era.

Cuando la autora de esta nota era pionera en Cuba y saludaba en los actos y matutinos de la escuela con un “Seremos como el Che”, sin saber dónde quedaba Bolivia ni qué calado tenía la vida de aquel hombre, sí comprendía perfectamente la diferencia entre quienes dieron la orden y quienes lo mataron. La presidenta golpista me ha hecho recordar versos de mi infancia escritos por el Poeta Nacional cubano Nicolás Guillén, que musicalizó el chileno Víctor Jara, víctima de otra dictadura como la del ciclo Barrientos-Añez:

Soldadito de Bolivia, soldadito boliviano

Armado vas de tu rifle, que es un rifle americano

Que es un rifle americano, soldadito de Bolivia

Que es un rifle americano.

(Con ilustración de Aldo Cruces)

Rosa Miriam Elizalde

Vice Presidenta Primera de la UPEC. Periodista y editora cubana, doctora en Ciencias de la Comunicación y profesora de la Universidad de La Habana. Columnista del diario La Jornada, de México. Tiene varios libros publicados. Fue fundadora y editora del semanario digital La Jiribilla y del diario on line Cubadebate.

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