Los autores del criminal atentado al vapor La Coubre tienen nombres y apellidos

Explosión de La Coubre, primer capítulo de terrorismo contra Cuba

Los autores del criminal atentado al vapor La Coubre tienen nombres y apellidos / Descubriendo Verdades / Percy Francisco Alvarado Godoy

 

La misteriosa explosión del buque francés La Coubre, ocurrida el 4 de marzo de 1960, sigue siendo aún un misterio, no porque no se conozcan las causas que la provocaron y quiénes tuvieron que ver en el criminal hecho, específicamente elementos organizados y dirigidos por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América, sino por el  sospechoso comportamiento de las autoridades norteamericanas de negarse a desclasificar la información que posee sobre el mismo. Ese mutismo oficial se ha mantenido durante casi cinco décadas, junto a una reticencia  férrea a desclasificar las informaciones relacionadas con el caso, tal como pudo comprobarse apenas hace unos días, cuando los propios Archivos Nacionales de Seguridad pertenecientes a la Universidad George Washington, reconocieron la imposibilidad de acceder a información federal al respecto.

La participación de la CIA en el atentado al vapor La Coubre está sustentada por evidencias y sospechosas declaraciones públicas de varios contrarrevolucionarios de origen cubano y otros funcionarios, servidores de la Agencia, quienes han reconocido la disposición norteamericana de evitar que la naciente Revolución Cubana adquiriera armas y otros medios defensivos, precisamente cuando la administración de Ike Eisenhower preparaba una sistemática agresión contra la Isla, que sería  retomada sin escrúpulos por su sucesor John F. Kennedy.

Por otra parte, la CIA se encargó de abastecer a los nacientes grupúsculos terroristas contrarrevolucionarios con cantidades incontables de armas y explosivos, a la par que se encomendó directamente de la preparación de teams de infiltración en varios campamentos y centros militares estadounidenses, así como en el adiestramiento de expertos en atentados y explosivos dentro de la masa seleccionada de lumpen, sicarios, batistianos y burgueses desplazados por la Revolución, que huyeron en desbandada hacia EE UU luego del triunfo del primero de enero de 1959.

Los sofisticados medios incendiarios y explosivos, así como armas de todo tipo, sirvieron de medios de muerte contra el pueblo cubano, a la par que crearon una oleada de hechos terroristas. Baste enumerar algunos de estos sucesos, ocurridos solo en marzo de 1960, para comprender la magnitud de la escalada anticubana organizada por la CIA:

  • 1ro de marzo: Fueron incendiadas plantaciones de caña en los centrales “Delicias” (“Antonio Guiteras”) y “Chaparra” (“Jesús Menéndez”), ambos de Las Tunas y “Washington” (“George Washington”), en el municipio Santo Domingo, Las Villas, al arrojar sobre ellos material incendiario un avión procedente de Estados Unidos
  • 4 de marzo: Producido un incendio en el edificio de la tienda Sears en Marianao, por elementos terroristas.
  • 4 de marzo: Fueron incendiadas 500 mil arrobas de caña en Aguada de Pasajeros, Cienfuegos, al lanzar, una avioneta procedente de Estados Unidos sobre ella “fósforo vivo”.
  • 4 de marzo: Estalla el vapor francés “LA COUBRE” en el puerto de La Habana, en los momentos en que se descargaban municiones traídas desde Bélgica, ocasionando 101 muertos, más de 200 heridos y numerosos desaparecidos. El costo es de 17’500,000.00
  • 7 de marzo: Fueron incendiadas 250 mil arrobas de caña en la colonia Verbena, en San Cristóbal, Pinar del Río, al lanzar material inflamable una avioneta procedente de Estados Unidos.
  • 8 de marzo: Fueron incendiadas 7 casas pertenecientes a campesinos en Aguada de Pasajeros, Cienfuegos, Las Villas, por elementos terroristas. El costo es de 31,200.00 pesos.
  • 14 de marzo: Resultó muerto un campesino durante un incendio provocado por elementos terroristas en Pedro Betancourt, Matanzas.
  • 17 de marzo: Fue incendiada una escuela rural en San Nicolás de Bari, La Habana, por elementos terroristas ocasionando daños a la instalación y útiles escolares. El costo es de 7,240.00 pesos.
  • 18 de marzo: Fueron incendiadas más de 2 millones de arrobas de caña en la zona del Central “España” (“España Republicana”) en el municipio Perico, Matanzas, por un avión procedente de Estados Unidos.
  • 20 de marzo: Fueron incendiadas con “fósforo vivo” lanzado desde un avión procedente de Estados Unidos, las áreas del central “Chaparra” (“Jesús Menéndez”), en Las Tunas.
  • 21 de marzo: Fueron provocados 7 incendios y quemadas 500 mil arrobas de caña en los cañaverales de los centrales “Australia”, municipio Jagüey Grande y “Tinguaro” (“Sergio González”), municipio Colón, ambos en Matanzas y “Perseverancia” (“1ro. de Mayo”), municipio Aguada de Pasajeros, en Cienfuegos, Las Villas, por un avión procedente de los Estados Unidos.
  • 30 de marzo: Fueron incendiadas plantaciones de caña en La Habana, por una avioneta procedente de Estados Unidos.

De todos estos hechos terroristas, la explosión del vapor La Coubre fue, sin lugar a dudas, el más significativo por sus penosas consecuencias: el vil asesinato de 101 personas, entre ellos seis marinos franceses, (el primer teniente François Artola, el timonel Jean Buron y los marineros Lucien Aloi, André Picard, Jean Gendron y Alain Moura), así como más de 200 heridos y lesionados, sin contar los daños materiales sufridos.

El crimen apunta hacia  La CIA.

Tal como ocurriría con el brutal atentado a una aeronave de Cubana de Aviación, acaecido el 6 de octubre de 1976, la administración norteamericana de turno y  las subsiguientes, trataron de camuflar la verdad comprometedora. Informes amarillentos y envejecidos por el tiempo descansan en alguna oficina de la CIA, bajo la tutela permanente de sus oficiales y directores. Sin embargo, estudiosos y expertos en el tema del terrorismo han logrado armar sólidas hipótesis que señalan con dedo acusador a la Agencia y a sus empleados contrarrevolucionarios de origen cubano radicados en esa nación. Gracias a ello, existen hoy varios hechos que levantan suspicacias sobre el rol de Estados Unidos y sus agencias en el sabotaje.

1)  El primero de ellos es que la administración norteamericana de Eisenhower estaba plenamente dedicada a desarrollar la más agresiva guerra sucia contra Cuba, encargando a la CIA, con Allan W. Dulles a la cabeza para cumplir tal cometido. Dulles encargó de estos planes a Joseph Caldwell King (J.C. King), quien era en ese entonces Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA y ya había comunicado a su Director, el 11 de diciembre de 1959, la “peligrosidad” de Cuba para EE UU y recomendó, a la vez,  la realización de planes para la eliminación física de Fidel Castro y otros dirigentes cubanos.

Por instrucciones directas de Dulles, el coronel CIA J.C. King, estableció contactos directos con numerosos contrarrevolucionarios proclives a participar en acciones violentas contra Cuba, ayudado por Howard Hunt, sobre todo con aquellos directamente vinculados a la recientemente derrocada dictadura de Fulgencio Batista, entre los que se destacaron Rolando Masferrer, Manuel Artime Buesa, líder del  Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR);  José Ignacio Rasco, jefe del Movimiento Demócrata Cristiano (MDC), Aureliano Sánchez Arango, jefe de la triple A; Manuel “Tony” Varona, jefe de la Organización Auténtica;  Eladio del Valle; Justo Carrillo Hernández de la Organización Montecristi; así como una variada gama de políticos y esbirros.

Everett  Howard Hunt, quien falleció el 23 de enero de 2007, fue un activo oficial CIA de tenebroso historial, quien se unió a la CIA en 1949 en la División de Actividades Especiales. Fue jefe de la estación CIA en México en 1950. Fue uno de los co-autores del Plan PBSUCCESS, destinado a derrocar al gobierno democrático de Jacobo Árbenz  Guzmán en Guatemala en 1954. Posteriormente serviría a la Agencia en Japón y Uruguay.

Como organizador de los planes contrarrevolucionarios contra Cuba, se le relaciona con numerosas acciones terroristas, entre ellas la voladura del Vapor La Coubre, así como con la frustrada invasión de Playa Girón, cuyo fracaso marcó su declive dentro de la CIA. Sin embargo, Allan W. Dulles le extendió la mano y lo convirtió en su ayudante personal hasta la jubilación de éste. La suerte de Hunt lo llevaría posteriormente a servir directamente bajo las órdenes del ex presidente Richard Nixon, involucrándose en el sonado caso Watergate que le costó una condena de 33 meses de prisión por los delitos de robo, conspiración y encubrimiento.

Otro de los autores intelectuales de la voladura del vapor La Coubre, Joseph Caldwell King, llegó a escalar rápidamente en la CIA gracias a su pasado y varias influencias. Se graduó en la Academia Militar de EE.UU. en West Point en 1923 y laboró para poderosos monopolios vinculados a Nelson Rockefeller y para la firma Johnson & Johnson. Luego de su ingreso a la CIA, operó en varias naciones latinoamericanas como Argentina (1941-1945) y en Guatemala (1952-1953), involucrándose posteriormente en el golpe de estado contra el presidente brasileño Joao Goulart en 1964. En 1967 se retiró de la CIA, dejando el cargo de Jefe de la División del Hemisferio Occidental, regresando luego como consultor de la misma y haciéndose cargo de empresas fachadas de la Agencia.

Este organizador de contrarrevolucionarios, involucrado hasta los tuétanos en los planes terroristas contra Cuba, algunas veces usando el seudónimo de  Oliver G. Galbond, falleció en enero de 1977.

 Estimulado por el resultado obtenido con la voladura del vapor francés La Coubre, el vicepresidente Richard Nixon ordenó a  Allan Dulles implementar la llamada Operación 40, sobre la base de una orden presidencial de Eisenhower emitida a tal efecto el 17 de marzo de 1960, apenas 13 días después del atentado. Esta operación tenía como misión organizar, entrenar y equipar a contrarrevolucionarios de origen cubano. Previamente, en una ultra secreta reunión dirigida por Joseph Caldwell King, realizada el 9 de marzo de 1960, se abrían las puertas a esta famosa Operación 40, mediante la creación de un grupo de trabajo denominado con las siglas WH-4, a través del cual se implementaría el Plan de Operaciones Encubiertas para Cuba.

Aunque el vasto plan de subversión y terrorismo legalizado por la CIA abarcaba operaciones ultra secretas no limitadas solo a Cuba, ésta fue su centro principal de dirección, involucrando tanto a contrarrevolucionarios de origen cubano como a oficiales de la CIA de origen norteamericano.

Entre los más relevantes miembros de la Operación 40 se encontraban Félix Rodríguez Mendigutía, Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Rafael “Chi Chi” Quintero, Virgilio Paz Romero, Pedro Luis Diaz Lanz, Antonio Veciana Blanch, los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, José Dionisio Suárez Esquivel, José Basulto León, Pedro Luis Díaz Lanz, José Miguel Battle, Gaspar Jiménez Escobedo, Ricardo Morales Navarrete, Eugenio Rolando Martínez, Rolando Masferrer Rojas, Pedro Crispín Remón Rodríguez, Antonio Cuesta del Valle, Herminio Díaz García, Manuel Artime Buesa, Eduardo Arocena Pérez, Jorge Mas Canosa, Alberto Blanco Romariz, Jorge Robreño, Juan Manuel Salvat Roque, Andrés Nazario Sargent, Virgilio González, José Joaquín Sanjenis, Manuel Rodríguez Orcarberro, Alvin Ross Díaz, Eladio Ceferino del Valle y  otros muchos, hasta alcanzar la cifra de 86  operativos y oficiales.

Los oficiales CIA y otros mercenarios estadounidenses,  involucrados en el andamiaje subversivo y desestabilizador, incluían a William Harvey, Theodore Shackley, Thomas Clines, Porter Goss, Gerry Hemming, E. Howard Hunt, David Sánchez Morales, Carl E. Jenkins, Bernard L. Barker, John Roselli, Barry Seal, Edwin Wilson, Bernard Barker, Frank Sturgis (Frank Fiorini), Tosh Plumlee, y William C. Bishop (David Atlee Philips),  quienes pasaron a dirigir la actividad terrorista y subversiva del grupo.

Cualquiera de ellos, tanto los operativos CIA y sus oficiales, pudieron participar en la colocación de la carga explosiva dentro de La Coubre cuando la misma tocó puerto norteamericano antes de llegar al puerto habanero. Se conoce con precisión que La Coubre hizo escala en el puerto de Everglades, donde dejó una carga con destino a Miami y que en ese lugar abordarían otras personas norteamericanas para continuar  rumbo a Cuba y arribar el 2 de marzo. Sin embargo, debido al mal tiempo, La Coubre permaneció en puerto estadounidense dos días más de lo esperado, ocasión en que colocaron los explosivos, según una de las hipótesis más posibles y creíbles.

2) Otra posible hipótesis es la que involucró a tres norteamericanos en el atentado al vapor francés La Coubre, y que coloca igualmente a la CIA y a uno de sus grupos especiales como autores materiales del hecho terrorista.

La presencia de un norteamericano, uno de los únicos dos pasajeros en el navío, nombrado Donald Lee Chapman, quien desembarcó en Miami de forma dudosa y apresurada, puesto que se dirigía a Arkansas, antes de que el barco partiera hacia la Habana, levanta la sospecha de que fue él quien colocó los explosivos. Ausente del navío durante un tiempo, retornó al mismo y continuó viaje a la Habana.

Sin embargo, La Coubre había tocado anteriormente otro puerto norteamericano, el de  Newport News, Norfolk, Virginia, donde recibió el 18 de enero de 1960, apenas 44 días de anterioridad, una reparación en una de sus bodegas en el muelle 8 de dicho centro portuario. Fue allí, precisamente allí, donde se colocaron los explosivos que detonaron en día 4 de marzo.

 Volviendo al  supuesto fotógrafo, Donald Lee Chapman, sospechoso de haber participado o de conocer a los autores del hecho, éste  fue capturado de inmediato en la misma zona del desastre, pero La Embajada norteamericana en La Habana intercedió ante las autoridades para que Chapman fuera liberado. Otras presiones partieron desde EE UU, cuando dos congresistas del estado de Nebraska, de donde era originario,  presionaron al Departamento de Estado con vistas a que Cuba le liberara. Nunca más se supo de él, lo que hace presuponer que podría ser otra persona con una falsa identidad.

El otro sospechoso fue Jack Lee Evans, un norteamericano que arribó a Cuba en los primeros días de la Revolución y quien había participado en la guerra de Corea,  convirtiéndose  sorpresivamente en colaborador y supuesto guardaespaldas del agente de CIA William Alexander Morgan Ruderth, quien en 1958 se incorporó al II Frente del Escambray, dirigido por Eloy Gutiérrez Menoyo.  Evans, sin pensarlo dos veces, salió precipitadamente de Cuba hacia Miami, el 5 de marzo de 1960, con el supuesto encargo de su jefe de comprar semillas de algodón y maquinaria agrícola. Ya en Miami, especuló sobre los supuestos autores del atentado al vapor francés, empleando contradictorios y dudosos argumentos.

El diario The Miami Herald, en un artículo del 7 de marzo de 1960, recogió declaraciones de Evans en que éste acusa a un desconocido trabajador portuario cubano de colocar seis cartuchos de dinamita dentro del barco, durante las operaciones  de descarga.

Por otra parte, existe la hipótesis de que fue el propio Evans quien colocó medios incendiarios dentro del barco por órdenes de William Morgan, para sabotear el navío francés. Evans dijo haber visitado al vapor siniestrado en unión del traidor comandante del Ejército Rebelde varias horas antes de las explosiones, lo que fue negado por su jefe.

Por su parte, William Alexander Morgan, natural de  Cleveland, Ohio, con un oscuro historial de aventurero y desmovilizado hacía algunos años del US Army, fue  fusilado en Cuba, el 11 de marzo de 1961, casi un año después del sabotaje a La Coubre, por su participación en actividades y conspiraciones contrarrevolucionarias, así como por su probada pertenencia a la CIA.

Otros hechos enrarecieron el esclarecimiento de los hechos pero, a la vez, incriminaban a las autoridades norteamericanas  en el sabotaje: uno de ellos fue la inexistencia de comunicaciones oficiales entre la embajada norteamericana y el Departamento de Estado en esos días, así como que Cuba nunca tuvo acceso a los reportes de los buzos norteamericanos, contratados por la naviera francesa, para reflotar la embarcación siniestrada.

El vapor La Coubre: su viaje hacia la muerte

El vapor La Coubre había cargado diversas armas, explosivos y disímiles municiones en el puerto de Amberes, en Bélgica, con destino a Cuba, luego de haber tocado con anterioridad los puertos de Hamburgo y  Bremen con igual propósito. En total había recogido más de 3 mil bultos de explosivos diversos, medio millar de cajas de granadas y casi mil cajas de municiones. Completaría su carga en Amberes, luego de que el gobierno belga hiciera caso omiso a las presiones norteamericanas por impedir el envío. Esto ocurría a mediados del mes de febrero de 1960, cuando la Coubre transportaba 4310 toneladas de cargamento bruto, entre ellas 76 toneladas de armas, municiones  y explosivos con destino a Cuba.

Al punto haría una escala en el puerto de Los Everglades, en la Florida.

Ni los miembros de la tripulación, ni la masa de obreros portuarios que realizarían la descarga, imaginaron que exactamente a  las 3:10 de la tarde del 4 de marzo de 1960, La Coubre estallaría estruendosamente y que, treinta minutos después, sucedería una segunda explosión, cercenando ambas la vida de 101 personas.

 Luego de ser reflotada por buzos norteamericanos, quienes se llevaron las pruebas comprometedoras, La Coubre fue conducida a un dique seco. Reparada de sus daños, fue posteriormente incorporada a servicio activo por parte de la Compagnie Générale Transatlantique hasta 1972, siendo posteriormente vendida a una compañía naviera en Chipre y  rebautizado con el nombre de  Barbara.

Fidel en la despedida de las victimas

El golpe terrorista asestado contra la Revolución demostró que EE UU emplearía a partir de ese momento todos los medios a su alcance para derrotarla. En lugar de acobardar a los cubanos, el sabotaje a La Coubre contribuyó, paradójicamente, a la radicalización del proceso revolucionario y aglutinó aún más al pueblo cubano en torno a los líderes encabezados por Fidel.

Fue el propio Fidel quien declaró al día siguiente, durante la despedida de las víctimas de la criminal acción, quien expresó una histórica verdad: el dolor no amilanaría al pueblo, el dolor no lo haría rendirse. En tal sentido, expresó:

“Y eso ocurrió ayer. No es un invento de la fantasía; es una realidad que todo el pueblo presenció, es una realidad que hemos tenido que pagar con docenas de vidas valiosas; de hombres que cayeron cuando iban a salvar a sus compañeros, que dieron sus vidas tranquila y serenamente para salvar las vidas que estaban aprisionadas entre los hierros retorcidos de aquel barco, o entre los escombros de los edificios; de bomberos que avanzaban sin inmutarse a apagar edificaciones repletas de explosivos. Quien haya visto escenas como las de ayer, quien sepa de un pueblo tan digno y tan viril y tan generoso y tan honesto como el pueblo nuestro, tiene derecho a saber que es un pueblo que se defenderá de cualquier agresión”.

Y casi al concluir la despedida de los nuevos mártires de la Patria, Fidel lanzó la histórica sentencia que marcaría durante estas cinco décadas la resistencia de los cubanos ante sus enemigos:

“Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión. Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir Patria. Y la disyuntiva nuestra sería: ¡Patria o Muerte! […]”

05/03/2010

Percy Francisco Alvarado Godoy

Los autores del criminal atentado al vapor La Coubre tienen nombres y apellidos / Descubriendo Verdades / Percy Francisco Alvarado Godoy

 

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Radio Martí usa a terroristas en su programación para alentar acciones contra Cuba

Radio Martí usa a terroristas en su programación para alentar acciones contra Cuba / Descubriendo Verdades / Percy Francisco Alvarado Godoy

El pasado día  22 de febrero, sobre las 7:10 horas, la emisora contrarrevolucionaria Radio Martí transmitió el programa La Voz de la Oposición, conducido por Carlos Santana y Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, y cuyos invitados fueron Landy, Eduardo Coloma y Yoel Bravo, Presidente del Movimiento Opositor Juventud Despierta, suerte de grupúsculo con cuatro gatos, encargado de vender la falsa idea de que la juventud cubana se opone a la Revolución. Por supuesto, el tema ha sido el aliento y la promoción de las actividades subversivas dentro de Cuba.

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Santiago Álvarez, luego de tratar de justificar las acciones del llamado engendro Clandestinos y pone sobre la mesa la siguiente opinión: “Los Clandestinos no son opositores, los opositores no tienen la oportunidad de ser Clandestinos, porque tienen una vigilancia tan estricta y tan severa en contra de ellos, que les sería imposible. No somos del exilio tampoco, porque del exilio, primero que nada, nos estamos allí para organizar cédulas y es muy difícil en este momento que los opositores o miembros de la sociedad civil puedan salir del país y mucho menos obtener visa americana. O sea, los contactos nuevos están reducidos en un 90%.“ .

Expone el contrarrevolucionario su primera tesis: “Clandestinos es producto de una oposición espontánea, desorganizada, sin vínculos con los grupúsculos internos y con el llamado exilio“. La segunda tesis que maneja es que “la supuesta represión en Cuba es la que impide la falta de organización de los descontentos en la Isla.“

La arenga a la acción subversiva, a la creación de caos e indisciplina social, el irrespeto a los valores patrios, se consuma con las siguientes palabra textuales de este contrarrevolucionario, poniendo en duda su afirmación de que el llamado exilio es ajeno a estos hechos: “Lo único que le pido a los Clandestinos es que sigan haciendo todo lo que puedan, que sigan haciéndolo en una forma pacífica, no se conviertan después en lo que quiere hacer el Gobierno con todo opositor, en terroristas “. Luego traza un plan de acción enemiga: “Saquen, sobre todo, fotografías y videos de los actos de rebeldía que pasan en Cuba constantemente y publíquenlo en las redes sociales; ataquen al Gobierno en las redes sociales, y, sobre todo, hablen del Gobierno en las líneas esperando por las guaguas, en las bodegas cuando no estén los víveres para poder mantener una familia, protesten en voz alta, hagan que el pueblo estén consiente que hay mucha gente que tiene el valor de hablar alto, ese es el mejor trabajo que pueden hacer los Clandestinos “.

Resulta paradójico que un terrorista del señor Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, juzgado incluso por estos actos en Estados Unidos y por sus vínculos y defensa a ultranza de criminales como el ya fallecido Luis Posada Carriles, tenga un espacio en una emisora financiada por el gobierno norteamericano para realizar convocatorias contra el orden institucional de otra nación y, disfrazado hoy de aparente pacifista, oriente a la contrarrevolución interna en Cuba a la realización de acciones para alterar el orden institucional y convoque a actos de rebelión.

Mucho he escrito y otros han dado a conocer las actividades criminales de este terrorista, quien hoy trata de manipular la Historia aduciendo que las acciones terroristas realizadas desde Miami, con la venia de la CIA eran legítimas mientras que trata de satanizar la lucha del pueblo de Cuba para el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista y el papel del Movimiento 26 de Julio en ese desempeño libertario.

Santiago Álvarez ha sido un terrorista por más que enmascare, al igual que otros de la calaña de Saúl Ramón Sánchez Rizo, en dudoso actual pacifismo. Dejo a mis lectores algunos trabajos que he escrito sobre él donde lo desenmascaro con suficientes elementos:

https://www.alainet.org/es/active/33889

https://rebelion.org/un-terrorista-dirige-entrenamiento-de-jovenes-cubanos-en-miami/

https://percy-francisco.blogspot.com/2012/01/santiago-alvarez-y-los-otros-protegidos.html

http://martianos.ning.com/profiles/blogs/caso-villoldo-justicia-que-apesta-por-percy-francisco-alvarado?overrideMobileRedirect=1

https://cubainformacion.tv/contra-cuba/20120207/41562/41562-posada-carriles-estaria-planificando-nuevas-acciones-violentas-contra-cuba

https://www.yoanislandia.com/pais/el-falso-pacifismo-de-rosa-maria-paya-y-su-coqueteo-con-terroristas-cubaesnuestra-cuba/#.XlpZ9BuNyUk

https://islamiacu.blogspot.com/2016/03/terroristas-preparan-acciones-contra-la.html

En uno de estos artículos, «Santiago Álvarez y los otros protegidos del FBI en Miami» , expongo su historial criminal completo, del que señalo solo los siguientes elementos:

Santiago Álvarez Fernández- Magriñá, hijo de un sicario batistiano y nieto de uno de los criminales involucrados en el asesinato de José Antonio Mella en México, nada menos que en enero de 1929, quien por obra y gracia de las alianzas entre terroristas, hermanados ideológicamente y por una cruel competitividad basada en acumular la mayor cantidad de crímenes, inició  su carrera de violencia desde muy temprano,  tal como lo hizo su protegido Luis Posada Carriles. Integrante de la derrotada Brigada 2506, no tuvo reparo alguno en atacar  posteriormente al buque soviético Bakú mientras éste transportaba mercancías para la Isla; tampoco le sonrojó disparar sus armas de muerte contra poblados costeros en la zona sur de Cuba, tales como Cienfuegos y Trinidad. Fue, sin mostrar un poco de piedad, uno de los ejecutores de la agresión contra el caserío de  Boca de Samá, en Holguín,  el 12 de octubre de 1971, mientras pertenecía a la organización terrorista Comandos L. Como resultado del ataque  resultaron muertos dos personas: Lidio Rivaflechas Galano y Ramón Arturo Siam Portelles. También fueron heridas las hermanas Nancy y Ángela Pavón Pavón de 15 y 13 años de edad, respectivamente, así como Carlos Escalante Gómez y Jesús Igarza Osorio.

Refugiado en los Estados Unidos, protegido por sus autoridades y por la confabulación entre sus socios poderosos de Miami, se alió a la FNCA para acrecentar su criminal prontuario. Sabía que para descollar allí era necesario vincularse a aquellos bien apuntalados dentro de las esferas de poder local, asociados a las autoridades policiales y federales y, a qué negarlo, hizo un buen uso adecuado de estas influencias para moverse alrededor de la línea evidente de la impunidad. Su plan estrella, elaborado con la FNCA y Luis Posada Carriles, fue el intento de asesinato del Comandante Jefe en Panamá en noviembre del 2000, durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Para la realización del magnicidio, Santiago Álvarez se entrevistó en varias oportunidades con Posada Carriles  en Centroamérica y en una de las visitas que éste hiciera a los Estados Unidos. Ya estaba previsto por los complotados cómo se ejecutaría el atentado: mediante la colocación una poderosa bomba en el Paraninfo de la Universidad de Panamá o en otro lugar al que visitara Fidel. Los ejecutores directos serían el propio Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Crispín Remón. Para ejecutarlo, contaron con miembros de la célula terrorista centroamericana desplegados en Panamá, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y el Salvador. 

Las autoridades cubanas conocen sobradamente que fue él, junto a Alfredo Domingo Otero y otros jerarcas de la Fundación, quien organizó el tercer intento conocido contra el famoso cabaret habanero Tropicana. Para ello, envió a Cuba a un team de infiltración   integrado  por Ihosvany Suris de la Torre, Máximo Pradera y Santiago Padrón, vinculados algunos a los terroristas de Comandos F 4 y otros a Alpha 66,  cuyo propósito fue, además del plan contra el mencionado cabaret, el asesinato de Fidel Castro, según lo confesaría en el 2005 uno de sus socios nombrado José Hilario Pujol, quien lo acompañaría mucho después en la aventura de EL Santrina.

La captura de estos terroristas y  la ulterior apertura del Expediente Nº 10 del año 2001 del Órgano de Instrucción del Departamento de Seguridad del Estado de la República de Cuba, así como la presentación televisiva de los mismos, permitió comprobar que Santiago Álvarez  fue uno de los organizadores de este hecho terrorista,  ejecutado el 26 de abril de 2001 y cuyos daños para Cuba serían incalculables.

Unos días antes de la infiltración, el sábado 10 de marzo del 2001, Santiago Álvarez y Ihosvany Suris de la Torre, se presentaron en un evento de venta de armas, permitido en la Florida, ubicado en el Centro de Convenciones de Coconut Grove, ubicado en 2700 South, Bay Shore Drive, en Miami.  Allí adquirieron, sin dificultad, en el puesto de venta de Miami Police Supply,  ocho fusiles AK-47,  ocho pistolas Makarov  y una cuantiosa cantidad de municiones para estas armas. Lo sorprendente de este tipo de  adquisiciones de este tipo de arsenales, nada menos que en la tienda de la Policía de Miami, llevó en el 2010 al  Reportero Gary Nelson,  de la cadena CBS4, a la conclusión de que  imitar a un policía es más viable de lo que muchos especulan. La tienda Miami Police Supply, aunque aparentemente se niega a vender  artículos a alguien que no pertenezca a la Fuerza, lo hace impunemente amparándose en las  incongruencias de una ley que lo regule. Tal es el relajo en la adquisición de armas en la Miami Police Supply, que el 4 de abril de este año, fueron detenidos Alfredo Asbún, de 51 años, boliviano; Moisés Vargas Rojas, de 22, estadounidense; Frank Román Goycochea, de 20, estadounidense; y Alfredo Rodríguez, de 55, boliviano; con un poderoso arsenal adquirido en dicha tienda y que estaba conformado con partes de fusiles de guerra AK-47 y AR-15, además de varias pistolas semiautomáticas.

Lo interesante de esto es que eficiencia mostrada en este caso por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), de Miami, así como del FBI en esa ciudad, no fue la misma que en el caso de Santiago Álvarez y Ihosvany Suris de la Torre. Aquí, simplemente, no ocurrió absolutamente nada. La razón era, nada menos que el agente especial Héctor Pesquera y sus socios del FBI en Miami, tenían la “misión” de ignorar todo aquello referente al terrorismo contra Cuba y se encontraban, en esos momentos, inmersos en preparar las acusaciones contra los Cinco e endilgarles bochornosas e inmerecidas sanciones que posteriormente recibirían.

Por su parte, Ihosvani Suris de la Torre  recogió las armas compradas doce días después  y se las entregó a Santiago Álvarez frente a una  cafetería de situada en la esquina de la 135 Street  y la 5th.  Avenue, en el North West de Miami.  El complot parecía marchar sobre ruedas sin dificultad alguna. Luego realizarían otras compras de  diversos equipamientos tales como uniformes, botas, hachas, cuchillos y otras municiones.  Para su desgracia, todo este arsenal de guerra adquirido en Miami con total impunidad, fue capturado en la tarde de del 26 de abril de 2001 por las tropas guardafonteras que detectaron y neutralizaron la infiltración. Además de las armas mencionadas, fueron decomisados una subametralladora M-3 con silenciador, visores nocturnos  y otros medios de guerra.

La captura de Ihosvany Suris de la Torre, Santiago Padrón Quintero y Máximo Robaina, permitió desentrañar la magnitud del plan de Santiago Álvarez, los pormenores de su preparación por parte de  Comandos F-4 y Alpha 66, y el financiamiento por parte de la FNCA: Luego del desembarco en el tramo costero entre Remedios y Caibarién, su propósito era ocultarse en el  Escambray, con la finalidad de preparar  y reclutar a posibles mercenarios en la zona. Asimismo, los planes contemplaban un nuevo intento contra  el  Cabaret Tropicana, sin descartar un intento de magnicidio contra Fidel Castro.

La casualidad, empero, le jugó una mala pasada al protector de Posada. El 18 de noviembre de 2005 fue allanada su oficina de la Caribe Foundation, en Hialeah,  por agentes del FBI, en busca de documentos que lo implicaran con el ingreso de Posada Carriles a Estados Unidos. La presencia de una innumerable cantidad de armas en su centro laboral, así como en otros lugares, conllevó a su inmediata detención. Junto  al alijo, el FBI encontró un pasaporte guatemalteco a nombre de Manuel Enrique Castillo López con la foto de Posada. Esta sería una poderosa prueba inculpatoria contra él, quien siempre había negado su participación en la entrada ilegal de Posada Carriles en territorio estadounidense.

La  Fiscalía Federal de los Estados Unidos inició el proceso contra Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat ante la sala presidida por el juez James Cohn, en el tribunal de Fort Lauderdale. De inmediato, el 2 de diciembre de ese año, su defensor  abogó por que el juicio se celebrara en Miami, evitando, según él, se aumentara la posibilidad de que un jurado lo condenara. Lo absurdo de esta petición de la defensa es que el propio Kendall Coffe abogaba en este caso por el cambio de sede hacia Miami, reconociendo tácitamente que solo allí podría hacerse un proceso justo a su cliente. La fiscalía se opuso, el 6 de diciembre, argumentando que Miami  es una ciudad intoxicada por los prejuicios anticubanos. No se pensó así, por supuesto, cuando el propio Coffe, ex fiscal en el juicio de los Cinco, argumentó que en Miami podrían recibir un juicio justo.
Luego de varias demoras legales de la defensa de Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat, con la pretensión de obtener un cambio de sede, el juicio quedó señalado para el 8 de mayo del 2006,  el tribunal federal de Fort Lauderdale.
El juez  James I. Cohn, emitió una orden sellada el 21 de enero de 2006, mediante la cual ordenaba un desarrollo del caso sin divulgación ni acceso público.  Una apelación de los abogados de la defensa al 11 Circuito de Apelaciones de Atlanta para trasladar la sede a Miami,  fue desestimada por los jueces el 14  de abril de 2006. Además de seis cargos por posesión ilegal de armas, la Fiscalía reconoció el  27 de abril de 2006 la participación de ambos acusados en  el operativo para introducir ilegalmente en Miami, en el barco “Santrina”. Sin embargo, una nueva maniobra dilatoria hizo que el juicio se pospusiera hasta el 15 de mayo.

Ante la solicitud de la fiscalía para que Posada Carriles asistiera como testigo al juicio contra Álvarez y Mitat, su abogado presentó una moción legal planteando que el terrorista se “niega respetuosamente” a declarar en el mismo y, llegaría incluso a invocar la Quinta Enmienda de la Constitución para evitar hacerlo.

Mientras el testigo principal de la fiscalía en el juicio versus Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat, un informante del FBI y también cómplice en el ingreso de Posada a Miami,  Gilberto Abascal, fue baleado por desconocidos en una carretera al noroeste de Miami Dade, el juicio fue nuevamente remitido hasta el 11 de septiembre de 2006. Más adelante se colocaría una bomba en su automóvil.
El  6 de septiembre de 2006, Lincoln Díaz-Balart dio un público espaldarazo a Álvarez y a Mitat cundo  declaró al Canal 41 de Miami que siente profundo respeto y afecto por ellos, y que él y los republicanos Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen están realizando gestiones para lograr su excarcelación. Otra de las maniobras para viciar el juicio fue que los defensores de Fernández Magriñá trataron de incluir en el jurado a residentes en Miami, a lo que el juez James I. Cohn se opuso el 5 de septiembre de 2006.

Finalmente, fueron encontrados culpables del delito de conspiración para poseer un arsenal de armas de guerra, con lo que evadía el delito de posesión. La irrisoria sanción de cuatro años de cárcel para Santiago Álvarez y de tres para Mitat Una vez más se burló a la justicia por quienes deben impartirla en Los Estados Unidos. Para colmo, el 6 de junio de 2007  el  juez Cohn reduciría la condena a Álvarez y a su compinche  en 16 meses para el cabecilla y en  13 meses para Osvaldo Mitat. La benevolencia del juez excedió a la propia petición fiscal de disminución de pena,   a causa  de un  burdo arreglo entre los fiscales y la mafia de Miami que se logró cuando fueron entregados al gobierno  90,7 kilogramos de dinamita, 6,3 kilos de explosivos plásticos tipo C-4, treinta pistolas automáticas o semiautomáticas, un lanzagranadas y granadas, y 1.219 metros (4.000 pies) de cordel para detonación.

Para concluir basta preguntarse:

-¿Por qué el gobierno norteamericano coloca en una de sus emisoras sustentadas con fondos federales a un terrorista de tamaña peligrosidad?

-¿Es realmente un pacifista que aboga por un cambio no violento en Cuba? ¿Por qué los otros personajes que participan con él en el programa alaban a su anfitrión en el espacio radial y propalan sus consejos en las redes sociales?

-¿Qué diferencia hay, realmente, entre Santiago Álvarez y un vocero del ISIS?

 

 

 

Radio Martí usa a terroristas en su programación para alentar acciones contra Cuba / Descubriendo Verdades / Percy Francisco Alvarado Godoy

 

 

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