El nuevo orden global será la dictadura digital

El nuevo orden global será la dictadura digital

 

Que estamos ante la revolución tecnológica más importante de la historia creo que ya nadie lo pone en duda. Las dos anteriores causaron un enorme impacto en el modo de producción, en el traspaso masivo de personas del campo a la ciudad, en la acumulación de capitales y en el reparto del mundo entre de cuatro grandes potencias. Sin embargo ésta, la tercera, tiene dos características que la diferencian con nitidez de sus antecesoras: Es la primera vez en la historia de la Humanidad que un grupo pequeño de hombres pueden dominar el mundo entero sin moverse de un despacho pasándose por el forro las decisiones de gobiernos y parlamentos estatales; al mismo tiempo, también es la primera vez que un cambio de la envergadura del que estamos viviendo con afectaciones muy graves para la vida de las personas y la naturaleza no suscita la más mínima protesta sino que parece ser aceptada -pese a los infinitos daños que causa- con absoluto regocijo por la ciudadanía, tanto de lo países ricos como de los países pobres: Tener un móvil compensa todas las humillaciones, sacrificios y penalidades, incluso justifica la existencia. Hasta ese extremo inaudito nos ha lleva esta revolución en ciernes, a la lobotomización masiva de miles de millones de individuos que ya no sueñan con un mundo mejor sino con la nueva ap o el próximo dispositivo.

Hace unos días supimos que varias empresas tecnológicas nacidas en el Valle del Silicio tienen un producto bruto próximo, igual o superior al de España, es decir que una sola esas empresas, monopolizando el mercado, produce tanto como el conjunto de todas las empresas españolas sin pagar impuestos, con pocos trabajadores y destruyendo empleo en todo el mundo.

-Son Google, Facebook, Apple, Amazon y Cisco, empresas a las que siguen otras tantas que en breve nos harán ver que el trabajo es cosa del pasado y la democracia también.

Las nuevas tecnologías serán buenas para todos cuando hayan sido domesticadas y puestas al servicio de la Humanidad, reglamentado las nuevas realidades laborales, disminuyendo la jornada laboral, haciendo cotizar a las máquinas que sustituyen a personas y sometiéndolas al interés general y a la leyes emanadas de los Parlamentos

Desde el silencio de los valles californianos, desde talleres en principio familiares, desde la soledad del algoritmo, con los Beach Boys de fondo, nacieron una serie de proyectos que ni siquiera sus precursores sabían dónde acabarían, y mucho menos que terminarían por estar por encima de gobiernos, parlamentos y jueces de todo el planeta. Tengo que afirmar que, sin caer en teorías conspiranoicas porque no están de moda, me resulta extraña la facilidad con la que se han extendido esas empresas de manipulación del conocimiento y del pensamiento que hasta la fecha -la tecnología si es dominada por el ser humano y en provecho de todos siempre es buena, de momento no es así, todo lo contrario- no han aportado nada bueno para el bienestar, la libertad y el progreso del Hombre.

Google es el mayor y más frecuentado buscador de información de internet, pero no es sólo eso. A esa empresa particular con vínculos muy claros con determinadas agencias de seguridad, se le ha permitido fotografiar por cielo, tierra y agua hasta el último rincón del planeta, puerta por puerta, terraza por terraza, bancal por bancal, monte por monte, no hay ni un rincón del mundo que no esté fotografiado por esa multinacional en principio nacida para facilitar la búsqueda de información diversas en la red. ¿Cómo es posible que Estados soberanos hayan consentido que una empresa, en principio particular, haya fotografiado todo su territorio posibilitándole tener más información sobre el mismo de la dispones el propio Estado? ¿A nadie se le ocurrió que esa información a escala planetaria es valiosísima y pone al servicio de la potencia dominante un instrumento estratégico de primer orden para someter a países y personas?

Facebook, otra de las grandes joyas de la corona yanqui, nació con una red social de intercambio de opiniones, información, bobadas y chascarrillos. Sin embargo, no es eso, es algo más, evidentemente es una red porque tiene un poder de adicción enorme y porque mucha gente ya no busca información fuera de ella. Como peces en un acuario, creemos que más allá de los cristales no hay nada, y que si lo hubiese no sería interesante. Facebook y similares han dado voz a muchas personas que hasta ahora eran sólo oyentes, pueden colocar sus fotografías, dónde han ido, que han comido o cuando cumple años su niñito precioso. Empero, el algoritmo de facebook selecciona las personas con las que no se relaciona y la información que recibe, permite la publicación de bulos, infundios y enredos, y vía publicidad o vía noticias perfectamente colocadas, es un perfecto sistema de manipulación, aborregamiento y embrutecimiento del personal: Casi imposible distinguir lo cierto de lo falso, lo conveniente de lo inconveniente, lo razonable de lo vituperable. Aún así, seguimos considerando a esa y otras redes similares como medios que han democratizado la expresión y permiten actuar contra lo injusto. Nada más lejos de la realidad. Comparto una denuncia, una convocatoria, una protesta, de las mil personas que me siguen la verán veinticinco que además recibirán otras muchísimas informaciones disuasorias. Eso sí, no tendrás problema alguno en colocar cada vez que te parezca tu nueva foto de perfil o la del rosario de tu madre.

Apple, la empresa de ese hombre que al principio perdió la batalla con Bill Gates y que al final parece que, después de muerto, la está ganando. Es, de momento, hasta que China supere los virus de todo tipo a que será sometida en los próximos años, la reina de los móviles, que es tanto como decir del mundo. Quién lo iba a decir, poder tener en un aparato más pequeño que un transistor películas, fútbol, teléfono infinito, cámara fotográfica, vídeos, música, linterna, toda la pintura del mundo, los vinos según Parker y el color de las mariposas. ¿Para qué quieres vivir, soñar, protestar, crecer, discutir, leer, escuchar al que de verdad sabe, admirar si todo y mucho más de lo que puedas imaginar te lo proporciona ese aparatico desarrollado por Steve Jobs, aquel a quien llamaron “visionario”?

Qué decir, para concluir, de Amazon, esa empresa que trata de convencerte de que salir a la calle es malo, que Jeff Bezos es el genio de tu lámpara maravillosa, de una lámpara que se pondrá en movimiento con tan solo pasar tu tarjeta de crédito por su lomo. En veinticuatro horas, sin moverte del sofá, tras un merecido descanso tras las dos horas en el gimnasio, recibirás lo que hayas pedido sin tener que deambular por las calles de tu ciudad viendo a negros, gitanos, hindúes; sin tener que conversar con el dependiente que te ofrece ayuda. Y si después echas de menos la cañita y la tapa, tampoco hay problema, basta con llamar a una empresa de esclavos en bicicleta y todo solucionado.

Las nuevas tecnologías serán buenas para todos cuando hayan sido domesticadas y puestas al servicio de la Humanidad, reglamentado las nuevas realidades laborales, disminuyendo la jornada laboral, haciendo cotizar a las máquinas que sustituyen a personas y sometiéndolas al interés general y a la leyes emanadas de los Parlamentos. Entre tanto, y a día de hoy, por el volumen económico que han alcanzado, por la capacidad que tienen para manipular y vigilar a la población, por sus estrechos vínculos con la potencia hegemónica y por que se mueven al margen de las leyes del país en el que actúan, son una amenaza gravísima para la democracia. El nuevo fascismo está llegando por ahí.

(Tomado de NuevaTribuna.es)

El nuevo orden global será la dictadura digital / Por: Pedro Luis Angosto / Publicado en: Mundo Digital

 

Oligopolio digital / Por Frei Betto / Publicado en Mundo Digital

 

Todos somos dependientes de Google, Apple, Amazon, Microsoft, Facebook y, ahora, Netflix. Y no hay manera de escoger libremente: nuestros smartphones solo funcionan con los sistemas Android e IOS.

Todo el Occidente está colonizado hoy día por las corporaciones digitales. Ellas saben lo que pensamos y lo que nos gusta. No es casual que el valor de mercado de Apple y Amazon ya llegue al billón de dólares cada una. Casi la mitad del PIB brasileño de 2017.

Esa concentración de poder no ocurre en ninguna otra esfera de la actividad humana. Y poco nos importa, ya que los recursos que nos ofrecen son útiles y cómodos.

Según el Foro Económico Mundial, entre los 20 gigantes de la economía digital no aparece ninguna empresa europea.

Las cinco mayores son “made in USA”: Apple, Amazon. Alphabet (Google), Microsoft y Facebook. El sexto y el séptimo lugares los ocupan dos gigantes chinos: Alibaba y Tencent.

Todas esas empresas invierten enormes sumas en innovación tecnológica y, en especial, en el terreno de la inteligencia artificial. Putin declaró en 2017 que el país que obtuviera el liderazgo en la inteligencia artificial sería “el dueño del mundo”.

Es en Silicon Valley, California, que se urde la estrategia capitalista de la manipulación de emociones y elecciones, como hizo la empresa británica Cambridge Analytica con datos de Facebook, y los bots rusos (cuentas falsas que funcionan automáticamente) en las elecciones de Trump y Bolsonaro, y en el referendo sobre el Brexit.

Todas esas poderosas empresas nos ofrecen cada vez más entretenimiento y menos cultura, más información y menos conocimiento. Cultura es lo que enriquece nuestra conciencia y nuestro espíritu. El entretenimiento les “habla” a los cinco sentidos y, por lo general, carece de valores. En él los “valores” son la exacerbación del individualismo, la competitividad, el consumismo y el hedonismo, regados con una buena dosis de violencia.

Cuanto más controla la hegemonía ideológica ese oligopolio digital, y más controlan las finanzas las grandes corporaciones bancarias y las instituciones como el FMI, menos democracia hay en el mundo. Todo conspira para que aceptemos la propuesta del sistema: cambiar libertad por seguridad. Según la óptica del sistema, basta echar un vistazo alrededor para comprobar que todo respira violencia: el noticiero de televisión, las novelas y las películas; los memes de internet y los mensajes de Facebook; la delincuencia en las calles y la inseguridad permanente del ciudadano. Entonces, sugiere el mensaje subliminal, entréguese a quien se deshace de un manotazo de la tolerancia y las convenciones de derechos humanos y vivirá en un mundo seguro, donde nada ni nadie lo amenazará.

Como la base del sistema es el consumismo compulsivo, los oligopolios ponen a funcionar sus algoritmos para saber cómo se identifica usted con millones de personas en busca de determinado producto. Si tiene gripe y se lo comunica a sus amigos en su red digital, y otros responden que también están con gripe, y las palabras “gripe”, “resfriado”, “tos” se multiplican por millones en la web, los oligopolios captan esa información y se la pasan a laboratorios y farmacias que, a su vez, aumentan la propaganda y los precios de los medicamentos en la región donde se detectó la epidemia de gripe. El mercado sí que es capaz de asegurarle bienestar y felicidad.

Cuando se abre Google para realizar una búsqueda, aparecen numerosos anuncios, pues son ellos los que sostienen al poderoso oligopolio. Si se busca, por ejemplo, “Cómo viajar a la Amazonia”, aparecen varias informaciones, y, al pie de la página, una secuencia numérica que indica que hay otras que contienen más datos. ¿Cuál es el criterio para que una información figure en la primera página? ¡Pagar por eso! Por lo general, la respuesta a su búsqueda aparecerá en la primera página en forma de paquetes turísticos y empresas de transporte.

Los gigantes digitales amoldan al mundo a imagen y semejanza de lo que hay de más sagrado para el sistema: el mercado y sus astronómicas ganancias, de las que se apropia la selecta secta de los brujos que transforman la información virtual en dinero real.

Frei Betto es autor, entre otros libros, de Oficio de escrever (Rocco/Anfiteatro).

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Traducción de Esther Perez

 

 

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La emergencia climática como negocio

La emergencia climática como negocio  /  Por Silvia Ribeiro

 

Justo antes de que los super-ricos del planeta se reunieran en el Foro Económico Mundial en Davos el mes pasado, la trasnacional Microsoft anunció sus planes de volverse una empresa negativa en emisiones de carbono para 2030. Poco antes, BlackRock, la billonaria y mayor gestora de inversiones especulativas del globo, aseguró que cambiaría parte de sus inversiones para atender el cambio climático.

La emergencia climática fue uno de los temas centrales en las sesiones del Foro de Davos este año.

 

Otras grandes empresas, muchas culpables del caos climático, como las de agronegocios, energía, automotoras, plataformas digitales, han hecho recientemente declaraciones similares.

¿Significa esto que las trasnacionales, principales causantes del cambio climático, finalmente asumirán la gravedad de la situación y cambiarán sus causas? Claro que no.

Lo que están haciendo es asentar una nueva ola de oportunidades de negocio.

 

Por ejemplo, nuevas formas de apropiarse de la tierra y los ecosistemas –con graves impactos sobre las comunidades y el ambiente– y el desarrollo de tecnologías de geoingeniería.

Engloban estas propuestas con expresiones engañosas, como soluciones basadas en la naturaleza, reducción neta de emisiones, carbono neutral, cero emisiones netas o el aún más absurdo emisiones negativas.

Absurdo porque no existe ningún gas que una vez emitido sea menos que cero.

 

Todas son trampas de lenguaje, ya que no reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que alegan compensar esas emisiones para justificar el seguir contaminando. No son reducciones, sino malabarismos contables para que la suma termine en cero o incluso en negativo, caso en el cual la humanidad quedará debiéndoles el favor a las empresas que causaron el desastre.

Microsoft, justamente, afirma que para 2030 tendrá emisiones de carbono negativas y para 2050 habrá removido toda la huella histórica de carbono de la empresa, incluso la de los usuarios de sus productos. Para ello, por una parte, continuará con compensaciones de carbono (por ejemplo, invertir en monocultivos de árboles u otras actividades que compensen sus emisiones supuestamente absorbiendo carbono).

Además, anunció nuevas acciones, como el cambio en sus instalaciones a transportes eléctricos o basados en agrocombustibles.

 

Medidas similares anunciaron también Amazon, Apple y Alphabet (dueña de Google), ya que las plataformas digitales consumen una enorme cantidad de energía. Es poco conocido, pero todas están entre los principales consumidores de energía en Estados Unidos. Este cambio podría parecer positivo, pero debe ser analizado a la luz de a qué fuente de energía se refieren y cómo se obtiene.

Por ejemplo, la bioenergía y los biocombustibles, si se analiza su ciclo de vida completo, usan más petróleo y emiten más gases de lo que dicen sustituir.

Microsoft explica que no sólo compensará emisiones, sino también removerá carbono de la atmósfera, usando una mezcla de soluciones basadas en la naturaleza y soluciones tecnológicas. Lo primero debe traducirse como la intención de apropiarse de territorios que considere fuentes significativas de absorción y retención de carbono, de bosques a humedales, turberas y mares. Además, promoción y cabildeo para que los suelos agrícolas sean aceptados como sumideros de carbono, algo que actualmente no sucede, porque la absorción en suelos no es permanente.

No sólo Microsoft, sino todas las empresas que ahora hablan de soluciones climáticas basadas en la naturaleza se proponen abrir nuevos frentes de disputa por el control de campos agrícolas y territorios, que esperan les sirvan para obtener nuevos créditos comerciables en los mercados de carbono, pese a que está demostrado que esos mercados no han funcionado para combatir el cambio climático.

En cuanto a soluciones tecnológicas, Microsoft anunció el aumento exponencial de apoyo a tecnologías de geoingeniería.

 

Bill Gates, fundador de esta empresa, es actualmente el principal financiador privado de investigación en estas tecnologías de manipulación del clima. Ahora Microsoft anunció la creación de un fondo por mil millones dólares para desarrollo de tecnologías de geoingeniería. Comenzarán con bioenergía, con captura y almacenamiento de carbono (Beccs, por sus siglas en inglés), y captura directa de aire, que son megainstalaciones que filtran aire y separan el dióxido de carbono con sustancias químicas.

No está claro dónde lo almacenarían para que no retorne a la atmósfera.

 

Como todas las tecnologías de geoingeniería, requieren grandes cantidades de energía, son de alto costo y no está técnica ni ambientalmente probado que puedan funcionar a la escala necesaria para afectar el cambio climático. El fondo estará abierto a financiar también otras técnicas de geoingeniería, incluso la modificación de radiación solar, con lo cual se convertirá en el mayor fondo de promoción de la geoingeniería hasta ahora.

Por sus altos riesgos e incertidumbres, el despliegue de geoingeniería está bajo moratoria en Naciones Unidas, algo que será necesario afirmar ante estos nuevos ataques corporativos.

Tomado de La Jornada  /  La emergencia climática como negocio / Por Silvia Ribeiro

 

 

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