Cómo Cuba logró atender a más niños de Chernóbil que cualquier otro país

Fidel Castro recibe a los “niños de Chernóbil”, La Habana, Cuba, el 2 de julio de 1990. / Prensa Latina / Reuters

Cómo Cuba logró atender a más niños de Chernóbil que cualquier otro país

La Habana ofreció ayuda estatal masiva y gratuita a los niños afectados por la radiación tras la catástrofe nuclear.


Chernóbil: Es el nombre que recibe el accidente nuclear sucedido en la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) el 26 de abril de 1986. Este suceso ha sido considerado el accidente nuclear más grave según la Escala Internacional de Accidentes Nucleares y uno de los mayores desastres medioambientales de la historia. Ecured

El 26 de abril de 1986, estalló el cuarto reactor de la planta nuclear de Chernóbil. La catástrofe contaminó un área de cerca de 140.000 kilómetros cuadrados donde vivían alrededor de 7 millones de ciudadanos soviéticos, provocando una oleada de enfermedades relacionadas con la radiación en el territorio, que incluía partes de tres repúblicas de la URSS: Ucrania, Rusia y Bielorrusia.

La tragedia incluye un eminente episodio poco reflejado por los medios de comunicación: la asistencia cubana a decenas de miles de “niños de Chernóbil”.

Respuesta inmediata

En febrero de 1990, el Comité Central del Komsomol (Unión Comunista de la Juventud) de Ucrania emitió una solicitud de ayuda internacional a los niños víctimas de Chernóbil.

“Esto fue un jueves, y el sábado teníamos ya una respuesta de la alta dirección de nuestro país de que estaban preparados los tres mejores especialistas en las patologías más frecuentes en la niñez y que podían viajar de inmediato a Ucrania”, dijo en el 2006 Sergio López Briel, quien era el cónsul cubano en la URSS en 1990.

Poco después, los médicos —Martha Longchong Ramos, José Manuel Ballester Santovenia y José Ricardo Güell González— inspeccionaban los pueblos contaminados por la radiación. Ya el 29 de marzo, las dos primeras aeronaves con 139 niños con enfermedades oncohematológicas a bordo aterrizaron en el aeropuerto de La Habana.

Lo hicieron a pesar de los obstáculos creados por los funcionarios soviéticos, reveló el presidente del Fondo Juvenil Ucraniano de Chernóbil, Alexander Bozhko: “Uno de los aviones cubanos acababa de salir de reparaciones de la fábrica de Taskent [capital de Uzbekistán] y aún no habían terminado de pintarlo. Al otro le cambiaron su ruta habitual Roma-La Habana para mandarlo a Kiev”.

Al recibir al primer grupo de niños, Fidel Castro anunció que su país iba a recibir a 10.000 pacientes de la Unión Soviética.

No lo pude creer. Le pregunté al traductor si se había equivocado. Pero no era un error. Los cubanos hicieron eso, y más”, dijo Liliya Piltyay, de la Unión Comunista de la Juventud de Ucrania, que escoltaba a los niños.

El balneario de Tarará

Cuando llegaron los primeros vuelos, los niños fueron llevados a dos hospitales pediátricos de La Habana: elWilliam Soler y el Juan Manuel Márquez.

No obstante, al entender la verdadera magnitud de la catástrofe, el Gobierno cubano empezó a buscar un nuevo alojamiento capaz de recibir a todas las personas que necesitaban ayuda. Lo halló en el campamento de pioneros José Martí en Tarará.

La zona, de unos 11 kilómetros cuadrados, que cuenta con 850 metros de playa, fue transformada por brigadas de trabajo voluntario hacia julio de 1990.

“Camiones con trabajadores, jóvenes, hombres y mujeres iban directo para Tarará de diferentes municipios. […] Miles de personas que había que coordinar y organizar todos los días”,  describió el doctor Julio Medina, en una entrevista con Militante.

El programa ‘Niños de Chernóbil’

Según el programa elaborado por el Gobierno cubano, la selección de los pacientes se realizaba con base en varios criterios, formando cuatro grupos dependiendo de la gravedad de su estado. Cada uno de los grupos tenía cierta cuota entre las personas que viajaban a la isla.

Los servicios médicos se estructuraban en tres niveles. El primario suponía la terapia médica ofrecida tanto en clínicas como en las propias viviendas de los pacientes. El secundario requería el tratamiento en el Hospital de Tarará. Por fin, el terciario incluía la atención en las instalaciones médicas especializadas en la capital del país.

Se suponía el envío de psicólogos y médicos de Ucrania, lo que facilitaba la comunicación con los enfermos.

Todo eso se acompañaba por el trato humano por parte del personal del hospital y cubanos de a pie. Así, el programa de rehabilitación psicológica incluía excursiones y actividades culturales, y los trabajadores solían hacer dulces a los niños y regalarles un pastel para sus cumpleaños.

“Este apoyo social vino del pueblo, de las personas. […]  Eso no lo puede dirigir nadie. No lo puede dirigir ni el Gobierno ni la política. Esos son valores. Por supuesto esos valores nacen con la revolución y su política, con una forma de vivir. Pero expresaban esos valores de forma espontánea“, afirmó Medina.

“No lo estamos haciendo por publicidad”

Desde el inicio del programa, Cuba proponía prestar los servicios médicos gratuitamente, solo pidiendo a la URSS pagar el transporte de los niños. No cambió esa política ni en los años más duros después del colapso del bloque soviético, cuando la isla vivía una enorme crisis económica durante el llamado ‘período especial en tiempos de paz’.

En efecto, esto significa que La Habana soportaba la parte abrumadora de los gastos. Por ejemplo, en 1997, el tratamiento de un niño con una enfermedad oncohematológica costaba tanto como la organización del vuelo de 160 personas, detalló entonces la revista ucraniana Zerkalo Nedeli.

Los propios cubanos nunca nos dirán qué fondos dedican a nuestros hijos”, escribió la reportera Valentina Petrochénkova. “En una conversación el jefe del centro de bienestar en Tarará respondió a tal pregunta: ‘No sé, no lo calculamos'”, reseñó.

Según reveló López Briel en el documental ‘Chernóbil en nosotros’ (2009), Fidel tampoco quería demostrar las dificultades que tenía su país en el curso del programa. “Este es un deber elemental que estamos haciendo con el pueblo soviético, con un pueblo hermano. No lo estamos haciendo para publicidad“, afirmó después de la llegada del primer grupo de niños enfermos.

Según estimaciones, hacia el 2009 la isla gastó 350 millones de dólares, una suma enorme para la nación caribeña, solo en medicamentos.

El programa fue terminado en el 2016. Cuba fue el único país que atendió gratuita y masivamente las víctimas de la catástrofe de Chernóbil.

Diferentes instituciones benéficas también contribuyen a la recuperación de los afectados. Así, por ejemplo, la organización Chernobyl Children International, con sede en Irlanda, logró enviar a 25.000 menores a familias anfitrionas irlandesas. En el 2008, existían en el Reino Unido más de 70 proyectos que organizaban las vacaciones de recuperación para los “niños de Chernóbil”

LEER MÁS: Cuba sola atendió más niños de Chernobil que todo el mundo.

Fuente:

Cómo Cuba logró atender a más niños de Chernóbil que cualquier otro país / RT

La otra historia de Chernobyl /  Rosa Miriam Elizalde

El anticomunismo surfea en la cresta de la ola de los debates que han acompañado la miniserie Chernobyl, de HBO. Muchos de los que se han apurado en llamarla la mejor producción televisiva de todos los tiempos, han reducido sus indiscutibles valores artísticos a una lectura utilitaria y simplista que no se permite otro punto de vista que el de introducir en la izquierda un sentimiento de culpa de dimensión universal.

Sin embargo, la historia de la tragedia de Chernobyl tiene otros capítulosque han quedado fuera de la serie y que trascienden el accidente nuclear, el juicio a los burócratas soviéticos que coartaron la información de los hechos y el suicido del científico Valeri Legásov, director del Instituto Kurchatov de Energía Atómica y uno de los que dirigió la operación de control de daños, héroe trágico de la exitosa producción de HBO.

Craig Mazin, el guionista, no esconde su admiración por quienes se encargaron, muchos a costa de sus propias vidas, de neutralizar en la medida de lo posible las consecuencias de la explosión atómica. Bomberos, mineros, obreros de la construcción, soldados y simples funcionarios, realizaron trabajos en condiciones de exposición radiológica extrema. Los “liquidadores” -como se les llamó- no fueron una horda de pobres diablos. Una turba de ignorantes no sirve en un accidente tan complejo. La mayoría eran físicos nucleares, geólogos, mineros del uranio con experiencia en la manipulación de estas sustancias, que sabían perfectamente a lo que se exponían. Hasta el día de hoy, colectivos que agrupan a los “liquidadores” supervivientes en Ucrania, Biolorrusia y Rusia, muestran su orgullo por haber realizado una tarea colosal que ha salvado y sigue salvando vidas.

Hay otra historia del accidente sepultada durante décadas junto con el reactor de Chernobyl. Las víctimas de las radiaciones, durante 21 años consecutivos, viajaron más de 9 000 kilómetros para curarse de las terribles secuelas en una playa del Atlántico. Veintiséis mil 114 afectados, de ellos unos 23 000 niños, ocuparon las casas de Tarará, un balneario de arenas blanquísimas a 27 kilómetros de la capital cubana, donde está, según Ernest Hemingway, “el mejor embarcadero de La Habana”.

Recibidos por Fidel Castro al pie de la escalerilla del avión, los primeros pacientes iniciarían el 29 de marzo de 1990 el proyecto de atención integral a niños afectados por desastres, que benefició también a víctimas del terremoto de Armenia en 1988 y a brasileños que manipularon una fuente radioactiva de Cesio 137 en la ciudad de Goiâgnia, otro accidente nuclear que contaminó a cientos de personas en 1987, un año después de Chernobyl y del cual no se habla.

Cuba fue el único país que respondió al llamado del gobierno de Ucrania para atender a las víctimas del reactor con un programa de salud masivo y gratuito, que incluyó no solo los servicios médicos y el seguimiento a cada caso hasta su recuperación final, sino la atención sicológica y docente. Además de hospitales, en Tarará se crearon aulas y centros de recreación para aquellos niños que necesitaban estancias prolongadas y que viajaron a la Isla con familiares y maestros.

Los efectos de la radioactividad de Chernobyl se prolongaron por más tiempo que las bombas que lanzó el gobierno de Estados Unidos en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, pero su mortalidad fue mucho más reducida gracias a los “liquidadores” y al sistema de salud cubano. Aunque no hay cifras concluyentes, expertos de Naciones Unidas han evaluado que unas 4 000 personas murieron como consecuencia del accidente nuclear frente a 246 000 muertes en Hiroshima y Nagasaki, el 20 por ciento a consecuencia de lesiones o envenenamiento por radiación.

En la actualidad no se ha detectado un aumento significativo de leucemia en la población de las zonas contaminadas en las ex Repúblicas soviéticas. La razón parece responder al hecho de que ucranianos, bielorrusos y rusos se beneficiaron de los primeros ensayos clínicos con las vacunas contra el cáncer creadas por científicos cubanos, y también, de tratamientos pioneros en el mundo para combatir la leucemia y la despigmentación de la piel. Los mejores científicos y los pediatras más renombrados atendieron a aquellos niños que necesitaron de una legión de traductores para cumplir los programas médicos y aliviar el terror de las familias. No sin costo para Cuba. El proyecto Tarará se mantuvo contra viento y marea incluso durante la terrible década 90 del siglo pasado, cuando el país caribeño vivió la peor crisis económica que se recuerde, tras el derrumbe de la Unión Soviética y el endurecimiento de las sanciones de Washington, que oportunistamente apretó el cerco para rendir a la Isla rebelde.

La mayoría de los niños que llegaron a Tarará regresaron sanos a su país, pero Aleksander Savchenko se quedó viviendo en la Isla. Totalmente curado, estudió Estomatología, se casó y tiene una niña mitad cubana, mitad ucraniana. Si usted mira ahora mismo en su muro de Facebook, verá que su último post es una noticia reciente: “50 niños ucranianos serán atendidos en Cuba, como parte de un nuevo programa de cooperación inspirado en el programa ‘niños de Chernobyl’”.

(Tomado de La Jornada) /La otra historia de Chernobyl

Chernóbil se cura en La Habana: El episodio que no contó HBO

Las playas de Tarará son todo lo que se puede esperar del Caribe cubano. Mar cálido azul turquesa, palmeras idílicas sobre arena fina y ocre, brisa suave. Un puñado de casitas bajas con jardín se ordenan sobre una cuadrícula perfecta a escasos 30 kilómetros al este de La Habana. En el centro, un tosco edificio con la pintura rojiza ajada por el salitre esconde uno de los episodios menos conocidos del desastre de Chernóbil.

Erigida en la década de los 50’, la urbanización de Tarará sirvió de barriada de veraneo para la élite burguesa y militar del país durante la dictadura de Fulgencio Batista y luego pasó a ser un gigantesco campamento deportivo infantil de la Organización de Pioneros José Martí. Pero, a partir del 29 de marzo de 1990, este balneario paradisíaco pasaría a albergar el mayor programa sanitario para los niños afectados por el accidente de la planta nuclear de Chernóbilcuatro años antes.

Entre 1990 y 2011, el hospital pediátrico de Tarará atendió a más de 25.000 infantes víctimas de la radiación en Ucrania, Rusia y Bielorrusia, la mayoría afectados por cáncer, deformaciones, atrofia muscular, problemas dermatológicos y estomacales. Y muchos con altos niveles de estrés postraumático por haber experimentado el horror nuclear.

Además de las instalaciones clínicas para los afectados —que llegaron a concentrar dos hospitales y una veintena de ramas médicas en el cuadro profesional—, la pequeña ciudad disponía de un teatro, varias escuelas y áreas recreativas que se extendían por casi dos kilómetros de playas cristalinas.

«Fidel me dijo ‘no quiero que estés yendo a la prensa, ni que la prensa esté yendo al consulado. Este es un deber elemental que estamos haciendo con el pueblo soviético, con un pueblo hermano. No lo estamos haciendo para publicidad’», relata el excónsul cubano Sergio López en el documental ‘Chernóbil en nosotros’.

Casi 30 años después de que el propio Fidel Castro recibiera al pie de la escalerilla del avión al primer contingente de 139 niños, un reciente acuerdo firmado entre el Ministerio de Salud de Cuba y el Gobierno ucraniano abre la puerta a una posible reedición del programa coincidiendo con la atención suscitada por la serie de HBO sobre Chernóbil.

La Agencia Cubana de Noticias anunció que un nuevo grupo de 50 niños ucranianos, muchos de ellos hijos de quienes a comienzos de los 90’ vivieron la misma experiencia en la nación caribeña, viajará en 2019 a La Habana para tratarse sus dolencias.

La playa ‘antirradiación’

La mañana del 26 de abril de 1986, una serie de errores fatales afectaron al reactor número 4 de la central atómica Vladimir Ilyich Lenin, cuyo núcleo del reactor quedó expuesto arrojando gran cantidad de material radioactivo en medio de varias explosiones y un intenso incendio que duró diez días.

Pripyat, una ciudad de 50.000 habitantes construida para alojar a los trabajadores de la instalación y a sus familias, no fue evacuada hasta 36 horas después de la explosión. Cientos de miles de adultos y niños quedaron expuestos a la contaminación. Muchos de los menores desarrollaron luegocáncer de tiroides y leucemia, probablemente por inhalación o ingestión de yodo 131 o celsio 173.

Los pacientes solían ser “portadores de más de una enfermedad crónica”, acompañadas de severas alteraciones psicológicas, según un estudio realizado por los doctores cubanos Julio Medina, coordinador durante años del Programa; y Omar García, investigador del Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones. Por ello clasificaron a los afectados en cuatro grupos, desde los más graves, que podían permanecer durante meses en la isla, a los “relativamente sanos” del grupo IV, que permanecían entre 45 y 60 días.

Durante años, las playas de Tarará se poblaron de niñas rubicundas y chavales pálidos que los habaneros se acostumbraron a ver tomando el sol en la playa fuera de la temporada veraniega. Broncearse y sumergirse en el agua marina era parte complementaria del tratamiento con melagenina y pilotrofina que recibían para mejorar la pigmentación de su piel y el crecimiento del cabello.

«Puedo decir, sin exageración, que para nosotros Cuba ha sido la salvación», cuenta la joven madre Natasha Salimova mientras mece a su niño afectado por parálisis cerebral en un carrito, en una pieza de la agencia estadounidense Associated Press de 1999, en el que se puede ver la clínica cubana en funcionamiento.

Milagro en Período Especial

Tres meses antes de la llegada de los primeros niños, Fidel Castro avisaba desde el Teatro Karl Marx en La Habana que venían malos tiempos. La caída del Muro de Berlín era el preludio de la inminente implosión del bloque soviético. Los problemas en Europa Oriental podrían ser “tan graves que nuestro país tuviera que enfrentar una situación de abastecimiento sumamente difícil”, dijo Castro ya en enero de 1990.

Era el prólogo del Período Especial en el que se sumergió la isla durante más de un lustro, marcado por la escasez y los apagones. Pese a la desaparición del campo socialista europeo, Cuba quiso mantener en marcha el programa de los niños de Chernóbil.

«Aunque Cuba atravesó momentos económicamente difíciles, nuestro Estado siguió ofreciendo a los menores atención especializada, cumpliendo un compromiso de solidaridad», señalaba en 2017 el doctor Medina, en una entrevista para el canal multinacional Telesur, sobre el notable reto de continuar aceptando pacientes en esos años.

Pese a que el programa oficialmente finalizó, se mantuvieron vuelos médicos para grupos de pacientes ucranianos y rusos en la isla. Desde 2016, la mayoría han sido tratados en la Clínica Internacional de Siboney, al oeste de la capital cubana. Este será probablemente el nuevo hogar de los niños de Chernóbil en La Habana.

No serán extraños para la población local. Desde mucho antes de que HBO redescubriera la historia de Chernóbil para una audiencia global, cualquier cubano ya sabía dónde ubicar la central nuclear en el mapa y explicar, en algunos casos de primera mano, las consecuencias de lo que allí ocurrió.Herencias del internacionalismo proletario.

FUENTE: Chernóbil se cura en La Habana: El episodio que no contó HBO

Los niños de Chernóbil en Cuba: ¿Un programa `secreto´ que ocupó portadas? / Por José Manzaneda

Cuba es el único país que atendió gratuita y masivamente a las víctimas de la catástrofe de Chernóbil. Entre 1990 y 2016, 26.000 personas, la mayoría menores, recibieron atención médica en la Isla (1).

Los recortes de la prensa cubana de julio de 1990 muestran el recibimiento, por Fidel Castro, de los primeros niños y niñas de Chernóbil (2) (3) (4). A lo largo de los años, se han publicado decenas de reportajes y artículos (5), se han filmado documentales (6), incluso se presentó en La Habana, el pasado año, “Un traductor”, una película de ficción sobre el tema (7). Pero hay quien no se entera nada. En el portal de CNN Chile leemos que Cuba jugó un “secreto papel” con aquella ayuda solidaria, que dicho “programa estuvo oculto (…) debido a la revolución cubana y las solicitudes del poder soviético” (8). Como lo oyen.

Pero ¿de dónde saca este medio el supuesto carácter “secreto” de la ayuda cubana? De la exageración de lo que recoge un reportaje de otro medio, “El Confidencial” (9). Este nos dice que “en su momento el programa fue tratado discretamente por la revolución cubana, ya fuera por prudencia política (…) o por genuina modestia solidaria”. Y añade el testimonio de un excónsul cubano: “Fidel me dijo: ‘no quiero que estés yendo a la prensa (…) Este es un deber elemental (…) con el pueblo soviético (…) No lo estamos haciendo para publicidad’”. Es decir,Cuba llevó a cabo una gigantesca obra de solidaridad que no ocultó –como nos demuestra la hemeroteca-, pero tampoco empleó como propaganda.

El tratamiento oncohematológico de cada paciente costó a Cuba tanto como el pasaje aéreo de 160 personas, cuyo coste sí era cubierto en origen (10). Y esto ocurrió en el peor momento de la economía cubana: el llamado Periodo especial.

Hace unos días se anunciaba el regreso de dicho programa solidario, tras el parón en 2016: 50 niñas y niños de Ucrania viajarán a Cuba este año (11).

Los medios internacionales tienen 26.000 testimonios: personas que mejoraron su salud, incluso salvaron su vida, gracias a la cooperación de Cuba. ¿Creen que leeremos alguno en CNN?

(1)  http://www.granma.cu/ciencia/2018-04-27/cuba-sola-atendio-mas-ninos-de-chernobil-que-todo-el-mundo-27-04-2018-22-04-53

(2)  https://sputnik87.files.wordpress.com/2016/04/granma-160316.jpg

(3)  https://sputnik87.files.wordpress.com/2016/04/juventud-rebelde-160316.jpg

(4)  https://www.youtube.com/watch?v=M4lbyJpjkNo

(5)  https://www.jornada.com.mx/2006/04/28/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie

(6)  https://www.youtube.com/watch?v=H10xE1CcKxQ

(7)  https://www.efe.com/efe/america/cultura/llega-a-la-habana-pelicula-sobre-ninos-de-chernobil-tratados-en-cuba/20000009-3837578

(8)  https://www.cnnchile.com/mundo/cuba-salud-chernobyl-ninos_20190608/

(9)  https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-06-08/cuba-ninos-chernobyl-episodio-accidente-nuclear_2054266/

(10)       https://actualidad.rt.com/actualidad/317523-como-cuba-logro-atender-ninos-chernobil

(11)      https://www.lavanguardia.com/politica/20190601/462609374121/50-ninos-de-chernobil-recibiran-tratamiento-medico-en-cuba.html

FUENTE: LA PUPILA INSOMNE

Chernóbil / Julio Martínez Molina

Durante el siglo XX tres hechos trágicos fundamentales vinculados al factor nuclear estremecieron al planeta. De los dos primeros, el responsable directo fue el gobierno de los Estados Unidos, cuyo presidente, Harry S. Truman, ordenó lanzar los bombardeos atómicos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente.

Más de 120 mil personas muertas -de una población de 450 mil-, además de otras 70 mil heridas y la destrucción instantánea de la ciudad casi en su totalidad provocó la bomba en Hiroshima. En Nagasaki asesinó a  50 mil inocentes -de una población de 195 mil habitantes- y causó más de 30 mil heridos. A dichas víctimas precisa sumarse las derivadas, a lo largo de años y décadas posteriores, de los efectos de la radiación nuclear.
El bombardeo atómico contra civiles en ambas urbes niponas constituye el genocidio más atroz, bárbaro e injustificado de la historia de la humanidad. Estados Unidos guarda la deshonra indeleble de ser el único país del mundo en haber empleado el poder nuclear contra una población civil.
El tercer hecho aludido en el primer párrafo, sin parangón con los dos anteriores en razón del carácter alevoso y taimado de aquellos, es el accidente en el reactor RBMK # 4 de la planta de Chernóbil, Ucrania, el 26 de abril de 1986, originado por el error humano; no por razones intencionales. Dos motivos básicos concatenados viabilizaron la explosión: el primero, de relieve mayúsculo, tanto la desidia y falta de profesionalidad de la dirección al mando de los controles aquella fatídica madrugada, como de los directivos centrales de la propia planta; y el segundo, la inobservancia en el diseño de ese tipo de reactores de todos los requisitos establecidos para instalaciones similares a lo largo del resto del mundo, fundamentalmente la carencia de un edificio de contención.
De acuerdo con los datos oficiales conclusivos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de Naciones Unidas, hubo 31 muertes directas por el accidente, a las que se sumaron otras 4 mil como consecuencia del suceso. Decenas de miles de personas sufrieron efectos, a distinto grado. Entre 1990 y 2011, Cuba atendió a 26 mil 114 víctimas (el 84 por ciento de estas niños ucranianos, bielorrusos y rusos), en diferentes áreas médicas. De 1998 a 2011 una brigada de doctores cubanos atendió aproximadamente a seis mil personas, cada año, en la ciudad de Evpatoria, Crimea. Dicho programa de asistencia médica integral masiva y gratuita, respuesta solidaria de nuestro país a solicitudes de organizaciones sociales de la Unión Soviética, fue silenciado por los grandes consorcios mediáticos corporativos encargados de escribir la historia que le conviene a los ejes de poder.
Es algo que también suelen hacer los emporios audiovisuales, los cuales hallan su camino todavía más abierto cuando en los propios países donde se suscitan los hechos no se toman las iniciativas para emprender la realización de materiales que reflejen sus circunstancias de la forma objetiva. Así, se comprende mejor el surgimiento de una miniserie como Chernóbil (Chernobyl, 2019), coproducción entre la cadena norteamericana HBO y la británica Sky, propiedad del ultrarreaccionario magnate australiano de las comunicaciones Rupert Murdoch.
A resultas, sobre la serie basada en el libro Voces de Chernóbil, escrito por la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, Premio Nobel de Literatura conocida por su postura adversa a la Unión Soviética y su lapidario axioma “el comunismo es el opio de los intelectuales”, gravitan dos signos contradictorios: la calidad técnica y narrativa marca de fábrica del sello estadounidense y la decisión irrenunciable -del primero al quinto episodios, pero sobre todo en los dos últimos- de introducir una tesis política y contribuir a la satanización de todo cuanto se relacione con el universo socio-político-económico soviético, contextualizado ello dentro de la actual y muy poderosa tendencia del audiovisual occidental hacia la demonización rusa. No sería fútil recordar aquí que, desde el imaginario forjado por los materiales de las casas productoras de Occidente situadas en la misma línea de pensamiento instaurada por los poderes hegemónicos, Rusia representa la continuación directa de la Unión Soviética; no importan las sustanciales diferencias entre ambos modelos.
De tal, los notables valores de producción de Chernóbiltienden a languidecer ante su imperiosa necesidad de mensaje, expresada en un irrefrenable ataque a la URSS en todos los costados (dirigencia, ética -ese dirigente partidista del episodio 2 que humilla y se burla de la científica, en cuyo pleno rostro apura un trago por “los obreros del mundo”; ese villano de manual, puro cartón, al frente de la KGB; esos burócratas y redomados mentirosos del Kremlin-, explotación de estereotipos -zafiedad y alcoholismo de los rusos-, honestidad política -la matriz fundamental injertada por la serie es que la Unión Soviética vivió en su totalidad a base de mentiras, algo muy curioso proveniente de un material facturado en los Estados Unidos, imperio consolidado a base del sofisma y cuyo equipo directivo actual es el culmen de la falsía-; estructuras de poder…), lo cual le quita hierro a la pieza, al demeritarla por su proclividad a la inducción.
Resulta pueril que en una obra que en diferentes apartados exude redondez artística, en el capítulo 4 ubique a la KGB en posición de decidir el mismísimo camino nuclear de la Unión Soviética; si bien esto no resulte nada gratuito, en tanto ha sido resorte esencial de la propaganda occidental anti socialista la impugnación de los aparatos de seguridad e inteligencia de los países de Europa del Este y su calificación como sistemas diabólicos, sanguinarios y hasta supraestatales, aunque en realidad ninguno se comparó ni de lejos con otros como los norteamericanos e israelí, por citar dos ejemplos.
La información epilogar del episodio quinto refiere que las víctimas del accidente podrían alcanzar las 93 mil y que el gobierno soviético (no la OIEA) fijó su cifra en 31. Para provocar un efecto de seriedad por mecanismo de contraste y sensación de exhaustividad factual, introducen el elemento de que “se ha difundido ampliamente que los tres buzos de los tanque murieron como resultado de su operación heroica. En realidad, sobrevivieron los tres. Dos siguen vivos en la actualidad”.
Si el trabajo televisivo se hubiese contenido un poco en su anatema político, en su compromiso ideológico, confiriendo más peso a la evolución psicológica de un mayor grupo de personajes y eludiendo pasajes ridículos como la campesina que mientras ordeña su vaca le cuenta al soldado que la va a buscar para evacuarla una versión siniestra de la historia soviética condensada en un minuto,Chernóbil podría haber constituido otro título remarcable del prestigioso formato de las miniseries sajonas. Podría, habida cuenta del verismo cuasi documental de sus imágenes, del exquisito diseño de producción (es magistral el trabajo de reconstrucción histórica y la atención al detalle: vehículos, tecnología, edificaciones…), la fotografía de tonos plúmbeos del sueco Jakob Ihre, la banda sonora de la islandesa Hildur Guðnadóttir, la encomiable labor de sonido (tributa con fuerza a configurar el perseguido clima de miedo, desolación, peligro), la elección del elenco y la organicidad en la narración.
Uno de los principales méritos del material dirigido por el sueco Johan Renck consiste en su fluencia, su sentido del ritmo de la narración, con cuanto entraña ello de prescindir de zonas muertas y ejecutar buenos pasos en las soluciones dramáticas y la inserción de las elipsis. En buena medida debido a al pulso del guion del norteamericano Craig Mazin, estas cinco horas son un trabajo bastante limpio, sin hojarascas ni trompicones, expedito en la sugerencia propositiva y su capacidad de resolución. Salvo excepciones, porque todas las escenas de los cazadores de animales del segmento postrero nada aportan al desarrollo del relato y antes bien lo entorpecen.
La construcción y desarrollo de los momentos climáticos evidencia la asimilación de los postulados de la mejor escuela del cine de catástrofes, de consuno con el thriller y hasta la pantalla de terror, porque, esencialmente, esta es una historia de catástrofe y terror.
El actor británico Jared Harris y el sueco Stellan Skarsgård, en los roles centrales del físico nuclear Valeri Legásov y del dirigente del Partido Comunista Boris Shcherbina en igual orden, registran par de composiciones memorables. Al menos quien escribe no alberga dudas de que esta figura como una de las más rotundas encarnaciones históricas del intérprete escandinavo, acaso la mejor. Delicioso trabajo el suyo, cuyo componente facio-gestual, sobre todo a partir del momento cuando Legásov le participa que en cinco años ambos estarán muertos debido a la radiación, deviene digno de estudiarse en las escuelas de cine.
Ninguna de las anteriores ponderaciones alcanza, por supuesto, para respaldar a la harto sospechosa calificación de Chernóbil como “la mejor serie de la historia, por arriba de Breaking Bad”, como ya apuradamente certifican en algunos sitios, pero sí para apreciarla y sopesarla -sin entusiasmos mediáticos contaminantes-, en posición críticamente objetiva de verificar sus aquí citados aciertos u otros, pero también reparando en su carga de tintas ideológica y su proclividad manipuladora.

Fuente: LA VIÑA DE LOS LUMIÈRE

LEER MÁS:

La ambivalente miniserie Chernóbil

La en estos días muy comentada miniserie Chernóbil (Chernobyl, 2019) es una coproducción entre la cadena norteamericana HBO y la británica Sky, que está basada en el libro Voces de Chernóbil, escrito por la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, Premio Nobel de Literatura

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina

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Sobre la red islamista que secuestró a los médicos cubanos en Kenia y que exigen un rescate de casi $1,5 millones de dólares

Nombre oficial del grupo: Karakat Shabaab al-Mujahideen (Movimiento de Jóvenes Muyahidines) pero fuera de Somalia se conoce como Al Shabab, que significa “Juventud”. 

Todo sobre la red islamista que secuestró a los médicos cubanos en Kenia / Los captores de médicos cubanos en Kenia exigen un rescate de casi $1,5 millones de dólares

Assel Herrera y Landy Rodríguez 

Todo sobre la red islamista que secuestró a los médicos cubanos en Kenia

Desde el 12 de abril la red islamista Al Shabab mantiene secuestrados a dos médicos cubanos que prestaban servicio en el noreste de Kenia. La organización es considerada un ala radical joven del grupo terrorista Al Qaeda en Somalia y es una de las más activas en África.

Significado de ‘Al Shabab’

El nombre oficial del grupo es Karakat Shabaab al-Mujahideen (Movimiento de Jóvenes Muyahidines) pero fuera de Somalia se conoce como Al Shabab, que significa “Juventud”. 

Desde 2012 el grupo juró lealtad a Al Qaeda, (proscrito en Rusia y otros países) y ha sido reconocida como una organización terrorista por la Unión Europea, EEUU, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. 

Orígenes

Al Shabaab surgió como el ala radical joven del extinto Unión de Tribunales Islámicos de Somalia que controlaba la ciudad capital de Mogadiscio en 2006. La Unión fue expulsada del lugar por las fuerzas etíopes y a partir de ahí hubo un resurgir de este movimiento islámico que se empeña en imponer una versión radical de la ley islámica.

Según se calcula, el grupo tiene unos 7.000 integrantes y su líder ha sido identificado como Abu Zubeyr. Desde 2015, con el ataque a la Universidad de Garissa de Kenia donde murieron unos 147 estudiantes, Al Shabaab se consolidó como una de las organizaciones extremistas islámicas más activas en África.

Una investigación realizada en 2011 por la Liga de Acción del Elefante, reveló que el grupo terrorista participa de la red de tráfico ilegal de marfil y cuerno de rinoceronte, aportando puertos de salida para la mercancía hacia los mercados internacionales, lo que representa el 40% de su financiación.

Principales atentados

En 2018, Al Shabab reivindicó el atentado al Hotel Sahafi, ubicado cerca de la sede del Departamento de Investigaciones Criminales  de Somalia donde murieron al menos 28 personas, entre ellos seis terroristas.

También, en 2017, la organización perpetró una explosión de un camión con explosivos que dejó al menos 276 muertos y unos 350 heridos en Mogadiscio, considerado el peor atentado de la historia de esta ciudad.

Además, en la vecina Kenia se adjudicaron dos grandes masacres, una de ellas en abril de 2015, cuando la organización atacó el campus de la Universidad Garissa, y dejó 147 estudiantes muertos.

Otra fue el atentado al centro comercial Westgate de Nairobi, en septiembre de 2013, cuando un grupo de la milicia islámica secuestró el centro durante cuatro días y abrió fuego contra las personas dejando un saldo de unos 70 muertos.

Desde junio de 2014Al Shabab declaró todo el territorio de Kenia como una zona de guerra.

Según trascendió, el secuestro de los médicos cubanos se produjo en la mañana del 12 de abril, cuando los galenos iban en un vehículo camino al trabajo en pleno centro de Mandera, una ciudad fronteriza con Somalia.

Identificados como Assel Herrera Correa, médico general, y Landy Rodríguez Hernández, cirujano, los cubanos formaban parte de una misión oficial de la isla en Kenia que agrupa a unos 100 galenos.

Fuentes:

Todo sobre la red islamista que secuestró a los médicos cubano / El Blog de Juan Manuel / Mundo.Sputniknews

Los captores de médicos cubanos en Kenia exigen un rescate de casi $1,5 millones de dólares

Moscú (Sputnik) — Los supuestos miembros del grupo yihadista Al Shabab, que secuestraron a dos médicos cubanos en Kenia, exigen un rescate de 150 millones de chelines kenianos (unos 1,48 millones de dólares), informó el diario Daily Nation citando a los ancianos que viajaron a la remota aldea somalí.

El pasado 12 de abril fueron secuestrados los doctores Assel Herrera Correa, especialista en medicina general integral, y el cirujano Landy Rodríguez Hernández, que prestaban sus servicios médicos en el condado de Mandera, en Kenia, mientras que un miembro de las fuerzas de seguridad fue asesinado.

El medio precisa que varios ancianos respetados por las comunidades de Mandera y del poblado somalí de Bulahawo se desplazaron a la aldea, ubicada en la región de Jubaland, en Somalia, para negociar la liberación de los médicos.

Los intermediarios destacaron que los cubanos están vivos y prestan atención médica a los habitantes locales.

El grupo radical Al Shabab, o Movimiento de Jóvenes Muyahidines, mantiene estrechos lazos con Al Qaeda, organización terrorista proscrita, lucha a mano armada contra el Gobierno somalí y obstaculiza la labor humanitaria de las Naciones Unidas en el país africano.

Fuentes:

Los captores de médicos cubanos en Kenia exigen un rescate de casi $1,5 millones
El Blog de Juan Manuel / Mundo.Sputniknews

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina


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La verdad que jamás se atrevieron a contarle sobre el desembarco de Normandía

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El Día D: Desembarco de Normandía / La batalla de Normandía, llamada en clave Operación Overlord, fue la operación militar efectuada por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial que culminó con la liberación de los territorios de la Europa occidental ocupados por la Alemania nazi. Wikipedia
Fecha: 6 jun. 1944 – 25 ago. 1944 / UbicaciónNormandía, Francia

La verdad que jamás se atrevieron a contarle sobre el desembarco de Normandía

Por qué se ha falseado la importancia bélica del desembarco de Normandía

La versión presentada por los estudios cinematográficos de Hollywood sobre la trascendencia histórica del desembarco de Normandía – escribe nuestro colaborador Máximo Relti – cobra especial interés al cumplirse su 75 aniversario. Los guionistas y productores cinematográficos de Hollywood, carentes del más elemental rigor científico, escamotean en sus versiones fílmicas una verdad histórica que está avalada por decenas de miles de toneladas de documentos, y que nada tiene con la importancia crucial que se atribuye a aquel desembarco militar

POR MÁXIMO RELTI


      Se ha cumplido estos días el 75 aniversario del desembarco de los Estados Unidos e Inglaterra en las costas de Normandía. Y una vez más, los intereses ideológicos y chovinistas vuelven a predominar,  tratando de sepultar la verdad histórica sobre lo sucedido.

   O expresado de otra manera: la versión  presentada  por los estudios cinematográficos de Hollywood, integrados y dirigidos por equipos de propagandistas pronorteamericanos, carentes del más elemental rigor científico, vuelve a escamotear decenas de miles de toneladas de documentos, de testimonios personales, de estadísticas, de cartas militares, de mapas, de pruebas fílmicas y documentales, de memorias…   en aras de una narración color rosa que nada tiene que ver con lo que realmente sucedió durante los últimos 11 meses de la Segunda Guerra Mundial.  

      A través de los medios de comunicación se nos está queriendo presentar el 6 de junio de 1944, el archiconocido “Día D” del desembarco aliado en Normandía, como la clave estratégica a través de la cual  se decidió la suerte de la 2ª Guerra Mundial. Sin embargo,  los registros históricos  sobre el valor real  que tuvo aquella operación militar  sitúa  a la narración que nos ofrecen  los medios justamente  en sus antípodas.
 

¿POR QUÉ SE PRODUCE EL DESEMBARCO A TAN SOLO 11 MESES DEL FINAL DE LA GUERRA?

     La verdad es que los alemanes no le prestaban por aquellas fechas una excesiva atención a su peculiar Frente Occidental, un flanco territorial en el que no sucedía nada que les provocara razones para estar inquietos. Desde que la vertiginosa conquista de Franciaconvirtiera la invasión de ese país en un mero “paseo militar”, el interés de Hitler no estaba centrado en aquellos enemigos ubicados a sus espaldas. El alto mando alemán era  perfecto conocedor de que los estadounidenses esperaban que Alemania derrotara a la Unión Soviética  y, también, de que Inglaterra y los Estados Unidos habían desoído reiteradamente los llamamientos urgentes de Stalin para que estos dos países  procedieran a atacar a Alemania  desde el Oeste,  abriendo así un nuevo frente  que obligara a la Wehrmacht a reducir sus divisiones en el Frente Oriental.

      La verdad es que el interés prioritario de los Estados Unidos desde que comenzó la guerra era que los alemanes destrozaran a la Unión Soviética y acabaran, de paso, con el sistema político comunista. Y aunque hoy deliberadamente se trate de ocultar, los grandes hombres de negocios estadounidenses estaban especialmente interesados en que este hecho efectivamente se produjera. Esa es la razón por la que sin ocultarlo habían estado apoyando económicamente a la Alemania de Hitler  con cuantiosas inversiones. 

      Que esto fue así no sólo lo ratifica la voluminosa documentación histórica existente, sino también los diversos testimonios verbales de personalidades relevantes de la vida social y política norteamericana. Por ejemplo,  el del industrial norteamericano Henry Ford, que en 1941 no se ruborizaba cuando se atrevía a proclamar que:

   ”Ni los Aliados, ni tampoco el Eje deberían ganar la guerra. Los Estados Unidos deben proporcionar los medios para que ambas partes sigan luchando hasta que se produzca el colapso de ambos contendientes”.

     Pero no sólo fue este poderoso industrial de la extrema derecha norteamericana el que pensaba de esa forma. El que luego sería presidente  de los Estados Unidos, Harry Truman, dijo en  1941 con el mismo cinismo que lo había hecho Ford:

   “Si Alemania gana, debemos ayudar a Rusia.  Y si Rusiagana, debemos ayudar a Alemania, para que se produzcan el máximo de bajas en cada lado”.

    Esa  doble y cínica política estadounidense solo tuvo su punto final cuando el pueblo soviético hizo doblar la cerviz a Hitler en Stalingrado.A partir de entonces, el Ejército Rojo inició un demoledor avance que no paró hasta llegar a la misma capital del Tercer Reich. Sólo después de  apercibirse de que el Ejército soviético está en condiciones de ganar la guerra por sí mismo, los Estados Unidos reaccionan y se apresuran  a cambiar las tornas. Ahora sus intereses en Europa les exigen  cambiar el letargo por la premura.  Fue sólo entonces cuando se propusieron iniciar, de verdad, el desembarco en Normandía, es decir, apenas once meses antes de que en mayo de 1945 concluyera la Segunda Guerra Mundial en Europa.

EL “ENEMIGO PRINCIPAL” DE ALEMANIA

     La escasa importancia que para los nazis tenía hasta entonces el sosegado Frente Occidental  lo prueba el hecho de que Hitler tuviera tan sólo 60 divisiones  de su Ejército ubicadas en él.  En cambio,  había desplazado más de docientas divisiones al Frente Oriental,  a luchar en contra  de lo que él estimaba como “el enemigo principal”,  laUnión Soviética.  Es evidente, pues,  que los esfuerzos militares de laWehrmacht  estaban concentrados a combatir con intensidad en el“infierno del frente ruso”.


    El  auténtico punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial se produjo con la contraofensiva soviética de 1942, en la batalla deStalingrado. Posteriormente sería redondeado, aún más, con  el resultado decisivo de la batalla de Kursk. El Ejército Rojo había lanzado una poderosa ofensiva desde finales de diciembre de 1943, que  aplastó toda la resistencia militar que trató de interrumpir su arrolladora marcha sobre Berlín.  El Ejército Rojo hizo retroceder a las fuerzas alemanas a lo largo de toda la Europa Oriental. Con clarividente razón,Wiston   Churchill, un hábil pero furibundo enemigo de los bolcheviques, tuvo  que rendirse ante la  evidencia  y reconocer píblicamente que los soviéticos habían  logrado “destrozar las mismas entrañas del Ejército alemán” en Stalingrado.

¿CUÁL FUE EL VERDADERO OBJETIVO DEL DESEMBARCO DE NORMANDÍA?

     El hecho es que tanto ingleses como norteamericanos habían subestimado  el enorme potencial  humano, moral y militar de la Unión Soviética. Por  esa razón, ingleses y estadounidenses terminarían encontrándose con el Ejército Rojo en las mismas puertas deAlemania. Y, muy probablemente, si  el  llamado “Día D”  se hubiera retrasado aún más, se lo hubieran  terminado encontrando en las costas del norte de Francia, justo allí donde ellos iban a desembarcar. 

 
      La verdad histórica es muy  distinta, pues,  de aquella narración idílica que intenta presentarnos el desembarco de Normandía como la“operación militar decisiva”  que puso fin a la Segunda Guerra Mundial . La realidad es que aquel desembarco no fue  otra cosa que  la apertura tardía de  un segundo frente, cuando  ya la Alemania de Hitler  se encontraba desvencijada, agotada y  próxima a la derrota.

      El siempre aplazado desembarco de  norteamericanos e ingleses en las playas de Normandía tuvo como  principal objetivo impedir que,  tan sólo un año antes de finalizar la contienda, el Ejército soviético pudiera obtener en solitario la victoria militar  en el territorio continental europeo.


     Pero, pese a haber tenido lugar aquel desembarco en el norte de Francia, fue en el Frente Oriental  donde continuaron  librándose  las batallas decisivas de la Segunda Guerra Mundial. Y, además, con una particularidad que resulta  interesante agregar:  mientras  las tropas aliadas en su  avance por Europa occidental  fueron  derrotadas  por los maltrechos ejércitos  alemanes en dos importantes batallas  – las Árdenas y en el Market Garden -, el Ejército Rojo mantuvo imparable, victoria tras victoria, su avance ininterrumpido hacia Berlín.Esa es una incontrovertible verdad histórica que nunca Hollywood será capaz de relatarnos.

        Pero con Hollywood o sin Hollywood, eso fue lo que realmente sucedió, aunque  a traves  su factoria  de construcción de ensueños  haya logrado convencer a millones de personas de que la historia fue otra cosa distinta.

Fuentes:

LA VERDAD QUE JAMÁS SE ATREVIERON A CONTARLE SOBRE EL DESEMBARCO DE NORMANDÍA / Canarias Semanal

La verdad que jamás se atrevieron a contarle sobre el desembarco de NORMANDÍA / Agaton

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina
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El individualismo: Enemigo de la moral del revolucionario

El individualismo: Enemigo de la moral del revolucionario / Escrito por: Ho Chi Minh (1958)

El Comandante en Jefe Fidel Castro llega a tierra vietnamita en visita oficial. Seria el primer jefe de otro Estado en recorrer zonas liberadas del sur de ese país, agredido por los Estados Unidos.
12 de Septiembre de 1973- El Comandante en Jefe Fidel Castro llega a tierra vietnamita en visita oficial 1

Desde el principio de su existencia, la humanidad ha tenido que luchar contra la naturaleza – las bestias salvajes, el tiempo, etc. – para poder sobrevivir. Para tener éxito en esta lucha cada individuo debe apoyarse en la fuerza de un gran número de personas, en lo colectivo, en la sociedad. Solo, no puede sacar lo mejor de la naturaleza y subsistir.

Para sobrevivir, el hombre también debe producir para obtener alimento y vestido. También la producción se debe apoyar en lo colectivo, en la sociedad. Solo, el individuo no puede producir.
Siendo nuestra era una era civilizada, revolucionaria, uno debe apoyarse todavía más en la fuerza de lo colectivo, de la sociedad para todas las empresas.

Más que nunca el individuo no puede permanecer aparte, sino que debe unirse a lo colectivo, unirse a la sociedad.
Por ello, el individualismo va en contra del colectivismo; el colectivismo y el socialismo sin duda prevalecerán mientras que el individualismo seguro que desaparecerá.
El modo de producción y las fuerzas productivas se desarrollan y cambian incesantemente; por ello también lo hacen el pensamiento del hombre, los sistemas sociales, etc. 
Todos nosotros sabemos que del pasado al presente el modo de producción ha evolucionado, desde la utilización de ramas de árboles y hachas de piedra hasta las máquinas, la electricidad y la energía nuclear. 
Los sistemas sociales también se han desarrollado desde el comunismo primitivo a la esclavitud y el feudalismo hasta el capitalismo, y actualmente cerca de la mitad de la humanidad avanza hacia el socialismo y el comunismo.

NADIE PUEDE DETENER ESTE DESARROLLO Y PROGRESO, MENOS EL INDIVIDUALISMO.
Con el nacimiento de la propiedad privada, la sociedad ha quedado dividida en clases – clases explotadoras y clases explotadas – y de aquí la aparición de las contradicciones sociales y de lucha de clases. Cualquier persona pertenece necesariamente a una u otra clase y nadie queda fuera de ellas. Al mismo tiempo cada individuo representa la ideología de su propia clase.
En la vieja sociedad, los terratenientes feudales, los capitalistas e imperialistas oprimieron y explotaron despiadadamente a los demás estratos sociales, especialmente a los obreros y campesinos. Saquearon la propiedad común producida por la sociedad, la convirtieron en su propiedad privada y vivieron a lo grande.

Pero continuaron sermoneando sobre <<la virtud>>. Pero continuaron sermoneando sobre <<la virtud>>, <<la liberación>>, <<la democracia>>.
Negándose a soportar para siempre esta opresión y explotación, los obreros, los campesinos y otras gentes trabajadoras se han levantado y han hecho la revolución para librarse a sí mismos y para transformar la perversa sociedad vieja en una magnífica sociedad nueva, en la que todo el pueblo trabajador viva feliz, y en la que la explotación del hombre por el hombre quedaría prohibida.
Para alcanzar el éxito, la revolución debe estar dirigida por la clase obrera – la clase más avanzada, consciente, resuelta, disciplinada y mejor organizada – con el partido proletario como su estado mayor. Esto ha quedado incuestionablemente confirmado por la revolución en la Unión Soviética y en los demás países socialistas.
Hacer la revolución, transformar la vieja sociedad en una nueva, es una tarea muy gloriosa pero también muy pesada, una lucha compleja, prolongada y dura. Solamente un hombre fuerte puede viajar una distancia larga con una carga pesada sobre su espalda. Un revolucionario debe tener una base sólida de moral revolucionaria para cumplir su gloriosa tarea revolucionaria.

Habiendo nacido y crecido en la vieja sociedad, todos llevamos en nuestro interior, en diverso grado, restos de esa sociedad en nuestra pensamiento y nuestras costumbres. El peor y más peligroso vestigio de la vieja sociedad es el individualismo.

El individualismo va en contra de la moral revolucionaria. La menor huella de él se desarrollará en la primera oportunidad, asfixiará las virtudes revolucionarias y evitará que luchemos de todo corazón por la causa revolucionaria.
El individualismo es algo muy engañoso y pérfido; hábilmente induce a la reincidencia. Y todos sabemos que es más fácil reincidir que progresar. Por eso es muy peligroso.
Para sacudirse de los vestigios negativos de la vieja sociedad, y para cultivar las virtudes revolucionarias, debemos estudiar seriamente, educarnos y reformarnos para progresar continuamente. De otro modo retrocederemos y finalmente seremos rechazados por la sociedad venidera.
No es solamente yendo a la escuela o asistiendo a los cursos de formación como podemos estudiar, educarnos y reformarnos a nosotros mismos.

Lo podemos y debemos hacer en toda actividad revolucionaria. Las actividades revolucionarias clandestinas, la insurrección general, la guerra de resistencia, la actual construcción del socialismo en el Norte y la lucha por la reunificación nacional son escuelas muy buenas en donde podemos adquirir las virtudes revolucionarias.
La gente con virtudes revolucionarias no teme a las dificultades, a las privaciones, ni a los fracasos; tampoco flaquea ni retrocede. Por el bien de los intereses del Partido, de la Revolución, de la clase, de la nación y de la humanidad, nunca duda en sacrificar sus propios intereses, y si es necesario, incluso sus propias vidas. Esta es una expresión muy clara y noble de la moral revolucionaria.
En nuestro partido, los camaradas Tran Phu, Ngo Gia Tu, Le Hong Phong, Nguyen Van Cu, Hoang Van Thu, Nguyen Thi Minh Khai y muchos otros han dado sus vidas por el bien del pueblo y del partido, dando así magníficos ejemplos de dedicación total a los intereses públicos y de completo desinterés.
La gente con virtudes revolucionarias permanece siendo sencilla, modesta y dispuesta a afrontar nuevas privaciones, incluso cuando se encuentra condiciones favorables y obtiene éxitos. <<Preocuparse del trabajo ante los demás, pensar en el placer después de ellos>>. Debemos pensar en cómo cumplir mejor nuestra tarea, no en cómo conseguir la mayor recompensa. Debemos evitar presumir de los logros pasados y reclamar prerrogativas especiales, o consentir la burocracia, el engreimiento y la depravación. Esto también es una expresión de moral revolucionaria.
En resumen, la moral revolucionaria consiste en lo siguiente:Dedicar la propia vida a luchar por el Partido y la Revolución. Este es el punto más esencial.Trabajar duro por el Partido, observar la disciplina del Partido y llevar a la práctica la línea y política del Partido.Poner los intereses del Partido y del pueblo trabajador antes y por encima de los intereses propios. Servir al pueblo de corazón. Luchar desinteresadamente por el Partido y ser ejemplar en todos los aspectos.Esforzarse en estudiar el marxismo-leninismo y en utilizar constantemente la crítica y la autocrítica para elevar el nivel ideológico propio, mejorar el trabajo propio y progresar junto a los camaradas.Destruir el individualismo para construir conquistas colectivas.
Cada revolucionario debe comprender en profundidad que nuestro Partido es la organización más avanzada y unida de la clase obrera, el dirigente de esta última y del pueblo trabajador en general. Actualmente, nuestra clase obrera, aunque no muy numerosa, se está desarrollando con cada día que pasa. En el futuro, las cooperativas agrícolas se organizarán en todas partes, la maquinaria se utilizará ampliamente en el campo y los campesinos se convertirán en obreros. Los intelectuales estarán bien familiarizados con el trabajo manual, y la diferencia entre trabajadores manuales e intelectuales desaparecerá gradualmente. La industria de nuestro país se desarrollará día a día. Por ello, los obreros serán cada vez más numerosos, su fuerza crecerá, y el futuro de la clase obrera es grande y glorioso. Reformará el mundo y también a sí misma.
El revolucionario debe comprender claramente esto y adherirse firmemente a la posición de la clase obrera para luchar de todo corazón por el socialismo y el comunismo, por la clase obrera y todo el pueblo trabajador. La moral revolucionaria consiste en la lealtad absoluta al Partido y al Pueblo.
Nuestro partido no persigue ningún otro interés que el de la clase obrera y del pueblo trabajador. Por ello, su objetivo inmediato es luchar por la construcción gradual del socialismo en el Norte y la reunificación del país.
Bajo el liderazgo del Partido, nuestro pueblo ha combatido heroicamente; ha derrocado la dominación feudal y colonial y ha liberado por completo el norte de nuestro país. Éste fue un gran triunfo. Pero la Revolución todavía no es totalmente victoriosa, y el propósito actual del Partido es luchar por la reunificación nacional para construir un Vietnam en paz, reunificado, independiente, democrático y próspero, eliminar la explotación del hombre por el hombre en todo el país y construir una nueva sociedad con felicidad y abundancia para todos.
Sin embargo, nuestra industria está todavía retrasada. Gracias a la devota ayuda de los países hermanos, en primer lugar, de la Unión Soviética y China, se está desarrollando. Para que nuestro esfuerzo tenga éxito, nuestros obreros deben rivalizar los unos con los otros y luchar para producir cada vez más deprisa, mejor y más económicamente, observar la disciplina en el trabajo y participar activamente en la gestión de sus empresas; debemos oponernos al despilfarro y a la malversación, y nuestros cuadros deben ser auténticamente laboriosos, ahorrativos, honestos y rectos y unirse a los obreros en el trabajo.
La tierra ha sido asignada a nuestros campesinos, cuya vida ha mejorado parcialmente. Pero el modo de producción todavía es disperso y retrasado; por ello, el rendimiento de la tierra no ha aumentado demasiado y las condiciones de vida han mejorado sólo ligeramente. El movimiento para crear equipos de intercambio de trabajo y cooperativas en nuestros campos debe ampliarse y avanzar con firmeza para producir un firme incremento de la producción; solamente entonces nuestros campesinos podrán escapar de la pobreza y mejorar sus condiciones.
Por ello, la moral revolucionaria consiste en esforzarse por alcanzar el objetivo del Partido, sirviendo fielmente a la clase obrera y al pueblo trabajador y no vacilar nunca, tampoco ser individualistas.
La mayoría de los miembros del Partido y de la Unión de Jóvenes Obreros y la mayoría de los cuadros lo han hecho así, pero otros no. De manera equivocada piensan que ahora que los colonialistas y feudalistas han sido eliminados en el Norte, la Revolución se ha completado con éxito. Así es como dejan que el individualismo se desarrolle en su interior, piden placer y descanso, y quieren escoger su propio trabajo en vez de cumplir con las tareas que su organización les encomienda. Quieren posiciones más elevadas, pero eluden las responsabilidades. Su combatividad y energía se debilita gradualmente, lo mismo que su coraje revolucionario y sus nobles virtudes. Se olvidan de que el primer criterio de un revolucionario es su determinación para luchar toda su vida por el Partido y la Revolución.

Debemos darnos cuenta de que los éxitos que hemos logrado hasta ahora son solamente los primeros pasos de una carretera de mil leguas. Debemos avanzar más lejos, la Revolución debe hacer nuevos progresos. De otro modo retrocederemos y los éxitos que hemos logrado no se podrán consolidar y desarrollar.
Para avanzar hacia el socialismo debemos librar una lucha larga y dura. Debemos tener revolucionarios porque todavía existen enemigos que se oponen a la Revolución.
Hay tres clases de enemigos,
El Capitalismo y el imperialismo son enemigos muy peligrosos. Las costumbres y tradiciones atrasadas también son grandes enemigos: insidiosamente dificultan el proceso de la Revolución. Sin embargo, no podemos reprimirlas, sino que debemos buscar corregirlas con precaución, perseverancia y a lo largo de un período largo de tiempo.
El tercer enemigo es el individualismo, la mentalidad pequeñoburguesa que todavía acecha en cada uno de nosotros. Está esperando una oportunidad – ya sea un éxito o un fracaso – para levantar la cabeza. Es la aliada de las dos categorías anteriores.
Por ello, la moral Revolucionaria consiste – cualesquiera que sean las circunstancias – en luchar resueltamente contra todos los enemigos, manteniendo la vigilancia, estando dispuesto a combatir, y negándose a rendirse, a inclinar la cabeza. Solamente haciéndolo así podemos derrotar al enemigo y cumplir nuestras tareas Revolucionarias.
Debido a su política correcta y a su liderazgo unificado, nuestro Partido puede conducir a la clase obrera y a todo el pueblo hacia el socialismo. Este liderazgo unificado nace de la unidad de pensamiento y de acción de todos sus miembros.
Sin esta unidad seríamos como una orquesta en la que los tambores suenan por un lado y los instrumentos de viento por otro. No nos sería posible conducir a las masas y hacer la Revolución.
Los dichos y hechos de los miembros del Partido están muy relacionados con la Revolución porque ellos ejercen mucha influencia sobre las masas. Por ejemplo: la actual política de nuestro partido y gobierno es, en general y concreto, organizar equipos de intercambio de trabajo y cooperativas para desarrollar la cooperación agrícola.
Pero un cierto número de miembros del Partido y de la Unión de Jóvenes obreros no se unen a ellos, o habiéndolo hecho, no contribuyen activamente a su construcción y consolidación. El individualismo es el que ha conducido a estos camaradas a hacer lo que ellos quieren e ir en contra de la organización y disciplina del partido. Deliberadamente o no, sus acciones afectan al prestigio del Partido, dificultan su trabajo e impiden el avance de la Revolución.
Todas las resoluciones y políticas del Partido apuntan a servir a los intereses del pueblo. Por ello, para un miembro del Partido, la moral Revolucionaria consiste en llevarlas a la práctica con resolución, al margen de las dificultades, y dando ejemplo a las masas. Cada miembro del Partido debe elevar su sentido de responsabilidad para con el pueblo y el Partido. Debe guardarse contra el individualismo y oponerse a él con resolución.
Nuestro Partido representa los intereses comunes de la clase obrera y de todo el pueblo trabajador, no los intereses privados de cualquier grupo o individuo. Esto lo sabe todo el mundo.
La clase obrera lucha no sólo por liberarse a sí misma, sino también para liberar a la humanidad de la opresión y la explotación. Por ello, sus intereses y los del pueblo son los mismos.
El miembro del Partido, en nombre del Partido, representa los intereses de la clase obrera y del pueblo trabajador. Por ello, sus intereses propios se encuentran dentro, no fuera, de los intereses del Partido y de la clase. El éxito y la victoria para el Partido y para la clase significan el éxito y la victoria para el militante. Separado del Partido y de la clase, ningún individuo por mucho talento que tenga, puede llegar a nada.
Para un miembro del Partido, la moral Revolucionaria consiste en poner los intereses del Partido por encima de cualquier cosa, en todas las circunstancias. Si los intereses del Partido están en contradicción con los del individuo, este último debe dejar paso por completo al primero.
Algunos miembros del Partido que no se han librado del individualismo todavía alardean de <<sus servicios al Partido>>, por los que exigen la <<gratitud>> de éste. Quieren disfrutar de los favores, el honor, rango y privilegio. Si sus deseos no se satisfacen, guardan resentimiento contra el Partido quejándose de que no tienen <<ningún futuro>> y de que son <<sacrificados>>.
Gradualmente se alejan de él; peor aún, sabotean su política y su disciplina.
Muchos cuadros y combatientes en el período de la lucha clandestina y de la guerra de resistencia han dado heroicamente sus vidas; muchos héroes del trabajo y muchos trabajadores de élite han hecho todo lo posible por aumentar la producción. Esos camaradas nunca han pedido rangos y honores, nunca han exigido el agradecimiento del Partido.
Nuestro partido tiene carácter de masas y cientos de miles de miembros. Debido a la situación en nuestro país, el grueso de los miembros del Partido procede de la pequeña burguesía No hay nada sorprendente en ello. Al comienzo, bajo la influencia de la ideología burguesa, la posición de algunos miembros del Partido puede carecer de firmeza, su perspectiva puede ser confusa y su pensamiento no del todo correcto, pero debido al hecho de que han sido templados en la Revolución y en la guerra de resistencia, los miembros de nuestro Partido son en general buenos militantes, fieles al Partido y a la Revolución.
Esos camaradas saben que esos miembros del Partido que cometen errores conducirán a las masas al error; por ello, están listos para corregir cualquier equivocación que puedan cometer, en cada momento, y no permiten que se acumulen pequeños errores para convertirse en grandes errores. Practican con sinceridad la crítica y la autocrítica, lo que les hace posible el progresar juntos.
Esto se ajusta a la moral Revolucionaria. Durante sus muchos años de actividad clandestina, nuestro partido, aunque duramente reprimido por los colonialistas, y encontrándose con numerosas dificultades y peligros, se desarrollo y se volvió más fuerte con cada día que pasaba, y condujo a la Revolución y a la guerra de resistencia a la victoria. Esto es debido a su utilización eficaz de esta afilada arma: la crítica y la autocrítica.
Sin embargo, todavía quedan algunos miembros del Partido quienes, incapaces de desprenderse del individualismo, se vuelven arrogantes y presuntuosos y hacen alarde de sus méritos. Mientras critican a otros, no les gusta que se les critique; evitan la autocrítica o la practican sin sinceridad y seriedad. Temen poder perder imagen y prestigio. No prestan atención a la opinión de las masas e ignoran a los cuadros que no pertenecen al Partido. No se dan cuenta de que es difícil no cometer errores en el propio trabajo. Nosotros no tenemos a los posibles errores, sino al fracaso en corregirlos resueltamente. Para afrontarlos, debemos prestar atención a las críticas de las masas y practicar una autocrítica sincera, de otro modo nos quedaremos rezagados y retrocederemos, lo que nos llevará a ser dejados de lado por las masas. Esta es la consecuencia inevitable del individualismo.
Las fuerzas de la clase obrera y del pueblo trabajador son inmensas, sin límites. Pero deben estar conducidas por el Partido si quieren vencer. Al mismo tiempo, el Partido debe permanecer junto a las masas y organizarlas y dirigirlas con habilidad para que la Revolución pueda triunfar.
La moral Revolucionaria consiste en unirse con las masas en un solo cuerpo, confiando en ellas y prestando atención a sus opiniones. A sus dichos y hechos. Los miembros y cuadros del Partido y de la Unión de Jóvenes Obreros se ganan la confianza del pueblo, su respeto y amor, lo unen estrechamente alrededor del Partido, la organización, educan y lo movilizan de manera que con entusiasmo llevarán a la práctica las políticas y resoluciones del Partido.
Esto lo hemos hecho durante la Revolución y la guerra de resistencia. Pero actualmente, el individualismo está rondando a cierto número de nuestros camaradas. Afirmando ser más listos en todo, se extravían de las masas, se niegan a aprender de ellas y solamente quieren ser sus maestros. Son reluctantes a ocuparse del trabajo de organización, propaganda y educación entre las masas. Se ven infectados por el burocratismo y el comandismo. Como resultado, las masas ni confían en ellos, ni les respetan, mucho menos los quieren. Finalmente, no pueden hacer nada bueno.
El norte de nuestro país está avanzando hacia el socialismo. Esta es la urgente aspiración de millones de trabajadores. Esta es la empresa colectiva de las masas trabajadoras bajo el liderazgo de nuestro partido. El individualismo es un gran obstáculo para la construcción del socialismo. Por ello, el éxito del socialismo no puede separarse de la lucha por la eliminación del individualismo.
Luchar contra el individualismo no es <<pisotear los intereses individuales>>. Cada persona tiene su propio carácter, su fortaleza, su vida privada y la de su familia. No hay ningún daño cuando los intereses del individuo no van en contra de los de la colectividad. Pero uno debe darse cuenta de que sólo bajó el régimen socialista cada persona puede mejorar su vida privada y desarrollar su personalidad y sus puntos fuertes.
Ningún régimen iguala al socialismo y al comunismo en mostrar respeto por el hombre, en prestar debida atención a sus legítimos intereses individuales y en asegurar que puedan ser satisfechos. En una sociedad gobernada por la clase explotadora, sólo se satisfacen los intereses individuales de unas cuantas personas pertenecientes a esa clase, mientras que los de las masas trabajadoras quedan pisoteados bajo sus pies. Pero en los sistemas socialistas y comunistas, en los que el pueblo trabajador es el amo, cada hombre es parte del colectivo, desempeña un papel definido en él y contribuye con su parte a la sociedad. Ésta es la razón por la que los intereses del individuo se encuentran dentro de la colectividad y son parte de ella. Solamente cuando se aseguran estos últimos se pueden satisfacer los primeros.
Los intereses del individuo están estrechamente ligados a los de la colectividad. Si hay alguna contradicción entre ellos, la moral Revolucionaria exige que los primeros se rindan frente a los últimos.La Revolución progresa sin cesar. Lo mismo hace el Partido. Y lo mismo debe hacer el Revolucionario.
El movimiento Revolucionario implica a cientos de millones de personas. El trabajo Revolucionario implica miles de tareas extremadamente complejas y difíciles. Para ser capaz de valorar situaciones complejas, ver con claridad las contradicciones y resolver correctamente los diferentes problemas, debemos esforzarnos en estudiar el marxismo – leninismo.
Solamente haciéndolo así podemos consolidar nuestra moral Revolucionaria, mantener con firmeza nuestra posición, elevar nuestro nivel teórico y político y cumplir las tareas que nos confía el Partido.
Estudiar marxismo – leninismo es aprender el espíritu con el que uno debe abordar las cosas, a otra gente y a uno mismo. Significa estudiar las verdades universales del marxismo – leninismo para aplicarlas creativamente a las condiciones prácticas de nuestro país. Debemos estudiar con vistas a la acción. La teoría debe ir de la mano con la práctica.
Pero algunos camaradas solamente aprenden de memoria unos cuantos libros de marxismo – leninismo. Piensan que entienden el marxismo – leninismo mejor que cualquiera. Sin embargo, cuando se enfrentan a problemas prácticos, o bien actúan de manera mecánica, o se ven sumidos en la confusión. Sus hechos no se corresponden con sus palabras. Estudian libros de marxismo – leninismo, pero no buscan adquirir el espíritu marxista – leninista. Solamente quieren demostrar su conocimiento, no aplicarlo a la acción revolucionaria. Esto también es individualismo.

El individualismo genera cientos de peligrosos males: burocratismo, comandismo, sectarismo, subjetividad, corrupción, despilfarro […]. Alta y ciega a sus víctimas para que todas sus acciones estén guiadas por su deseo de honor y posición, no por la preocupación por los intereses de la clase y del pueblo.
El individualismo es un enemigo cruel del socialismo. El Revolucionario debe eliminarlo.
Actualmente, la tarea de nuestro Partido y nuestro Pueblo es esforzarse en aumentar la producción y practicar el ahorro para levantar el norte, llevarlo gradualmente al socialismo y convertirlo en una sólida base para la reunificación del país. Esta es una tarea extremadamente gloriosa. Que todos los miembros del Partido y de la Unión de Jóvenes Obreros, que todos los cuadros de dentro y fuera del Partido estén resueltos a dedicar sus vidas a servir al Partido y al Pueblo. Esta es la noble virtud del Revolucionario, ésta es la moral Revolucionaria, el espíritu del Partido y de la clase que asegura la victoria para el Partido, la clase y el pueblo.
La moral Revolucionaria no cae del cielo. Se desarrolla y consolida mediante perseverancia en la lucha y el esfuerzo diario. Como el jade, cuanto más se pule, más brilla. Como el oro, se vuelve cada vez más puro cuando se le mete en el crisol.
¡Qué mayor fuente de felicidad y gloria que cultivar la propia moral Revolucionaria de manera que produzca una digna contribución a la construcción del Socialismo y a la liberación de la humanidad!
Espero de todo corazón que todos los miembros del Partido y de la Unión de la Juventud Obrera, y que todos los cuadros dentro y fuera del Partido, se esforzarán mucho y progresarán.

Fuentes:

http://redvolucion.net/2019/06/09/el-individualismo-enemigo-de-la-moral-del-revolucionario/?fbclid=IwAR0wM03clLG4yATf1j0GpxxFo67xjq0exrjVCA0T0Zt3gzhiXptNJ7oSPuY

https://carlosagaton.blogspot.com/2019/06/el-individualismo-enemigo-de-la-moral.html

https://davidson.cubava.cu/files/2015/01/CubaestrellaQueIlumina.jpg
Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina
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