¿Prosur o Protrump?: Lobo con rostro de Caperucita

Los siete firmantes de PROSUR

¿Prosur o Protrump? / Manuel Cabieses Donoso

 

En Chile se reúnen gobernantes de la “nueva ola” derechista con la finalidad aparente de crear un foro por el progreso y desarrollo de América Latina.

¿Por qué los organizadores esconden las verdaderas intenciones de esta iniciativa?

Veamos su origen.

El colombiano Iván Duque anunció Prosur en enero y de inmediato enganchó ese sonámbulo de la política internacional que es el chileno Sebastián Piñera. La dupla Duque-Piñera organizó el show de Cúcuta en febrero y ahora presenta el sainete del Prosur en Santiago. Ambos presidentes están en vías de convertirse en profesionales de espectáculos que sirvan de cortinas de humo a la agresión contra Venezuela.

Basta saber quiénes son los organizadores de Prosur para adivinar hacia dónde apunta este “foro”. Lo corroboran también los invitados. Ellos son la créme de la créme del rastrerismo pro yanqui. El brasileño Bolsonaroque en la Casa Blanca se proclamó oficial de órdenes de Trump-; el argentino Macri –acosado por la protesta social y la deuda con el FMI-; el paraguayo Abdo –que intenta, sin conseguirlo, asomar cabeza en cada cita anti venezolana-; el peruano Vizcarra –que sufre el declive del apoyo a su gobierno-; y el ecuatoriano Moreno, cuya versátil trayectoria lo sitúa a la par de Judas Almagro, el más traidor de los traidores en la historia latinoamericana.

Son casi los mismos gobiernos que participan en el Grupo de Lima, mecanismo que no descansa en sus esfuerzos por estrangular la revolución bolivariana. Desde ese punto de vista, Prosur es una instancia inútil, sobra, está demás. El objetivo de servir los designios de Trump ya los cumplen la OEA, organismos financieros como el Banco Interamericano de Desarrollo e incluso la Comisión de la ONU para los Derechos Humanos.

En busca de una presencia internacional que la realidad geopolítica le niega, Piñera se esfuerza por sobresalir en el piño de yanaconas del imperio. Compromete así aún más su proyecto de instaurar en Chile un prolongado periodo de gobiernos de la derecha liberal. La represión al pueblo mapuche, la amenaza policial a los adolescentes, las políticas misóginas, la negación de los derechos de los migrantes, la discriminación en educación y salud, y una política exterior carente de independencia y dignidad, inclinan cada vez más el modelo de Piñera a los regímenes de Brasil y Colombia.

Ese modelo oligárquico, represivo y autoritario no tiene futuro en América Latina. La situación actual de hegemonía reaccionaria es un paréntesis en nuestra historia. Es fruto en gran medida de nuestros propios errores. La Izquierda dejó al pueblo en la orfandad ideológica y lo entregó atado de pies y manos al monstruo del consumismo. Pero la tendencia social que hierve bajo la costra neoliberal es de rechazo al autoritarismo y a la injusticia en todas sus expresiones. La Izquierda anticapitalista va a rehacer sus fuerzas bajo nuevos paradigmas para impedir que los pueblos vuelvan a ser engañados en farsas electorales.

Una expresión elocuente del malestar que se agita en las profundidades de la sociedad chilena fue la impresionante movilización de mujeres convocada por la Coordinadora Feminista 8M. Sin duda también lo será el concierto “Por el derecho a vivir en paz” el domingo 24 de marzo en el Paseo Bulnes en solidaridad con la revolución bolivariana.

https://www.puntofinalblog.cl/blog/prosur-o-protrump

Prosur: el lobo con rostro de Caperucita / Enrique Ojito Linares

 

Con cuerpo de lobo y ropaje de Caperucita Roja acaba de nacer el Foro para el Progreso y el Desarrollo del Sur de América Latina, conocido como Prosur, algo así como el enterrador de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Quien lea la declaración final, rubricada por siete países hace pocas jornadas en Santiago de Chile, y no conozca los reales propósitos de sus creadores, podría comerse el caramelo completo.

El texto en cuestión habla de la “voluntad de construir y consolidar un espacio regional de coordinación y cooperación, sin exclusiones, para avanzar hacia una integración más efectiva que permita contribuir al crecimiento, progreso y desarrollo de los países de América del Sur”.

Cuando menos, resulta sospechoso que presidentes, hijos y devotos de la derecha, rubriquen un documento con aspiraciones y la marca del pensamiento de izquierda.

He aquí los firmantes: los mandatarios de Argentina, Mauricio Macri; Brasil, Jair Bolsonaro; Chile, Sebastián Piñera, Colombia; Iván Duque; Ecuador, Lenín Moreno; Paraguay, Mario Abdo Benítez, y Perú, Martín Vizcarra; más el embajador de Guyana en Chile, George Talbot.

Una pregunta sobreviene: ¿por qué si el nuevo bloque regional será un mecanismo que no abogará por exclusiones, no fue invitado a la reunión fundacional de Prosur el mandatario constitucional de Venezuela Nicolás Maduro y sí el autoproclamado presidente Juan Guaidó?

El propio jefe de Estado de Chile, Sebastián Piñera, anfitrión de la cita, cayó en la trampa de su verborrea, al exponer que “Prosur va a ser un foro abierto a todos los países de América del Sur, un foro sin ideología que va a respetar la diversidad y las diferencias que cada pueblo decida al elegir a su Gobierno”.

Es obvio; antes de su surgimiento el 22 de marzo el Foro para el Progreso y el Desarrollo del Sur de América Latina ya llevaba la transfusión en vena de lo más rancio de las derechas nacionales de Sudamérica; aunque los padres fundadores del bloque digan y redigan que es un foro sin ideología.

¿Cómo interpretar el mensaje que enviara el presidente chileno a Juan Guaidó, a quien le manifestaba: “Esperamos a Venezuela con los brazos abiertos”?

Sería una lamentable pifia desestimar que Sebastián Piñera y su par colombiano Iván Duque fueron cabezas visibles de los sucesos en la frontera colombo-venezolana el pasado 23 de febrero, cuando se montó el show internacional —abortado por la Revolución Bolivariana— para ingresar un cargamento de “ayuda humanitaria” a la nación de Chávez y Bolívar.

El nuevo ente, que debe convertirse en punta de lanza contra Venezuela, busca desaparecer del mapa la Unión de Naciones Suramericanas, surgida en Brasilia el 23 de mayo de 2008 y resultado del desvelo integracionista del Comandante Eterno Hugo Chávez Frías.

No echemos tierra las recientes declaraciones del presidente colombiano Iván Duque a una emisora de su país: “Hemos venido avanzando en el final de Unasur y la creación de Prosur”. En opinión de esta marioneta del Gobierno de Estados Unidos, la Unasur fue creada por el líder bolivariano para “fracturar el sistema interamericano y tener una caja de resonancia de su régimen”.

Más claro, nada: Prosur se inserta dentro de la estrategia de la reconfiguración de la derecha y centro derecha en esta parte del planeta, donde la izquierda se ha visto contra las cuerdas.

Sin embargo, Prosur es mucho más: constituye la concreción de una iniciativa que beneficia, en primera instancia, al vecino de los altos del continente: el gobierno Estados Unidos, que han resucitado la Doctrina Monroe. Le sugiero no se devane el cerebro buscando otro ideólogo de este lobo con rostro de Caperucita.

 

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Prosur con vientos del Norte (Pronorte)

 

Destruir Unasur, dividir la Celac, hacer colapsar Petrocaribe, equivale, para esa extrema derecha y sus amos del norte, a un triunfo que será bien remunerado, donde los Pompeo, Bolton, Marco Rubio, Elliot Abrams y el propio Trump no escatiman esfuerzos para esos propósitos

 

Frustrados, quizá, por los fracasos en su plan contra Venezuela y por no lograr los resultados exigidos por la administración de Donald Trump, varios mandatarios, representantes de la derecha y ultraderecha sudamericana, acaban de firmar un documento para crear lo que llamaron Foro para el Desarrollo de América del Sur (Prosur).

 

 

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