Enero de 1959: Fidel convoca a la Operación Verdad, Aniversario 60

Fidel ofrece conferencia de Prensa a los medios extranjeros en el Hotel Habana Riviera, como parte de la Operación Verdad, para desmentir las manipulaciones de la prensa internacional sobre los juicios legítimos que la justicia revolucionaria efectuara contra los prisioneros de la dictadura batistiana que habían cometido crímenes contra el pueblo. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas, 22 de enero de 1959.

Operación Verdad: Nombre con que se conoce a la conferencia de prensa organizada en Enero de 1959 para desbaratar la campaña de calumnias contra la naciente Revolución Cubana con relación a los juicios y ajusticiamiento de connotados torturadores y asesinos de la dictadura batistiana

La Operación Verdad

 

El 21 de enero de 1959, más de un millón de cubanos se concentró frente al Palacio Presidencial para demostrar su apoyo a la Revolución y su repudio a la campaña de prensa contra la aplicación de la justicia revolucionara a los crímenes de guerra. El acto contó con la presencia de 380 periodistas venidos de todo el continente americano.

Fidel convoca a la Operación Verdad: aniversario 60

 

Desde las primeras intervenciones que Fidel Castro realizó tras producirse la victoria de la Revolución definió la gran significación que le atribuyera a la presencia y labor del pueblo para garantizar el desarrollo y defensa del proceso revolucionario.

En Santiago de Cuba, el primero de enero de 1959, detalló al dialogar con los habitantes en el Parque Céspedes de esa oriental ciudad: “Tengo la satisfacción de haber creído profundamente en el pueblo de Cuba y de haberles inculcado esa fe a mis compañeros. Esa fe, que más que una fe es una seguridad completa en todos nuestros hombres.

Varios días después, el 8 de enero, en el acto que se efectuó en el entonces Campamento Militar de Columbia donde culminó el transitar de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba hasta La Habana, Fidel también expuso: “Por mi parte les digo que lo primero que haré siempre es llamar al pueblo, porque hablándole al pueblo nos podemos ahorrar sufrimientos y sangre.

Consecuente con lo que había proclamado en el transcurso del propio mes inicial del proceso revolucionario cubano el pueblo de La Habana, en representación simbólica del resto de la población del país, resultó convocado para una gran concentración popular que tuvo lugar el 21 de enero de 1959 frente a la terraza norte del entonces Palacio Presidencial para dar respuesta cabal a la campaña difamatoria que agencias y medios de prensa de los Estados Unidos de América realizaban contra la naciente Revolución Cubana.

Durante los años de la dictadura batistiana integrantes del ejército y otros agentes al servicio del régimen había cometido diversos asesinatos contra jóvenes revolucionarios y también contra campesinos que habitaban las zonas montañosas y otros sectores de la población.

No obstante a que era evidente que en el pueblo había un gran dolor por los crímenes y la represión en general que se había desatado durante la dictadura batistiana, al producirse el triunfo popular no se produjo lo que pudiera calificarse un ajuste de cuenta arbitrario contra esos elementos ni siquiera el saqueo de viviendas y otras propiedades.

El pueblo confió en que serían detenidos, juzgados y que se les aplicaría la condena correspondiente a los que habían sido los ejecutores directos y aquellos que también habían ordenado la realización de los asesinatos.

Se crearon en Cuba, los Tribunales Revolucionarios donde resultaban juzgados los criminales de guerra. En esos juicios participaron tanto los familiares como otros testigos que acusaban de modo directo con pruebas irrefutables a oficiales, soldados y policías de la tiranía que habían llevado a cabo los asesinatos.

No obstante, como parte de la campaña difamatoria que de inmediato se lanzó al mundo se pretendía hacer creer que en Cuba había un baño de sangre, y que se condenaba a la pena máxima a acusados sin garantías plenas.

Ya cuando visitó el 17 de enero de 1959 las ciudades de Artemisa y Pínar del Río, respectivamente, Fidel se había referido a dicha campaña. En Artemisa señaló al respecto:

“Se quiere aislar a la Revolución Cubana. Se ha lanzado contra ella una campaña de descrédito internacional. Los eternos enemigos de nuestras libertades, los intereses que se oponen a la justicia porque saben que es un despertar de la conciencia de todos los pueblos de América Latina, quieren destruir nuestra Revolución.”

Y en Pínar del Río igualmente precisó: “Quizás una de las injusticias más grandes que se quiera cometer contra un pueblo, quizás una de las canalladas más grandes que se quiera cometer contra una nación, quizás una de las calumnias más repugnantes que jamás se haya lanzado contra una congregación humana, contra una idea justa, contra una causa honrada, es la que en estos instantes se trata de lanzar en el mundo contra el pueblo, contra la nación y contra la Revolución Cubana.”

En esa intervención realizada en la ciudad pinareña Fidel anunció que se convocaba al pueblo habanero a un gran acto de masas para dar respuesta a esa agresión. Y fue así como cuatro días después La Habana se estremeció de fervor revolucionario con la participación de centenares de miles de cubanos en la concentración popular.

Fidel entonces expresó: “Compatriotas: Es posible que nuestros combatientes hayan temblado hoy ante esta multitud, como no temblaron jamás frente a las balas enemigas. Aún para nosotros, que tenemos una fe extraordinaria en nuestro pueblo, esta concentración ha superado todos nuestros cálculos. Se dice por los que acaban de llegar que la multitud se extiende desde el Malecón hasta el Parque de la Fraternidad.

Más adelante Fidel expuso:

“Yo comprendo que el mejor discurso en la tarde de hoy es la presencia de ustedes, yo comprendo que nada puede hablar tan elocuentemente al cuerpo diplomático y a los 380 periodistas que han venido de todo el Continente como la presencia de ustedes. No es una victoria por las armas; no se ha disparado un solo tiro, es una victoria mucho más hermosa, es una victoria de la razón, es una victoria de la justicia, es una victoria de la moral.”

También manifestó que los que creyeron que, a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar a la Revolución, iban a despistar al pueblo cubano para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron; porque la Revolución está hoy más firme y está hoy más fuerte que nunca.

Y aseguró: “En vez de debilitarla, la han fortalecido. Y es que la Revolución no se acobarda frente a la amenaza, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque ésta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador.”

Tras enfatizar que él no tenía que rendirle cuentas a ningún congresista de los Estados Unidos ni a ningún gobierno extranjero, dijo: “Yo le rindo cuentas a los pueblos, yo le rindo cuentas en primer lugar a mi pueblo, al pueblo cubano, y en segundo lugar, a todos los demás pueblos de América.”

Instó a los participantes en el acto a convertirse en un gran jurado y plantear su opinión acerca de si se apoyaba o no cómo se aplicaba la justicia revolucionaria contra los criminales de guerra.

Detalló: “Sólo me resta algo. Imaginad, señores periodistas de todo el Continente, señores representantes diplomáticos acreditados en Cuba, imaginad un inmenso jurado, imaginad un jurado de un millón de hombres y mujeres de todas las clases sociales de todas las creencias religiosas, de todas las ideas políticas. Yo le voy a hacer una pregunta a ese Jurado, yo le voy a hacer una pregunta al pueblo. Los que estén de acuerdo con la justicia que se está aplicando, los que estén de acuerdo con que los esbirros sean fusilados, que levanten la mano.”

Y al resumir la reacción del pueblo, enfatizó: “Señores representantes del Cuerpo Diplomático, señores periodistas de todo el Continente, el Jurado de un millón de cubanos de todas las ideas y todas las clases sociales ha votado.

“Los que sean demócratas, los que se llaman demócratas, les digo que eso es democracia, eso sí es respetar la voluntad del pueblo. Los que sean demócratas, o los que quieran presentarse como demócratas, que respeten la voluntad de los pueblos.”

http://www.radiorebelde.cu/noticia/fidel-convoca-operacion-verdad-aniversario-60-20190121/

 

LEER MÁS:

1.-Seis décadas en defensa de la verdad

2.-Enero de 1959: Fidel y la Operación Verdad

3.-Operación Verdad: para no ser víctimas de la mentira

4.-Operación Verdad: Para difundir la realidad cubana

5.-La conferencia de prensa más grande del mundo

6.-Fidel y la Operación Verdad

 

Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIluminaCubaSigueLaMarcha /

 

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La libertad, las redes sociales y la responsabilidad ética

La libertad, las redes sociales y la responsabilidad ética / Escrito por Carlos Rodríguez Almaguer

La libertad es un derecho inalienable de cada ser humano, pero con ella viene, como un deber inexcusable, la responsabilidad ética de emplearla bien.

Lamento compartir esta dolorosa imagen que despertó la atención en las redes sociales. La cuestión a debate fue si esta foto pertenece o no al cadáver de Martí. El propio Martí nos enseña a dudar de todo, pero siempre con una duda razonable, nunca con ligereza.

Igualmente nos enseña que los estudios hechos no nos provocan más que una profunda vergüenza, porque lo primero que nos enseñan es cuánto nos falta todavía por conocer. De manera que bajo esas premisas martianas estoy claro de que en mí hay más dudas que certezas, y en lugar de envanecerme por lo que los demás suponen que yo sé, lo que hago es aterrarme por lo que yo mismo estoy consciente de que desconozco.

Sobre la foto en cuestión: lo que la historiografía cubana ha afirmado, a partir de fuentes oficiales españolas y testimonios personales de algunos participantes directos, es que el cadáver de Martí fue enterrado en cinco ocasiones hasta llegar al Mausoleo que ocupa hoy en el Cementerio de Santa Ifigenia, en la infatigable Santiago de Cuba.

El primer entierro ocurrió el 20 de mayo de 1895, al día siguiente de su muerte en el combate de Dos Ríos. Una vez reconocido su cadáver por los documentos que llevaba encima, fue enterrado sin ataúd, junto a un sargento español, en una fosa común del pequeño cementerio de Remanganagua, lugar relativamente cercano al sitio del combate.

Al emitirse la importante noticia, desde un telégrafo ubicado en el cuartel de Remanganaguas, a Santiago de Cuba, La Habana y Madrid, en ese orden, el capitán general de Cuba, Arsenio Martínez Campos, previa consulta con el Ministro de Ultramar, ordenaron la inmediata exhumación del cadáver y su exhibición pública para conocimiento general, dada la importancia política del dirigente caído.

El comandante general de las tropas españolas acantonadas en Santiago de Cuba, general de división Juan Salcedo y Mantilla de los Ríos, cursó órdenes inmediatas al coronel Ximénez de Sandoval para que se dirigiera, con parte de sus hombres, hacia territorio santiaguero. De igual manera envió rumbo a Remanganaguas al doctor en Medicina y Cirugía Pablo Aureliano de Valencia y Forns, habanero radicado en Santiago que además se desempeñaba en esa ciudad como práctico forense.

El 23 de mayo, el doctor Pablo Valencia hizo la autopsia para comprobar la identidad y lo embalsamó. Luego exhibieron el ataúd con los restos para dar mayor veracidad a sus informes militares y noticias en la prensa. Después su cadáver fue llevado a Santiago de Cuba y exhibido brevemente a un par de amigos el 27 de mayo, momento en que el fotógrafo Higinio Martínez tomó esta fotografía, que apareció en el bisemanario La Caricatura, el 9 de junio de 1895.

A ese momento corresponde esta foto, según todas las fuentes disponibles, tanto de los testigos presenciales testimoniantes, como la prensa española de la época, que celebró con bombos y platillos la muerte de aquel que supo convertir su palabra en fuerza material y juntó, para orgullo de Cuba y fatalidad de España, a los elementos dispersos de la guerra anterior para dar inicio al fin del dominio colonial español en América.

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Más allá del debate sobre este tema, verán los lectores cómo en los últimos tiempos las redes sociales están provocando el raro acontecimiento de que la ciencia constituida, con todos sus métodos y sus rigores de investigación, está siendo emplazada a dar explicaciones que ya fueron ampliamente fundamentadas en su momento, cuando lo que toca en realidad es que quien pretenda establecer una nueva tesis en el campo histórico, se sirva ofrecer con ella los argumentos que la avalen o, por el contrario, que cada cual se informe de aquello que no conoce –que siempre en todos nosotros será infinitamente más que lo que creemos saber antes de lanzarse a especulaciones o afirmaciones infundadas que provocan una avalancha de interpretaciones que rara vez construyen.

La libertad es un derecho inalienable de cada ser humano, pero con ella viene, como un deber inexcusable, la responsabilidad ética de emplearla bien.

http://www.granma.cu/cuba/2019-01-09/la-libertad-las-redes-sociales-y-la-responsabilidad-etica-09-01-2019-21-54-10

http://www.radiocubana.cu/la-opinion/29-de-la-prensa-cubana/24359-la-libertad-las-redes-sociales-y-la-responsabilidad-etica

http://misiones.minrex.gob.cu/es/articulo/la-libertad-las-redes-sociales-y-la-responsabilidad-etica

https://elciervoherido.wordpress.com/2019/01/10/la-libertad-las-redes-sociales-y-la-responsabilidad-etica-carlos-rodriguez-almaguer/

 

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