9/11: ¿Bomba de tiempo?

Un grupo de hackers titulado El Señor Oscuro afirma haberse hecho con al menos mil 800 documentos altamente sensibles con relación a los atentados terroristas de septiembre de 2001

 

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 (denominados comúnmente como 9/11 o con el numerónimo 11-S u 11S )

 

¿Bomba de tiempo? / Por Nestor Nuñez

 

Aseguran piratas informáticos poseer documentos comprometedores sobre los atentados del 11 de septiembre del 2001…

 

Atentados del 11 de septiembre: Atentados terroristas suicidas cometidos aquel día en Estados Unidos por 19 miembros de la red yihadista Al Qaeda, mediante el secuestro de aviones comerciales para ser impactados contra diversos objetivos, causando la muerte de 3016 personas (incluidos los 19 terroristas y los 24 desaparecidos) y dejando a otras 6000 heridas, así como la destrucción en Nueva York de todo el complejo de edificios del World Trade Center (incluidas las Torres Gemelas) y graves daños en el edificio del Pentágono.

 

Si lo recientemente anunciado por el titulado grupo de hackers El Señor Oscuro resulta verdadero es de suponer que no pocas entidades oficiales y personajes norteamericanos deben estar sumamente alarmados, aun cuando el universo mediático hegemonista intente hacer silencio sobre el particular.

Se trata de que esa entidad ilegal afirma haberse hecho con al menos 1800 documentosaltamente sensibles con relación a los atentados terroristas de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, atribuidos a Al Qaeda y a su presumiblemente “eliminado” jefe Osama Bin Laden, y que costaron la vida a más 3000 personas.

El Señor Oscuro, como buen conjunto de posibles tahúres muy propio del escenario norteamericano, indicó que los papeles con “información secreta” están a la venta, de manera que aquellos que teman ver sus pecados exhibidos en público deben apresurarse en pagar el debido rescate.

Y si bien todavía muy poco se sabe de lo que está ocurriendo en torno a este episodio con los titulados piratas informáticos, lo cierto es que la referencia a “secretos inconfesados” en torno a los ataques con aviones comerciales a las Torres Gemelas y el Pentágono hace más de diecisiete años vuelve a alebrestar los fantasmas que siempre han existido alrededor de tan brutal ataque.

Hay que decir que el susodicho atentado nunca ha tenido una explicación claramente convincente, ni mucho menos el proceder de quienes se aprovecharon del clima de indignación que se levantó dentro de los Estados Unidos para iniciar una “operación mundial antiterrorista” favorable al injerencismo y al hegemonismo que impulsan los sectores más reaccionarios de la política nacional.

Lo primero es que Al Qaeda y Bin Laden fueron proyectados y materializados en grande por esos grupos de poder en su afán de empantanar a la extinta Unión Soviética en Afganistán, cuando acudió en apoyo de las autoridades progresistas locales, asediadas por los interesados en hacerse del control geopolítico en Asia Central y Oriente Medio.

Por otro lado, se sabe que mucho antes de los golpes terroristas, Washington fue advertido por al menos los servicios de inteligencia de Rusia, Egipto, Israel, Francia y Alemania, de la existencia de planes extremistas destinados a atacar con aviones comerciales centros urbanos importantes de los Estados Unidos; pero la CIA, el FBI y la Casa Blanca nada hicieron al respecto.

Como tampoco reaccionaron a las muchas advertencias de autoridades regionales norteamericanas sobre “ciudadanos árabes entrenándose específicamente en la conducción en vuelo de aparatos Boeing 747”, y en las cuantiosas sumas de dinero que tales personajes manejaban en sus andanzas.

No menos sospechosa, precisa el autor belga Peter Franssen en su libro titulado 11 de septiembre. De cómo los terroristas se salieron con la suya, resultó la demoradísima e inexplicable respuesta de la fuerza aérea norteamericana en una posible intercepción de los Boeing secuestrados por los terroristas, que contaron con casi dos horas de “absoluta y santa paz” para tomarse las naves, desviarlas de sus rutas originales y estrellarlas contra sus objetivos.

Según el investigador de marras, a ello se añade que las autoridades aéreas designaron para “atajar” los secuestros a aviones de combate estacionados en bases sumamente alejadas de los hechos, por lo que todas llegaron a los puntos de ataque cuando ya nada podía hacerse.

Si a ello se suman declaraciones, bien poco divulgadas por cierto, de testigos directos que aseguran haber sentido explosiones localizadas en las columnas y cimientos de las Torres Gemelas, y presenciado la caída de otros edificios aledaños a la usanza de las “demoliciones controladas” con el uso de dinamita, todo se torna más sospechoso.

Por demás, se añade la casi inverosímil “pulverización” del presunto Boeing que impactó en el Pentágono dejando un perfecto boquete circular en sus paredes, pero ni un tornillo que formase parte de su compleja estructura de transporte aéreo de gran porte. En pocas palabras, un avión que se “esfumó” literalmente sin mostrar huellas.

Y con relación a lo dicho por los actuales piratas informáticos, sea cierto o no, y quizás hasta sin proponérselo, vuelven a tocar las memorias y alebrestar dudas, criterios, juicios y percepciones que tal vez la indignación inicial, y luego la modorra del tiempo, no colocaron en primer plano en su debido momento.

Lo único deseable sería que la “verdad verdadera” sobre semejante embrollo terrorista no corra la misma suerte que otros peliagudos asuntos, como el asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963, todavía con sus “papeles secretos” guardados celosamente bajo los cerrojos de los guardianes del establishment.

 

http://www.cubahora.cu/del-mundo/bomba-de-tiempo

http://razonesdecuba.cubadebate.cu/articulos/bomba-de-tiempo/

 

Publicado por: David Díaz Ríos CubaEstrellaQueIluminaCubaSigueLaMarcha /

 

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