El Servicio Secreto, ‘al descubierto’: Lo más curioso de la escolta del presidente de EE.UU.

El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump en su limusina durante el desfile inaugural, después de que Trump fuera investido como el 45.º presidente de Estados Unidos , en Washington, el 20 de enero de 2017. / Kevin Dietsch / www.globallookpress.com

 

El Servicio Secreto, ‘al descubierto’: Lo más curioso de la escolta del presidente de EE.UU.

 

Donald y Melania Trump llegan a la Casa Blanca, Washington D. C., EE.UU., el 20 de enero de 2017.

El Servicio Secreto (Servicio Secreto de los Estados Unidos) es una agencia estadounidense cuya función principal consiste en proteger y garantizar la seguridad del presidente, del vicepresidente, de sus padres, de los candidatos a la Jefatura del Estado y de las visitas a EE.UU.

La sede del Servicio Secreto en Washington es un discreto edificio de nueve pisos sin ningún distintivo ni referencia al servicio secreto, y que cuenta con solo un detector de metales a la entrada. No se destaca, precisamente, para no llamar la atención.

 

Imagen ilustrativa / www.pexels.com

 

El primer mandatario de EE.UU. en contratar guardaespaldas fue Abraham Lincoln, a raíz de recibir una serie de amenazas. Pese al atentado que en 1865 le costó la vida, no fue hasta 1902, un año después del asesinato del presidente McKinley, cuando el Servicio Secreto asumió la responsabilidad total por la protección del líder del país.

Los nombres en clave para los individuos protegidos se pueden encontrar en una lista de palabras aleatorias, que deben comenzar con la misma letra. Según The Washington Post, Donald Trump es MOGUL y su esposa Melania Trump MUSE, su rival en las elecciones de 2016, Hillary Clinton, es EVERGREEN, mientras que a Bill Clinton los agentes del servicio secreto lo llaman EAGLE.

¿Qué divisiones existen en el Servicio Secreto?

 

El Servicio Secreto se compone de cuatro sectores de actividad.

1. Agente especial: Su función es la defensa directa del presidente, desarrollo e implementación de estrategias para mitigar lasamenazas a la base del país e investigación de leyes relacionadas con actividades financieras. El salario promedio anual en este cargo podría llegar a los 140.000 dólares, según el portal GlassDoor. Se trata del puesto más demandado. De hecho, en 2011 el Servicio Secreto solo empleó el 1 % del número de candidatos para este puesto.

2. Oficiales de División Uniformada: Se encargan de la seguridad de la Casa Blanca y de la residencia del vicepresidente, de los edificios del Ministerio de Finanzas y de las misiones diplomáticas extranjeras en Washington.

3. Puestos administrativos.

4. Oficiales especiales.

Los servicios básicos para ingresar en el Servicio Secreto son los siguientes: tener entre 21 y 43 años, gozar de una salud y una vista perfecta, no tener antecedentes y pasar con éxito la prueba de detección de drogas y el polígrafo.

¿Cómo se organiza la caravana del presidente?

 

El automóvil presidencial es una limusina Cadillac apodada ‘la Bestia’ por el servicio secreto.

Si el presidente tiene una visita de Estado al extranjero, la organización de la caravana siempre comienza de antemano. Al menos una semana antes de la llegada del mandatario, el Servicio Secreto envía los agentes para que sigan la ruta de la caravana y ocupen las posiciones clave en los techos de los edificios. La limusina y otros automóviles del servicio Secreto son transportados por vía aérea, por la Fuerza Aérea de EE.UU.

La limusina presidencial se desplaza en una columna, es acompañada por al menos dos coches más para que un eventual atacante no sepa en cuál de ellos se encuentra el jefe de Estado.

Las puertas de los coches no tienen cerraduras, ya que solo los agentes del servicio secreto saben abrirlas. Además, en el interior del vehículo hay sangre del mandatario guardada para transfusiones de emergencia en caso de que sufra un atentado.

Curiosidades que no se enseñan en la escuela

 

El día de la toma de posesión, después del té de la mañana, mientras que el presidente en ejercicio y el presidente electo asisten a la ceremonia, los empleados de la Casa Blanca tienen 5 horas para llevarse las cosas del presidente saliente, y preparar la residencia para el próximo. Durante ese tiempo, en la Casa Blanca se hacen reparaciones menores y limpieza general.

En 2012, tuvo lugar un escándalo sexual durante la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia, que involucró a 12 agentes del Servicio Secreto de Barack Obama suspendidos de sus funciones y enviados de regreso a EE.UU. por “comportamiento inapropiado”, después de que algunos de ellos llevaran  prostitutas a su hotel.

“Estamos representando al pueblo de Estados Unidos y cuando viajamos a otro país espero que cumplamos con los estándares más altos.” Obviamente, lo que ha sido reportado no concuerda con esos estándares “, comentó el entonces presidente de EE.UU., Barack Obama.

(Tomado de RT)

LaSantaMambisa

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

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¿Teléfonos celulares flexibles para 2018?

-Los teléfonos flexibles es el próximo gran paso que se dará en la telefonía móvil en los siguientes años, en una tecnología aún no preparada para sacarla a la luz, pero de la que empresas como LG o Samsung ya cuentan con una enrome ventaja y con prototipos que nos muestran cómo será el devenir de la telefonía móvil.

-Gracias a los dispositivos flexibles, podremos guardar nuestros teléfonos en el bolsillo sea cual sea su tamaño, e incluso adaptarlos para darles una forma de uso distinta.

 

-Pero para que estos teléfonos flexibles sean una realidad, también es necesario que el resto de los componentes sean también flexibles.

 

-Esperamos que nos lleguen en 2018

 

-¿Teléfonos celulares flexibles para 2018?

 

ComputerHoy

https://computerhoy.com/noticias/moviles/futuro-telefonos-flexibles-pasa-memorias-grafeno-60806

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

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La verdad sobre Cuba no puede ser administrada

 

La verdad sobre Cuba no puede ser administrada / Por Raúl Garcés Corra

 

El maestro y su discípulo, obra de José Villa Soberón. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En un discurso memorable en el año 2005, Fidel Castro advirtió que uno de los errores que cometimos como país socialista fue pensar que alguien sabía, a ciencia cierta, cómo se construía el socialismo, que alguien tenía una fórmula, que podíamos convertir la experiencia soviética en una serie de leyes y escribir en manuales invulnerables cierta interpretación del marxismo-leninismo.

Hoy sabemos —y lo sabemos muy bien— que el socialismo no es una fórmula mágica ni una poción que pueda construirse con un grupo de ingredientes predeterminados. El socialismo es el resultado de una práctica social diversa que ha generado múltiples experiencias, modelos, formas de organización política, maneras de conquistar el poder. El socialismo ¿real? —del que ya casi nadie se acuerda—, ¿el modelo chino? ¿el ecuatoriano? ¿el venezolano? No ha habido socialismo resultado de una «evolución natural» del desarrollo de las fuerzas productivas. Toda práctica socialista se ha tenido que forjar en medio de la confrontación para desplazar a la burguesía del poder, en medio de una profunda lucha de clases, en medio de batallas simbólicas violentas entre el nuevo orden y el precedente.

Debiéramos reconocer que el liberalismo ha sido más o menos exitoso en posicionar determinadas invariantes de esa batalla simbólica y presentarlas, no como conceptos o formas de pensamiento ajustados a determinadas coyunturas y a determinadas formas de organización política —que es la forma de organización política liberal—, sino venderla como verdades universales, como definiciones ahistóricas, que trascienden el tiempo y que son perfectamente aplicables a cualquier época, circunstancia o geografía.

En realidad, aunque las definiciones de derechos humanos, sociedad civil, libertad de expresión, libertad de prensa, se presentan muchas veces como resultado de profundos consensos y no se apellidan, lo cierto es que la libertad de expresión liberal, la libertad de prensa liberal y la sociedad civil liberal —así como sus orígenes, debates y aparatos deliberativos— están profundamente enraizados en el liberalismo.

Nosotros, desde el socialismo, a mi juicio, hemos caído en una trampa: dedicarnos a responderles a los otros, más que a encontrar alimento teórico y fundamento para nuestras propias interpretaciones de estos temas. Esto, por supuesto que tiene sus causas, en esa lógica de confrontación que comentaba al principio, en la que ha tenido que sobrevivir nuestro socialismo, y en el encuadre de un modelo de discurso público que, acostumbrado a generarse dentro de una plaza sitiada, termina siendo más reactivo que proactivo. Se concentra más en combatir en medio de contingencias comprensibles, que en hacer ciencia sobre nosotros mismos.

Lo primero que quiero defender del libro* de Rodolfo y de Elier es que expone sin complejos, sin pedir perdón, sin esconderse detrás de retóricas o artilugios, nuestra posición sobre cinco temas polémicos de la sociedad cubana: el sistema político, el sistema de prensa, los derechos humanos, la sociedad civil y las relaciones Cuba-Estados Unidos. Lo hace de manera sencilla, fácilmente comprensible, para que todos podamos involucrarnos en una discusión que no corresponde a los intelectuales, ni a la clase política, ni a los jóvenes universitarios. Le corresponde a toda la sociedad.

La verdad sobre Cuba no puede ser administrada, ni segmentada por cuotas que se distribuyen mensualmente como en una libreta de abastecimientos. La verdad sobre Cuba, para que se expanda, tiene que brotarnos de las entrañas y esparcirse por todas partes: tienen que verla en el aeropuerto José Martí los cientos de miles de norteamericanos que están viajando a este país —expuestos hoy predominantemente a anuncios de Habana Club u otros productos cubanos—, o percibirla en los hoteles de la Isla quienes contactan directamente con nuestros servicios, o notarla en Facebook o en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana, a través de la inteligencia, audacia, osadía y espontaneidad de nuestros jóvenes. Si el discurso de la comunicación política nuestra no se parece a nosotros mismos, a nuestra alegría, a nuestro sentido del humor, a nuestro carácter provocador frente a las cosas, es difícil que conecte con las audiencias en Cuba y, menos aún, con quienes nos miran desde el exterior.

Otra trampa en la que hemos caído a la hora de articular el discurso de nuestra comunicación política es responder a la altisonancia externa con la altisonancia doméstica. Si nos dicen que somos una dictadura, alegamos que somos el país más democrático del mundo. Si nos acusan de violar los derechos humanos, aseguramos que Cuba es la nación donde más se defienden. Si cuestionan nuestra sociedad civil, replicamos que tenemos la sociedad civil mejor estructurada del planeta. Por ese camino, perdemos la oportunidad de presentarnos como un país normal, con virtudes y defectos, sometido ciertamente a muchos acosos, pero capaz de sobreponerse a ellos gracias a la inventiva, el entusiasmo y la resistencia de un pueblo extraordinario.

Un mérito de este libro es hablar desde los matices; alejarse de los extremos, de los estereotipos, de las frases hechas y los discursos manidos. En lo que a nuestra prensa se refiere, no tenemos la comunicación que quisiéramos, tenemos la que hemos podido conquistar en medio de las difíciles condiciones que han marcado la historia del país en los últimos cincuenta años. Ni tenemos el mejor sistema comunicativo del mundo, ni hemos sabido utilizarlo siempre de la manera más óptima.

Desde tiempos en que el teórico español Manuel Martín Serrano escribió su libro La producción social, en 1976, es una verdad de Perogrullo decir que la comunicación es un fenómeno mediado, intervenido por las circunstancias económicas, políticas y culturales que rodean la construcción del discurso público. Hemos hablado en las últimas décadas, para decirlo en cubano, con la soga al cuello. Miren la reacción de la prensa norteamericana después del 11 de septiembre, luego del encuadre impuesto por George Bush en el discurso político: «o están conmigo o están contra mí». Miren la reacción de la prensa norteamericana durante la guerra de Vietnam, o en la del Golfo, o en la de Irak. Judith Miller, en el año 2003, periodista del New York Times y una de las mayores artífices de la mentira sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein,
ha pasado a la historia como una de las mayores decepciones de la libertad de expresión en su país. Cuando le preguntaron por qué reproducía sin cuestionárselas las historias del presunto armamento químico iraquí, su respuesta fue de Records Guinness: «yo, simplemente, digo lo que me dicen».

En torno a la prensa cubana, no se encontrará en este libro un panegírico. Eso sí, hay una comprensión reposada de nuestras mediaciones, de nuestros errores, y de la posibilidad enorme que se abre en lo adelante, después del contexto del 17 D, de corregir el tiro y hacer los ajustes estratégicos que correspondan, incluso dentro de las condiciones de plaza sitiada prevalecientes aún entre nosotros.

Yo, particularmente, quisiera utilizar el libro para subrayar algunas oportunidades que deberíamos gestionar a la ofensiva: primero, el hecho de que entendemos la comunicación hoy como recurso estratégico de desarrollo, que atraviesa todos los procesos de gestión del desarrollo del país. Hay que potenciar el consenso sobre la base de construir el tejido social comunicativamente. Hay que aprovechar las tecnologías para articular a todos los actores posibles e involucrarlos en la comunicación del país, y hay que gestionar un sistema de comunicación público, que es más que un sistema de comunicación estatal, que tiene que ver con reivindicar una relación más funcional entre las agendas mediáticas y las agendas públicas, que es lo mismo que acercar cada vez más la prensa a los intereses de los ciudadanos.

Por último, quiero redondear una idea, que ha estado revoloteando en los párrafos anteriores, pero prefiero aterrizarla ahora directamente: si el libro de Elier y Rodolfo fue útil siempre, es absolutamente oportuno e imprescindible ahora. En el escenario posterior al 17 de diciembre de 2014, lo que fue la batalla de Playa Girón en 1961 hoy es una guerra de símbolos. Los tanques de guerra actuales son los medios de comunicación, la blogosfera y las redes sociales. Vienen con todo: a proponernos lecturas idílicas y desproblematizadas del pasado, a imponernos relecturas de figuras históricas, a pintarnos La Habana de los años cincuenta como una ciudad inundada de rascacielos, a convencernos de que, por ejemplo, los hospitales de Grey’s Anatomy son la más objetiva realidad de la salud pública norteamericana y a captar a nuestros talentos más jóvenes para deslumbrarlos con un ecosistema de tecnologías, innovación y prosperidad económica.

No hay otra respuesta posible que fomentar un ambiente de amplia participación, de muchos libros como este, discutidos entre nosotros, de un entorno deliberativo capaz de identificar las mejores ideas como parte de una visión estratégica de país en lo político, y también en lo comunicativo. Hay que interpretar, adaptarnos a las nuevas circunstancias y modernizar el significado de una frase sabia de José Martí: de pensamiento es la guerra que se nos hace, ganémosla a pensamiento.

*Libro: La verdad sobre Cuba no puede ser administrada, de los autores Rodolfo Romero y Elier Ramírez

http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/09/04/la-verdad-sobre-cuba-no-puede-ser-administrada/#.W5AiLPl6TIU

https://dialogardialogar.wordpress.com/2018/09/04/la-verdad-sobre-cuba-no-puede-ser-administrada/

http://www.contextolatinoamericano.com/site/article/la-verdad-sobre-cuba-no-puede-ser-administrada

 

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

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Peligro de agresión inminente contra Venezuela, con migrantes como rehenes

 

Peligro de agresión inminente contra Venezuela, con migrantes como rehenes / Por Aram Aharonian

 

 

 

Estamos en medio de una turbulenta, implacable y por demás preocupante ofensiva para la recuperación del territorio americano como base hemisférica de los intereses estadounidenses, a la vez que e ntramos en fase peligrosa de una agresión inminente contra Venezuela, con los migrantes como rehenes.

Varias situaciones paralelas dan señalas claras que justifican la preocupación: la securitización del tema migratorio, la manipulación de un tema socioeconómico para convertirlo en un asunto de paz y seguridad regionales, las amenazas militares de la portavoz de la casa Blanca, Sarah Sanders; la gira del jefe del Pentágono James Mattis por la región, la reunión de Kurt Tidd –jefe del Comando Sur estadounidense- con los comandantes de los ejércitos sudamericanos en Argentina,

Súmele los movimientos militares de Brasil, Temer diciendo que Venezuela rompe la armonía regional, el canciller colombiano asegurando en la ONU que el impacto migratorio en salud y educación es también un impacto en su seguridad; los ejercicios militares y las amenazas de los ejercicios navales frente a Cartagena; las declaraciones de Luis Almagro pidiendo más y más sanciones contra Venezuela; las amenazas de corte de ventas petroleras de EEUU a Venezuela, la declaración de incapacidad para pagar deuda de Brasil a Venezuela…

El argumento cartelizado es que se trata de un estado fallido que es incapaz de actuar sobre su propio territorio y genera una crisis humanitaria que desestabiliza a la región y solo puede ser frenada con una intervención humanitaria. Y por eso la demanda de abrir un canal humanitario, controlado desde el exterior, desconociendo al Estado venezolano: no les importa que pueda hacer Venezuela sino lo que ellos puedan hacer sobre y contra Venezuela.

Una docena de países han confirmado su participación para el encuentro “técnico” que tendrá lugar el lunes y martes en Quito sobre migración venezolana (Venezuela fue excluida de la reunión), citado por la cancillería ecuatoriana. Confirmaron su presencia Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y por supuesto el anfitrión, Ecuador.

El temor de varios países es que se pacte allí un inicio de hostilidades, como amenazas de uso de la fuerza militar con carácter preventivo, con el pretexto de defender la seguridad de los países vecinos y de EEUU. La cancillería ecuatoriana viene presionando para que representaciones del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y de la Organización Internacional de Migraciones participen de la reunión y avalen acciones militares disfrazadas de “humanitarias”.

Toda esta fase fue preparada meticulosamente para imponer un imaginario colectivo en la región sobre el peligro de los migrantes venezolanos, con fotos montadas y editadas, noticias falsas, en medio de una nueva ofensiva del terror mediático de la prensa hegemónica cartelizada, en una nueva demostración de que estamos en medio de una guerra de quinta generación.

La idea principal de esta guerra de quinta generación, también conocida como guerra sin límites, es que el Estado ha perdido su monopolio de la guerra, y a nivel táctico incluye desde el aspec to armamentista al psicológico y neurológico. No interesa ganar o perder, sino demoler la fuerza intelectual del enemigo, obligándolo a buscar un compromiso, valiéndose de cualquier medio, incluso sin uso de las armas. Se trata de una manipulación directa del ser humano a través de su parte neurológica.

Cuadro de situación

Naves de guerra de una decena de países en aguas del Caribe colombiano, sede de las maniobras navales anuales Unitas LIX 2018 que este año reúnen a representantes de las armadas de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, EEUU., Honduras, México, Panamá, Perú, Reino Unido y República Dominicana.

La armada de Ecuador, que durante once años no asistió a Unitas por órdenes de Rafael Correa, ahora envió la corbeta misilística Los Ríos CM 13, que zarpó el 23 de agosto desde Guayaquil , el mismo día el gobierno de Lenin Moreno anunció su decisión de desvincularse del ALBA. ¿Es l a fachada para imponer un bloqueo marítimo a Venezuela?

Mientras, el influyente senador estadunidense Marco Rubio evocó la opción militar en Venezuela al decir que las circunstancias han cambiado y que actualmente existen argumentos para considerar que el gobierno de Nicolás Maduro amenaza la seguridad nacional de EEUU y la región, y la estabilidad de Colombia y la de otros países, tras discutir el tema con el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

“Y si se le ocurre a Maduro invitar a que el presidente ruso, Vladimir Putin, mande aviones militares, por ejemplo, o que abran una base militar, esto va a escalar. Yo creo que las circunstancias han cambiado, y lo dejo ahí”, añadió.

La Unión Europea destinó un paquete financiero por 35 millones de euros (unos 40.85 millones de dólares) a la región latinoamericana para ayudar con la crisis migratoria de venezolanos, anunció este jueves el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, durante su visita a Colombia, donde se atrevió a calificar la crisis en Venezuela como similar a la que ocurre en Europa con los inmigrantes.

Venezuela y más allá

La intensidad y variedad de movimientos, operativos, posicionamientos y acuerdos militares, policiaco-militares y económico-financieros con que se recolocan los poderes hegemónicos con fachada o entretelones estadounidenses y adherentes, aliados y voceros locales, no ha cesado de desplegarse para mantener el cerco y el agobio sobre Venezuela, pero también para avanzar en una escala mucho mayor.

La política de inducción al sometimiento regional y/o de reconstrucción de los disciplinamientos hegemónicos, se basa en un amplio abanico que incluye golpes parlamentarios, colaboraciones militares permanentes y/o específicas; entrenamiento, capacitación y adoctrinamiento, señala el Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

También cambios normativos que facilitan la consolidación y ejercicio de estados de excepción dirigidos a combatir al real, potencial o imaginario enemigo interno, patrullajes militares, instalación, refuncionalización o modernización de bases militares, aumentos en los presupuestos de seguridad y defensa militares; sistemas cooperativos de defensa; fuerzas especiales con oficiales o contratistas mercenarios; ejercicios militares conjuntos; creación de fuerzas de tareas combinadas y grupos de choque.

Asimismo entran en ese amplio abanico el bloqueo comercial y financiero, la desestabilización monetaria; la deuda externa; operativos de lawfare y hasta la utilización de catástrofes naturales para rediseñar territorialidades y controles.

No solo en Venezuela ocurren simultáneamente una cantidad de ataques, intervenciones o provocaciones de distinto tipo y en sectores y geografías diferentes, sino que puede observarse una situación similar desde una perspectiva macrocontinental, Venezuela es indudable epicentro de la estrategia de recuperación y disciplinamiento continental, de un tsunami que se replica en todos los otros países o regiones, adecuándolo a las condiciones específicas. 

La combinación de mecanismos, ritmos, intensidades y sectores implicados en esta clase de ofensivas no tiene freno. Siempre puede agregarse algo más para potenciar los resultados deseados y para complicar la comprensión del fenómeno y la capacidad de respuesta del pueblo afectado.

La idea, señala Ana Esther Ceceña, es ocupar espacios al ritmo y las característicasy condiciones de cada uno y, a la vez, no dejar resquicios desde donde la resistencia esta intervención pueda levantarse. Y prueba de la creciente militarización de la política regional es el activo protagonismo del Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses con sus reuniones con jefes militares de los países del área, en una “diplomacia” de la seguridad y la guerra

Las visistas de emisarios civiles cayó radicalmente y cedió especio a las tres líneas principales de intervención del Comando Sur. Una, ampliar y profundizar relaciones con los gobiernos (restablecimiento de convenios militares y de seguridad con Ecuador). Dos, contrarrestar las redes criminales o terroristas trasnacionales, consideradas como una amenaza difícil de detectar ya que se mueven en espacios no institucionales (con estos criterios catalogan al gobierno venezolano para justificar las agresiones).

Tres, en el terreno operativo preparar formas de respuesta rápida en casos de desastre y asistencia humanitaria, que consiste en el entrenamiento de mandos y tropas estadounidenses.

Ofensiva

La coordinación conservadora de varios presidentes suramericanos lograron desmontar los más importantes avances de la integración de los países de América del Sur que conformaron la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) como bloque referente de las relaciones mundiales marcadas por la multipolaridad de potencias y de proyectos integracionistas regionales y declararon a la región como zona de paz.

La potencia económica y política de los gobiernos de Argentina y Brail, respaldados por los presidentes de Perú, Chile, Colombia y Paraguay (el denominado Grupo de Lima), comenzó su tarea destructiva en abril pasado, cuando determinaron “suspender su participación” en el organismo, tras dos años de sigilosos movimientos de debilitamiento y parálisis de todos los proyectos integracionistas construidos al margen de la influencia y predomino de EEUU: Mercosur, ALBA, CELAC y Unasur.

Desmantelados los organismos de integración horizontal, vuelve el poder del panamericanismo monroista -América para los (norte)americanos-, dejando en pie a la Organización de Estados Americanos (OEA), bajo la tutela de Washington. Pero no logran consenso, porque Nicaragua, Venezuela y Bolivia, al menos, se oponen a la injerencia en asuntos internos de otros países. Y por eso, EEUU trata de desestabilizar sus gobiernos con todos los medios posibles,

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), creada en 2008, auspició el Consejo de Defensa Sudamericano, integrado por 12 países, que entre sus propósitos principales tuvo consolidar a la región como zona de paz y servir de contrapeso a los afanes intervencionistas del Pentágono en los ejércitos locales, con fines de alineamiento y adoctrinamiento.

Pero la contraofensiva conservadora y del Comando Sur del Pentágono siguió adelamte. En mayo último, Juan Manuel Santos anunció que Colombia – con siete bases estadounidenses en su territorio- se sumaba como “socio global” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, máximo exponente de las intervenciones militares, abiertas y encubiertas, después de la guerra fría. Ahora Chile quiere seguir el mismo camino.

Y ahora, de la mano del embajador de EEUU en Bogotá, Kevin Whitaker el nuevo presidente colombiano, Iván Duque, apadrinado por Álvaro Uribe, sindicado como genocida y unido al narcotráfico y el paramilitarismo, quiere ser protagonista del “Golpe Maestro” e insiste en. manejar la guerra encubierta del Pentágono contra Venezuela, desde la frontera colombiana.

Este plan fue diseñado por el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, quien aspira a que el gobierno bolivariano sea derrocado a través de una “operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático de su secretario general, Luis Almagro”.

En Colombia se respira una atmósfera de zozobra e inestabilidad social, tras el asesinato de 343 líderes sociales, la amenaza permanente a periodistas y el temor a que Iván Duque, el nuevo mandatario, se aventure en dos guerras: una interna y otra contra su vecino, Venezuela. La única forma de unir a la nación es inventando un enemigo externo, para apelar al nacionalismo, una guerra contra los “castrocomunistas” venezolanos, desviando la atención de la continuidad del genocidio interno y la crisis social, económica y financiera.

A inicios de julio y antes de asumir la presidencia, negoció en Washington con el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo, la directora de la Agencia Central de Inteligencia, Gina Haspel, el zar antidrogas James Carrol, y el asesor de Seguridad Nacional, el superhalcón John Bolton.

A Pence, “preocupado” por la supuesta amenaza a Colombia de la “dictadura” de Maduro –como ya se lo había manifestado a Santos en su visita a Bogotá y en la reunión cuando la Cumbre de la OEA en Lima- le solicitó apoyo en materia militar, de inteligencia y seguridad.

El 10 de agosto, tres días después de asumir la Presidencia, anunció el retiro “irreversible” de Colombia de Unasur y abogó por la aplicación de la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, tras prometer que llevaría a Maduro ante la Corte Penal Internacional, la misma “justicia” internacional, donde Uribe, está acusado por crímenes de lesa humanidad, y donde hacen cola los mexicanos Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El nuevo ministro del exterior, Carlos Holmes Trujillo, se reunió con Julio Borges, sindicado como uno de los coautores intelectuales del frustrado magnicidio del presidente venezolano Nicolás Maduro, para expresarle el “apoyo incondicional” del gobierno de Duque para “rescatar la democracia y la legalidad en Venezuela”.

La periodista María Jimena Duzán recordaba las declaraciones del general retirado Leonardo Barrero (“Prepárense porque vuelve la guerra”) y se preguntaba cuál será el blanco principal de esta nueva guerra anunciada: ¿los líderes sociales que están cayendo como moscas, los ocho millones de ciudadanos que votaron por Petro, los once millones de personas que votaron por la consulta anticorrupción, los diez millones de personas que votaron por Duque y que aún creen en ‘pajaritos en el aire’?

Paralelamente, desde junio está en Cúcuta y Maicao, poblaciones fronterizas con Venezuela, un contingente de “cascos blancos” de la cancillería argentina. Gabriel Fucks, extitular de estos “contingentes de paz”, señaló que la misión en la frontera colombiano-venezolana, más que una acción de asistencia sanitaria, forma parte de una política de presión contra Venezuela.

No es de extrañar que el gobierno de Mauricio Macri se haya sumado a los planes estadounidense-colombianos, dada su posición subordinada en la OEA. Macri, además, aceptó desplegar en el territorio argentino una nueva red de bases militares estadounidenses: una en Neuquén, en el estratégico sur patagónico, cerca de la reserva gasífera de Vaca Muerta, financiada por el Comando Sur con “ayuda humanitaria” y dos en Tierra de Fuego, la de Tolhuin y la de Ushuaia.

Hoy la producción de coca alcanza en Colombia niveles record, grupos armados ilegales luchan por territorios en los que el Estado tiene escasa o nula presencia y una oleada de 330 asesinatos de activistas sociales en los últimos meses, mostró que la paz sigue siendo un término relativo. Y los narcotraficantes necesitan el paso por Venezuela parra llevar su droga a EEUU.

Durante cuatro períodos presidenciales, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quien además fue ministro de Defensa del primero en epócas de los “falsos positivos” –campesinos asesinados y vestidos con ropa de guerrilleros para mostrar a la prensa victorias militares-, la hipótesis del conflicto siempre estuvo en al aire, en guerras de micrófonos o con injerencia directa en asuntos internos del vecino del noroeste.

Y, los mentideros políticos señalan que Santos quiso despedirse del gobierno apoyando el intento (frustrado) de magnicidio del presidente Nicolás Maduro, el 4 de agosto último. Pero esta última jugada del benemérito Nóbel de la Paz, no le salió bien. El atentado buscaba que el poder fuera transferido sin demora a las “autoridades civiles legítimas, miembros de la Asamblea Nacional” presidida por Julio Borges, tras “liberar” una zona del país e instalar allí un “gobierno paralelo” que ejerciera funciones de hecho, con el respaldo de Washington, sus socios de la OTAN y el Grupo de Lima.

James Mattis, secretario de Defensa de los EEUU visitó a mediados de agosto Brasil, Chile, Colombia y Argentina, con una agenda que insistía en el tema de la inestabilidad política y la supuesta crisis humanitaria de Venezuela, que podría afectar el escenario regional. La gira buscó asegurar los vínculos de Washington con lo que considera su patio trasero, ante los alarmantes signos de multilateralismo de las relaciones comerciales con China y Rusia (invasiones de otros países, según Mattis), gracias también a las medidas proteccionistas de Trump.

Las alianzas panamericanas han sido punto focal de las visitas, este mismo año, del exsecretario de Estado Rex Tillerson, su sucesor Mike Pompeo y del vicepresidente Mike Pence a la región.

Mattis auscultó la influencia y presencia en Sudamérica de dos rivales, China y Rusia. Y al respecto señaló que “hay más de una forma de perder la soberanía en este mundo. No es sólo por las bayonetas. Puede ser con países que llegan ofreciendo regalos, préstamos amplios que acumulan deudas masivas en otros países a sabiendas de que no podrán repagarlas, es lo que parecen ser los préstamos chinos a naciones como Venezuela y Filipinas”.

El ministro brasileño de Defensa, Joaquim Silva e Luna, preocupado por la presión estadounidense para el desmantelamiento de la producción local de armas y aviones, dijo que entendió bien lo que quiso decir Mattis, “pero eso es una disputa comercial,de mercado” y señaló que es posible que Brasil se beneficie de una guerra comercial entre EEUU y China. Pero de todas formas, anunció que 3.200 soldados del Ejército brasileño reforzarán la seguridad en el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, ante la supuesta llegada masiva de inmigrantes venezolanos,

Otra preocupación del mandamás del Pentágono es la reunión en Argentina del G-20, donde el anfitrión tiene responsabilidades en defensa y seguridad de los líderes del mundo “desarrollado”, que permitan la asistencia de Donald Trump: cómo participar de manera discreta sin resentir las pasiones nacionales. La propuesta de Mattis fue la posible cesión de equipos para un área específica; la prevención de ciberataques, con “inhibidores” de circulación de drones.

La visita de Mattis a la región se produjo tras el encuentro del titular de la Armada estadounidense con sus pares de Argentina, Brasil y Chile en Cartagena, Colombia, en el marco de la 28 Conferencia Naval Interamericana que congregó a los jeraracas navales de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Si Iván Duque, el nuevo presidente -que quiere reformular el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC que su antecesor Juan Manuel Santos se abstuvo de implementar-no logra llevar el Estado a las zonas rurales, hoy en manos de narcotraficantes y paramilitares (o no está interesado en ello), poco cambiará en Colombia, que registró al menos 260 mil muertos, 60 mil desaparecidos y más de siete millones de desplazados.

Generar tensiones con Venezuela sirve para desviar la atención de la violencia de seis décadas en Colombia, parte de la normalidad en ese país y que contrasta en las últimas dos décadas por la existencia de sistemas sociales, económicos y políticos contrapuestos. El mensaje de la conducción política colombiana y los medios de comunicación hegemónicos, no ha cambiado: su lenguaje es agresivo, belicoso, xenófobo y permanentemente amenazante.

Durante todo su mandato, Juan Manuel Santos, sibilino y de la aristocracia bogotana, intrigó en organismo internacionales y en gobiernos de la región al frente de la campaña consistente en afirmar que con motivo de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, Maduro había acabado con la democracia venezolana. Y con su supuesto afán pacificador, logró desarmar y traicionar a las FARC, que constituían un muro de contención para cualquier aventura de agresión del establishment colombiano.

 https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/peligro-de-agresion-inminente-contra

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245993

https://almacubanita.wordpress.com/2018/09/05/peligro-de-agresion-inminente-contra-venezuela-con-migrantes-como-rehenes/

https://www.alainet.org/es/articulo/195076

http://insurgente.org/aram-aharonian-peligro-de-agresion-inminente-contra-venezuela-con-migrantes-como-rehenes/

https://nuestrabandera.lamula.pe/2018/09/04/peligo-de-agresion-inminente-contra-venezuela-con-migrantes-como-rehenes/nuestrabandera/

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

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EE.UU.: Trump, amenaza de guerra para América Latina y el Caribe

 

Todos los demonios contra América Latina y el Caribe / Por Juana Carrasco Martín / JR

 

No se queda atrás nuestro hemisferio, la América Nuestra, en los planes del Pentágono, y la injerencia de Washington es cada vez más agresiva.

No se queda atrás nuestro hemisferio, la América Nuestra, en los planes del Pentágono, y la injerencia de Washington es cada vez más agresiva, socavando una unidad e integración que habían modificado, al comenzar este milenio, la condición de patio trasero con que el imperio dominó durante el siglo XX.

Ahora, poco a poco han ido imponiéndose nuevas formas de golpe de Estado, la judicialización de los gobiernos y líderes de izquierda o progresistas, por una parte, y por otra una feroz guerra económica y la desestabilización con el uso de la violencia criminal por sectores de unas oposiciones que responden a los planes de derrocamiento de los gobiernos establecidos desde la democracia electoral. Todo esto también es parte de las guerras secretas del Pentágono y de la CIA.

Los eslabones más débiles de la integración de la América Nuestra se rompieron tempranamente en Honduras y en Paraguay, y golpes parlamentarios sacaron de las casas de gobierno a los presidentes Manuel Zelaya y Fernando Lugo.

Mediante elecciones se han impuesto las fuerzas neoliberales en Chile, Perú y Colombia. En Argentina, donde ocurrió otro tanto —quizá por aquella definición del escritor, pensador y político Arturo Jauretche: «La clase media cuando está mal vota bien y cuando está bien vota mal»—, se persigue desaforadamente a la expresidenta Cristina Fernández, en un intento de lograr su encarcelamiento, como ya lo ejecutaron en Brasil contra Luiz Inácio Lula da Silva, tras el golpe blando parlamentario contra Dilma Rousseff.

Otro tanto quieren hacer con Rafael Correa, el expresidente ecuatoriano, para consumar una maniobra de «viraje», en la cual Ecuador ha ido apartándose de organizaciones de unidad e integración latinoamericana y caribeña, y el más reciente bandazo ha sido ejecutado con la retirada de esa nación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América y el Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

Contra Venezuela y su presidente Nicolás Maduro han desatado todos los demonios e igual intento emplean contra Daniel Ortega en Nicaragua. El Estado Plurinacional de Bolivia y su presidente Evo Morales, también están en la mira… Se trata de aniquilar la resistencia, la independencia, la soberanía, y los gobiernos de los pueblos.

UN CERCO MILITAR

 

Pero vayamos al escenario militar. En noviembre de 2017, el ejercicio militar en la Amazonia (Amazon Log 2017), convocado por el Brasil de Temer, permitió la presencia de las botas estadounidenses en el pulmón del mundo, junto con tropas de Colombia y Perú, justo en la ciudad trifronteriza de Tabatinga, en una región que limita con la nación bolivariana. Era una avanzada de lo que ocurre en este 2018.

Maritime Herald, el pasado 12 de febrero, en un artículo titulado Alerta sobre el emplazamiento militar de EE. UU. cerca de Venezuela, decía que la visita a Colombia del almirante Kurt W. Tidd, jefe del Comando Sur, hacia crecer las sospechas y llevaba a pensar que una orden de ataque contra el país bolivariano ya estaba dada. Tidd, según reporte de El Espectador, dijo que Bogotá y Washington debían continuar trabajando para «superar las amenazas a la seguridad».

En mayo, el presidente boliviano Evo Morales alertó a la opinión pública sobre la gran amenaza emplazada contra Venezuela y la periodista argentina Stella Calloni daba a conocer un informe de 11 páginas firmado por el almirante Tidd, titulado Golpe Maestro: Un plan para derrocar la dictadura en Venezuela, en el cual consideraba que «ha llegado el momento» para intervenir militarmente en ese país.

En agosto del año pasado, el mismísimo Donald Trump le dijo a sus entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, y asesor de seguridad, Herbert Raymond McMaster: «Con una Venezuela que se desenreda rápidamente amenazando la seguridad regional, ¿Por qué los Estados Unidos simplemente no puede invadir a un país con problemas?». Les argumentó  que había varios ejemplos de lo que consideraba el uso exitoso de la fuerza en la región, —según dijo la fuente—, como las invasiones de Panamá y Granada en los 80.

Agrega la información tomada de AP que al día siguiente, 11 de agosto, Trump «provocó asombro en amigos y enemigos por igual al hablar de una “opción militar” para derrocar a Maduro», y después conversó del asunto con el entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos, lo que fue confirmado por dos altos cargos de ese país que también hablaron en condición de anonimato. Cuando Trump indagó sobre las opiniones de varios líderes latinoamericanos ellos se opusieron fuertemente a esos planes militares, dijeron entonces los medios.

Pero al mismo tiempo, elementos venezolanos con residencia en Estados Unidos, en actitudes execrables, escribían que «la intervención estadounidense pudiera tener beneficios económicos para Venezuela y Estados Unidos».

Colombia era el punto principal escogido, pues de las más de 76 bases e instalaciones militares de EE. UU. en la región, nueve están en esa nación; además, Colombia suscribió en 2016 un acuerdo de cooperación con la OTAN para el intercambio de información, estrategias y protocolos y el 31 de mayo de este 2018 se colocó como «socio global» de la Alianza Atlántica.

Fue abierta así otra puerta de entrada a la presencia militar extranjera, que hace trizas la Proclama de América Latina como zona de paz y de región libre de armas nucleares, dada la capacidad militar de esa alianza bélica, en la que Estados Unidos sigue teniendo voz cantante.

Tras la toma de posesión de Iván Duque sonaron más las alarmas. El vicepresidente de EE. UU. Mike Pence daba órdenes: «Hablé hoy con el Presidente electo de Colombia, y comentamos la crisis humanitaria y las condiciones autoritarias en Venezuela, comprometiéndonos a continuar presionando al régimen de Maduro para lograr la restauración de la democracia».

En este septiembre Colombia es la anfitriona del ejercicio aeronaval internacional Unitas LIX-2018 en el Caribe. Estarán presentes buques, submarinos y aeronaves de 13 naciones: Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Honduras, México, Panamá, Perú, Reino Unido y República Dominicana.

Dijeron que el propósito es fortalecer la confianza y la integración de las Fuerzas Navales del continente, además de mantener el entrenamiento de las tripulaciones para cooperar mutuamente ante las diferentes amenazas hemisféricas…

Precisamente el documento del almirante Kurt Tidd sobre Venezuela explicaba con claridad que el Gobierno bolivariano solo puede ser derrocado a través de una «operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA…». Entonces la pregunta obligatoria es ¿Acaso pudiera ser Unitas LIX 2018 un bloqueo naval a Venezuela?

El fracasado intento de magnicidio y la campaña mediática intensificada y exacerbada en las últimas semanas y días pueden estar preparando a la opinión pública continental e internacional para un golpe al amparo de los ejercicios navales. Una vez mas las cañoneras yanquis en el Caribe.

LA TENAZA DESDE MAS AL SUR

 

Al panorama colombiano, se unen en las numerosas bases estadounidenses las 12 instalaciones en Panamá, 12 en Puerto Rico, y ocho en Perú, y aunque la mayoría se concentra en Centroamérica y el Caribe, en este verano boreal se conoció de una silenciosa invasión en la invernal Argentina: militares estadounidenses e israelíes transitaban en uniformes y vehículos tácticos por las calles de Buenos Aires, un hecho no reseñado por los grandes medios noticiosos, pero que puso en alerta a legisladores de la oposición y al pueblo argentino.

Mauricio Macri ha anunciado que volvería a permitir la instalación de bases militares permanentes del Pentágono en Argentina, una en Ushuaia, en el extremo sur de la Tierra del Fuego y otra en el norte, en la provincia de Misiones, en la triple frontera con Paraguay y Brasil, una vez más sin tomarse el cuidado de informar y recabar la aprobación de la legislatura del país austral. Por supuesto, combatir el narcotráfico y el terrorismo en las justificaciones.

No quedaba todo en esos dos polos. El 25 de agosto, decenas de argentinos se manifestaban en contra del establecimiento de una base estadounidense en la provincia de Neuquén, en el oeste de Argentina.

Macri ha comprometido parte del presupuesto en importantes compras de armamentos y en esa militarización acrecentada del país, también dispuso una nueva base justo en la frontera con Bolivia, en La Quiaca, lo que fue rechazado y denunciado por el presidente Evo Morales, quien dijo el 23 de agosto que la medida destinada a «amedrentar», sin embargo «no asustará» a los bolivianos ni socavará la unidad con el pueblo.

Lo cierto es que el cerco se cierne y no solo contra Venezuela. Las señales rojas están encendidas.

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EE.UU.: Trump, más dinero para la guerra

 

Un presupuesto en zafarrancho de combate / Por Juana Carrasco Martín / JR

 

Trump firmó para el Pentágono 717 000 millones de dólares, con lo que financia la presencia de este en 177 países, donde se emplazan 300 000 efectivos militares estadounidenses.

 

Aunque el presidente Donald Trump ha repetido más de una vez que Estados Unidos no quiere ser el policía del mundo, la realidad es otra. El general del Cuerpo de Marines Joseph Dunford, actual jefe del Estado Mayor Conjunto, ha reconocido en un discurso en Kansas City, ante la convención de los Veteranos de Guerra, el lunes 23 de julio, que «hoy, más de 300 000 estadounidenses están desplegados o estacionados en 177 países».

En la ceremonia en que el General del Cuerpo de Marines recibió el Premio Dwight D. Eisenhower, por sus cuatro décadas de servicio, agregó: «Tengo el honor de representar a los más de dos millones de hombres y mujeres que sirven hoy» (…) «Puedo decir con absoluta confianza que la fuerza de hoy puede cumplir todos nuestros compromisos de alianza en todo el mundo, y puedo decir con absoluta confianza que la Fuerza Armada de Estados Unidos tiene una ventaja competitiva sobre cualquier posible adversario».

Las cifras reveladas por Dunford, considerado uno de los mayores halcones de la presidencia Trump, junto al asesor de Seguridad Nacional John Bolton y el secretario de Estado y exjefe de la CIA, Mike Pompeo, sobrepasan en mucho los datos que hasta ahora se conocían y había publicado en agosto de 2017 el prestigioso Pew Research Center, el cual estimaba que en 2016, y por primera vez en 60 años, las tropas estacionadas en el exterior eran menos de 200 000 (193 442 exactamente, o el 15 por ciento de los 1,3 millones de militares en servicio).

Regionalmente, casi el 70 por ciento de las fuerzas activas en el exterior estaban en Asia y Europa; uno de cada siete efectivos se emplazaba en el Medio Oriente y el norte de África y el tres por ciento en África subsahariana y las Américas. Queda un 14 por ciento localizado en el mar o entre territorios.

Los datos de Pew… correspondían a un análisis de la información procedente del Defense Manpower Data Center, el brazo estadístico del Departamento de Defensa; por tanto, es un registro oficial que permite deducir cuánto ha crecido el segmento militar durante el gobierno de Trump, que ya se lleva las palmas en el presupuesto eufemísticamente llamado de Defensa.

Para el año fiscal 2018 que corre hasta el 30 de septiembre y bajo la denominación de Una Nueva Fundación para la Grandeza Americana, incluyeron 626 000 millones de dólares para operaciones básicas y 65 700 millones para misiones en el exterior como Afganistán y Siria, lo que representa un importante aumento respecto a los 619 000 millones del año fiscal 2017.

Esa vuelta de página a su discurso electoral ha llevado a que Trump insista ahora en robustecer las capacidades militares estadounidenses, al punto de que acaba de firmar e hizo ley los gastos bélicos aprobados por ambas cámaras del Congreso para el año fiscal 2019 (National Defense Authorization Act John McCain), que comienza el 1ro. de octubre, bajo el    propósito de reforzar su política de America First (Estados Unidos Primero): 717 000 millones de dólares, un aumento récord del 13 por ciento en comparación con el presupuesto del año todavía en curso.

Con el auxilio del voto de 139 representantes demócratas, la Cámara dio el visto bueno a tan descomunal cifra el jueves 26 de julio, con una votación de 359 frente a 54 votos en contra. «Del total de 717 000 millones de dólares, el proyecto autorizaría 616 900 millones para el presupuesto base del Pentágono, 21 900 millones para programas de nuevas armas nucleares bajo el Departamento de Energía, y otros 69 000 millones en gastos de guerra de la cuenta especial de Operaciones de Contingencia en el Extranjero», informó entonces Politico Magazine.

El 1ro. de agosto, con votación de 79 a favor y diez en contra, el Senado también aprobó ese presupuesto que es cinco veces más que lo gastado por China (175 000 millones) y mucho más que los 61 000 millones de dólares de Rusia.

Como dijo antiwar.com al comentar la información del voto congresional: «Este fue el aumento más grande en gasto militar año tras año en los últimos tres lustros, y es la más reciente pulseada anual entre el presidente Trump y el Congreso para ver quién puede superar al otro en aumentos de gastos».

El colosal presupuesto fue rubricado por Trump en Fort Drum, estado de Nueva York, cuartel de la 10ma. División de Montaña del Ejército, un escenario a propósito para la ocasión.

Con razón, Rasmussen Reports, una importante compañía encuestadora estadounidense, en una indagación realizada el pasado junio con personal militar en servicio activo y veteranos, encontró que el 53 por ciento considera que el presidente Donald Trump es el comandante en jefe más fuerte entre los presidentes recientes y empuja la política de Estados Unidos primero más duro que sus predecesores. Solo el 34 por ciento de ese grupo de votantes lo consideró más débil y el nueve por ciento dijo que su actuación era similar a la de otros mandatarios.

No hace falta tal indagacion entre las empresas de la industria militar, las ganadoras del premio gordo otorgado por la actual administración.

Por ejemplo, Lockheed Martin se lleva 7 600 millones de dólares por los 77 aviones de combate F-35, mientras Sikorsky, su unidad en Stratford, Connecticut, obtiene 85 millones por los helicópteros UH-60M Black Hawk.

No se queda atrás Northrop Grumman con el bombardero pesado B-21 Raider, capaz de lanzar proyectiles convencionales o armas termonucleares, cuyo costo es de 564 millones de dólares por unidad.

Para tres buques de combate en litoral —aunque la Armada solo había pedido uno— están autorizados 1 560 millones de dólares; y se autoriza el cuarto portaviones de la clase Ford, cuyo costo es de aproximadamente 12 900 millones de dólares y que saldrá del Newport News Shipbuilding.

A ello se añadirán seis rompehielos y un submarino de misiles balísticos clase Columbia… y siga sumando.

Las operaciones especiales

 

Ahora bien, la presencia de Estados Unidos en 177 países del orbe es «un intento de dominación global del mundo», dijo David Swanson, activista y autor de War Is A Lie (La guerra es una mentira) y de casi una decena más de libros contra la guerra, en una entrevista con Russia Today, en la que también afirmó que esa presencia global estadounidense daña la paz y la estabilidad y «aumenta el terrorismo con la guerra contra el terrorismo».

Esta aseveración nos lleva a otra cifra entre signos de interrogación divulgada en diciembre del pasado año en la publicación militar estadounidense Stars and Stripes. De nuevo era el Defense Manpower Data Center el que tenía los datos imprecisos… más de 44 000 efectivos de su personal en el exterior estaban etiquetados en la categoría de destino «desconocido».

¡Desconocido!, y esto levantó suspicacias. ¿Dónde queda «Desconocido»? ¿Es un solo lugar o muchos? ¿Cuál es la situación que lleva a los uniformados hasta esos sitios? ¿Están en territorio en guerra o qué? ¿Cuáles son sus objetivos y misiones?

El vocero del Departamento de Defensa, coronel Rob Manning, presentó la incógnita como «seguridad operacional», porque «hay que negarle cualquier ventaja al enemigo». Por supuesto, tampoco especificó quién es el «enemigo» al que no podía dársele la información exacta de sus fuerzas.

El jefe del Pentágono, James Mattis, en una conferencia de prensa en agosto de 2017, había dicho: «Hay un procedimiento de contabilidad muy extraño que heredé… Lo que probablemente terminaré haciendo es poner a todo el mundo en su lugar y decir: “Aquí están cuantos hay ahora realmente”». ¿Será que la ciudadanía estadounidense ya sabe la verdad sobre la fuerza de su músculo bélico?

Stars and Stripes apuntó en su edición del pasado 7 de diciembre que prácticamente había personal militar estadounidense en cada país del mundo; y esto no es una exageración, sino una realidad que muestra su autoproclamada misión de ser el gendarme del planeta para poner en práctica el intervencionismo más descarado.

Como ejemplo, la publicación presentaba un rango desde «dos oficiales de enlace en Fiyi hasta decenas de miles en todas las ramas de servicio en Japón y Alemania», pero los indicios llevan a que del Medio Oriente, las fuerzas especiales se deslizan también a África y a América Latina.

La neblina en la información se despejaba, hasta cierto punto, en África, donde el 4 de octubre del pasado año, en una emboscada en Níger murieron cuatro miembros de las fuerzas especiales, al parecer uno de esos destinos «desconocidos», pues fue entonces cuando la ciudadanía, y hasta sus legisladores, se enteraron de que más de mil de esta tropa están emplazados en el país africano, para enfrentar a «extremistas islámicos».

Esa situación provocó un «escándalo» en la colina del Capitolio, pero al final parece que todo quedó en balas de salva… y de fuego vivo, dado el presupuesto otorgado.

Publicado por: David Díaz Ríos /  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

 

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Nostalgia por no estar. Por José Francisco Echemendía Gallego

Por José Francisco Echemendía Gallego / Intranet UNISS / Ayer fue 3 de septiembre, y por primera vez no estuve en la trinchera en 37 años; no voy a tener mis blancas balas, ni mi fusil de negro cañón de grafito, no voy a tener a mano las minas anti ignorancia, ni las granadas anti “tanques pensantes”; por primera vez no voy a estar en el combate, pero tengo la certeza de que mis compañeros de lucha, mis colegas de todos estos años, sí van a estar allí, dando la batalla desde el primer día, y van a ganarla, van a ganarla para que en la próxima yo pueda estar acompañándolos.

Es como siempre, como siempre ha sido en los últimos 59 años: un día de mucho estrés para casi todos, también de mucha determinación y esperanza, de mucho júbilo y jolgorio; porque no todos los días del año se abre una puerta tan grande y se tiene delante un camino infinito para construir el futuro, para construir tu futuro. Este es un día mágico en el que se puede escuchar el llanto de algunos pequeños ante el temor de lo nuevo, de separarse de mamá y papá; hasta la risa escandalosa, sobre todo de los que ya conocen la experiencia y vienen decididos a repetirla, este es el día en el que es muy difícil que algún cubano y cubana no sea –por lo menos- cómplice consciente. Este es el día en que adolescentes y jóvenes pueden mirar hacia adelante con la certeza de que es posible alcanzar la meta que se propongan; es por eso y mucho más un día mágico y grande.

Esta es mi nostalgia por no estar presente físicamente este día, sin embargo dos cosas me reconfortan, estaré allí espiritualmente, allí estará mi corazón de maestro; y sobre todo porque mis colegas van a vencer en el empeño para que más temprano que tarde pueda estar con ellos.

No dejen de esperarme, esa también es mi medicina.

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

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UNISS: Inaugura el curso escolar 2018-2019 (2 artículos)

 

1.-Inaugura la UNISS el curso escolar 2018-2019

 

Por Marisel Quiñones / Intranet UNISS / Como en todo el país, también en la universidad espirituana tuvo lugar el acto de inicio de curso para abrir las puertas de la institución a quienes ingresan en más de 25 carreras, y a quienes continúan sus programas de formación, pletóricos todos  por el entusiasmo y la satisfacción que genera reanudar la vida en los predios de esta casa de altos estudios.

El escenario fue propicio para el reconocimiento a docentes destacados en el desarrollo del Curso de Superación Cultural para Diferidos FAR, a las carreras que más han contribuido al desarrollo y promoción de la cultura en las comunidades espirituanas y al Departamento de Seguridad y Protección por los resultados en el período vacacional.

En las palabras de bienvenida al nuevo curso escolar, la rectora de la universidad, Dr. C. Naima Ariatne Trujillo Barreto, resaltó como políticas que solidifican el desarrollo de la Educación Superior en Cuba el fortalecimiento de la labor educativa y del trabajo político-ideológico con los jóvenes.

 

 

Sobre las proyecciones de trabajo para esta etapa, precisó que en la UNISS estudiarán más de 5 500 estudiantes en las distintas modalidades aprobadas para ello y que resulta significativo el inicio de la Formación de Ciclo Corto y la continuidad del Colegio Universitario, el que también incluirá, además de las carreras pedagógicas, las de Agronomía.

Destacó también la composición categorial del claustro, el que está integrado por 88 Profesores Titulares, 263 Profesores Auxiliares y 291 Profesores Asistentes, así como por 121 Doctores en Ciencias. Hizo énfasis en los resultados obtenidos en el proceso de acreditación de carreras y programas de formación de posgrado, y en los retos actuales para los programas que se someten a la evaluación externa por la JAN.

En el acto estuvieron presentes los miembros del Consejo de Dirección de la UNISS y de sus facultades, representantes de organismos y organizaciones del territorio, y especialmente invitado los integrantes la delegación que nos representó en el IX Congreso de la FEU.

 

2.-Develan en la UNISS mural dedicado al Maestro

 

 

En el 35 aniversario de la fundación de la Universidad de Sancti Spíritus, y como parte del programa de actividades por el inicio del curso escolar 2018-2019, tuvo lugar esta mañana la develación de un mural dedicado al más universal de los cubanos, titulado “Donde crecen las palmas”, cuyo diseño, creación y montaje estuvo a cargo del escultor espirituano Félix Madrigal Echemendía, y del egresado de la especialidad de Artes Plásticas de la Escuela de Instructores de Arte de Villa Clara, Fernando Ruiz Gutiérrez.

El mural, elaborado en lozas de cerámica (primeramente dibujadas, pintadas y quemadas a altas temperaturas), representa distintas imágenes de José Martí que se imbrican  con uno de nuestros símbolos nacionales, la Bandera de la Estrella Solitaria; y con la Palma Real, atributo de nuestra identidad, para hacer imperecedera la cubanía que el Héroe Nacional defendió con su pluma, con su voz y con las armas.

 

 

Participaron en esta emotiva actividad, además de los dos talentosos artistas, estudiantes, docentes, trabajadores, directivos de la universidad e invitados en representación de organismos, organizaciones y entidades del territorio.

 

 

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaEstrellaQueIlumina / CubaSigueLaMarcha /

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