La honda de David

La honda de David. Por Graziella Pogolotti

 

david y goliat

Con motivo del aniversario del ICAP, la Mesa Redonda dedicó una tarde al tema de la solidaridad. Los participantes coincidieron en señalar que el asunto merece un recuento más detenido.

Habría que volver la mirada hacia los 50 del pasado siglo, en plena Guerra Fría. Pocos recuerdan, sin embargo, que para la América Latina esa guerra había comenzado mucho antes. Cuando asomaba alguna señal de rebeldía, siempre había un dictador a mano para poner orden en la casa, aunque costara la sangre de muchos. Famosa por sus tiranos esperpénticos, Guatemala había conocido algún alivio con el Gobierno de Arévalo. Jacobo Árbenz, su sucesor, quiso implementar una cautelosa reforma agraria. Los intereses de la United Fruit percibieron el peligro. Se desató entonces una extensa campaña anticomunista. A pesar de la denodada defensa del canciller Toriello, los representantes de nuestros países inclinaron la cabeza ante el secretario de Estado, John Forster Dulles. Vencido por las armas, el Gobierno progresista cayó. Guatemala padeció el puño de acero durante décadas. La moraleja era simple. Cualquier intentona emancipadora recibiría la respuesta adecuada.

La expedición del Granma parecía una aventura utópica. Desafiaba dos verdades establecidas. No se puede comprender una lucha revolucionaria contra un ejército profesional bien armado y no se puede alcanzar el poder con un programa político antiimperialista. El aparente revés inicial no tuvo mayor resonancia. A medida que el Ejército Rebelde se fue consolidando, la atención comenzó a fijarse en Cuba. El triunfo sorprendió al mundo. Para los movimientos progresistas volvió la esperanza. Se derrumbaba un mito. Arraigada en esenciales demandas populares, la honda de David podía vencer a los poderosos.

A lo largo del proceso fue creciendo la solidaridad. En un primer viaje a Caracas, Fidel agradeció el apoyo de los venezolanos. Después del triunfo, la ejecución del Programa del Moncada exigía la elaboración de un pensamiento económico. En La Habana, la Universidad carecía de una carrera para la formación de especialistas en esa rama. Solo la Universidad de Oriente había iniciado sus estudios. Casos excepcionales, como el de Regino Boti, los habían cursado en Harvard. Inspirados en nuestro proyecto de liberación, fueron llegando de América Latina numerosos profesionales que abandonaron carreras prometedoras en países y organismos internacionales para compartir la suerte de nuestra Revolución amenazada. Venidos de nuestra América, de Estados Unidos y de Europa, graduados de otras ramas del saber colaboraron con nuestra educación superior tras la implantación de la Reforma Universitaria.

La solidaridad es un camino de ida y vuelta. Las instituciones culturales abrieron espacios impensables hasta entonces. La Casa de las Américas impulsó un intercambio que favorecía la colaboración de intelectuales de primer nivel y acogía a refugiados políticos. La lista resultaría interminable. Vale la pena recordar tan solo a don Ezequiel Martínez Estrada, martiano fervoroso, a Roque Dalton, a Mario Benedetti y a Manuel Galich, quien, ministro y embajador de Jacobo Árbenz, nunca pudo regresar a su país. Entre nosotros, fundó el departamento de Teatro de la Casa, la Revista Conjunto de la propia institución y fue profesor universitario. De estirpe maya como Miguel Ángel Asturias, reivindicó desde aquí la visión de los vencidos.

Por su naturaleza y proyección, la agencia Prensa Latina no podía prescindir de periodistas procedentes del continente. Su fundador, Jorge Ricardo Masetti, quedó en la historia como Comandante Segundo. Por ahí pasó un joven narrador todavía desconocido, llamado Gabriel García Márquez. Y, también inolvidable por su talento de escritor, por su entrega a la causa y por su sacrificio final, Rodolfo Walsh merece la admiración de todos. Maestro del periodismo de investigación, de la estructura narrativa de un reportaje, sus textos ofrecen un modelo para quienes aspiran a abordar de manera creativa el ejercicio del periodismo.

Arquitectos y teatristas también dejaron su huella con sus obras y en el intercambio de ideas. Cuba fue un imán que proyectó también una perspectiva latinoamericanista. Los concursos literarios de Casa de las Américas, los festivales de teatro, el movimiento de la Nueva Canción, la convocatoria a los realizadores del Nuevo Cine Latinoamericano aparecieron bajo el signo del cambio. En realidad, potenciaron profundas aspiraciones latentes nutridas de la rebeldía histórica y de las lecciones aprendidas en derrotas y frustraciones. La rosa y la espina representó simbólicamente la conjunción de voces que se proponían un nuevo modo de dialogar con el público. La voz y la guitarra, la palabra y la música, despojados de artificios, recuperada su plena autoridad propiciaban, en plazas y en grandes espacios deportivos, el encuentro participativo del pensar y el sentir.

Mientras tanto, la contrarreforma preparaba un arsenal. La matriz del neoliberalismo económico tomaba cuerpo. Configuraba su ideología y elaboraba sofisticados medios de manipulación de masas. El consumismo irracional responde a una necesidad del capitalismo contemporáneo. Ofrece una vitrina deslumbrante para la progresiva enajenación del ser humano, reducirse a anónima fuerza de trabajo tan descartable como los objetos que la hipnotizan. El mundo amenaza con volverse cada vez más asimétrico. En esa desproporción creciente reside su punto débil. Reproduce a escala planetaria el enfrentamiento entre David y Goliat. La fuerza de la honda no está en la piedra que lanza, sino en la puntería del disparo, efectivo cuando los luchadores por la emancipación abandonemos sectarismos lastrantes y concedamos al pensamiento el lugar que le corresponde.

FUENTES:

http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2016-01-02/la-honda-de-david/

http://cinereverso.org/?p=15013

http://cubaendefensadelahumanidad.blogspot.com/2016/01/la-honda-de-david-por-graziella.html

 

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Nuevos tiempos, nuevas realidades

Nuevos tiempos, nuevas realidades

 

ALFABETO 2

Por Sergio Plasencia Montero /  El alfabeto que aprendimos desde pequeños, y asumo los ya no tan pequeños, como nos, los de la Generación X (1971-1981), se compone de letras desde la A hasta la Z. Grafías que desde su génesis se le asocian palabras y figuras.

Al retomar el conservado libro de Primer Grado, donde con gracia las letras tomaban formas de objetos y palabras curiosas e incluso importantes para la edad las acompañaban, vino a mí una idea para compartir.

Por ejemplo. Se asocia a la A, avión. B, barco. F, flor. G, gato. P, payaso y así sucesivamente hasta llegar a los zapatos de la Z.

Aprendimos con ellas a formar palabras, a componer oraciones y los más insospechados textos salieron de la imaginación de cada niño que con el distinguido alfabeto aprendían a leer y escribir.

Con el paso del tiempo las generaciones se hicieron más prontas y sus dinámicas de desarrollo sociocultural organizaron nuevas formas para adquirir el conocimiento esencial.

Con la llegada de la tecnología y sus potencialidades, computadoras, celulares, tables y disímiles plataformas para interactuar con el conocimiento, condicionó sin dudas, la aparición de los Nativos Digitales, referido entonces a los nacidos desde 1993 y reconocida como la Generación Google o Z. Poniendo a punto un viraje radical a las formas de ilustrar el desarrollo cognitivo individual y colectivo.

El surgimiento de soportes digitales de corte instructivo y educativo que incluyen la búsqueda colaborativa del saber, conceptos prácticos sobre espacios de aprendizaje y servicios telemáticos con accesibilidad ilimitada han propiciado que el usuario que interviene con las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones amplíe su entorno cognoscitivo. Pero no abandona su alfabeto.

Reincorporándonos al tema, aprender con el alfabeto no se ha derogado pero vuelven la hoja a ritmo acelerado sus contextos y las agraciadas figuras y palabras que lo acompañan han cambiado su forma y sentido.

Ahora la inicial A, se asocia a Apple. B, Bluetooth. F, Facebook. G, Google. U, USB. Y, Youtube. Y así hasta completar el nuevo escenario y sus realidades.

Todo el entorno social se desarrolla y transforma a velocidad increíble y pronto estas asociaciones pueden estar nuevamente tomando otras conveniencias.

Lo cierto es que el alfabeto no ha trastocado su misión y desde cada letra aprendida se le incorpora al ser humano en formación la objetividad y claridad de sus contenidos por aprender.

Nos queda, alcanzar intencionado desde el alfabeto, aunque nuevos tiempos impongan ritmos precipitados; que enseñar en ambientes colmados de digitalizaciones y soportes interactivos, sigue siendo imprescindible formar con palabras, importantes laudos; amar, disculpe, por favor, permiso, lo siento y entre tantas otras que harán más completos a nuestros niños y niñas, adolescentes y jóvenes que con el paso del tiempo, sabiendo que aún les falta por aprender, continuará intentándolo.

Entonces, recordarán su alfabeto y podrán boga a las nuevas generaciones.

(Tomado de Caminos)

FUENTE:

http://visiondesdecuba.com/2016/01/05/nuevos-tiempos-nuevas-realidades/#more-22188

 

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Siete (7) datos del cerebro que muestran las principales diferencias entre hombres y mujeres

7 datos del cerebro que muestran las principales diferencias entre hombres y mujeres

 

7 dif H y M

Pese a que globalmente no hay ninguna diferencia entre el cerebro femenino y el masculino, sí es cierto que existen rasgos especiales que influyen en la forma de pensar, sentir y actuar de los hombres y las mujeres.

El portal español Qué! ha elaborado una lista de las diferencias más relevantes entre el cerebro femenino y el masculino.

1.-La forma y el tamaño.

El cerebro de los hombres a menudo es un poco más grande que el de las mujeres. También suelen ser diferentes el volumen del núcleo del lecho de la estría terminal o la morfología del cuerpo calloso.

2.-La segmentación. 

Mientras que en el cerebro de los hombres la información se encuentra en segmentos diferentes individuales no vinculados entre sí, en el de las mujeres todo está interconectado. Eso podría explicar por qué los hombres suelen diferenciar sus relaciones personales de las cuestiones de trabajo, mientras que las mujeres recuerdan mejor las cosas por su conexión con una emoción particular.

3.-La concentración. 

Generalmente los hombres prestan toda su atención al asunto en el que están ocupados, mientras que las mujeres raras veces están plenamente enfrascadas en una sola actividad y son capaces de hacer varias cosas a la vez.

4.-La especialización.

El cerebro de los hombres tiende más a la especialización. Las diferentes partes de cada hemisferio están destinadas a cumplir con tareas distintas. Las mujeres, a su vez, utilizan ambos hemisferios de manera más completa, lo que les permite realizar varias tareas al mismo tiempo. 

5.-El cerebro y los sentidos. 

El sistema nervioso y el cerebro masculinos reciben la mayor parte de la información a través de la vista, que para ellos tiene una función dominante y está más desarrollada que en las mujeres, mientras que para ellas todos los sistemas funcionan en conjunto. 

6.-Las habilidades.

En el cerebro femenino hay más conexiones entre los dos hemisferios, en cambio en el de los hombres existe una mayor conectividad entre las zonas anterior y posterior. Esto significa que el pensamiento intuitivo de las mujeres está más desarrollado que el de los hombres. Y, como la zona anterior y la posterior controlan los músculos y la vista, los hombres gozan de mayor coordinación entre vista y movimientos. 

7.-Diferencias hormonales. 

La cantidad de hormonas sexuales que llegan al cerebro también es diferente para los hombres y las mujeres. Desde la octava semana de la concepción, los testículos de los niños empiezan a producir la testosterona para bañar sus neuronas y comenzar a dar forma a la estructura del cerebro. En el caso de las niñas, los estrógenos se destinan para potenciar las regiones del cerebro que controlan la expresión de las emociones.

Fuentes:

https://actualidad.rt.com/ciencias/196099-principales-diferencias-cerebro-femenino-masculino

http://www.puranoticia.cl/noticias/deportes/7-datos-del-cerebro-que-muestran-las-principales-diferencias-entre/2016-01-06/110053.html

http://noticias.uho.edu.cu/?p=117401

 

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Revolución Cubana 1959-2016

Revolución Cubana 1959-2016. Sin echar el laurel en la olla. Por Luis Toledo Sande

 

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Sin restar importancia a las dos guerras llamadas mundiales, ni a la liberación de naciones como China y Vietnam —esta, además, con la ejemplar victoria sobre la invasión estadounidense en su haber—, del siglo XX cabe destacar cuatro procesos revolucionarios diversos: en orden cronológico, la Revolución Mexicana, la Revolución de Octubre, la Segunda República Española y la Revolución Cubana. Tres de ellos se ubican en ámbitos de la lengua española, hecho contrastante con el escaso prestigio que suele concederse a las ciencias sociales expresadas en ese idioma.

Pero ese ángulo, de interés y merecedor de atención frente a expresiones de colonialismo fomentadas desde otras áreas culturales, requeriría un análisis particular. El presente artículo apenas bordea el significado de la Revolución Cubana desde su fragua y su llegada al poder, y en su existencia hasta hoy. Haberla ubicado en el conjunto de procesos aludidos mueve a rozar por lo menos algunos rasgos de los tres que la acompañan en el esbozo.
La Revolución Mexicana, cuyo carácter pionero en aquel siglo no parece tenerse tan en cuenta como sería justo, fue un paso de avance en la transformación de un país de nuestra América frente a la herencia feudal que le llegó de su formación como colonia. La importancia de esa Revolución no debe ocultarla ningún estancamiento sufrido con el tiempo y al influjo de los forcejeos clasistas y presiones externas, lo que se dice sin afán de agotar el tema.
La de Octubre no se limitó a “diez días que estremecieron el mundo”: sumó décadas de una siembra emancipadora que incluyó tanto liberar a Rusia y sus colonias del zarismo como propiciar el nacimiento de varias naciones marcadas por aspiraciones socialistas. Generó, en fin, valiosas transformaciones internas y un baluarte para la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de grandezas tales, deficiencias y males internos contrarios al socialismo le impidieron llegar viva a los finales de la centuria en que tantos logros cosechó y nutrió tantas esperanzas, aunque haya interesados en negar unos y otras. Las causas del desmontaje antisocialista de los frutos de esa Revolución, incluida la propia Unión Soviética, deben seguir estudiándose. Ninguna precaución será ociosa para que errores y aberraciones como los allí entronizados no se reproduzcan y den al traste con otros proyectos justicieros.
Burocráticamente declarada irreversible por decretos que pretendían blindar el socialismo desde oficinas, la realidad que se logró construir en el camino abierto por aquel extraordinario Octubre fue demolida. Además de ser una tragedia en sí, ello ha dado asideros para negar legitimidad y valor a todo empeño revolucionario.
Esa tendencia dolosa se aprecia en análisis distorsionadores del pasado y el presente de la humanidad, aunque se trate de un afán democrático tradicional como la Segunda República Española, derrotada por una implacable alianza internacional de la reacción fascista, sin descontar los que puedan haber sido errores en su sostenimiento y su defensa.
Contra la dignidad de ese ensayo fundador —en cuyas filas se vertió sangre cubana— se lanzan hoy perros de la propaganda capitalista, en complicidad con la herencia del fascismo que nutrió en España el denominado Bando Nacional. Este, artífice del levantamiento anticonstitucional y terrorista contra la República, enlutó el país durante décadas y finalmente preparó la sucesión monárquica, sobre la cual se fabricó una transacción “democrática” enfilada a silenciar el pensamiento de izquierda y sepultar las aspiraciones republicanas. El sometimiento a la OTAN no es casual.

Secuelas de un desmontaje

Volviendo a los afanes socialistas, se debe recordar que alguien tan objetivo, de pensamiento científico y de honradez militante al servicio del socialismo como Vladimir Ilich Lenin, sostuvo la inviabilidad de la plena construcción de un proyecto de esa índole en un país aislado. Sobran razones para entender las vicisitudes con que ha tenido que vérselas el experimento cubano.
Pero ese experimento lo puso en práctica una Revolución que triunfó el 1 de enero de 1959 y viene, por largo camino, de sus propias raíces, desde antes de 1868, con su propio Octubre vivido en ese año. Eso le ha permitido relacionarse con el mundo sin dejar de ser ella, y no solo llegar viva al siglo XXI: continúa su marcha, su pujanza, con el deber de fortalecerse, y enfrentando desafíos colosales, ya abiertos o enmascarados.
Entre los obstáculos que la rodean está la propaganda lanzada mundialmente contra todo lo que huela a revolución. En el caso de Cuba, tal campaña tiene sus recursos predilectos. Uno es sostener que la etapa más próspera del país fueron los años durante los cuales se entronizó la tiranía encabezada, al servicio del imperialismo estadounidense, por Fulgencio Batista, exponente mayor de los crímenes y el latrocinio sufridos por la nación.
El triunfo de la Revolución Cubana, y el apoyo con que desde la lucha insurreccional la abrazó la mayoría del pueblo, se debieron a su carácter popular: esa mayoría vio y encontró el camino para lograr, junto con la justicia social, la soberanía que la intervención estadounidense le arrebató en 1898.
Esa realidad explica que en 1961, tercer año tras la toma del poder, cosechara dos victorias íntimamente vinculadas, e impensables sin el apoyo mayoritario y entusiasta del pueblo: el aplastamiento de la invasión mercenaria en Playa Girón y sus inmediaciones, y la declaración del país como territorio libre de analfabetismo, gracias a la masiva Campaña Nacional de Alfabetización que hoy sigue dando frutos dentro y fuera de Cuba.

Fundamento

Esos logros, y otros, se buscaron y se percibieron asociados a la herencia martiana. Presente en la nación desde el siglo XIX, devino —como expresó Fidel Castro, guía de la obra desatada con los hechos aurorales del 26 de julio de 1953— fundamento moral de la acción armada iniciada entonces y, en consecuencia, de los logros cosechados en ese camino. En él, 1961 aportó otro nutriente explícito, asumido en la médula nacional de la obra revolucionaria: en Girón se combatió también en defensa del socialismo.
El carácter socialista de la Revolución se proclamó precisamente en la despedida de duelo de los mártires del bombardeo que, como ablandamiento artillero, el imperialismo lanzó contra Cuba en vísperas de la invasión mercenaria. Esta, así y todo, fue derrotada en poco más de 60 horas. Fue una victoria de pueblos, porque a partir de entonces, como también dijo el guía histórico de la Revolución, todos los de nuestra América, no solo el cubano, “fueron un poco más libres”. Tal realidad abonó la simpatía que la Revolución cosechó en la región desde el mismo 1959.
El carácter popular que le permitió alcanzar el poder se consumó en logros masivos, como las leyes de Reforma Agraria y de Reforma Urbana, y la disminución de las grandes diferencias acumuladas entre el campo y la ciudad, sobre todo en lo tocante a la capital. En medio de las dificultades económicas de un país bloqueado, ese afán de equidad, sin el cual la Revolución habría estado sumamente incompleta, generó construcciones —carreteras, industrias, embalses de agua, edificios para diversos usos sociales: escuelas, centros de atención médica, viviendas— que transformaron hasta la imagen física del país.
Ello, asumido con sed de equidad para toda la nación, pudiera explicar el detenimiento constructivo y las dosis de pérdida de esplendor material padecido por la capital. Ese hecho, tendenciosamente desgajado del contexto, lo esgrimen los enemigos de la Revolución para denigrarla, y aunque no existieran contra ella tales campañas de descrédito, constituye uno de los frentes en que mayor esfuerzo por la recuperación necesita seguir acometiendo.
La búsqueda de equidad entre los territorios de la nación es también inseparable de logros que esta ha venido disfrutando desde 1959 en terrenos tan vitales como la educación y la salud, la ciencia y el deporte. En el quehacer literario —incluida la vertiente editorial— y en otras expresiones artísticas —cine, música, danza, plástica— se ha vivido, encaminado por instituciones que le han dado gloria al país, un apogeo sin precedentes.

Datos, esencia

El auge lo ha caracterizado la búsqueda de masividad, con un amplio movimiento de aficionados en los distintos sectores poblacionales, y favoreciendo el desarrollo de individualidades sobresalientes, que han merecido admiración y lauros en distintas partes del planeta. Espectáculos artísticos de alto nivel están al alcance de la población, con entrada a precios módicos, o libre, al igual que los deportivos. Mantener ese camino es una de las señales con que en medio de severas dificultades la Revolución ratifica su lealtad, también en esas esferas, al José Martí que entendió que “ser culto es el único modo de ser libre”.
Enumerar las conquistas alcanzadas en los diversos frentes antes mencionados pudiera ser necesario ante quienes opten por desconocerlas, pero en esos casos resultaría estéril. Las personas honradas pueden disponer de la información que emana de la propia realidad. Alúdase solo a los altos grados de instrucción generalizada y a los índices de mortalidad infantil y esperanza de vida que hacen de Cuba un país ejemplar en esas esferas, como reconocen instituciones y organismos internacionales de la mayor relevancia.
Los logros están presentes asimismo en la amplia colaboración de Cuba con numerosos pueblos, y se aprecian hasta en una emigración que, a diferencia de la de otros países —y no solo entre los que clasifican como no desarrollados—, sobresale por su preparación técnica y profesional. Quien conozca la realidad de los inmigrantes en otras naciones, podrá dar fe de esas diferencias.
Anécdotas y experiencias de tal realidad abundan. El autor de este artículo no pasará de recordar la gratitud con que el embajador de un pueblo hermano acogió la iniciativa de una universidad, europea, de ofrecer a emigrantes de su pueblo cursos para adiestrarlos en tareas concretas.
Eran las peor pagadas, y más despreciadas —por lo menos antes del reconocimiento de la etapa de crisis que allí se gestaba— entre los naturales de la nación a la que habían ido a parar: en ese caso, empalmar cables, vestir camas, limpiar ancianos…; en otros correspondería hablar de la agricultura y la construcción. Al final de la ceremonia en que su embajador había expresado gratitud a la universidad, un colega diplomático, amigo del articulista, le dijo a este: “Los emigrantes de tu país no necesitan esa ayuda”.
Pero Cuba ha tenido que desempeñarse en condiciones anormales, porque muy pronto contra la Revolución se lanzó la hostilidad de la mayor potencia mundial, los Estados Unidos. La poderosa nación imperialista, acostumbrada desde su gestación, y en su desarrollo —en él se ubica el robo de más de la mitad del territorio de México—, a dominar y saquear a otros países, no le perdonó a Cuba su dignidad nacional y su servicio al pueblo. Con esa orientación el gobierno cubano acometió nacionalizaciones indispensables, y en ello también tuvo un rotundo respaldo popular.

Patente imperial

Pronto la hostilidad del vecino del Norte se expresó en un bloqueo económico, financiero y comercial que aún perdura, y en agresiones armadas. En estas se inscriben la invasión mercenaria de 1961 y las bandas de alzados —también mercenarias— que fomentó en distintos sitios del país, y que en sus monstruosos actos terroristas cometieron asesinatos, entre otros, de alfabetizadores.

En aquellos actos figuran la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, y la voladura de un avión cubano en pleno vuelo sobre Barbados. Esta última acción, así como otras, la orquestaron agentes del imperio que gozan de libertad en la nación que se autopromueve como el modelo de la democracia.
Cuando hoy, en su licencia imperial, el presidente estadounidense propone cambiar la política que su gobierno ha mantenido contra Cuba durante más de medio siglo, y dice que tal política no ha conseguido su propósito, solo queda una opción para interpretar sus palabras. Si a pesar del enorme daño económico, material y en vidas que esa política le ha causado a Cuba, el cabecilla del imperio la estima fallida, es porque ha sido planeada con un superobjetivo: destruir a la Revolución y restablecer en la mayor de las Antillas la dominación con que desde 1898 los Estados Unidos ensayaron aquí el neocolonialismo, “su sistema de colonización”, como lo denunció Martí pensando en los planes imperiales contra nuestra América en general.
Pese a todo, Cuba —y por eso ha obligado al imperio a buscar un cambio de imagen— perdura como ejemplo de resistencia. Ha dado apoyo ideológico y moral a otros pueblos, y protagonizado un aporte internacionalista que —aunque se propongan silenciarlo ingratos y enemigos— contribuyó a las mejores transformaciones emancipadoras en África. Lo han reconocido pueblos y guías políticos como Nelson Mandela en Sudáfrica, y varios en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y otros de nuestra América.
Allí, plantando cara al vecino poderoso, se han desafiado las maquinaciones de la Organización de Estados Americanos y del Área de Libre Comercio para las Américas. De ese enfrentamiento han surgido alternativas de dignificación soberana como la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Resurgen las banderas del socialismo, en busca de actualización creativa, aunque no sea más, ni menos, que por entre las estructuras del sistema capitalista.
Pero el imperio no cesa en sus planes, y dispone de enormes recursos. En general, con el individualismo y el pragmatismo consustanciales al sistema capitalista, propala el neoliberalismo. Estimula las llamadas desideologización y despolitización, máscaras del afán de erradicar el pensamiento revolucionario. Promueve y apoya cuanto pueda conducir a la reversión de planes nacionales molestos para su manía de dominarlo todo. Ahora, con respecto a Cuba en particular, intenta dar la imagen de un cambio de actitud, y propone otros métodos para lograr lo que la resistencia y la creatividad cubanas le han impedido conseguir.

Golpistas de etiqueta

Todo eso, de lo cual las campañas contra Cuba son inseparables, explica distintas formas de golpes de Estado que en Honduras y en Paraguay han venido a sustituir el gorilismo armado, que no debe considerarse definitivamente cancelado; los intentos golpistas en Venezuela, Bolivia y Ecuador; las campañas y amenazas contra la misma Venezuela bolivariana; la creación de nuevas bases militares en Colombia; la propaganda y las maniobras para alimentar la oposición contra los gobiernos de Brasil y Argentina.
En esta última la derecha consiguió electoralmente el éxito contra las fuerzas progresistas que habían sacado al país del hundimiento en que lo atascó el desafuero neoliberal. El saludable optimismo no basta para ignorar que, con la guerra mediática y económica, el imperio y sus cómplices intentan aplastar cuanto proyecto justiciero le salga al paso. Sería torpe considerar a Venezuela un caso aislado.
Los zarpazos de la derecha neoliberal —que va por más— se dan cuando en varios países las urnas han devenido camino de triunfo para proyectos emancipadores, y los medios imperiales de propaganda fabrican la imagen de que todo acto armado por parte de los pueblos es terrorismo repudiable. Los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, sin embargo, desencadenan guerras genocidas y consiguen edulcorarlas con falacias lingüísticas tan perversas como calificarlas de humanitarias: deformación de sentido que ha pasado incluso al periodismo revolucionario, o de izquierda al menos, para hablar de crímenes y desastres de lesa humanidad.
Es difícil —heroico, digamos sin rodeos— conseguir un triunfo revolucionario valiéndose de los mecanismos y procedimientos que el capitalismo ha perfeccionado para defender sus intereses. Pero la persistencia de la Revolución Cubana la explica su toma del poder por la lucha armada con decisiva participación popular. Y se ha mantenido gracias al decisivo apoyo de la mayoría del pueblo.
No es casual que todo lo relativo a Cuba sea tergiversado o satanizado, con saña, por la propaganda imperialista. Para actuar, el país debe guiarse únicamente por la norma de la justicia y lo correcto: ni hacer para complacer al enemigo, ni dejar de hacer por no parecer que presta atención a sus campañas.
Cuanto haga será sometido a lentes distorsionadores, para desconocer sus aciertos y atribuirle errores o magnificar los que cometa. El esperado afinamiento en su política migratoria, por ejemplo, deja sin argumentos a no pocos infundios lanzados contra ella, y en igual medida los mismos que los propalaban intentan revertir el efecto de sus aciertos.
El contexto internacional está signado por la preponderancia de las fuerzas del imperio, y las circunstancias nacionales de Cuba se ven severamente dañadas por el bloqueo que este le ha impuesto durante más de medio siglo. Contra semejante engendro se proyecta el clamor de pueblos, avalado en votaciones de la Asamblea General de la ONU, pero groseramente las burla el mismo gobierno que anuncia la voluntad de cambiar su política hacia Cuba.

Desplazamientos y persistencias

El mayor reto que se le presenta al país radica en mantener el afán de asegurar la justicia social en un contexto internacional con frecuencia sórdido. En él —ha escrito Fernando Martínez Heredia en su libro El corrimiento hacia el rojo, título alusivo a los ciclos de expansión y contracción material del universo— se aprecia “un mundo extraño, en el cual reinan el lucro y el hambre, y no parece haber futuro para la decencia”.
Ante ello lo pertinente y digno no será cruzarse de brazos y renunciar a construir un mundo mejor, que es posible, además de necesario para que la humanidad llegue a merecer en plenitud ese nombre. Como añade el mismo autor citado, “la indecencia carece totalmente de legitimidad”.
La búsqueda de la decencia en las relaciones humanas a todos los niveles define lo que un país como Cuba, que ha llegado hasta donde está gracias a la construcción revolucionaria, debe tener en la brújula de sus replanteamientos en pos de una eficiencia económica indispensable para mantener el proyecto justiciero que tanto esfuerzo y tanta sangre ha costado. La seducción economicista y pragmática no será garantía para ningún empeño revolucionario erigido sobre la convicción de que la historia lo avalará, aunque tampoco deba ignorar los requerimientos de la economía.
La Cuba que halló en Martí el fundamento moral para su transformación, debe recordar el reclamo del Maestro, quien en “Crece” (abril de 1894) se planteaba si la revolución que él fraguaba tendría posibilidad de triunfar. Ante la duda, razonable, sostuvo que el gran deber patrio y humano sería hacer posible la revolución, o, por lo menos, acometerla del modo más eficaz. Lo innoble sería traicionar la grandeza del sacrificio.
Se avanzaba hacia la guerra que estallaría el 24 de febrero de 1895, y afirmó: “Era ambiente la revolución, y hoy es plan. Era un sentimiento inútil y cómodo: como corona de adelfas era, y de laurel, que no hay derecho a arrancarse de la frente para sazonar, con sus hojas ensangrentadas, la olla de la comodidad”. Comprendía que, aunque imperfecto, lo hecho antes del 10 de octubre de 1868 —la “preparación gloriosa y cruenta” asumida en el Manifiesto de Montecristi (marzo de 1895), ya en pie la nueva guerra—, se inscribía en la gloria de la cual sería deshonroso huir: “¡infeliz, en la memoria de los hombres, quien eche el laurel en la olla!”. Ratificó así la base ética de su pensamiento y de su conducta.
Como otros suyos, aquel texto de Martí de 1894 sigue trazándole a Cuba el gran deber de hoy, cuando acomete una nueva etapa en una permanente sucesión de institucionalizaciones. Ese empeño, que empezó con el desmontaje, desde 1959, de las estructuras capitalistas, vivió un momento señero cuando en 1976 se aprobó, en proceso hondamente democrático, popular, la Constitución que ratificó a Cuba como república y como Estado socialista, llamado, por tanto, a tener la guía de trabajadores y trabajadoras, nada parecido al capitalismo de Estado.
Con esas luces entra la Revolución en su año 58, cuando se prepara el VII Congreso del Partido que tiene la misión de guiarla, y el cual en su anterior Congreso aprobó los Lineamientos para acometer lo que se ha denominado actualización del modelo económico cubano.

Utilidad y virtud

Se debe hacer lo necesario para que la Revolución mantenga ese espíritu productivo y —siempre Martí— orientado por la utilidad de la virtud, superior a la virtud de la utilidad, y para que dentro de muchas décadas se pueda seguir hablando de ella como de una realidad viva, no de un proceso estancado en resignaciones o sacado de rumbo por deformaciones que serían deplorables. Cuando se ha tenido como brújula echar la suerte con los pobres de la tierra, y se ha vivido más de un siglo de luchas revolucionarias, sería criminal abandonar el camino que esa brújula ha venido indicando.
Sabedor de que “ni hombres ni pueblos pueden rehuir la obra de desarrollarse por sí,—de costearse el paso por el mundo”—, Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”.
El error es humano, pero la rectificación, también humana, es además sabia, y lo que se haga debe regirse por la ética: “Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”. Pero no valdrían autocomplacencias a estas alturas de un camino en que el “Patria y Libertad” de los mambises condujo al “Patria o Muerte” del Ejército Rebelde, lema coronado por un “Venceremos” que hoy resulta más fuente de responsabilidad y compromiso consciente que nunca antes.
La Revolución, que en las actuales circunstancias urge mantener, puede verse como la que en su tiempo —con el ejército español en Cuba y el estadounidense dispuesto a invadirla— Martí vaticinaba que podría ser inevitable luego. Más de un siglo después —con una Cuba que ha encarado y vencido desafíos tremendos—, la realidad es otra, y tampoco se debe olvidar un hecho: a lo largo del devenir humano, las revoluciones no han sido términos en la historia.
En sus mejores frutos —incluso a pesar de errores y hasta de traiciones— han representado actos de transición o fuentes de luz hacia logros de mayor alcance. Para Martí, como se lee en su texto de 1894 citado, la meta era la que puede seguir orientando a Cuba hoy y siempre: el “fin humano del bienestar en el decoro”. Nada menos.

 

(Publicado originalmente en Bohemia DigitalPor razones prácticas en la presente edición se ha prescindido de las dieciséis fotografías con que se acompañó enBohemia Digital y que puntean la trayectoria de la Revolución Cubana.)
Fuentes:
https://luistoledosande.wordpress.com/2016/01/04/revolucion-cubana-1959-2016-sin-echar-el-laurel-en-la-olla/
http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/01/06/revolucion-cubana-1959-2016-sin-echar-el-laurel-en-la-olla/#.Vo0Y6rZ6TIU
http://cinereverso.org/?p=15028
http://bohemia.cu/nacionales/2016/01/sin-echar-el-laurel-en-la-olla/
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Cuba y América Latina (1959-2015)

Cuba y América Latina (1959-2015)

 

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En América Latina, el triunfo de la Revolución Cubana influyó profundamente en las conciencias de los más audaces; entendían que amplias perspectivas de liberación se abrían para millones de humildes y desposeídos, cuya lucha podría terminar con la opresión. Y hubo quienes de inmediato se lanzaron al combate guerrillero rural. Sucedió así en Nicaragua, Panamá, Guatemala, Haití, Perú, República Dominicana, Paraguay, Bolivia y Venezuela, mientras en Colombia el gobierno pretendió inútilmente liquidar la sobreviviente insurgencia comunista.


Por Alberto Prieto Rozos / Revista Digital Pensar en Cuba / En Cuba, el primero de enero de 1959, contra la tiranía proimperialista de Fulgencio Batista, triunfó la rebeldía armada encabezada por Fidel Castro, cuya vanguardia era el Ejército Rebelde. A partir de ese momento se intervinieron las propiedades malversadas por los antiguos gobernantes. Se rebajaron los alquileres para luego entregar la propiedad de los domicilios a sus inquilinos. Se dictó una ley de Reforma Agraria que expropió los latifundios e hizo surgir, al lado de la pequeña propiedad campesina, cooperativas y granjas estatales. Se transformaron los cuarteles en escuelas. Se fundaron milicias de obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales. Se nacionalizaron los bancos y demás compañías extranjeras. Se estatizaron cuatrocientas empresas propiedad de criollos. Se constituyeron en los barrios Comités de Defensa de la Revolución. Y se creó en septiembre de 1960 un Buró de Coordinación de Actividades Revolucionarias, encargado de integrar al ex-insurrecto Movimiento 26 de Julio con el estudiantil Directorio Revolucionario y el proletario Partido Socialista Popular. El conjunto de estas medidas representó un gigantesco paso de avance en la historia de América Latina, pues se demostró que no existían barreras infranqueables para un proceso decidido a llegar a su máximo desarrollo. Todo dependía del sector social que ocupara el poder y de quienes lo dirigiesen.


Proclamado el carácter socialista de la revolución en vísperas de la derrotada invasión mercenaria –abril de 1961– que el imperialismo organizó por Playa Girón, se emitió en febrero de 1962 la trascendental Segunda Declaración de La Habana. Su texto afirmaba que el movimiento de liberación contemporáneo latinoamericano era indetenible. Pero para ello resultaba imprescindible vertebrar el esfuerzo de obreros, campesinos, intelectuales, pequeños burgueses y capas progresistas de la burguesía nacional, sin prejuicios ni divisiones o sectarismos. En dicho movimiento –precisaba– debían luchar juntos desde el viejo militante marxista hasta el católico sincero, así como los elementos avanzados de las fuerzas armadas.

 

En América Latina, el triunfo de la Revolución Cubana influyó profundamente en las conciencias de los más audaces; entendían que amplias perspectivas de liberación se abrían para millones de humildes y desposeídos, cuya lucha podría terminar con la opresión. Y hubo quienes de inmediato se lanzaron al combate guerrillero rural. Sucedió así en Nicaragua, Panamá, Guatemala, Haití, Perú, República Dominicana, Paraguay, Bolivia y Venezuela, mientras en Colombia el gobierno pretendió inútilmente liquidar la sobreviviente insurgencia comunista. Entonces, en el sub-continente entraron en crisis los acuerdos del VII Congreso de la Tercera Internacional sobre la estrategia de los «Frentes Populares», que por inercia los Partidos Comunistas habían seguido considerando como válidos, a pesar de haber sido disuelta dicha organización en junio de 1943. Quienes rechazaron aquella orientación se sumaron a los partidarios de la lucha armada que se animaba en la región. La disputa entre los simpatizantes de una u otra tendencia pronto se vio agravada por conflictos políticos originados allende los mares; se había producido el cisma chino-soviético, impulsado con vigor por Pekín a partir de 1963, cuando publicara su «Propuesta de Línea General para el Movimiento Comunista Internacional». La médula de la polémica radicaba en que Moscú proponía la «coexistencia pacífica» entre el Este y el Oeste, lo cual implicaba que se aceptara exclusivamente la vía electoral como opción política al interior de los países. En cambio, los «maoístas» brindaban una visión simplificada de las específicas condiciones chinas antes del triunfo socialista en esa enorme república asiática. De ahí que plantearan la necesidad de sostener una «guerra popular prolongada» del campo a la ciudad, en los países subdesarrollados del llamado Tercer Mundo. Entonces en Cuba, con el propósito de analizar cuestiones de tanta trascendencia y complejidad, se convocó en 1964 a la tercera Conferencia de los Partidos Comunistas de América Latina, en la cual se trazó una sinuosa línea conciliatoria entre enemigos y proclives de la lucha guerrillera. Animada por estos, a los tres años en La Habana se celebró la Conferencia de Solidaridad de América Latina –más conocida por las siglas OLAS– a la que asistieron los abanderados del combate armado, ahora engrosados con los partidarios de las guerrillas urbanas en Argentina y Uruguay. En ella se concluyó que en nuestra región existían condiciones socioeconómicas y políticas susceptibles de crear –con el desarrollo de la guerra popular– situaciones revolucionarias, en dependencia de las concepciones ideológicas y capacidades organizativas de las vanguardias. Por su parte, la militancia comunista, atraída por el «maoísmo», se esforzó por escindir dichos partidos, añadiendo casi siempre al nombre de su organización de origen, el término de «marxista-leninista» o alguna variación parecida. Al atribulado panorama de tendencias revolucionarias habría que añadir la del trotskismo, que abordaba la cuestión de la toma del poder de manera nebulosa, aunque se planteara, tal vez para un futuro, la posibilidad de una súbita lucha armada que en breves combates debería triunfar sin realizar alianza alguna con otras fuerzas.

 

En Chile, el revolucionario programa electoral de la Unidad Popular, con Salvador Allende al frente, proponía el surgimiento de tres áreas de propiedad bien diferenciadas. Una englobaría las empresas estatales existentes, así como todos los monopolios criollos y extranjeros que fuesen nacionalizados, además de las riquezas básicas y el comercio exterior. En otra, operarían los sectores medios de la burguesía y algunas dependencias del Estado. La tercera sería un área por completo privada, destinada a los pequeño-burgueses y cuentapropistas. Además se contemplaba acelerar la reforma agraria, afectando las grandes propiedades particulares con el propósito de establecer sobre ellas formas cooperativas de producción, y a la vez reorganizar a los minifundistas y defender las comunidades indígenas mapuches. Con esos preceptos Allende ocupó la presidencia el 4 de noviembre de 1970. Pero pronto un bloqueo silencioso fue iniciado por Estados Unidos contra Chile, a la vez que en el Congreso Nacional la derecha impedía que se aprobara la ley sobre las tres áreas de la economía, y falsamente acusaba al presidente de querer estatizarlo todo.

 

Dado que en los comicios parciales de marzo de 1973 la Unidad Popular obtuvo el 44 por ciento de los votos, muchos en el ejército se convencieron de que los procedimientos constitucionales no servirían para detener el proceso de transitar a otra sociedad. Por ello, los más apresurados generales-traidores promovieron que unidades blindadas del regimiento Tacna, llevaran a cabo un intento de golpe militar que resultó fallido. Pero el gobierno insistió en dejar incólume los mandos y estructuras de las fuerzas armadas. Entonces la reacción se sintió segura y pasó a la ofensiva. Hasta que el 11 de septiembre de 1973 se produjo el ataque al Palacio de la Moneda, donde el presidente Salvador Allende murió. Se evidenció así que la Unidad Popular no tenía un plan de lucha para defender a su gobierno, lo cual posibilitó la rápida victoria de los conjurados, que implantaron el fascismo-militar.

 

En Nicaragua, a principios de 1978, el asesinato por el régimen somocista del prestigioso dirigente conservador Pedro Joaquín Chamorro, dividió a la burguesía e indignó a toda la población. A partir de entonces los nicaragüenses afluyeron de forma masiva a las filas de los guerrilleros, cuyos efectivos se multiplicaron en campos y ciudades. A mediados del año siguiente, la dirigencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional decretó una huelga política general, tras lo cual el 9 de junio estalló en Managua una insurrección popular. Entonces se constituyó un Gobierno Provisional que proclamó cuatro principios rectores: no alineamiento internacional, relaciones con todos los países del mundo, autodeterminación de las naciones, estatización de los bienes somocistas, así como de la banca, el comercio exterior, la minería y las tierras ociosas. Con esos preceptos, el 19 de julio de 1979, triunfó la insurrección.

 

La Junta presidida por Daniel Ortega comenzaba a cumplir el programa prometido, cuando Nicaragua se vio afectada por la agresividad de los Estados Unidos. El gobierno de Ronald Reagan ordenó a la CIA minar puertos y sabotear industrias, a la vez que el ejército estadounidense implantaba bases en la vecina Honduras. Allí se engendraron bandas mercenarias de los contras que incursionaban dentro del país, asolando y destruyendo todo. En dichos enfrentamientos perecieron sesenta mil personas, en una población que no rebasaba los cuatro millones de habitantes. A pesar de ello, el sandinismo convocó a una Constituyente, la cual estableció el pluralismo político –funcionaban once partidos–, tripartición de poderes, economía mixta, sexenios presidenciales, comicios generales a principios de 1990. En ellos se produjo la sorprendente victoria de la Unión Nacional Opositora, que una vez en el gobierno redujo el ejército y suprimió el Servicio Militar Obligatorio, a la vez que desmanteló el Área de Propiedad del Pueblo, que había sido conformada con empresas nacionalizadas.

 

En Venezuela, el 27 de febrero de 1989 se produjo un colosal estallido de violencia popular conocido como «El Caracazo». Las masas, que protestaban contra el gobierno por su programa de ajuste neoliberal, fueron violentamente reprimidas por las fuerzas armadas. Esto engendró en el ejército una tendencia opositora llamada Movimiento Bolivariano Revolucionario, encabezado por el teniente coronel Hugo Chávez. Este, luego de una fallida sublevación cívico-militar el 4 de febrero de 1992, se nutrió del MBR y de civiles revolucionarios para conformar un Movimiento por la Quinta República, que prometió una Constituyente en caso de ganar las elecciones. A principios de 1999, Chávez ocupó la presidencia y convocó a elaborar una constitución que permitiera transformar el país, la cual fue aprobada por el 72 por ciento de los votantes. El inicio de los cambios provocó el disgusto reaccionario, que llevó a un intento de golpe de Estado en abril del 2002. Pero el pueblo se lanzó a las calles exigiendo la excarcelación del presidente, lo cual, junto a la acción de los militares institucionalistas, lo restablecieron en el ejecutivo. Chávez entonces clamó por una sociedad «rumbo al socialismo del siglo XXI».

 

Bolivia se encontraba, al principio del nuevo siglo, sumida en la ingobernabilidad a causa de las intensas luchas populares contra el neoliberalismo. Entonces se anunciaron elecciones generales que fueron ganadas por el aymará Evo Morales, candidato del Movimiento al Socialismo, quien ascendió a la presidencia en enero del 2006. Tras nacionalizar los hidrocarburos, el nuevo mandatario convocó a una Constituyente, que luego de ser aprobada en referendo transformó a la República en unitario y novedoso Estado Plurinacional de Bolivia.

 

En Nicaragua, una coalición –que incluso acogía a excontras– encabezada por el FSLN, triunfó en las elecciones generales del 2006. Durante los tres lustros que habían gobernado los neoliberales, el analfabetismo se había triplicado, gran parte de la población se había hundido en la pobreza, una ínfima minoría se enriquecía sin cesar y se había generalizado la insalubridad. Con el propósito de superar tamaño desastre, en medio de la gigantesca celebración que festejaba el trigésimo aniversario del triunfo de la rebelión anti-somocista, el presidente Daniel Ortega clamó por un futuro socialista, cristiano y solidario.

 

En Ecuador, durante una década, diversos presidentes se sucedieron en el poder sin lograr la menor estabilidad gubernamental. En ese convulso panorama, un joven economista llamado Rafael Correa, que había fundado el Movimiento Alianza País (apocopación de Patria Altiva y Soberana), anunció sus propósitos de aspirar a la primera magistratura en las elecciones de octubre del 2006. Este carismático individuo proponía una Revolución Ciudadana inspirada en Bolívar y Eloy Alfaro, que favoreciera a los pobres y a las clases más necesitadas, en tanto pondría coto a la riqueza ilimitada. Correa triunfó en los referidos comicios y en enero del 2007 ocupó la presidencia, desde la cual convocó a una Constituyente, cuyo texto fue aprobado en referendo popular. Así quedó proscrita la base militar estadounidense en Manta, se estableció una mayor intervención del Estado en la economía, se reglamentó el pago de la deuda externa. Según el presidente, estos avances reflejaban el «cambio de época» que vivía la América Latina, rumbo al «socialismo del siglo XXI».

 

En Latinoamérica las victorias electorales de diversos movimientos populares –enemigos de las concepciones neoliberales– originaron una corriente de simpatía hacia lo que de forma genérica se ha denominado «socialismo del siglo XXI», así llamado para diferenciarlo de la fallida experiencia soviética, estatista, burocrática y monopartidista. Estos nuevos gobiernos rechazaban el predominio del mercado y la lógica monopolista de maximizar las ganancias al formular las políticas públicas, lo que había incrementado las quiebras y desaparecido los ahorros de pequeños y medianos empresarios, a la vez que multiplicaba el desempleo en campos y ciudades. Los regímenes neoliberales habían desregulado la economía para incentivar la especulación por encima de las actividades productivas, promovido el librecambio, privatizado empresas públicas –por debajo de su valor real–, desnacionalizado las riquezas naturales, y aplicado medidas deflacionarias en lugar de reactivar la economía por medio de gastos gubernamentales. Esta incisiva crítica al neoliberalismo atraía a las anti-oligárquicas clases populares. A la vez, el nuevo socialismo pretendía tranquilizar a la «clase media», que respaldaba la permanencia de los productores privados medianos, así como los mecanismos electorales multipartidistas de la llamada «democracia representativa». Las concepciones políticas del «socialismo del siglo XXI» también se oponían a las prácticas belicistas de Estados Unidos, recuperaban el patriótico legado histórico latinoamericano, reivindicaban los valores culturales indígenas, e incorporaban las precedentes prácticas de colaboración social del nacionalismo populista. Parecería que se retomaban las proyecciones de los «frentes populares» –concebidas otrora por los comunistas–, para aliarse con los sectores progresistas de la burguesía y enrumbarse hacia una sociedad mejor. Pero ahora esa compleja política estaba dirigida por los sectores más revolucionarios, deseosos de conducir de manera paulatina e ininterrumpida dichos procesos transformadores hacia el socialismo del siglo XXI. 

 

Los propugnadores de esta novedosa concepción, conformaron partidos de masas que rivalizaron con éxito en las sistemáticas elecciones pluripartidistas, o en las convocatorias a referéndums para asegurar trascendentes cambios constitucionales. Al mismo tiempo, fomentaron en los barrios –y a veces en algunas fábricas– el autogobierno local, mediante consejos comunales no partidistas, para eludir la tradicional burocracia, ineficiente, hostil y corrupta. Luego financiaron gran cantidad de programas destinados a elevar el nivel de vida de la población más humilde: obreros, trabajadores autónomos, pobres y desempleados, madres solteras, campesinos. Dicha práctica incluía una vasta atención médica –realizada con frecuencia por cubanos- y el acceso a la educación hasta la universidad, ambas con carácter universal y gratuito. Aunque se expropiaron empresas claves sobre la base de consideraciones políticas o pragmáticas –como las engendradas por conflictos obrero-patronales o en busca de una seguridad alimentaria–, dichos regímenes han mantenido una economía mixta, con un sector privado que sigue siendo importante en bancos, agricultura, tiendas y comercio exterior. Sin embargo, no es inusual que el Estado posea el sector de exportación más lucrativo y la principal fuente de ingresos en divisas, o que la propiedad pública se haya incrementado. Hay un creciente número de nuevas empresas estatales, establecidas en conjunto con compañías de China, Rusia, Irán y la Unión Europea, en contraste con el papel disminuido de algunas transnacionales de Estados Unidos.

 

En síntesis, la política de los proclives al socialismo del siglo XXI, por lo general enfrenta a los elementos más retardatarios o derechistas de la sociedad, mediante una alianza social o electoral interclasista de aquellos deseosos de empujar en sentido del progreso. De tal forma, quienes se han enrumbado en dicho camino han multiplicado los gastos sociales –escuelas, policlínicas, carreteras, viviendas, agua, electricidad– y elevado los salarios mínimos, han promovido las libertades individuales y la de los movimientos sociales así como la de los procesos electorales, con enorme tolerancia en los debates públicos durante las elecciones competitivas entre los partidos políticos. Esto, sin desmedro de haber representado un muro de contención al intervencionismo de los Estados Unidos, además de haber establecido el control sobre los recursos nacionales y enaltecido la soberanía de las repúblicas, a la vez que impulsaban al máximo la integración latinoamericana.

 

La marcha unitaria del subcontinente alcanzó su cima, cuando Brasil –presidido por Luis Ignacio Lula da Silva- convocó a celebrar en diciembre del 2008 la Primera Cumbre de América Latina y el Caribe. En dicha reunión, por primera vez desde la consecución de la independencia contra las metrópolis coloniales, los 33 países que integran la región –con la notable presencia de Cuba– se reunieron sin participación foránea, fuese de Estados Unidos o Europa. En dicho cónclave se emitió una Declaración Final en la que se expresaba total acuerdo en la defensa de la soberanía de las naciones latinoamericanas, el derecho de los Estados a construir su propio sistema político, libre de amenazas y agresiones o medidas coercitivas; se subrayaba que siempre debería prevalecer un ambiente de paz, estabilidad, justicia, democracia y respeto a los derechos humanos, con igualdad soberana de los Estados y solución pacífica de las controversias. En esa referida Primera Cumbre también se emitió una declaración especial sobre la necesidad de poner fin al bloqueo financiero, comercial y económico –incluida la aplicación de la Ley Helms-Burton– impuesto hacía más de medio siglo por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba. En dicho ámbito, además, el presidente ecuatoriano Rafael Correa propuso la creación de una Organización de Estados Latinoamericanos y Caribeños, sin participación alguna de cualquier país ajeno a la región. En concordancia con esa propuesta, México realizó la convocatoria para celebrar en febrero del 2010 otra Cumbre de América Latina y el Caribe. En dicho cónclave, el día 23 de ese mes, se conformó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Esta novedosa organización debería promocionar el desarrollo sostenible regional, e impulsar los intereses del área en los foros globales ante acontecimientos de relevancia mundial. Ello implicaba un gigantesco paso de avance, en cumplimentar los bicentenarios anhelos de integración. Luego, Cuba fue designada para ocupar la presidencia pro-tempore del ascendente bloque integrador durante el 2013. Y al final de ese año, con todo éxito, se celebró en La Habana la Segunda Conferencia de mandatarios de la región.

 

La importancia del surgimiento de la CELAC se manifestó en el contexto internacional. La agrupación integracionista latino-caribeña en poco tiempo forjó crecientes relaciones con China y Rusia, a la vez que su existencia forzó a Estados Unidos a reconsiderar su sistemática política de hostilidad contra la Revolución Cubana. Se evidenciaba que en el hemisferio –y en el resto del mundo– las pretensiones estadounidenses de aislar a Cuba no habían funcionado; en ese aspecto el gobierno de Washington se encontraba solo, mientras que el de La Habana atraía las simpatías de toda la humanidad. Ello se reiteraba en las casi unánimes votaciones anuales de la Asamblea General de la ONU contra el bloqueo económico, comercial y financiero aplicado por los poderosos Estados Unidos contra el pequeño Estado caribeño.

 

En semejante situación, el 17 de diciembre del 2014 el presidente de Estados Unidos Barack Obama públicamente reconoció que la agresiva política estadounidense hacia Cuba había fracasado, luego de medio siglo de ser aplicada. Y anunció el deseo de enrumbar su país hacia la normalización de relaciones con la vecina república antillana. Raúl Castro estuvo de acuerdo con el nuevo enfoque y propuso adoptar medidas mutuas para mejorar los vínculos bilaterales, aunque reconoció que entre ambos gobiernos existían profundas diferencias en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior. El presidente cubano además, precisó que el restablecimiento de relaciones diplomáticas –formalizadas el 20 de julio del 2015– era sólo el inicio de todo un proceso, cuya culminación se alcanzaría con el cese del bloqueo contra Cuba, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo, y la compensación al pueblo cubano por los daños humanos y económicos debidos a la injustificable agresividad imperial llevada a cabo durante más de cincuenta años.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Prieto, Alberto: Visión Integra de América –en tres tomos–, Editorial Ocean Sur, China, 2013.

 

____________: Las Guerrillas Contemporáneas en América Latina, Editorial Ocean Sur, Bogotá, 2007.

 

____________: Procesos Revolucionarios en América Latina. Editorial Ocean Sur, Querétaro (México), 2009.
http://www.pensarencuba.cu/frontend/article/125
http://islamiacu.blogspot.com/2016/01/cuba-y-america-latina-1959-2015.html
http://antorchae.blogspot.com/2015/12/cuba-y-america-latina-1959-2015.html

 

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2016: un año tenso para la economía de Cuba

2016: un año tenso para la economía de Cuba

 

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Dr.C Juan Triana Cordoví /  Luego de crecer un 4% en el 2015, sobre un 1% en el 2014, la economía cubana planea crecer un 2% en el 2016. Regresar a tasas de crecimiento menores del 3% no es la mejor de las noticias, aún cuando ese crecimiento se produzca sobre la mejor tasa de crecimiento obtenida por la economía nacional en los últimos 6 años.

Es lógico pensar también que este crecimiento de 2 % influirá en los propósitos de mejora del país, al reducir el producto global del cual se podrá disponer en el 2016, tanto para el consumo como para la inversión.

Esa tasa de crecimiento se alcanzará en un entorno complejo y de significado mixto para la economía nacional.

De una parte el Fondo Monetario Internacional anticipa que la economía mundial decrecerá. En nuestra región, los países que durante años lideraron el crecimiento se encuentran estancados. Para Cuba, los sucesos políticos en Venezuela, Brasil y Argentina y el débil desempeño económico de los dos primeros se convierten en las principales amenazas en el corto y mediano plazo, dado su peso en el comercio exterior cubano.

En el caso de Venezuela, su rol en el comercio de bienes, fundamentalmente el suministro de petróleo (alrededor de 100 000 barriles diarios) y su significativo papel en los ingresos por servicios (que son hoy el 70 % de nuestros ingresos por exportaciones) genera una alta sensibilidad, pues resulta muy difícil encontrar alternativas de corto plazo.  La situación no es comparable a la que Cuba enfrentó a inicios de los años 90, no sólo porque la dependencia es sustancialmente menor que la mantenida con la Unión Soviética, sino también porque nuestro país tiene hoy una economía más diversa y  ha creado nuevos sectores (turismo y biotecnología, los más evidentes) que pueden ayudar a compensar cualquier impacto negativo.

 PIB

Sin embargo, esta ecuación internacional tiene también una parte positiva, donde habría que poner en primer lugar la exitosa renegociación de deuda que durante estos últimos años Cuba ha logrado y en especial la conseguida con el Club de Paris, que debe permitir al país acceder, poco a poco, a nuevas líneas de crédito.

“La deuda total estimada de Cuba con los miembros del Club de París asciende a US$11.100 millones, inferior a la cifra previamente reportada de US$15.000 millones, sobre todo por la fuerte apreciación del dólar frente a otras monedas. Todos los préstamos estaban denominados en euros y otras divisas.

Los intereses están perdonados hasta 2020 y, después, serán solo del 1,5% de la deuda total aún pendiente.

El repago está estructurado a lo largo de 18 años y los pagos anuales se incrementan gradualmente desde el 1,6% de los US$2.600 millones debidos en total -unos 40 millones- en 2016, hasta el 8,9% en 2033.

No obstante, si Cuba no cumple el pago pactado el 31 de octubre de cada año, será gravado con un interés del 9% hasta el pago, además de los intereses por la demora de esa porción en atrasos.”

Fuente: http://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/en-que-consiste-el-acuerdo-del-club-de-paris-con-cuba

El comienzo de la reconstrucción de las relaciones con Estados Unidos constituye también un elemento positivo en la situación internacional, incluso cuando todavía no resulta posible recibir inversiones desde ese país debido a la vigencia del Bloqueo. Sin embargo, los avances logrados en el campo diplomático han tenido impactos directos en la percepción sobre Cuba de muchos países y de muchas empresas en el mundo y también han supuesto un incremento en los arribos de turistas norteamericanos a la Isla.

Quizás la prueba más evidente del cambio sobre el desempeño de la economía cubana y sus perspectivas está descrito en el reporte de la agencia calificadora de riesgo Moody’s, que varió su evaluación sobre la economía cubana de positiva a estable.

Ahí está la paradoja, mientras la percepción internacional acerca del país cambia de manera favorable, un grupo de factores internos se convierten en trabas objetivas y subjetivas al crecimiento deseado.

Algunos son de origen estructural, como la persistente baja tasa de inversiones (7 mil 841 millones para el 2016, por debajo del 12% del PIB a precios constantes); las distorsiones cambiarias y monetarias; los débiles incentivos a los productores -a pesar de la mejora del salario promedio (que alcanzará 653 pesos y en las empresas estatales subirá a los 700 pesos en el 2016)-; unos precios que reducen significativamente la capacidad de consumo de la población y limitan sus posibilidades de ahorro; así como instituciones y regulaciones que aún no permiten una mayor integración del sector no estatal a la dinámica de la economía nacional.

La liquidez (en moneda extranjera) disponible en el 2015 fue una pieza clave en ese crecimiento y al parecer también lo será en el 2016. Ello ratifica la dependencia de las importaciones que padece la economía nacional (17 centavos para producir un 1 peso del PIB), pero también nos habla de la importancia estratégica y la gran  oportunidad que existe de reducir esa dependencia con producciones nacionales provenientes de todos los actores de la economía.

Nos alerta también de la necesidad de exportar, para lo cual se requiere, aprendizaje, financiamiento y tecnología; así como un marco regulatorio que incentive la exportación, no solo de las empresas estatales, sino de todos los actores de la economía cubana, donde debe incluirse lógicamente el sector no estatal, cooperativo y cuentapropista.

Y nos recuerda de alguna manera que la Inversión Extranjera Directa (IED) debe ser aún más incentivada, pues en el año 2014 la participación de la IED en las exportaciones de bienes fue de más del 60% y el saldo de comercio de esas empresas fue positivo en unos 700 millones de dólares. La IED mejor estimulada puede convertirse en un factor que compense las restricciones financieras y que impulse mucho más las exportaciones del país. Sus resultados en el 2014 así lo confirman.

IED

En mi opinión debe propiciarse un incremento sustancial de Inversión Extranjera Directa en el 2016 y con ello podría compensarse, al menos en parte, los factores negativos que condicionan un crecimiento del 2% en el 2016.

Es necesario también incorporar la idea de que pequeñas  y medianas inversiones extranjeras, que permitan echar a andar proyectos a escala local o completar cadenas productivas que generan bienes y servicios para el mercado interno y la exportación, pueden también ser muy convenientes a los propósitos del crecimiento, el empleo y la equidad.

Nuevas formas de propiedad, donde participen los gobiernos locales, las empresas estatales y el sector no estatal, de conjunto, podrían convertirse en pequeños motores que dinamicen nuestros territorios y que contribuyan al crecimiento global de la economía nacional.

Otro indiscutible motor de crecimiento que puede ser potenciado es el turismo. En el 2015 alcanzó los tres millones y medio de visitantes, un crecimiento del 17,4% respecto al 2014 y pese a la falta de infraestructura adecuada (que va desde aeropuertos sobrepasados en sus facilidades, hasta la dificultad para alquilar un auto) ha recuperado un rol principal en la economía.

El mercado norteamericano comienza a tener una significación singular. Durante el año 2015, el arribo de turistas norteamericanos (No de cubanos residentes en Estados Unidos) creció hasta los 147 000 visitantes desde unos 90 000 en el 2014 (75% de incremento).

La posibilidad de que la administración norteamericana introduzca mayores flexibilidades o incluso pueda levantar la prohibición existente para viajara Cuba como turista, eleva las expectativas de arribos hasta el medio millón en el corto plazo y alrededor de  2 millones en un par de años.

Tres hechos se han sumado al posible boom del turismo: el acuerdo para el establecimiento de vuelos regulares a Cuba desde y hacia Estados Unidos, que pudieran alcanzar los 120 diarios (20 de ellos a la Habana) a partir del comienzo de las operaciones, con el consiguiente abaratamiento de los precios del ticket aéreo, además del posible comienzo de las operaciones de los Ferrys y el inicio del turismo de cruceros (90 escalas de diciembre a abril y no menos de 400 000 cruceristas).

Esas tres vías de llegada pueden elevar ostensiblemente la cantidad de turistas en Cuba en el año 2016 con impacto significativo en la demanda agregada que, de aprovecharse adecuadamente para fomentar la industria nacional, podría reeditar el papel que este sector tuvo en los años noventa cuando propició encadenamientos productivos que le permitieron a nuestro aparato industrial crecer y dinamizarse.

Habría que pensar nuevamente en aquellos esquemas de financiamiento que se pusieron en práctica desde una entidad financiera nombrada FINATUR, aunque lógicamente haya que ponerlos a tono con estos tiempos. Los ingresos producidos por el turismo pueden ser también una garantía para la obtención de nuevas fuentes de crédito de corto plazo que oxigenen la economía nacional.

También hay que lograr que las formas no estatales tengan el marco propicio de actuación para que se incorporen de forma dinámica y funcional a los esfuerzos por el crecimiento y el desarrollo. Sin dudas hoy constituyen un asunto de carácter estratégico para el desarrollo socioeconómico del país y deben acompañar y facilitar también el camino del desarrollo.

Ese sector que hoy emplea a más de un 27% de la fuerza de trabajo del país, que en el caso del cuentapropismo alcanza más de medio millón de personas (30% de los cuales son jóvenes y un 30% son mujeres) y que ha demostrado, en sectores como la hostelería y la gastronomía, cuánto puede acompañar al esfuerzo estatal; hoy aporta el 8% de los ingresos del presupuesto del Estado y tiene amplias posibilidades de aportar aún más.

Para ello, sin embargo, necesita mejores condiciones para su funcionamiento, desde la posibilidad de acceder a mercados mayoristas (tan postergados a pesar de su evidente necesidad) hasta potenciar su impacto en la economía y en la sociedad expandiendo sus ámbitos de negocios hacia sectores de mayor complejidad tecnológica que complementen la capacidad del sector estatal en la generación de empleo calificado y estimulen la permanencia de nuestro profesionales en el país, en lugar de la actual emigración.

2016 será un año tenso, los pronósticos de crecimiento son modestos, pero Cuba tiene posibilidades de seguir creciendo, incluso de rebasar ese 2% si logramos un ambiente propicio para aprovechar mejor nuestras propias capacidades, en primer lugar la de tener una población instruida y emprendedora y también si se hacen realidad y se convierten en buenos negocios las oportunidades que empresarios de otros países identifican en nuestra economía.

FUENTE:

http://oncubamagazine.com/economia-negocios/2016-un-ano-tenso-para-la-economia-de-cuba/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207502

http://www.cubainformacion.tv/index.php/en-portada/66578-2016-un-ano-tenso-para-la-economia-de-cuba

 

Publicado por:  David Díaz Ríos / @daviddr5129 

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Las predicciones que Bill Gates hizo hace 20 años: ¿Cuáles se han hecho realidad?

Las predicciones que Bill Gates hizo hace 20 años: ¿Cuáles se han hecho realidad?

 

William Henry Gates III, conocido como Bill Gates, es un empresario, informático y filántropo estadounidense, cofundador de la empresa de software Microsoft junto con Paul Allen.

Hace 20 años, el director de Microsoft ya sabía que los medios digitales sustituirían a los impresos y que predominarían sitios de contenido generado por usuarios, como YouTube.

William Henry Gates III, conocido como Bill Gates, es un empresario, informático y filántropo estadounidense, cofundador de la empresa de software Microsoft junto con Paul Allen.

El 3 de enero de 1996, cuando solo un 1% de la población mundial usaba Internet, el director ejecutivo de Microsoft, Bill Gates, escribió una serie de predicciones sobre el futuro de la Red en un ensayo titulado ‘El contenido es el rey’. Eche un vistazo a lo que Bill Gates predijo hace 20 años.

La muerte de los medios impresos.

 

“Una pregunta que se hacen muchos es en qué medida la misma empresa que sirve a un grupo de interés a través de medios impresos tendrá éxito en el servicio en línea. Incluso el mismo futuro de ciertas revistas impresas queda en entredicho por Internet”, escribió Bill Gates en 1996.

Parece que el cofundador de Microsoft tenía razón. De hecho, la mayoría de los medios informativos ya cuentan con una versión en Internet, mientras que otros se han pasado completamente al mundo digital. Asimismo, han aparecido exitosos sitios web de noticias como, por ejemplo, Vice.

Las noticias locales se volverán globales.

 

“Pese a que la atmósfera de fiebre del oro de hoy se limita principalmente a Estados Unidos, espero que domine el mundo cuando los costos de comunicación se vengan abajo y una masa crítica de contenido localizado esté disponible en diferentes países”, vaticinó Gates.

Gates tenía toda la razón. De hecho, el costo de acceso a Internet bajó considerablemente, mientras que, según varias estimaciones, un 40% de la población usa la Red en el mundo. El trabajo de periodista se simplificó enormemente, debido a que puede obtener información de todo tipo a través de Internet y contactar con personas casi instantaneamente.

Teniendo estos factores en cuenta, se puede entender por qué, como predijo Gates, ‘se han borrado’ la fronteras, y en los últimos años varias noticias locales han tenido alcance global.

El florecimiento de los sitios de contenido generado por usuarios.

 

“Una de las cosas interesantes sobre Internet es que cualquier persona con una computadora y un módem puede publicar cualquier contenido que puede crear. En cierto sentido, Internet es el equivalente multimedia de la fotocopiadora. Permite que el material sea duplicado a bajo costo, al margen del tamaño del público”, opinaba Gates hace 20 años.

Hoy en día los usuarios comparten su propio contenido en Facebook, Instagram, Reddit, YouTube -y estos son solo los más populares-; mientras que en 1996 un selecto grupo de empresas e instituciones creaba la mayor parte de los contenidos.

El contenido para Internet se convertiría en gran fuente de dinero.

 

“Es en contenidos donde yo espero que se haga dinero real a través de Internet, tal como pasó en TV”, escribió Gates.

Como en 1996 las conexiones eran muy lentas, en Internet había poco contenido multimedia. Asimismo, tampoco era popular hacer publicidad en la Red. Sin embargo, en nuestros tiempos, con tantísima gente usando Internet cada día, es ventajoso hacer publicidad en la Red.

Tal vez Internet todavía no alcanza el nivel de la televisión por el dinero que mueve la publicidad, pero va acercándose.

 

 FUENTES:

https://actualidad.rt.com/actualidad/195933-predicciones-bill-gates-internet-futuro

http://noticias.uho.edu.cu/?p=116985

 

Publicado por:  David Díaz Ríos / @daviddr5129 

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Relaciones Cuba-Venezuela: El fracaso de los profetas

Cuba-Venezuela: El fracaso de los profetas. Por Iroel Sánchez

 

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Pongo en la sección Noticias de Google las palabras “Cuba recesión Venezuela” y leo en orden descendente los resultados:  “Desconectar ayuda de Caracas arrastraría a Cuba a una recesión profunda” (Cubaencuentro), “Venezuela en recesión”  (Cubanet), “Cuba acelera ley de inversión ante crisis en Venezuela” (El Universal, de Venezuela),  “¿Qué será de Cuba sin el petróleo del aliado venezolano?” (ABC,de España) “Crisis en Venezuela incentivó a Cuba a acercarse a EEUU” (La Verdad, de Venezuela), “Analistas: La crisis económica venezolana amenaza con una recesión a Cuba” y “La economía cubana sin Venezuela” (El País, España). 

Tres de los resultados son de diarios venezolanos opositores  al gobierno bolivariano,  dos de periódicos españoles de similar militancia antichavista y anticastrista y tres pertenecen a la gama de medios financiada contra Cuba por  la National Endownment for Democracy (NED) de EEUU, considerada hasta por The New York Times una pantalla de la CIA. A pesar del sesgo evidente que privilegia Google escojo Diario de Cuba por lo de “analistas” y por citar a una agencia de prensa, allí  se dice:

“La crisis económica de Venezuela, más que las incertidumbres de su sucesión presidencial, amenaza la diplomacia del petróleo que desplegó el fallecido mandatario Hugo Chávez, poniendo en riesgo el bienestar de varios países”

(…)

“Cuba es el caso más evidente. El petróleo que despacha Caracas cubre la mitad de su consumo de combustibles, una cuenta que colocó primera a Venezuela entre los socios comerciales de La Habana, reporta la agencia IPS.”

(…)

“El economista cubano Pável Vidal, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, considera otros datos. “Venezuela representa hoy alrededor de 20 por ciento del intercambio total de bienes y servicios (de Cuba), mientras que con la Unión Soviética la dependencia llegaba a 30 por ciento”, dijo a IPS.

“De esa forma, el riesgo actual es menor, pero aun así “una disminución (incluso gradual) de los vínculos con Venezuela provocaría una recesión”, evaluó.

“El modelo econométrico de Vidal apunta, simulando escenarios, una contracción de hasta 10 por ciento del producto bruto interno, en una recesión de dos o tres años, por una merma de ingresos de divisas, depresión de inversiones, restricciones financieras externas e importaciones más caras, sin facilidades de pago de la factura petrolera. Tal crisis demandaría un ajuste “complejo y doloroso”.”

Por la preminencia en el buscador y por la inercia con similares lecturas recientes, en un primer momento no me había percatado que la fecha no es actual sino marzo de 2013, con posterioridad al fallecimiento del Presidente Hugo Chávez. Reparo entonces en que todas las noticias que me devuelve Google con excepción de la de ABC son viejas, como también lo es la aspiración de golpear a Cuba  mediante la desestabilización de Venezuela con la guerra económica y mediática financiada por EEUU a la que se suman medios oligárquicos de España y América Latina.

Algo han logrado pero no la recesión en Cuba del 10% anunciada por los “analistas”. En la Isla la economía creció en 2015 4% y como expresó el Presidente cubano, Raúl Castro, ante la Asamblea Nacional:

“El próximo año continuará creciendo el Producto Interno Bruto, pero lo hará a un menor ritmo, el 2%, como consecuencia de que se proyectan limitaciones financieras asociadas a la caída de ingresos en los rubros exportables tradicionales por la disminución de sus precios en el mercado mundial, como por ejemplo el níquel.

“Por otra parte, si bien la tendencia a la baja de los precios del petróleo nos beneficia al reducirse la factura de importación de alimentos, materias primas y productos manufacturados, no es menos cierto que se han generado desde este propio año 2015 afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas existentes con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela, sometida a una guerra económica para revertir el apoyo popular a su Revolución.”

Para ello, afirma Raúl:

“Nos corresponde potenciar al máximo las reservas de eficiencia, concentrar los recursos hacia las actividades que generan ingresos por exportaciones y sustituyen importaciones, hacer más eficiente el proceso inversionista y crecer en las inversiones del sector productivo y de infraestructura, priorizando la sostenibilidad de la generación eléctrica y el crecimiento de la eficiencia en el uso de los portadores energéticos.

“Al propio tiempo, debemos reducir cualquier gasto que no sea imprescindible y aprovechar los recursos de que disponemos con más racionalidad y con vocación de desarrollar el país.

“A pesar de las limitaciones, se asegurarán los servicios sociales que se brindan gratuitamente a todos los cubanos en niveles similares a los de los últimos años.”

Como he escrito antes, comentando los dichos de otro “analista” privilegiado por El País y ABC, que anuncia  en esas páginas “Cuba vivirá una grave crisis si termina la ayuda venezolana”, Cuba no solo tiene reservas de eficiencia económica sino también de eficacia social: una información del diario  Granma afirma que de más de 100 000 planteamientos en el más reciente proceso de rendición de cuentas  de los delegados del Poder Popular “cerca de la mitad se relacionan con ilegalidades e in­disciplinas”, o sea, soluciones que pueden elevar la calidad de vida de los cubanos sin depender de si viene más o menos petróleo de Venezuela. En esa dirección van los recientes debates en el parlamento cubano que colocaron en el blanco a especuladores y “pillos” que irritan a la población. 

Los “analistas” ven otra solución, casualmente la misma de Barack Obama, “acelerar las reformas” en dirección al mercado, como propuso a los dirigentes chinos Milton Friedman, poco antes de los sucesos de Tienanmen -citado por Naomi Klain en su libro La doctrina del shock, Friedman dijo “Yo hice especial hincapié en la importancia tanto de la privatización y los mercados libres como del hecho de que se liberalizase de golpe”. Hoy en China, según el Banco Mundial, la esperanza de vida es cuatro años inferior a la de Cuba y la mortalidad infantil es el doble de la de la Isla, pero Obama hace una de las afirmaciones más mediocres de su vida diciendo en una entrevista a Yahoo News que Raúl es el Deng Xiaoping cubano

Ignorando la importancia que desde José Martí tienen el internacionalismo y el antimperialismo entre los revolucionarios cubanos, el Presidente de EEUU nos ha revelado una de las claves para entender por qué cuando cometió la torpeza de declarar a Venezuela amenaza a la seguridad nacional de EEUU calculó erróneamente que Cuba la dejaría sola para no dañar su incipiente relación con Washington. Como es conocido, el entonces máximo dirigente chino le insistió a sus interlocutores en el gobierno norteamericano de Ronald Reagan en que su vecino socialista, Vietnam, no era más que “otra Cuba” a la que -como hicieron en una guerra que Xiaoping desató inmediatamente de regresar de una visita a EEUU donde hizo la citada afirmación sobre Cuba- sus vecinos mayores debían castigar  porque, según él, estaba planeando conquistar Tailandia y abrir las puertas del Sur de Asia al Ejército Rojo, y EEUU debía hacer lo mismo con la Isla caribeña. 

Hoy la situación es otra, y en su mensaje al Presidente Nicolás Maduro tras las elecciones parlamentarias que dieron mayoría al antichavismo en la Asamblea Nacional,Fidel termina

“La República Popular China y Rusia conocen mucho mejor que Estados Unidos los problemas del mundo, porque tuvieron que soportar las terribles guerras que les impuso el egoísmo ciego del fascismo. No albergo dudas que por su tradición histórica y su propia experiencia revolucionaria harán el máximo esfuerzo por evitar una guerra y contribuir al desarrollo pacífico de Venezuela, América Latina, Asia y África.”

Lejos de congraciarse con EEUU, o callar la solidaridad cubana con Venezuela que, por cierto al igual que Cuba mantiene actualmente excelentes relaciones con China,Raúl la ha ratificado el 29 de diciembre de 2015 en su discurso ante el parlamento cubano: 

“Estamos seguros de que vendrán nuevas victorias de la Revolución bolivariana y chavista bajo la dirección del compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, frente a la permanente embestida desestabilizadora de la derecha, alentada y apoyada desde el exterior.

“Confiamos en el compromiso de los revolucionarios venezolanos y de su pueblo, mayoritariamente bolivariano y chavista, con el legado del inolvidable presidente Hugo Chávez Frías.

“Estamos convencidos de que, tal como lo hizo en el 2002 al impedir que se consumara el golpe de Estado contra el presidente Chávez, el pueblo venezolano y la unión cívico-militar no permitirán que se desmantelen los logros de la Revolución y sabrán convertir este revés en victoria.

“Al reiterar la solidaridad de Cuba, que estará siempre junto a la Patria de Bolívar, llamamos a la movilización internacional en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela y para que cesen los actos de injerencia en sus asuntos internos.”

Es que lo malo de algunos profetas es cuando profetizan a partir de sus deseos o peor, de cómo actuarían ellos en la misma circunstancia según su escala de valores, por eso se equivocan tanto.

FUENTES:

https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/01/04/cuba-venezuela-el-fracaso-de-los-profetas/

http://espanol.almayadeen.net/news/am%C3%A9rica_latina-L3ZwULgG3kO1QqWDAKNSQw/cuba-venezuela–el-fracaso-de-los-profetas–por-iroel-s%C3%A1nche

http://espanol.almayadeen.net/Article/L3ZwULgG3kO1QqWDAKNSQw/cuba-venezuela–el-fracaso-de-los-profetas–por-iroel-s%C3%A1nche

http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/251-iroel-sanchez/66546-cuba-venezuela-el-fracaso-de-los-profetas

Publicado por:  David Díaz Ríos / @daviddr5129 

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La subversión continuada del vecino del Norte

La subversión continuada del vecino del Norte

 

La subversión del vecino del Norte / Por Arthur González / El Heraldo Cubano

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El 15 de agosto del 2015, John Kerry, secretario de Estado de los Estados Unidos, declaraba en la Habana al inaugurar su embajada: “…este es el momento de acercarnos como dos pueblos que ya no son enemigos ni rivales”; sin embrago, cada paso que da su Gobierno hacia Cuba persigue el objetivo de mantener acciones como enemigos.

Los vecinos que solo echan basura al de abajo e intentan hacerle la vida un infierno, no pueden ser considerados como buenos y respetuosos, y eso es exactamente lo que hace Estados Unidos con Cuba.

La ampliación de las licencias para que sus ciudadanos visiten la Isla, solo persigue el propósito de trasladar sus valores hacia la sociedad cubana, para desmontar el socialismo y no para que disfruten de la cultura y sus inigualables paisajes naturales, pues ninguno puede hacer turismo porque violaría las leyes vigentes que lo prohíben.

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Para reafirmar que siguen siendo los mismos enemigos, retomaron con nuevos bríos las transiciones ilegales de las llamadas Radio y Televisión Martí, con el fin de subvertir el orden interno en Cuba, al nombrar como nueva directora de esos engendros creados bajo la presidencia de Ronald Reagan, a Malule González, experimentada periodista de las cadenas de televisión Univisión, Telemundo y CBS Telenoticias.

La Casa Blanca aprueba actualmente cerca de 27 millones de dólares para esas transmisiones que son interferidas exitosamente por Cuba, por tanto, ni se escuchan ni se ven en el territorio cubano, algo que no le molesta a los gobernantes porque ese dinero lo pagan los contribuyentes norteamericanos.

La obstinación con la Revolución cubana es tal, que a pesar de que no tienen resultados desde 1985 en que salió al aire la emisora subversiva, mantienen esos millonarios presupuestos, en vez de destinarlos a gastos sociales para el pueblo estadounidense.

Decenas de personas trabajan inútilmente en los programas destinados a envenenar con mentiras a los cubanos y cuando el Gobierno ha intentado reducir la plantilla, miembros de la mafia terrorista anticubana que ocupan asientos en el Congreso, se unen para acusar a los que hacen tales propuestas, creando un ambiente difícil de soportar.

Según expresó a la agencia de prensa española EFE, Malule González, “hoy las emisiones de estos medios tienen más sentido que nunca, con el deshielo diplomático entre Washington y La Habana. Ahora el cubano de la Isla necesita información fiable por la situación cambiante que se vive en las relaciones bilaterales”.

No se sabe cuál es la “situación cambiante” en las relaciones bilaterales a las que hizo mención la flamante directora, porque el Bloqueo Económico, Comercial y Financiero está igualito; la prohibición de que Cuba utilice el dólar en sus transacciones financieras no se ha modificado; ni la Ley de Ajuste Cubano; ni la prohibición de hacer turismo a la Isla; ni viajar en yates o barcos; ni obtener créditos para comprar alimentos en Estados Unidos; ni venderle productos cubanos y menos invertir en negocios en la Isla.

Los estadounidenses no pueden acceder a los servicios médicos cubanos para mejorar su salud, con los tratamientos contra el cáncer desarrollados por científicos de Cuba, o ser vacunados contra enfermedades curables e incluso beneficiarse de los tratamientos contra el pie diabético, mediante el empleo del medicamento, casi milagroso, creado por la biotecnología cubana.

El error de la periodista portorriqueña es haber abandonado un trabajo seguro y estable por obtener un salario más alto que bien pudiera ser efímero, ya que las transmisiones seguirán sin ser escuchadas ni vistas por los cubanos y cubanas, que por demás tienen uno de los niveles escolares más altos de Latinoamérica, con no menos de 9 grados.

Por tal motivo, hoy resulta imposible que se crean las mentiras como las que transmitió la ilegal  Radio Swan el 26 de octubre de 1960, cuando dijeron:

“¡Madre cubana: ¡la próxima Ley del gobierno será para quitarte a tus hijos, desde los de 5 años y devolvértelos a los 18 convertidos en monstruos del materialismo! ¡Ve a la iglesia y sigue las orientaciones del clero!

Los cubanos y cubanas de hoy no se pueden engañar como aquellos que, al escuchar esos mensajes de la falsa Ley de pérdida de la patria potestad, corrieron con pavor a enviar a sus hijos menores a Estados Unidos, sin acompañantes, mediante la execrable Operación Peter Pan, organizada por la CIA con el apoyo de la iglesia católica.

Malule intentará hacer malabares en el aire, con la responsabilidad de hacer visible lo invisible y quizás pasados algunos meses, al no lograr ningún resultado, tendrá que abandonar la silla de directora, como lo hizo recientemente Carlos García-Pérez.

Con el arribo de más estadounidenses a la Isla, e incluso congresistas y altos funcionarios, será muy difícil seguir malgastando millones de dólares anuales; de ahí que, en el interior de Estados Unidos cada día se incrementa la cifra de los que se oponen a mantener ese engendro subversivo y piden su cierre, producto de su elevado costo (alcanzó los 36 millones en el 2006), sin obtener en más de veinte años el propósito para el cual fueron creadas, a pesar de reclutar recientemente a conocidas figuras de la locución cubana como Miosotis Parapar.

Sabio fue José Martí cuando ante situaciones parecidas expresó:

“… de medios artificiales solo nacen raquíticos productos”.

FUENTES:

https://heraldocubano.wordpress.com/2016/01/01/la-subversion-del-vecino-del-norte/

http://martianos.ning.com/profiles/blogs/la-subversi-n-del-vecino-del-norte-por-arthur-gonz-lez

http://www.cubainformacion.tv/index.php/contrarrevolucion/66507-la-subversion-del-vecino-del-norte

http://eladversariocubano.net/2016/01/01/la-subversion-del-vecino-del-norte/

https://solidaridadlatinoamericana.wordpress.com/2016/01/02/la-subversion-del-vecino-del-norte/

 ARTÍCULO RELACIONADO:

¿Vientos de Cambio en TV-Martí? /  BY YADIRA ESCOBAR 

 

Publicado por:  David Díaz Ríos / @daviddr5129 

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