La Habana 2015 [2 artículos +FOTOS]

La Habana, mi lugar favorito del mundo (FOTOS)

Escrito por  Elizabeth López Corzo
  • La Habana, mi lugar favorito del mundo (FOTOS)
Hay tantos lugares especiales en el mundo, y La Habana es uno de ellos. No amarla sería como olvidar el primer amor, como renunciar a mi equipo de pelota, a las caminatas por el malecón…

Hay tantos lugares especiales en el mundo, y La Habana es uno de ellos, eso es seguro. No me preocupa que me tilden de chovinista, pero sí así fuera aun tendríamos que cuestionar a tantos que habitan esta ciudad y a muchísimos más que la han visitado en casi cinco siglos y en ella han dejado su corazón.

Miles de ciudades de unos 200 países en este planeta guardan las huellas de sus transeúntes, sus historias mínimas. Miles de urbes cuyos nombres desconocemos en su gran mayoría coexisten en “nuestra única nave espacial” que es La Tierra. Y La Habana sigue estando entre las más recomendadas en los libros de viajes, entre las más mencionadas de manera formal e informal cuando de turismo se trata.

Claro que no voy a comparar cifras, no hay que involucrarse en eso. Es obvio que París, Nueva York, Roma o Estambul reciben muchos más visitantes. Cuba entera aún acoge unos tres millones al año. Pero de todos los que hacen una parada en nuestra capital nos quedan las sonrisas, las gracias, las fotografías al lado del malecón o bajo las escaleras del Capitolio…

El centro de La Habana tiene tantos espacios lindos, típicos. La misma disposición de la ciudad antigua, que creció a partir de sus plazas (la de Armas, la de San Francisco, la de la Catedral, la del Cristo y la Vieja), es algo peculiar en comparación con otras grandes capitales.

Los españoles, que ya venían con influencia morisca dejaron durante siglos de colonización lo más bello de la arquitectura del Caribe y quizás del continente, o mucho más, de todo el mundo.

Mirando fotos de amigos extranjeros y artículos en la red puedo comprobar que Europa, especialmente, es un gran destino turístico, pero, quienes ya han estado en las más grandes ciudades del Viejo Mundo no han dejado de impresionarse cuando llegan a La Habana. Entre otros motivos creo que tenemos el encanto de ser, en definitiva, una mezcla de todo. Somos algo así como la amalgama perfecta que se roba el espíritu de los que prueban nuestra comida, escuchan los tambores en las esquinas, bailan salsa, se tumban en la fina arena de nuestras playas o caminan por las calles habaneras.

Un sitio relevante de esa magia de la villa lo ocupa la propia gente de La Habana. Hospitalarios, alegres, auténticos, orgullosos… así se nos reconoce en el resto de la Isla y en el mundo. Precisamente somos los habaneros responsables de proteger y hacer crecer nuestra ciudad. Aun muchos no conocen el significado de la palabra “conciencia” cuando se trata de respetar las calles y espacios de la capital.

Pero también son muchos los habaneros que necesitan mejorar sus condiciones habitacionales, opciones de transporte, en fin.

Bastante indigna ver en los reportajes de televisión cómo algunas zonas periféricas y otras no tan alejadas del centro de la ciudad se marchitan por la desidia, las falsas justificaciones, las malas decisiones de ciertos funcionarios o el ultraje de los mismos habaneros. Mantener la belleza que ha acompañado a La Habana y recuperar las grandes avenidas y edificios tienen que ser prioridades de todos.

La Habana es nuestra casa. Nadie tiene que venir a decirnos cómo cuidarla, pero tampoco podemos permitir que las acciones erradas, que parecen pequeños detalles, colmen la ciudad y poco a poco sigamos perdiendo espacios que antaño fueron importantes núcleos comerciales, sociales o culturales de la ciudad.

Hay tanto qué decir de mi Habana. No me canso de admirarla. Ha sido toda mi vida el centro de mis paseos. Cada lugar ha tenido un significado en diferentes etapas. De niña iba con mis padres a los carnavales que se hacían en el Malecón; en mi adolescencia andaba chancleteando por el Vedado buscando siempre un cine o un teatro. En cualquier época he dejado mis huellas por casi todas las calles de la Habana Vieja. Y por más que las he recorrido no dejo de sorprenderme ante la belleza de los edificios que llevan siglos dejando con la boca abierta a los viajeros.

Parece que el tiempo se ha detenido en La Habana. Aquí no valen relojes, porque 496 años después de reconocerse como ciudad muchas escenas siguen repitiéndose. La música tradicional que suena en cada esquina nos provoca bailar al mismo tiempo que cuidamos el paso sobre los adoquines y entre los vendedores ambulantes que nos hacen las propuestas más surrealistas.

No podría escoger un solo verso, una sola palabra, una sola foto, un único recuerdo de La Habana… hay tanto para hacer en ella, tanto por explorar y admirar.

Muchas son las innovaciones que bullen en la imaginación de los habaneros para tener una mejor ciudad: que si un metro y carreteras aéreas; que si rascacielos por todo el litoral; que un barco que le dé la vuelta a la bahía y pasee por el malecón; un tranvía que comunique a los pasajeros a los barrios menos accesibles; más luces, definitivamente más luces; la calle San Lázaro renovada; la Calzada de 10 de Octubre recuperando su atractivo; más cajeros automáticos…

En fin, habría mucho que decir y que hacer. No pongo en duda que unas cuantas de estas ideas, que a otros le parecen locas, le vengan muy bien a la ciudad, y así los demás no puedan cuestionar que realmente estamos entre las ciudades más bellas del planeta.

Existen muchos lugares especiales en el mundo y La Habana sigue siendo mi favorito. Hay quienes dirán: “claro, no conoces otra cosa”… pero prefiero aferrarme a la idea romántica de que entre una persona y su ciudad natal se ata un lazo eterno. No amarla sería como olvidar el primer amor, como renunciar a mi equipo de pelota, a las caminatas por el malecón, a la calle 23 y su bohemia, a su festival de cine cada diciembre… sería como no reconocer tantas emociones y recuerdos juntos.

Son tantos los contrastes en La Habana que ella hace que aquí todo se junte.

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Aniversario 496 de La Habana: Ante sus encantos pocos quedan inmunes (Fotos)

Escrito por  Luz Marina Fornieles Sánchez, especial para CubaSí

  • Aniversario 496 de La Habana: Ante sus encantos pocos quedan inmunes (Fotos)
Como un buen ron añejado en barriles de roble, que mientras más viejo, mejor es; así mismo se nos presenta La Habana, una urbe marinera, tropical, musical…

Fotos: Yuris Nórido y Cinthya Cabrera / CubaSí

Como un buen ron añejado en barriles de roble, que mientras más viejo, mejor es; así mismo se nos presenta La Habana, una urbe marinera, tropical, musical y extremadamente cálida para con sus naturales y también para los viajeros de fuera de fronteras, quienes la recorren ávidos por descubrir sus disímiles atributos.

Localidad capital que hoy festeja su 496 aniversario con estos dominios citadinos guardan celosamente huellas de su devenir histórico.

Se sabe que por 1515 se produjo su asentamiento pionero, que tuvo dos emplazamientos transitorios antes de que sus vecinos eligieran el definitivo en la margen izquierda de Carenas: al sur, en las inmediaciones de Batabanó, área baja y de muchos mosquitos; y hacia el norte, más tardíamente, en la desembocadura del río Casiguaguas, según los aborígenes, o Almendares, de acuerdo con los españoles, en un sitio designado La Chorrera.

Sin embargo, el momento exacto de su fundación aparece de forma imprecisa, por lo que se ha tomado como tal el día en que se efectuó la misa para bendecir la decisión de su último traslado, acaecido el 16 de noviembre de 1519.

De entonces acá, mucho ha llovido y la ciudad creció en inmuebles y habitantes, y en problemas nacidos con el desarrollo y el paso del tiempo, pero aún así ratificó su preeminencia.

La ciudad de La Habana, como capital y  centro económico, político y cultural de la nación por excelencia, tiene las mejores vías de comunicación. La principal puerta de entrada desde el exterior es la aérea y aquí está el mayor y más importante aeropuerto de la nación: el “José Martí”, con dos de sus tres terminales dedicadas a vuelos internacionales. El acceso por vía marítima también es posible por el puerto de La Habana (Terminal de Cruceros) y por las marinas Hemingway y de Tarará.

Puntero destino turístico y cultural local y uno de los más relevantes también en el Caribe, posee atractivos y diversión suficientes para justificar por sí misma un viaje a la Antilla Mayor.

La infraestructura capitalina para el ocio exhibe más de 13 mil habitaciones y numerosos sitios de recreo y gastronómicos, con opciones variadas entre la red estatal y la muy competitiva propuesta privada, complementaria de la primera.

Atesora a su vez otras múltiples ventajas en su condición de polo turístico de ciudad con playas de calidad en su propia demarcación. En ella se concentran, además, los grandes hoteles, los cabarets más rutilantes y los más renombrados restaurantes.

Su impresionante herencia histórica se manifiesta con mayor expresión en La Habana Vieja, su zona histórica, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad hace más de tres decenios.

Inspiración perpetua para artistas de las diferentes expresiones- y no solo poetas-, que han plasmado de mil formas sus apreciaciones, ante sus encantos pocos son quienes quedan inmunes.

Es el bullicio, su olor a salitre, los colores de la vegetación, lo tórrido del clima, el ritmo que flota por doquier, las muchas columnas, parques y plazas;  y las personas, cálidas, jaraneras y casi siempre con la sonrisa a flor de piel; todo eso y más, constituyen atributos ineludibles de la Villa de San Cristóbal, una de las localidades primigenias fundadas por los colonizadores peninsulares.

Cuánta historia tras estas casi cinco centurias desde que    a la sombra de una ceiba, en lo que ahora se conoce como El Templete, naciera la actual capital de todos los cubanos.

Devenida con el transcurrir de los años en un enclave privilegiado, y no solo por su posición geográfica; hoy, se acrecienta ante los ojos del mundo, testigo de cómo- a pesar de las serias restricciones que afronta por el bloqueo de EE.UU. y   la crisis internacional- su imagen mejora para bien de sus ciudadanos y del turismo que la prefiere, aunque muchos resulten aún los temas pendientes.

Y no ha sido solo su afamado Centro Histórico (que no detiene sus obras restauradoras, en especial las vinculadas al litoral), el que se ha beneficiado con los esfuerzos por el rescate de su patrimonio, sino que fuera de sus límites también resultan ostensibles los caminos abiertos para que otros lares preserven a su vez sus bondades, en aras del disfrute de las presentes y futuras generaciones.

No es este un acercamiento únicamente epidérmico al advenimiento de una efeméride.

Hay realidades imposibles de soslayar. Detrás de los 496 años que se festejan y de cara a su medio milenio, a solo cuatro años, a las autoridades del territorio se le suma un grupo de déficits    en materia de higiene, recogida de desechos, transporte, viales, construcción… Los retos están ahí y deberán ser encarados por todos quienes la habitamos para bien.

Aún así, con sus lunares, La Habana se incluyó entre las 25 localidades más fotografiadas del planeta. Concretamente, la capital cubana ocupó el puesto número 21 del ranking hecho público por Shigstmap. También  trascendió su inclusión- a fines de 2014- entre las siete Ciudades Maravillas del Mundo Moderno.

Ultimamente, luminarias del espectáculo universal se han hecho más que visibles por las calles habaneras. Sus nombres- ya muy publicitados por las redes sociales- son realmente notorios. Se les ha dado la bienvenida, a estas y a otras que anuncian próximas incursiones. Celebro que hayan venido, pero en mi corazón siempre tendrán un lugar especial aquellos que vinieron desde siempre- dígase por mencionar solo un caso: el boricua Dany Rivera-, quienes no esperaron a que hubiese un 17 de diciembre con un acercamiento entre Cuba y Estados Unidos y que a tenor de esto, la Isla y su más importante urbe se pusiesen de moda, aunque en honor a la verdad ambas siempre han estado en la mira del orbe, con énfasis a partir del Primero de Enero del 59.

Como un buen ron añejado en barriles de roble, que mientras más viejo, mejor es; así mismo se nos presentan estos dominios citadinos, que a sus 496 años  siguen siendo místicos, con valores asentados por los siglos y  cimentados por la sustancia de cada una de sus edificaciones, adoquines y  el aporte de sus propios moradores.

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Publicado por: David Díaz Ríos
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Cuba contra el terrorismo

Cuba contra el terrorismo


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Por Arthur González / El Heraldo Cubano / Cuba se opone al terrorismo, porque su pueblo lo ha sufrido y aún sufre en carne propia, con un alto número de víctimas y pérdidas materiales; por eso la solidaridad inmediata con Francia ante los terribles sucesos acontecidos el viernes 13.11.2015.

Ahora los países del primer mundo conocen lo que duelen esas acciones criminales que cercenan la vida de personas inocentes, y los cuantiosos daños materiales que causan, pero los cubanos lo sufren desde hace medio siglo y su principal responsable es el gobierno de Estados Unidos y la CIA, en su infructuoso intento por destruir el proceso revolucionario, al no ser aceptable para su política.
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El 04.03.1960 La Habana se estremeció por la explosión del buque de bandera francesa “La Coubre”, el cual transportaba desde Bélgica, una carga de 44 toneladas de granadas para fusiles FAL y 31 de municiones compradas para su defensa, ante informaciones de planes organizados desde Estados Unidos para invadirla, como se ejecutó el 17.03.1961 por las playas de Bahía de Cochinos.
Durante ese primer acto terrorista murieron 101 personas, principalmente trabajadores del puerto y marineros, más de 200 heridos y un número indeterminado de desaparecidos.
Cientos de petacas explosivas cargadas con C-4, fueron colocadas en los principales centros comerciales del país, para causar daños y terror entre la población civil; el más lujoso nombrado “El Encanto”, fue incendiado totalmente y una de sus empleadas murió carbonizada. Cines, teatros, lugares públicos fueron blancos preferidos de la CIA.
Solo en el cine Riesgo, en la provincia de Pinar del Río, una bomba hirió a 26 niños y 14 adultos.
La CIA creó numerosas bandas en las montañas cubanas, sus integrantes asesinaron a maestros voluntarios, alfabetizadores, campesinos y sus familiares, entre ellos decenas de niños. Desde Estados Unidos les enviaban armas y medios para sus acciones.
Desde el 28 de septiembre de 1960 hasta el mes de abril de 1961, según informes desclasificados, la CIA introdujo ilegalmente en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos terroristas urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas.
Un documento desclasificado elaborado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin el más mínimo pudor:
[…] “Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar. Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.
“…Estas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal”.
“Algunas de las armas entregadas se utilizaron para pertrechar parcialmente a 400 guerrilleros (léase bandidos) que operaron durante un tiempo considerable en el Escambray, zona montañosa de la provincia Las Villas. La mayoría de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera…”
Para ilustrar aún más los actos terroristas ejecutados contra la Revolución, basta señalar el documento desclasificado No. 346, preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, el 8 de junio de 1963, titulado: Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas, el que en su introducción afirma entre otras cuestiones:
“…se anexa un Programa Encubierto para Cuba dentro de la competencia de la CIA. Algunas partes del programa ya han sido aprobadas y están siendo puestas en práctica. Estando estrechamente interrelacionadas, el impacto total acumulativo de estas variantes de acción planteadas en este programa, dependen de la ejecución coordinada simultánea de los cursos de acción individuales”.
Según dicho plan de terrorismo de Estado, los aspectos desarrollados fueron:
“Acciones de propagada para estimular sabotajes simples de bajo riesgo y otras formas de resistencia pasiva y activa. Aprovechamiento y estimulación de desafección en los centros de poder militar y otros. Acciones negativas económicas sobre una base creciente. Sabotaje general y hostigamiento. Apoyo a los grupos cubanos anticastristas autónomos para su complemento y ayuda en la ejecución de los cursos de acción expuestos arriba”.
[…] “El objetivo es promover la fragmentación del régimen y posiblemente que conduzca a un golpe interno que desaloje a Castro y a su séquito, y haga posible eliminar a los comunistas cubanos de las posiciones de poder y forzar la retirada de la presencia militar soviética y la terminación de su vida económica. Varias operaciones prometedoras ya están realizándose”.
[…] Sabotaje general y hostigamiento:
“Los sabotajes en este programa son tanto un arma económica como un estímulo a la resistencia, debe existir una visible y dramática evidencia del sabotaje para que sirva como un símbolo del creciente desafío popular al régimen de Castro. Esas operaciones serán realizadas lo mismo por agentes CIA controlados desde afuera, ahora disponibles o por los agentes internos o aquellos que se consignan”.
“Los tipos de sabotaje considerados apropiados para este programa son:
-Sabotajes simples de poco riesgo en una larga escala estimulados por los medios de propaganda (aprobado y que ya se puso en práctica).
-Sabotajes a los barcos cubanos fuera de las aguas cubanas (aprobado y poniéndose en práctica).
-Ataques de “muerde y huye” montados externamente contra blancos seleccionados apropiadamente.
-Apoyo de los elementos de resistencia interna, brindando material y personal para permitir que ellos realicen una variedad de operaciones y sabotajes y hostigamiento”.
“Debe admitirse que ningún acto de sabotaje aislado por sí mismo puede afectar materialmente la economía o estimular una resistencia significativa. Sin embargo, es nuestra opinión que una serie de esfuerzos de sabotajes bien planeados, ejecutados adecuadamente, a su tiempo producirán el efecto que buscamos”.
“Cada acción tendrá sus peligros: habrá fracasos con la consecuente pérdida de vidas y acusaciones contra EEUU que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.
[…] “Las amplias categorías de blancos contra los cuales las operaciones de sabotaje-hostigamiento serán organizadas son: Energía eléctrica, Petróleo, Aceite y Lubricantes, Transportes, Instalaciones procesadoras de productos y de fabricación, entre ellos el complejo niquelífero de Nicaro, las plantas de cemento, las destilerías y la miríada de industrias asociadas con el abastecimiento de alimentos, ropas y casas, los cuales son blancos valiosos porque la parada o disminución de sus salidas debilitarán la economía y producirán descontento contra el régimen”.
La lista de hechos es muy larga, entre ellos la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo en 1973, cuyo autor, Luis Posada Carriles, vive en Miami con protección del gobierno, más actos contra embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en el exterior.
Por eso la inmediata solidaridad cubana con los familiares de las víctimas de Francia, porque Cuba conoce perfectamente el dolor causado por el terrorismo y, aun así, tuvo que soportar la infamia de verse incluida en una lista de países que apoyan el terrorismo, cuando no ha dejado nunca de ser una víctima de aquellos que dicen ser “paladines y campeones” de los derechos humanos.
Y tal como aseveró José Martí:
“La relación entre los mismos afligidos disminuye la aflicción…y cuando hayamos un hermano de la pena ya no estamos solos”.
Fuente:
https://heraldocubano.wordpress.com/2015/11/15/cuba-contra-el-terrorismo/
Publicado por: David Díaz Ríos
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