El voto cubano en USA

El voto cubano en USA

 

Resulta difícil diagnosticar con precisión a qué lado favorece la correlación de fuerzas entre partidarios y oponentes a la política de Obama hacia la mayor de las Antillas.
El Duende (Max Lesnik) / Nunca antes  en  la historia de Estados Unidos y  Cuba   las elecciones presidenciales norteamericanas  han tenido tanta importancia para los  cubanos  como las que habrán  de celebrarse  en el mes  de noviembre del  próximo año 2016.
No  es  solo  por  el hecho  de que haya  dos candidatos  presidenciales Republicanos de origen cubano envueltos  en  la  contienda, Ted Cruz y Marco Rubio,  sino además porque la  campaña electoral  se  está celebrando en un  momento de cambio  en las relaciones  entre   Estados  Unidos  y  Cuba a partir  de  la  apertura  de  embajadas  diplomáticas en Washington y La Habana.
Es significativo  señalar  que  de  todos  los  aspirantes  presidenciales  envueltos  en  la  contienda, el Republicano  Jeb Bush es el más  comprometido    con la  extrema derecha cubana de Miami  representada por  los  Congresistas  Ileana Ros, Carlos  Curbelo y Mario Díaz Balart sin que  esto  quiera decir  que  Marco Rubio  y Ted Cruz  no piensen igual,  que  Jeb Bush con respecto  al tema cubano. Pero  Jeb Bush  es el más peligroso de los tres  porque  era hasta  antes  del  último  debate Republicano  el que tenía  más posibilidades  de  llegar  a la  Casa Blanca frente  a Hillary Clinton o cualquiera otro candidato del Partido Demócrata. Es mi opinión que  por  su mala  actuación en el debate Republicano  de  la  Cadena CNBC del  pasado  miércoles Jeb Bush  difícilmente  pueda  llegar  a ser  el  candidato presidencial Republicano en la contienda del año próximo.
De acuerdo  a  los  más agudos analistas  políticos, en la batalla  de las elecciones Primarias del Estado de La Florida  si bien en  estos momentos  Marco Rubio  está  por  encima de Bush,  no  se  descarta la sorpresa de que Donad  Trump obtenga  el  primer  lugar   en el Estado floridano,  en gran parte  gracias  al voto  de  cubanos  de  la derecha, descontentos  con  la mala  imagen del ex gobernador de La Florida  y la inviabilidad  de  la candidatura  presidencial  de Marco Rubio, a quien  su  enfrenamiento  con la dinastía  Bush, hace imposible que  la estructura partidista  de los Republicanos lo acepte  como su candidato presidencial
Es  ya bien sabido   que  los  votantes   de origen  cubano  de La Florida  están en su  inmensa mayoría  a favor del mantenimiento  de  las  nuevas relaciones  diplomáticas con Cuba, lo cual no significa  que por  lo menos  un 40 % de ellos no se mantenga  en la línea de intransigencia simpatizando con los  Republicanos  que  abogan por  volver a la política  de confrontaciones  con el gobierno cubano.
Es  decir que  ese  40 %  de los  cubanos  están al  lado  de Jeb  Bush  o  de Marco  Rubio, porque en el caso  de Donald Trump este  ya ha dicho que está de acuerdo  con  la política del Presidente Barack Obama  de  relaciones diplomáticas con Cuba.
Así las cosas  hay  que  decir que  el  voto  cubano  en Estados Unidos  en estas elecciones  presidenciales  del año  2016 irá  a las urnas  bastante  fragmentado,  lo  que  es  una mala  noticia  para  la  extrema  derecha  del odio  anti-cubano. Menos  mal.  Digo  yo.

Publicado por: David Díaz Ríos
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El cerebro olvida para ahorrar energía

El cerebro olvida para ahorrar energía

 

Cuando el cerebro ha aprendido y experimentado suficientemente una determinada asociación, algunas neuronas que actúan de freno al mecanismo de aprendizaje se activan.

 

La mente humana no solo dispone de los mecanismos para aprender. También contiene herramientas a nivel celular para olvidar la información innecesaria, según una investigación de la Universidad de Lund, en Suecia, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences de EE. UU. (PNAS). Este nuevo estudio arroja luz sobre el fenómeno del aprendizaje teórico, que hasta ahora era difícil de entender.

El punto de partida es que tanto los humanos como los animales son capaces de aprender a asociar un determinado tono acústico o señal luminosa con una ráfaga de aire que llega al ojo; entonces el aire impulsa al sujeto a parpadear, y finalmente parpadeará en el momento en que vuelva a escuchar el tono o ver la señal luminosa. Pero lo más extraño es que si el tono acústico o la señal de luz se presentan a la vez que la ráfaga de aire, la asociación se vuelve confusa y no somos capaces de hacer la relación entre estímulos.

Según el neurocientífico y profesor Germund Hesslow, coautor de la investigación, “dos estímulos producen peores resultados que uno solo. Esto parece contrario al sentido común, pero lo que indica es que el cerebro trata de ahorrar energía. En ese sentido, su colega Anders Rasmussen, otro de los científicos implicados, ha demostrado que cuando el cerebro ha aprendido y experimentado suficientemente una determinada asociación, algunas neuronas que actúan de freno al mecanismo de aprendizaje se activan.

“Parece como si la parte del cerebro que ha aprendido la asociación, el cerebelo, le dijera a su profesor: ‘Esto ya me lo sé, no siga por favor’. Cuando hay dos asociaciones, el freno se vuelve más potente. El resultado es olvidar, aunque solo sea temporalmente”, explica Hesslow. Y es que recordar y mantener en la memoria caminos asociativos innecesarios supone un gasto de energía para el cerebro.

Los investigadores de la Universidad de Lund han probado y descrito los mecanismos de aprendizaje, memoria y olvido en animales, pero creen que son muy similares en el cerebro humano.

De ahí que estos hallazgos sean de gran interés tanto para los neurocientíficos como para los psicólogos y educadores.

http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/el-cerebro-olvida-para-ahorrar-energia-881446111775

Publicado por: David Díaz Ríos
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¿Por qué muchos consumidores de alcohol son también fumadores?

¿Por qué muchos consumidores de alcohol son también fumadores?

 

Quienes más alcohol consumen se hallan en la Europa del Este.
Hace mucho que se sabe que alcohol y nicotina van de la mano. Investigaciones anteriores muestran que, en el caso concreto de Estados Unidos, más del 85 por ciento de los adultos que son adictos al alcohol también son adictos a la nicotina. En otros países, los porcentajes son similares. Ahora, el equipo del Dr. Makesh Thakkar, de la Universidad de Misuri en la ciudad estadounidense de Columbia, ha encontrado que la nicotina anula los efectos inductores del sueño del alcohol. Es un hallazgo que aclara bastante por qué uno y otra están tan íntimamente relacionados.
La nicotina debilita el efecto de somnolencia ejercido por el alcohol, al estimular una respuesta en un área del cerebro conocida como prosencéfalo basal. Identificando las reacciones que tienen lugar cuando las personas fuman y beben alcohol, quizá se pueda emplear este conocimiento para ayudar a refrenar la adicción al alcohol y la nicotina, tal como razona el Dr. Thakkar.
Thakkar ha estado estudiando los efectos inductores del sueño del alcohol, y los ejercidos por la nicotina, durante más de cinco años. Sus investigaciones anteriores han mostrado que cuando se consumen conjuntamente, ambos incrementan los efectos secundarios placenteros al activar un sistema del cerebro conocido como centro de recompensa, que puede llevar a un consumo superior de alcohol.
Durante el estudio más reciente, se equipó a unas ratas con electrodos para registrar su sueño, y se les dio alcohol y nicotina. Los investigadores encontraron que la nicotina actúa a través del prosencéfalo basal para suprimir los efectos de inducción del sueño del alcohol.
Uno de los efectos negativos de beber alcohol es la somnolencia. Sin embargo, cuando la nicotina se consume junto con este, actúa como un estimulante para evitar el sueño. Si una persona fuma, entonces tendrá una mayor probabilidad de consumir más alcohol, y viceversa. Se realimentan.

Mil millones de fumadores y 240 millones de alcohólicos en el mundo

 

Un nuevo estudio ha recopilado las mejores y más actualizadas evidencias sobre la incidencia en la población mundial de las principales adicciones a drogas químicas. Muestra que casi el 5 por ciento de la población adulta del mundo (250 millones de personas) sufre de adicción al alcohol, y que más del 20 por ciento (1.000 millones de personas) fuman tabaco. Obtener datos lo bastante fiables sobre el consumo de otras drogas, como la heroína y el cannabis, es mucho más difícil, dado que son ilegales en muchos países, pero, como referencia, se estima que el número de personas que se inyectan drogas se halla en torno a los 15 millones en todo el mundo.
El informe, confeccionado por el equipo internacional de la profesora Linda Gowing, de la Universidad de Adelaida en Australia, demuestra que el daño a la sociedad perpetrado por las drogas legales es muchas veces mayor que el ocasionado por las que son ilegales.
Hay grandes diferencias regionales en el uso de drogas adictivas. Quienes más alcohol consumen se hallan en la Europa del Este, donde se consumen 13,6 litros de alcohol por persona al año, seguidos por la población del norte de Europa, con 11,5 litros. Asia central, del sur y occidental tienen los consumos más bajos, con unos 2,1 litros.
Europa del Este posee asimismo el número máximo de fumadores, con un 30 por ciento de los adultos, seguida de cerca por Oceanía (29,5 por ciento) y Europa occidental (28,5 por ciento). En cambio, en África el porcentaje es de solo el 14 por ciento. En América del Norte y América Central, incluyendo el Caribe, tienen las tasas más altas de consumo de drogas inyectables, con el 0,8 por ciento, que es más del doble de la tasa en el norte de Europa (0,3 por ciento).

¿Fumar entorpece los tratamientos para el alcoholismo?

 

La combinación entre fumar tabaco y beber mucho alcohol acelera el declive cognitivo, de acuerdo con los resultados de un nuevo estudio.Alcohol y tabaco suelen ser consumidos por las mismas personas, y sus efectos combinados sobre la cognición pueden ser mayores que la suma de sus efectos individuales. Así se ha comprobado en el nuevo estudio, a cargo de científicos del University College de Londres en el Reino Unido.El equipo del Dr. Gareth Hagger-Johnson estudió a 6.473 adultos (4.635 hombres y 1.838 mujeres) con edades de entre 45 y 69 años, a lo largo de un período de 10 años, y tuvo en cuenta la cantidad de alcohol y la de tabaco consumidas.

Todos los participantes fueron consultados acerca de su consumo de cigarrillos y alcohol. Su función cognitiva, incluyendo el razonamiento verbal y el matemático, la memoria verbal a corto plazo y la facilidad de palabra (fluidez verbal) fue medida tres veces en los diez años.

El equipo de investigación encontró que en fumadores con un consumo alto de alcohol, el declive cognitivo fue un 36 por ciento más rápido que en los bebedores moderados no fumadores. Esto fue equivalente al efecto de doce años de envejecimiento, es decir dos años adicionales por encima de los diez años que duró el seguimiento. Entre los fumadores, el declive cognitivo fue más rápido conforme la cantidad de alcohol consumido era mayor.En la investigación también han trabajado Séverine Sabia, Eric John Brunner, Martin Shipley, Martin Bobak, Michael Marmot, Mika Kivimaki y Archana Singh-Manoux.
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Marco Rubio dice que si llega a la Casa Blanca dará marcha atrás a las relaciones con La Habana

Marco Rubio en campaña: Cuando sea Presidente, cero relaciones con Cuba

 

marco rubio

Dice la BBC que si se pudiera fabricar el contrincante más difícil para Hillary Clinton, saldría de la máquina un Marco Rubio. El Washington Post y el New York Times no dudan que él tenga, efectivamente, posibilidades de ganar la nominación de su Partido. Quizás envalentonado por tan favorables augurios, el candidato republicano se ha largado con su propuesta para hacer avanzar -hacia atrás- la política de EEUU para Cuba. Hasta el título de su plataforma es de folletín: “Cómo Marco (sic) restaurará la claridad moral de nuestra política hacia Cuba”.

Es evidente que Marco Rubio odia al archipiélago cubano en su conjunto y a los individuos que lo componen uno a uno. Es el odio del que aplasta con esmero a una criatura indefensa que se le atraviesa en su camino. Un odio que se traduce en una andanada de malevolencia y crueldad. Así que ayer, dando vueltas como un gato enjaulado tras la avasalladora votación en ONU contra el bloqueo, decidió disparar ácido contra el Presidente Obama -al que cataloga de “irresponsable”- y contra el objeto de su obsesión, la Isla a 90 millas de la Florida. Hasta la imagen que acompaña la propuesta en su página de candidato republicano, lleva la estética más odiosa y simplona de la Guerra Fría: un mapa de Cuba en rojo sangre con un bajante que dice “fight communism”, que debe haber sacado de la famosa revista Reader’s Digest, de la cual copiaba Ronald Reagan sus discursos en el delirio de la Iniciativa de Defensa Estratégica. Es el totalitarismo en el sueño del régimen totalitario de Marco, para llamarlo como graciosamente se nos presenta en el título del segmento anticubano de su plataforma electoral.
Su promesa es la siguiente: si sale Presidente, volverá a meter a Cuba en la lista de países terroristas; dará más dinero a los “disidentes” -de paso, rasgando aún más la falsa vestidura independiente de la “oposición” local-; “invertirá los intentos del Presidente Obama de normalizar las relaciones”; condicionará cualquier flexibilización de las sanciones y las “modernizará”, otra manera graciosa de pasarle la brocha gorda al bloqueo. Se trata, en definitiva, de los mismos alegatos del pasado que han aislado a Estados Unidos de la comunidad internacional, pero con la moralina de una tía solterona que ha decidido calzarse botas militares.
No deja de ser sorprendente que tal propuesta para “democratizar” a Cuba y “restaurar la claridad moral” de los Estados Unidos, se sostenga en el proyecto de retornar al día antes del 17 de diciembre de 2014, fecha, como se sabe, en que Estados Unidos anunció su nueva política hacia la Isla, tras considerar que las medidas unilaterales impuestas durante más de medio siglo fracasaron. La opinión pública en ese país respalda la decisión del gobierno, como avalan las más variopintas encuestas.
Marco Rubio tendría que ser un mago excepcionalmente hábil para cubrir con un manto de olvido lo que ha venido ocurriendo en los últimos diez meses y para lograr que en la ONU ya no se hable del bloqueo, o que se hable en el mundo de ese crimen sin nombrar al criminal. Y por supuesto, si es que la máquina de la BBC logra no equivocarse soberanamente y si Marco, su odio y su dudosa claridad moral terminan disputándole a Hillary la Casa Blanca.
(Publicado originalmente en el blog de la autora Desbloqueando Cuba)
Publicado por: David Díaz Ríos
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Las intenciones de Estados Unidos con Cuba no son nuevas

Las intenciones de Estados Unidos con Cuba no son nuevas


Por Omar Segura* La “preocupación” de Estados Unidos con Cuba no tiene nada que ver con los “derechos humanos”, la “democracia”, la “libertad de expresión”, la “promoción del terrorismo”, el “antiimperialismo”, el “comunismo”, el “castrismo” o, simplemente, con nuestra convicción de construir el socialismo.
Cuando en fecha tan temprana como el 23 de junio de 1773 (3 años antes de decretarse la independencia de las Trece Colonias), John Adams, segundo presidente de Estados Unidos (1797-1801), en carta a Robert Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”, en ese momento faltaban aún:
44 años para el natalicio de Carlos Marx
74 años para que él y Federico Engels redactasen el Manifiesto Comunista
80 años para el nacimiento de José Martí
95 años para el nacimiento de Vladimir Ilich Lenin
143 años para el inicio de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
152 años para el nacimiento de Fidel
185 años para el triunfo de la Revolución Cubana
187 años para la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución.
La teoría de la “fruta madura”, de John Quincy Adams; la doctrina Monroe, la concepción del “Destino Manifiesto”… y lo que cuelga, no son cosa reciente ni olvidadas en la política de Estados Unidos hacia Cuba.
Los deseos de los gobernantes y los grandes intereses de Estados Unidos por intentar apoderarse de Cuba, no son nuevos. No se originaron el Primero de Enero de 1959, como algunos, interesados, pretenden hacer ver y creer.
En la actualidad –y desde siempre- quienes rigen la política en Estados Unidos justifican sus intenciones alegando la “incapacidad de los cubanos para gobernarse”, “violación de los derechos humanos”, “persecución de las personas”, “violación de los derechos humanos y de los derechos civiles”, “terrorismo”, “torturas”… en fin, han pretendido convertirse en “salvadores” y “libertadores” de los cubanos, sometidos al “comunismo” y a la “dictadura de los Castro” o al “régimen”, como también gustan llamarlo.
Precisamente a esas “violaciones” de las que acusan a Fidel y a la Revolución han endosado sus “justificaciones” para inmiscuirse en los destinos de la Isla y sus habitantes, organizar agresiones de todo tipo y mantener su injusto y criminal bloqueo, tantas veces condenado en la ONU por amplia mayoría… y nuevamente en esta ocasión con un récord histórico de sólo 2 votos en contra: el propio Estados Unidos y su socio Israel. Casi lo mismo como si uno sólo de ellos hubiera levantado las dos manos.
Pero, como decíamos al principio, estos intentos, y mucho más, esas pretensiones, no son nuevas.
Fidel Castro nada tiene que ver con el surgimiento y la aplicación de esta tradicional política. No había nacido cuando comenzaron a surgir estas manifestaciones de anexarse a Cuba por cualquier vía y con cualquier motivo.
Fidel nació el 13 de agosto de 1926, sin embargo, ya…
159 años antes, en 1767, faltando una década para que las Trece Colonias inglesas declararan su independencia, Benjamín Franklin, uno de sus padres fundadores, escribió acerca de la necesidad de colonizar el valle de Mississipi: “(…) para ser usado contra Cuba o México mismo (…)”
153 años antes, el político norteamericano John Adams, vicepresidente de Estados Unidos en 1789, reelegido en 1792, y electo presidente en el periodo 1796–1800, en carta fechada el 23 de junio de 1783, dirigida a Robert R. Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”.
139 años antes, en 1787, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, uno de los padres fundadores de esa nación, exhortó a que su país creara un gran sistema norteamericano, superior al dominio de toda fuerza trasatlántica, y para lograrlo recomendaba: “La creación de un imperio continental americano que incorpore a la unión los demás territorios de América, aún bajo el dominio colonial de potencias europeas, o las coloque, al menos bajo su hegemonía”.
En 1805, 121 años antes, Thomas Jefferson, tercer presidente estadounidense (1801-09), notifica al Ministro de Gran Bretaña en Washington que, en caso de guerra contra España por la posesión de La Florida Occidental, EE.UU. tomarían a la Isla, porque la consideraban una posición imprescindible para la defensa militar de Louisiana y La Florida.
115 años antes, en 1811, el Gobierno norteamericano envía a Cuba a un agente especial para establecer contactos con elementos anexionistas en la Isla y realizar actividades conspirativas simulando actividades comerciales.
103 años antes, el 28 de abril de 1823, John Quincy Adams, secretario de Estado del presidente Monroe y su sucesor en el ejecutivo, escribió: “(…) es imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad”; pero, como no considera oportuno actuar aún, diseña su teoría de la “fruta madura”, asegurando que cuando la isla se separara de España no podría sostenerse por sí misma y gravitaría hacia la Unión, “exclusivamente”. (Aquí no se cumplió la Ley de gravedad).
103 años antes, el 2 de diciembre de 1823, James Monroe, quinto presidente estadounidense (1817-25), en su discurso anual ante el Congreso de la Unión, expondría la estrategia de dominación regional que pasaría a la historia como: Doctrina Monroe, basada en el principio de “América para los americanos”… del Norte, se sobreentiende).
Cien años antes, en 1826, Estados Unidos se opone denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos independentistas de América Latina y bloquea cualquier intento, de cualquier patriota o internacionalista, por lograr ese objetivo.
En 1845, 81 años antes, se proclama la doctrina del Destino manifiesto: “misión histórica inevitable que le compete asumir a Estados Unidos de expansión agresiva”… porque “es nuestro destino manifiesto expandirnos por el continente que nos ha dado la Providencia”.
76 años antes, en 1850, Millard Fillmore, decimotercer presidente estadounidense, sería el primero en sugerir medios armados para ejercer su política expansiva. Varios generales del sur organizaron expediciones armadas integradas por aventureros. La más conocida fue en 1850, dirigida por el venezolano Narciso López, quien se apoderó de la ciudad de Cárdenas, pero no contó con apoyo popular y se vio obligado a reembarcar. Alentaron esta idea con la finalidad de continuar su política de anexión de nuevos territorios, como ya habían hecho con Texas.
Veintinueve años antes, en 1897, Theodore Roosevelt, entonces subsecretario de Marina y posteriormente presidente (1901-1909), escribió a un amigo: “En estricta confidencia, agradecería cualquier guerra, pues creo que este país necesita una”.
El 29 de marzo 1898, 28 años antes, el presidente William McKinley (1897-1901) exige a Madrid cesar las hostilidades en Cuba, y doce días después el Congreso le aprueba intervenir en la guerra mediante la “Resolución Conjunta”, en la que se establece que Cuba “debe ser libre”; se ordena al Presidente “usar las fuerzas militares y navales”, y se declara la determinación “de dejar el gobierno y dominio de la isla a su pueblo” luego de pacificado.
El 15 de julio de 1898, 28 años antes, las fuerzas españolas capitulaban en Santiago de Cuba ante los estadounidenses, apoyados por el Ejército Libertador, que mantuvo a raya a los 300 mil peninsulares empantanados en la Isla. El presidente Mc Kinley sabía que España estaba desangrada y en bancarrota frente al Ejército Libertador.
El 10 de diciembre de 1898, 28 años antes se firma del Tratado de París a espaldas del pueblo cubano: “(…) Cuba con un territorio mayor, tiene una población mayor que Puerto Rico. Ésta consiste en blancos, negros, asiáticos y sus mezclas. (…) la inmediata anexión de estos elementos a nuestra propia federación sería una locura y antes de hacerlo debemos limpiar el país aún cuando eso sea por la aplicación de los mismos métodos que fueron aplicados por la Divina Providencia en las ciudades de Sodoma y Gomorra. Debemos destruir todo lo que esté dentro del radio de acción de nuestros cañones. Debemos concentrar el bloqueo de modo que el hambre y su eterna compañera, la peste, minen a la población civil y diezmen al ejército cubano. (…) debemos crear dificultades al gobierno independiente y éstas y la falta de medios para cumplir con nuestras demandas y las obligaciones creadas por nosotros, los gastos de guerra y la organización del nuevo país, tendrán que ser confrontadas por ellos (…). Resumiendo: nuestra política debe ser siempre apoyar al más débil contra el más fuerte hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de anexarnos la Perla de la Antillas”. Esto fue refrendado el 24 de diciembre por el secretario de la guerra de EE.UU., Mr. N. Breckenridge, en instrucciones sobre la Campaña de las Antillas al teniente general N. A. Miles del ejército de esa nación.
Al referirse a las anexiones de nuevos territorios a Estados Unidos (Puerto Rico, Hawai, Cuba), respecto a esta última expresó:
“…Sus habitantes son por regla general, indolentes y apáticos. En ilustración se hayan colocados desde la más refinada hasta la ignorancia más grosera y abyecta. Su pueblo es indiferente en materia de religión, y por lo tanto, su mayoría es inmoral, como es a la vez de pasiones vivas, muy sensual, y como no posee sino nociones vagas de lo justo y de lo injusto, es propenso a procurarse los goces no por medio del trabajo, sino por medio de la violencia; y como resultado eficiente de esta falta de moralidad, es despreciable de la vida.”
A continuación, le expone los métodos de exterminio a aplicar a la población, reflejados en el referido Tratado… Después de trazar la estrategia para ir ocupando palmo a palmo el territorio cubano a partir de Oriente, y crear conflictos al gobierno independiente que se creara, Breckenridge, le reitera: “…nuestra política se concreta a apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas”.
26 marzo de 1900, 26 años antes, Grover Cleveland, ex presidente de Estados Unidos que gobernó ese país entre 1893 y 1897, en carta que remitió a su Secretario, Richard Olney, el 26 marzo de 1900, expresó: “Me temo que Cuba debiera ser sumergida por algún tiempo antes de que pudiera ser un estado, territorio o colonia de los Estados Unidos del que estuviéramos orgullosos”.
Veinticinco años antes, el 28 de mayo de 1901, el gobernador interventor yanqui de la Isla, Leonardo Wood, le impuso a la Asamblea Constituyente la tristemente célebre Enmienda Platt, que deja claro su título de propiedad sobre la Isla y que poca o ninguna libertad deja a la naciente República. La Enmienda se impone bajo la amenaza de prolongar indefinidamente la ocupación.
El General Leonard Wood, gobernador militar de la Isla durante la ocupación norteamericana (1898-1902): expresó:
“(…) Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión. Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento. No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo (…)”.
Veinticuatro años antes, se firma el Tratado Permanente entre Cuba y los Estados Unidos, el cual se suscribió el 22 de mayo de 1902. En el mismo estaban incluidos los siete primeros apéndices de la Enmienda Platt.
El 2 de octubre de 1903, es aprobado por el Presidente de EE.UU. el Tratado de arrendamiento de bases navales o Carboneras (ratificado por el presidente cubano Estrada Palma). Poco después, el 10 de diciembre de 1903, los Estados Unidos toman posesión, en calidad de arrendamiento, de la bahía de Guantánamo y tierras adyacentes para la creación de la Base Naval que aún ocupan ilegalmente, contra la voluntad del pueblo y el Gobierno de Cuba.
El 27 de diciembre de 1903, 23 años antes, se firma el Tratado de Reciprocidad Comercial entre Cuba y Estados Unidos. Roosevelt, en mensaje al Congreso de EE.UU., expresó: “Insisto en aconsejar el planteamiento de la reciprocidad con Cuba, no solo por favorecer eficacísimamente nuestros intereses, dominar el mercado cubano, e imponer nuestra supremacía en todas las tierras y mares tropicales que se hallan al sur de nosotros…” Este Tratado, calificado por Raúl Roa, el Canciller de la dignidad, como “El tratado del esqueleto”, propició la penetración acelerada del capital financiero norteamericano y comprometió y empeñó el futuro desarrollo de la nación cubana.
El 14 noviembre de 1905, 21 años antes, ciudadanos estadounidenses residentes en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), promueven un movimiento y se declaran “separados de Cuba”, y proclaman su “adhesión a la Unión”. Mr Squiers, ministro norteamericano en La Habana, pide a las autoridades cubanas que abandonen la isla y solicita un cañonero a su país. Declara que el Gobierno cubano debía entregar la isla a Estados Unidos.
Veinte años antes, el 13 de septiembre de 1906, a solicitud del presidente Don Tomás Estrada Palma, Estados Unidos ocupa a Cuba por segunda ocasión. La división de los cubanos, el surgimiento y proliferación de múltiples partidos políticos: Nacional, Liberal, Moderado, Conservador; Autonomista, Constitucional, entre otros; unido a las aspiraciones y ambiciones políticas de Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez, Alfredo Zayas y otros, propiciaron pugnas y contradicciones que se manifestaron en forma violenta. Estrada Palma intentó reelegirse como presidente de la República y tras unas fraudulentas elecciones, provocó la cruenta guerrita, en la que se vieron enrolados un grupo de generales veteranos de la Guerra de Independencia contra el colonialismo español en el siglo XIX.
En 1912, catorce años antes, Estados Unidos interviene por tercera ocasión en Cuba, pretextando “proteger los intereses” de esa nación, ante la rebelión encabezada por el Partido Independiente de Color.
En 1917, nueve años antes, Se produce la cuarta intervención estadounidense para imponer la reelección de Mario García Menocal. Para ello, nuevamente pretextaron la protección de la Base Naval de Guantánamo y la salvaguarda de las propiedades norteamericanas en la Isla.
Seis años antes, en 1920, se produce una nueva intervención estadounidense en los asuntos de la Isla, que duró hasta 1922. Envían al general Enoch H. Crowder, que dispuso la celebración de nuevas elecciones en Cuba, basadas en un código electoral confeccionado por él mismo. Estas elecciones se efectuaron en marzo de 1921.
Todo esto ocurría, y aun Fidel no había nacido; por supuesto, tampoco la Revolución que encabezara ni el socialismo que propugnara.
Así que, por favor, ¿cuáles son las verdaderas intenciones?
Vea además:

Fuentes:

https://elblogdelapolillacubana.wordpress.com/2015/10/30/las-intenciones-de-estadosunidos-con-cuba-no-son-nuevas/
http://martianos.ning.com/profiles/blogs/las-intenciones-de-estados-unidos-con-cuba-no-son-nuevas
Publicado por: David Díaz Ríos
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El Nuevo Herald se presta para imponerles a los cubanos de Miami un falso liderazgo

El Nuevo Herald se presta para imponerles a los cubanos de Miami un falso liderazgo

 

El Nuevo Herald se presta para imponerles a los cubanos de Miami un falso liderazgo
Escrito por  Edmundo García (www.latardesemueve.com / @edmundogarcia65)

El Nuevo Herald de Miami acaba de publicar, firmado por Nora Gámez Torres, un artículo que parece un anuncio político pagado; se titula “Los cubanoamericanos detrás del cambio de política hacia Cuba”.
(http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article41617989.html) En este artículo hay algunas cosas que deseo contestar.
Lo que básicamente hace la periodista, o lo que le pidieron que hiciera, es celebrar al Cuba Study Group de Carlos Saladrigas, al CubaNow de Rick Herrero (pero que en la vida real también dirige Saladrigas) y algunos otros grupos de reciente creación, como si fueran los verdaderos promotores del tipo de política que el presidente Obama ha decidido seguir hacia Cuba, y que ante todo obedece a la evidencia histórica de que la Revolución Cubana  no cedería ni un milímetro de su soberanía, y que cualquier intento de tratarla con presión o por la fuerza sería inútil. 

El Nuevo Herald quiere presentar los hechos como si Carlos Saladrigas y Tomás Bilbao hubieran persuadido al presidente Obama de no repetir la política de George W. Bush, solapando el hecho de que cuando Barack Obama era senador por el estado de Illinois ya criticaba el embargo a Cuba; otro que tenía esa idea en su cabeza era el senador John Kerry, hoy Secretario de Estado. Quizás no lo hicieron desde el principio por motivos electorales, pero lo pensaban y lo dijeron.
Desde que el Cuba Study Group de Carlos Saladrigas dijo que iba a cabildear en serio contra el bloqueo, a que realmente hizo algo de cierto peso, pasó mucho tiempo; siempre esperó a que no hubiera riesgos. Saladrigas se cuidó las espaldas en todo momento. Es cierto que en ocasiones dijo que era mejor levantar el embargo (jamás pronuncia bloqueo); pero, ¿por qué quiere Saladrigas que eso suceda?
Lo confesó en una entrevista a Fernando Ravsberg, cuando este trabajaba para BBC Mundo: porque “la confrontación y el embargo han sido extremadamente útiles para el gobierno cubano” y “ha ayudado al régimen cubano a obtener una legitimidad, que no ha podido obtener por otras formas”. La receta de Saladrigas, tan ilusa como traicionera, es dinamitar el prestigio de la Revolución Cubana, para echarle encima los mercenarios del llamado golpe suave.
Cuando hizo alguna crítica a los extremistas de la derecha de Miami que quieren mantener el inhumano bloqueo a Cuba, enseguida se tapó con una crítica demagógica a la Revolución. Como esa vez en que lanzó la malintencionada consigna de oponerse a los “histéricos” de fuera pero también a los de dentro; ofensa que le contesté en el artículo titulado “Las contradicciones de Carlos Saladrigas”, publicado el 5 de abril del 2012(http://latardesemueve.com/archives/751)

Todo esto debe tenerse en cuenta pues el artículo de Nora Gámez Torres trata de proyectar a Carlos Saladrigas y el Cuba Study Group como el supuesto líder y la organización donde deberían verse reflejados todos los cubanoamericanos que desean una mejor relación con Cuba.
Esto es una falacia y voy a explicar por qué. Desvencijada como anda la Fundación Nacional Cubano Americana, con la nulidad y falta de miras que muestran los congresistas cubanoamericanos del sur de la Florida, con la inoperancia del llamado Consejo por la Libertad de Cuba (CLC) y la carencia de estrategia de las demás organizaciones contrarrevolucionarias, me parece que aprovechar esta situación general para auto proponerse con la ayuda de un medio y de una periodista como la organización representativa de la comunidad cubana es el peor de los oportunismos y una gran mentira; porque detrás de los (insuficientes) cambios de la política hacia Cuba no están los cubanoamericanos que se pasean por los medios, fiestas y eventos promoviéndose a sí mismos; hay cubanoamericanos, es cierto, pero aquellos que constituyen esa mayoría trabajadora y patriótica que no ha dado la espalda a su país, que siguió visitando Cuba en los más difíciles momentos, como en la época de George W. Bush, en que había que ir por terceros países y bajo grandes presiones.
Ellos hicieron una convincente diplomacia informal y demostraron lo impopular y absurdo que era restringir los viajes a Cuba. Esos son los representantes de la comunidad cubana. Somos todos; no un grupo particular de unas pocas personas.
En el artículo de El Nuevo Herald se recogen varias opiniones; entre ellas algunas muy respetuosas como la del profesor Guillermo Grenier, quien reconoce a estos nuevos grupos cierta importancia. Puede ser, pero esto es una lucha de la emigración cubana que tiene 56 años.
Ahora bien, de todos los criterios recogidos en ese artículo de El Nuevo Herald, la opinión más sincera, la que yo más respeto en esta ocasión, y todo el mundo sabe lo que yo pienso de este personaje, es la de Lincoln Díaz-Balart. Como es un viejo truhán de la derecha cubanoamericana, no se deja pasar el artículo pantalla a favor de Saladrigas y el Cuba Study Group, hecho para confundir a la comunidad (porque al gobierno cubano no lo van a poder timar).
Díaz-Balart dice que desde el primer momento las propuestas de Saladrigas eran mercantiles, para hacer dinero, algo que no se respeta en el Congreso, al que entonces Díaz-Balart pertenecía. En su esfuerzo por magnificar la significación de Saladrigas El Nuevo Herald dice que este donó 10 mil dólares para las dos campañas de Obama, una cifra ridícula con la que no se hace política en Estados Unidos.
Díaz-Balart reconoce que sus enemigos, los que siempre se opusieron a su política de sanciones a Cuba, son los que él llama despectivamente “procastristas”; en verdad patriotas vinculados a la Alianza Martiana, Progreso Semanal, La tarde se mueve y otros colectivos que siempre han abogado por el levamiento del embargo y la normalización de relaciones, por patriotismo y justicia.
Publicado por: David Díaz Ríos
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