Lo que trae el paquete

Lo que trae el paquete

 

No cabe dudas que el paquete semanal continúa dando de qué hablar y ha tenido una extraordinaria expansión en apenas dos años.

Soy Cuba, como ha hecho en otras ocasiones, ofrece a sus usuarios y usuarias una reseña de algunas de las opiniones más relevantes vertidas sobre el tema en la blogosfera cubana y algunos medios de prensa digitales

 

Fuente: Tomada de Univision.com

El paquete es una realidad latente. Una de las principales cartas a su favor es la diversidad de información  actualizada que contiene y la forma en que ilustra por dónde va el consumo cultural cubano de hoy, especialmente el de los jóvenes. La carta en contra, dirían algunos, es que crea en los consumidores la ilusión de poder elegir cuando en realidad obtienen materiales ya filtrados y no siempre de la mejor calidad.

Novelas y series extranjeras en transmisión, viejos programas cubanos que de tan gustados vale la pena (re)copiar, shows y espectáculos, filmes, documentales, lo último en materia discográfica y videos musicales, anuncios, publicidad… todo eso y más ofrece este producto que tiene más seguidores que detractores entre la población del país.

A Laura Hernández Serrano, por ejemplo, se lo llevan a su hogar todas las semanas. Es ama de casa y se ha convertido en una de las  interesadas habituales que pasa para su disco duro externo novelas como Tierra de Reyes y Dueños del paraíso, el show de la Belleza Latina, la actualización del antivirus y muñequitos para su hijo.

«Yo paso el día entero trajinando y cuando me dispongo a disfrutar de un tiempo de sosiego casi nunca hay productos audiovisuales interesantes en la programación nacional. Desde que cuento con la posibilidad del paquete disfruto de programas novedosos. Esta es una opción de entretenimiento que no tiene comparación, y le brinda al cliente comodidad y precios asequibles», dice ella, a quien le cobran según la cantidad de gigabytes copiados y el momento de la semana en que se acerque al distribuidor.

Manuel, quien solicitó el anonimato, es una de las personas que se desempeña en el rol de «paquetador», actividad no contemplada entre las aprobadas en Cuba para el ejercicio del trabajo por cuenta propia.

Residente en el municipio de Guanabacoa, el joven ya cuenta con una red de habituales a los que cada siete días les lleva la actualización que recibe a través de otra persona.

Pero ¿dónde está lo polémico del paquete: en el modo de producción, en el de consumo o en la naturaleza de los discursos? ¿Cómo ha reaccionado la institucionalidad en Cuba ante las dinámicas de este producto que se consume cada vez más?

Esas interrogantes han sido centro de atención en diversos espacios así como objeto de debate por varios investigadores e intelectuales cubanos preocupados por el impacto cultural y la gran expansión de esta iniciativa en apenas dos años.

Debate sobre el paquete como parte del IV Concurso y evento teórico de Periodismo audiovisual Ania Pino in Memoriam que se celebró en La Habana entre el 7 y el 9 de noviembre pasado. Foto: Tomada de la Revista Temas

Soy Cuba, como ha hecho en otras ocasiones, ofrece a sus usuarios y usuarias una reseña de algunas de las opiniones más relevantes vertidas sobre el tema en la blogosfera cubana y algunos medios de prensa digitales.

¿Cuestión de contenido?

La periodista Gisselle Morales Rodríguez lo define en su blog Cuba profunda de la siguiente manera: «hay que asumirlo sin complejos, el paquete de la semana es un invento genial».

Se trata de audiovisuales que responden al objetivo principal de  entretenerse de una mayoría a la que no le interesa saber de dónde salen esos materiales ni si se respetan o no los derechos de autor.

El profesor de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte, Gustavo Arcos Fernández-Britto, en un artículo publicado en la revista El Caimán Barbudo, comenta que esos contenidos son ideales para «desconectar» de los dramas cotidianos, una ventana abierta a otras prácticas culturales.

«Son, en definitiva, nuestra Internet, nuestra conexión con el mundo. (…) No se trata de imponer o estigmatizar los nuevos medios, soportes y tecnologías, se trata de entender que las opciones se han multiplicado, que hay nuevas y diferentes formas de consumo, nuevos espectadores y nuevas voces que están emitiendo los discursos culturales» agrega.

Sin embargo en algunos post de la blogosfera, como en Jorgito x Cuba, se expone que se trata de un producto comunicativo que busca enajenar y convertir a las personas en entes vacíos. «Los ejemplos sobran», dice y cuenta como uno de los seriales más seguido es sobre el narcotraficante Pablo Escobar.

«(…)es increíble como la persona se sensibiliza con un hombre que mató “a las dos manos”, que hizo y deshizo en Colombia, al punto que tú no quieres que lo apresen», escribe.

El crítico de cine Juan Antonio García Borrero advierta otro tanto en su bitácora, donde opina que el paquete construye de una manera silenciosa los imaginarios del consumidor. «Este fenómeno, más que satanizarlo hay que estudiarlo con un carácter científico, y luego del diagnóstico de rigor, aprovechar sus fortalezas, que con seguridad las tiene».

Para muchos una posible solución a sus influencias es «un paquete con un concepto más cultural, que no premia la chabacanería ni lo banal, sino que aporta conocimientos, y en lo formal tiene un atractivo muy esencial», que es como definieraen Juventud Rebelde a Mi Mochila Raúl Vantroi Navarro Martínez, director general de los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE).

Se trata de un proyecto al cual una parte de la población reconoce como la contrapartida del surgido por el emprendimiento no estatal aunque no se concibió con ese objetivo, según informa Roxana López Velázquez, ingeniera informática y especialista principal de esta iniciativa de Joven Club.

Ella explica a Soy Cuba que este nuevo producto contiene opciones instructivas y de entretenimiento pero es gratis y los contenidos son suministrados por entidades estatales y no gubernamentales como la  Fundación Ludwig de Cuba (FLC).

Precisamente el presidente de esa entidad, Helmo Hernández, en un artículo publicado en Cubadebate plantea que el paquete necesita una respuesta pero esa no debe ser Mi Mochila.

«¿Qué es lo que ha hecho el paquete?: Demostrarnos las necesidades existentes de la población cubana que tenemos que ser capaces de satisfacer, pero rapidísimo, para ayer por la tarde. No podemos esperar a mañana porque si dejamos ese vacío, alguien lo llena. Y es nuestra responsabilidad, si de verdad somos intelectuales, de ser capaces de llenar ese vacío», sintetiza.

«Se trata de dar muchas alternativas de respuesta a las necesidades contemporáneas de la población cubana. Nosotros tenemos que estar preparados para desempeñar un protagonismo fundamental y ofertarle a la población cubana, lo que creemos que se le debe ofertar» concluye el investigador.

Caricatura de Osval/ Archivo JR

¿Qué dice la institucionalidad cubana?

Varios han sido los criterios sostenidos en torno al paquete semanal. El vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) Omar Olazábal, expuso en una de las sesiones de debate del IV Concurso y evento teórico de Periodismo audiovisual Ania Pino in Memoriam que es muy simplista decir que la culpa es de la televisión. «Sabemos todos los defectos que tenemos, las carencias productivas, las formas de decisión que pueden crear o generar cierto rechazo, pero realmente cualquier persona que tenga un mínimo de cultura digital sabe que quien tiene acceso a Internet puede también bajar sus cosas».

En una de las jornadas del consejo nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, planteó que del paquete lo preocupante son —cita el diario Juventud Rebelde— «los valores, la cultura y los modos de actuación que pueda transmitir. Es verdad que tenemos carencias, pero hace más de dos años en la intranet del Ministerio de Educación Superior están las cien mejores películas de la historia del cine y no es ahí donde más vamos a buscar nuestros contenidos».

El también miembro del Buró Político del Partido insistió: «No es prohibir el tema, es educar para que los jóvenes puedan ser críticos y sepan discernir. Si siempre existiera un nivel de apreciación colectiva y enriquecedora, las personas irían a elegir lo que enaltece, lo culto».

Al referirse a este fenómeno como práctica cultural emergente, en ese mismo espacio Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, manifestó que uno de sus engaños está en que dan la idea de que la persona escoge lo que quiere consumir, pero lo hace a partir de los paradigmas que impone la industria hegemónica del entretenimiento.

«No se trata de satanizar los nuevos consumos culturales de una manera autoritaria —insistió el intelectual—, sino de analizar esas propuestas y tomar una distancia crítica con respecto a ellas».

Vea también

Mi Mochila: Un paquete al estilo de Joven Club

http://www.soycuba.cu/noticia/lo-que-trae-el-paquete

Loraine Bosch Taquechel               loraine@juventudrebelde.cu
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