Yo apuesto por el porvenir

«Yo apuesto por el porvenir»

 

El importante académico y pedagogo está seguro de que la Cuba futura será mejor. A su juicio, la clave de nuestra fortaleza está en la tradición de pensamiento, en la formación del pueblo y en «una juventud capaz de enfrentar todos los retos». Ante el panorama que plantean las relaciones con Estados Unidos, Torres Cuevas sostiene que la victoria depende «no solo de la lucha, sino de la lucha inteligente»

Parte de una honrosa tradición magisterial cubana, Eduardo Torres Cuevas es uno de los ejemplos actuales de conjunción de sabiduría y patriotismo. Foto: Calixto N. Llanes

Eduardo Torres Cuevas es en sí mismo una clase, un hombre que no sabe hablar «a secas» porque, en su caso, el diálogo siempre resulta enseñanza. Su pensamiento, su prédica y hasta su estampa recuerdan a esos grandes pedagogos cubanos que tanto cita, en frecuentes homenajes de continuador. Un atributo acerca sobremanera al académico e historiador a los maestros que le precedieron: la preocupación por Cuba.

Esa fue la llave que nos abrió esta entrevista: «Hablemos de Cuba», le propuso Juventud Rebelde y él, que conserva en su vida y ejecutoria personales el nombre y el apellido de nuestro periódico, accedió al primer intento. «Veré qué puedo responder que sea digno de publicarse en Juventud Rebelde», respondió en una lección de modestia que dio confianza al reportero para someterlo a un largo cuestionario que, sin embargo, se bebió una hora «en un minuto».

Fuimos allá, a la Biblioteca Nacional José Martí, que él dirige desde el año 2007, a proponerle un canje: nuestras preguntas, que pueden ser las de muchos cubanos, por esas  respuestas que articulan mejor quienes rastrean los hilos que enlazan, aquí y ahora mismo, el pasado con el futuro.

Entonces, a la vera de los cerca de dos millones de documentos que atesora nuestra Biblioteca mayor, simplemente conversamos sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos con la mayor naturalidad, como si él no fuera Doctor en Ciencias Históricas, ni Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua, ni Premio Nacional de Historia y de Ciencias Sociales y Humanísticas, ni presidente de la Academia de Historia de Cuba, ni Profesor Titular de prestigiosas universidades… o le buscamos precisamente porque lo es.

—El propio 17 de diciembre, en medio del impacto que provocó la noticia del inicio del proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, usted decía que cambian las reglas del juego, pero no cambia el juego. En general, ¿cuán preparados estamos en Cuba para apreciar las «nuevas reglas», jugar y ganar con ellas?

—Estamos en condiciones de ganar en cualquier juego. Somos veteranos exitosos en el juego político. Lo que sucede ahora fue siempre un programa de un sector liberal norteamericano; es decir, penetrar la Revolución al interior del país para obtener un espacio en el cual, de una forma u otra, incidir en el desarrollo cubano.

«Somos capaces de enfrentar cualquier reto, y lo digo por la formación general del pueblo de Cuba. Hay profundas raíces culturales y profunda conciencia de quiénes y cómo somos. Ahora hay que lidiar en un campo, no de confrontación directa, sino de diálogo, un campo de inteligencia.

«Este país ha formado más de un millón de universitarios y tiene una población educada en retos muy diversos. Por nuestra cultura y raíces tenemos un lenguaje más asequible al grueso de la población que el lenguaje que puede llegar de otras partes, especialmente de Estados Unidos.

«Desde los orígenes de Estados Unidos y de Cuba se creó una relación de influencias mutuas que enriquecieron ambas culturas. En ese sentido, ganaríamos de nuevo un espacio que nos ayudaría también a  entenderlos a ellos, no solo en lo que es positivo para nosotros, sino también en las interioridades, no siempre visibles, críticas de la sociedad norteamericana».

—Barack Obama es un político de amplios recursos retóricos, sin embargo, no reparó en afirmar, apenas dos días después de aquellos anuncios, que se utilizarían «tanto zanahorias como palos» para provocar los cambios que EE.UU. busca en la sociedad, el país y la cultura cubanos. Esas no son buenas palabras en esta tierra. ¿No cabía esperar más cautela en su declaración?

—Bueno, había una vieja teoría con respecto a Estados Unidos, que era el doble uso de la manzana y la cañonera: donde no da resultado la cañonera, lo da la manzana; donde no funciona la manzana, funciona la cañonera. Sin que hayan entrado nunca en Cuba, las cañoneras tienen su expresión en el bloqueo. Ahora viene la manzana, que consiste en una política de lenta introducción de una concepción política.

«No es nuevo. En una época, Franklin Delano Roosevelt utilizó la Política del Buen Vecino; ellos eran “los buenos”. Es el modo más sutil e inteligente de producir cambios desde dentro. Yo no dudo que el cambio de política tiene los mismos objetivos, con un presidente u otro. Hoy puede ser Obama, fue Clinton en un momento, Carter antes… en esa línea, digamos, de “manzanas”.

«Nuestro país está preparado, no solamente por tener a la generación que hizo la Revolución, sino porque hay también otra joven, muy capaz, que ha pasado por lo mejor y por lo peor —como fue el período especial—, que ha vivido una experiencia muy fuerte y cuenta con convicciones a medida que madura. Tenemos una juventud capaz de enfrentar todos los retos en todos los campos.

«Obama no hizo más que decir, de otra forma y más claramente, cuáles son sus objetivos. No se puede olvidar que la meta final siempre va a ser derrocar la Revolución, cambiar el país y volverlo manipulable por parte de ellos».

—Casi 200 años después de aquella tesis en la que a Cuba le «tocaba» hacer de fruta y madurar, llegamos aquí sin caer en el patio del vecino poderoso. ¿Será Estados Unidos el que «maduró»?

—No se puede olvidar que el concepto filosófico más importante para definir su modo de hacer política, que lo diferenció de Europa —por eso hoy dominan Europa—, es el pragmatismo. La política norteamericana siempre será, o tratará de ser, pragmática: mover sus piezas y trazar estrategias de acuerdo con las circunstancias.

«La pregunta a hacerse es cuáles son los intereses de Estados Unidos en América Latina, porque no podemos ver a Cuba excluida del conjunto. Ellos están obligados a cambiar la política si quieren cierta credibilidad. No veo diferencia en el objetivo final, que es la influencia en América Latina, lo que pasa por el ajuste de sus relaciones con la región».

—Obama ha reconocido que la anterior política «no ha funcionado». ¿No ha funcionado para qué? ¿Qué potencial tendría la «nueva política» para sus intereses? Tal pareciera que, hoy mismo, Martí alertara: «plan contra plan».

—Exacto. La declaración no es casual. Ellos tienen sus tanques de pensamiento y sus estudios. Para mí, en estos momentos existe una especie de estudio del fracaso y del porqué del fracaso. Obama no aplica una teoría que no haya sido sostenida por los políticos e intelectuales norteamericanos, lo que pasa es que nunca pudieron contra el lobby del bloqueo. Por eso estos pasos suyos se han tomado como un acto de valentía política.

«Yo creo que él va a convencer y que incluso la ultraderecha norteamericana, y más específicamente la  cubanoamericana, mantendrá sus puntos de vista pero apelará a otros medios. Va a ocurrir una confrontación de otro corte, un forcejeo por influir en la opinión pública cubana y presentar una nueva “cara” de Estados Unidos —no solo para Cuba, sino para toda América Latina— que lo muestre como un país capaz de dialogar y respetar.

«Son políticas. El conflicto con Venezuela tampoco es casual. Por razones históricas, “aflojan” la mano por un lado y “aprietan” por el otro. Ahora a Venezuela le “toca” la mano dura y a nosotros nos toca la “fruta madura”. No cayó nunca en territorio norteamericano, pero eso no quiere decir que renunciaran a esa política. Pueden pensar que el problema fue que se precipitaron y la fruta “todavía” no estaba madura y, por tanto, lo que hay que hacer es darle más tiempo. Quizá crean que echándole ahora ciertos abonos puedan madurarla más rápido».

—Doctor, casi todos aplauden los pasos que se emprenden. Esta noticia ha traído en el mundo mucho entusiasmo, pero la historia nos obliga a mantener en Cuba prevenciones raigales que en otras partes no cuentan. Si aún hay bloqueo, si Guantánamo sigue mutilado, si se estimula la contrarrevolución y hay muchas compensaciones pendientes… ¿Debe menguar nuestra lucha? ¿Qué nos toca hacer ahora?

—Hemos visto el inicio de un proceso. Ni los politólogos ni los historiadores somos futuristas; no es fácil poder decir qué va a pasar y cómo va a pasar, pero hay principios que no tienen discusión: Cuba ha luchado por su soberanía, primero contra los restos del imperio español y después cuando vio nacer a Estados Unidos como imperio.

«Cuando he visto las cosas que han pasado en otras partes, pienso que es muy difícil que ocurran aquí, porque nadie conoce mejor a los norteamericanos que los cubanos, y nadie conoce mejor a los cubanos que los norteamericanos.

«Nuestra fuerza radica en sostener lo que siempre se sostuvo. Cuba lleva dos siglos y medio de elaboración de un pensamiento propio que nos permite entendernos a nosotros mismos pero también nos da bases teóricas permutables permanentemente en el campo de las ciencias, de la política… Contamos con una tradición de pensamiento extraordinaria, igual que la tienen ellos.

«Tenemos que impulsar el conocimiento de nuestro propio pensamiento como expresión de una cultura que nace en la base. Para mí, cultura es el modo de ser y hacer de un pueblo, el modo de pensar, de relacionarse, de decir… En ello radica la fuerza histórica que llevó a que Cuba produjera, en dos siglos, dos hombres extraordinarios, conductores de movimientos que trascendieron el país y que muestran pensamientos universales: Martí y Fidel».

—¿Qué importancia le concede usted, para los tiempos que vienen, a nuestro equilibrio entre apertura y resistencia?

—En Cuba ocurrió una interrelación de culturas y, por tanto, tenemos una cultura muy abierta que, de por sí, es universal y tiene sus elementos en grandes pensadores desde Félix Varela hasta los actuales. Hay un pensamiento muy profundo sobre nosotros mismos; ahora, hay que llevarlo a la memoria de los jóvenes. Un libro de Fernando Ortiz no tiene que ser popular, pero hay que escribir a partir de ese conocimiento para todos los públicos. Esa es la función del periodista, del escritor… al margen de que hay que elaborar nuevas ideas para el presente.

«No se puede temer la apertura porque vienen los tiempos de un mundo interrelacionado. Yo veo la apertura mucho más allá del campo político, la veo en lo cultural y lo humano. Y tenemos que saber dónde están los puntos de resistencia: la defensa de nuestras tradiciones, de nuestros procesos sociales y de lo que una Revolución esencialmente ética y humana dio a nuestro pueblo. Esos son los elementos a defender a toda costa porque es lo que nos ha hecho un pueblo diferente; ni mejor ni peor, diferente, porque fuimos educados en una tradición de agudo sentido humanista.

«En El socialismo y el hombre en Cuba, el Che escribe: “A riesgo de parecer ridículo, la Revolución es una obra de infinito amor”. Martí también lo decía cuando nos valoraba como nación y afirmaba: “Patria es unión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”. No podemos matar las esperanzas, debemos hacerlas crecer.

«El mundo que se nos abre nos ofrece absolutamente más posibilidades; ahora, hay que tener claro qué no puede perderse: nuestra identidad, nuestra independencia y soberanía. Yo estoy seguro de que la Cuba futura será mejor que cualquier otra anterior».

—A menudo tapadas por los conflictos, hay cercanías entre Cuba y Estados Unidos. Usted ha explicado, por ejemplo, la ayuda económica y humana de Cuba a la independencia de las Trece Colonias. Son conocidas la admiración de Martí por la pujanza de aquel pueblo y las simpatías cubanas hacia los luchadores por los derechos civiles en Estados Unidos, país donde los Cinco hallaron grandes amigos. ¿Qué símbolos históricos ve como potencial para querernos como pueblos?

—Yo creo que la ruptura de relaciones, el bloqueo, etcétera, nos hicieron daño a nosotros, pero también a ellos, entre otras cosas porque siempre hubo una relación pueblo a pueblo esencialmente sana. No pensemos en el marine ni en aquellas imágenes que representaban al imperio; pensemos en el pueblo norteamericano que ha luchado por los derechos sociales de las minorías, pensemos en la gente sensible a las buenas causas, que baila nuestra música y nos hace bailar con la suya, pensemos lo lindo que puede surgir de una relación que siempre existió.

«¿Cuántos norteamericanos no vinieron, se casaron, hicieron un hogar y se quedaron aquí? Está el caso famoso de Hemingway, que escogió su Cojímar, más que “la gran Habana”, para vivir en este aire y este sol nuestros.

«Hace poco le releía a Guy Pérez-Cisneros las cosas que el cubano medio, por tenerlas, no aprecia: ese aire, ese sol, esa coloración, ese brillo de Cuba se hacen visibles hasta cuando miras otros cielos. De ahí nace la gran nostalgia. La nostalgia cubana siempre es extraordinariamente fuerte; nadie olvida su “parte cubana”, aunque haya vivido en el desastre total. Hasta ese desastre deja añoranza porque es todo un ambiente.

«Podemos acercarnos pueblo a pueblo, ventajosamente para nosotros. Yo no veo la apertura como peligro, pero hay que trabajar muy fuerte para que la gente sepa quién es y qué defiende. Por ahí hay banderas de todo tipo y la cubana aparece por todas partes, a pesar de que la Ley establece que no debe usarse en determinadas cosas. Es la respuesta más espontánea. Mi hijo trae orgulloso, en el cuello, una bandera cubana hecha de cuentas.

«Siempre recuerdo una frase de Antonio Gramsci. Cuando todos estaban seguros de que el socialismo era inevitable, él aclaraba: “No, lo único predecible es la lucha”. Las leyes pueden estar ahí, pero si los hombres no luchan… Nuestra experiencia de pueblo nos dice que la victoria depende no solo de la lucha, sino de la lucha inteligente».

Dos mujeres, Roberta Jacobson y Josefina Vidal, jefas de las delegaciones de Estados Unidos y de Cuba, respectivamente, a las rondas de conversaciones, mostraron al mundo el potencial del diálogo bilateral.

—¿Cómo habrán de enfrentar, los historiadores respetables de Cuba y de Estados Unidos, la compleja misión de acercarse a la verdad común de los actos bilaterales, actuales y pasados, que se supone es la historia verdadera?

—Mira, acabo de publicar un libro del historiador norteamericano Markus Rediker titulado El Barco de Esclavos. Una historia humana. Él utilizó una fuente que aquí no teníamos. En cuanto vi su libro, le pregunté: “¿Me autorizas a publicarlo?”, y con toda generosidad me dijo que sí. Le advertí que no podía pagarle y me respondió que no importaba: él se pagaría hasta el pasaje para venir a la presentación en La Habana.

«Para la historia de Cuba hay importantes fuentes en Estados Unidos que no tenemos nosotros, y en Cuba hay importantes fuentes para la historia de estas relaciones, que ellos no tienen. Siempre habrá discrepancias e intencionalidades —porque la ingenuidad no funciona aquí y todo especialista tiene sus “pre-juicios”—, pero también habrá puntos de contacto. En el debate nos enriquecemos.

«Necesitamos mucho de los métodos que la ciencia norteamericana ha dado. Por otro lado, creo en la academia cubana y en la calidad tremenda que tienen mis colegas, no solo los establecidos, sino también los que surgen.

«Ya llevo 45 años en la Universidad de La Habana como profesor y te puedo afirmar que en cada grupo que llega hay personas brillantes. La capacidad de análisis de un grupo de jóvenes que van a constituir nuestra vanguardia inmediata es excelente. El intercambio académico nunca va a ser negativo porque, además, ninguna de las partes está interesada en que lo sea».

—Doctor, con los actuales componentes históricos, ¿qué es lo que espera, en su desarrollo, comprensión cabal y crecimiento, a ese proceso muy estudiado por usted que es la cubanidad? ¿Está más retada hoy la cubanidad?

—La cubanidad es un ente vivo y, como tal, permuta de elementos constantemente, lo que no permuta es su esencia. Con sus esencias, cada época le da nuevos signos y la hace crecer, perfeccionarse, adquirir nuevos elementos.

«Es como el árbol. Siempre comento que cultura viene de cultivo, y cultivo quiere decir arar el terreno, sembrar la semilla. Hay gente que dice: “la raíz”; no, no es la raíz. “La semilla”; no, no es la semilla. La clave del fruto es el terreno. Según cómo ares, cuides la semilla, siembres… nacerán raíces fuertes. Claro, hay que escoger buena semilla.

«La cubanidad ha sido eso. Hemos tenido cultivadores extraordinarios, desde Félix Varela a José Martí, Fernando Ortiz y Fidel, en momentos diferentes de un terreno. A partir del concepto de que cubanidad es la cualidad de lo cubano y de ese ajiaco que definía don Fernando, hay que entender que el sabor siempre se puede enriquecer. Para el ajiaco no hay la fórmula única de una época: da la posibilidad de agregar cosas. Es que la cubanidad, como organismo vivo, será lo que seamos capaces de hacer con ella. Pero hay que saber también qué cosa, en la raíz de lo cubano, pudiera marchitar el fruto o derribar el árbol.

«José Antonio Saco decía: “Cuba siempre existirá, pero yo quiero una Cuba cubana y no anglosajona”. Que venga todo lo bueno que podamos incorporar, pero que la raíz y el terreno sean cubanos.

«Se debate mucho sobre la patria. Patria es el femenino, en latín, de patrius, que significa “padre”; por tanto, patria es la “madre”. Nosotros somos hijos de la madre patria. En inglés no tienen esa palabra sino motherland, “tierra madre”, y los bolivianos hablan de la Pachamama. La Patria es nuestra Pachamama. No se puede olvidar que la Patria es la madre que nos crió y nos dio todos los hermanos que forman la gran familia cubana».

—Hay en Cuba disímiles maneras de interpretar la situación actual. No faltan quienes temen; sin embargo, se avanza en un acercamiento buscado por las dos partes y no hay —haciendo una abstracción de «equivalencias»— cese del Partido Revolucionario Cubano ni cierre del periódico Patria, no se desactiva el Ejército Libertador de ahora ni entra en vigor ninguna Enmienda Platt; por el contrario, luchamos contra ese rezago suyo que es la base naval de Guantánamo. Somos más fuertes, pero hay riesgos… ¿A qué apostar, a la confianza o al peligro?

—Yo no lo veo contradictorio. ¿Confianza en el modo en que Estados Unidos se va a relacionar con nosotros, o en el modo en que nosotros seamos capaces de abordar con inteligencia la nueva situación? Tengo confianza absoluta en nuestras condiciones para abordar esta época.

«Por otro lado, sería ingenuo no estar conscientes de los peligros, porque no son pocos y porque nuestros recursos son desbalanceados frente a los de ellos. Los peligros son reales, latentes, y hay un viejo dicho que dice que, en política, la ingenuidad es un pecado. Ser ingenuo sobre lo que pueden hacer los sectores de Estados Unidos opuestos a Cuba sería un pecado parricida.

«Tenemos que ser optimistas porque las posibilidades que se abren son mucho más favorables para el desarrollo. Ahí está el “juego”: hay peligro y hay que tener confianza en nosotros mismos.

«¿Temor a estas alturas? En los años 1940 y 1950 del siglo pasado hubo mucho debate sobre la influencia de Estados Unidos en Cuba y, sin embargo, se produjo una Revolución cuyas bases siguieron un profundo proyecto de defensa de los valores nacionales, enraizado en la justicia. Tenemos que tener confianza en nosotros y conciencia de los peligros. ¿A qué apostar? Yo apuesto por el porvenir».

Enrique Milanés León

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2015-02-28/yo-apuesto-por-el-porvenir/

https://dialogardialogar.wordpress.com/2015/03/02/yo-apuesto-por-el-porvenir/

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La crisis mediática, una mirada histórica

La crisis mediática, una mirada histórica

Reseña de “Historia y Comunicación Social”, de Manuel Vázquez Montalbán

Enric Llopis / Rebelión

 Reseña de “Historia y Comunicación Social”, de Manuel Vázquez Montalbán

El cierre de medios informativos, la caída de los ingresos publicitarios, el desempleo en la profesión periodística, la irrupción de Internet y las redes sociales, los procesos de fusión y concentración dirigidos por grandes corporaciones, la decisiva participación del sector financiero, la confusión entre medios públicos, estatales y de partido, el periodista como “hombre-orquesta” capaz de realizar múltiples funciones a precio de saldo, la oportunidad de crear nuevas cabeceras más democráticas, la banalización de las tertulias… Son motivos que dan lugar actualmente a una pluralidad de artículos, libros e investigaciones sobre un fenómeno relativamente nuevo.

Pero la pausa y el retorno a los “clásicos” permite constatar cómo, salvadas las distancias espacio-temporales y los muchos matices, las fronteras entre lo “viejo” y lo “nuevo” son más vidriosas de lo que parece. Es una de las grandes enseñanzas de la Historia, esa vieja maestra.

En 1980 el escritor y periodista Manuel Vázquez Montalbán escribió un excelente y documentado ensayo, “Historia y Comunicación Social” (Alianza), antiguamente de lectura obligatoria en las facultades de Ciencias de la Información. Como señala el autor en el prólogo, la elección de la conjunción “y” en lugar de la preposición “de” no es baladí. “Era quimérico plantearme una Historia de la Comunicación, habida cuenta de la carencia de investigación básica que hiciera posible tamaña fantasía (…)”. Además, “salgo al paso así de la posible conciencia agredida de los científicos de la una y la otra”, advierte con el sarcasmo habitual.

El libro permite, es uno de sus méritos, diferentes lecturas. La más “natural”, adentrarse en la evolución de los procesos comunicativos desde la antigüedad, siempre desde una perspectiva marxista, que es a lo que el autor dedica las 262 páginas del ensayo. Pero también es posible extraer lecciones para el presente, a partir de la constatación de fenómenos que, si no se repiten, sí que tomada la distancia adecuada presentan notables similitudes. Por ejemplo en cuanto a la propaganda, Vázquez Montalbán presenta a Pisístrato (tirano griego del siglo VI a.C.) como “el antecedente más remoto del doctor Goebbels”. Por numerosas razones: la denuncia pública del “enemigo”, las falsificaciones literarias (es el caso de “La Odisea”) al servicio de la verdad oficial, la constitución de una suerte de ministerio ideológico-religioso, o la idea de alejar a los intelectuales críticos de la polis. Pisístrato no era, por lo demás, demasiado diferente del “demócrata” Pericles, quien “jamás cesó de ensayar técnicas de persuasión de la conciencia pública”.

Poco cambian las cosas en Roma. El autor de “Historia y Comunicación Social” señala la propaganda “nacional” y de “integración” en Cicerón, “destinada a trascender las oposiciones sociales”. En la época imperial, gracias a “La Eneida” de Virgilio, Octavio Augusto mataba varios pájaros de un sólo disparo: “encontraba antepasados de alcurnia, humillaba al antagonista histórico crónico (Cartago) y legitimaba el origen de Roma”. Hay técnicas de propaganda oficial que se remontan a la Grecia clásica y que siguen un hilo conductor, rastreable y verificable, a lo largo de la historia. En la primera mitad del siglo XVII las Gacetas oficiales se abren camino en Europa, con el gran ejemplo de “La Gaceta de Francia” (1631), de Renaudot, auspiciada por Richelieu. Es la comunicación estatal y centralizada, vinculada a los intereses de las monarquías absolutas, y que viene acompañada por la creación de imprentas reales.

El libro de Vázquez Montalbán también permite espigar datos de un fenómeno muy habitual: el desprecio al periodista y la crítica elitista a los profesionales de la información. “Mienten por dos escudos al mes”, afirma Voltaire. Según Diderot, “todos estos papeles son el pasto de los ignorantes”. Sin embargo, a pesar de las siete ediciones y los 40.000 suscriptores de la Enciclopedia, “su impacto cuantitativo fue menor que el logrado por la batalla del panfleto”, asegura Vázquez Montalbán. Debates de estas características son hoy frecuentes, entre partidarios de una prensa de análisis, datos, contexto y textos prolijos y, por otro lado, quienes prefieren un periodismo, siempre desde una perspectiva crítica, más directo, sencillo y que alcance al gran público. En otro “clásico”, en este caso del historiador Albert Soboul, “Las Clases Sociales en la Revolución Francesa”, se sostiene que el influjo de Rousseau y “El contrato social” en las clases populares obedece a la divulgación y banalización que hacen de su pensamiento la literatura y los periódicos populares, a pesar de que el filósofo ginebrino los despreciaba.

Son los debates de hoy y de siempre. Los problemas que se repiten y que la Historia plantea y replantea de diferentes modos pero con la misma esencia. En los años previos y durante la Revolución Francesa no existían las redes sociales, pero sí las calles y las plazas, en las que pululaban los almanaques informativos y los cancioneros, himnos, panfletos, hojas volantes, lecturas en voz alta, mítines, asambleas, clubes y prensa. El autor de “Historia y Comunicación Social” pone el ejemplo de Marat (“L’Ami du Peuple” o “Journal de la Révolution Française”), además de “gigantes de la comunicación popular” como Herbert (“Le Père Duchesne”) y Babeuf con el “Tribune du Peuple”, “tal vez el primer periódico socialista de la historia”. No existía twitter, pero entre 1789 y 1792 aparecieron 1.100 publicaciones periódicas.

Ciertamente, Internet está en la base de escenarios comunicativos nuevos. Pero, como señala el escritor marxista en la página 159 del libro, a lo largo del siglo XIX se calculan no menos de 30 hitos tecnológicos “capitales” para la comunicación de masas. En 1876 Mergenthaler inicia sus primeras experiencias con la linotipia, el segundo gran hito para la impresión después que Gutenberg inventara el tipo móvil. Habría que analizar si estos avances en la técnica fueron tan importantes para los coetáneos como Internet para el ciudadano del siglo XXI. No menos “rompedora” fue la ocurrencia de Emile Girardin, publicista y fundador del periódico “La Presse” (1836): introducir anuncios publicitarios con el fin de abaratar el precio del diario y de ese modo superar a la competencia.

Está claro que antes de 1830 tampoco existía lo que hoy se conoce como prensa “alternativa”, pero sí “catacumbas obreras”, afirma Manuel Vázquez Montalbán, “donde se practicaba la comunicación de clase mediante la reunión y el intercambio oral de información. Estas primitivas sociedades secretas obreras, a medio camino entre el club revolucionario y la sociedad de conspiradores, desarrollaron una gran actividad en el campo de la comunicación social a través de cursos de culturización de la clase obrera, de publicaciones clandestinas o semiclandestinas de heroica gestión, del lanzamiento de una literatura revolucionaria de consumo popular, de manifestaciones callejeras que eran en sí una denuncia del estatuto comunicacional impuesto por la burguesía (…)”.

Puede que las novedades no lo sean tanto si se adopta una perspectiva histórica y quien habla se sitúa en diferentes contextos. Así, en la (primera) posguerra mundial, los periódicos sensacionalistas, los “tabloides” y el predominio de la fotografía, ¿no “impactaron” de pleno en las audiencias? Ya en la década de los 20 (del pasado siglo), subraya Vázquez Montalbán, “se consolidan las grandes cadenas norteamericanas, se acentúa el ritmo de concentración del periodismo británico y la prensa sensacionalista forcejea en Francia con la prensa de opinión”. ¿Son tan nuevos los procesos de concentración y, además, son tan exclusivos de las empresas comunicativas?

La industria de la Radio en Estados Unidos nace a partir de un conglomerado integrado por American Telephone & Telegraph, Westinghouse y Standard Electric. Hay asimismo momentos muy señalados en la historia de la concentración mediática, por ejemplo, la fusión de la International News Service y la United Press en 1955, o la absorción por parte de Thompson de los periódicos ingleses más relevantes. O el ejemplo del cine, “que ayudaba a monopolizar la imagen de Occidente en la imagen de los mismísimos Estados Unidos”. Clichés, estilos de vida, “enemigos” políticos, sociales y geopolíticos… se difunden a través de la pantalla. Y rostros que encarnan héroes de su tiempo. Hoy no son Buster Keaton, Mary Pickford, Tom Mix o Greta Garbo, pero sí otros que asumen un rol similar.

Por otro lado, la caracterización de la propaganda política que el intelectual francés Jean-Marie Domenach describe en un ensayo de 1950, sirve para el nazismo pero también para muchos de los discursos político-mediáticos que hoy asoman. Los dos primeros puntos, recogidos por Vázquez Montalbán, resultan hoy de lo más cotidiano: “La regla de simplificación y del enemigo común -consigna, eslogan delimitación de un enemigo fácilmente reconocible” o “la regla de la exageración y de la desfiguración -el matiz o la variable son pasos perdidos, la conciencia receptora se queda con los bocados más gruesos”. ¿Qué primer ministro, jefe de estado o tertuliano habitual no hace uso de estas estrategias en los países “democráticos”?.

Hay quien se refiere en el presente a la “sociedad de la información” (sin ocultar matices benignos a esa caracterización), pero el autor del ensayo cita un estudio de Francis Balle en la que califica de “expansión brutal” el desarrollo de la prensa escrita entre 1900 y 1930, el cine entre 1910 y 1940, la radio entre 1925 y 1935 y la televisión, entre 1945 y 1955 en Estados Unidos y durante la década siguiente en Europa. Otra cuestión es el contenido y la perspectiva ideológica. En muchas ocasiones se intenta “salvar” a medios en manos de empresas capitalistas, pero que por razones de mercado o de intereses diversos, se apuntan a causas “progresistas”. O se distinguen matices editoriales entre los medios para referirse a una pluralidad informativa.

Pero como advirtió Upton Sinclair (1878-1968): “Déjeseme explicar que comprendo perfectamente la diferencia entre los diarios capitalistas. Algunos son deshonestos; unos son capitalistas y otros más capitalistas. Pero por grandes que sean las diferencias entre ellos y por hábilmente que se pretenda hacerlas aparecer, no hay uno solo que no sirva a intereses creados, que no tenga un objetivo capitalista (…)”.

Casi en las páginas finales del ensayo, Manuel Vázquez Montalbán anticipa otro problema, que desarrolla en otro de sus libros, “Las noticias y la información” (Salvat), y que hoy cobra absoluta vigencia. “No es un azar que el control de Intelstat o sistema mundial de comunicación espacial, esté en manos del gran gendarme del sistema capitalista: los Estados Unidos. Se está creando la infraestructura tecnológica de un control de la conciencia del mundo desde el espacio; un control que de conseguirse sería menos contestable de lo que han sido los medios terrestres”. El Gran Hermano.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193935

http://www.ventanapolitica.cu/articulo/la-crisis-mediatica-una-mirada-historica

http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/enero15/05/03.htm

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Berta Soler, al Parlamento Europeo en medio de un guirigay

Berta Soler, al Parlamento Europeo en medio de un guirigay 

 

Norelys Morales Aguilera.– ¿Y a qué va la señora Soler a Bruselas, la sede del Parlamento? La agencia Efe que ha dado la primicia este domingo no lo dice, no se lo preguntó, aunque ya es replicado el anuncio por los actores mediáticos que tienen órdenes de mantener a estos personajes visibles.

Siguiendo a la Agencia, Soler anunció su viaje durante una reunión con 70 integrantes en medio del cisma del grupúsculo que la han obligado a efectuar un “referendo revocatorio” en fecha por determinar por sus managers, para determinar su permanencia en el cargo, acusada de autoritarismo, violencia y corrupción.

Lo más curioso es que Soler se defiende diciendo que es el gobierno cubano el responsable de las pugnas que la ha llevado a lanzar un ¡”referendo revocatorio”! para el grupúsculo, que todos saben en Cuba que es por dinero y otros beneficios, provistos por la mafia miamense terrorista y por los diplomáticos norteamericanos que crearon y han sufragado la cofradía, de modo socarrón y oportunista.

Sin embargo, otros afines a las triquiñuelas y embustes de la “disidencia” cubana, como Guillermo Fariñas y Antonio González Rodiles llamaron a terminar “las polémicas”, resolverlas “a puertas cerradas”, ser “éticos” y seguir “cohesionados”, lo que confirma lo que anima a las “damas”.
La verdad verdadera la saben los llamados “disidentes” y andan aterrorizados porque cada vez menos en Cuba les creen y repudian sus posturas. La verdad más profunda la sabe el cubano de a pie: son unas vividoras ellas y los otros también.

Van a decir estas personas y sus pagadores de Miami que defienden al pueblo de Cuba cuando apoyan el bloqueo de Estados Unidos y están opuestos al restablecimiento de las relaciones para una convivencia civilizada, que aleje a ambos países de la confrontación.

El hecho ahora es que que Soler es invitada del Parlamento Europeo, “prestigiosa” entidad incapaz de resolver o condolerse por sus representados, se ocupa de una señora con un repertorio argumental agotado. Tres perlas del 2013, que no requieren comentario:

“Estamos buscando que el gobierno cubano se asfixie.”
“El embargo es un pretexto”
“La Cuba de Batista fue una “joya de oro”.

Sobre la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba la señora Soler contestó a El Nuevo Herald recientemente:

“Siempre hemos aplaudido al gobierno de los Estados Unidos, que ha estado a favor de ayudar al pueblo de Cuba.”
“Estamos preocupados porque el gobierno de Cuba es muy hábil, y con esta campaña de enviar a cientos de médicos a África, a combatir el virus mortal del ébola, está tratando de politizar y ganar simpatía”.
“El gobierno norteamericano debe tener mucho cuidado con esta normalización pues el gobierno cubano lo que está buscando es crédito de Estados Unidos y la Unión Europea”.Y si lo obtienen, añadió, irá contra las voces que aquí defienden a “los derechos humanos”.

Vista la ejecutoria del Parlamento Europeo, y que aún sostienen la llamada “posición común” que impuso Estados Unidos a Europa de la mano del incalificable José María Aznar, se entiende la invitación que ha hecho a la “defensora de los derechos humanos”.

Lo que allí dirá Soler lo tiene el lector en su pobre e insostenible repertorio argumental y en la permanente campaña contra Cuba de los medios de la derecha que campean por su respeto en la Europa vieja, que calca y copia el neoliberalismo devastador para sus ciudadanos.

¡Demócratas de la hipocresía!. 

http://islamiacu.blogspot.com/2015/03/berta-soler-al-parlamento-europeo-en.html

 

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Espionaje de EE.UU: El cuento de nunca acabar

Espionaje de EE.UU: El cuento de nunca acabar

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Cuando aún está fresco en la memoria el escándalo por el espionaje masivo contra ciudadanos, instituciones y hasta dignatarios europeos, el tema vuelve a la palestra al revelarse ahora que otros objetivos estuvieron en la mira de los servicios de inteligencia estadounidenses.

El nuevo blanco de los ataques es la compañía holandesa Gemalto, primera de su tipo en el mundo en la fabricación de tarjetas SIM (Subscriber Identity Module), en español Módulo de Identificación de Abonados, usada en teléfonos celulares y módems.

Para dar una idea de la magnitud de lo que esto significa baste señalar que la firma produce cerca de dos mil millones de estos dispositivos al año para 450 empresas de telecomunicaciones, entre ellas T-Mobile, Vodafone, Orange, Verizon y Sprint.

Gemalto trabaja, además, con unas tres mil instituciones financieras porque elabora chips para tarjetas de crédito.

De acuerdo con documentos filtrados recientemente por Edward Snowden, ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), las inteligencias estadounidense y británica lograron apropiarse de las claves de la compañía, lo cual les abrió las puertas a los celulares de medio mundo.

La NSA y el Cuartel General de Comunicaciones del gobierno de Gran Bretaña (GCHQ) obtuvieron las llaves al acceder a los servidores centrales de Gemalto, valiéndose de información privada de algunos ingenieros, fabricantes de tarjetas y proveedores.

De esta manera pudieron espiar las llamadas, mensajes y correos electrónicos de una persona o empresa sin necesidad de pasar por una operadora o de obtener una orden judicial y, lo más alarmante, sin dejar ningún tipo de rastro.

“Es imposible saber cuántos códigos robaron la NSA y el GCHQ, pero si nos basamos en hipótesis modestas, el número es impresionante”, afirmó el sitio digital The Intercept, que filtró la información.

The Intercept asegura que el ataque contra la compañía holandesa se llevó a cabo entre 2010 y 2011 y en ese momento la NSA tenía capacidad para tratar entre 12 y 22 millones de códigos por segundo.

Una investigación realizada por la dirección de Gemalto confirmó los sofisticados intentos de ataques informáticos contra sus tarjetas SIM en ese período.

“Tenemos pruebas razonables para creer que probablemente se deben a una operación de la NSA y la GCHQ”, aseguró la firma, que culpó directamente a las agencias de inteligencia y seguridad de EE.UU. y Reino Unido.

La compañía, sin embargo, aseguró que los atacantes sólo lograron acceder a la red de comunicación de sus oficinas, pero no romper la seguridad de las tarjetas SIM, como asegura The Intercept.

Este tema es muy sensible en Europa después del destape del escándalo por el espionaje masivo de los servicios de inteligencia norteamericanos contra países aliados.

La tormenta estalló en 2013, cuando el ex técnico de la NSA Edward Snowden reveló al diario británico The Guardian documentos sobre el espionaje de esa agencia a millones de personas en el llamado Viejo Continente, e incluso, a las propias instituciones.

Esa fue la punta del iceberg, pero a partir de ahí se conoció que la inteligencia estadounidense podía penetrar a las computadoras de la propia Unión Europea (UE), con lo cual tuvo acceso a documentos secretos y correos confidenciales.

El caso fue mucho más allá y llegó hasta la misión de la UE en Nueva York y 38 embajadas en Estados Unidos de países como Francia, Italia, Grecia y naciones del Medio Oriente.

Pero la gota que colmó la copa fueron las revelaciones de que Washington espió también el teléfono de la canciller federal alemana, Ángela Merkel.

“El espionaje entre amigos y aliados no es aceptable en absoluto”, dijo Merkel poco después de conocer que la NSA controlaba sus conversaciones.

Llamadas a consultas a embajadores, inclusión del tema en el menú de las cumbres europeas y hasta visita de funcionarios y europarlamentarios a Washington fue la reacción del otro lado del Atlántico.

Hubo protestas de dirigentes políticos, las más airadas pedían incluso suprimir acuerdos y hasta las conversaciones sobre el llamado Tratado Trasatlántico, pero nada de eso ocurrió.

Y mientras tanto siguen las filtraciones de un escándalo que todo el mundo conoce cómo empezó, pero aún no se sabe cómo, ni cuándo terminará, lo que en el lenguaje popular bien puede identificarse como el cuento de nunca acabar.

Por Carmen Esquivel*

*Editora Jefe de Redacciones Políticas de Prensa Latina.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=3579811&Itemid=1

http://www.argenpress.info/2015/03/espionaje-de-estados-unidos-el-cuento.html

 

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La información digital generada en esta era será inaccesible para las generaciones futuras

La información digital generada en esta era será inaccesible para las generaciones futuras

 

Foto: Google

En las pocas décadas que la humanidad lleva inmersa en la era digital ha creado datos como para llenar la memoria de tantos iPad que, apilados, casi llegarían a la Luna.

El ritmo de creación de información es tal que, según un estudio de la corporación EMC y la consultora IDC, se dobla cada dos años. Para antes de que acabe la década, habrá 44 zettabytes de datos (un ZB es igual a un billón de gigabytes) y el montón de tabletas habrá ido y vuelto al satélite más de tres veces.

Lo paradójico es que buena parte de esa información se perderá para las generaciones futuras.

El vicepresidente de Google y uno de los padres de internet, Vinton Cerf, alertaba en una conferencia de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia hace unos días del peligro de que lo creado por esta generación no deje apenas rastro. En la creencia de su eternidad, el homo digitalis ya no imprime fotos, las guarda en formato digital, no escribe cartas, sino que envía email, no almacena discos, sube las canciones a la nube. Una creciente parte de su vida se desarrolla en la red: juega en línea, publica selfies en Facebook y comparte sus pasiones en tuits. Pero lo digital no es tan eterno.

El deterioro de los soportes donde se almacena la información, la desaparición de los programas para interpretarla o las limitaciones impuestas por el copyright harán que, para los humanos del futuro, sea inaccesible. De hecho, ni siquiera habrá que esperar a que los arqueólogos del futuro descubran que, como decía Cerf al Financial Times, los comienzos del siglo XXI son “un agujero negro de información”. Los primeros efectos de lo que los anglosajones llaman era digital oscura ya se están notando.

El caso de los disquetes ejemplifica el problema planteado por el vicepresidente de Google en toda su complejidad. Fueron el sistema de almacenamiento básico en los años 80. En ellos cabían tanto las fotos familiares como el trabajo hecho para la clase o los documentos del trabajo. La mayor parte de toda esa información ya se ha perdido. Y si aún queda algún disquete, es cuando empiezan de verdad los problemas: Habrá que encontrar una disquetera que lo lea, rezar para que los datos no se hayan corrompido por el paso del tiempo para que, probablemente, descubrir que el programa para abrir el archivo hace años que no existe.

Los disquetes de los 80 ejemplifican la complejidad y los riesgos reales de la pérdida de información

“Conservo viejos disquetes de 3,5 pulgadas que alojan archivos de texto escritos con un programa que ya no existe y que funcionaba con un Macintosh de 1986″, dice el consultor tecnológico Terry Kuny. Este archivista digital canadiense fue uno de los primeros en hablar de este tiempo como una posible edad digital oscura hace ya casi 20 años. “¿Qué opciones tengo de que yo, o cualquiera, pueda acceder a esos datos hoy? Incluso si consigo una vieja disquetera, conseguir el sistema operativo y los programas no sería nada fácil en la actualidad. Y si uno no está para decirle a quien lo intente qué hay en esos discos y en qué formato está, el problema ya sería enorme”, añade.

En 1997, cuando la actual era digital apenas comenzaba, cuando los ordenadores personales solo estaban al alcance de los más pudientes e internet era para una casta, cuando aún no existía Google y mucho menos Facebook o Twitter, y Microsoft dominaba el mundo con su Windows 95, Kuny, entonces asesor de la Biblioteca Nacional de Canadá dio una conferencia para la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas. Su título era premonitorio: ¿Una era digital oscura? Retos para la conservación de la información electrónica. La visión de Kuny, como la actual de Cerf, está más vigente que nunca.

“No creo que exista un riesgo de que la información de nuestro tiempo vaya a quedar inaccesible, creo que es una certeza. Ya está pasando, cada día, en todo tipo de organización, para todas las clases de datos”, afirma Kuny. De hecho, cree que todo lo relacionado con la conservación digital está yendo a peor.  “Hay mucha más información nacida digital que antes y apenas hay unas pocas instituciones públicas o privadas que estén activamente implicadas en lidiar con este problema”.

Enemigos de la memoria digital

El primer reto tiene que ver con la física. Cualquiera con una edad que haya intentado ver la cinta VHS con el vídeo de su boda sabe del deterioro de los soportes donde se almacenan los datos. La grabación magnética de la información ha sido la dominante en las primeras décadas de la era digital. Aún hoy, los discos duros guardan los datos jugando con la polaridad de las partículas y, por esas cosas del magnetismo, los datos acaban por perderse.

Si le pasó a la NASA, ¿por qué no iba a pasar con el vídeo de la boda? La agencia espacial estadounidense vio como buena parte de las imágenes tomadas por las sondas de la Misión Viking enviadas a Marte en los años 70 eran irrecuperables. Aunque la NASA transfirió los datos desde las cintas magnéticas originales a soportes ópticos, hasta el 20% del material no se pudo recuperar. El caso de las sondas Viking ilustra otro de los peligros de que este tiempo se convierta en una edad digital oscura. El 80% de la información enviada desde Marte se pudo salvar, pero se guardó en un formato y con unos programas que ya no existen. Solo hace un par de años, una empresa canadiense pudo volver a extraer las imágenes. Hay formatos que parecen que van a durar toda la vida y después de ella. Es el caso de las imágenes guardadas en formato JPEG o la música en mp3. Pero ¿y si aparece un nuevo formato mejor y los anteriores caen en desuso?

Solo en 2014 la industria ha cerrado los servidores para jugar en línea a 65 juegos

Y es que confiar la preservación de los datos a la buena fe de las compañías que los crean tiene sus peligros. Como denunció el mes pasado la Fundación Fronteras Electrónicas (EFF, por sus siglas en inglés) gigantes de los juegos como Electronic Arts cierran los servidores para jugar en línea con sus títulos en apenas un año y medio si el juego no ha tenido el éxito que esperaban. Solo en 2014, la industria abandonó 65 juegos. Pero, al mismo tiempo, las leyes de copyright impiden que los jugadores mantengan sus propios servidores.

Pero el mayor riesgo de que la información de este tiempo desaparezca en el futuro está en internet. Como muestra el estudio de IDC sobre el universo digital de 2014, la mayor parte de los datos son alojados en la red. Desde los millones de selfies hasta cada minuto de vídeo subido a YouTube, pasando por los comentarios en Facebook, cada vez más, la mayor parte de la vida de una persona se encuentra en algún servidor de alguna empresa y no ya en su álbum familiar de fotografías.

El 20% de los mensajes en Twitter ya han desaparecido

Se supone que ni Google ni Facebook van a cerrar mañana. Incluso cuando cierran algún servicio, como hizo el buscador con Wave, dan un tiempo razonable para que sus usuarios se descarguen todo lo que allí tenían. Google, por ejemplo, cuenta con Takeout, un sencillo sistema para hacer una copia de todos los datos creados y alojados en sus servicios. Pero no siempre es así.

A comienzos de la década pasada, había una red social mucho más importante y conocida que Facebook. Se llamaba Friendster y en su mejor momento llegó a tener 100 millones de usuarios. Sin embargo, errores propios y la popularidad de otras alternativas, hicieron que Friendster se hundiera y, con ella, todas las historias, conversaciones, amores y momentos que compartieron sus usuarios. Hoy, la empresa languidece como plataforma de juegos en el sudeste asiático.

“Tuvimos mucha suerte de que Internet Archive reaccionara a tiempo y capturara una copia de toda la información pública en Friendster justo antes de que la desactivaran”, comenta el experto en redes sociales de la de la Escuela Técnica Federal de Zúrich (ETH), el español David García. La relevancia que tienen las redes sociales en la vida de hoy, las ha convertido para los científicos sociales en herramientas fundamentales para estudiar las sociedades humanas. Solo esa copia ha servido a García y otros investigadores estudiar fenómenos sociales que afectan a la privacidad, por ejemplo.

Uno de esos investigadores sociales es Alan Mislove, de la Universidad Northeastern (EE UU). Mislove ha estudiado a fondo Twitter. En un artículo publicado el año pasado, comprobó que casi el 20% de los tuits publicados en esta red social se habían esfumado. “Es difícil proyectar que pasará con los tuits perdidos en el futuro”, aclara. Para Mislove, “los datos de sitios como Twitter y Facebook ofrecen a los investigadores una capacidad sin precedentes para estudiar la sociedad a una escala y granularidad que simplemente eran imposibles antes”.

Luces contra la edad digital oscura

Si existen tantos riesgos, ¿qué se está haciendo para afrontarlos? Las soluciones son tanto tecnológicas como organizativas y hasta legislativas. Lo más urgente parece ser el problema de la longevidad de los datos, cómo conservarlos para los que vengan después.

Las tecnologías de almacenamiento no han variado mucho en todo este tiempo. O se graba la información en soportes magnéticos o, con la ayuda del láser, en discos ópticos. Aunque pudiera parecer que el DVD o el Blu-ray son las mejores alternativas, el futuro seguirá siendo magnético.

“La primavera pasada, IBM y FUJIFILM lograron una densidad de almacenamiento sobre cinta de 85,9 gigabytes por pulgada cuadrada lo que permitiría una capacidad de 154 terabytes [un terabyte son 1.000 gigabytes] en un cartucho que cabe en la palma de la mano. Eso es el texto de 154 millones de libros”, recuerda el responsable de tecnologías avanzadas de cinta de IBM Research, Mark Lantz.

Quizá por eso de que IBM es la única empresa tecnológica con más de un siglo de vida, saben de la importancia de la preservación de los datos. Para Lantz, la cinta magnética no está muerta ni muchos menos. “En nuestro laboratorio de Zúrich estamos trabajando sobre una tecnología de cinta para la preservación de los datos a largo plazo”, asegura. Con el mantenimiento y conservación adecuados, la grabación en soportes magnéticos mantiene la información intacta durante décadas.

Otra cuestión es la de poder reproducirlos con el paso del tiempo. Ese es el mayor temor que expresó Vinton Cerf en su conferencia. Sin las herramientas adecuadas que den contexto a los datos, aunque se conservaran, estos serían ilegibles. Cerf mencionó como solución un proyecto en el que también participa IBM. El gigante informático, junto a la universidad Carnegie Mellon tiene en marcha el proyecto Olive. Su objetivo es crear una especie de imágenes que incluyan todo, los datos del archivo, el programa con el que se creó y hasta el código. Por medio de máquinas virtuales, el contenido se podría ejecutar en cualquier sistema que apareciera en el futuro.

A iniciativas como esta ayudaría lo que está pidiendo la EFF a las autoridades de EEUU: que en la legislación sobre copyright se incluya una excepción que obligue a las empresas que crearon un programa o un juego a liberar su código cuando lo abandonen o, al menos, permitir su obtención mediante ingeniería inversa.

“Todos nosotros debemos convertirnos en nuestros propios bibliotecarios”, dice el archivista digital Terry Kuny

Pero el mayor reto es conservar toda la información acumulada en algo tan grande y dinámico como es la web. Internet Archive es el mayor intento que hay para conservar la memoria de la red. Los robots de esta organización rastrean periódicamente la web haciendo copias de las páginas que encuentra y las van guardando. Así, si alguna página desaparece, siempre habrá la posibilidad de recordar como fue.

En España, la Biblioteca Nacional ha venido haciendo lo mismo con la ayuda de Internet Archive desde hace años. Pero el año pasado fue el primero que, con su propio robot, empezaron a escanear la red española. Ya han copiado 140 terabytes entre recursos, páginas web, blogs… Sin embargo, La BNE está a la espera de la aprobación de un reglamento sobre el depósito legal de publicaciones electrónicas que le permita conservar todo lo que la tecnología permita de la internet en español.

Pero evitar que esta sea una edad digital oscura es cosa de cada uno. “Todos nosotros debemos convertirnos en nuestros propios bibliotecarios. Cada uno deber ser el responsable de su vida digital. No podremos salvarlo todo y las cosas que decidamos salvar, deberemos hacerlo con cuidado”, alerta Terry Kuny, el mismo que ya lo hacía hace 20 años, mucho antes que Vinton Cerf.

(Tomado de El país)

http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/03/01/la-informacion-digital-generada-en-esta-era-sera-inaccesible-para-las-generaciones-futuras/#.VPSgjXyMMlk

http://www.ventanapolitica.cu/articulo/la-informacion-digital-generada-en-esta-era-sera-inaccesible-para-las-generaciones-futuras

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Desarrollan asiento que detecta si el conductor se duerme o se desmaya

Desarrollan asiento que detecta si el conductor se duerme o se desmaya

 

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El dispositivo permite captar el sonido y la vibración que produce el sistema cardiovascular.

Investigadores japoneses han desarrollado una tecnología que puede colocarse en el asiento de un coche y detectar si el conductor se encuentra ebrio, bajo el efecto de alguna droga o si se está quedando dormido al volante. Este sensor también puede colocarse en una cama y permite avisar si el pulso de un paciente empieza a ser irregular o si éste está sufriendo un infarto, según detalló hoy la publicación Nikkei Technology.

Esta tecnología, codesarrollada por la Universidad de Hiroshima, la Universidad de Tokyo y la empresa Delta Tooling, detecta el sonido y la vibración que produce el sistema cardiovascular a través de la espalda. El sensor consiste en un micrófono integrado en un complejo entramado de tejido espumoso que puede colocarse dentro del respaldo de un asiento o un colchón sin resultar incómodo para la espalda.

El entramado permite captar con claridad la onda del pulso aórtico (la mezcla de sonido y vibración que genera el sistema cardiovascular en la piel) sin que interfiera ruido externo y por ello es capaz de alertar cuando se producen variaciones o irregularidades propias del consumo de alcohol o las drogas, la somnolencia o un fallo cardíaco.

Fuente: EFE

http://www.di.sld.cu/?p=3468

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Cuba: las imágenes de la semana

Cuba: las imágenes de la semana

Cubahora les propone un resumen en imágenes fotográficas de la semana que concluyó …

El encuentro de Fidel con los Cinco, la segunda ronda de conversaciones Cuba-Estados Unidos, la participación del Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros Raúl Castro en la toma de posesión del nuevo presidente uruguayoTabaré Vázquez, las visitas a la isla de José Luis Rodríguez Zapatero y Paris Hilton y la cosecha de una yuca de 3.60 metros de longitud y 180 libras de peso en el municipio de Báguano en Holguín son algunas de las  imágenes que nos dejó la semana del 22 al 1 de marzo.

Desde Zoom les proponemos este recorrido por el acontecer político, económico y social cubano solo en imágenes fotográficas.

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Encuentro de Fidel con los Cinco (+ Fotos)

Encuentro de Fidel con los Cinco (+ Fotos)

El pasado 28 de febrero el líder cubano recibió a los Cinco antiterroristas e intercambiaron sobre la injusticia de tantos años

Los recibí el sábado 28 de febrero, 73 días después que pisaron tierra cubana. Tres de ellos habían consumido 15 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales. Otros dos, que igualmente trataban de impedir los planes criminales del imperio contra su Patria, fueron condenados también a varios años de prisión brutal.

Los propios organismos de investigación, ajenos por completo al más elemental sentido de la justicia, participaron en la inhumana cacería.

La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica “Lourdes”, al sur de la capital de Cuba. Este centro era capaz de detectar cualquier objeto que se moviera a miles de millas de nuestro país.

Los Cinco Héroes antiterroristas, que nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas contra nuestro pueblo, organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos que la opinión mundial sobradamente conoce.

Ninguno de los Cinco Héroes realizó sus tareas en busca de aplausos, premio o gloria. Recibieron sus honrosos títulos porque no lo buscaron. Ellos, sus esposas, sus padres, sus hijos, sus hermanos, y sus conciudadanos, tenemos el legítimo derecho a sentirnos orgullosos.

En julio de 1953, cuando atacamos el Moncada, yo tenía 26 años y mucho menos experiencia que la que ellos demostraron. Si estaban en Estados Unidos no era para hacer daño a ese país, o tomar venganza por los crímenes que allí se organizaban y abastecían de explosivos contra nuestro país. Tratar de impedirlos era absolutamente legítimo.

Lo principal a su llegada era saludar a sus familiares, amigos y al pueblo, sin descuidar un minuto la salud y el riguroso chequeo médico.

Fui feliz durante horas ayer. Escuché relatos maravillosos de heroísmo del grupo presidido por Gerardo y secundado por todos, incluido el pintor y poeta, al que conocí mientras construía una de sus obras en el aeródromo de Santiago de Cuba. ¿Y las esposas? ¿Los hijos e hijas? ¿Las hermanas y madres? ¿No los va a recibir también a ellos? ¡Pues también hay que celebrar el regreso y la alegría con la familia!

Ayer, en lo inmediato, quería intercambiar con los Cinco Héroes. Durante cinco horas ese fue el tema. Dispongo desde ayer, afortunadamente, del tiempo suficiente para solicitarles que inviertan una parte de su inmenso prestigio en algo que será sumamente útil a nuestro pueblo.

Fidel Castro Ruz

Marzo 1 de 2015

10 y 12 p.m.  

Foto: Estudio Revolución
Foto: Estudio Revolución
Foto: Estudio Revolución
Foto: Estudio Revolución
Foto: Estudio Revolución
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http://www.granma.cu/cuba/2015-03-02/encuentro-de-fidel-con-los-cinco-fotos
http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/36982-en-fotos-el-encuentro-de-fidel-con-los-cinco-%20-fotos
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