¿Cómo encontrar una ética para Internet?
Las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) se presentan en la actualidad como una verdadera revolución que arrasa con quienes son incapaces de ir a su velocidad.
Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la palabra tecnología proviene del griego y significa: “conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”.
Pero, ¿la realidad de las nuevas tecnologías coincide con este concepto? ¿Realmente se explotan eficientemente las TIC? ¿Cuáles son los límites de su empleo?
Internet, uno de los frutos de este imparable desarrollo, es un claro ejemplo de que existen dos caras para una sola moneda.
La red de redes, de fácil acceso, permite que cualquiera con habilidades técnicas o un poco de conocimiento, la utilice para cometer actos delictivos, colocar páginas web pornográficas o denigrantes y fomentar el racismo, así como atentar contra valores y principios humanos imprescindibles.
Esto ha implicado la aparición de inquietudes en torno a la homogeneización cultural, el lenguaje y el uso desigual, al punto de ser planteada la necesidad de un código de ética y de una adecuada autorregulación.
Por otra parte, las posibilidades que brinda Internet y su fácil manejo, el acceso aparentemente ilimitado al conocimiento y la elevada flexibilidad comunicativa, han conducido a mistificar un medio que debe ser cuestionado. Diferenciar qué información o documentos provienen de fuentes confiables y cuáles gozan de credibilidad y reputación, es un verdadero reto.
La facilidad de publicar en este medio y mantener el anonimato conlleva a que en los últimos años sea notable el aumento del número de páginas webs que intencionalmente atentan contra la veracidad y la ética. No se trata solo del abuso de la publicidad a través de Internet, ni de la propaganda política violenta que encuentra su más fuerte trinchera en el ataque a las ideologías, ni tampoco de los hackers que viven de la intromisión en páginas de seguridad nacional y cuentas bancarias, sino de que potencialmente el mal uso de Internet constituye una amenaza a gran escala.
También se deben tener presente las infranqueables barreras de naturaleza económica, cultural, técnica, social y política, que impiden su accesibilidad y la convierten en un privilegio.
¿La solución? Sería un poco arbitrario decir que no hay una solución, al menos lo suficiente capaz de detener este problema. Pero sí se pueden tomar algunas medidas encaminadas a evitar peores consecuencias.
Lo importante es asumir que este asunto, más que una solución y debate en el plano teórico, constituye una tarea práctica, que implica la acción de todos los individuos y la sociedad en su conjunto. Es necesario asumir esto como un ejercicio de responsabilidad social, donde encontremos un justo equilibrio entre disfrutar las ventajas de Internet y atenuar sus consecuencias negativas.
¿Será posible encontrar una ética para Internet? Esta interrogante, por sencilla que luzca, tiene sus respuestas en la propia raíz del problema: el hombre. Solo él, por medio de su comportamiento y acciones, mediante su propia autorregulación, es el único capaz de hallar una forma ética para manejar “el medio de medios”.
(Tomado de TVYumuri)
http://www.ventanapolitica.cu/articulo/como-encontrar-una-etica-para-internet



















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