Tócame así

Tócame así

 

El cuerpo está repleto de zonas erógenas, y cada pedacito de carne que nos haga gemir vale la pena tenerlo en cuenta…

FUENTE: http://www.cubahora.cu/blogs/intimidades/tocame-asi

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Dicen, y quien lo probó lo sabe, que cuando alguien a quien deseamos simplemente nos roza, sentimos cosquillas, se nos pone la piel de gallina, comienzan las mariposas a revolotear en el estómago, se nos aflojan las rodillas, y, por supuesto, nos excitamos.

Después de enamorarme como una demente unas cuantas veces puedo dar fe de todos esos síntomas deliciosos. Y es que la piel es tan sensible que recibe cada caricia como una descarga eléctrica. Pero todo ese erotismo puede diluirse con la misma intensidad con que se desató. Suena trágico, pero es así.

Tal vez he tenido mala suerte algunas veces en mi vida sexual, pero me he topado con hombres que en público me susurran al oído, me aprietan la cintura, me acarician el pelo, etc., etc., etc.; mientras que en la intimidad solo les interesa la penetración y nada más. Claro, no siempre se repite esta escena, pero me ha ocurrido. ¿A ustedes también?

Esta situación llega a ser incómoda, desconcertante, desagradable, y hasta consigue disminuir el deseo. Especialistas en sexología reconocen que esto sucede frecuentemente y alegan al respecto que el erotismo en los hombres está más focalizado en los genitales, mientras que para las mujeres las zonas erógenas están en todo el cuerpo. Por eso, para ellos la penetración puede ser más que satisfactoria en un acto sexual y para nosotras no.

La verdad es que resulta difícil lidiar con este problema, pero es el momento en que la pelota está de nuestro lado de la cancha y nos corresponde hacer algo. Si no nos preocupamos por nuestro placer, ¿quién lo hará? Una opción es guiar a la pareja hacia lo que nos gusta o sencillamente hacérselo saber. No soy tan ingenua para creer que es tan simple como lo digo, pero sí tengo claro que no vale la pena conformarse, al menos hay que intentarlo.

En el libro Mujeres: la sexualidad secreta, un texto escrito a cuatro manos por una periodista y una psicóloga, corroboré que los hombres suelen sentirse extremadamente atraídos por los pezones, un área sin dudas muy erógena, pero ¡vamos!, que no estamos hechas solo de senos, el cuerpo es mucho más. Pero ellos no son adivinos y si no se los hacemos notar tal vez nunca lo descubran.

Según un artículo que encontré en mi búsqueda de información, las principales zonas erógenas son la boca, las orejas, el cuello, la espalda en la parte de la columna vertebral, los pechos, la zona del ombligo e inmediatamente por debajo de él, las nalgas, las caderas y las rodillas; no obstante, cada cuerpo es diferente. Otro problema es que la mujer no sepa qué le gusta y qué no, pero eso tiene solución.

Preguntando por aquí y por allá, mis amigas me confirmaron algunas de estas áreas, y una confesó que entre las suyas se encuentran los muslos y los pies, y que la estimulan muchísimo los soplidos. A mí, por ejemplo, me encanta que me besen, acaricien y muerdan la espalda. Un masajito es uno de los mejores afrodisíacos.

Cada quien sabrá qué hace y qué se deja hacer en la intimidad, pero ni la biología, ni la prisa, ni el cansancio son justificaciones para simplificar el placer al esquema mete-saca. El cuerpo está repleto de zonas erógenas, él en sí mismo lo es, y cada pedacito de carne que nos haga gemir vale la pena tenerlo en cuenta en el acto sexual.

http://www.cubahora.cu/blogs/intimidades/tocame-asi

Intimidades

por Lisandra Puentes Valladares

Un rincón en la red para hablar del disfrute, de los placeres, de nuestros cuerpos. Un espacio para intentar respondernos algunas preguntas y tratar de ser un poco más felices con nosotros mismos y con quienes nos rodean…

Lisandra Puentes Valladares

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