Prácticamente todos los textos recibidos transmiten entusiasmo, responsabilidad ciudadana y compromiso. Emocionan por la sinceridad al abordar nuestros problemas y por la manera en que la crítica se vuelve en muchos casos autocrítica y casi siempre se traduce en propuestas.
El 30 de septiembre, tal como se informó previamente, cerró la recepción de mensajes sobre qué significa “Pensar como país”, que lanzamos el 26 de agosto.
Nuestro sitio (www.presidencia.cu) y el de Cubadebate (www.cubadebate.cu) publicaron hasta el cierre, 1210 mensajes en sus páginas principales y otras, incontables, en redes sociales.
A propósito de lo publicado, el Presidente ha escrito el siguiente mensaje a los participantes:
Queridos compatriotas:
Como comentaba en un tuit reciente, resulta impresionante la respuesta recibida a nuestra invitación a “Pensar como país”. No tanto por la cantidad, que no podía ser mayor en tan corto tiempo y en las condiciones que vive la nación en las últimas semanas, sino por la calidad del contenido.
Prácticamente todos los textos recibidos transmiten entusiasmo, responsabilidad ciudadana y compromiso. Emocionan por la sinceridad al abordar nuestros problemas y por la manera en que la crítica se vuelve en muchos casos autocrítica y casi siempre se traduce en propuestas.
Quienes hayan revisado detalladamente los mensajes, advertirán una clara sintonía entre lo que el Gobierno se ha propuesto hacer y lo que la ciudadanía demanda. El país que queremos es el mismo.
No es obra de la casualidad. Es el fruto de años de debates y búsquedas de los caminos más firmes para que transite nuestro socialismo, en consulta con el pueblo. Las discusiones sobre la Constitución y sobre los modos más proactivos de enfrentar el cerco externo y las trabas internas, han aportado mucho a esa sintonía, que es parte de nuestra historia revolucionaria.
Habría resultado sencillo y fácil implementar las políticas de ajuste con las que el neoliberalismo creó un bienestar deslumbrante para las minorías latinoamericanas, mientras enterraba en la miseria a tantos pueblos de nuestra región desde los ya lejanos años 90 del siglo pasado.
Cuba eligió preservar la mayor cuota de justicia y solidaridad social posible. Y hemos tenido que pagar un altísimo precio: el bloqueo se ha recrudecido hasta niveles insólitos. Genocidio es la palabra exacta para calificarlo. Y nadie puede negar que sólo gracias a la historia, a la unidad y al socialismo, no han podido destruirnos.
Creemos firmemente en las enormes potencialidades del trabajo colectivo y en las experiencias que todos los ciudadanos pueden aportar.
Intercambiar criterios, conectar propuestas diversas, que son fruto del estudio y fundamentalmente de la práctica, ayudan a iluminar el camino. El desarrollo, la prosperidad, el bienestar que espera y merece nuestro pueblo, no pueden instalarse por decreto. Entre propósitos y conquistas median las circunstancias.
Nuestro mayor interés y esfuerzo se consagra a diferenciar las que realmente dependen de factores externos. Y no sólo el bloqueo, aunque sobre todo el bloqueo: económico, financiero y comercial -así con sus tres apellidos, que equivalen a tres cercos- sino también las injustas relaciones que la tiranía del mercado impone a todos los países de menos recursos.
Los otros obstáculos, los que dependen de nosotros mismos, están generalmente identificados y nombrados con todas sus letras en los documentos que guían el trabajo del Partido y el Gobierno. Y los mensajes de ustedes los han diseccionado con la proverbial sabiduría popular cubana.
Pero no sobra insistir una y otra vez sobre ellos, porque también es preciso reflexionar sobre la cuota que cada uno de nosotros tiene en esas dañinas circunstancias que hemos contribuido a crear.
Hemos leído cada mensaje con el mayor interés. Y nos satisface comprobar que mucho de lo que ya está implementándose o se busca transformar desde el Gobierno, va justamente por las vías que en sus escritos nos proponen muchos de ustedes.
Ya podrá verse que “Pensar como país” es mucho más que una consigna para tiempos arduos. Es un ejercicio de Gobierno colectivo del que todos pueden ser parte.
Decía Fidel que “Cuando la patria se enfrenta al imperio en un gesto sin precedente y sin paralelo, cuando se ha convertido en la primera trinchera de la defensa de América, cuando la patria es lo que quiso hacer Martí, es un verdadero privilegio ser cubano”.
De esa certeza nació nuestro llamado a “Pensar como país”. Gracias por la energía, la confianza y las propuestas.
Venceremos,
Miguel Díaz-Canel Bermúdez Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
El Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez sostiene en este artículo publicado hoy por el diario Granma que, inspirado en los que aman y fundan, ha convocado a pensar como país, con la convicción de que es inagotable la fuente de la inteligencia colectiva
«Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Y la pelea del mundo viene a ser la de la dualidad hindú: bien contra mal».
¿Quién no ha recordado esa frase de Martí en estos días desafiantes en que el adversario aprieta el cerco con renovadas esperanzas de rendirnos y lo mejor de Cuba se levanta para enfrentarlo, mientras otros trafican con el malestar y las carencias?
Los primeros, perceptible y poderosa mayoría, elevan la autoestima nacional y energizan más que cien barcos de combustible.
Los he visto en nuestros recorridos por el país. Hombres y mujeres, jóvenes, niños o ancianos, que siguen las noticias, analizan contextos, condenan el abuso y ofrecen sus ideas, esfuerzos y hasta chistes, para enfrentar el indiscutible mal rato que la nueva vuelta de tuerca del imperio prepotente y abusador nos impone.
Ellos están en el bando de los que aman y fundan. Pensando en ellos hemos convocado a pensar como país, con la convicción de que es inagotable la fuente de la inteligencia colectiva.
Hemos convocado a pensar distinto, a ser proactivos, a distinguir las potencialidades del tiempo que vivimos, cualitativamente diferentes, como también lo son los seres humanos, en comparación con otras etapas, no solo porque han pasado los años, sino porque en su transcurso se transformaron el mundo, el país y los cubanos con ellos.
Cuando llamamos a rescatar experiencias de los años más difíciles, a desempolvar prácticas de ahorro y eficiencia del periodo especial, lo hacemos pensando en todo lo que entonces aportó la inteligencia colectiva y que erróneamente desechamos en cuanto pasó el peor momento.
Estamos convencidos de que esa búsqueda tiene que tomar en cuenta los nuevos contextos, los avances tecnológicos, los aportes del conocimiento en uno de los periodos más dinámicos de la civilización humana, y no solo en cuanto a lo que hemos avanzado como especie, también en cuanto a lo que hemos perdido bajo el empuje consumista y depredador del sistema capitalista.
No le tememos a las palabras, como no le tememos al desafío. Todo cambia, excepto los principios. En primerísimo lugar la decisión de preservar la soberanía y la independencia nacional y de defender el socialismo, la justicia social, la solidaridad y el internacionalismo, al que debemos nuestra propia existencia como nación.
Algo más no cambia: la obsesión del imperio por castigar «el mal ejemplo de Cuba».
Quizá por eso algunos han cuestionado el término coyuntural con el que hemos descrito la situación energética. En las inciertas condiciones en que opera el mercado internacional de los combustibles y bajo la enfermiza persecución financiera del bloqueo que padece Cuba, lo coyuntural puede sugerir optimismo excesivo, pero no fijar límites a esa situación habría sido innecesariamente pesimista e irresponsable.
Lo que no podíamos hacer de ninguna manera era callar frente a un escenario impuesto por una escalada en la hostilidad del imperio hacia Cuba por nuestra solidaridad con Venezuela.
Lo que debíamos y podíamos hacer era informar de modo amplio y transparente, nuestro plan contra el plan del enemigo. Un Gobierno serio y responsable tiene ese deber con su pueblo.
La situación se ha ido remontando hasta hoy sin tener que recurrir a los apagones. El bando de los que aman y construyen lo ha hecho posible.
En el bando contrario, los del odio tratan de deshacer lo que hacemos, llenos de rabia ante la respuesta popular claman porque los barcos no lleguen, porque las luces se apaguen, porque el cerco se cierre, porque la Cuba independiente y digna se rinda o se muera. Se alegran de cada nueva medida dirigida a reforzar el Bloqueo. Sueñan con la invasión a Cuba.
Como el Caín bíblico, hay quienes escriben, hablan y hasta chillan en las redes sociales, por unas monedas del millonario botín destinado a la subversión contra Cuba. Cada minuto de nuestra resistencia les permite venderse.
No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón, ni derecho, te agrede, escribió Fidel. ¡Qué vigente su frase! Tanto como la de Almeida, con la que arrancamos y sostenemos esta pelea. Coyuntural o permanente el ataque: «Aquí no se rinde nadie…». La última palabra la pone el pueblo.
No tiene nada de extraño si uno, no solo en la vida de cada día palpa su presencia, sino hasta en sueños se imagina que el Che está vivo, que el Che está actuando y que su muerte no existió nunca. Al fin y al cabo, debemos sacar la convicción, a todos los efectos en la vida de nuestra Revolución, de que el Che no murió nunca y que el Che, en la realidad de los hechos, vive más que nunca, está más presente que nunca, influye más que nunca, y es un adversario del imperialismo más poderoso que nunca.
Aquellos que desaparecieron su cadáver para evitar que fuera símbolo; aquellos que, siguiendo la orientación y los métodos de sus amos imperiales no quisieron que quedara una sola huella, se encuentran con que, aunque no haya tumba conocida, aunque no haya restos, aunque no haya cadáver, existe, sin embargo, un temible adversario del imperio, un símbolo, una fuerza, una presencia que no podrá ser jamás destruida. Ellos demostraron su debilidad y su cobardía cuando desaparecieron al Che, porque demostraron también su miedo al ejemplo y al símbolo. No quisieron que los campesinos explotados, los obreros, los estudiantes, los intelectuales, los demócratas, los progresistas, los patriotas de este hemisferio tuvieran un lugar donde ir a rendir tributo al Che. Y hoy, en el mundo de hoy, en que no se les rinde tributo a los restos del Che en un lugar específico, se les rinde tributo en todas partes (Aplausos).
Hoy no se le rinde tributo al Che una vez al año, ni una vez cada 5, 10, 15, 20 años; hoy se le rinde homenaje al Che todos los años, todos los meses, todos los días, en todas partes, en una fábrica, en una escuela, en una unidad militar, en el seno de un hogar, entre los niños, entre los pioneros que quién puede calcular cuántos millones de veces han dicho en estos 20 años: “¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!” (Aplausos.)
Ese solo hecho que acabo de mencionar, esa sola idea, ese solo hábito por sí solo constituye una presencia permanente y grandiosa del Che. Y creo que no solo nuestros pioneros, no solo nuestros niños, creo que todos los niños de este hemisferio, todos los niños del mundo podrían repetir esa misma consigna: “¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!” (Aplausos.)
Es que realmente no puede haber un símbolo superior, no puede haber una imagen mejor, no puede haber una idea más precisa, para buscar un modelo de hombre revolucionario y para buscar un modelo de hombre comunista. Expreso esto porque tengo la más profunda convicción, la he tenido siempre y la tengo hoy, igual o más que cuando hablé aquel 18 de octubre y preguntaba cómo querían que fueran nuestros combatientes, nuestros revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hijos, y dije que queríamos que fueran como el Che, porque el Che es la personificación, es la imagen de ese hombre nuevo, es la imagen de ese ser humano si se quiere hablar de la sociedad comunista (Aplausos); si vamos a proponernos realmente construir, no ya el socialismo, sino las etapas más avanzadas del socialismo, si la humanidad no va a renunciar a la hermosa y extraordinaria idea de vivir algún día en la sociedad comunista.
Si hace falta un paradigma, si hace falta un modelo, si hace falta un ejemplo a imitar para llegar a esos tan elevados objetivos, son imprescindibles hombres como el Che, hombres y mujeres que lo imiten, que sean como él, que piensen como él, que actúen como él y se comporten como él en el cumplimiento del deber, en cada cosa, en cada detalle, en cada actividad; en su espíritu de trabajo, en su hábito de enseñar y educar con el ejemplo; en el espíritu de ser el primero en todo, el primer voluntario para las tareas más difíciles, las más duras, las más abnegadas, el individuo que se entrega en cuerpo y alma a una causa, el individuo que se entrega en cuerpo y alma a los demás, el individuo verdaderamente solidario, el individuo que no abandona jamás a un compañero, el individuo austero; el individuo sin una sola mancha, sin una sola contradicción entre lo que hace y lo que dice, entre lo que practica y lo que proclama: el hombre de acción y de pensamiento que simboliza el Che. (Aplausos).
Constituye para nuestro país un honor y un gran privilegio haber contado entre sus hijos, aunque no hubiera nacido en esta tierra, ¡entre sus hijos!, porque se ganó el derecho a considerarse y ser considerado hijo de nuestra patria, es un honor y un privilegio para nuestro pueblo, para nuestro país, para nuestra historia, para nuestra Revolución, haber contado entre sus filas con un hombre verdaderamente excepcional como el Che.
Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto central por el XX Aniversario de la caída en combate del comandante Ernesto Che Guevara, efectuado en la ciudad de Pinar del Río, el 8 de octubre de 1987.
Foto: @DiazCanelB La Habana, 8 oct (Prensa Latina) El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, evocó hoy el ejemplo de revolucionario argentino-cubano Ernesto Che Guevara al cumplirse el aniversario 52 de su caída en combate.
En su cuenta en Twitter, el jefe de Estado plasmó: Seremos como el Che, hoy, mañana y siempre. Hasta la victoria siempre. Somos Cuba. Somos continuidad.
La impronta universal del legendario guerrillero tiene especial significado aquí, donde desarrolló su capacidad como estratega de la lucha de guerrillas y cualidades de mando, y se convirtió rápidamente en uno de los más destacados combatientes que, encabezados por Fidel Castro, condujeron a la victoria de las tropas rebeldes en enero de 1959.
En el gobierno revolucionario desarrolló importantes responsabilidades. Su práctica del internacionalismo, entereza moral y cualidades, hacen que su vida y obra sigan siendo un símbolo y constituyan fuente de motivación y enseñanza, destacan hoy medios de comunicación cubanos.
Este 8 de octubre, fecha de su caída en combate en La Higuera, Bolivia (1967), en toda Cuba se realizan actos de homenaje y recordación al calificado aquí como Guerrillero Heroico.
Miles de trabajadores y estudiantes protagonizarán hoy la tradicional marcha que partirá desde la Universidad Central Marta Abreu, de Las Villas (centro de la isla, en Santa Clara) hasta el Mausoleo que guarda los restos mortales del Comandante Ernesto Che Guevara y de sus compañeros de la gesta boliviana.
En la capital cubana, se realizará el acto nacional de ingreso a la Organización de Pioneros José Martí , en la Plaza de las Palomas de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja, en homenaje al Che Guevara, mientras en centros de trabajo y estudio del país se le recuerda como ejemplo a seguir por las nuevas generaciones.
Los medios masivos de comunicación son un fenómeno relativamente reciente. Con el invento del telegrama se dio un primer paso: informar a las masas (grupos sin distinguir posición o clase social) sobre acontecimientos que ocurrían en el mundo. Vale calificar el término mundo: se trata del mundo en que nos desenvolvemos, el espacio que conocemos y, culturalmente, nos es afín.
Todavía más de la mitad de la población de la tierra vive en un mundo pequeño, conformado por su familia y su comunidad. Pero una masa creciente, desde mediados del siglo XIX, vive en un mundo en permanente expansión: la provincia, la nación, el mercado internacional y, finalmente, el mercado mundial. Esta masa es la consumidora de los medios de comunicación masivos. Son miles de millones de personas en todos los continentes, atravesando fronteras, que día por día reciben información de la más diversa naturaleza.
Con la irrupción de las redes virtuales se han generalizado, pero son los grandes medios de difusión los que controlan las noticias falsas.
Se trata de información procesada, diagnosticada y digerida en cuestión de minutos por profesionales de la comunicación, altamente entrenados, y desplegada en todos los rincones del planeta gracias a las redes electrónicas, informáticas y virtuales. La información puede ser presenciada en vivo desde cualquier lugar. También se puede esperar a que aparezca en el noticiero estelar nocturno.
Gran parte de la información es predecible, los interesados lo anuncian de antemano: conferencia de prensa de alguna personalidad, un encuentro deportivo decisivo o una elección política que determinará quién gobernará en un país.
Cuando ocurre algo inesperado -un terremoto, magnicidio o incendio- existen protocolos para dar a esos hechos el tratamiento correspondiente. Por ejemplo, en el caso de ataques fatales, cuyo objetivo es crear inseguridad y zozobra (terrorismo), se les da un abundante despliegue si las víctimas pertenecen a una región o país específicos. En caso contrario, apenas son registrados en las pantallas o los periódicos ( nos referimos, entre otros, a las masacres de palestinos, al despojo de los saharauis o de los pueblos indígenas de América, tanto del Norte, como del Centro y también el Sur.
La distinción entre lo que es noticia y lo que no es, ha tomado cierto auge en los grandes medios de comunicación masivos, desde la elección del presidente Trump en EE.UU. Se está hablando de “Fake News” (noticias falsas) como un fenómeno supuestamente novedoso. En realidad siempre han existido. En la Antigüedad, en la colonia y en años más recientes.
Un caso emblemático -que cambió el curso de la historia en el caso de Centro América- fue la estampilla de correo que circuló en el Congreso norteamericano en 1902, que mostraba la erupción del volcán Momotombo en Nicaragua donde EE.UU. pretendía construir un canal interoceánico. Los senadores lo pensaron dos veces y optaron por financiar la ruta que atravesaba el istmo de Panamá.
Los ejemplos abundan en el siglo XX. El intelectual orgánico de Wall Street, Walter Lippmann, escribió un libro en la década de 1920 titulado ‘Opinión Pública’, donde presentaba el arte del ‘fake news’ como una herramienta política para dominar a las emergentes clases media y obrera. Dicen que el libro ‘Opinión Pública’ ocupaba un lugar destacado en la mesita de noche del ideólogo alemán Joseph Goebbels.
Con el advenimiento de las redes virtuales, las noticias falsas se han generalizado. El ‘chisme’ de barrio se ha masificado a través de los medios electrónicos de los celulares que manejan niños desde cinco años de edad hasta ancianos de 90. Pero siguen siendo los grandes medios de comunicación -principalmente las cadenas de televisión y periódicos- las que controlan las noticias falsas.
Dominadas por los grandes monopolios, en América Latina las fake news ensalzan a los regímenes de extrema derecha, demonizan a los gobiernos democráticos de izquierda e incluso promueven invasiones militares.
Por ejemplo, los enfrentamientos de EE.UU. con Venezuela, Siria, Pekín en el Mar del Sur de China -entre otros- son noticias en la medida en que los medios controlados por los monopolios concentrados en Nueva York lo quieren. Moldean la información, según los intereses de las grandes corporaciones y la ponen en circulación, en forma masiva, a través de los medios nacionales, locales e incluso virtuales.
Con motivo de la llegada de Trump a la Casa Blanca se suscitó una división en el seno de los grandes monopolios. Los medios que defienden posiciones ‘nacionalistas’ apoyan al presidente poco convencional y los que apoyan la globalización lo atacan. Los primeros cuentan con la cadena Fox News y los partidarios de la globalización tienen a CNN (además, el New York Times y las agencias informativas que alimentan los medios europeos, latinoamericanos y de otras regiones).
La división es muy clara en lo que se refiere a la política interna. Diariamente se inventan ‘fake news’ de lado y lado sobre la muralla en la frontera entre EE.UU. y México, sobre el cambio climático, el colapso del empleo industrial y agro-industrial y muchos otros. En política exterior, las noticias falsas tienden a dividir a los monopolios norteamericanos en dos frentes: de un lado, la guerra en el Medio Oriente y, por el otro, Rusia y China.
En lo que los monopolios consideran su ‘patio trasero’, en otras palabras América Latina, no existen mayores diferencias. Las ‘fake news’ cotidianas ensalzan a los regímenes de extrema derecha y demonizan a los gobiernos democráticos de izquierda. Todos promueven, mediante éstas, golpes de Estado, persecuciones políticas e, incluso, invasiones militares.
Siempre existirán ‘fake news’. En nuestros tiempos son el producto de los intereses de los grandes monopolios que quieren dominar los mercados mundiales y los consumidores a escala global. Hay que aprender a leer y discriminar las noticias. Todo indica que tendremos noticias falsas para rato.
Marco A. Gandásegui, hijo, Profesor de Sociología en la Universidad de Panamá e investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), “Justo Arosemena”. Coordina el grupo de trabajo de Estudios sobre EE.UU. de CLACSO y el Observatorio sobre las Drogas de la Universidad de Panamá. Es director de la revista TAREAS. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York, EE.UU.
Las opiniones expresadas en estos artículos son responsabilidad exclusiva de sus autores.
La casa de altos estudios no pudo adquirir tecnología de fabricación norteamericana, necesaria para la formación de los estudiantes de la carrera de Educación Especial
Como evidencia concreta del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba, la Universidad de Sancti Spíritus (Uniss) José Martí Pérez no pudo adquirir los medios tecnológicos, de fabricación norteamericana, necesarios para la formación de los estudiantes de la carrera de Educación Especial en pregrado y posgrado en esa casa de altos estudios.
Debido a las restricciones aplicadas por la Casa Blanca, la institución espirituana de la Educación Superiorno pudo comprar 20 máquinas de escribir Smart Brailler y aditamentos auditivos de la compañía Perkins,según denuncia el documento de la isla caribeña.
El propio informe por un lado reconoce que el tratamiento de personas con necesidades especiales constituye una prioridad para el Gobierno cubano y, por otro, advierte que estas ven limitado su acceso a muchos equipos que mejorarían su calidad de vida y potenciarían su inclusión y participación social, como resultado del cerco estadounidense.
Desde abril del 2018 hasta marzo del 2019, las principales afectaciones reportadas en el sector educacional de Cuba como consecuencia de esta política genocida están determinadas por el pago de tarifas aumentadas por concepto de flete para la transportación de los productos adquiridos en mercados lejanos, el acceso restringido a información científica y a herramientas informáticas destinadas a la producción de multimedias educativas, y por los obstáculos para recibir los pagos por los servicios profesionales ofrecidos en el extranjero.
Con vistas a garantizar el derecho a la educación, recogido en el Artículo 73, de la Constitución de la República, el Estado invierte 9 167 800 000 pesos en el presente año en dicho sector, equivalentes al 23.7 por ciento de su gasto presupuestario.
La casa de altos estudios restablece el curso escolar 2019-2020 con un reajuste en el horario de clases.
La Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez retoma las actividades docentes desde este primero de octubre para el curso regular diurno, mientras el de por encuentros las reiniciará a partir del día 4, después de dos semanas inactiva debido a la actual situación energética por la que atraviesa el país.
Según informó aEscambray José Fermín González Curiel, jefe del Departamento de Comunicación Institucional en el centro, la casa de altos estudios restablece el curso escolar 2019-2020 con un reajuste en el horario de clases, el cual se circunscribe de lunes a viernes de ocho y diez de la mañana hasta las cinco de la tarde, con una duración de 80 minutos cada uno; alternativa que responde a las medidas de ahorro que implementa la instalación.
González Curiel aclaró que el centro académico adecuará también el tiempo en los laboratorios de computación los lunes y miércoles, jornadas en las que no fallará el servicio eléctrico, pues en el resto de los días se asume el autoapagón. De igual forma explicó que en el caso del curso por encuentros que se concentra los sábados, se decidió que los laboratorios de informática e investigación científica funcionaran en esta sesión para las carreras que los necesitan.
Por su parte, Pedro Fuentes Chaviano, vicerrector de la universidad, señaló que es prioridad recuperar las horas lectivas en las más de 30 carreras que posee la institución, haciendo énfasis en primer y segundo años, por la relevancia de estos períodos en la formación del estudiante.
“Es política delMinisterio de Educación Superior reducir las horas presenciales frente al alumno, sobre todo en conferencias, y aumentar las que el alumno autogestiona el conocimiento; estrategia que en la presente contingencia brinda la posibilidad de recuperar las materias”, destacó el jefe del Departamento de Comunicación Institucional en la casa de altos estudios.
A dichas alternativas —aseveró la propia fuente— se suma: restringir la movilidad de los profesionales y educandos de otros municipios hacia la cabecera provincial, y suplir sus funciones de trabajo a través de vías como el correo electrónico y las redes sociales. Puntualizó además que en el caso de la residencia las afectaciones eléctricas suceden en los horarios de 11:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., lo cual implica que con anterioridad se garantice el bombeo de agua y la cocción de alimentos, esta última actividad ubicada en la sede central ante el insuficiente suministro de gas.
“El reto es mantener la vitalidad de la universidad; cumplir con los objetivos de trabajo, e incrementar la cultura del ahorro en estudiantes y trabajadores con el propósito de llevar adelante el proceso de docente-educativo”, insistió el funcionario.
Profesores alemanes de la Universidad de Kassel, y cubanos, de la Universidad de Sancti Spíritus (Uniss), en esta central ciudad, apuestan hoy por el fortalecimiento de los lazos académicos entre ambas naciones.
En declaraciones a Prensa Latina, el investigador alemán Ralf Kiran reconoció los resultados del proyecto conjunto entre ambas instituciones para fomentar la capacidad innovadora y el emprendimiento a nivel estatal y privado en la isla.
La iniciativa está orientada a desarrollar dos módulos, desde el punto de vista educativo, para reaccionar a esa transformación económica que Cuba está haciendo, dijo.
Por su parte, el profesor Osvaldo Romero, de la Uniss, añadió la pertinencia del trabajo conjunto en el actual contexto del país caribeño.
El presidente cubano, Miguel Díaz Canel, ha dejado muy claro en sus discursos la necesidad de fortalecer las relaciones con las empresas para incrementar la productividad del país. También ha reforzado la idea de que el sector privado tiene un importante papel en esa transformación, reconoció.
‘Este proyecto sirve para llevar una imagen más actualizada y modernizada y que se rompan paradigmas en relación con la isla. También pretende contribuir en un camino largo a potenciar la relación conjunta’, añadió Kiran.
Tras tres años de implementación en la ciudad de Sancti Spíritus, capital de la provincia homónima, la iniciativa forma parte de los trabajos a presentarse en la V Conferencia Internacional Yayabociencia, organizada por la Uniss del 2 al 5 de octubre de 2019.
Entre otros temas en agenda, la cita reúne esta semana a expertos y académicos para tratar el desarrollo energético e industrial sostenible, así como a la implicación de las instituciones universitarias en uso de energías renovables en la mayor de las Antillas.
El 20 de septiembre del 2018 el presidente Donald Trump firmó el plan de la nueva Estrategia Cibernética Nacional que oficialmente autoriza al Gobierno estadounidense a realizar ciberataques ofensivos.
«Vamos a hacer muchas cosas de modo ofensivo y creo que nuestros adversarios tienen que saberlo», declaro entonces el ex Consejero de Seguridad Nacional John «Bomba» Bolton en una rueda de prensa. Este documento contribuirá a «garantizar internet seguro»; ahora los órganos competentes podrán «identificar, contrarrestar, desmantelar, degradar y disuadir las acciones contrarias a los intereses nacionales».
Deberán preocuparse, declaró el Consejero de Seguridad Nacional, «las personas que han perpetrado o se están preparando para perpetrar acciones hostiles contra nosotros en el espacio cibernético», y enfatizó que las respuestas a estas agresiones no se limitarían al ciberespacio, sino que se contemplarían, además, respuestas legislativas, sanciones económicas y acciones militares.
En el documento se acusa a Irán, Rusia, China y la República Popular Democrática de Corea (RPDC), entre otros, de usar el ciberespacio como instrumento para agredir a EE. UU. Y Bolton menciona ejemplos de ataques «perpetrados» por Rusia y la RPDC.
Según Associated Press (AP), hackers rusos consiguieron secretos militares de Washington, incluidos los de sus aviones no tripulados y de su tecnología de defensa crítica. El grupo de hackers rastreó al menos 87 personas que trabajaban en ámbitos delicados del sector militar del país como drones, misiles, cohetes y cazas furtivos, entre otros.
La Oficina de Administración de Personal, una agencia independiente del Gobierno de EE. UU., comunicó que los hackers han realizado distintos ataques contra importantes páginas web estadounidenses, entre ellas la red informática del Pentágono, las cuentas de Twitter y YouTube del Mando Central de Estados Unidos (Uscentcom), además de que los piratas robaron los datos de acceso de millones de funcionarios de Estados Unidos, incluyendo a empleados del Departamento de Defensa.
Moscú refutó dichas acusaciones y consideró que se trata de un invento. El Gobierno ruso ha dicho en repetidas ocasiones que las acusaciones son «absurdas» y representan un intento de desviar la atención de los asuntos domésticos de ee. uu. y de su responsabilidad en los ataques realizados contra instalaciones, empresas, unidades militares y civiles, servicios públicos y privados de Rusia, Irán, la RPDC y China.
Quién ataca a quién
El Gobierno estadounidense, sus servicios e instituciones de inteligencia, empresas vinculadas al complejo militar-industrial, desarrollan desde hace un decenio una fuerte ofensiva contra la República Islámica de Irán.
En el 2010, un ciberataque realizado contra una central electronuclear iraní provocó desperfectos en el sistema de enfriamiento de la planta, lo que pudo provocar un grave incidente de consecuencias imprevisibles. Este es considerado el primer ataque informático que produce daños en el mundo físico.
Diversas fuentes aseguran que el virus Stuxnet afectó a las centrifugadoras del sistema nuclear iraní. Una vez dentro de la planta, aumentó la presión de las centrifugadoras hasta hacerlas fallar sin que se detectara, confundiendo a los técnicos que creyeron se trataba de fallos físicos. La intención fue sabotear y retrasar el desarrollo del programa nuclear iraní, existen hoy elementos para considerar que, en el ataque, estuvieron involucrados los servicios especiales estadounidenses e israelíes.
Aunque parezca asunto de ciencia ficción, además de los ataques a las infraestructuras, los cibercriminales pueden atentar directamente contra la vida humana, se pueden hackear marcapasos que tienen función inalámbrica y terminar con la vida de un «enemigo», declararon fuentes cercanas a la CIA.
Según contó al programa de la CBS 60 minutos, en el 2007, el médico del vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de George Bush, Dick Cheney ordenó que se desactivase la función inalámbrica de su marcapasos, por temor a que pudieran hackearlo y acabar con su vida.
FireEye, empresa de investigación en áreas vinculadas a la protección en materia de seguridad cibernética, que está relacionada estrechamente con la CIA, a través de Robert Bigman, ex CISO (director de Seguridad de la información) de esta agencia, con quien ha firmado numerosos contratos para investigaciones sobre el uso de malware, exploits de día cero (ciberataques que se producen el mismo día en que se descubre una vulnerabilidad en el sistema) y tácticas apt (soluciones técnicas a la Amenaza Avanzada Persistente, apt por sus siglas en inglés).
FireEye ha sido señalada como posible responsable de fabricar falsos ataques con el objetivo de señalar a Rusia e Irán como países ciberdelincuentes.
Rusia fue acusada en el 2017 de realizar un ciberataque a nivel global que causó pérdidas de miles de millones de dólares en Europa, Asia y América. «El ataque se extendió rápidamente en el mundo»; en un comunicado el Reino Unido acusó a Rusia de estar detrás de esa agresión cibernética, acusación que fue apoyada por la Casa Blanca.
«Esto no tiene nada que ver con Rusia», declaró de inmediato, durante una visita a China, el presidente ruso Vladimir Putin. «Microsoft lo dijo directamente, que la fuente del virus eran los servicios de inteligencia de Estados Unidos».
Ahora que «nos damos cuenta que un genio ha salido de su botella (…) puede revolverse contra sus progenitores», «(…) es necesario que el tema se trate inmediatamente a un nivel político serio», añadió Putin.
Las operaciones de blackout nacional en Venezuela marcaron una escalada en las nuevas modalidades de la guerra, hubo un ataque cibernético contra el sistema SCADA, software del cerebro electrónico que controla de manera computarizada las funciones de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar de Guri.
El ataque a la Central Hidroeléctrica venezolana fue extremadamente grave, por su alcance y por sus consecuencias humanas y materiales. Pero no es nada nuevo, el plan Nitro Zeus, tenía las intenciones de afectar drásticamente el sistema eléctrico iraní bajo diferentes tipos del sabotaje, incluidos la ciberguerra y operaciones en el terreno, «Nitro Zeus», se creó originalmente bajo la administración de Bush para ser desarrollado plenamente durante la administración de Obama y usarlo contra Irán. El plan estaba dirigido contra las defensas aéreas, los sistemas de comunicaciones y partes cruciales de su red eléctrica.
El ex secretario de la fuerza aérea Thomas Reed en sus memorias «Cerca del Abismo: Una historia de la Guerra Fría (2004)» confiesa que la CIA transfirió de manera encubierta tecnología informática «defectuosa» que provocó la explosión del gasoducto siberiano en 1982, «la explosión y el fuego no nuclear más grande jamás visto desde el espacio». para sabotear la economía de la Unión Soviética e impedir que Europa occidental importara gas natural soviético.
El «terabyte de la muerte» y otras lindezas
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado repetidas veces que podría producirse, en cualquier momento, un gran ataque cibernético de magnitud desconocida a escala global. El portavoz del Pentágono, Alan R. Lynn, afirmó que hace algunos años recibir un ataque de uno o dos gigas suponía un asunto importante.
«En la actualidad nos estamos enfrentando a ciberataques de 600 gigabytes y a ofensivas cibernéticas que antes no podíamos ni imaginar», precisó.
El Pentágono habla de un eventual efecto masivo de un terabyte (mil gigabytes). «Que se produzca un ataque de ese tipo es solo cuestión de tiempo», ha advertido Lynn.
El 12 de mayo del 2017, el virus extorsionador WannaCry infectó a 200 000 usuarios de más de 150 países. El WannaCry es un programa informático cuyo objetivo es «secuestrar» los archivos de una computadora para posteriormente pedir su «rescate» a los usuarios a cambio de dinero.
«El tamaño del ataque nos hace pensar que tal vez no se trate de lobos solitarios», afirmó a Russia Today el bloguero José Luis Camacho, argumentando que ataques de esta envergadura requieren importante financiamiento.
Parte del código de este virus corresponde a una «ciberarma» de la nsa llamada EternalBlue, según informa Bleeping Computer. Con esta herramienta, el ataque aprovecha una conocida brecha de seguridad del sistema operativo Windows que permite tomar el control de una computadora.
El Plan aprobado justifica los ataques cibernéticos contra supuestos adversarios
Trump derogó la llamada «directiva presidencial 20», un documento confidencial firmado por Obama y que se hizo público en el 2013, cuando el exanalista de la nsa, Edward Snowden, expuso 1,7 millones de archivos sobre los programas de espionaje de EE. UU.
Esa normativa obligaba al Pentágono y a las agencias de inteligencia a obtener el visto bueno de otros departamentos del Gobierno antes de lanzar ataques cibernéticos. Ahora esa puerta ha quedado abierta y el Pentágono recibe el autorizo para actuar de forma agresiva, dejando detrás, según Bolton, «la posición defensiva mantenida hasta ahora».
El documento legaliza los hackeos y ciberataques contra otras naciones. ¿Qué se puede esperar entonces de los expertos en fabricar pretextos, ataques de falsa bandera, autoagresiones, ataques simulados o agresiones permitidas con el fin de lograr oscuros propósitos, como algunos señalan que fue lo ocurrido el 11 de septiembre del 2001?
El plan estadunidense abrió un escenario más de peligro para la paz mundial, la humanidad debe cerrar filas para detener la locura guerrerista que se extiende al ciberespacio.
Cabalgaba ya el Che sobre la dura osamenta de Rocinante cuando se hizo público el legado de su carta de despedida. Sintético y preciso como siempre, mostraba en ella la punta del hilo necesario para desentrañar el complejo ovillo que envuelve el pensamiento de Fidel Castro. Existió entre los dos comandantes una esencial complicidad. Sus trayectorias diversas ilustran todo lo que une y separa un inmenso territorio, modelado por el colonialismo, el neocolonialismo y la mezcla de razas y de culturas superpuestas en permanente contaminación mutua. El mensaje de Ernesto Guevara estaba dirigido al pueblo y, también, de manera sutil al amigo que no podía compartir su destino por las ataduras impuestas por el compromiso contraído con su nación. El guerrillero tenía que subordinarse al estadista, aunque simbólicamente conservara, hasta la hora del retiro, el uniforme de campaña verde olivo, vestuario de un hombre en constante batallar con empleo de las armas y de las ideas.
A los veinte años de la caída del Che, Fidel reivindicó su pensamiento, reclamó la necesidad de rescatarlo. Hizo una confesión íntima, infrecuente en sus discursos. Reconoció que la imagen del amigo lo había acompañado siempre, hasta el punto de soñar con él. Como ha sucedido muchas veces, impregnados por la retórica reduccionista de nuestras propias consignas, no supimos interpretar el sentido último de sus palabras.
Desentrañar las raíces y el desarrollo de las ideas de Fidel exige atravesar la tupida selva de sus discursos, denotar intenciones y circunstancias, entender las razones de la cautela necesaria y saltar por encima de las zonas de silencio. Aún ahora, consciente del poder de su palabra, las razones de Estado son insoslayables. En plena globalización neoliberal, está en juego el porvenir de la nación. Su trayectoria vital demuestra que, siempre lúcido, asume el difícil equilibrio entre desafío y negociación. En todo momento, ha sabido construir consenso y edificar alianzas preservando, como en la Sierra Maestra durante la ofensiva batistiana, el espacio de los principios irrenunciables. Intuyo que en sus estudios de bachillerato leyó, según lo establecido en los programas de entonces, los textos fundamentales de la literatura española de los Siglos de Oro. De esas fuentes y de la obra de José Martí procede el empleo frecuente de los conceptos de honor y decoro, en la voz altiva de un pueblo pequeño.
Político es un sustantivo demasiado genérico. Engloba una amplia gama de personajes. Abundan quienes se hacen profesionales de un cargo en el que permanecen atrincherados, para amasar fortunas en paraísos fiscales. Constituyen excepción quienes se entregan a una causa movidos por la vocación de trasformar una sociedad. Ese llamado configura las vidas del Che y de Fidel. Ambos coinciden en la capacidad de leer los textos a través de infinidad de interrogantes y procesar críticamente el aprendizaje adquirido. En la carrera de Derecho, la Economía Política era un obstáculo casi insalvable para los estudiantes, sometidos a exámenes orales. El memorismo habitual no funcionaba porque el profesor se tomaba la libertad de multiplicar las preguntas. Contaba una amiga que compartió con Fidel los años universitarios en la misma casa de huéspedes, que a altas horas de la noche el joven egresado del Colegio de Belén se concentraba en el estudio del manual de Charles Gide. Leía despacio. Una a una, iba rasgando las hojas. Con esa lectura analítica, venció la prueba sin dificultades.
En la Universidad de entonces, el paso por las aulas se completaba con una atmósfera que irradiaba inquietud. La plaza Cadenas era un hervidero. La frustrada revolución del 30 sobrevivía en la memoria como parte del ambiente. Con las puertas abiertas y los sillones acogedores, el Salón de los Mártires era un sitio informal, donde podía llenarse el tiempo de espera. Las fotos vistas tantas veces se convertían en presencia familiar. El debate del momento se remitía a ese referente, tantas veces revisitado. Las tertulias azarosas acogían a una minoría en medio de la masa de buscadores de títulos para hacer carreras en un bufete de abogados, en una consulta médica o en un estudio de arquitectos. Eran los que compartían, con distintos grados de compromiso, inquietudes intelectuales y políticas. Apenas un puñado, los comunistas desarrollaban una intensa labor de captación. Estadista y estratega, el político de vocación es un intelectual.
Para seguir las huellas del pensamiento de Fidel Castro, hay que establecer la conexión entre lo escrito y lo actuado, en correspondencia con su modo particular de vincular teoría y práctica. De esa dialéctica dimana la razón esencial de su heterodoxia. Lector omnívoro, ha asimilado de manera creativa las enseñanzas de José Martí, de los fundadores del pensamiento marxista, de la historia entendida como proceso, vista siempre desde la perspectiva latinoamericana. En la Universidad, intervino en las contiendas electorales de la FEU. El azar lo llevó a vivir en Colombia los días trágicos del Bogotazo, brevísima e intensa lección de las realidades concretas de Nuestra América. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, líder popular reformista, y el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, mostraron los límites de una utópica tercera vía en el enfrentamiento al imperialismo. Algo similar ocurriría muchos años más tarde con la caída de Salvador Allende en Chile.
Sin embargo, esa experiencia personal tendría que convertirse en verdad tangible para las mayorías. Tomando distancia de la aplicación mecánica del análisis de los factores objetivos, su visión procesual de la historia le ha permitido comprender el papel primordial de la subjetividad para contribuir a la maduración de las condiciones propicias para la acción revolucionaria. Afirmaría luego en la Segunda Declaración de La Habana: No podemos esperar con los brazos cruzados el desfile del cadáver del imperialismo.
Al comprender que su aprendizaje universitario había concluido, Fidel terminó con rapidez los estudios de Derecho y se lanzó a la batalla por la nación desde un partido reformista muy popular que anidaba en su variopinta membresía una base con radicalismo potencial.
El golpe de Batista se sumó a la crisis estructural de la economía cubana para evidenciar la quiebra definitiva de la democracia burguesa liberal. El Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) se atomizaba en debates bizantinos, resultantes de su heterogénea composición. Para ganar la contienda electoral tenía que contar con la maquinaria política tradicional. Hubo que hacer concesiones a los caudillos. Otro sector estaba compuesto por intelectuales que se movían en los variados matices de centro izquierda. En cambio, la base juvenil era portadora de un significativo radicalismo. De ella nacerían las cédulas iníciales del Movimiento 26 de julio. A contrapelo de la línea del Partido Socialista Popular, rezago de las tendencias dominantes de la Tercera Internacional, Fidel comprendió que la única alternativa viable se encontraba en la insurrección armada. Rompía todos los esquemas trasformados en cultura del sentido común. Parecía utópico concebir la derrota de un ejército profesional armado por el imperialismo. No emprendió la tarea clandestina antes de haber cerrado el círculo de la legalidad. Acudió a los tribunales para condenar la inconstitucionalidad del golpe perpetrado.
En sus actos y en sus pronunciamientos públicos, Fidel ha tenido siempre clara noción de su interlocutor verdadero. Ausente de la sala donde se celebró el juicio por los acontecimientos del Moncada, el pueblo era el verdadero destinatario de La historia me absolverá. Lo definía de manera muy precisa en aquel programa memorable. La elaboración del concepto se fundamentó en el conocimiento concreto de la realidad nacional. Es el núcleo original de un pensamiento que adquirirá mayor densidad teórica en los años por venir y eje central de un lineamiento renovador y heterodoxo. La contraposición clasista asumida por Marx en el Manifiesto comunista entre el proletariado y la burguesía se remitía al panorama de los países donde la revolución industrial irrumpió para encadenar al obrero a la máquina y someterlo a un grado extremo de expoliación. En los países periféricos, pesaban las herencias de la colonia y del neocolonialismo generadoras del subdesarrollo.
Fidel se apropió del método de Marx para aplicarlo a otro contexto. El peso de la clase obrera se concentraba en los trabajadores temporales contratados por los centrales durante tres meses de cada año. Precaristas, aparceros, los campesinos no tenían la propiedad de las tierras que cultivaban. Formado en medio de una crisis permanente, el estudiantado había demostrado con creces su radicalismo.
La Revolución del 30 aceleró la aparición de un pensamiento articulador de la acción política, involucrado en el debate latinoamericano sobre un diseño socialista, ajustado a nuestras especificidades. Sandino y el gran Amauta proyectaron su influencia. Algunos, como Mella, Rubén, y Guiteras cayeron muy jóvenes. Pablo de la Torriente Brau se inmoló como internacionalista en Majadahonda durante la Guerra Civil Española. Raúl Roa se hizo cargo de ese legado y alcanzó a desempeñar un papel significativo como Canciller de la Dignidad, hermoso calificativo que portó con gallardía.
Los conflictos que laceran la América Latina de nuestros días y socavan los proyectos posneoliberales invitan a meditar acerca del matizado análisis de la burguesía implícito en La historia me absolverá. Descartado el sector dependiente, subsistía un sector ambivalente, sujeto a ataduras en el plano de la subjetividad. Conformado por empresarios con recursos para impulsar el desarrollo de una base industrial, por profesionales de alta calificación, por terratenientes no azucareros, el texto programático mantenía abierta la posibilidad de su incorporación a un común propósito liberador. Sin embargo, los ligámenes de la dependencia lastraron el crecimiento de una conciencia de clase para sí. Imbuidos del sueño americano, obnubilados por la aparente modernización que asimilaba rápidamente los avances técnicos a la vida cotidiana de una zona restringida de la capital, influidos por la arrasadora campaña anticomunista, optaron por emigrar después del triunfo de la Revolución. Los funcionarios de empresas siguieron el camino de sus jefes, muchos profesionales acompañaron a su clientela. Al igual que Cuba, otros países del Continente padecieron las consecuencias de un legado que vincula inexorablemente neocolonialismo y subdesarrollo.
Ante el poder hegemónico, la resistencia se articula en el rescate de la cultura, así como en el cabal ejercicio del arte y la ciencia de la política.
En su discurso en el campamento Columbia, al llegar triunfante a La Habana, Fidel se apresuró a poner en práctica este concepto. Definió en el pueblo a su interlocutor verdadero, aliado imprescindible para solventar conflictos internos y externos. En plena euforia, anunció que lo más difícil comenzaría en la hora de la victoria.
Conjuró la fractura latente representada por los combatientes atrincherados en el Palacio presidencial. Funcionó de la misma manera en la salida del presidente Urrutia. En la denuncia del sectarismo y de la microfracción. Lo hizo de manera magistral en los hermosos y difíciles días de la Crisis de Octubre. Ante un auditorio dispuesto a inmolarse, planteó los cinco puntos sustantivos en defensa de los derechos soberanos de un pequeño país. Hizo pública la discrepancia con nuestro único aliado de entonces. En plena Guerra Fría, Cuba no se resignaba a ser pieza de intercambio entre las grandes potencias. Con todo ello, reafirmó la ética como principio básico para la defensa de la nación. La historia habría de darle la razón en más de un sentido. Volvería sobre el tema en el discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad habanera al cumplirse cincuenta años de su ingreso en ese centro de estudios. Nunca puede sacrificarse la visión estratégica en favor de la inmediatez. Aludía en esos términos al pacto Ribbentrop-Molotov y también, sin lugar a dudas, a las consecuencias de la miopía manifiesta en la apresurada solución de la Crisis de Octubre.
En las palabras de Columbia, el lector atento, distante ya del fragor de un acontecimiento que volvió a estremecer al mundo, descubre en una frase reveladora la preocupación por el retraso de las ciencias políticas con respecto a otros abordajes de los problemas de la sociedad. Ofrece una clave de primera importancia para valorar la razón de la incapacidad del pensamiento de izquierda para hacerse cargo de los problemas contemporáneos, permeado él también por las ideas que emanan del poder hegemónico. Embargado en el diario batallar desde el inicio de la lucha insurreccional, Fidel nunca ha dejado de estudiar. Lo hizo en la prisión y también en la Sierra Maestra. Confrontó teoría y práctica a través de su contacto con el campesinado. Lo hace ahora, desde la perspectiva de la Isla, al interrogarse sobre el futuro de la humanidad. Su responsabilidad de estadista le ha impedido hacer públicas las zonas más íntimas de su pensamiento. Queda en manos de los investigadores la tarea de armar el rompecabezas juntando datos, contextos y palabras.
El trasfondo de las ideas de Fidel sugiere una visión muy crítica del papel desempeñado por la Tercera Internacional. El estallido de la Revolución de Octubre había proyectado una esperanza hacia el planeta todo. En la década del 20 proliferó el nacimiento sucesivo de partidos comunistas en el centro y la periferia del planeta. La rigidez dogmática y la decisión de optar por la defensa del socialismo en un solo país subordinaron la conducta de los recién creados movimientos a una línea general adoptada al margen del análisis de las realidades concretas de cada lugar. Hubo conflictos soterrados, separación de militantes y dirigentes y el sometimiento a decisiones oscilantes según las circunstancias. Se pasó del obrerismo sectario a la constitución de los frentes populares. Disuelta la Internacional, a falta de un examen crítico del estalinismo que profundizara más allá de la denuncia formulada por Jruschov en el XX Congreso del PCUS, la conducta adoptada no se modificó en lo esencial. Atrapada en las redes de la Guerra Fría, la coexistencia pacífica, conveniente para las relaciones entre potencias, intentó congelar los movimientos liberadores surgidos en el proceso de descolonización. En esta coyuntura, se produjeron discrepancias entre el partido soviético y el cubano. Explícita en los ideales del Che, la posición de la Isla se atenía a principios éticos de solidaridad, al concepto de que la supervivencia propia se entrelazaba con la multiplicación de focos revolucionarios.
En septiembre de 1960, Fidel acudió a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Con la suspensión de la cuota azucarera y del suministro de petróleo, el conflicto con los Estados Unidos bordeaba el abismo. Al propio tiempo, habían echado a andar los preparativos de la invasión de Playa Girón.
Las Naciones Unidas ofrecían una tribuna para mostrar al mundo la verdad de Cuba. Como siempre, el conductor de la Revolución tenía clara noción del alcance estratégico de sus mensajes, así como de su destinatario real. Emergían las personalidades que habrían de impulsar el Movimiento de los No Alineados. Un numeroso grupo de países, roto el vínculo formal con las antiguas metrópolis, ingresaban con plenos derechos en el foro internacional. Recordado sobre todo por el anecdotario que condujo a instalar la delegación cubana en el Hotel Teresa de Harlem y por la inusitada duración de la pieza oratoria, poco se ha analizado la originalidad del pensamiento conductor del discurso. Ante la expectativa de la prensa y de la amplia audiencia, el mensaje se dirigía a un interlocutor bien definido. Era un tercer mundo polivalente, hecho de pequeños y grandes territorios, portador de varias culturas, matices en algunos casos, dominado por una civilización occidental que las apartaba de su memoria, urgido de necesidades y amenazado (como lo demostrarían los años subsiguientes) por el ejercicio de la violencia y por la traición de títeres corruptos. Los conceptos expuestos entonces respiran una atmósfera epocal. Expresan el núcleo generador de una reflexión que arriba a su plena madurez. Situado en una etapa que parecía anunciar un estallido emancipador, mantienen vigencia en la actualidad, después del derrumbe del socialismo europeo y la instauración de la globalización neoliberal. Nunca abandonada en sus esencias, la herramienta analítica se irá eslabonando atenida a diferentes circunstancias históricas.
La controvertida toma de partido adoptada en ocasión de la invasión soviética a Checoslovaquia merece una relectura contemporánea. Tras la premisa inicial respaldada, por necesidad política, la decisión tomada por los aliados del Pacto de Varsovia, el desmontaje crítico de las causas que condujeron a lo que en verdad constituía el reconocimiento de una derrota, resulta implacable en lo conceptual y en los términos empleados.
Sin paños tibios, coloca sobre la mesa las discrepancias entre el Partido cubano y sus aliados europeos. Afirma la total autonomía e independencia de la Revolución cubana y su dramática soledad en este lado del Atlántico, resultante del error estratégico cometido en el acuerdo Kennedy-Jruschov que dio término a la Crisis de Octubre. Plantea la indiferencia europea ante los problemas del tercer mundo, las concesiones derivadas de la política de coexistencia pacífica y su correlato, el proyecto de acuerdo de no proliferación de armas nucleares. Subraya, como profecía de una muerte anunciada, los riesgos latentes en la renuncia a los principios. Advierte las causas que determinaron las fisuras del sistema, tales como la pérdida de contacto con las masas, la burocratización de los métodos, el abandono del internacionalismo, la atención exclusiva a los estímulos materiales y el espacio creciente concedido a las relaciones monetario-mercantiles.
Las ideas de la posmodernidad han diseminado un falso antagonismo entre visión totalizadora y acercamiento fragmentario. Establecen también un corte radical entre la tradición de la modernidad y el trascurrir contemporáneo. De esa manera, se instituye una nueva forma de maniqueísmo entre el bloque de lo definitivamente periclitado y las directrices de un presente avasallador, como si los tiempos no se solaparan en el rejuego de una memoria remota, la supervivencia de ayer y la configuración de lo nuevo, dejando de lado, además, la asincronía de etapas diversas en el planeta que distancian los centros de poder de zonas que sobreviven al margen de los adelantos de los medios de comunicación, junto a aquellas que, al modo de los mapuches chilenos, se aferran a su territorio y a sus costumbres. Un análisis más cuidadoso revela que algunas críticas demoledoras al legado de la modernidad se remiten a la prolongada supervivencia de un positivismo que exaltó la noción de la ciencia, concibió la marcha ascendente hacia el progreso y relegó un humanismo detenido erróneamente en el rescate del saber clásico greco-latino.
En más de un aspecto, Montaigne es el precursor del humanismo que nos corresponde reivindicar hoy y aquí.
La originalidad del pensamiento de Fidel y su contribución innovadora al proyecto socialista se elabora en torno a un eje central estructurado mediante preguntas encadenadas desde un horizonte de emancipación real, pasando por el análisis de las circunstancias concretas de la realidad. El ininterrumpido bombardeo de preguntas somete a crítica a las fuentes librescas y a la dinámica de la movible experiencia humana individual y social. Logra escapar así al dogmatismo estrecho y estático y vincula dialécticamente el factor político (desarrollo de la conciencia) con las necesarias medidas de orden económico. En términos contemporáneos, la visión humanista consiste en interconectar los factores históricos, geográficos, económicos y culturales que definen el contorno de la Isla, inseparables todos de las corrientes contradictorias que caracterizan, en cada momento, las líneas de fuerza del planeta. Ocurre entonces que, en Fidel, teoría y praxis se conjugan en el campo de la batalla anticolonial y en las vías de superación de la compleja herencia del subdesarrollo. Se trata, en síntesis, de consolidar estrategias antihegemónicas forjando alianzas contrahegemónicas, algunas transitorias, otras duraderas.
De esas premisas se derivan sus contribuciones en el campo de las ciencias políticas y su manera de afrontar el tema de la cultura. El estudio del pensamiento de Fidel en el ámbito de las ciencias políticas requiere serio abordaje a cargo de especialistas en la materia. Me atrevo tan solo a apuntar que la lectura congelada en el tiempo del materialismo histórico introdujo una malformación de graves consecuencias que contradecía en lo esencial el modelo propuesto por Marx en su 18 Brumario y en su crítica a la Comuna de París. El autor de El capital percibió con claridad la convergencia de factores, con lo cual se distanció de posiciones deterministas, incorporadas luego por contaminación positivista. El desmontaje de un pensamiento que se ha expresado a través de discursos y entrevistas, marcadas por la coyuntura e iluminadas por un trasfondo conceptual teórico, como parte de un proceso de edificación de la futuridad en el terreno movedizo de lo humano, exige tener en cuenta la raíz martiana. La extensa obra del Maestro, preñada de ideas, se fue haciendo también en el fragor del combate. El periodismo y el epistolario muestran las huellas de su coherencia intrínseca y de su progresiva maduración apuntalada en el aprendizaje de la vida. En ambos casos, el ideario no responde a inmovibles formulaciones abstractas. Se traduce en términos concretos con la mirada puesta en el pueblo, interlocutor y partícipe indispensable para consolidar un movimiento contrahegemónico.
La tarea urge. Es inminente en medio del complejísimo debate contemporáneo. Extraer las esencias del pensar y el hacer de quien mantiene plena lucidez en sus noventa bien cumplidos es el mejor homenaje a un Fidel viviente en su ininterrumpida capacidad de reflexión y análisis.
Tomado de la Revista La Gaceta No 4, julio/agosto de 2016: http://www.uneac.org.cu
El poderío creciente de los gigantes tecnológicos que controlan internet se ha traducido en una serie de denuncias sobre censura de contenidos a nivel global. Mientras tanto, algunos críticos, incluyendo Naciones Unidas, advierten que la privatización del ciberespacio representa un peligro para la libertad en el mundo.
Un fenómeno que ha provocado un cúmulo de denuncias y señalamientos contra compañías como Google, Facebook o Twitter, empresas que han decidido imponer de manera unilateral mayores restricciones al contenido que se publica en internet.
¿Pero de qué tamaño es el poder y el alcance de estas empresas que controlan la conversación pública en redes sociodigitales?
La censura en Twitter
El pasado 12 de septiembre, Twitter bloqueó las cuentas de los principales medios de Cuba, en un hecho calificado por la Unión de Periodistas de ese país (UPEC) como un “acto de censura masiva”. La decisión de la compañía, que no ofreció las razones, se produjo una semana después de que el Gobierno de EE.UU. endureciera sus sanciones económicas contra la isla.
Sin embargo no es el primer caso de este tipo que se produce en los últimos meses. En mayo pasado, la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) denunció que Twitter había cancelado las cuentas institucionales de varias dependencias de Venezuela y medios de comunicación afines al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, “violentando una vez más la libertad de expresión y defendiendo sus propios intereses”. El bloqueo se produjo un día después del fallido intento de golpe de Estadoprotagonizado por el diputado opositor Juan Guaidó.
Por esas mismas fechas, el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme fue
expulsado de Twitter, tras criticar a personajes de la derecha de ese
país, lo que desató una polémica en
México sobre la censura en internet. Además, en agosto, varios usuarios
afines al presidente Andrés Manuel López Obrador reportaron suspensión y
bloqueo de cuentas tras hacer comentarios sobre el expresidente Felipe
Calderón.
Entre las políticas de la empresa se establece la prohibición a la “glorificación de la violencia” o “cláusulas de integridad electoral” que prohíbe la injerencia en votaciones, a pesar de las ambigüedades inherentes a dichas reglas.
El ejército censor de Facebook
La mayor red social del planeta cuenta con personal dedicado a censurar comentarios en Facebook, a pesar de que los criterios también pueden resultar muy arbitrarios a la hora de, por ejemplo, vetar pezones de mujeres o temas vinculados con ideologías políticas.
Los términos para la eliminación de contenido en Facebook también han
sido cuestionados, luego de que la empresa contratase a una
organización financiada por el magnate George Soros para supervisar el
borrado de contenido en su plataforma. La decisión provocó que algunos
sectores acusaran al ‘establishment’ estadounidense de haber construido
una herramienta para la censura y la lucha contra la disidencia en las redes sociales.
En 2017, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, indicó que reforzaría el equipo que revisa las publicaciones hasta alcanzar casi las 8.000 personas alrededor del mundo. Este grupo es el encargado de borrar contenido que pudiera resultar ofensivo en temas como la violencia, el terrorismo, la pornografía y el racismo.
Los controles de contenido en Facebook se reforzaron luego del
escándalo de Cambridge Analytica, empresa que generó noticias falsas
para manipular elecciones, mediante la personalización de contenido
basada en la filtración de datos personales de 87 millones de usuarios
en el mundo.
El control de internet
De los 7.676 millones de personas que existen en el mundo, 3.484 millones son usuarios activos de redes sociodigitales en internet, lo que implica un 45 % de la población global, según el informeDigital In 2019, elaborado por We Are Social en colaboración con Hootsuite.
El documento sostiene que Facebook sigue siendo la red sociodigital más grande del planeta, con 2.271 millones de usuarios en 2019. Esto significa que la red social de Zuckerberg tiene influencia en un tercio de la población mundial.
Por su parte, Google concentra el 90 % de todas las búsquedas en internet de 2010 a 2019, segúndatos de Statista. Se calcula que la marca realiza alrededor de 3.500 millones de búsquedas por minuto. Además, Google maneja también otras plataformas como YouTube, la segunda red sociodigital más grande del planeta.
La plataforma de videos ha estado envuelta en la polémica por censurar contenido con la justificación de luchar contra las noticias falsas, tal como ocurrió recientemente durante las protestas en Hong Kong.
En 2017, Eric Schmidt, presidente ejecutivo de la empresa matriz de Google, Alphabet, aseguró que uno de los proyectos de la compañía a su cargo tenía como objetivo reemplazar el “mal discurso” con un “buen discurso”. También señaló que la compañía estaba desarrollando algoritmos para que los contenidos de medios rusos sean más difíciles de encontrar. “Estamos trabajando para detectar y eliminar el ranking de ese tipo de sitios, básicamente RT y Sputnik”,dijo.
En un documento interno de Google, filtrado a un medio estadounidense, el gigante admite que las empresas tecnológicas “controlan la mayoría de las conversaciones en línea” y han hecho un “cambio hacia la censura” de contenidos.
Google y Facebook dominaban en 2017 más del 70 % de todo el tráfico de internet,de acuerdo con una investigación del programador e informático André Staltz.
Estas empresas, además, controlaban el 61,4 % de todo el gasto en publicidad de internet, según datos de la consultora WARC, para lo que utilizan sistemas de espionaje y recolección de datos.
Sin embargo, las empresas tecnológicas de China también disputan
parte de la hegemonía global. Pero mientras el grupo conocido como BAT (compuesto
por las empresas chinas Baidu, Alibaba y Tencent) opera en función de
los intereses del Gobierno chino, el denominado grupo GAFA (Google,
Apple, Facebook y Amazon) lo hace en función de intereses privados que
ya han sido puestos en la mira del Gobierno estadounidense.
Monopolio y censura
En junio pasado, el Congreso de EE.UU. inició una investigación en
torno a la acumulación de poder y acciones monopólicas en las empresas
tecnológicas, señaladas de asfixiar, clonar o confrontar rivales, además
de otorgar ventajas indebidas a sus propios productos en sus
plataformas.
En un hecho inédito, más de 50 fiscales y gobernadores de EE.UU. iniciaron una investigación contra Google y Facebook por prácticas que violarían la ley antimonopolio.
Asimismo, el presidente de EE.UU., Donald Trump, prepara ya una orden ejecutiva para “protegera los estadounidenses de la censura en línea”, luego de que tanto políticos republicanos como demócratas hayan denunciado problemas en sus redes sociodigitales. Por ello, la Casa Blanca lanzó una herramienta para reportar casos de censura en estas compañías.
La privatización de la red, un peligro latente
Ante el crecimiento de los gigantes tecnológicos, algunas voces
críticas consideran que empresas como Google y Facebook han reunido
demasiado poder.
La economista Shoshana Zuboff considera que los gigantes tecnológicos han creado un capitalismo de vigilanciaque “evoca un poder profundamente antidemocrático” que implica el “derrocamiento de la soberanía del pueblo”.
“La ley simplemente no se ha adaptado al hecho de que una corporación tecnológica ahora puede poner a poblaciones enteras en servidumbre al bien corporativo, en lugar de al bien individual o público”, señaló el excontratista de la CIA, Edward Snowden, en junio pasado.
Por su parte, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ya advirtió en 2014, a través de un estudiotitulado ‘Tendencias mundiales de la libertad de expresión y el desarrollo de los medios’, que la “privatización de la censura” representa un riesgo para la libre circulación de información en el mundo debido a “un control crecientede contenidos en la red cibernética por parte de intermediarios como los motores de búsqueda y las redes sociales“.
Un proceso de privatización del internet que definirá buena parte del debate en torno a los límites entre lo público y lo privado durante la primera mitad del siglo XXI.