Internet, el suburbio que ignora la izquierda

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Estudio de relaciones en Twitter de líderes y movimientos de izquierda en América Latina. Fuente: Universidad de Ciencias Informáticas (UCI)/ 2018

Internet, el suburbio que ignora la izquierda / Rosa Miriam Elizalde

 
Hace poco más de un año la Universidad de Ciencias Informática (UCI), de La Habana, realizó un estudio de las interacciones en Twitter de 105 organizaciones políticas de América Latina y el Caribe, y de 139 líderes de la región, vinculados al Foro de Sao Paulo. Con un diagrama de grafos demostró que las relaciones entre ellos apenas existen o son muy débiles, allí donde las hay.

Es mala noticia, pero no asombra. Con lentitud la izquierda se ha ido adaptando a los códigos de la prensa escrita, la radiodifusión y la TV, pero la realidad líquida de Internet se le escurre entre los dedos. No se comprende o se subestima el comportamiento de los nuevos sujetos políticos, en una era en que la red ha permitido agrupar a gente que tenía vedada la palabra pública, para bien y para mal.

Internet tiene potencial para proporcionar el punto de apoyo de un cambio en el discurso político y el proceso parecía estar en marcha en la década del 80, cuando la academia y las iniciativas ciudadanas le imprimieron un carácter descentralizado, horizontal y abierto. Pero ahora, salvo excepciones, se ha producido un giro hacia la derecha, reforzado por la estructura actual de la red, altamente centralizada, donde las decisiones de qué se lee, qué se consume y qué se debate han quedado en muy pocas manos.

Una investigación de la Universidad de Oxford demuestra que en Alemania la derecha Alternative für Deutschland (AfD) conduce más tráfico de Twitter que cualquier otro partido alemán y muchos de sus seguidores no esconden su adoración por Hitler. Procesos similares se expresan en media Europa. Después de la Segunda Guerra Mundial y antes de las plataformas sociales, ningún nazi se habría atrevido a declarar en una plaza pública que lo era; tampoco lo habrían hecho los proclamados antivacunas o los que defienden que la Tierra es plana.

Parecería que transitamos hacia un momento de barbarie que ofrece capacidad de reunión y, sobre todo, de organización al salvaje Oeste de los sitios de redes sociales, sometidos a lógicas publicitarias, manipulación de las emociones y algoritmos opacos. En esas zonas de ira y violencia simbólica, el sujeto político es remplazado por la industria de la difamación en línea.

El doctor Robert Epstein, investigador de The American Institute for Behavioral Research and Technology, en California, ha documentado que cerca del 25 por ciento de las elecciones nacionales en el mundo son decididas hoy por Google. Él y Ronald E. Robertson acuñaron la expresión “Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda” (Seme, por sus siglas en inglés), que explica cómo se puede decantar el voto de los indecisos en función de los resultados que ofrece el buscador. “En algunos grupos demográficos, hasta un 80 por ciento de los votantes” pueden llegar a cambiar sus preferencias electorales, añaden Epstein y Robertson.

Durante las elecciones presidenciales de 2018, la combinación perfecta de uso extensivo de los medios sociales y una campaña repleta de fake news otorgó una victoria holgada a Jair Bolsonaro. Pero los brasileños no votaron por el candidato machista y homofóbico porque consumían información falsa a través Whatsapp o Facebook, sino que creían en los fake news porque comparten la ideología de Bolsonaro, una distinción que no se debería obviar. Igual ocurrió con Donald Trump, en el 2016. “La gente ya no busca noticias para informarse, sino para corroborar sus opiniones. Por eso buena parte de los votantes de Trump se informan sólo a través de Fox News, porque encuentran una coincidencia discursiva, una corroboración, una complementariedad entre lo que creen y lo que dice Trump, luego confirmada por un medio”, advierte en una de sus conferencias más citadas el sociólogo catalán Manuel Castells.

La derecha milita, se activa y se constituye en red. Mientras Internet sea un suburbio que sabemos que existe, pero no visitamos o, peor, lo utilizamos solo para decir y no para dialogar y persuadir, la izquierda estará perdida en los nuevos territorios donde más del 70 por ciento de los jóvenes entre 16 y 30 años en América Latina tienen su primer contacto con la información. La penetración media de Internet en la región es 13 puntos superior a la global, con un 67%, y el número de usuarios asciende a casi 440 millones. Somos el continente que más tiempo le dedica a Facebook, Instagram, Whatsapp y Youtube.

Obviamente, si en esos territorios están los ciudadanos, hay política; mayoritariamente de derecha, pero política, que no se puede liderar con crítica moral y ética, por más que estemos en el lado correcto de la Historia. Nos guste o no, las plataformas sociales digitales cada vez son más centrales en la vida pública y un espacio de disputa en el que se requieren respuestas versátiles, de alta complejidad y persistentes.

Hoy comienza en Caracas la XXV edición del Foro de Sao Paulo, que desde hace unos pocos años ha incorporado la comunicación entre sus debates principales. Necesitamos líderes y movimientos mejor conectados si queremos que la red se corra a la izquierda y se exprese abrumadoramente contra la injusticia, el desamparo, el aburrimiento y la desidia. Para que sea democracia y no estercolero, como pedía Paco Ignacio Taibo II en estas mismas páginas hace unos pocos días. Y que eso ocurra para todos de una buena vez.

 

(Publicado originalmente en La Jornada, de México) /  Cubadebate / Cubaperiodista

 

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Rosa Miriam Elizalde

Periodista cubana. Vicepresidenta Primera de la UPEC y Vicepresidenta de la FELAP. Es Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros «Antes de que se me olvide», «Jineteros en La Habana», «Clic Internet» y «Chávez Nuestro», entre otros. Ha recibido en varias ocasiones el Premio Nacional de Periodismo «Juan Gualberto Gómez». Fundadora de Cubadebate y su Editora jefa hasta enero 2017. En twitter:

 

 

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina

 

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EE.UU.: Cortar el suministro de combustible a Cuba

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EE.UU.-Cuba: cortar el suministro de combustible / PL / Por Orlando Oramas León *

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Estados Unidos busca el estallido social en Cuba y una de las maneras para provocarlo es perseguir e impedir los embarques de combustible a la isla, para sumirla en apagones y cortes a los servicios públicos vitales.


Resulta otra faceta del asedio al pequeño vecino del sur, acostumbrado a resistir, incluso en los años 90 cuando se ‘desmerengó’ la Unión Soviética, como dijera Fidel Castro, el líder histórico de la Revolución cubana.

Fueron años de doble bloqueo, largos apagones, carencias alimentarias y de transporte y otras penurias para el pueblo cubano.

El presidente estadounidense Donald Trump pretende reeditarlos bajo los compromisos con el senador cubano-americano Marco Rubio y otros personeros del ‘establishment’, quienes desde la Florida mantienen secuestradas las relaciones EE.UU.-Cuba.

‘Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba’, así lo expresó el presidente Miguel Díaz-Canel en Bayamo, en el oriente del país, en el discurso central por el Día de la Rebeldía Nacional.

Ante miles de bayameses, el gobernante calificó de crueles las acciones extraterritoriales de la Casa Blanca que buscan impedir por todos los medios el arribo a puertos cubanos de los tanqueros.

Para ello amenazan ‘brutalmente’ a las compañías navieras, a los gobiernos de los países donde están registrados los buques y a las empresas de seguro, explicó.

Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas. No se esconden para hacerlo. Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo, remarcó.

Buscan el estallido social, acusó el mandatario y lo argumentó: ‘El plan genocida es afectar, aún más, la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana en su cotidianidad, en sus necesidades básicas, y paralelamente acusar al Gobierno cubano de ineficacia’.

En su discurso Díaz-Canel dijo ‘para que el mundo juzgue’ que solo de marzo de 2018 hasta abril de 2019, el bloqueo económico, financiero y comercial contra su país provocó pérdidas por valor de cuatro mil 343 millones de dólares.

Advirtió que el dato no refleja las afectaciones provocadas por las últimas medidas de la actual administración de EE.UU. que limitan las licencias de viajes de los estadounidenses y prohíben los de cruceros, yates y aviones privados de aquel país.

Tales medidas refuerzan las dificultades financieras al impactar directamente al turismo (concebido como motor económico cubano) y a las actividades asociadas que benefician al creciente sector no estatal de la economía, llamados aquí cuentapropistas, léase artesanos, operadores de hostales y otros alojamientos, restaurantes, bares, renta de autos y demás.

Son esas restricciones y la persecución financiera contra Cuba las causas principales del desabastecimiento de alimentos y combustibles y de las dificultades para adquirir piezas de repuesto indispensables para sostener la vitalidad del sistema electroenergético, apuntó el presidente cubano.

Se refería a ello al explicar algunas de las razones principales por las cuales el territorio nacional se ha visto afectado por apagones y otras carencias de combustible que ‘estamos enfrentando creativamente con la férrea voluntad de resistir y vencer’.

Así lo expresó en el acto multitudinario y en presencia del primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, uno de los pocos sobrevivientes de los asaltos a los cuarteles Guillermón Moncada, Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, Bayamo, ocurridos el 26 de julio de 1953, gesta que se celebra como Día de la Rebeldía Nacional.

En tal escenario el Presidente de la mayor de las Antillas denunció que Washington cierra cada vez más el cerco en torno a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución cubana nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo, ahora como antes. Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad, remarcó.

Díaz-Canel afirmó que Venezuela está cercada, robada, asaltada literalmente con la aprobación o el silencio cómplice de otras naciones poderosas.

Y acotó: lo que es peor, con la vergonzosa colaboración de gobiernos latinoamericanos, es hoy el más dramático escenario de la crueldad de las políticas del imperio en decadencia que combina comportamientos de policía del mundo con los de juez supremo de la aldea global.

Fue duro con el accionar de la Organización de Estados Americanos (OEA): ‘cada vez más desprestigiada y servil’, presta a tirar alfombra roja a la posibilidad de una intervención militar en el país sudamericano.

Ello ocurre cuando el Comando Sur del Pentágono reconoció los vuelos de espionaje sobre el territorio venezolano, sobre los cuales gobiernos como los de Perú, Brasil, Argentina, Colombia y otros del llamado Grupo de Lima, hacen mutis.

Tales acciones tienen lugar pese al compromiso de los presidentes de las naciones que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) quienes, en cumbre presidencial en La Habana, en enero de 2014, acordaron declarar a la región como Zona de Paz.

Con desprecio absoluto por lo que un día fue la más sagrada conquista de la comunidad de naciones del planeta, la legalidad internacional, la actual administración estadounidense vive amenazando a todos, incluso a sus socios tradicionales y agrediendo hasta a sus servidores incondicionales, expresó el mandatario de la mayor de las Antillas, quien inició su gestión en abril de 2018.

Díaz-Canel encabezó entonces el relevo de la generación que, armas en mano, realizó la lucha armada e hizo triunfar la Revolución cubana el 1 de enero de 1959 bajo la conducción de su líder histórico Fidel Castro.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros subrayó que Cuba no se dejará distraer por las amenazas y agresiones de Washington.

Hay demasiados desafíos que vencer y vamos a concentrarnos en ellos: en primerísimo lugar, la invulnerabilidad económica y militar del país, el ordenamiento jurídico, la derrota de cuanto obstáculo interno o externo persista: sea el burocratismo, la insensibilidad o la corrupción, que no pueden aceptarse en el socialismo, enfatizó.

Y añadió que pese a la difícil coyuntura en las próximas semanas el Gobierno anunciará nuevas medidas para promover el desarrollo económico y el bienestar de la población. Estas decisiones seguirán al aumento salarial para el sector presupuestado, empleados y jubilados, que suman más de dos millones 700 mil personas.

Cuba resiste y va por más, concluyó Díaz-Canel en la Plaza de la Patria de Bayamo, escenario pletórico de historia patria.

*Jefe de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

EE.UU.-Cuba: cortar el suministro de combustible / PL / Por Orlando Oramas León

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina


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Discurso Miguel Díaz-Canel clausura XXV Foro de Sao Paulo, Venezuela, el 28 de julio de 2019

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Discurso pronunciado en la clausura del XXV Foro de Sao Paulo

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del XXV Foro de Sao Paulo, Venezuela, el 28 de julio de 2019, “Año 61 de la Revolución”

 

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Compañero Nicolás Maduro Moros, hermano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela;
Compañeras y compañeros de la Dirección de la Revolución Bolivariana;
Compañera Mónica Valente;
Líderes latinoamericanos y caribeños y de otras partes del mundo que nos acompañan;
Compañeras y compañeros:

Permítanme dedicar mis primeras palabras al Comandante Hugo Chávez Frías, el gran amigo de Cuba, el hijo de América que cumple hoy 65 años en la eternidad (Aplausos).

Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, quien lo quiso entrañablemente y quien fue de los primeros en reconocer sus cualidades como líder, al referirse a la aparición de un político extraordinario como Chávez en nuestra dolida región, lo ubicó junto a Bolívar y Martí en la batalla por el destino de la Patria Grande.  Dijo Fidel:

“Hace mucho tiempo albergo […] la más profunda convicción de que, cuando la crisis llega, los líderes surgen.  Así surgió Bolívar cuando la ocupación de España por Napoleón y la imposición de un rey extranjero crearon las condiciones propicias para la independencia de las colonias españolas en este hemisferio.  Así surgió Martí, cuando llegó la hora propicia para el estallido de la Revolución independentista en Cuba.  Así surgió Chávez, cuando la terrible situación social y humana en Venezuela y América Latina determinaba que el momento de luchar por la segunda y verdadera independencia había llegado”.

Bolívar, Martí, Fidel, Chávez, ¿qué tienen en común estos hombres que, siempre que nos convocamos a pensar, nos sentimos obligados a citarlos y a beber de sus respectivos legados?  Nuestra América, respondería Martí, quien la nombró así para distinguirla claramente de la América imperial que nos despreció y que nos desprecia más ahora, como lo prueban el muro descomunal que se proyecta en la frontera sur, el maltrato atroz a los migrantes, la Helms-Burton, la Nica Act, la persecución financiera y la imposición arbitraria de aranceles a países de la región, la suspensión de ayudas al desarrollo, el bloqueo y la guerra sucia contra Cuba y Venezuela, entre otros actos de maldad sin límites.

Pero hasta esa maldad se empequeñece cuando se reúne Nuestra América, es decir, el diverso, plural y aportador mundo de los líderes partidistas progresistas y de los activistas sociales latinoamericanos y caribeños que, desde los oscuros años noventa del siglo pasado, decidieron construir este espacio unitario de la izquierda viva y actuante.

Entonces parece más cercano el sueño de Bolívar cuando dijo: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América Latina la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.

El Libertador también nos legó otra idea fundamental, y vuelvo a citarlo: “La unidad lo hace todo y, por lo mismo, debemos conservar este precioso principio”.

José Martí, quien tuvo al Libertador como inspiración y guía, fue el gran arquitecto y constructor de la unidad que faltaba en la pelea cubana por su independencia; aunque murió sin ver el triunfo, hasta en su última carta, inconclusa, defendió apasionadamente la idea de “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

De ambos, de Bolívar y de Martí, nutren Fidel y Chávez el ideario de nuestras revoluciones: unidad e integración fueron sus grandes obsesiones.  Y deben ser también las nuestras (Aplausos).

Conozco que también son esas las obsesiones del Foro de Sao Paulo, nacido de la necesidad de unidad y articulación de los partidos políticos y movimientos populares de izquierda de nuestra región para confrontar al imperialismo y a la derecha neoliberal hábiles en actuar bien coordinados a fin de destruir, mediante métodos antidemocráticos, golpes de Estado, criminalización de líderes progresistas, fraude y manipulación de datos, todo cuanto construyamos en favor de la verdadera democracia y la justicia social.

El Consenso de Nuestra América y todos los documentos nacidos del Foro de Sao Paulo dan fe de esas preocupaciones.  La evaluación de los escenarios, la crítica y la autocrítica, indispensables para avanzar, han cristalizado en la dinamización que ha experimentado el Foro en los últimos años frente a la creciente ofensiva neoliberal y las grandes arremetidas imperiales.

Compañeras y compañeros:

Julio tiene singulares coincidencias en la historia que compartimos.  Es el mes en que nace Simón Bolívar, Libertador de América (Aplausos); es el mes en que se firma el acta de Independencia de Venezuela (Aplausos), es el mes en que la Generación del Centenario de José Martí, encabezada por Fidel Castro, asalta los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo para reiniciar la Revolución cubana (Aplausos).  Es el mes en que triunfa la Revolución sandinista, que acaba de cumplir 40 años (Aplausos).  Y es el mes en que nace, un día como hoy, Hugo Chávez (Aplausos y exclamaciones de:  “¡Chávez vive, la lucha sigue!” y de: “¡Chávez no se murió!  ¡Chávez hecho millones, Chávez volvió!

Nos convoca el Foro de Sao Paulo en un julio extremadamente desafiante y aquí estamos: para acompañar la heroica resistencia venezolana y reclamar el fin del cerco brutal que le han impuesto.  Venezuela es hoy la primera trinchera de la lucha antiimperialista (Aplausos).  Nos convoca a condenar y demandar el levantamiento del bloqueo a Cuba (Aplausos).

Nos convoca el Foro a apoyar la rebeldía del pueblo boricua, que más de 100 años de colonia yanqui no han podido enterrar (Aplausos).  También nos une para rechazar los escandalosos actos del imperio contra  familiares de migrantes y particularmente contra sus niñas y niños, maltratados, abusados en una suerte de jaulas, por cuanto privan al ser humano de su dignidad y sus más elementales derechos.

Con esas nuevas provocaciones latiendo en la indignación acumulada, el Foro de Sao Paulo está llamado a desempeñar un rol mucho más protagónico en el complejo escenario político actual.  Más aún si se considera el ataque a los procesos progresistas en aquellos países donde la izquierda había conquistado espacios de poder y desde los cuales impulsó cambios y notables avances sociales.

La contraofensiva del imperialismo yanqui y la oligarquía, junto a los halcones que literalmente se han apropiado de la política exterior estadounidense hacia América Latina y el Caribe, están enrareciendo peligrosamente el espacio geográfico que la Celac declaró Zona de Paz.

Los pueblos se avergüenzan de los políticos lacayos, a los que el imperio usa a conveniencia y luego desecha con total desprecio.

En ese contexto se insertan también los retrocesos de las fuerzas progresistas en algunos países y lo que es peor: la división que persiste entre ellas, fragmentando y debilitando la declarada voluntad de  actuar unidos.

Carentes de programas políticos estratégicos y distanciados de los movimientos sociales, hay fórmulas de la izquierda que se autodescartan como alternativa.

La experiencia de la Revolución Cubana parte de la temprana comprensión del papel estratégico de la unidad en torno a los objetivos fundamentales de justicia social en estrecha alianza con el pueblo, sus necesidades y problemas, a la que debe su victoriosa resistencia.

Consideramos que a todos nos toca dar y recibir experiencias sin pretender que se repita el error del calco y la copia que tan costoso resultó en períodos históricos anteriores.

Justamente para salvar los sueños y esperanzas, al derrumbarse la experiencia socialista europea, fue creado por Fidel y Lula este Foro de articulación de fuerzas progresistas que basa su acción en lo que nos une y no en lo que nos separa (Aplausos).

Ambos líderes nos dejaron un valioso instrumento de concertación y unidad en la diversidad.  Fidel no está físicamente, pero su extraordinaria obra lo ha sobrevivido y de ella podemos nutrirnos sin límites.

Lula, preso bajo falsos cargos y escandalosas trampas jurídicas, es el ejemplo de hasta dónde pueden llegar los enemigos de la izquierda.  Es la mayor expresión del miedo imperialista y oligárquico a la izquierda en el poder.  Lo hicieron todo para evitar el regreso de Lula a la presidencia de un país, que solo con el PT alcanzó a redistribuir en la medida posible la enorme riqueza nacional.

Hoy la liberación de Lula es también uno de los grandes desafíos para las fuerzas de izquierda en la región (Aplausos).  Las movilizaciones no pueden cesar.  Uno de nuestros fundadores permanece injustamente encarcelado y hay que poner fin a ese abuso (Aplausos y exclamaciones de: “¡Lula libre!, ¡Lula libre!”)

El Foro es un precioso legado de nuestros líderes y un mecanismo viable para contrarrestar los ataques de las fuerzas que quisieran implosionar nuestra valiosísima alianza.

No olvidemos por un instante que estamos en la asediada Caracas, en la mil veces atacada y cercada República Bolivariana de Venezuela.

Por las calles de Caracas ayer caminaron, en defensa de la heroica Revolución Bolivariana, líderes y activistas sociales de los cinco continentes al lado de los legítimos representantes del pueblo venezolano (Aplausos).  Esa marcha no la captaron ni la difundieron las numerosas cámaras de las televisoras transnacionales que han hecho creer al planeta que el Estado venezolano no tiene poder ni seguidores en su tierra.

Ratifiquemos ante el mundo nuestro respaldo y solidaridad con el legítimo Presidente Nicolás Maduro Moros y la unión cívico militar que ha hecho fracasar tantas veces los peores planes del enemigo (Aplausos y exclamaciones de: “¡Abajo…!”).

Debe tenerse presente que asegurar la paz en Venezuela es equivalente a defenderla para toda la región.

Respaldar y defender a Venezuela es enfrentar decididamente el retorno de la Doctrina Monroe y la escalada imperialista contra nuestros pueblos.  Hoy es contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, mañana será contra otros y al final irán contra todos.

Estados Unidos amenaza y calumnia a Cuba y a Venezuela para no reconocer su fracaso en el intento por derrocar la Revolución Bolivariana y tergiversa la altruista cooperación que aquí y en más de 80 naciones nuestro país ofrece.  Ninguna mejor tribuna que este Foro para ratificar que Cuba no renunciará ni traicionará jamás a sus principios ni a Venezuela (Aplausos y exclamaciones de: “¡Cuba y Venezuela, una sola bandera!).

Aquí ratifico lo expresado el reciente 26 de julio en Bayamo, hace solo dos días: “El cerco se cierra cada vez más sobre nuestro país como en torno a Venezuela, Nicaragua y cualquier otra nación que se niegue a aceptar el plan imperial para su destino.

“[…] la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba […]

“Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas.  No se esconden para hacerlo.  Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo.

“En el colmo del cinismo, apelan al chantaje.

“Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución Cubana nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo, ahora como antes.  Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad”.

Cuba dice: “¡No, señores imperialistas, no nos entendemos!” (Aplausos y exclamaciones de: “¡Patria o Muerte!, ¡Cuba sí, yanquis no!”).

Partidos políticos y movimientos populares:

Hace menos de una semana representantes de un pequeño grupo de países de esta región ofendieron al Foro de Sao Paulo, a esos les decimos que el Foro está aquí y estará y tiene mucho que hacer porque es otra vez “la hora de los hornos, en que no se ha de ver más que la luz”.  Esa luz es la unidad, el gran legado que nos dejaron nuestros próceres, de Bolívar a Martí, Fidel y Chávez (Aplausos).

Resulta insultante y muy cínica la reacción de esa derecha cipaya frente al Encuentro del Foro de Sao Paulo, han inventado todo tipo de leyendas e insultos.  Ellos, reyes de la conspiración, acusan a los participantes en el Foro de lo que ellos practican a diario contra nuestros pueblos.  Les debe doler mucho que estos líderes de la izquierda de todo el mundo: difamados, perseguidos, amordazados, con tantos compañeros y compañeras asesinados y desaparecidos, se atrevan a desafiar el mandato imperial de callar y tener miedo.

No hay misterios ni conspiración, ni planes de agresión e injerencia, ni nunca los ha habido en los casi treinta años del Foro de Sao Paulo.  En eso es experto el imperialismo y son expertas las oligarquías nacionales, tan temerosas del pueblo, que inventan causas falsas para encarcelar a los líderes populares en proceso espurios.

Nadie se esconde para venir a esta cita por la paz, la soberanía y la prosperidad de los pueblos, porque no hay obra más noble ni que demande más sacrificios que la batalla por esos ideales que siempre han movido a las izquierdas del mundo.

Como han documentado y debatido los asistentes al Foro, es preciso articular la resistencia al neoliberalismo y al imperialismo en nuestras respectivas estrategias comunicacionales: crear y alimentar las redes de la verdad frente a la ofensiva de la mentira.

Las nuevas generaciones interactúan de modo natural y dinámico en esos ámbitos, que hoy controlan y usan con las perversas intenciones las fuerzas que nos adversan.

En el cumpleaños 65 de Chávez, ese extraordinario comunicador que salió del corazón de la Patria de Bolívar para devolvernos renacida la palabra y el sueño del Libertador, no puede haber mejor homenaje a su memoria viva que un movimiento progresista de izquierda, democrático y diverso como los partidos y grupos sociales que lo integran, desatando la creatividad sin límites del pueblo para hacer su propio relato de la historia y la historia misma en la lucha común por la justicia.

¡Feliz cumpleaños, Comandante! (Aplausos.)

Los pueblos de Latinoamérica y del mundo hemos venido a celebrar tu nacimiento donde reposan tus restos.  Tu poderoso ideal revolucionario está más vivo que siempre en tu querida patria y en todos los rincones del mundo que tocó tu apasionada palabra (Aplausos).

“Por la Paz, la Soberanía y la Prosperidad de los pueblos… ¡Unidad, Lucha, Batalla y Victoria”, dice la consigna de esta cita, la número 25 desde que se fundó el Foro.  El desafío es convertirla por fin en la realidad de esta hermosa alianza de fuerzas.

Cada vez que avanzamos un tramo, por pequeño que parezca, en la conquista de nuestros proyectos de desarrollo en Cuba, decimos: ¡Y vamos por más!

Igual sentimiento nos anima al valorar las potencialidades de esta magnífica fuerza que somos, actuando unidos y articulados.  ¡Marchemos siempre por más!,

¡Hasta la victoria siempre!  (Exclamaciones de:

“¡Venceremos!”)

(Ovación.)

 

 

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina

 

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Discurso Miguel Díaz-Canel Acto Central aniversario 66 asalto cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes 26-7-2019

Discurso pronunciado en la Plaza de la Patria, Granma 26072019

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, en el Acto Central por el aniversario 66 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

 

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Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Acto Central por el aniversario 66 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza de la Patria, Bayamo, Granma

 

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;

Compañero Machado;

Comandantes de la Revolución;

Compañero Lazo;

Heroico pueblo de Granma (Aplausos):

Ante la Generación histórica que nos acompaña pronunciaré las palabras centrales de este acto, en la misma plaza donde el Comandante en Jefe, en igual fecha de 2006, presidió y clausuró por última vez una conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional.

Cuando la dirección de nuestro Partido me encargó hablar hoy aquí, recordé aquel momento y pensé en el significado de la tradición que comenzó hace 60 años.  En un viaje a la inversa del nuestro, miles de campesinos a caballo tomaron la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana, con Camilo Cienfuegos al frente. Al menos dos de ellos se treparon a las farolas, como si fueran palmas, para saludar a Fidel.

Esos guajiros, con sus machetes en la mano, le mostraban al mundo el rostro más auténtico de una Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.

Con aquel acto comenzaron las actividades conmemorativas del 26 de Julio, una fecha que el odio ensangrentó y el amor convirtió en fiesta de homenaje a los hijos de la Generación del Centenario.

Me preguntaba cómo y en nombre de quiénes debo hablar hoy, teniendo en cuenta que en estos actos, por tradición, siempre se pronuncian dos discursos: el de la provincia sede de la celebración y el de los protagonistas de la historia.

En nombre de los granmenses habló el compañero Federico Hernández, primer secretario del Partido en la provincia.  Las palabras centrales de todas las conmemoraciones anteriores, solo han estado a cargo de Fidel, Raúl, Ramiro Valdés y Machado Ventura.

Puede parecer un detalle, pero resulta relevante que los protagonistas de la historia, vivos, lúcidos, activos en su liderazgo político, le encomienden a la nueva generación de dirigentes del país pronunciar las palabras centrales en una de las conmemoraciones más trascendentes de la historia revolucionaria (Aplausos).

Tengo claro que hoy hablo en nombre de los agradecidos, los que enfrentamos el desafío de empujar un país -como dice el poema de Miguel Barnet-, conscientes de la extraordinaria historia que heredamos y el compromiso de no fallarles a los héroes de la patria ni al pueblo del que nacimos.

Lo digo al empezar, para que comprendan si en algún momento, como suele ocurrir, la emoción se lleva alguna palabra o algún nombre demasiado entrañable.

Abrazo de Raúl y Díaz-Canel 26072019
Plaza de la Patria Foto: Estudios Revolución

A Raúl, a Ramiro y a todos los asaltantes que están con nosotros: ¡Gracias por la confianza, por el ejemplo y por el legado! (Aplausos.)

La historia, ¡qué peso tan descomunal tiene la historia en nuestras vidas! Es justo decirlo aquí, donde ella empezó a expresarse como nación hace 151 años.

¿Quién que se sienta y se diga cubano puede pasar por La Demajagua, por Yara, por Manzanillo, por Jiguaní, por Dos Ríos, por La Plata, por Guisa, por ¡Bayamo!, por sus calles y sus plazas, sin percibir que la historia nos juzga?

¿Quién puede cruzar el Cauto, subir las lomas de la Sierra Maestra, o mojarse los pies en la playa de Las Coloradas sin estremecerse de respeto y culto al heroísmo?

¿Quién que lea La historia me absolverá puede olvidar las palabras de Fidel al explicar por qué se escogió la fortaleza militar de Bayamo para uno de los asaltos?, y cito:

“A Bayamo se atacó precisamente para situar nuestras avanzadas junto al río Cauto.  No se olvide nunca que esta provincia -se refería a la antigua provincia de Oriente- que hoy tiene millón y medio de habitantes, es sin duda la más guerrera y patriótica de Cuba; fue ella la que mantuvo encendida la lucha por la independencia durante 30 años y le dio el mayor tributo de sangre, sacrificio y heroísmo.En Oriente se respira todavía el aire de la epopeya gloriosa y, al amanecer, cuando los gallos cantan como clarines que tocan diana llamando a los soldados y el sol se eleva radiante sobre las empinadas montañas, cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire”.

Por eso al saludarlos hoy les decía: heroico pueblo de Granma.

Esta provincia, honrada con el nombre de la nave que trajo a tierra cubana a 82 de sus hijos, dispuestos a ser libres o mártires en 1956, es también cuna de nuestra nacionalidad, de nuestro himno, de la Revolución que comenzó Céspedes en 1868 y del Ejército Rebelde que la trajo a nuestros días con Fidel al frente.

No es casual, por tanto, que en Granma esté el segundo cuartel asaltado aquella mañana de la Santa Ana, el Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, que hoy, convertido en parque museo, lleva el honroso nombre de Ñico López, uno de los jefes de la acción en esta ciudad; gran amigo de Raúl, en cuyo despacho ocupa un lugar de honor la foto del muchacho de los grandes espejuelos negros.

Ñico es inspiración un día como hoy en Bayamo. Nuestros hijos y los hijos de sus hijos deben conocer la historia de ese joven, descendiente de emigrantes gallegos, que no era bayamés sino habanero, que tuvo que dejar la escuela y trabajar desde niño para ayudar a su familia; que fue de los organizadores de las acciones de hace 66 años y logró salvar la vida batiéndose heroicamente en las calles de esta ciudad. Que, ya en la capital, se asiló en una embajada y emigró a la Guatemala en ebullición de los tiempos de Jacobo Árbenz. Allí conoció al doctor Ernesto Guevara y, según cuentan, Ñico fue quien le puso el apodo con que lo reconoce el mundo: Che.

Ñico cayó asesinado en las horas posteriores al desembarco del Granma, también en tierras de esta provincia, pero no ha estado ni un minuto ausente de la obra revolucionaria a la que se entregó con tanta pasión y fe en el triunfo, por la cual sufrió hambre y penurias de todo tipo, sin perder jamás el entusiasmo ni la sonrisa.

Es curioso que varias instituciones importantes, como la refinería de Regla o la Escuela Superior del Partido, lleven por nombre, no el oficial de Antonio López, sino el de Ñico. En esas cuatro letras del apodo familiar hay un mensaje: la camaradería y amistad sin límites, como uno de los valores de la Generación del Centenario.

Acto 26 de julio en Granma 26072019

Eran hermanos Fidel, Raúl, Almeida, Ramiro y aquellos hombres y mujeres que pusieron por delante a la nación, que pensaron al país como una familia.

De ellos venimos nosotros y es muy importante que nuestro homenaje, anual o cotidiano, no se quede encerrado en un acto, en unos versos o unas palabras de efemérides.

La Revolución, que necesita ahora que demos la gran batalla por la defensa y la economía, que le rompamos al enemigo el plan de destrozarnos y asfixiarnos, precisa, al mismo tiempo, que fortalezcamos en nuestra gente la espiritualidad, el civismo, la decencia, la solidaridad, la disciplina social y el sentido del servicio público. Porque es uno de los grandes legados de nuestros próceres, de quienes los tomó la Generación del Centenario. Y porque ningún progreso sería duradero si el cuerpo social se descompone moralmente.

Repasemos brevemente los acontecimientos de hace 66 años: Las acciones del 26 de Julio de 1953 no lograron los objetivos que se proponían los asaltantes: se perdió el factor sorpresa, no todos alcanzaron a escapar de la represión, que fue violenta y cruel.

Hombres fotografiados vivos, como José Luis Tassende, herido solo en una pierna, fueron brutalmente torturados y luego reportados como muertos en combate.

Todavía nos golpean los duros testimonios gráficos y orales que recogieron historiadores y periodistas a lo largo de estos años, el más insoportable: imaginar los ojos de Abel en manos de sicarios.

A pesar del dolor, de la pérdida física de esos “seres de otro mundo” de la Canción del elegido, de Silvio, los sobrevivientes de aquella epopeya, guiados por Fidel, no se lamentaron nunca, no se fueron a llorar a los rincones por sus compañeros muertos o asesinados. Crearon un movimiento con un programa liberador que conserva plena vigencia y transformaron el acontecimiento en la motivación de otros combates: el motor pequeño prendió al grande.

Cinco años, cinco meses y cinco días después del asalto a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, negando el supuesto fracaso de 1953, llegaría el triunfo de 1959. El revés se había convertido en victoria (Aplausos).

La explicación del milagro de que un grupo de hombres terminara derrotando a uno de los ejércitos mejor armados del continente, solo puede encontrarse en los valores humanos más sobresalientes de la Generación del Centenario: sentido de la justicia, lealtad a una causa, respeto por la palabra empeñada, confianza en la victoria, fe inconmovible en el pueblo y la unidad como principio.

Durante la reciente discusión de la Ley de Símbolos Nacionales se habló mucho de esa fuerza. La unidad aparece representada en el escudo, desde los tiempos fundacionales, por el apretado haz de varas que va de la base a la parte posterior, como columna vertebral de la nación.

Nuestros padres y maestros nos enseñaron que era fácil quebrar las varitas separadas, pero es imposible partir un haz de varitas unidas.

Cuando convocamos a pensar como país estamos pensando en la fuerza física absoluta que hay en un haz de varas que solas se podrían quebrar con facilidad.

Nos toca pensar como país porque nadie va a pensar por nosotros.

Y el gigante con botas de siete leguas que va por el cielo engullendo mundos, hace tiempo dejó de ser una metáfora visionaria de Martí para transformarse en una cruel certeza de lo que nos espera si, por ingenuidad o ignorancia, subestimamos o creemos que no es para nosotros el plan de reapropiación de Nuestra América que ha emprendido el imperio con la bandera de la Doctrina Monroe en el mástil de su nave pirata.

Venezuela cercada, robada, asaltada literalmente con la aprobación o el silencio cómplice de otras naciones poderosas, y lo que es peor, con la vergonzosa colaboración de gobiernos latinoamericanos, es hoy el más dramático escenario de la crueldad de las políticas del imperio en decadencia que combina comportamientos de policía del mundo con los de juez supremo de la aldea global.

La OEA, cada vez más desprestigiada y servil, tira alfombra roja a la posibilidad de una intervención militar. La Zona de Paz que la Celac acordó en La Habana para preservar a la región de la violencia de la guerra convencional, sobrevive a duras penas por la voluntad de naciones dignas de Latinoamérica y el Caribe.  
Y también por la inteligente, heroica y ejemplar resistencia de la alianza cívico militar de Venezuela, su Gobierno y su pueblo a la guerra no convencional con la que todos los días se ensayan nuevas modalidades para rendirlos.

Con desprecio absoluto por lo que un día fue la más sagrada conquista de la comunidad de naciones del planeta: la legalidad internacional, la actual administración estadounidense vive amenazando a todos, incluso a sus socios tradicionales y agrediendo hasta a sus servidores incondicionales.

El mundo entero lo sabe. Lo reconoce la Asamblea General de las Naciones Unidas cuyas resoluciones el imperio ignora.

Lo sufrimos, desde hace 60 años, varias generaciones de cubanas y cubanos, impedidos de construir una nación a la medida de nuestros sueños.

¿Y cuál es el delito por el que se nos castiga?

Nuestros padres tuvieron la osadía de acabar con el abuso y recuperar lo que se le había arrebatado a la nación una y otra vez a lo largo de siglos: En primer lugar la tierra, comprada por transnacionales yanquis al ridículo precio de seis dólares la hectárea, al final de la larga y cruenta guerra de 30 años que terminó con un pacto entre el pujante imperio en gestación y la vieja metrópoli decadente en el cruce de siglos.  La colonia sustituida por la neocolonia. La intervención.

¿Por qué la Reforma Agraria?, se preguntaban los autores de la Encuesta de Trabajadores Agrícolas Cubanos realizada por la Agrupación Católica Universitaria en 1956-1957, un estudio que la Ley Helms-Burton nos provoca a desempolvar.

“…en el campo, y especialmente los trabajadores agrícolas están viviendo en condiciones de estancamiento, miseria y desesperación difíciles de creer”, afirmaban los autores del estudio.

Uno de ellos, el doctor José Ignacio Lasaga, reconoció entonces que en todos sus recorridos por Europa, América y África pocas veces encontró campesinos que vivieran más miserablemente que el cubano.

Falta decir que trabajar la tierra no significaba poseerla. Cuando a aquellos trabajadores agrícolas desnutridos, analfabetos, desesperanzados se les preguntaba cuál era su mayor necesidad, prácticamente todos solo pedían trabajo.  Ni siquiera tenían ese derecho garantizado la mitad del año.

El grado de pobreza material y social de nuestros campos impresionó tanto a los encuestadores, que en las conclusiones afirmaban:

“Ya es hora de que nuestra Nación deje de ser feudo privado de algunos poderosos, tenemos la firme esperanza de que dentro de algunos años Cuba será no propiedad de unos pocos, sino la verdadera Patria de todos los cubanos…”.

La Constitución de 1940, conquistada prácticamente a sangre y fuego por los revolucionarios de la época, se había planteado la Reforma Agraria, pero la Ley no llegó hasta mayo de 1959.

Hasta entonces, nuestra tierra era el feudo de compañías norteamericanas en contubernio con políticos corruptos y al amparo de las fuerzas militares al mando del dictador Fulgencio Batista, quien en 1958, tenía distintos grados de propiedad sobre nueve centrales azucareros, un banco, tres aerolíneas, varias emisoras de radio, una televisora, periódicos, revistas, una fábrica de materiales de la construcción, una naviera, un centro turístico, diversos inmuebles urbanos y rurales, etcétera, según consta en el libro Los propietarios de Cuba 1958.

Se afirma en esa investigación que poco más de 500 personas eran los dueños del país. La mayoría de ellos huyeron al triunfo de la Revolución, abandonando sus propiedades mal habidas y obtenidas con abuso de poder y crímenes incontables por batistianos y cómplices del dictador.

Fueron las propiedades de esos malversadores las que confiscó la Revolución.

Otra historia es la de las nacionalizaciones, derecho que la legalidad internacional reconoce a todas las naciones soberanas -de ahí su nombre- en función del bien público. También se apoya en una ley que respalda la Constitución del 40 y preveía indemnizaciones, que Cuba negoció con otros gobiernos -como se negocian las nacionalizaciones-, excepto con el de Estados Unidos, que se negó a hacerlo, confiado en que podrían retomarlo todo en poco tiempo por la fuerza.

La Ley de Reforma Agraria fue la primera gran nacionalización y el mayor acto de justicia social demandado por el pueblo. Y fue también el punto de ruptura, el cruce de Rubicón, como ha dicho el General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Aquellos que se creían dueños de Cuba, negados a perderla, desataron desde entonces esta guerra no declarada que ha vivido breves pausas, pero no ha tenido fin.

Para confundir a la opinión pública y darle a esa confrontación una legalidad que no tiene, se fabricó la  Helms-Burton, engendro jurídico donde se mezclan los afanes imperiales de dominio sobre nuestros destinos y el revanchismo de los nostálgicos del batistato.

De aquella especie inmoral y antipatriótica que saqueó al país provienen los reclamantes actuales de las posesiones que hace 60 años pasaron, por fin, a manos del pueblo.

Incapaces de hacerlo por sí mismos, los ladronzuelos de esta época, se amparan hoy en una ley sin poder alguno sobre Cuba, para recuperar bienes confiscados por ser fruto de malversación o bienes abandonados por temor a la justicia popular.

Me permito advertirles que los descendientes de aquella caballería mambisa y campesina que tomó la Plaza en 1959 para saludar a la Revolución victoriosa heredó la tierra y los machetes de sus antepasados y no dudarían en blandirlos bien afilados contra quienes intenten arrebatarles la tierra que esa Revolución les entregó (Aplausos).

“No, no nos entendemos” ni nos entenderemos jamás con los que pretendan devolver a Cuba al estado de cosas que en 1953 llevó a lo mejor de la juventud cubana a asaltar dos cuarteles militares con más moral que armas.

El Programa del Moncada, brillantemente expuesto por el joven Fidel Castro en su alegato de defensa, habla claramente de las razones que los llevaron al combate aquel 26 de Julio:

“El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política.

“Quizás luzca fría y teórica esta exposición, si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis órdenes, sumada a la más humillante opresión política”.

Solo una Revolución podía cambiar ese panorama, que cuatro años después del asalto se había agravado tanto que, en 1957, una organización religiosa como la que mencioné terminaba su encuesta con el reclamo de un cambio radical y definitivo en el país.

Cambió Cuba, pero no cambiaron los afanes de poseerla del vecino poderoso, con la entusiasta colaboración de los halcones y los apátridas serviles del sur de la Florida.

No pueden apropiarse de Cuba, como advirtió Maceo, y deciden perseguirla, acorralarla, asfixiarla.  El asedio que sufren todas nuestras operaciones comerciales y financieras ha escalado en los últimos años y meses a niveles extraterritoriales, ilegales y criminales.

Voy a dar una cifra fresca para que juzgue el mundo: solo en el último año, de marzo de 2018 hasta abril de 2019, el bloqueo nos provocó pérdidas por valor de 4 343 millones de dólares.

Advierto que el dato no refleja las afectaciones provocadas por las últimas medidas de la actual administración que limitan las licencias de viajes, prohíben el atraque de cruceros y refuerzan las restricciones financieras al impactar directamente al turismo y a las actividades asociadas que benefician al creciente sector no estatal de la economía.

Son esas restricciones y la persecución financiera contra Cuba las causas principales del desabastecimiento de alimentos y combustibles y de la dificultad para adquirir piezas de repuesto indispensables para sostener la vitalidad del Sistema Electroenergético Nacional, que nos han afectado en las últimas semanas y meses y que estamos enfrentando creativamente con la férrea voluntad de resistir y vencer.

Tras seis décadas de acoso a la más simple transacción cubana, las pérdidas acumuladas ahora alcanzan 922 630 millones de dólares, considerando la depreciación del papel verde frente al oro.

El cerco se cierra cada vez más sobre nuestro país como en torno a Venezuela, Nicaragua y cualquier otra nación que se niegue a aceptar el plan imperial para su destino.

Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba.

Con crueles acciones extraterritoriales de bloqueo hoy se trata de impedir por todos los medios el arribo a puertos cubanos de los tanqueros, amenazando brutalmente a las compañías navieras, a los gobiernos de los países donde están registrados los buques y a las empresas de seguro.

El plan genocida es afectar, aún más, la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana en su cotidianidad, en sus necesidades básicas, y paralelamente acusar al Gobierno cubano de ineficacia. Buscan el estallido social.

¡Qué poco nos conocen!  ¿Cuándo acabarán de entender que la heroica familia cubana es capaz de enfrentar y resistir con dignidad los peores asedios y seguirse amando, aun en la distancia, porque nada ni nadie puede dividirla? (Aplausos.)

Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas. No se esconden para hacerlo. Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo.  

En el colmo del cinismo, apelan al chantaje.

Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución Cubana nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo, ahora como antes.  Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad.

¡No, señores imperialistas, no nos entendemos! (Aplausos.) Cuba, que conoce las distancias éticas y políticas entre esta administración estadounidense y los más nobles ciudadanos de ese país, no ha renunciado a su declarada voluntad de construir una relación civilizada con Estados Unidos, pero tiene que basarse en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias.

Cualquier propuesta que se aparte del respeto entre iguales, ¡no nos interesa! (Aplausos.)

Y en cuanto al pueblo norteamericano, está invitado permanentemente a Cuba. Nuestras puertas están abiertas. Vengan, vean y conozcan la realidad del país que les niegan visitar en nombre de la libertad, derecho humano esencial que, según dicen, falta en Cuba y abunda allí.

Por nuestra parte, no nos dejaremos distraer con presiones y amenazas.  Hay demasiados desafíos que vencer y vamos a concentrarnos en ellos: en primerísimo lugar, la invulnerabilidad económica y militar del país, el ordenamiento jurídico, la derrota de cuanto obstáculo interno o externo persista: sea el burocratismo, la insensibilidad o la corrupción, que no pueden aceptarse en el socialismo.

Y al imperialismo, “ni tantito así”, frase del Che y enseñanza permanente de la Revolución (Aplausos).

Estos mensajes de la Cuba de principios políticos invariables, los llevaremos al Foro de Sao Paulo reunido en Caracas esta semana, para fortalecer la integración de las fuerzas de izquierda y su movilización frente a la ofensiva imperial que se ha propuesto quebrarnos, dividirnos y enfrentarnos.

Queridos compatriotas:

Lo que hemos encontrado en nuestros recorridos por esta provincia y escuchamos en el discurso de su primer secretario, Federico Hernández, son resultados económicos y sociales importantes. El territorio mereció la sede por sus avances innegables (Aplausos).

Destaco principalmente el 80 % de explotación de las tierras cultivables y el impulso a los polos productivos para el autoabastecimiento municipal, por la contribución que pueden hacer a la sustitución de importaciones en renglones como el arroz, alimento básico en la dieta de la familia cubana. Pero -siempre hay peros- las autoridades del territorio reconocen que, aun con récords productivos importantes, están lejos de sus potencialidades.

Es una realidad común a todo el país, donde la batalla por el desarrollo es una intensa y fatigosa carrera de obstáculos de todo tipo. El primero y determinante, el bloqueo norteamericano; el segundo, las prácticas incompatibles con el socialismo, que ya hemos señalado en las intervenciones ante los economistas, los intelectuales y artistas y en la Asamblea Nacional.

No me cansaré de insistir en el deber de pensar como país, de espantar el egoísmo, la vanidad, la desidia, la chapucería, el “no se puede”.

Dejemos de creer y afirmar que la culpa es del otro sin mirar antes qué estamos haciendo, creando, aportando cada uno de nosotros.

Considerando el panorama de asedio brutal a nuestras operaciones financieras que he descrito antes, todos tenemos el deber de cuidar como “niñas de nuestros ojos” las costosas inversiones emprendidas en el transporte, la industria, las comunicaciones y otras áreas que estamos acometiendo.

Pretender que de repente la mentalidad se transforme a la velocidad máxima que pueden alcanzar nuestros trenes, podría sonar a utopía si no creyéramos en el pueblo y en sus reservas de moral y sus aspiraciones a un crecimiento con belleza.  

Pero esos cambios no salen de un sombrero.  No somos magos.  

Nuestro Consejo de Ministros no opera con ilusiones. Nos corresponde dirigir y dirigir bien los escasos recursos disponibles para garantizar la distribución equitativa y justa de los bienes creados.

Estamos impulsando la producción nacional con eficiencia y competitividad, las exportaciones y la sustitución de importaciones, la inversión extranjera, los encadenamientos productivos, el empleo de la ciencia, la técnica y el talento de nuestras universidades para innovar, el Gobierno Electrónico y la comunicación como elemento fundamental en la pelea por destrabar y arrancarle un pedazo, lo más grande que se pueda, a los problemas de cada día.

Se aprecia un nivel de respuesta que entusiasma, pero no basta.  Las circunstancias nos obligan hoy, como nos han obligado siempre, a imponerle un ritmo de avance superior a nuestras metas, a exigir, a controlar, a desterrar la rutina y a verificar en los hechos si la fórmula que empleamos ayer es efectiva o hay que renovarla.

Debemos sancionar fuerte y oportunamente a los que no entiendan que hoy defender la patria pasa por cuidar y proteger sus escasos bienes materiales.

Si el Gobierno se consagra a mejorar la vida de nuestros ciudadanos, Gobierno y ciudadanos deben impedir que se maltrate, ensucie o descuide lo que tanto costó adquirir.

Puestos frente a la vieja disyuntiva de subir salarios ya o esperar resultados productivos para respaldar esas erogaciones decidimos elevarlos. No una, sino varias veces el valor de lo que se estaba pagando.

Tampoco esperamos terminar el año para empezar a aplicar esta medida tan popular como dependiente de lo que seamos capaces de hacer todos para que se traduzca en crecimiento.

Pero, para sostener esa y todas las medidas de beneficio social que sean posibles, es preciso producir más y elevar la calidad de los servicios.

Nuevas medidas, propuestas por el pueblo, deberán aprobarse en las próximas semanas y meses.

Vamos por más no es una consigna. Es la traducción al lenguaje de gobierno de la respuesta política al enemigo: Con quienes quieren robarnos la tierra, la casa, las escuelas, los hospitales, los círculos infantiles, las fábricas, las playas, los puertos y aeropuertos… ¡No nos entendemos!

Es la concreción en la práctica de nuestra voluntad de no dejarnos distraer por las presiones y amenazas y resistir creativamente sin renunciar al desarrollo.

“Los años duros impuestos por el asedio del imperialismo no pueden ocultar verdades como puños bajo el manto de la desmemoria”, ha escrito la querida intelectual Graziella Pogolotti en su más reciente artículo, donde también nos recuerda que: “Porque la lucha no ha concluido, siempre es 26” (Aplausos).

Sí, el 26 de Julio será siempre una gran inspiración. Y pensando como país, quiero retomar una consigna de los años de trabajo en provincias, cuando convocábamos al pueblo motivados por la significación de esta fecha:

¡Trabajemos todos por hacer de cada día del almanaque un 26, de cada mes del calendario un julio, de cada compromiso un Moncada victorioso!

El mundo verá lo que somos capaces de hacer y el mundo nos acompañará en nuestra resistencia. Es hora de hacer un nuevo y urgente llamado a su conciencia.

Podemos empezar o terminar esa convocatoria, con unos versos de quien siempre dijo Sí a la Revolución: Roberto Fernández Retamar, ensayista y poeta, intelectual enorme que se nos ha ido apenas.  Expliquemos con sus bellas palabras qué somos y qué estamos haciendo, a pesar de los fuegos y los cercos.

En su poema A quien pueda interesar, escribió Roberto:

A lo largo de toda la isla, somos menos que los que diariamente

deambulan por una gran ciudad.

Somos menos: un puñado de hombres sobre una cinta de tierra

Batida por el mar.  Pero

Hemos construido una alegría olvidada.

Por esa alegría que seguimos construyendo: ¡Vamos por más!  Porque todos ¡Somos Cuba!  ¡Somos Continuidad!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!
(Ovación.)

 

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Publicado por: David Díaz Ríos / CubaEstrellaQueIlumina

 

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