Consejos para limpiar el teclado de tu computadora

Consejos para limpiar el teclado de tu computadora

 

38-597x230Una frecuente limpieza de teclado debería ser una de las prioridades de los usuarios.

Aprende cómo evitar la suciedad, y consejos para limpiar el periférico.

Mantener el equipo limpio es una manera de cuidarlo.

Pero la tarea de limpiar el teclado frecuentemente es relevante también para nuestra salud.

Ya se ha convertido en una costumbre que cada unos meses se publique un nuevo estudio científico que comprueba la inmensa cantidad de bacterias que pueden llegar a dañar nuestra salud en los teclados.

Su limpieza debería ser una prioridad para los usuarios.

Cómo evitar ensuciar el teclado

Siguiendo una serie de consejos básicos evitaremos gran parte de la suciedad del teclado:

  • Lávate las manos antes de usarlo. Esto evitará que traigas bacterias del exterior a tu teclado o que ensucies con la grasa de la piel las teclas.
  • No comas ni bebas frente al computador. Es importante mantener alejado restos de comida que pueden caer en el teclado y son difíciles de remover. Por otra parte, el derrame de un líquido sobre el teclado podría arruinarlo definitivamente.
  • Evita descansar las manos sobre el teclado. Al mantener las manos sobre el teclado solo al escribir se reduce el contacto del cuerpo con el periférico.
  • Invierte en un protector para teclado. A la venta, y muy baratas, están estas fundas que puedes quitar, renovar o limpiar con menos complicaciones que al teclado en si.
  • Cúbrelo cuando no lo utilizas. Para protegerlo del polvo puedes cubrirlo mientras no estás utilizando el computador.

Cómo limpiar el teclado

Existen varias maneras de remover su suciedad:

  • Con un paño limpio y seco con algo de alcohol, líquido desinfectante o de limpieza de muebles.
  • Utilizando hisopos para llegar a los lugares más complicados.
  • Comprando una lata de aire comprimido, o con un secador de cabello para volar la suciedad a la fuerza.
  • Dando vuelta el teclado y sacudiéndolo levemente.
  • Removiendo las teclas, cuando es posible, y limpiarlas individualmente con agua y un cepillo.

Recuerda evitar el uso de papeles ya que se irán rompiendo debido a estar húmedos y las partes desprendidas quedarán pegadas. También es importante no aplicar los líquidos sobre el teclado, y al hacerlo sobre el paño hacerlo en cantidades moderadas para evitar dañarlo.

Fuente: http://gizmologia.com/hardware?utm_source=self&utm_medium=nav&utm_campaign=Categories+header

http://www.di.sld.cu/?p=991

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Lo que trae el paquete

Lo que trae el paquete

 

No cabe dudas que el paquete semanal continúa dando de qué hablar y ha tenido una extraordinaria expansión en apenas dos años.

Soy Cuba, como ha hecho en otras ocasiones, ofrece a sus usuarios y usuarias una reseña de algunas de las opiniones más relevantes vertidas sobre el tema en la blogosfera cubana y algunos medios de prensa digitales

 

Fuente: Tomada de Univision.com

El paquete es una realidad latente. Una de las principales cartas a su favor es la diversidad de información  actualizada que contiene y la forma en que ilustra por dónde va el consumo cultural cubano de hoy, especialmente el de los jóvenes. La carta en contra, dirían algunos, es que crea en los consumidores la ilusión de poder elegir cuando en realidad obtienen materiales ya filtrados y no siempre de la mejor calidad.

Novelas y series extranjeras en transmisión, viejos programas cubanos que de tan gustados vale la pena (re)copiar, shows y espectáculos, filmes, documentales, lo último en materia discográfica y videos musicales, anuncios, publicidad… todo eso y más ofrece este producto que tiene más seguidores que detractores entre la población del país.

A Laura Hernández Serrano, por ejemplo, se lo llevan a su hogar todas las semanas. Es ama de casa y se ha convertido en una de las  interesadas habituales que pasa para su disco duro externo novelas como Tierra de Reyes y Dueños del paraíso, el show de la Belleza Latina, la actualización del antivirus y muñequitos para su hijo.

«Yo paso el día entero trajinando y cuando me dispongo a disfrutar de un tiempo de sosiego casi nunca hay productos audiovisuales interesantes en la programación nacional. Desde que cuento con la posibilidad del paquete disfruto de programas novedosos. Esta es una opción de entretenimiento que no tiene comparación, y le brinda al cliente comodidad y precios asequibles», dice ella, a quien le cobran según la cantidad de gigabytes copiados y el momento de la semana en que se acerque al distribuidor.

Manuel, quien solicitó el anonimato, es una de las personas que se desempeña en el rol de «paquetador», actividad no contemplada entre las aprobadas en Cuba para el ejercicio del trabajo por cuenta propia.

Residente en el municipio de Guanabacoa, el joven ya cuenta con una red de habituales a los que cada siete días les lleva la actualización que recibe a través de otra persona.

Pero ¿dónde está lo polémico del paquete: en el modo de producción, en el de consumo o en la naturaleza de los discursos? ¿Cómo ha reaccionado la institucionalidad en Cuba ante las dinámicas de este producto que se consume cada vez más?

Esas interrogantes han sido centro de atención en diversos espacios así como objeto de debate por varios investigadores e intelectuales cubanos preocupados por el impacto cultural y la gran expansión de esta iniciativa en apenas dos años.

Debate sobre el paquete como parte del IV Concurso y evento teórico de Periodismo audiovisual Ania Pino in Memoriam que se celebró en La Habana entre el 7 y el 9 de noviembre pasado. Foto: Tomada de la Revista Temas

Soy Cuba, como ha hecho en otras ocasiones, ofrece a sus usuarios y usuarias una reseña de algunas de las opiniones más relevantes vertidas sobre el tema en la blogosfera cubana y algunos medios de prensa digitales.

¿Cuestión de contenido?

La periodista Gisselle Morales Rodríguez lo define en su blog Cuba profunda de la siguiente manera: «hay que asumirlo sin complejos, el paquete de la semana es un invento genial».

Se trata de audiovisuales que responden al objetivo principal de  entretenerse de una mayoría a la que no le interesa saber de dónde salen esos materiales ni si se respetan o no los derechos de autor.

El profesor de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte, Gustavo Arcos Fernández-Britto, en un artículo publicado en la revista El Caimán Barbudo, comenta que esos contenidos son ideales para «desconectar» de los dramas cotidianos, una ventana abierta a otras prácticas culturales.

«Son, en definitiva, nuestra Internet, nuestra conexión con el mundo. (…) No se trata de imponer o estigmatizar los nuevos medios, soportes y tecnologías, se trata de entender que las opciones se han multiplicado, que hay nuevas y diferentes formas de consumo, nuevos espectadores y nuevas voces que están emitiendo los discursos culturales» agrega.

Sin embargo en algunos post de la blogosfera, como en Jorgito x Cuba, se expone que se trata de un producto comunicativo que busca enajenar y convertir a las personas en entes vacíos. «Los ejemplos sobran», dice y cuenta como uno de los seriales más seguido es sobre el narcotraficante Pablo Escobar.

«(…)es increíble como la persona se sensibiliza con un hombre que mató “a las dos manos”, que hizo y deshizo en Colombia, al punto que tú no quieres que lo apresen», escribe.

El crítico de cine Juan Antonio García Borrero advierta otro tanto en su bitácora, donde opina que el paquete construye de una manera silenciosa los imaginarios del consumidor. «Este fenómeno, más que satanizarlo hay que estudiarlo con un carácter científico, y luego del diagnóstico de rigor, aprovechar sus fortalezas, que con seguridad las tiene».

Para muchos una posible solución a sus influencias es «un paquete con un concepto más cultural, que no premia la chabacanería ni lo banal, sino que aporta conocimientos, y en lo formal tiene un atractivo muy esencial», que es como definieraen Juventud Rebelde a Mi Mochila Raúl Vantroi Navarro Martínez, director general de los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE).

Se trata de un proyecto al cual una parte de la población reconoce como la contrapartida del surgido por el emprendimiento no estatal aunque no se concibió con ese objetivo, según informa Roxana López Velázquez, ingeniera informática y especialista principal de esta iniciativa de Joven Club.

Ella explica a Soy Cuba que este nuevo producto contiene opciones instructivas y de entretenimiento pero es gratis y los contenidos son suministrados por entidades estatales y no gubernamentales como la  Fundación Ludwig de Cuba (FLC).

Precisamente el presidente de esa entidad, Helmo Hernández, en un artículo publicado en Cubadebate plantea que el paquete necesita una respuesta pero esa no debe ser Mi Mochila.

«¿Qué es lo que ha hecho el paquete?: Demostrarnos las necesidades existentes de la población cubana que tenemos que ser capaces de satisfacer, pero rapidísimo, para ayer por la tarde. No podemos esperar a mañana porque si dejamos ese vacío, alguien lo llena. Y es nuestra responsabilidad, si de verdad somos intelectuales, de ser capaces de llenar ese vacío», sintetiza.

«Se trata de dar muchas alternativas de respuesta a las necesidades contemporáneas de la población cubana. Nosotros tenemos que estar preparados para desempeñar un protagonismo fundamental y ofertarle a la población cubana, lo que creemos que se le debe ofertar» concluye el investigador.

Caricatura de Osval/ Archivo JR

¿Qué dice la institucionalidad cubana?

Varios han sido los criterios sostenidos en torno al paquete semanal. El vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) Omar Olazábal, expuso en una de las sesiones de debate del IV Concurso y evento teórico de Periodismo audiovisual Ania Pino in Memoriam que es muy simplista decir que la culpa es de la televisión. «Sabemos todos los defectos que tenemos, las carencias productivas, las formas de decisión que pueden crear o generar cierto rechazo, pero realmente cualquier persona que tenga un mínimo de cultura digital sabe que quien tiene acceso a Internet puede también bajar sus cosas».

En una de las jornadas del consejo nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, planteó que del paquete lo preocupante son —cita el diario Juventud Rebelde— «los valores, la cultura y los modos de actuación que pueda transmitir. Es verdad que tenemos carencias, pero hace más de dos años en la intranet del Ministerio de Educación Superior están las cien mejores películas de la historia del cine y no es ahí donde más vamos a buscar nuestros contenidos».

El también miembro del Buró Político del Partido insistió: «No es prohibir el tema, es educar para que los jóvenes puedan ser críticos y sepan discernir. Si siempre existiera un nivel de apreciación colectiva y enriquecedora, las personas irían a elegir lo que enaltece, lo culto».

Al referirse a este fenómeno como práctica cultural emergente, en ese mismo espacio Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, manifestó que uno de sus engaños está en que dan la idea de que la persona escoge lo que quiere consumir, pero lo hace a partir de los paradigmas que impone la industria hegemónica del entretenimiento.

«No se trata de satanizar los nuevos consumos culturales de una manera autoritaria —insistió el intelectual—, sino de analizar esas propuestas y tomar una distancia crítica con respecto a ellas».

Vea también

Mi Mochila: Un paquete al estilo de Joven Club

http://www.soycuba.cu/noticia/lo-que-trae-el-paquete

Loraine Bosch Taquechel               loraine@juventudrebelde.cu
Posted in Sin categoría | Leave a comment

La calidad, derecho del pueblo

La calidad, derecho del pueblo

 

Graziella PogolottiGraziella Pogolotti 

 digital@juventudrebelde.cu

cheguevara-korda

 

Distintos procedimientos institucionales están destinados a certificar la calidad de los productos con vistas a garantizar su presencia en un mercado competitivo cada vez más exigente. Sin embargo, el concepto de calidad trasciende el ámbito de las demandas del comercio exterior, sobre todo, en un país llamado a mantener un proyecto socialista.

En condiciones muy precarias, cuando las reservas financieras del país habían sido desfalcadas y el Ministerio de Industria, carente de administradores calificados, tenía que ocuparse, entre otras cosas, de consolidar chinchales, el Che planteó principios fundamentales, todavía vigentes. Uno de ellos valoraba la calidad como un derecho del pueblo. El otro enfatizaba en la necesidad de la permanente superación y recalificación de todo el personal, desde la base hasta los más altos niveles de dirección.

En otra ocasión me he referido a la chapucería y al mata-y-sala, termitas que nos socavan en lo económico y en lo ético. Palpables son las consecuencias de la primera en zonas tan sensibles como la construcción. Parece difícil contabilizar los costos de las reiteradas reparaciones en edificios de reciente terminación, del desvío de materiales, del abandono de proyectos a medio hacer. En lo ético, esas actitudes resquebrajan el respeto por el trabajo humano, donde la más alta consideración y el papel protagónico correspondan al campesino, al obrero, al maestro, investigador, científico, en resumen, a todos aquellos que con su esfuerzo manual e intelectual son partícipes activos de nuestro apremiante desarrollo. Es cierto que las circunstancias nos llevaron a improvisar albañiles, plomeros, electricistas y que, durante un tiempo, se produjo una subestimación de los oficios.

Mal contada, la historia de la cultura cubana ha soslayado el alto nivel que desde la colonia alcanzaron los oficios vinculados a la construcción en nuestro país. Las maderas cubanas ofrecían materia prima para los astilleros que, en La Habana, hicieron barcos para la armada española. Fueron hombres de oficios quienes edificaron nuestro sistema de fortificaciones y las ciudades que constituyen hoy componente esencial de nuestro patrimonio. La herrería producía las rejas que subsisten todavía a pesar de la depredación sufrida. A los ebanistas de otrora debemos un excelente mobiliario.

Mata-y-sala es un ingrediente de la chapucería al desechar la entrega del trabajo en tiempo y forma. Afecta también la actividad intelectual y la formación de las nuevas generaciones, en alianza con el corta-y-pega, lamentablemente extendido en gran parte del mundo. Se bajan los materiales de Internet, se zurcen con algún aderezo, eludiendo una auténtica labor investigativa y el necesario procesamiento crítico. La red de redes resulta, sin dudas, una significativa fuente de información al servicio del estudioso requerido de bibliografía para la elaboración de un proyecto personal. Pero, la colocación espontánea de datos en el espacio no garantiza siempre el rigor en su selección y ordenamiento. En algunas enciclopedias, un especialista puede detectar frecuentes gazapos. Hay que aprender a discriminar entre el grano y la paja, teniendo en cuenta la valía de los autores y de las instituciones patrocinadores tal y como se hace al consultar una bibliografía en soporte tradicional.

La invasión indetenible del corta-y-pega desborda las posibilidades de los profesores para evaluar de manera adecuada los trabajos de los estudiantes. Entraña problemas más graves al propiciar la pereza, desestimular el interés por la investigación, el acomodamiento en el rechazo a los desafíos que impone cualquier actividad humana y, lo que resulta todavía más grave, favorece sutilmente la incitación a asumir actitudes fraudulentas ante la sociedad. Caemos, entonces, en la violación de principios éticos para el necesario equilibrio de una comunidad presidida por el sentido de justicia y cimentada en sólidos valores. Sin medir las consecuencias de su conducta, hay maestros permisivos que se hacen de la vista gorda y padres sobreprotectores que sustituyen a sus hijos en el cumplimiento de las tareas.

Todos los problemas sociales obedecen a causas multifactoriales. La chapucería, el mata-y-sala con los subyacentes elementos de corrupción y soborno, requieren normativas jurídicas ampliamente divulgadas, aunque el desconocimiento de la ley no exime de su obediencia. Demanda la calificación de los trabajadores y sus dirigentes en lo técnico, junto a las vías para establecer las reclamaciones pertinentes. Fórmulas similares pueden aplicarse al mata-y-sala y al corta-y-pega. Estas medidas no serán suficientes si no se aborda, con perspectiva a largo plazo, el problema ético que permea lo laboral, la vida cotidiana y la asunción de una verdadera responsabilidad ciudadana.

Leyes y reglamentos establecen las normas coercitivas que toda sociedad necesita. Dura lex, sed lex (“La ley es dura, pero es la ley”), afirmaban los romanos, fundadores de principios que pasaron por el código napoleónico e impregnaron el espíritu de un pensar jurídico. El espíritu de las leyes, sin embargo, se fundamenta en un consenso social modelado por la historia y en la constitución de un deber ser decantado en un mediano y largo plazo. Esta distancia en el tiempo no admite espera. Sin percatarnos de ello, el día de hoy deviene ayer en un abrir y cerrar de ojos.

Para acorralar las deformaciones derivadas de la chapucería, el mata-y-sala, el corta-y-pega, cultura y educación desempeñan un papel decisivo. Hay que restaurar la cultura del detalle propia del veguero que atiende cada preciada hoja. El cuidado con lo pequeño es base indispensable para conseguir lo grande, aquello que involucra la ambición legítima por un quehacer profesional satisfactorio y también clave del bienestar común en lo material y en lo espiritual. Se trata, ante todo de una actitud ante la vida, incorporada desde las primeras edades en el hogar y en la escuela. En este último caso, la evaluación de los alumnos debería tener en cuenta la disciplina en el aula y fuera de ella, la aplicación en el estudio y en el orden personal. Las autoridades y los maestros insisten en el uso correcto del uniforme, aunque no podemos olvidar que este atuendo tiene su origen en la necesidad de paliar diferencias sociales, por lo que no puede complementarse con la ostentación de alhajas y otros elementos de empleo restringido por su alto valor monetario. Desde mi punto de vista, sin embargo, sobre todo en la pubertad y en la adolescencia, etapas de iniciación en la búsqueda de los primeros amoríos, puede haber mayor flexibilidad respecto a las modas dominantes en el peinado y en otros gustos similares que no implican la utilización de accesorios. Importa, en cambio, vigilar la calidad de la caligrafía, el orden y la limpieza de las libretas.

Volviendo al Che, la exigencia por la calidad refleja, en primer lugar, respeto por nosotros mismos, porque todos somos parte integrante del pueblo, término que tenemos que rescatar con todas sus implicaciones. Atribuyo al prolongado empleo de la libreta de abastecimientos y al modo de anunciar la distribución de los productos que puede convertirnos en antropófagos de la peor laya cuando adquirimos, por ejemplo, «carne de niño» y puede llegar al más involuntario surrealismo cuando proponemos «cola de camellos sentados», una deformación generalizadora de la palabra población de uso estadístico y demográfico que distancia al hablante de un contexto al que también pertenece.

fidelcastroviajealaurss

En La historia me absolverá, Fidel propuso una exhaustiva e incluyente definición de pueblo. Pueblo somos todos: estudiantes, obreros, campesinos, oficinistas, trabajadores de servicios, cuentapropistas, intelectuales, dirigentes a distintos niveles, ciudadanos de a pie y aquellos otros que, en virtud de sus responsabilidades, disfrutan de algunas ventajas.

El buen uso de las palabras es mucho más que pura forma. El lenguaje es portador de contenidos y se relaciona con el modo de pensar. Rescatar, con todas sus implicaciones, en la comunicación cotidiana, el concepto de pueblo, equivale a asumir plenamente el compromiso con un nosotros, conquista indiscutible de la Revolución. Puede ser un pasito hacia adelante en las transformaciones que nos apremian.

http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2015-04-04/la-calidad-derecho-del-pueblo/

Posted in Sin categoría | 1 Comment