Amor vs. dinero

Amor vs. dinero

Tanto en la población cubana como en la mundial, la carga adquisitiva ha empezado a jugar un papel preponderante a la hora de establecer una relación ¿es esto un impedimento para el amor?

¿Utopía o pragmatismo? ¿volar o andar con los pies en la tierra? El carácter económico en las relaciones pesa más cada día a la hora de establecer vínculos duraderos en nuestro país. ¿Son la posición económica y el amor incompatibles? ¿Se ha permeado la sociedad cubana tanto por la necesidad que sentimientos llamados “puros” se han mercantilizado?

Lo cierto es que los matrimonios por fortuna han existido desde tiempos inmemoriales y que aún son una práctica común en muchos países. Sin embargo, después del triunfo revolucionario de 1959 y de la eliminación oficial de las diferencias raciales y de las clases sociales, los matrimonios y la búsqueda de pareja en Cuba habían dejado a un lado, o a un nivel bien solapado, el poder adquisitivo como factor primordial.

Para el siglo XXI las condiciones sociales han cambiado, y aunque se continúa bajo los mismos principios revolucionarios, existen sectores sociales privilegiados.

Con las nuevas reformas en el campo laboral, la dualidad de moneda, las remesas…, hay personas con mejor poder adquisitivo y, por lo tanto, la seguridad económica ha comenzado a jugar un papel importante en algunos casos a la hora de determinar el futuro en las parejas cubanas.

¿Es el dinero un factor a favor o en contra del amor?

Recursos y belleza
Cada día se vuelve más común ver uniones maritales con diferencias de edades: hombres interesados por jovencitas, y mujeres maduras de buena posición con muchachotes.

Según la sicología evolucionista, nuestro cerebro —y sus circuitos neuronales— han sido diseñados para resolver problemas a los que se enfrentaron nuestros antepasados: encontrar pareja, hallar alimento, buscar aliados, derrotar enemigos, criar hijos… y de ahí nuestro comportamiento actual, condicionado por los ambientes en los cuales evolucionaron nuestros ancestros.

Una de estas dificultades adaptativas, y a la que se enfrentan todas las especies animales, es la de hallar pareja y reproducirse. El cerebro detecta y considera estímulos que indican un mayor potencial reproductor.

Hombres y mujeres afrontan la sexualidad de una forma diferente. Desde la perspectiva evolutiva, como mismo ocurre en la mayoría de las especies animales, son las féminas las que realizan una mayor inversión parental y tienen un potencial reproductor menor que su contraparte masculina. Por eso ambos sexos han desarrollado estrategias sexuales diferentes.

En culturas distintas, el resultado ha sido el mismo: las féminas colocan entre los primeros lugares los recursos a la hora de valorar una relación; mientras que los hombres se inclinan mayoritariamente por la belleza

¿Utopía o pragmatismo? ¿volar o andar con los pies en la tierra? El carácter económico en las relaciones pesa más cada día a la hora de establecer vínculos duraderos en nuestro país. ¿Son la posición económica y el amor incompatibles? ¿Se ha permeado la sociedad cubana tanto por la necesidad que sentimientos llamados “puros” se han mercantilizado?

Lo cierto es que los matrimonios por fortuna han existido desde tiempos inmemoriales y que aún son una práctica común en muchos países. Sin embargo, después del triunfo revolucionario de 1959 y de la eliminación oficial de las diferencias raciales y de las clases sociales, los matrimonios y la búsqueda de pareja en Cuba habían dejado a un lado, o a un nivel bien solapado, el poder adquisitivo como factor primordial.

Para el siglo XXI las condiciones sociales han cambiado, y aunque se continúa bajo los mismos principios revolucionarios, existen sectores sociales privilegiados.

Con las nuevas reformas en el campo laboral, la dualidad de moneda, las remesas…, hay personas con mejor poder adquisitivo y, por lo tanto, la seguridad económica ha comenzado a jugar un papel importante en algunos casos a la hora de determinar el futuro en las parejas cubanas.

¿Es el dinero un factor a favor o en contra del amor?

Recursos y belleza
Cada día se vuelve más común ver uniones maritales con diferencias de edades: hombres interesados por jovencitas, y mujeres maduras de buena posición con muchachotes.

Según la sicología evolucionista, nuestro cerebro —y sus circuitos neuronales— han sido diseñados para resolver problemas a los que se enfrentaron nuestros antepasados: encontrar pareja, hallar alimento, buscar aliados, derrotar enemigos, criar hijos… y de ahí nuestro comportamiento actual, condicionado por los ambientes en los cuales evolucionaron nuestros ancestros.

Una de estas dificultades adaptativas, y a la que se enfrentan todas las especies animales, es la de hallar pareja y reproducirse. El cerebro detecta y considera estímulos que indican un mayor potencial reproductor.

Hombres y mujeres afrontan la sexualidad de una forma diferente. Desde la perspectiva evolutiva, como mismo ocurre en la mayoría de las especies animales, son las féminas las que realizan una mayor inversión parental y tienen un potencial reproductor menor que su contraparte masculina. Por eso ambos sexos han desarrollado estrategias sexuales diferentes.

En culturas distintas, el resultado ha sido el mismo: las féminas colocan entre los primeros lugares los recursos a la hora de valorar una relación; mientras que los hombres se inclinan mayoritariamente por la belleza.

http://www.somosjovenes.cu/articulo/amor-vs-dinero

Corazón mecánico.

Historias de amor
“El amor no llena el estómago”, dice Mariela, de 25 años de edad (ella valora una buena casa, andar en carro, salir a pasear de vez en cuando a buenos lugares) “pero lo cierto es que el dinero y la comodidad no lo son todo. Ya estuve casada, y el problema fue que a pesar de que salía, mi esposo y yo teníamos muy poco en común.

“Me fui aburriendo, no teníamos de qué conversar, íbamos a una paladar y, si no estábamos con otras personas,apenas cruzábamos palabras. Cuando le comenté que me aburría, me recriminó con que me sacaba a pasear todas las semanas. No entendió, ni yo tampoco, que eso no era todo.

“Hay que tener un equilibrio entre compatibilidad y bienestar. pienso que así es como deben ser las relaciones duraderas. El dinero es importante, pero el amor también”.

Para Laurita, de 17 años, “el amor lo es todo. Sé que conozco poco del tema por mi corta edad, pero si no hay amor, no hay nada. Ninguna relación está destinada a durar si no existe amor. Puede que el bienestar influya, pero cuando dos personas se quieren, pueden salir adelante.

“Es bueno poder ir a sitios a salir, pero hay opciones para todo. Por ejemplo, mi novio y yo la pasamos bien dondequiera. Si podemos ir a bailar a una discoteca, está bien. Pero si tenemos que ir al muro del Malecón, porque estamos en baja, la pasamos bien igual.

“Sé que mis padres me mantienen; que yo no tengo que preocuparme por comprar comida, ni pagar la electricidad, pero aun así, me han educado desde el punto de vista que sin amor nada perdura. Y así vivo”.

Alain, de 30 años, piensa que el equilibrio entre amor y dinero es necesario. “La vida está muy dura. Por supuesto que cada cual piensa a su manera. Unos creen que el dinero lo resuelve todo, otros que el amor, pero yo pienso que si nohay de los dos, nada fluye.

“Para ponerte un ejemplo: Conoces a una muchacha, y no es lo mismo llevarla a Coppelia y meterse tremenda cola, que ir a un buen restaurante, tomarnos unas cervecitas o unos refrescos…, eso ayuda”.

Ricardito, de 24 años, dice que “no todo se resuelve con regalos y salidas. Eso es solo una pequeña parte de unarelación seria. La mayor parte del tiempo se está en la casa o tranquilos en algún lugar, y si no hay amor, nada fluye.

“El atractivo físico, el dinero, no son nada si no hay comunión. El aburrimiento llega rápido. Claro que si uno no tiene desenvolvimiento, el cansancio puede llegar más rápido aún”.

Educación y relaciones
Sin lugar a duda, la educación influye en la forma de establecer las relaciones amorosas. Según Elaine Morales Chuco, licenciada en Psicología, “el manejo de las peculiaridades de esta etapa está muy vinculado al estilo de comunicación que se haya sostenido con los adolescentes desde los períodos anteriores, el nivel escolar y cultural, sobre todo de los padres, así como el estatus socioeconómico de la familia.

“La juventud es presentada por las teorías personológicas como la etapa del afianzamiento de las principales adquisiciones de etapas anteriores. La tarea fundamental de este período es autodeterminarse en las diferentes esferas de la vida. Aquí surge la concepción del mundo, que le permite al joven estructurar planes, objetivos, metas y las estrategias correspondientes, y aparece también el sentido de la vida o proyecto de vida”.

http://www.somosjovenes.cu/articulo/amor-vs-dinero-cont

Si bien el proceso de conformación de la personalidad es continuo durante toda la vida del individuo, la educación familiar influye decisivamente en las concepciones de las relaciones de pareja.

Si un niño es criado con una fuerte apreciación a los bienes materiales como fuente de bienestar y premio, es comprensible que en el futuro dé mayor peso a estos a la hora de relacionarse con amigos y parejas.

Por otro lado, si se fomentan los valores sentimentales, estos tendrán una relevancia mayor para la persona.

El proceso de vida y crecimiento de cada persona es particular; sin embargo, puntos en común permiten asociar generalidades. De ahí que conseguir un equilibrio entre comunicación, confianza, sentimientos y seguridad económica, puede ser la fórmula para una mejor forma de establecer relaciones futuras.

El cariño no se compra
Para aquellos que pretenden ganar el afecto a través de regalos y dinero, esto constituye la forma “segura” de expresar su amor. Tratan de “comprar” el sentimiento, y se olvidan de alimentarlo espiritualmente.

No hay que confundir bienestar con frialdad. Una persona con buena posición económica no está exenta de ser apasionada. El constante bombardeo mediático que define la riqueza material como fuente de la felicidad ha hecho mella en las generaciones actuales, que confunden la obtención de bienes con el disfrute pleno de la existencia.

Recuperar valores espirituales como honestidad y amistad, es la clave para recobrar el equilibrio emocional que se está resintiendo en la actualidad, pues claramente el dinero no reemplaza lo que llamamos amor.

La depresión económica por la cual atraviesa la sociedad cubana ha llevado a ponderar los valores materiales y ser considerados como uno de los bienes principales a la hora de plantearse una relación duradera.

Sin embargo, no pocas son las decepciones de todos aquellos que asumen que con “balas” en el bolsillo pueden satisfacer los sentimientos. Se pueden comprar sillas, adornos, joyas, pero el amor…, ya eso es otro tema.

Amores diferentes
El dinero es solo un papel, el valor en la vida se lo otorga cada uno. Pensar que las relaciones económicas son sucias, mercantilistas y complicadas es también un punto extremadamente idealista y maniqueo.

Dinero, pareja, hijos, lluvia, son disfrutables. Hacerse dependiente, o limitarse, es lo que desemboca en una limitación, más que un bien. Suprimir el gozo de la atracción y el amor por una vida de “objetos” es la verdadera problemática. Quienes anteponen el poder adquisitivo al amor, están destinados a una vida vacía y sin sentido.

El dinero en sí no es negativo, es el uso que le damos y el interés que le prestamos lo que puede derivar en actitudes superficiales y negativas.

Uno de los mejores consejos puede ser este que le escribió un amigo a otro que acababa de perder su pareja: “Si el no tener dinero te libra de las personas que no son capaces de valorarte por ti mismo, alégrate de ser pobre ¿Quién querría a alguien que solo adora la plata?”.

Elegir el amor parece ser la fórmula. Así que, si es con dinero, bien… y si no, ya nos las arreglaremos.

 

David Buss, sicólogo evolutivo, constató la existencia de determinadas estrategias de elección de la pareja, típicas para hombres como para mujeres. La mujer busca una pareja fiable con posición social, que no la abandone cuando se trate de criar a los hijos. El hombre, por el contrario, tiende a la búsqueda de una mujer que le parezca capaz de traer hijos sanos al mundo.

 

http://www.somosjovenes.cu/articulo/amor-vs-dinero-final

 

 

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